Olvido…

Historias de Paco Sanz ✍️

He visto ya esta película, pero cuando vuelvo a verla me doy cuenta de cómo ha operado en ella mi capacidad de olvidar. Antes de que recurra al mando a distancia y avance hasta las partes que creo que me gustaron, porque no las he olvidado, soy consciente de que algunas que no recuerdo haber visto me gustan, y que otras que creí que me iba a gustar volver a ver no me gustan en absoluto.

La cantidad de cosas que ha olvidado alguien que como yo ha estado siempre estudiando son enciclopédicas. Ayer me descubrí recordando perfectamente una sinfonía de Mahler mientras la escuchaba. No la había olvidado. En su día estudié alemán y ruso. Llegué a poder leer filosofía en alemán y a hablar algo de ruso con mis pacientes rusas. Hace mucho tiempo de eso. Ahora reconozco alguna palabra en ruso pero de lo de leer o entender lo que me dicen, nada.

A Borges le pasaba; con sus palabras: “Mis noches están llenas de Virgilio/ Haber sabido y haber olvidado el latín/ Es una posesión, porque el olvido/ Es una de las formas de la memoria, su vago sótano,/ La otra cara secreta de la memoria”.

Como esas palabras que a veces aparecen en lugar de la que buscas y te impiden encontrar la que querías; sin una buena capacidad de olvido no hay quién se sorprenda de nada. A veces es casi como si fuera necesario olvidarse del problema para poder resolverlo. Si un buen amante sabe sorprender siempre, es porque en el amor el olvido es algo activo. Los recuerdos habría que cultivarlos, pero el olvido, por fortuna, crece solo.

Me he tropezado con espanto con esta cita en el diario de una escritora que me ha gustado siempre: “No olvidar suicidarme”. Cosa que hizo. He conocido personas a las que el deterioro de su voluntad precedió al de su inteligencia, que olvidaron que habían pensado que a malas se darían muerte; que llegaron las malas y habían olvidado.

Gastamos una gran parte de nuestras energías en ocultarnos a nosotros mismos lo que sabemos. Una leyenda talmúdica expresa en forma poética este concepto de la represión de la verdad: cuando un niño nace, un ángel le toca la frente para que olvide el conocimiento de la verdad que tuvo en el momento de nacer. Si el niño no puede olvidar, su vida futura será insoportable.

Por el gusto de insistir en más de lo mismo, a ver si así no lo olvido, vuelvo a las palabras de Don Baltasar Gracián en su Arte de la Prudencia: “Saber olvidar más es dicha que arte. Las cosas que son más para olvidar son las más acordadas. No sólo es villana la memoria para faltar cuando más fue menester, necia en acudir cuando no convendría: en lo que ha de dar pena es prolija, y en lo que había de dar gusto es descuidada”.

Historias de Paco Sanz ✍️

Alma…

Historias de Paco Sanz ✍️

Alma, región luciente ¿quién te conoce? La palabra alma ha caído en desuso, suena a poesía, a viejo, a cerrado y sacristía. Incluso el espíritu ha perdido su aire de santidad. Decía Jung que la causa de muchas neurosis en la segunda mitad de la vida, pueden encontrarse en un debilitamiento de la naturaleza del alma como creadora de imágenes de contenido religioso. Ahora cunden mente, razón, consciencia, inteligencia… con palabras así creer en algo se ha vuelto casi una patología, son cosas de la cientifización del vocabulario.

Sin embargo, una vez más durante esta mañana de invierno, “bajo el sol viejo y ardiente. La luz ciega, muerde, aplana. El alma duerme… y consiente”. Y es que siento “Abajo el río, orla y música del paisaje/ para que el alma juegue, para que el alma viaje/ y sueñe tras los montes con las vegas y el mar”.

Marco Aurelio, el Emperador, decía que “se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros… Pero todo ésto es de lo más vulgar, porque puedes en el momento que te apetezca retirarte en ti mismo. En ninguna parte se retira el hombre con mayor tranquilidad y con más calma que en su propia alma; sobre todo, aquél que posee en su interior bienes tales, que si se inclina hacia ellos de inmediato consigue una tranquilidad total…”

A veces para recordar que la tengo pienso en mi vida como un todo, busco su común denominador, me engolfo en él. Pienso, por ejemplo en los que ya no están conmigo, en los buenos ratos que compartí con ellos, en mi infancia. ¡Ah! ¡Los muertos! Los muertos que me amaron en mi infancia. Cuando los evoco, toda el alma se me enfría y me siento desterrado de unos corazones, solo en la noche de mí mismo, llorando como un mendigo el silencio cerrado de todas las puertas.

Una manera de volver a encontrarla es escuchando música, la música sabe elevar el alma por encima de sí misma, hace que se engrandezca ante su sujeto y crea una región donde, libre de toda ansiedad, puede refugiarse sin obstáculos en el puro sentimiento de sí misma. Otra manera de no cansarme de recordar que todavía la tengo -el alma- es ver cómo sigo queriendo a la gente que quiero. Decía Santa Teresa que el alma que anda en amor, ni cansa, ni se cansa.

Dicen que las noticias deprimen. Incluso hay psicólogos que recomiendan a los entristecidos que dejen de hacer por saber cómo va en realidad el mundo. También nosotros, los filósofos, tenemos ante todo necesidad de que se nos deje en paz con lo de «la actualidad…» Veneramos todo lo que es silencioso, frío, noble, todo lo que está pasado y lejano; en fin, todo lo que por su aspecto no obliga al alma a defenderse y a cerrarse, todo de lo que se puede hablar sin hablar fuerte.

Ahora disfrutamos de la tranquilidad mediante nuestras extensiones mecánicas, electrónicas. Horror que reconocemos en nuestras cosas, en nuestra bici, en nuestro coche, en nuestro equipo de cocina, en nuestro móvil, tras nuestras pantallas… ¡Ay!, pobre alma mía, ¿quién te conoce?

Historias de Paco Sanz ✍️

Escuela de Sirenas

¡Cómo no estará de pachucha la pobre, que ha accedido a quedarse este fin de semana en una casa ajena…! Tiene ochenta y siete años y como se crió en el cine de su padre mi abuelo Manuel -a mí también y por lo mismo me encanta el cine- le propuse, el juego de que me pidiese dos películas que desearía que viésemos juntos para recordar sus días mozos y que me fuese contando historias: ‘Levando anclas’ y ‘Escuela de sirenas’ me dijo casi sin dudar.

¡Me quedé a cuadros…! 🙄😳 Una película del año 1944 y la otra de 1945. Ella tendría no más de diez años cuando se estrenaron pero casi catorce cuando las vio: cosas, de las telecomunicaciones de hace casi ochenta años.

Ya me había hablado de aquellas dos películas legendarias: ¡qué grande José Iturbi con la orquesta..! que si fueron lo más de lo más del cine musical en aquella época; que si fue un verdadero hito eso de ver en la gran pantalla una mujer tan deslumbrante como Esther Williams en bañador; o que si fíjate tú qué jovencicos Frank Sinatra y Gene Kelly… Me puse a buscar como un loco por aquí y por allá, que si en ésta página pirata o que si en aquélla otra que también; y confieso, que aunque soy un experto me costó un huevo encontrar esas dos rarezas cinematográficas… Finalmente, conseguí dos copias de una calidad más que buena pero por pura suerte pirata.

Cuando terminó ‘Levando Anclas’ y como hice la primera noche, la segunda, también le dije si la acompañaba arriba para ayudarla a desvestirse y meterse en la cama pero me contestó que no, que ya no hacía falta, que se podía apañar sola… Y sola, dándonos un beso a Manuela y a mí, agarró la barandilla de la escalera y empezó a subir a su habitación con el ritmo lento y ese gesto como acabado que tienen los viejos subiendo escaleras… Me quedé mirándola. Luego, me despisté, pasó un rato, y me di cuenta que ya había apagado la luz de la habitación por lo que subí a darle un beso antes de dormir como siempre que pueden hacen los hijos y sus padres. Abrí despacio la puerta del dormitorio y rodeando la cama en penumbra me fui inclinando acercándome a su cara, para darle un beso en la frente, arroparla, y desearle buenas noches. Y fue justo al despegar mis labios de su frente cuando noté que rompió como a llorar un poco, pero sonriendo… 💕

La abracé como hacen los padres y sus hijos en la cama, y aplaqué con caricias y susurros sus lágrimas hasta que al fin, pude preguntarle que porqué lloraba: «por nada nene…» me lo dijo besándome y abrazándose a mí como muy sentida, pero sonriendo… 💕 Transcurrió un pequeño silencio entre nosotros y claro, no se lo volví a preguntar… Pero me jugaría algo a que acostada en la cama estaba pensando, esperando, a ver si yo subiría a darle un beso como ella siempre había hecho conmigo. Como que estaba poniéndonos a prueba alegrándose mucho de que no nos decepcionásemos; o algo así me pareció…

💕

Al día siguiente por la mañana y muy animada me pidió que le pusiese la película de ‘Escuela de Sirenas’… Y al rato, fui yo el que recordé a mi padre muerto ya, canturreando en la ducha las canciones aquéllas.

…eeen fin.

¡Qué cosas, éstas las de hace casi ochenta años…! 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ChatGTP – Inteligencia Artificial

Estoy fuertemente preocupado por ese chat que anda por ahí tan listo él, porque dicen, que igual te hace un resumen moralista de la Revolución Francesa, como que te dicta un discurso sobre una disertación filosófica acerca de qué fue primero si el huevo o la gallina… ¡Como una Wikipedia a lo bestia, interactiva, y todo ello con un parecido asombroso a una respuesta humana…!

«Tú pide, y verás…»

Es el sueño de todos los que copiábamos en los exámenes: el colmo de cómo hacerte una chuleta… Como la consulta a un oráculo; debe ser algo maravilloso eso de poder preguntarle a Dios directamente.

«…si es que la ciencia avanza, que es una barbaridad…»

Ha llegado el momento de tener que entender de verdad, y de fijarse, en lo que se lee y lo que se escucha por ahí, ya que de lo contrario cualquier bot de mierda te podrá engañar como a un imbécil; te podrá hacer quedar como Cagancho en Almagro; o podrá inducirte a pensar y afirmar cosas que no son verdad.

¿No…? 😳🙄 ¡Qué cosas éstas, las de la Inteligencia Artificial…!

¿Y cuando tengamos que escribir una carta de amor o una de desencuentro, relatar una pérdida u honrar a alguien con un discurso de agradecimiento, qué haremos…? ¿Le diremos a semejante aplicación tan lista que nos escriba ella sola esa carta tan importante…? ¿Le diríamos a ese chat tan redicho que describiese él, solo con sus palabras, la hondura del martirio que sentimos por el dolor de una pérdida…? ¿O le daríamos OK a la tecla para que el programa ese se encargara de describir, él solo, el agradecimiento que sientes por haber sido quien eres gracias a álguien…?

Todavía, creo, que un buen texto no puede ser improvisado si no es de verdad sentido. Una máquina no puede expresar -todavía- la hondura de lo que sentimos, si no es remedando palabras de por aquí y por allá; cosa que por otra parte, desde siempre han hecho los humanos y ahora parece que hacen también los algoritmos éstos de los cojones… Y claro, jugando a eso siempre nos ganarán: a juntar letras, palabras, notas musicales, frases acaso. Su velocidad de procesamiento es mucho mayor… Menos mal, que la poesía no es solo rima y métrica así como la música no es solo ritmo y melodía: son pulso y estado de ánimo, alegría, caligrafía, signos de puntuación, pensamientos y sentimientos o tristeza… La música y la escritura no son como la lucha del campeón de ajedrez contra la máquina, ya que la vida, creo, que siempre será infinitamente más complicada que lo serán nunca el ajedrez o la computación.

Pronto, no necesitaremos buscadores en internet sino encontradores, ya que no será tanta la cuestión de buscar cuando el basurero es tan inmenso sino la de poder encontrar algo entre tanta basura: la clave, será saber encontrar… Buscar, parece ser que se ha convertido en algo muy muy común; en algo vulgar.

Menos mal que escribo gratis, y no tengo ni por qué competir con nadie ni por qué echar mentiras, de lo contrario, la competencia contra la máquina sería (será…) atroz.

…eeen fin.

Sabéis que os quiero 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Trabajando…

Historias de Paco Sanz ✍️

Los que trabajan se pasan trabajando. Keynes pensaba que cuando la industrialización se generalizara, con tres horas de trabajo al día bastaría para todo el mundo. Se equivocó, la vida y el trabajo se entremezclaron, y los hombres hicieron del trabajar como si eso fuera en realidad vivir.

Cuando la Inteligencia Artificial se haga cargo de la gestión del planeta, de sus finanzas, de sus recursos y de su gobernanza -que a eso llegaremos- espero que no les carguen a los hombres con lo del trabajar por trabajar, esa maldición a la que Dios nos condenó, y de la que tanto la industrialización como la informatización todavía no nos han librado; como si lo de Dios expulsándonos del paraíso aun siguiera operativo. De momento se hace cargo de eso el Estado, que en este aspecto sigue siendo su cómplice.

La fobia al Estado y el cambio de la idea de Estado: Primero el Estado-Iglesia, más tarde en los siglos XI y XII el Estado-Iglesia que separaba y jerarquizaba el poder espiritual del papa y el poder militar del emperador. Luego el Estado-Soberano, asociado a la Reforma Alemana y más tarde a las revoluciones inglesa y francesa. Y por último el Estado-Empresa, producto de las revoluciones industriales y gerenciales de los siglos XIX y XX. El Estado-Empresa es propio del siglo XXI, seguramente dejaremos su administración a automatismos, programas… máquinas.

En 1948, cuando acabábamos de dar a luz al transistor, un padre dominico escribía lo siguiente viéndolas llegar: “Podemos soñar con tiempos en los que una máquina de gobernar llegaría a sustituir la insuficiencia, hoy en día patente, de las mentes y los aparatos habituales de la política”.

En un cuento de ciencia ficción que no he olvidado, un día las máquinas lo fabrican todo solas, y es que lo hacen todo mejor. Pero los hombres sin poder trabajar se deprimen. Entonces las máquinas hacen que tengan que trabajar. Luego, reconvierten constantemente sus productos sin que ellos se den cuenta.

Da la sensación de que la humanidad emplea, sin confesárselo, a todos los individuos como combustible para calentar sus grandes máquinas; pero, ¿qué objeto tienen esas grandes máquinas si todos los individuos, (es decir, la humanidad) no son buenos para nada sino para mantenerlas funcionando? Máquinas que tienen su fin en ellas mismas, ¿es ésta la comedia humana?

Primero se aleja al trabajador de sus herramientas, después de sus productos, a continuación de su actividad productiva y finalmente de los demás trabajadores. O la alienación por el trabajo según Marx. Máquinas que no entendemos, producen cosas que no reconocemos como propias, llevando a cabo un trabajo que no sabemos a qué viene, y en compañía de unas personas con las que me parece que no tengo nada que ver… Pobre de mí.

Sudo, luego soy. Y si no puedo sudar porque estoy paralizado por las máquinas, hago deporte, incluso hay máquinas para eso. Si no encuentro sentido a mi trabajo busco un hobbie; sino me siento protagonista, una historia; si tengo miedo, un héroe; si no sé cómo vivir, un sabio; si no entiendo las cosas, un maestro; si no me quiero, un amante.

Historias de Paco Sanz ✍️

La ceguera

🎵🎶…Carre, Carrefuuur, vente pa’l Carreeefuuur…🎶🎵

Por mala que sea una canción, si te la ponen lo suficiente terminarás aprendiéndola.

¡Ojo…!

El runrún y el rumor, el ruido de fondo que producen las redes sociales debido a tantísima gente hablando a la vez, nos engulle; nos ahoga en asuntos, en cosas que por inútiles y nocivas son mortales para las neuronas que conforman nuestra psique. ¡Tanta tontería…! Uno dice una cosa y el otro dice la contraria; otros que si el Madrid o el Barcelona; aquél que si la izquierda o la derecha; algunos que si los tontos y los listos; y casi todos que si los ricos o los pobres… ¡Qué locura paranoica ésta, la de tener que elegir constantemente…!

El exceso de información se expande a una velocidad parecida a la de la oscuridad cuando apagas la luz… Tanta información, a la vez, produce en nosotros el efecto de un calambrazo, de una sobrecarga que cortocircuita nuestra capacidad de discernir nada; tanto, que ciega casi por completo nuestras luces.

Y eso de ponernos en el brete de tener que elegir una y otra vez entre machismo o feminismo, entre buenos y malos o entre progresistas y conservadores, y entre la justicia y la injusticia -a la vez que nos dicen cuál de las opciones es la más adecuada- es que es la ostia, y se ve que les gusta que te cagas… Unos que si aborto sí o que si aborto no; que si un derecho o un pecado. ¡Cuánta tontería…! ¡Como si se pudiese hacer cambiar de parecer a la gente, o como si pudiésemos cambiar en forma alguna…! ¿Porque qué estupidez es ésta, la de que los argumentos serios o la razón pura, pudieran servir de algo en medio de tanto caos…?

¡¡Ni cambiamos ni ostias…!!

«Nos conviene la tensión…»

Es curioso pero en la naturaleza, casi todas las cosas y casi todas las opciones cruciales parece, que siempre se dirimen en mitad y mitad. Como Salomón. Se ve que son cosas de la tendencia a la simetría. Si os fijáis, la naturaleza casi siempre parte la realidad por enmedio con la simetría de las cosas… Unas veces estamos bien y otras mal, la mitad de una cara se parece mucho pero no simétricamente a la otra mitad, así como el amanecer se parece mucho al anochecer pero puesto al revés… Es, como ésto de los hombres y las mujeres.

En la naturaleza, las especies superiores más evolucionadas como el hombre los delfines o los chimpancés, los caballos y las vacas o los lobos pero también en la mayoría de las aves, el dimorfismo de género es aproximadamente al cincuenta por ciento. Mitad y mitad, se pongan algunos como se pongan. Por algo será… No así ocurre entre los reptiles ni los vegetales, los insectos, ni entre las bacterias los peces o los virus, pero porque no follan: son fecundados, por lo que no les es tan necesario ésto el dimorfismo.

…eeen fin.

No sé si se me entiende. 🙄😳

Creo que estoy mezclando churras con merinas.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

………….

True crime, y la mierda…

Algo espantado sí estoy asistiendo a una de estas teleseries que enaltece el robo, el crimen y la infamia, pero porque parece ser que tienen éxito. De ésto, a embobarnos viendo asesinar y descuartizar a alguien solo hay un paso… Vale, lo sé; sé, que desde siempre ha habido historias de criminales y canallas de todo pelo: mira Putin, Alejandro Magno o Arnaldo Otegui, Julio César, Atila o el Joker, o Pedro Sánchez y Napoleón… Pero es que enaltecer el crimen de los criminales, y hacer si quiera parecer algo atractivos sus actos infames, es profundamente perverso y solo propio del mismísimo Josehp Goebbels. ¿No…? ¡Ah…! ¿Que no sabéis quién fue Josehp Goebbels…? Pues venga, a wikipedia. Corriendo.

¡Es que no hemos aprendido nada con lo de la propaganda, nada; es una mierda; como si no supiéramos hasta dónde podríamos llegar…! «¡A la guerra, idiotas…!»

Me acuerdo de cuando empezamos con lo del true crime: Drácula, Jack el Destripador, el Doctor Jekill y Mr Hide, Bonnie and Clide, Hitler, o Billy el Niño… Todo fue evolucionando hasta un Viernes 13, y luego, fuimos comiéndonos el cerebro de nuestras víctimas tras el Silencio de los Corderos. Más tarde tomaron el relevo las televisiones, y terminamos haciendo negocio hasta con la vida seriada del canalla de Pablo Escobar… ¡Qué tiempos aquéllos…! Ahora, estamos con los concursos éstos de quien la tenga más grande en la isla se folla a la más receptiva… Cosa, que tampoco es que sea muy novedosa, ya que en las cavernas de nuestros antepasados antediluvianos -tan vintage y tan peludos ellos- ya era un espectáculo muy apreciado, y se estilaba mucho, éso de ir copulando de flor en flor por ahí.

El caso, es que es inquietante la avalancha de series y películas en las que de alguna manera se ensalzan la vida, estupideces, obra y paranoias, de criminales y tontolabas varios, más o menos famosos… Crímenes y miserias que pareciera surten en nosotros cierto efecto se ve que muy atractivo, como el de cuando pasas junto a los cadáveres de un accidente mortal: el morbo en forma de un deseo irrefrenable, asqueroso incluso, no nos deja dejar de mirar… Es cosa extraña y algo vergonzosa el gusto éste que tenemos por refocilarnos en historias truculentas. ¿Asombrarse de a cuántos mató fulanito, si se los comió o no, si se los follaba antes de matarlos, o del veneno tan sutil que usaba, es algo creo yo que un poco rarito, no…? Es algo así como gozar, extasiarse, viendo el escaparate de una ortopedia: qué bonitas la cuña orinal o el par de muletas y el braguero, qué lindos los pañales contra la incontinencia, la pierna ortopédica, la pera de los enemas, o el último modelo eléctrico de silla de ruedas… Precioso, todo.

No hay forma alguna de regatear ni de juguetear con la moral; jugarse aunque solo sea uno de sus valores es arriesgarse a perderlos todos. Pero porque en cuanto perdieras siquiera solo uno, todo tu mundo decente, honrado y justo, empezaría a desmoronarse como hacen los castillos de naipes o las teorías científicas con errores matemáticos. ¡Todo se iría a la mierda…! Tu edificio moral se destruiría, y ello, solo te conduciría a dos lugares: a la selva, o a la esclavitud.

¡Tú eliges…!

Repito, que el caso es que nos estamos acostumbrando a ver mierda, a leerla, oírla y comerla, a tocarla y a olerla, constantemente, pegada a nosotros como si fuera una cosa normal… Pero bueno, el mundo deriva siempre hacia donde sopla el viento, y claro, nunca sabe uno bien dónde ponerse para no oler demasiado mal.

…eeen fin.

No sé si se me entiende, pero mil gracias por leerme… 🙏 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Música y Matemáticas

Mi Maestro Paco Sanz se asombra de que nulos, impedidos matemáticos y castrados musicales tal cual podríamos ser él y yo, sin embargo, encontremos una dicha tan indecible en actos matemáticos simples como el de poner a sonar un disco, escuchar la música, o el de contar cosas… De matemáticas no entendemos casi nada, ni de música, pero cuando asistimos a su espectáculo se nos grifa el pelo de tal forma que no podríamos explicarlo, al menos con total precisión…

Fíjate tú…

🎵🎶 🎶

Dos y dos son cuatro
cuatro y dos son seis,
seis y dos son ocho
y ocho dieciséis,
y ocho veinticuatro
y ocho treinta y dos…

🎶🎵🎶

El mérito principal de cosas tan simples como la fe, las matemáticas o la música, es, que casi no hace falta explicarlas excepto a los muy torpes: como yo. Las sientes, las entiendes; o no… Parece ser que las matemáticas y la física, solo quedándote quieto y sentado debajo de un manzano se ve que pueden llegar a ser evidentes porque Newton las hizo incluso entendibles… Y la música compleja, escuchando a Bach o a Oscar Peterson al piano y solo cerrando los ojos, parece ser que empieza a encajar, a ser comprensible, a tener sentido… Por último está lo de la fe, cosa muy muy difícil de entender y de explicar.

En mi caso, una de mis muchas cosas inexplicables es mi querencia por el jazz. Yo, cada vez lo entiendo menos. De música teórica no me entero -nada- aunque de ritmo, de sensibilidad y de oído, creo que algo dotado sí estoy… Me atraen las improvisaciones del músico que se sabe de memoria la canción, que la ha tocado mil veces, que se aburre tocándola como todo el mundo, y que se atreve a desvariar musicalmente probando a cambiar el tempo sin perder el ritmo y sin descuidar la melodía.

Me parecen ejercicios muy audaces e inteligentes, tanto el escoger obras de maestros consagrados como el atrevimiento de darles una nueva visión, versión; musical, matemática, o del tipo que sea… Es como ésto del escribir: está todo inventado pero hay que seguir improvisando, tocando varios palos, distintos temas, nuevas formas de darle vueltas a lo mismo.

…eeen fin.

Gracias por leerme 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Desgracia y Estulticia

Historias de Paco Sanz ✍️

Ni la atharaxeia ni la apatheia eran en un principio sinónimos de pasividad. Ni la ataraxia era falta de acción ni pereza la apatía. Ninguno de esos términos se refería directamente a la acción práctica, sino al conocimiento de los movimientos del ánimo del alma y a su dominio. La atharaxeia se entendía como falta de perturbación de ánimo, y la apatheia era la neutralidad, la ecuanimidad del ánimo. Con la primera de distanciabas de tu noble ira, y con la segunda te sacabas a ti mismo de en medio de la ecuación.

Me decía ayer mi nieto que como no podía hacer gran cosa por evitarlo, si las cosas iban a venir mal dadas, mejor no saberlo… Es una especie de pasividad al cuadrado. Piensa, que la ignorancia de los males futuros es más útil que su conocimiento cuando lo que se puede hacer es tan poco, al menos en teoría…

Nunca he podido con eso.

Seguramente es que no soy del todo demócrata. Las mayorías no siempre me van. Se ve que a los no del todo demócratas la pasividad no nos va. La democracia -que como se sabe es un régimen social ficticio- posee su propia teoría equivocada y su propia práctica errónea; pero resulta imposible determinar tanto teórica como prácticamente, qué es la teoría y qué la práctica, y dónde está el error.

Desgracia, es que la mayor prueba de una verdad sea el número de sus creyentes. Siendo así, en toda multitud los tontos sobrepasan en mucho a los sabios. Como si no hubiese cosa más vulgar, que el no saber juzgar de nada; y por decirlo como San Agustín: Sanitaris patrocinium est, insanientium turba? ¿Daría testimonio de cordura una turba de insectos?

En líneas generales, los prejuicios y el horror al error nos paralizan y aseguran nuestra perenne sumisión a las reglas establecidas. La pasividad, se instaura así debido a las pobres expectativas de acción política por parte de individuos, que no son capaces de actividad alguna ni en el plano social ni en el personal. Las sociedades humanas se hunden por el cataclismo, la decadencia, o la entropía. Es decir, porque sucede un desastre, porque cada vez se va a menos por hacer las cosas cada vez peor, o porque las cosas cada vez van a peor hagas lo que hagas…

En nuestros tiempos, el aumento de la independencia ha conducido a un aumento parejo de la pasividad. Asistimos a una extraña mezcla de resentimiento, pasividad de la imaginación, y andar a la defensiva… A mi nieto le hacen falta enemigos, sin ellos nos entontecemos. Los amigos se dicen sinceros, los enemigos lo son. Los teóricos andamos siempre en guerra, en guerra contra la estulticia. Porque la estulticia hace soportable lo que es contrario a la dignidad humana, es decir, hace compatible la existencia pasiva, sumisa, cuando no alcahueta, de los hombres con la tiranía.

Historias de Paco Sanz ✍️

Cosa de lobos…

Cuando me como un huevo o a la gallina misma, no sé si es sensato fustigarme poniéndome a pensar en los dilemas morales de si lo justo o no de mis actos… La gallina, tampoco es que se planteara mucho el discurso moral de si comerse el pienso que le ponían, o el de si devorar aquellos insectos y gusanos tan apetitosos que se le cruzaban cuando paseaba tan ufana por el gallinero… Puede ser, que los pobres gusanos e insectos aquéllos que devoraba también sufrieran, al ser perseguidos y comidos por la implacable y hambrienta gallina. Y puede incluso, que esos insectos y gusanos también tuvieran hijos, y que padecieran lo insufrible con el espectáculo de ver a sus padres siendo despedazados y engullidos por la pérfida gallina… La misma, que hoy yo me estoy planteando si devorar…

«La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.»

Creo, en el predominio moral del hombre sobre el resto de las criaturas, pero solo porque únicamente los humanos podemos ser conscientes de tal superioridad: y eso -lo moral- debe significar algo… Y entre el posible dilema moral de tener que salvarle la vida a un perro, a un koala, a un lince ibérico, a un anciano de noventa y nueve años, o a un lémur aullador de Madagascar, no me lo pensaría lo más mínimo ya que lo humano siempre ha sido sagrado… Y no sé si os habéis fijado, pero no hay nada siquiera parecido a lo sagrado para el mundo animal que nos acompaña, viviendo, en esta gran piedra rodante en la que aquí estamos, girando…

«Cuando un LOBO va perdiendo una pelea contra otro y entiende que ya no tiene posibilidad de ganar, como perdedor, ofrece apaciblemente la yugular al oponente; como si dijera: «perdí, muerde y acabemos con ésto ya de una vez.» Sin embargo, y en ese momento tiene lugar lo increíble… El lobo ganador inexplicablemente se paraliza. Una fuerza milenaria le impide en el mismo fragor del combate, matar al que desde el honor de la lucha reconoce la derrota… Algún mecanismo primario, incrustado en el ADN o mas allá de él, se dispara en el lobo ganador y le recuerda que salvar la especie es más importante que eliminar al contrincante.

¡Qué maravillosa relojería instintiva…! Nadie llamaría cobarde al lobo que se entrega, ni blandengue al que se paraliza en vez de matarlo; simplemente, el milagro, ocurre… Ni vencedor ni vencido sienten nada parecido al odio. Ambos lobos se alejan, y cazando, la rueda de la vida continúa…»

Jamás me han gustado las matemáticas, la caza, el punto de cruz o criar perros; tampoco me han interesado lo más mínimo el mundo de la moda ni el de la carnicería; ni los videojuegos, los toros, o el Manga; pero tampoco nunca me pondría a morder a nadie en la yugular, ni a prohibir como un poseso, cosas de las que no entiendo una mierda y solo porque no me gusten.

Soy hombre, masculino, heterosexual y fiel por convicción; y creo que la homosexualidad o la heterosexualidad al igual que la fidelidad, pueden ser cosas totalmente naturales pero no por ello siempre e intrínsecamente recomendables… Tanto la fidelidad como la homosexualidad, a ultranza, pueden no ser siempre un buen síntoma si no es a causa de un amor y un afán de verdad verdadero… Cosa, muy muy difícil…

No soy feminista, pero por el mismo motivo que tampoco he sido nunca machista: porque sé desde siempre que cualquier forma de abuso es un acto repugnante y profundamente cobarde. Y por último, también sé que uno de los mayores valores entre los humanos es el de la igualdad, total, pero en derechos y ante la ley, no en afanes… Pretender la igualdad entendida como uniformidad biológica o de pensamiento es lo contrario -precisamente lo opuesto- a la libertad. Los afanes son cosas de cada cuál y como decía el clásico: «Nuestra libertad termina donde empieza la del prójimo…»

Si el otro no se ríe, ojo: no ha sido una broma…

Hoy, la diferencia más importante que existe entre la izquierda y la derecha en España, es que la izquierda odia a la derecha pero la derecha no hace lo mismo… Todos somos españoles -faltaría más- y por ello la derecha, aunque intelectualmente desprecia profundamente a la izquierda, no le niega en absoluto derecho alguno ya que en igualdad de condiciones solo la considera su adversario… ¡Qué ilusos…! Por el contrario, la izquierda solo tiene enemigos entre los que no piensan como ellos: sí, enemigos.

Soy español, y aunque no siempre, sí hay veces en las que últimamente me he sentido odiado.

…eeen fin.

Sabéis que os quiero 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Feliz Año Nuevo…!

Me despertaron aquellos golpecitos insistentes en la ventanilla de mi coche. Toc toc toc…

Vaya nochecita de marcha tan potente la que me pegué, lo malo, es que solo tenía recuerdos hasta las cinco o así de la madrugada; del resto no me dejaba acordarme la melopea. Toc toc toc… Envuelto por completo en la niebla del tablón que aún llevaba tardé en reaccionar. Toc toc toc… Poco a poco fui percatándome de que lo que oía, también, eran pitorradas de coches enfadados que me rebasaban por la izquierda ya que estaba parado así sin más justo en medio de mi carril, y en una de las principales calles de entrada a mi pueblo. ¡Qué extraño…!

Toc toc toc…

Lo raro es que eran ya más de las 8 de la mañana; lo malo es que llevaba un pedal tremendo y estaba parado en un semáforo; y lo peor es que me había quedado durmiendo mientras ese semáforo estaba en rojo… Lo que no sabía, era cuánto tiempo había estado ahí tirado con el motor en marcha, con la cabeza apoyada en el cristal de mi ventanilla dándome todo el sol en la cara, y roncando hasta babear con la boca abierta de par en par. Toc toc toc…

El susto me lo pegué unos segundos después -mientras aclararaba aquella espesa niebla etílica- cuando giré la vista a la izquierda y me crucé con los ojos de aquel guardia civil al otro lado de la ventanilla. ¡Joooder…! Era aquélla una mirada severa, aunque diríase que a la vez como asombrada e incluso tierna. Luego, hasta me pareció detectar la mueca de una ligerísima sonrisa en su cara… Me hizo aquel agente el gesto imperativo de que bajase la ventanilla, tras lo que me saludó de forma reglamentaria llevando el canto de su mano derecha recta y a la sien.

— ¿Buenos días, se encuentra Usted bien…?
— Pues hommmbre, mire yo…
— ¡Salga del coche, por favor…! Me interrumpió drástico al ver que sí, que yo al menos reaccionaba.

Cegado por los rayos de sol mañanero a tan tempranas horas, salí del coche a trompicones todavía bajo los efectos de tanto cubalibre: todo borroso, confuso, muy mareado… Tanto es así, que el agente, muy suave y amablemente me agarró del brazo y me acompañó a la sombra de la acera opuesta, introduciéndome en una especie de soportal que estaba abierto, y haciéndome sentar con cuidado en un banco de madera que había junto a la entrada… Pasaron los minutos, y despacio, fui pudiendo enfocar tanto la vista como los pensamientos, hasta que conseguí hacerme una ligera idea de lo que me estaba pasando.

Me levanté de aquel banco procurando dar muchos menos trompicones; salí de nuevo a la calle, y allí estaba el agente tomando notas junto a mi coche… Pero lo mejor fue cuando al girarme mareado con intención de volver al abrigo del soportal, levanté la cabeza y con algo de dificultad, pude leer en el frontal de las puertas aquéllo:

TODO POR LA PATRIA

¡Ostiaaas…!

No sólo iba conduciendo curda perdido y me había quedado durmiendo al volante parado en un semáforo en rojo, sino que además el semáforo donde tan plácidamente dormía resulta, que encima era el que estaba justo frente a la Casa Cuartel de la Guardia Civil de mi propio pueblo… ¡Mira tú qué casualidad, coooño…!

Y claro, setenta y dos horas me tuvieron cómodamente alojado allí mismo y a pensión completa.

Creo, que absolutamente todos los agentes de la Casa Cuartel se interesaron con verdadero cariño por mí, y por conocer la mayor cantidad posible de los detalles de mi digamos que peripecia… Fueron amabilísimos conmigo, a la vez que también condescendientes y comprensivos con aquel suceso tan insólito y chocante, que había yo digamos que protagonizado.

Años más tarde uno de aquellos agentes me confesó con sincero cariño y todavía meándose de la risa, que pasaron unos ratos estupendos riéndose de mí todo lo que quisieron. ¡Qué cosas…! Yo ahora también me río.

¡Venga, supéralo…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

¿Qué quiere Usted oír, joven…?

En mi caso, aparte de por mi familia, el no sé si llamar mérito de mi educación, no fue tanto cosa de mi instituto como de mi colegio… Mi gran suerte sin duda fue la de tener los padres que tengo, pero también, y creo que sobre todo, la de tener aquéllos maestros de escuela que tuve… Con solo trece o catorce años y al pasar al instituto ya teníamos pelicos en los huevos, y los tontos ya nos creíamos preparados para enfrentarnos al mundo. ¡Qué hermosa la arrogancia de la adolescencia…! ¡Qué tiempos, qué potencia, qué poder…!

Adolecer.

Sabíamos resolver ecuaciones complejas, hablábamos unos un poco de francés y otros inglés, y habíamos leído buenas novelas y algunos de los más importantes clásicos de la literatura; también sabíamos bastante de historia y de geografía, de dibujo lineal, ciencias naturales, e incluso algo de historia del arte… Y eso de ir ya llorado al colegio era una cosa que habíamos aprendido hacía muuucho tiempo.

Hoy con catorce años los jóvenes no han leído casi nada ni han estudiado tampoco mucho de nada, pero porque los tienen enclaustrados envueltos en miedos, diríase que abducidos, e igualados a la baja. Los tontos mandan… De buena educación también van un poco justos, y tienen tal dependencia -ridícula- de los cachivaches tecnológicos y de la respuesta de sus redes sociales a las tonterías que publican, que no hacen más que mirarse compulsivamente los genitales y plantearse preguntas estúpidas frente al espejo, que luego indefectiblemente les generan problemas sin sentido, por lo que toman decisiones a veces pareciera que esquizofrénicas.

Bueno, no todos, pero la mayoría de los adolescentes se espanta cuando oye palabras como estudiar, caza, mérito, sacrificio, toros, esfuerzo, martirio o maricón… Les aterran las enfermedades, ser carnívoros, o cosas como quedarse sin cobertura; aunque fíjate tú que creen saber y distinguir casi perfectamente y porque se lo han enseñado en el colegio, lo que está bien de lo que está mal… ¡Qué ilusos…! Algo hemos hecho, todos, mal, muy mal.

¡Pobrecillos…!

¿Qué quiere Usted oír, joven…?

¿Por que de qué creéis que se nutre el comunismo si no de juventudes desarraigadas y ambiciosas, no cultas, resentidas e inexpertas, y que aunque sea robando y sin merecerlo anhelan conquistar y tomar posesión cuanto antes de su relevo generacional, antes de tiempo, a toda costa, y sin ducharse…?

«Asaltar los cielos…» decía el gañán.

¡Ah, claro, que no tenéis memoria…!

Se me olvidaba…

¿Revolucionarios, o mañacos ignorantes y vividores…?

La Historia y las Ciencias están para algo.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Hacer de vientre 🙄

Cuando era pequeño y me apretaba el cuerpo en la vetusta casa de mis abuelos, necesariamente, había que salir al cuartucho que había en el patio y apañarse en un viejo retrete, altísimo, con tapa de madera, y al que costaba un huevo subirse cuando ibas con prisa y con los calzones bajados… Como el derroche de gastar en papel del culo, en aquella época era un lujo inconcebible, al final, cuando terminabas, te lo tenías que rebañar con tiras de papel de periódicos y revistas viejas, cortadas cuidadosamente eso sí, y clavadas en el interior de la puerta de madera con la finalidad de ser usadas para tal fin… El caso es que antes de ser usadas, a mí, me daba por leer aquellas tiras de papel llenas de pequeños fragmentos de historias, porque digamos que entretenían ese momento… Y oye, además era instructivo.

Hacer de vientre es algo que no conlleva normalmente mucho más de unos seis u ocho minutos en el peor de los casos; tranquiiilos casi todo el mundo nunca dedica a tal cosa más de cuatro. Depende mucho del que obra -el obrante- de cómo se lo toma y de cómo obra: si con prisas o sin ellas, si con filosofía, con paciencia o impaciencia, si como un placer o como un suplicio… Son muchos los factores que influyen en el buen obrar y es todo un arte: «Te quiero más que a un buen cagar…» Decía el clásico.

Hay momentos en los que no puedes y otros en los que sí, como en la vida misma. Y unas veces te da miedo lo que te pueda salir del culo, y otras, estás deseando que lo que tenga que salirte te salga ya de una vez. Sea lo que sea. El hecho es que cagamos y nos vamos, así, sin más… Pero no me negaréis una cosa, y es que hoy, casi todos, nos llevamos el móvil al retrete y leemos; como yo con los papeles aquéllos…

¿Verdad…?

Independientemente de nuestro estado de ánimo siempre he pensado que es un momento fantástico -el de evacuar- para poder darse una vuelta a solas tranquilamente por nuestro móvil, y ver cómodamente sentados, en qué podemos invertir esos cuatro o cinco minutos que dura una cagada normal… Digamos, que como para no perder el tiempo. ¿Porque para qué vais a perderlo con la mierda de noticias y de redes sociales que nos rondan y agobian por ahí…?

¿No…? 🙄

Solo entre tres y cinco minutos requiere leerme, así que no tenéis excusa: dadme una oportunidad y leedme aunque sea obrando, porfa…

No os hará mal… 😂🤣😂

…eeen fin. ¡Qué cosas éstas que os cuento…!

Gracias por leerme… 💕🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Domésticos

Historias de Paco Sanz ✍️

Estábamos demasiado en casa, acostándonos temprano, pero desde lo de la pandemia, a base de tanto aislarse, nos hemos ido alejando mucho más unos de otros. Si con lo de la televisión permitimos que las imágenes se comieran a la realidad, con la telepresencia, con el teletrabajo, la domesticidad voluntaria e idílica se ha convertido en una nueva forma de servidumbre. De resignación.

“El hombre continuará existiendo, y lo que es más, seguirá mejorando, y probablemente se sienta más a gusto en un estado de domesticación bajo la protección benéfica de las máquinas, de lo que se siente en su actual estado salvaje”, escribía Butler en 1850… Ahora con lo de los dispositivos estamos más en casa, más domesticados, aunque estemos en la calle. Mirando el móvil.

La domesticación lleva a través de la evolución a animales más mansos, menos propensos a emigrar y vagar, adaptados a grupos y manadas mayores, con pelos más ralos, dientes más pequeños, astas más cortas, con más grasas, con cerebros más pequeños y con sentidos e instintos menos desarrollados. No sólo nos dejamos cobijar por nuestras lenguas sino que también nos dejamos domesticar por nuestras edificaciones. Con la domesticación del hombre por la casa, empieza el adiestramiento y la cría de animales domésticos.

Los tramperos con ayuda de sus artilugios enseñan que “hay que atraer al animal al aparato, bien aprovechando su curiosidad natural o bien mediante un cebo. Instan a averiguar con sumo cuidado los lugares en los que los animales se esconden durante el día, los refugios en los que pasan la noche, y los caminos que recorren habitualmente”. El Estado de la Información nos trata como a bestias salvajes, peor, nos está domesticando.

Se doma a un caballo para el camino. Se domestica a un rocín que hace girar una noria. Se doma a los miembros de las clases dominantes. Se domestica a los de las clases dominadas. Un colegio caro es una escuela de doma, para que hagan proyectos. Un colegio público lo es de domesticación, los transforma en objetos impotentes para hacer proyectos. El cerebro de los forrajeadores (cazadores-recolectores) era mayor que el nuestro, nuestros sentidos se encuentran menos desarrollados que los de nuestros parientes salvajes.

“Llamar a la domesticación del animal ‘mejoramiento’ suena a nuestros oídos casi como una broma. Cualquiera que sepa lo que sucede en una jaula de fieras dudará que, en ella, el animal ‘mejore’. Es debilitada, es hecha menos dañina; es convertida, mediante el efecto depresivo del miedo, mediante las heridas y mediante el hambre, en una bestia enfermiza”. Al menos según Nietzsche.

El éxito del proyecto de modernidad civilizatoria, estriba en su capacidad de apoyar sus fundamentos en valores que se suponen universales, vinculándolos después con visos de racionalidad científica, a evidencias empíricas que den puntual cuenta del progreso prometido, a la vez que soslayen las consecuencias regresivas, no deseadas, que los acompañan. Vamos a ir siendo cada vez más manejables, más inofensivos.

Historias de Paco Sanz ✍️

Noche de Reyes para mayores…

¡Qué listos…! Cuando yo era pequeño los mayores, para que estuviésemos toda la Navidad portándonos bien, nos engañaban amenazándonos sutilmente con que de lo contrario, los Reyes Magos no nos traerían ningún regalo, ningún juguete… Era la noche antes del último día de nuestras vacaciones, y mucha comida familiar mucha celebración y mucha tontería, pero todavía no habíamos jugado a nada…

El comedor de la casa de mis abuelos se llenó con mi tíos, mis primas, y un par o dos más de invitados que yo no conocía. La cena transcurrió de lo más rumbosa hasta que llegamos a los postres y los dulces… Como os podéis imaginar, y después de tanta fiesta, a esas alturas los niños ya estábamos hasta el gorro de postres y dulces después de las celebraciones de Nochebuena y Nochevieja, y lo que queríamos de verdad es que llegaran los Reyes Magos ya de una vez… Pero nada, todo era mirarnos los unos a los otros con cara de yo qué sé qué…

De repente, oímos unos ruidos extraños en el patio… ¿Serían ellos…? Mis primas y yo salimos corriendo a ver si por casualidad pillábamos a alguien pero no vimos nada; aunque los mantecados y los vasos de mistela que habíamos dejado por la tarde como avituallamiento para los reyes y los pajes, sí habían desaparecido sí… Alguien, había estado ahí. Eso, era evidente.

Todos nos quedamos boquiabiertos cuando como primos, entramos de vuelta al comedor, y vimos la enorme lámpara que colgaba del techo sobre la mesa balanceándose, al mismo tiempo que oíamos unos como crujidos y otros ruidos extraños que nos parecía venían del tejado… Los mayores, estaban tan excitados como nosotros si no más; y tanto es así que mi tío Antonio se ve que de los nervios, el pobre, tuvo que irse al aseo a evacuar… Claro, tanto ruido extraño, tanto nervio, y tanto ir y venir buscando el sitio donde los Reyes Magos pudieran haber dejado los regalos que…

¡Ufff, Vaya lío…!

Pero el culmen, lo que nunca se me olvidará, es cuando oí a mi tío gritar desde el retrete como asustado, y luego lo vi salir dando salticos con los pantalones bajados hasta los tobillos, a toda prisa, y empujando de golpe la puerta del baño:

— ¡¡¡ Los he visto, los he visto salir; deben haber entrado por el tragaluz del baño porque los he visto escaparse por ahí…!!!

Lo dijo mientras nos señalaba con su dedo índice, tembloroso, el lugar por donde se supone que habrían salido pitando los Reyes Magos… Mi tío estaba con sus pantalones todavía bajados, y como muy muy nervioso.

He de reconocer que primero me llevé un buen susto; pero luego una gran alegría, al estar ante la prueba inequívoca de que los Reyes Magos existían… De lo contrario, el chulico de mi tío nunca hubiera hecho el ridículo saliendo tan descompuesto del baño con los pantalones bajados, semejante gesto de susto, y gritando así… Minutos después mis sospechas fueron confirmadas cuando descubrimos que en la habitación de mis abuelos -contigua al cuarto de baño y amontonados por las prisas de la huida- estaban todos nuestros regalos así, como ahí tirados, encima de la cama…

A mí, los Reyes Magos no me engañan.

…eeen fin. 💕 🤣😂

Hoy, que cenamos con alguno menos sentado a la mesa, no puedo evitarlo. Era La Noche de Reyes; del año en concreto no me acuerdo, pero sí de aquél episodio tan chocante…

💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

La cuna….

Eras muy pequeña y lo más importante era que no te sintieses desplazada en forma alguna. No se trataba de que tu hermana viniese a cambiar nada sino de que viniera como vienen los premios, con la alegría que traen las noticias fantásticas.

Tu hermana iba a venir en breve, y solo teníamos una cuna: la tuya. Y por ello, me aproveché de lo gran persona que eres para empezar a engañarte solo un poquito diciéndote que no teníamos dinero para comprar otra, y que tu hermana tendría que dormir en una bonita caja de cartón que teníamos decorada y preparada para tal fin. Y te enseñé la caja… Lo hice -lo de engañarte un poquito- con la intención de que sólo por decisión tuya, consintieras el pasarte a tu cama en vuestra habitación de al lado…

Recuerdo que como eras tan inteligente y pese a que no tenías ni tres años, empecé a comerte la cabeza con lo de «que no pasaba nada porque tu hermana tuviera que dormir en una cajita en el suelo junto a nuestra cama…» Tú, veías algo raro en éso de prepararle la cama a un bebé dentro de una caja de cartón. Como que no lo tenías muy claro, y menos, siendo tu hermana la que tendría que dormir encajonada. No lo entendías, pero, bueno… eras tan pequeña.

Pasó el tiempo y tu madre, claro, se puso de parto. No se me olvidará nunca cuando te llevé junto a ella y por primera vez viste al bebé. La expresión de asombro en tu cara cuando abriste los ojos como platos entusiasmada de que aquella niña tan pequeña fuera ahora tu hermana, fue uno de los espectáculos más hermosos a los que he asistido nunca. ¡Qué bonito…!

Recuerdo la mañana que regresamos del hospital los cuatro a casa… Te pasaste el día entero jugando junto a tu hermana, y preguntándole a tu madre cosas como que por dónde le había salido el bebé, qué íbamos a darle de comer ya que solo bebía teta, cómo se ponían los pañales a una persona tan pequeña -tú los llevabas puestos- o porqué se pasaba la niña todo el día o durmiendo o llorando.

Y claro, llegó la hora de irnos todos a la cama y recuerdo, la cara que pusiste cuando viste que efectivamente íbamos a acostar a tu hermana en aquella caja de cartón, arropada entre aquellas extrañas sábanas con tanta puntilla y ese almohadón para muñecas tan chiquitín… Te lo pensaste muy muy poco.

— Papá, he decidido que voy a dormir esta noche como las mayores yo sola en la cama de la habitación de al lado; y así, la hermana puede dormir en mi cuna… Nos dijiste, por fin.

¡Ufff, menos mal…! Ya me veía durmiendo esa noche con tu hermana al lado de nuestra cama dentro de una caja de cartón tirada en el suelo.

Y oye, no hizo falta más… Y además, al día siguiente te despertaste tú sola, viniste a nuestra habitación, y al subirte a la cama nos dijiste tajante aquéllo de que a partir de ese momento te quitásemos los pañales, «porque he pensado que ya no me voy a hacer pipí más…»

Y oye, así fue.

…eeen fin. 💕🤗😍

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

«cada quién es cada cuál…»

Tendríais la una nueve años y la otra siete, y recuerdo, la vez aquélla en que los bomberos fueron a hacer una demostración didáctica en vuestro colegio. Todo un despliegue de medios en las pistas de deporte: dos camiones autobomba, un vehículo taller móvil para urgencias de excarcelación de accidentados, un todoterreno, y docena y media de bomberos yendo de aquí para allá dispuestos a enseñaros casi todo lo de su noble oficio… Todo un acontecimiento.

¡Qué risa cuando llegamos a casa y para ver qué os había parecido, empecé preguntando a tu hermana mayor, quién hemos de reconocer, que nos hizo un relato muy pero que muy detallado de la experiencia…!

¡Ay papá, que chulo lo de los bomberos…! ¡Cómo están de dispuestos no solo para apagar fuegos sino a arriesgarse y ayudarnos frente cualquier desastre…!

Luego, empezó a contarnos detalles tales, como que las bombas móviles podían utilizar cualquier tipo de fuente de agua para usarla a presión contra el fuego, o contra lo que que fuese… Nos explicó, lo que había aprendido acerca de los aspectos de la jerarquía dentro del grupo y sus protocolos: de las responsabilidades del conductor o las del mando de la unidad, las del jefe de la bomba del agua y las del operador de la grúa y la escalera, o las de los valientes que subían por ellas a enfrentarse a las llamas, o a lo que fuese.

Nos habló de las longitudes máximas de las mangueras y escaleras telescópicas, que los camiones podían soportar en función de sus dimensiones. Y también, de cuánto duraban la bombonas de aire que llevaban los que se la jugaban en primera fila frente a los desastres.

Recuerdo que boquiabierta no parabas de mirar a tu hermana pero disimulabas, cuando asentías con la cabeza al girarla mirándome a mí como que sabiéndote la lección.

Como si fuera ahora, te veo, mirando de lado a tu hermana asombrada de lo extenso y erudito de su exposición, y girar luego la cabeza lentamente, parpadeando, para mirarme a mí con ésa tu gracia esperando la pregunta.

— ¿Y tú, qué tal…? ¿Qué te ha parecido lo de los bomberos…?

— ¡Ay papá, qué chulo lo de los bomberos…! ¡VAAAYA UNOS CHICOS MAAÁS GUAPOS…!

Me respondiste quedándote luego en silencio mirándome, picarona, cucándome tu ojo izquierdo y ladeando la cabecita…

Todavía me meo de la risa.

Es evidente que «cada quién es cada cuál…» Decía la canción.

…eeen fin. Que os adoro. 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Vigilantes

El otro día mi socio me contó que en su colegio los profesores les nombran vigilantes; a unos, de otros. No me gustó, y se ve que me lo notó por el gesto que puse… Me quiso aclarar el pobre, que lo de la vigilancia era para cosas tan simples como que todos pudieran saber quién hacía o no los deberes, qué traían de almuerzo, si hablaban valenciano, árabe, eran revoltosos, raritos, o si se duchaban y se cambiaban de ropa o no después de hacer gimnasia… Me alarmé un poco, lo confieso. Tiene nueve años.

¡Qué enseñanzas más extrañas…!

Éso de que sean niños quienes se vigilen a sí mismos, a mí, me suena fatal, y perverso… Poner a niños vigilando niños me parece o bien una insensata dejación de funciones, o un método de intención abyecta para que se acostumbren a ver normal éso de la vigilancia y la delación. Cosas de chivatos, que son normales en las prisiones para sobrevivir, en las empresas para ganar dinero, o entre fascistas y comunistas por tontos… Pero en el resto de ámbitos de la vida, la vigilancia entre humanos es cuanto menos extraña si no nefasta; y en los colegios, ese tipo de control lo es todavía más.

¿No…?

En mi época eran los maestros quienes nos vigilaban y con mucho más detalle que ahora, pero solo para ver si nos desasnaban. Porque lo de educar era cosa que se hacía en casa, y al colegio tenías que ir ya llorado… Mis maestros y especialmente mis maestras nunca se preocuparon lo más mínimo de lo que hacía con mi pene, ni me dijeron nunca cosas tan castrantes como que tenía la culpa de lo del cambio climático o estupideces por el estilo… No se posicionaron tampoco nunca frente al machismo o al feminismo porque eran y siguen siendo tonterías; y porque hacer alarde de la superioridad que se tiene sobre alguien siempre fue una señal, inequívoca, de muy muy mala educación… Tan sencillas como matemáticas, geografía, lenguaje y a pensar, eran las cosas que pretendían enseñarme.

Recuerdo la vez aquélla que llevé a Mi Caramelo de Fresa por vez primera al colegio, dejándola en manos de la pobre de Su Maestra… Cuando volví a mediodía a recogerla, y a propósito, claro, le pregunté a la docente mirándola a los ojos:

¿Qué, qué tal se ha portado la joya…? Lo hice con algo de sorna, sabiendo de antemano la respuesta, y no solo por cómo me miró.

La niña era tremenda. Un terremoto.

Bueeeno, la niña es un pocooo, digamos que revoltosa. Me dijo la prudente… ¡Qué graciosa…! Fruncí un poco el ceño y sin dejar de mirarla me acerqué un poco más.

¡Como si fuera tuya, trátala como si fuera tuya…! Si la tienes que castigar y la tienes que castigar mucho, hazlo. A tu criterio… Eres Su Maestra, y yo sé, el tipo de bicho que te he traído ésta mañana para que me la amaestres.

Se lo dije creo que como muy rápido, de corrido, sonriendo un poco… Luego, también me sonrió ella.

— Es Usted el primer padre que me dice semejante cosa, y así.

…eeen fin.

Hay que llevar cuidado por ahí…💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Ellos sí, tú no.

“Su único mérito académico es haber estudiado a fondo a Pablo Iglesias”.

Ellos, se pueden meter con Don Juan Carlos porque se folló a una princesa rubia estupendísima, y no les pasa nada de nada: la crítica es democracia. Se ha tenido que ir de España el pobre…

Pero cuando te metes con ellos porque una de sus cajeras de supermercado se folló a un juanlanas de pelo largo a medio duchar, y ahora es ministra, resulta que eres un machista y un fascista.

…eeen fin. ¡Qué cosas…!

Iros a la mierda... Y dejad de dar lecciones de decencia cuando os andáis morreando por ahí con asesinos, traidores y delincuentes de todo pelo.

Hijosdeputa…

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Quemar, quemar, quemar…

Historias de Paco Sanz ✍️

Por fin ha vuelto el frío, por fin puedo volver a encender el fuego del hogar, estaba de encender velitas bastante harto. El fuego me fascina, el quedarme encantado delante de algo caliente, de algo que se está quemando, me tranquiliza extrañamente; igual es por el eco de los que me precedieron, ya que cuando llegaba la noche sólo tenían al fuego por compañía. Pasamos de la agricultura a la industria a base de quemar cosas, incluso ahora para movernos de aquí para allá quemamos petróleo.

Me gusta el fuego, la llama consiste en una claridad esplendente, un vigor ingénito y un ardor ígneo. Y me gusta el agua porque es el colmo de lo quemado. El agua es resultado de una combustión muy potente, la del hidrógeno, que se combina con el oxígeno para formar agua. Se podría decir que el agua son las cenizas de una combustión, y como es algo ya quemado (tras combinarse con el oxígeno) no es fácil quemarlo más, es decir, combinarlo con más oxígeno. Antes bien, el agua es una sustancia muy estable en condiciones habituales, y justamente porque es difícil combinarla con más oxígeno, se usa por lo común para apagar el fuego, porque ya no puede quemarse más.

Mejor quemar hidrógeno que quemar carbono, claro. Nos dicen que pronto podremos hacerlo para desplazarnos. Un átomo de oxígeno es 1,33 veces más pesado que uno de carbono. A través de la combustión cada átomo de carbono se combina con dos de oxígeno. La gasolina consta en casi un 90% de carbono. Al quemarse 0,9 Kg de carbono se combina con 2,4 de oxígeno, lo que da como resultado que por cada Kg de gasolina se introducen en la atmósfera 3,3 kg de CO2.

También se dice que además de para cargar el móvil podremos usar la electricidad para movernos. Ignoramos tontamente que un vatio eléctrico equivale a tres vatios térmicos. Es decir, hay que quemar tres vatios de lo que arda para producir uno de electricidad. De modo que usar la electricidad para obtener calor es un lujo, un mal negocio. No lo tenemos en cuenta al calentar la comida y a veces incluso las casas con electricidad.

Se nos habla de decrecimiento pero lo que deberíamos procurarnos es el “desdesarrollo”. El desarrollo produce siempre más desarrollo. El monstruo siempre se devora a sí mismo. En el barco en el que Phileas Fogg está llegando a Inglaterra después de dar la vuelta al mundo en ochenta días, se empieza a quemar la estructura de la nave para poder seguir avanzando, cuando el carbón ya se ha acabado… Novalis ya hablaba de “un molino que se muele a sí mismo”. Estamos preñados de un monstruo que se nos está comiendo a nosotros mismos con nuestra manera de vivir actual.

“Quema lo que has adorado, adora lo que has quemado”. Dicen que lo dijo San Remigio. En eso estamos. En quemar, incluso a los seres queridos. Ya no se les da tierra a los muertos. Se les quema. Pronto me quemarán, bueno, quemarán el cuerpo que estoy siendo. Dejaré de ser un sumidero de carbono. Me consuelo pensando que la cremación es mucho más eutrofizadora que un ataúd sellado. Si quemamos, si seguimos quemando, si nos quemamos, el planeta parece dispuesto a aguantar (de cualquier manera) a más humanos.

Historias de Paco Sanz ✍️

Tragedias morales

Una tragedia moral es cuando cada vez hay más víctimas y son cada vez menos los culpables; es decir, cuando el mal queda sin castigo o los tontos no quedan como tales.

Amplía la foto para ver el mal…
Amplía la foto para ver los tontos

Sostengo, que el inicio de nuestros males contemporáneos en este siglo XXI (los históricos serían harina de otro costal) vienen del once de marzo de 2004… Infame día, en el que después de que asesinaran a ciento noventa y tres españoles, los rojos, en vez de buscar a los verdaderos culpables y para ganar unas elecciones, se perdieron y nos perdieron a todos envolviéndonos en una insidia de acusaciones entre españoles que dura hasta el día de hoy… Los rojos, dejaron escapar a los culpables y se pusieron a echarle la culpa al gobierno, y a su partido. Fue, como si después de que entraran en tu casa a robar y tras desvalijarte y matar a uno de tus hijos, en vez de salir a buscar como un loco a esos hijoputas para hacerles pagar caro su crimen, te diera por pegarle a la pobre de tu mujer porque se dejó la puerta mal cerrada… ¡Qué cobardía, qué estupidez y qué vergüenza…!

¿Nooo, rojos…?

Porque eso justo fue lo que pasó, que yo lo vi.

Y tras ganar las elecciones justo después de aquéllo, y tras ordenar también retirarnos como conejos asustados de Irak, el infame, el cobarde de Zapatitos dijo su -para mí- más memorable frase:

«Y ahora, nos conviene la tensión…»

Y la dijo -el malnacido- cuando se le escapó y fue cazado por un micrófono todavía abierto al final de una entrevista basura, con la basura periodística en la que ya se había convertido el otrora reputado periodista y hoy gran comerrabos del reino: Iñaki Gabilondo.

Y si no me creéis, aquí os dejo el enlace. No creo que vomitéis:

El periodismo de hoy no quiere que se difundan este tipo de basuras: las tripas de sus basuras… Son una corporación; no son libres, se deben a sus accionistas sean éstos políticos o propietarios.

Empezaron con el fracaso de la Alianza de Civilizaciones y la estafa ésa de la ideología de género. Más tarde llamaron matrimonio a casi cualquier cosa; y ahora, casi que nos imponen a todos la sexualidad desbocada ésta de los cojones: que si el poliamor, la homosexualidad o que si la pareja abierta (todo un oxímoron) ¿Porqué no la poligamia…? Que si los transnobinarios o los multiespecie; que si con las muñecas hinchables o el sexo con tu mascota. Todo vale, para no quedar como un gilipollas.

Hace poco siguieron con el rollo éste de la tensión sacando a Franco en procesión mortuoria por televisión; de aquí para allá… Luego, pero sin tanto bombo, también fueron sacando a los etarras de sus cárceles pero para acercarlos a sus casas. Y ahora, después de indultar a sus propios delincuentes empiezan a pagarles el resto de lo acordado, que no es otra cosa que la desactivación de otros delitos muy propios de todos ellos:

La sedición y la malversación.

Y claro, mientras todo ese montón, ese alud de mierda tan grande se nos viene encima, casi no nos damos cuenta de la lluvia de otros muchos pequeños zurullos que nos están cayendo constantemente y también encima. Que si la ley trans, que si la ley del sí es sí pero es que… o aquélla de la de Desmemoria Histórico-Histérica. La basura de las leyes de género fruto de la paranoia del feminazismo imperante éste, y la vergüenza legislativa que se han sacado ahora con no sé qué coño del maltrato animal… Ni que fuéramos un país de paranoicos y neurópatas.

¡Ufff, qué locura…!

A la vez, distintas tragedias morales se vienen sucediendo, una tras otra.

Y antes de seguir escribiendo, quiero que quede bien claro que yo en todo caso y causa he sido siempre un liberal redomado, y, como no podría ser de otra manera, también lo soy en lo sexual… Creo, que cada cuál hace con su bajovientre lo que quiere o puede, y que es una maravilla ésto de la verdadera libertad sexual… Por eso, espero no violentar a nadie al escribir, y me disculpo si así ha sido: cosas, del lenguaje políticamente correcto éste de mierda. 🙏

…eeen fin. Que os quiero 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Aterriza como puedas

Ésto es, como cuando en la legendaria película de humor «Aterriza como puedas» se conecta el piloto automático mientras se caía el avión… El dichoso piloto automático resultó ser un muñeco hinchable con formas y uniforme de capitán piloto, o de piloto capitán, no estoy seguro… Todo tenía muy mala pinta.

— ¡Estáis en buenas maaanos…!

— ¡Estáis en buenas maaanos…!

Chillaba una grabación del muñeco inflable, intentando calmar a los pasajeros por la megafonía al mismo tiempo que se estrellaban.

— ¡Estáis en buenas maaanos…!

Pues ahora estamos igual: conducen muñecos, y como a muñecos nos conducen; a voluntad de unos muñecos, rojos.

…eeen fin. ¡Qué asco y que agobio…!

¡¡¡ Nos estrellamos…🙄😳🙄!!!

¡Que nos den porculo…! 🇪🇸

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Hijos de la gran puta

Ésto solo pasa aquí o en Cuba y en Venezuela. Donde hay comunistas. Ya está empezando a pasar en Colombia, pero porque hace ya tiempo que empezó a pasar en Perú y en Argentina. Y ahora, también quieren que pase la plaga a Chile.

Primero fue la rendición ante la ETA y además, el pago del silencio al respecto… Hace poco fueron los indultos. Ahora ni más ni menos que la anulación de los delitos de sedición y el de malversación, y la entrada en vigor de la Ley ésta de Desmemoria Histórico-Histérica… Y claro, habrá que darles también el juguete del referéndum. Y finalmente -y para que en vez de vencerles simplemente nos dejen en paz- habrá que hacerles o bien una buena mamada o una buena comida de coño a la carta: es decir, según la preferencia de cada uno de ellos; unos mamada, otros comida.

Todo sea para que peleles mamarrachos como Zapatitos o Maduro, o Sánchez, Kirchner, o el tonto del capullo peruano ése del sombrero de ala ancha y otros muchos magantos, sigan chupando del machito comunista éste y por siempre; eso sí, cada uno en su Trono.

¡Valientes hijos de la gran puta…!

Si lo haces mal, te vas; y punto.

Ésto, es, como cuando en la legendaria película de humor «Aterriza como puedas» se conecta el piloto automático mientras caía el avión… El piloto automático resulta ser un muñeco hinchable con formas y uniforme de capitán piloto, o de piloto capitán, no sé… «Estáis en buenas maaanos…» animaba el muñeco inflable por megafonía al pasaje al mismo tiempo que se estrellaban… Pues ahora estamos igual, conducen muñecos; y como a muñecos nos conducen; a voluntad de muñecos.

…eeen fin.

¡Iros a la mierda y devolvedme mi Democracia, inútiles…! 🇪🇸

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VESTIDOS

Historias de Paco Sanz ✍️

No le sienta bien al hombre entrado en años, seguir la moda ni en su forma de pensar ni en la de vestir. Me fastidia comprar ropa pero no quiero que se sepa. De entre todas las cosas del gastar la de hacerlo en ropa me parece la más tonta. Ella elige la ropa que quiere que yo lleve puesta, con la que le gusta que yo vaya… Un poco como Juan Ramón, que pidió a sus vecinos que le dijeran de qué color querían ver su casa antes de pintarla, ya que él desde dentro no la vería. Asisto al deterioro de mi ropa con espíritu deportivo; al de mi mente también. Los recuerdos y los cuerpos encogen como las camisetas; y en los percheros, solo se visten los fantasmas.

Viene a cuento el de aquella fonda, en la que todos decían lo que deseaban que les pasara… Después de que todos hubieran hablado aún quedaba el mendigo en su rincón oscuro; de mala gana y vacilando, habló también: “…Quisiera ser un rey poderoso y reinar en un vasto país, y hallarme una noche durmiendo en mi palacio y que desde la frontera irrumpiese el enemigo, y que antes del amanecer sus caballeros ya estuvieran frente a mi castillo; que no hubiera resistencia, y que yo, despertado por el terror y sin tiempo siquiera para vestirme, hubiese tenido que emprender la fuga en camisa; y que perseguido por montes y valles, por bosques y colinas, sin dormir ni descansar, hubiera llegado sano y salvo a este mismo rincón… Eso querría…” Los otros se miraron desconcertados. ¿Y tú, que hubieras ganado con ese deseo…? preguntó uno… Una camisa, fue la respuesta.

😂🤣

Una camisa puede ser muy importante. Cuando todavía había jornaleros, se decía que uno respetable se sonrojaría si tuviese que aparecer en público sin al menos una camisa de lino, cuya carencia se entendería como ése vergonzoso grado de pobreza en el que se supone que nadie podía caer, sino era a causa de una conducta disipada… Creo que, en realidad, las personas no asisten ellas mismas a las reuniones sociales sino que envían en su lugar a un muñeco vestido, al que luego decoran como quieren. Ella, hace conmigo cosas así.

«…A los caballeros andantes que pasan todas las calamidades, les reconforta la esperanza que tienen en los cuidados que las mujeres se tomarán por ellos a su regreso: las satisfacciones, las alegrías y los placeres que ellas les darán o harán que les den en su presencia. Descalzarse ante un buen fuego, lavarse los pies, ponerse luego calzado fresco. Bien comidos, bien bebidos, bien servidos, bien respetados, bien arrebujados en blancas sábanas y con gorros de dormir, bien cubiertos de pieles y rodeados de solicitudes y privanzas, amores y secretos que me callo… Y a la mañana siguiente, ropa interior, y vestidos nuevos…»

En fin. ✍️

«Decidme: la hermosura
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura
cuando viene la vejez
¿cuál se para?

Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna gravedad
cuando viene el arrabal
de senectud…»

💕 ❤️

Historias de Paco Sanz ✍️

..

¿Todo ésto quién lo paga…? 😳

Tanta pancarta, tanto autobús y tanta marioneta gigante; tanta batucada, tanta litrona y tanto bocadillo; tanta camiseta y tanto multimillonario ahí en el foco, manifestándose… Tanto bombo y platillo; todas las televisiones…

No recuerdo quién fue el ilustre catalán que a principios del siglo XX viajó a Nueva York. Y en vez de asombrarse de la belleza de sus luces eternas y de los increíbles avances científicos en los que se fundamentaba aquella ciudad, ni de la magnificencia de su arquitectura o de su modernidad, se preguntó asombrado aquéllo tan simple, tan sensato y catalán, de:

¿Tot aixó qui ho paga…?

👆👆👆Pulsa en el enlace.

«A buen entendedor, con pocas palabras, bastan.»

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ADICCIONES…

Historias de Paco Sanz ✍️

Soy adicto a mis costumbres, estoy sometido a su tiranía. Son prueba de cómo entiendo lo de vivir bien la vida: relajada y miserablemente. Se es un sumiso a las costumbres cuando uno no tiene interés en cambiarlas; cuando la persona no tiene “más remedio” que continuar con su patrón de costumbres, el que sea… El aspecto sorprendente de la adicción es que a veces termina.

Hemos multiplicado el uso de los opioides porque cada vez estamos menos dispuestos a aguantar el dolor que sentimos, o porque somos unos adictos del demonio, o por las dos cosas. ¿Quién sabe…? Cuando los adictos -a lo que sea- van a la consulta porque ellos quieren, tienen de un 20 a un 30% de posibilidades de librarse de su adicción. Si van por resoluciones policiales o judiciales, un 8%… Pero si van conducidos por su familia apenas tienen un 1% de posibilidades de lograrlo… También pudiera ser que se tratara de que no aguantamos a nuestra familia.

¿Hará la humanidad caso de algo que implique limitar su adicción a la comodidad inducida, farmacológica y tecnológicamente entendidas…? Tal vez el destino del hombre sea vivir una existencia corta pero apasionante, excitante y derrochadora, más que una vida prolongada, tranquila y vegetativa.

Pero es que la bondad es también una cuestión de huevos, de ovarios: ser valiente es ser bueno.

Hoy la mayoría de las necesidades son de carácter social y psicológico, pero con excesiva frecuencia se busca satisfacerlas por medios materiales. O químicos. El resultado, es que la satisfacción proviene más de la adquisición de los bienes que de la posesión de los mismos, convirtiéndonos en adictos al flujo de drogas o de bienes; situación que al mismo tiempo se halla en la raíz de los problemas mentales y ecológicos. Las empresas que estimulan esta actitud gozan del apoyo incondicional, la gratitud, e incluso las subvenciones de los gobiernos orientados hacia la cura: el crecimiento…

Supongo que es por lo adicto que soy (vivo en la ciudad que nací, el trabajo que aprendí con mi padre es el que he hecho durante cuarenta años, hace más de cincuenta que vivo con la misma persona, en la misma casa, etc) por lo que no he podido olvidar aquéllo que dijo Lincoln acerca de la sucia adicción al sexo: “A mi juicio, quienes nunca caímos víctimas de esa adicción, fuimos protegidos más por la ausencia de apetitos, que por cualquier superioridad física, mental o moral sobre los que sí…»

Sin embargo, a mi presencia en los lugares comunes muy adicto no soy, los lugares comunes presentistas me son mortalmente tediosos. Y es que esta adicción presentista sólo induce en mi caso sopor intelectual, afán repetitivo, y disciplina lanar.

Entre los hombres de mi familia lo de salir de casa a darnos una vuelta, un buen paseo antes de que nos manden a paseo, es una costumbre inveterada, antigua y arraigada… Somos adictos a ella.

Historias de Paco Sanz ✍️

A leer como locos…

Es un hecho que nuestros ancestros no tuvieron tan fácil la posibilidad de cultivarse como la tenemos hoy en día; cosa, casi al alcance de cualquiera con interés. A mi padre -de buena familia- no le interesaba mucho, y solo estudió hasta los diecisiete años o así. Edad a partir de la cual empezó a trabajar en la agricultura -cultivando eso sí- y haciéndose cargo junto a sus hermanos de las tierras y negocios del bueno de mi abuelo Antonio… Algo leía mi padre sí; aunque tampoco mucho.

Me alegro muchísimo de daros la excelente noticia -publicada en un medio de comunicación decente y de confianza- de que un riguroso estudio médico ha constatado que en los últimos sesenta años, ha descendido la incidencia de la degeneración neuronal en los ancianos ni más ni menos que en más de un treinta por ciento… Y de que las causas de ello se han debido por un lado indudablemente a la mejora de la alimentación, la salud y las condiciones de vida en general; pero en concreto, y sobre todo, al aumento del nivel cultural pero por el simple hecho de que leemos más… Es un hecho que en esta sociedad tan tecnológica que tenemos, tenemos que leer más… Otra cosa es lo que leamos.

O sea, que el simple acto de leer previene, además de la tontería, la senilidad… Queda así demostrado, feacientemente, que las personas que leen con asiduidad tienen más de un treinta por ciento menos de posibilidades de sufrir la enfermedad de Alzheimer: «el alemán hijodeputa ése, que cuando te haces viejo empieza a esconderte las cosas por ahí…»

Por todo ello me alegro, porque veo con asombro que dicen las estadísticas de mi blog que, a día de hoy, he sido leído unas ciento cincuenta mil veces y por unas ochenta y ocho mil personas, distintas. ¿Una pasada, no…? Las mismas que cabrían en un gran estadio de fútbol… Mi pueblo solo tiene unos veintipocos miles de habitantes, mis amigos como podéis suponer son bastantes menos, y ni en mis mejores sueños hubiese yo supuesto siquiera que iban a leer mis tonterías tal cantidad de gente.

💕 🤗

Además, es posible hasta que mis lectores sean algunos más, ya que las estadísticas no registran las veces que mis relatos han sido compartidos por ahí en las redes dizque sociales éstas, o en vete tú a saber qué otros sitios de ésos cibernéticos… 🤣😂

A mi blog no se entra para otra cosa que no sea leer; y por eso, y sobre todo, me entran siempre muchiiísimas ganas de daros las gracias a todos.

…eeen fin. Que os quiero 💕

Así que ya sabéis: a leer como locos.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Adictos al crecimiento

Historias de Paco Sanz ✍️

Los de izquierdas son tan malos como los de derechas en la medida en que ambos son extractivistas, adictos al crecimiento. A ver, si nuestro gusto por la igualdad y por la libertad se ponen de acuerdo de una vez, en que no podemos seguir creciendo ni en nombre de los de un lado ni en los del otro.

A los que creemos que la filosofía es más saber amar que amar el saber, las personas que no tienen control sobre sí mismas -que no aprecian esa libertad- y las que necesitan tanto para vivir -las que pasan de la igualdad- nos parecen igualmente despreciables. Mejor no odiar, si puedes; pero de lo de despreciar no hay que olvidarse… Marx lo dijo.

La teoría de las élites extractivas predice que el interés particular tenderá a prevalecer sobre el interés general. La confusión inducida entre recortes y reformas, tiene la consecuencia perversa de que la población no percibe las ventajas a largo plazo de las reformas, y sí experimenta el dolor a corto plazo de los recortes, que, invariablemente, se presentan como una imposición extranjera.

Me gustaría bajar la basura una vez a la semana, pero por mi manera de vivir acabo bajándola un día sí y otro no. Malditos sean los envases. Maldito sea el peso de la bolsa de basura. Mientras bajo en el ascensor sosteniendo el peso de la bolsa la repaso, pues cada tonelada de basura ha requerido además la producción de cinco toneladas de desperdicio en el proceso de su manufactura, y veinte toneladas de desechos en el punto de extracción inicial (minería, bombeo, tala, granja).

Escucho la voz de GAIA, de la Madre Tierra, de la Pachamama, en las dificultades de mis hijos para reproducirse, en el aumento de la tasa de retorno en las actividades extractivistas. Nos recuerda la maldad del crecimiento. Ni el verde es bueno. Renovables, las sostenibles… ya será menos.

El despliegue de las renovables eléctricas, requeriría una cantidad tan grande de minerales en relación con los niveles actuales estimados de reservas y recursos, que impulsaría de hecho una re-materialización sustancial de la economía, que exacerbaría la eventual disponibilidad mineral en el futuro… En particular, la demanda de extracción de minas acumulada estimada, requeriría un alto porcentaje del nivel actual de reservas para minerales como el telurio, el iridio, el estaño, la plata, el galio o el litio, que son elementos fundamentales de tecnologías como las placas fotovoltaicas o las baterías eléctricas. Así, estos resultados ponen en tela de juicio la consistencia y viabilidad de la narrativa del Crecimiento Verde, como solución a nuestros problemas de sostenibilidad.

Hay dos tipos de poder: el de realizar las capacidades propias y el de utilizar y sacar provecho de las capacidades de los demás. Al primero le llamamos “poder de desarrollo” y al segundo “poder de extracción”. La inmensa mayoría de nosotros carece del segundo y sólo cuenta con una cantidad “insignificante” del primero. Y así, no vamos bien. Lo sabemos de sobra.

Historias de Paco Sanz ✍️

SENTIR PENSANDO

Historias de Paco Sanz ✍️

Lo que en mí siente está siempre pensando. En cierto modo al dejar de sentir desaparezco… Será que pienso que mi esencia consiste tan sólo en que soy una cosa que siente. Y será por eso que pienso, que lo que yo más siento no es sentir que la vida no me dure sino que no me dure el sentimiento.

Historias de Paco Sanz ✍️

DECADENCIA

Historias de Paco Sanz ✍️

Entramos en recesión, la decadencia de nuestro sistema se pone de manifiesto en que no podemos parar la desigualdad. La derecha ha insistido en la bondad de la igualdad de oportunidades, la izquierda en la de los resultados. Para los del centro, la de no incordiar, salir de en medio y volver a las colas.

Todos los discursos obedecen a la necesidad de aceptar por un lado el lujo que ha llegado al poder, y por otro la jerarquía de la miseria. Cuando ésta abunda, la clase media empieza a ser un lujo. Cuando la clase media rehusa la caridad a nivel personal, y nos recuerda que es el Estado quién tiene que ocuparse de los miserables, entonces está pensando solo en ella misma. La clase media occidental se desmoraliza, se pauperiza y se vuelve pesimista.

El optimista dice que vivimos en el mejor de los mundos posibles, y el pesimista le da la razón. Y es que en los pesimismos y en las igualdades hay que precisar… El pesimismo, como fuerza, tiende a desarticular, a deshacer fibra a fibra, a descomponer lo que “es” y a enseñar las cosas como son, con la intención de mostrar las razones por las cuales lo que es, es como es… El pesimismo, como debilidad y decadencia, no ve a su alrededor más que lo siniestro, el pesimismo de la debilidad quiere “comprenderlo” todo, “explicarlo” todo.

La decadencia misma no es cosa que se tenga que combatir; es absolutamente necesaria y propia de toda época, de todo pueblo. Lo que hay que combatir con todas nuestras fuerzas es la importancia de evitar el contagio a las partes sanas del organismo. No sabemos entender el lujo de la decadencia como el principio y la salud de todas las cosas. En relación al hombre, nada tiene más éxito que la decadencia. El haber podido alcanzarla por su bien, y por el bien de la especie.

¿Signos de vida? la crueldad, el fanatismo, la intolerancia… ¿Signos de decadencia? la variedad, la comprensión, la indulgencia… La decadencia, sucedáneo lúcido del progreso, permite mitigar nuestra inhumanidad, y contradecir, a favor de los individuos, alguno de los más crueles supuestos de nuestra sociedad animal.

¿Cómo saber cuándo se instala la Decadencia? cuando la gente aceptamos la futilidad y lo absurdo como algo normal. La Decadencia acelera, hay que escribirla con mayúsculas. El término decadencia no es una calumnia, es una etiqueta técnica… Después de todo, como se sostenía durante la Revolución Francesa «para encadenar a los pueblos hay que empezar por adormecerlos». ¿Y qué mejor somnífero que esta orgía de pantallas lúdicas que va corroyendo poco a poco el desarrollo más íntimo del lenguaje y del pensamiento…?

¿Cómo saber cuándo se instala la Decadencia? por las confesiones abiertas de malestar. Porque dormimos fatal. Porque aceptamos la futilidad y lo absurdo como algo normal. El término no es una calumnia, repito, es una etiqueta técnica:

Decadencia.

Historias de Paco Sanz ✍️

POR LA LIBERTAD DE LA LITERATURA ESPAÑOLA

Historias de Turgueniev ✍️

«…En fin, estaba yo leyendo El Quijote, perdido entre las aventuras del loco hidalgo y su fiel escudero Sancho, cuando he caído en la cuenta de lo mucho que hemos perdido; esto es, el lenguaje y el estilo del castellano...»

Termina de leer este magnífico artículo en su página original:

por la libertad de la literatura española

Historias de Turgueniev ✍️

La pantalla de inicio

Yo, lo tengo todo en una única pantalla de inicio; si no, es que me confundo, me despisto.

Tu pantalla de inicio es importante y dice mucho; de dónde vienes, a dónde vas, es vital para saber hacia qué sitios ir y si te convienen… Siempre recuerdo la anécdota que cuenta Mi Señora con ternura, acerca de una de sus alumnas de setenta y muchos años que al intentar hacer uno de sus ejercicios de pilates se quedó quieta… Al preguntarle si tenía algún problema dijo que no, que ninguno: «solo, que el ejercicio ése no me conviene…»

¡Cuánta razón tenía y cuánto sentido común…! La pobre, vio con claridad y sin necesidad de Maestra, que curvarse de esa forma que el ejercicio requería no era lo mejor para sus junturas y ligamentos; y claro, simplemente pasó del tema. ¡Qué lista…!

Cuando algo no conviene no conviene; y buscarle tres pies al gato o los porqués no tiene mucho sentido… No hace falta un Maestro. Esa alumna tan longeva tenía más razón que un santo, ya que es evidente que sabía de sobra cuál era su pantalla de inicio, hacia dónde iba, y qué cosas le convenían o no para llegar donde quería… Sabiduría pura.

…eeen fin.

Sabéis que os quiero… 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Prozac y similares…

Historias de Paco Sanz ✍️

La medicina ha multiplicado el número de enfermos mentales. La medicina ha sustituido a la religión, donde antes abundaban pecadores hoy hay locos. Se trataba de que aceptaran al que manda, de que mantuvieran el orden por aquéllo de la salvación. Y hoy, se trata a los que les falta salud, a los que se les va la olla.

El querer ser libre del explotador dejó de ser un pecado para ser una enfermedad mental. En 1851 el médico Samuel Cartwright planteó la existencia de la Drapetomanía. El nombre provenía del griego “drapetes” (esclavo, fugitivo) y “manía” (locura, enfermedad). Se la definía como el “ansia de la libertad” o expresión del síndrome del esclavo negro por escapar de su amo blanco.

Si dices que todo va mal eres una persona normal, avispada incluso si afirmas que unas cosas van peor que otras. Si haces algo por remediar casos concretos eres una buena persona, si haces mucho, incluso un santo. Si dices que las cosas van mal por culpa de unos u otros eres un resentido, puede que incluso un fascista o un comunista. Si te da por hacer algo por remediar las cosas ésas que van tan mal, se te confirma que el manicomio en el que crees vivir es real… Se pasa a pensar que quizás sería bueno algo de terapia a tu respecto, y se te recomienda la visita al médico mientras de momento, y por tu bien, se restringe tu capacidad de movimientos.

Los perdedores, lenta pero inexorablemente están empezando a ser tratados como enfermos. Si intenta rebelarse le administrarán un sedante… Y se convertirá en objeto de gran interés y de una gran inversión, por su bien, para que se cure. Y así, la farmacracia podrá seguir potenciando el uso desinformado de drogas legales, y promover impunemente la conformidad sobre las ilegales.

Lo que impide la riqueza, en su modalidad capitalista, son los vínculos. Es el menor o mayor dominio de los vínculos colectivos y no la mayor o menor riqueza, lo que explica la menor o mayor difusión de la depresión y la enfermedad mental en nuestras sociedades. La causa de la “epidemia” depresiva en las ciudades occidentales tiene mucho que ver con la despolitización, o, si se quiere, la personalización o privatización del conflicto social (paralela a la privatización de la sanidad, la educación o los recursos energéticos). La solución a esta epidemia, por tanto, no es el voto de pobreza sino la repolitización o recolectivización o “nacionalización” de la felicidad.

Hasta hace poco las concentraciones bajas de serotonina no señalaban una condición patológica clara. Ahora la existencia del Prozac y similares abre las puertas a la «farmacología cosmética», o sea: la ingestión de un fármaco no por su valor terapéutico, sino porque consigue que uno se sienta «mejor que bien». Si el sentimiento de autoestima es tan crucial para la felicidad humana, ¿quién no querría tener más…?

Los psicofármacos permiten a la gente llevar adelante actividades ordinarias, mientras nuestra vida transcurre en medio de una rugiente desesperación, sumidos en el abismo de nuestra propia insignificancia.

Historias de Paco Sanz ✍️

A cualquier precio

Hay quien a cualquier precio, escribe, pero solo por ver si da un pelotazo por ahí y consigue unos miles de lectores ese año; luego, hay otros que escriben para ver si tienen más o menos los mismos pero cada cincuenta años: los clásicos, los buenos, los que escriben bien y realmente escriben, genios… Y finalmente estamos los pajilleros, onanistas que escribimos gratis por puro vicio y sin publicar nunca nada de nada… Y sí, ya sé, que éstas son solo frases hechas que pueden parecer pedantes y que quizá suenen bien, pero es que en el fondo las cosas hoy son así.

Ésto del escribir se ha prostituido, y demasiado… Gracias a los muchos programas informáticos que hoy hay por ahí, ahora, casi todo el mundo se cree que escribe; cualquiera cree saberse fotógrafo, coaching de algo, influencer o diseñador, tatuador, o experto tanto en edición de vídeo digital y diseño 3D, como en marketing digital y en redes sociales también digitales… Solo hay que pasar unas cuantas horas en Facebook Adss para entender un poco del tema, y convertirte así en un cuasi experto digital en marketing: «tanto tienes, tanto vales…» El éxito es una combinación de lo que llaman contenidos, y del dinero que puedas o no gastarte. Y punto… Como una valla publicitaria. Nada nuevo bajo el sol, salvo por que llevamos la valla publicitaria metida en el bolsillo.

Uno de los éxitos del marketing digital éste de los cojones, entre otros, es el de que han convencido, han hecho creer a los jóvenes, que Facebook es cosa de viejos pero no así Instagram ni ticktok u otros sitios de moda en éste ciberespacio tan chulo. Como si los ciberespacios fueran mejores o peores unos que otros… ¡Y ojo, que viene el Metaverso…! de Facebook, claro…

…criií criií criií…

¡Jájajaja, coooño con los programas informáticos….! Te convierten en un perfecto Oficial de mucho y Maestro de ná, que decía el clásico… Como me ha pasado a mí: ya casi no distingo la paja del grano porque se ve que prácticamente todo vale, y hasta el arte éste tan difícil del escribir se ha convertido en cosa de vendedores… Ya no sabemos si es periodista o político el que diseña, si es empresario o escritor el que escribe, o si es un vendedor cualquiera el político, el experto en marketing, o ése que dice que sabe tanto de redes sociales.

¡Qué pena, que no bastara también solo un ordenador para llegar a ser médico, fontanero, astrónomo, carpintero o electricista, ingeniero, agricultor, o maestro…!

…eeen fin. Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

RECURRENTE…

¡Oootra vez! ¡Coooño…!

Me ocurre solo algunas veces, pero siempre cuando me voy de fiesta; y encima, siempre me pasa en ciudades que conozco bien. ¡Qué extraño…! Es que no me lo explico. ¡No he bebido tanto, joder…! ¡Mi coche estaba aparcado justo aquí…! ¡Aquí…! Lo juraría… Recapacitando, intento volver sobre mis pasos mentalmente pero nada, como decía el clásico: ¡A Dios pongo por testigo de que lo dejé aquí…! No lo entiendo…

Pregunto en un bar enfrente pero dicen no haber visto nada; ni siquiera recuerdan un auto como el mío aparcado cerca. Es cierto que no es un haiga resultón, pero, bueno… Pregunto en otros sitios, y a mucha otra gente, si acaso han visto a álguien o algo sospechoso junto a un Renault Megane como el mío, de esos viejos, con culo, gris metalizado, y bastante sucio por cierto… Pero nada.

Las calles en esa zona me parecen casi todas iguales a la vista, como cuadriculadas; por lo que me propongo recorrerlas de alto en bajo esperando haberme equivocado solo un poco con el jodido lugar de mi estacionamiento; y así, a ver si por casualidad consigo tropezar con mi coche… Andando, reconozco los lugares por donde he pasado ya, y sí los recuerdo, sí, pero tengo la sensación confusa de parecer un pollo sin cabeza… Y así voy caminando, caminando, con la mano derecha en el bolsillo apretando cada dos por tres el botoncito del mando a distancia, con la esperanza de oír el ruidito característico de las puertas de mi coche al abrirse. Pero nada…

Y sigo… Y poco a poco, tanto la ansiedad al no encontrarlo como la alarma por la posibilidad de que me lo hubieran robado van in crescendo… Pero sigo buscando, vagando, con la esperanza de encontrarlo en las cercanías de donde yo recordaba, o creía, haberlo aparcado… Y empiezo a entrar en pánico al pensar en qué coño voy a hacer para poder volver a mi casa, porque claro, es tardísimo, y parece que voy, si no demasiado, sí al menos bastante achispado ya que he perdido hasta el coche…

¡Ay Señooor…! ¿Qué voy a hacer sin él si lo necesito para trabajar mañana sí o sí…?

¡Uuufff qué agobio…!

Cuando al rato -no sé cuánto- sigo andando y voy reflexionando, pienso en las muchas veces que me ha pasado lo mismo. ¿Qué extraño, no…? ¿No es normal que pierda mi coche con tantísima frecuencia, verdad…?

Entonces -también al rato- suavemente pero como que en un instante, y aunque todavía soñando, me voy dando cuenta de que otra vez he caído en ésa trampa onírica mía tan recurrente… Y así, voy despertando, y comprobando que mi coche está en su sitio. Y vuelvo a darme cuenta de que el susto, solo se ha debido a esa cuasi pesadilla que me persigue desde hace tanto y que duerme conmigo de vez en cuando… Luego, claro, me doy la vuelta, y sigo durmiendo.

Y no, no me preguntéis ni el cómo ni el porqué de semejante pesadilla recurrente porque ya haría falta un psiquiatra, y bastante tengo yo ya… 😂🤣

…eeen fin.

Gracias por soñar conmigo… 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…CIRCULAR

Historias de Paco Sanz ✍️

No tenéis que desear quedaros mucho tiempo como estáis, recomendaba un clásico, sino que tenéis que circular, que cambiar, que volver, como lo hacen las estaciones, y ser como ellas. Insertarse en el tiempo, distinguir en qué tiempo lo haces, y hacerlo a tiempo.

Los grandes pensadores griegos, además de inventar la democracia y la filosofía, introdujeron tres palabras diferentes para referirse al tiempo: kronos, aión y kairós. Kronos era el tiempo del cosmos, el de la duración, el de la sucesión, el del antes y el después. Aión correspondía al tiempo circular, el de lo que termina y vuelve a empezar, el tiempo repetitivo de la naturaleza, el del paso cíclico de sus estaciones, el del aliento vital. Por último, kairós definía el tiempo de la oportunidad y de la inspiración, el del momento adecuado, el del acontecimiento especial, el que aparece sin avisar y al instante se desvanece.

La vida es ondulante, hay cosas que fluyen y cosa que circulan en ella. Practicando un todavía no a la entropía, a la muerte. La energía fluye a través de los ecosistemas, mientras que los elementos pueden circular (ciclar) en el interior del sistema. En nuestra sociedad, ésto es tan acusado que se dice de ella que es líquida. Que se adapta al recipiente que la contiene.

Antes los guardias cuando parabas el coche donde no debías te espetaban: ¡Circule…! Ahora es el la inteligencia artificial la que nos insta a circular. La pertenencia a una comunidad virtual es epifánica, en el sentido de que genera la ilusión de trascender los límites físicos de una realidad social concreta, y de que proporciona una variedad de recompensas emocionales a los usuarios cuando se encuentran e intercambian contenidos. Pero es también entrópica, porque les sumerge es el espacio vacío del hiperconsumo agitado por una incesante circulación de sonidos, textos, imágenes, comentarios, que reclaman ser modificados, reenviados y revinculados.

El bienestar del estado de bienestar tropieza no con la inteligencia sino con la vejez artificial. La prolongación ortopédica de la duración de la vida es un triunfo humillante de la medicina. En la mayor parte de los casos esas enormes cantidades de vejez que vemos carecen de viejos, de auténticos viejos, de viejos que no sean productos del artificio. Y una característica de la vejez artificial es la privación de la sabiduría: no hay mas que un mayor número de dementes en circulación, normalmente inofensivos.

Los números se han puesto a circular como locos, mucho más deprisa que el dinero, y el dinero mucho más deprisa que las mercancías. La mayor parte de compras de títulos, se hacen a base de una creación monetaria puramente electrónica por parte de los bancos centrales, sin fabricación ni circulación de billete alguno. Es mejor situarse de entrada en un cuadro de economía monetaria enteramente digitalizada, si se quiere entender algo. La moneda existe únicamente de un modo virtual en la memoria de los ordenadores de los bancos, y todas las operaciones están reguladas electrónicamente y por tarjetas de crédito. Cuanto más deprisa circula todo, más ricos nos sentimos.

Historias de Paco Sanz ✍️

Diógenes. El síndrome.

Historias de Paco Sanz ✍️

Se ha levantado un gran viento, he oído un ruido extraño cerca de mí, era una papelera que gualdrapeaba. Gualdrapazo es el sonido del golpe que dan las velas de un buque contra las jarcias. El plástico negro inflado hacía el mismo ruido que una vela no calzada. Parece que estuviera diciendo adiós a una época. Nadie había tirado nada en la papelera desde hacía días, bienvenidos al deconsumismo.

Se habla mucho del decrecimiento pero eso empieza por el deconsumo, y conduce al final de nuestro sistema de vida. Cómo se hubiera reído Diógenes si hubiera sabido que el síndrome que lleva su nombre, intenta definir la tendencia de ciertos enfermos a no tirar las cosas. Si las tiramos en vez de mantenerlas, defenderlas, arreglarlas… se podrán comprar otras, y no peligrarán nuestros puestos de trabajo ni el producto nacional, así, a lo bruto.

La ideología del usar y tirar se insinúa en todas partes como un veneno. Todo puede volverse desechable, incluso el funcionamiento de la sociedad y las instituciones. La extensión ilimitada del usar y tirar puede llevarnos pronto a pensar que los matrimonios, la ciudadanía, y las demás relaciones personales y sociales son artículos desechables, como los kleenex. El último estadío no es otro que la obsolescencia del hombre mismo.

Hace treinta y pocos años, cuando era más tonto que nunca, me compré un cámper; entonces era hippi, claro. Mis hijos estaban totalmente en contra. Lo tengo aún, lo defiendo, y se lo dejo al primero que me lo pide. Ha hecho más de medio millón de kilómetros. Mañana mi Santa y yo volvemos a la montaña con él. Lo usaremos como comedor y sala de estar durante unos días, porque ya estamos un poco mayores para dormir en él.

Mis hijos, además de no fiarse de mí como conductor, creen que el coche está para el arrastre; que así se decía de los toros que hay que retirar de la plaza. Ahora que nos hemos quedado de nuevo en pareja, el cámper solo alcanza a cobijarnos mientras llega la noche en los bosques de alta montaña. Pero ¿llevarlo al desguace? ni de coña.

Es como el tonel del viejo griego.

A Diógenes se le atribuyen muchas cosas; bueno ¿y qué? también al Cid y a Jesucristo. Pero las del cínico siempre me han gustado; el que ahora se use su nombre para plantarle cara al poder me encanta. Las pautas del diálogo cínico representan, a diferencia del socrático, una forma más atrevida de libertad de expresión. La parresia por la que el ciudadano se dirige al poder sin sumisión, con la admirable impertinencia con la que Diógenes le dijo a Alejandro aquéllo de que se apartara para no taparle el sol… La paradójica unión del cinismo con la solidaridad es una de las claves de la vida vivida como arte. Hoy, debería ser el negarse a salir de compras.

En cuanto a lo de quedarme en casa y dejarme a mis años de emboscaduras, recuerdo a los que aconsejaban a Diógenes: “eres ya viejo: de ahora en adelante, descansa.” A lo que él les contestó: “¿si participara en una larga carrera, al aproximarme a la meta debería por ventura aflojar el paso? ¿No es entonces, más bien, momento de forzar la marcha…?”

Historias de Paco Sanz ✍️

hormigas y cucarachas

El mérito de la hormiga obrera consiste en recolectar durante toda su vida azúcares en forma de materiales diversos. Otro genotipo diferente de la misma hormiga: la albañil, se asegura de que el diseño y las condiciones de temperatura y humedad del hormiguero sean las óptimas para que fermenten los azúcares de los materiales aquéllos… Y finalmente, otra variante de la misma especie a la que podríamos llamar hormiga niñera, es la que se encarga de alimentar y criar con aquél fermento a la descendencia de todas ellas… Mientras, la hormiga reina desde el principio se ha encargado de poner todos los huevos y de abolir genética y químicamente, cualquier intención de que ninguno de sus descendientes se atreva a usurparle su tan regia posición.

Y oye, así, todo funciona.

Luego están las hormigas soldado, las hormigas chivato, o las hormigas carnaza, ésas que se sacrifican como carne de cañón frente a la amenaza de cualquier tipo de amenaza.

¡¡ 😳 Coooño…!!

¡¡Andaaá, si os fijáis: igualito que los comunistas…!!

Biológicamente, está demostrado que frente a una hecatombe nuclear o choque de asteroide, serían cucarachas y hormigas algunos de los seres pluricelulares que mejor sobrevivirían frente a semejantes desastres… Si os fijáis, hay que pisarlas hasta que crujan y encima, son caníbales… Más de una vez he corrido detrás de una cucaracha con una escoba en la mano y tras darle varios escobazos, me ha hecho cara, y he comprobado que solo chafándola con un buen pisotón contra el suelo he podido acabar con ella.

¡Qué asco…!

El mérito de la hormiga: salvar a la reina… El mérito de la cucaracha: resistir a cualquier precio… Justo como los comunistas. Hormigas vitales comportándose como cucarachas morales; y si no, que se lo pregunten a los cubanos; casi setenta años; los pobres…

Que se dejen de ostias, pendejadas o estupideces… Superemos la mierda comunista ésta de la lucha de clases y empujemos, todos, en una misma dirección decente, y de una puta vez… O, como se diga eso.

Maldito invento comunista éste, el de tener a tanto tonto entretenido creyéndose que es álguien, por el simple hecho de que es solo eso: comunista.

…eeen fin. ¡Qué penica más grande!

…🤔 Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Escribir «de oído…»

Soy un juntaletras porque las junto de oído; como esos músicos pobres y sin estudios que solo pueden hacerse con una guitarra vieja para aprender y empezar a tocar algo, algún instrumento, algo de música… Toco de oído, y escribo tal y como me suena y solo si me suena bien. Y en el fondo, ni sé porqué escribo ni porqué lo que toco me termina sonando así: por escrito.

Recuerdo que acabábamos de cenar en su casa cuando mi viejo amigo Pepe Ródenas me dijo, después de que empezara a sonar aquel primer disco de Duke Ellington que me puso los pelos de punta, que si en verdad quería saber el porqué del jazz empezara de atrás pa’lante… Que comenzara por escuchar a los clásicos; y así lo hice. Quemé mucho más dinero de la cuenta comprando unos discos de jazz que no entendía del todo entonces; pero que valieron la pena, eso sí, al cabo de años. Al escucharlos con detalle… Me hubiera gustado mucho más ser un músico de verdad que no un simple coleccionista melómano sin siquiera solfeo; peeero, éstas son las cosas que nos pasan irremisiblemente a los magantos, por vagos.

Al respecto de ésto del escribir, empecé desde bien joven a leer a los clásicos pero lo de ser autodidacta tiene sus problemas y siempre crea dudas: ¿sí… no? ¿me repito…? ¿lo hago bien, tengo miedo…? ¿me miran, se me entiende… estaré a la altura? ¿escribo realmente lo me da la gana…? ¿de verdad que todo me importa un huevo…? El caso, es que me pongo a escribir y es como que dejo el cuerpo escribiendo, que escriba, él…

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

IDIOMAS. TRADUCTORES.

Historias de Paco Sanz ✍️

La lengua materna de mi madre y la de mi padre no coincidían. Más tarde estudié fuera de mi país, y tuve que aprender dos más. Habida cuenta que tenía una cierta facilidad me dió por estudiar otras dos de las que nunca supe gran cosa. Siempre me ha parecido que mejor una y bien que tantas a medias. Lo de ser políglota no es algo de lo que estar orgulloso. Uno se aficiona al pensamiento débil, a los mensajes aproximados, a no profundizar, a ignorar los detalles, los matices de los sinónimos.

Ya me hubiera gustado más que mi segunda lengua hubiera sido la música y la tercera las matemáticas, que poder decir siempre las mismas tonterías solo que en otro idioma… La razón de que los niños aprendan un idioma en un año o dos es sencillamente porque se sumergen en un medio ambiente. Educacionalmente no hay motivo para que a la música y a las matemáticas, no pueda dárseles la misma codificación medioambiental y aprenderse con la misma rapidez y facilidad.

Lo bueno de saber idiomas a medias es que todo lo encuentro mucho más poético. ¿Hay por ventura algún placer estético más elevado que leer poesías en una lengua que no se domina por completo…? El pensamiento aparece envuelto en una especie de ligera gasa que se adapta admirablemente a la poesía; las palabras, cuyo trivial significado, cuando uno conoce el idioma a fondo afectan algunas veces a las imágenes reales que tratan de representar, conservan su sentido puro y elevado haciendo que la armonía de la composición quede así más fuertemente impresa en el oído.

Otra buena cosa, es que uno casi sin darse cuenta se convierte en traductor. Sin embargo hay expresiones intraducibles; me doy cuenta de ello porque cuando las suelto, las pienso siempre en el idioma en el que las aprendí. Como si hubiera un idioma común que incluyera palabras en muchos idiomas. La tarea del traductor consiste en encontrar en el idioma en que traduce, aquélla intención que despierte un eco del original. La traducción llama al original a aquellos lugares donde el eco en el idioma propio, pueda hacer resonar una obra escrita en un idioma extranjero. Pues su labor da cumplimiento al gran motivo de una integración de los muchos idiomas en uno solo, verdadero.

Para entender hay que traducir, en la guerra el primero que traduce lleva ventaja. El que deja de traducir empieza a perderla. Comprender es traducir. Sin traductores todos seríamos como islas. He conocido escritores obtusos e incluso estúpidos; sin embargo todos los traductores sin excepción que he conocido eran inteligentes, y a menudo más inteligentes e interesantes que los autores a los que traducían. Hay más reflexión en la traducción que en la “creación”.

No sé lo que quiero decir hasta que me encuentro diciéndolo, como aquella niña que fue requerida a pensar lo que decía, y contestó: ¡Hasta no oír lo que digo no sé lo que pienso! Y es que acerca de lo que estoy diciendo, acerca de lo que me encuentro escribiendo, traduciendo, tengo dudas de lo que pretendo decir. Somos todos más poetas de lo que pensamos.

Historias de Paco Sanz ✍️

CLASE MEDIA Y TRABAJADORA

Para los rojos éstos de hoy se ha acabado lo de la clase obrera; ni la nombran ya, ya no representan a los obreros: claro, los han arruinado. El socialismo ha arruinado a los obreros en el primer mundo de tal manera que están todos en China. Solo quedan electricistas, albañiles, fontaneros, carpinteros, camareros… En cuanto te descuides te servirá las cañas un chino, o te arreglará el grifo un vietnamita… Y no es racismo no: es mirar el presente dado cómo se presenta el futuro.

Ahora, aquéllos mismos imbéciles pretenden asaltar a la clase media y trabajadora. En Europa y en la América del segundo mundo quieren ascender, ser clase media y trabajadora; y la verdad es que mediocres han sido siempre pero trabajadores nunca… Los rojos éstos de hoy, no sé si fueron obreros en algún momento pero trabajadores como adjetivo, insisto, no lo fueron nunca. Pero nunca, que no os engañen.

Cualquiera que se declare rojo hoy, es alguien maganto debido a su propia naturaleza roja; muy confundido en todos los sentidos además de envidioso en el fondo; infeliz, sibilino, y hasta traidor si hiciere falta; y que encima, presume de todo ello simplemente porque se autoproclama rojo, de izquierdas, y progresista. Y oye, sin vergüenza ninguna… Como si la Historia no hubiera demostrado ya, y sobradamente, que progresista es a progreso lo que carterista es a cartera.

Y aunque reconozco que si bien muchos de los que no somos rojos también podríamos ser todas aquellas cosas deleznables, al menos, no presumiríamos. Los que no somos rojos conservaríamos cierta decencia moral para sentir, al menos, vergüenza cuando nos acusasen públicamente y con pruebas de corruptos, puteros, asesinos, o embusteros hijosdeputa. No como ellos, que se indultan los unos a los otros impunemente.

Derecha o izquierda, cuánta tontería: decencia frente a indecencia.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

Sinsonte y Pelafustán

Historias de Paco Sanz ✍️

Hay cada vez más autores de artículos y menos lectores. El saber se fragmenta y esterotipa: para triunfar como investigador lo mejor es saber no mucho sobre casi nada y no salirse de los cauces metodológicos establecidos. El impulso renovador que resulta del mestizaje entre disciplinas sólo se produce muy raramente. Un investigador de prestigio puede ser un personaje profundamente inculto, que ni siquiera haya reflexionado sobre las conexiones entre la parcela que cultiva y el conjunto de su área, y no digamos entre ésta y las demás, ni en la relación de lo que hace con las necesidades de la sociedad. Estos peligros no son sólo de ahora ni de aquí; ya advertía Ortega, y eran muy otros los tiempos, sobre el riesgo de que cualquier sinsonte e incluso cualquier pelafustán pudiera alcanzar fácilmente posiciones de influencia en la universidad.

Se publican tantos artículos científicos que necesitamos algoritmos artificiales para saber de algo que te interesa, que es original, y que ha pasado la revisión de los pares (peer review). Y cuando hay tanto publicado sobre un tema, es como cuando le preguntas algo a un filósofo: enseguida te olvidas de qué has preguntado.

En la historia de los descubrimientos, lo primero que se averigua no parece que vaya a servir para nada. Como cuando Volta le presentó la primera pila a Napoleón. El emperador preguntó: “¿Para qué sirve?” Para nada, claro. Luego alguien encuentra en aquel primer descubrimiento, algo que enlaza con otros parecidos o responde a otras preguntas, que se pueden aplicar a algo… luego llegan los ingenieros, los artesanos, los inversores, los vendedores… Y es posible que eso lleve a nuevas maneras de considerar la realidad, porque sin el microscopio o el telescopio sería una muy otra. El trabajo de los científicos ahora, es cada vez más, acompañar y explicar los hallazgos empíricos de quienes juguetean con la tecnología y terminan por descubrir algo.

Suelo encender una vela para que me haga compañía, y para dar a mi presencia en el estudio y ante las pantallas un aire real. Y me acuerdo de Edison, el inventor, que cuando por fin encontró la manera de conseguir que la electricidad fuera de de un lado a otro, con pocas pérdidas y pudiera encender bombillas a mucha distancia, dijo: “pronto, en las casas, sólo encenderán velas los ricos”. Me siento rico cuando pienso en ello.

Las mejores fantasías e historias sobre la humanidad no han sido cantadas por los bardos ni escritas por novelistas o guionistas, sino contadas por los científicos. Me siento como Proust agradeciéndoselo, porque con sus descubrimientos han contribuido “a levantar parcialmente en nuestro honor el velo de miseria e insignificancia que nos deja indiferentes ante el universo”.

«The stories of science are far more magnificent, grand, involved, profound, thrilling, strange, terrifying, mysterious, and even emotional, compared to the stories told by literature…» Las mejores metáforas, no son cosa de poetas sino de científicos. Poéticamente habitan el mundo. Son especialistas en ideas de las que Pauli hubiera dicho eso de: “Ni siquiera son falsas”.

Historias de Paco Sanz ✍️

El Arte, hoy…

Hoy casi cualquiera de nosotros se considera fotógrafo, tatuador si dibuja, músico porque es rapero o escritor porque tiene un blog, dice saber manejar redes sociales, es coaching de algo, dietista, influencer, o solo friki. Y lo último de lo último es lo de ser creador de contenidos… ¿Pero contenidos de qué tipo: de calidad, o de basura multimedia…? También es chocante comprobar, cómo un número cada vez más ingente de jóvenes afirman sin rubor ser modelos fotográficos porno, actrices polivalentes, cantantes eclécticos, o quizás monologuistas humorísticos… ¡Vete tú a saber por qué caminos nos lleva a cada uno el arte…!

O sea, que en ésto del arte, hoy casi todo el mundo es oficial de mucho y maestro de Que rezaba el clásico.

Recuerdo una antigua discusión con mi hija pequeña al respecto del arte: ella sostenía que arte podía ser cualquier cosa creada con intención artística, y yo le rebatía afirmando que algo para ser en verdad arte necesita además de intención, mérito, esfuerzo, un estudio previo… ¿Si un burro le da una patada a una flauta y ésta suena, podríamos decir que el pollino toca la flauta…? ¿Y si pasa dos veces seguidas…? ¿Eh…?

O en palabras del gran Albert Boadella:

«…El arte, en sí, gira en torno a la belleza. Y la construcción de la belleza es una verdad indiscutible. Promueve los mejores sentimientos. Induce a las personas a lo mejor de sí mismas. Verdad y arte van unidas, sí, pero siempre por intermediación de la belleza. Si no, la comunicación puede ser completamente maligna.»

Después de recorrer durante años el mundo del dibujo y el de la pintura con bastante detalle, y luego de darme en su día también en serio por el de la fotografía, la publicidad y el diseño gráfico, terminé aprendiendo diseño 3D y edición de vídeo digital con profundidad… Y todas estas habilidades están muy bien y me han ayudado también mucho en la expresión de mi vena artística, peeeero, se me han quedado como, cortas… A lo mejor me hace falta aprender música, o medicina, o practicar yoga… O yo que sé qué.

Creo que esta forma de escritura es de momento mi última frontera, el tramo final, filtro, tras el que solo quedamos mi imagen y yo como frente al espejo. Y en cueros, frente a ese reflejo, tengo que decir siempre verdad porque mentir no sirve. Es algo diría que fértil, reproductivo, un acto en el que crecen cosas… De repente, una idea aparece, retumba en mi pensamiento, y se va convirtiendo en palabra que luego he de combinar con otras y así sucesivamente hasta lograr que se me entienda, contarte historias, tenerte entretenida.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Se acabó, lo de ‘Carlitos…’

Hay un marciano extraterrestre en Murcia: Carlitos Alcaráz. Lo de Carlitos es porque solo tiene diecinueve años, y lo de Alcaráz y marciano, es porque hay un señor con ese apellido y esa edad que hoy es número uno del tenis mundial… No me lo negaréis: un joven extraterrestre murcianomarciano que se lleva por delante todo lo que pilla.

El zagaá, tiene diecinueve añicos na’maá…

Y sé que las comparaciones son odiosas pero voy a deciros un secreto, mío: creo que tiene más tenis que Rafa Nadal, aunque todavía le falta demostrar que tiene más… no sé. ¡Es buenísimo…! Tiene de todo: potencia, hace unas dejadas endemoniadas, sube a la red sin miedo y volea también sin él, pelotea desde el fondo de la pista con solvencia, saca bien, imagina bien, arriesga… Un lujo.

Y que conste, que yo soy de Rafa Nadal hasta el tuétano.

Estoy feliz, me gusta el tenis.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Los Ositos Marineros 💕

Era seguramente el tipo más feo del pueblo o uno de los más feos; pero era también mi vecino, y uno de los mejores amigos que tenía durante los casi tres meses de verano que pasaba en mi casa frente al mar. El caso es que yo le tenía un especial cariño al ya muy viejo de Don Javier… Estaba jubilado muchos años ha, y había sido maestro de escuela en el pueblo durante toda su vida.

Un exceso de verrugas, que en aquella época ningún médico pudo aliviar, poblaba su semblante y en gran medida el resto de su cuerpo. Tengo en la memoria sus manos sarmentosas llenas de lunares y bultos. Un tipo alto, tan enjuto de carnes que parecía un hombre palo; canoso, peinado hacia atrás con pulcritud, y con un color de piel extraño detrás de tanta verruga… Era moreno, pero ya no recuerdo si por lo abrupto de su piel o por el grado de melanina en la misma; de un color diría que marrón pero ceniciento, como tirando a un gris cálido, marengo.

Madrugaba como un gallo, y se sentaba en una mecedora para ver amanecer desde su terraza frente al mar y su mesa, con las gafas a la mano, un café con leche, y siempre algo para leer. Yo no madrugaba tanto porque desde siempre si puedo evitarlo nunca lo hago… Pero recuerdo salir cada mañana a mi terraza y verlo a mi derecha sentado en la suya, saludándome con cariño y algo ceremoniosamente, y con el cuento de Los Ositos Marineros sobre el mármol blanco de su mesa, listo, esperándome para ser leído una vez más.

Se ve que yo flipaba a mis escasos cuatro años con el cuento aquél.

Olía a café de olla y a nata de leche de aquélla de verdad de vaca, de ésa, que tenía que subir tres veces al hervirla para poder beberla sin que te diera dolor de barriga. Todavía recuerdo aquel sabor, y aquel olor.

Y empezaba:

«Érase una vez, unos ositos que se embarcaron en un laaargo viaje por mar…»

Como ya habréis supuesto esta historia es en gran medida inventada, fruto de uno de esos recuerdos inducidos que todos tenemos cuando nos cuentan una y otra vez una historia chocante de cuando niños, pero de la que es imposible que nos acordemos con detalle de tan pequeños como éramos.

Pero las imágenes vienen, cuando cierro los ojos, vuelven… Y al escribir ésto, parece que como en una regresión hipnótica, todavía puedo ver los grandísimos ojos del buenazo de Don Javier contándome el cuento de memoria… Me cuentan, que sentado en su regazo, yo, pasaba lentamente las hojas como sincronizándome con él a medida que recitaba, hasta que de tanto repetirlo claro: también me aprendí el cuento. Mi primer cuento. 💕

…eeen fin.

En memoria de Don Javier Martínez Hurtado… Mi primer Maestro.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Ahorrad malditos, ahorrad…!

Ésto de los españoles es que es la ostia… Mira que los anglosajones lo aprendieron casi todo de nosotros, y después de siglos de rivalidad, no solo parece que lo hemos olvidado casi todo de nosotros, sino que tampoco hemos aprendido nada de ellos… ¡Qué envidia de la buena que me dan! ¡Siempre quedándose con el mundo…! Su Historia, sus universidades, el respeto por las tradiciones, la ciencia.

Aunque es un hecho éso de que ellos desde siempre han anhelado tener nuestra hondura y nuestros cojones (no paran de tocárnolos) es evidente, que también nosotros necesitaríamos algo de su magnífica inteligencia social para terminar de ser felices como nación, que no lo somos… Quizás, la reconciliación con nuestra Hispanidad y con nuestras raíces, para competir hoy y de igual a igual con el resto del mundo, podría ser la solución a tanta nuestra tontería nacionalista, a la leyenda negra, a la indigenista, o a nuestro secular y estúpido complejo de inferioridad cultural…

Y ahí lo dejo.

Cuando no estudias a tu adversario, sino que solo lo combates, pierdes seguro… Luchas a tontas y a locas, a ciegas: solo a fuerza de corazón y no de inteligencia, de cojones y no de bolsillo. Y luchar solo con el corazón y los cojones es la mejor forma de ser bravo en el campo de batalla, sí; pero también de morir en él.

Ésto del ahorro energético, el cambio climático o la inflación, hoy, es como aquéllo de la reconversión industrial de los ochenta: una trampa para magantos. Vender el coche para comprar gasolina: el tonto de Abundio abriendo bares y cerrando fábricas.

Si hace más calor en verano habrá que joderse y adaptarse. ¿No… como los beduinos…? Bien está que ahorremos energía y cuidemos del medio ambiente pero hagámoslo de forma moderna: por eficiencia, no por necesidad ni por orden o capricho de nadie.

¡Por Dios, estamos en el siglo XXI…! ¿Qué coño es ésto de tanta idea para ahorrar energía, y ninguna para producirla…?

¿Es que estamos tontos o qué…? Es algo que no logro entender y parece ser que ningún medio de comunicación incide en esta idea. Nos hemos convertido en una sociedad de alienados que bailan solo a un son, que no sé yo quién toca… Y nuestros medios de información y de comunicación son -se han convertido- en cámaras ecoicas, donde rebotan siempre los mismos mensajes estúpidos, onanistas, repetidos y suicidas.

Fracking, carbón, energía nuclear, eólica, energía hidráulica, solar, y geotérmica en Canarias. Tenemos de todas. ¿Entonces…? ¿Qué coño pasa…? ¿Porqué no podemos producir energía, porqué…? ¿Contaminan más, o menos que la pobreza, las ideologías, el paro o la desidia…? ¿Y la tontería, no contamina todavía más…?

¿Qué coño gas…? 😳

Pues nada, aquí estamos los españoles como picándonos los huevos pero sin poder rascarnos. Con una sensación como cuando se te atasca un estornudo, o cuando necesitas mear imperiosamente pero no es posible. Una especie de bostezo continuo que no te deja dormir. Un estadío tal, como cuando sientes un gas retortijando tu bajo vientre pero se te resiste el peo… Un sí pero no… No puedes. Ansiedad. Estupor. Necesidad.

¡Ah, es verdad, que somos gilipollas…! Se me había olvidado. 😂🤣

…eeen fin. 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

COLECTIVIDAD Vs LIBERTAD

Historias de Paco Sanz ✍️

Los adictos a la libertad somos individualistas. Por eso el fascismo y el comunismo nos hacen alzar la ceja. Son colectivizadores de pobres, dan miedo, se fundan en él, venden seguridad: de que no nos va a faltar de nada desde la izquierda, y desde la derecha de que se van a mantener nuestros privilegios. El colectivismo, que ha intentado siempre entrar por los extremos, ha terminado haciéndolo por el centro. Asistimos pasivamente al espectáculo del crecimiento del Estado, a la sombra de nuestra adicción a los dispositivos.

La medicina y la ciencia han ocupado el lugar de la religión y la política, que han acabado siendo sustituidas por su mero espectáculo. Los creadores de series, de redes, manejan las mitolgías como religiosos, alimentan a sus adictos con gratificaciones infamantes, y la tecnocracia por la que llegan sus mensajes se nos ha colado, mente y cuerpo, adentro… Cuando entro en el agua del mar, siempre pienso, si siguen en el bolsillo de mi bañador el móvil, la llave del coche o la del parking, o si mi reloj es verdaderamente sumergible.

La burocracia es como el desierto, crece. Maldito sea el que lo facilite. Cada día lo común va siendo devorado por lo público y lo público por lo colectivo. Cada vez hay más gente trabajando en prisiones estatales, o farmacológicas, o viviendo dentro de ellas. El ‘progreso’ consiste en no detener el crecimiento de la burocracia.

No sólo cada vez hay más gente con contratos temporales trabajando para la Administración, sino que cada vez se inventan más tareas para los funcionarios subordinados; y además, los gobiernos crean nuevas áreas de actuación, de modo que el Estado interviene en más y más ámbitos. Cuando nuestras economías están ya colectivizadas en su mitad o más, mantener la tendencia, conduce de forma inevitable a la intromisión de funcionarios, normas, reglamentos, sanciones, inspecciones y demás, en el núcleo de nuestra esfera privada. Último reducto desde el que podemos seguir creyendo en nuestra agencia, en nuestra libertad.

Fragmento de cerámica griega enegrecida y grabada con el nombre de un tirano, utilizada para una votación. Siglo VI aC

Vivo en el campo, aquí la intromisión del Estado no se llama colectivización, ni burocracia, se llama ecologismo. Además, he vivido de la medicina toda mi vida, así que he sido testigo del paso del Estado Policial de los colectivismos al Estado Clínico éste de las democracias, que no impone la ideología sino la curación. Que es peor… Si eres malo vas a la cárcel, peeero, si eres un enfermo mental no tienes culpa, se te “cura…”

No me gusta la democracia por lo colectivista que es. Igualar por lo bajo nos lleva a formar parte de una especie de enjambre de abejas, que es algo así como el colmo de la monarquía… La acción de colectivizar implica empequeñecer, una especie de declaración que la buena vida se acaba, y empieza la supervivencia; algo inherente al espíritu de la colmena, al de la democracia realmente existente.

Historias de Paco Sanz ✍️

EL PESO Y EL CAMINO

Recuerdo a mi amigo El Rufo la primera vez que hizo el Camino de Santiago, cargando con tres pares de pantalones vaqueros y otros tantos de pantalones cortos, no sé cuántos de calcetines y de calzoncillos, tres camisetas de manga corta y otras tres de manga larga, una sartén, un cazo, zapatillas deportivas, chanclas, y hasta un par de kiowas de piel por si había que salir ‘bien arreglao…’

Y bien es verdad, que íbamos a estar caminando unos veinte días.

Llevaba el prenda, también un bote de litro de gel, otro más pequeño de champú, esponja y tres toallas; un paquete entero de cuchillas de afeitar y un bote de espuma, dos colonias diferentes, y cremas para el sol. Botiquín no… Cargaba una mochila tan llena de cachivaches, que más que un peregrino parecía un hombre orquesta, el pobre:

— ¡¡Antonio, hay que parar; te lo digo en serio…!!

Recuerdo, ya al segundo día, ir detrás de él caminando y verle alzar el brazo tal que para rascarse la cabeza, pero agarrar como por casualidad el cazo, mirarlo, y tirarlo a la mierda por ahí… Luego, volvió a estirar el brazo, pero esta vez para coger la sartén y tirarla a la mierda también lazándola por encima de su cabeza… Caminando caminando, después, fue deshaciéndose de las kiowas y las zapatillas deportivas. Parecía que a cada paso, salían volando de su mochila pantalones vaqueros y camisetas de marca, calcetines y calzoncillos.

Más tarde, en las duchas del siguiente albergue que encontramos dejó el cepillo del pelo, el de dientes, y el bote con el litro de gel al lado del de la espuma de afeitar junto a dos toallas limpias; tras quedarse con una de las maquinillas de afeitar, también dejó el resto del paquete allí; y ya no sé lo qué pasó con las colonias, el champú, la esponja, ni las cremas…

Pasó de llevar dieciséis kilos en la espalda a llevar nueve, y coño: ahí estuvo la clave… El problema es el peso; el peso de más; la carga de más que llevamos… A mí, está vez, me está sobrando al menos la mitad de lo que llevo en la mochila: los dos aislantes, el saco de dormir, quince metros de cuerda, una hamaca colgante, y un botiquín que ya quisiera un ambulatorio de pueblo pequeño. La próxima vez no traeré ni el saco… Parece un contrasentido, pero cuanto más austero hago el camino más lo disfruto, más a gusto lo camino.

De lo único que no me privo a diario es de fumarme un porrito de vez en cuando, de parar en todos los bares que me cruzo y hablar con los paisanos, de comer lo mismo que ellos, y de darme una ducha decente… El resto, son zarandajas: dónde dormir da igual y siempre voy de vientre con suma facilidad.

Además, ¿qué coño hago cargando en mi mochila, el mismo peso que hace treinta años cuando necesito la mitad de cosas…?

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…………

Felicidades Pau…💕

Es un sitio tan solitario éste que no hay nadie en el albergue. Esta recién limpio, abierto, huele a lejía, y las llaves están puestas por fuera en la puerta de entrada. Es extraño, pero se ve que somos nosotros los responsables de todo ésto al menos hasta que nos vayamos. ¡Qué bonito…! He hecho el Camino de Santiago en al menos diez ocasiones, y nunca me había sucedido algo así: que dejasen bajo mi entera responsabilidad un albergue de peregrinos, entero. Estoy por quedarme de hospitalero, y no solo de vacaciones. Soy el jefe aquí.

Porque mi mujer no me deja, que si no…

😂🤣

Segundo día. Ha llovido lo que no está en los escritos. Hemos llegado arrastrándonos y empapados a un sitio llamado pomposa y embusteramente Villa Palatina. Una verdadera trampa para conejos peregrinos, en la que ni de comer nos dieron decentemente.

Tercer día. Escapamos cuanto antes de la trampa. Me llevé las toallas para compensar en lo posible la estafa de la que habíamos sido víctimas; y poco a poco, después, llegamos caminando bastante cómodos a la bellísima y muy principal Villa de Grado. Preciosa, acogedora y amable… Me he zampado el primer plato de un humilde menú, en forma de perol de garbanzos con callos de ternera y chorizo, y todavía estoy llorando… ¡Queeé buenos…!

Día cuatro. Me duele hasta cuando parpadeo: cosa de agujetas. Íbamos
a descansar hoy pero Manolita se ha despertado pinturera, y nada: once kilómetros más; y la mitad de ellos cuesta arriba con unas pendientes endiabladas… Casi muertos llegamos a Cornellana.

Quinto día. Es su cumpleaños número dieciocho y aquí estoy yo, lejos de ella, aunque si te fijas, no tanto… Casi a cada paso que doy en el Camino Primitivo éste de los demonios la estoy recordando: cuando tuvimos que parar para mojarnos los pies en el riachuelo; allí cuando me dio la pájara; o cuando me dio por llorar llegando al Obradoiro… Es mi hija pequeña un dulce tormento que me recuerda, quién soy, y a cada momento… Y tal y como me ha salido éste tan simple pareado unas veces viene, otras se va; es como el oleaje, como el mar. Siempre, tengo la sensación que no puedo abarcarla solo con lo que ven mis ojos sino que tengo que encontrar otra forma, o de mirarla, o de lo que sea, para comprenderla.

¡Felicidades…! Te quiero Pau… 💕

Te seguiré contando…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL CEREBRO

Historias de Paco Sanz ✍️

A veces ciertas frases, ciertas melodías, ciertos recuerdos afloran. De alguna manera mis neuronas guardaban registro de ellas. Por alguna rara asociación, por algún capricho de la bioelectroquímica de mi cerebro, las recuerdo, se presentan en el plano consciente. El que pudiera haber un correlato material de las cosas espirituales, acojona… Cómo se ‘enciende’ una determinada zona de mi cerebro cuando estoy consciente, y que si no lo estoy está apagada, tendré que creérmelo… Como en Dios.

Existen dos claustros en el cerebro, uno por cada hemisferio; son unas láminas finas e irregulares situadas bajo el neocórtex en la zona que va de las sienes a los oídos, que parecen ‘encenderse’ cuando tenemos consciencia de las cosas. Los bucles tálamo-corticales se activan durante la consciencia. Cuando se activan en los pocos animales que los tienen ¿son conscientes…? La consciencia es la capacidad de distanciarse de las cosas para hacerlas presentes.

El cerebro no es un mecanismo instructivo sino un mecanismo selectivo; es decir, el cerebro no se desarrolla por alteraciones de un conjunto fijo de neuronas, sino por procesos selectivos que ‘eligen’ desactivar algunos grupos neuronales y robustecer otros. La coalición neuronal ganadora corresponde al estado consciente, pero las coaliciones perdedoras no desaparecen después de las elecciones, sino que siguen, permanecen activas e influyen en la situación política. Pudieran ganar las próximas…

No tenemos ni idea de lo que sucede neurona adentro. Si son los microtúbulos de las neuronas la frontera última que podemos concebir, el más allá de la computación, entonces podemos suponer que hay un más allá de la computación, un estado de coherencia cuántica en un nivel tal, que haga surgir consciencia. Este argumento se puede reducir a ésto: puesto que la conciencia es un misterio y la gravedad cuántica otro, debe haber una relación entre ambos… Aunque sigamos sin saber cuál es.

Neuronas que se disparan unidas. O cómo el pensamiento metafórico ‘deviene’ físico: ciertos circuitos ‘felizmente’ activados ‘reverberan’ y queda el camino grabado en una red neuronal precisa, que tiene sustrato físico… Las metáforas simples salen de sus conexiones, integran otras redes neuronales, y ‘devienen’ metáforas complejas.

El universo es consciente de sí mismo merced a nuestro cerebro. Nuestra galaxia tiene tantas estrellas como nuestro cerebro neuronas. Y la pregunta última sigue sin respuesta: ¿cómo logra el cerebro, la pieza de materia activa más compleja del universo conocido, transformar la actividad de todos esos millones de neuronas en consciencia? ¿Consciente de qué..? ¿Consciente de estar vivo…?

Nuestro cerebro hace posible saber del Universo y del cerebro mismo. En lugar de disminuir la sensación de maravilla por estar vivos y conscientes, saber del cerebro la aumenta. Saber lo que ignoramos también.

Historias de Paco Sanz ✍️

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COBAYAS… 🙄

Hoy en día se ve, es evidente, que en las mal llamadas Democracias del se supone Primer Mundo -tan chulas ellas- se está dando la paradoja de que nos están apretando las tuercas en lo económico a lo bestia; pero como borregas, no ya no nos rebelamos sino que seguimos con el rollito éste de embobarnos comprando, consumiendo más y más de lo mismo, y pagándolo cada vez más caro, claro. Como las ratas abducidas en el cuento del Flautista de Hammelín, somos conducidos a la ruina. Una y otra vez nos dan por el culo con la dichosa flauta y nada, ni rechistamos; es más, a algunos está empezando a gustarle… Nos acorralan durante meses en nuestras casas porque dicen que viene el lobo, y decimos amén por nuestro bien; así, sin más… Caperucita Roja tenía más huevos que nosotros.