ESPAÑOLES IMBÉCILES

Que se dejan insultar…

Para una parte considerable de españoles imbéciles, parece que no hay ninguna diferencia, entre el mecanismo mental que los impulsa a votar siempre a su partido político de toa la vida, y el que los impulsa a ser un forofo irredento de su equipo de fútbol manque pierda. Piensan con y como un culo… En vez de votar con la cabeza y el bolsillo votan con los cojones y el corazón; y claro, así nos va a todos.

¿Cómo es posible si no que tipejos siniestros y vacuos como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, hayan accedido ni más ni menos que al gobierno del Reino de España, cuando se ciscan en público y en privado tanto en la mismísima España -de la que han estado mamando- como en su Monarquía, en su Constitución, en su Himno, en su Bandera, en su Historia, en sus Muertos, en su Gente…?

Cuando mis hijas me preguntan que qué coño pasa en nuestro país, que porqué nuestros políticos tienen la cara tan dura, me quedo sin palabras… Ésta poca vergüenza no se la explica nadie, si no fuera porque pareciera que a aquellos españoles imbéciles se la suda todo.

Y no sé porqué tengo la sensación de tener, en la parte que me toque, alguna culpa de cómo está nuestro país; por no haberlo hecho lo suficientemente bien; por no haber hecho lo bastante.

A mi generación nos regalaron una recién estrenada y por ello defectuosa democracia, y en cierta forma, sabiéndolo, no la hemos perfeccionado corrigiendo sus fallas sino que las hemos utilizado, pareciera que para hacernos trampas y quebrarnos al solitario. Y tanto hemos utilizado la Constitución y las leyes de forma torticera y prostituta, que hemos llegado a ver normal el que muchos se las salten a la torera, y las quiebren, para salirse con la suya.

Y así, tenemos ahora amorrados al gobierno a una gentuza, que odia a los españoles hasta tal punto, que en su día usaron el terrorismo sin piedad para conseguir sus fines y encima, lejos de renegar de aquella no tan lejana barbarie asesina, la exhiben en nuestra cara en el Congreso de los Diputados como si de un mérito democrático en nombre de Franco se tratara. Cuando lo que odiaban y mataban eran siempre, y simplemente, españoles.

– ¡Me cago en todos sus muertos…!

Otros, que no se cansan de traicionarnos saliendo cansinos cada dos por tres al balcón de la Generalidad a proclamar la republiqueta ésa, que no tienen los huevos ni el apoyo suficientes para ganar por la fuerza y con una revolución en las calles, que es como se consiguen esas cosas: luchando con cojones, con sangre, y víctimas en las calles… Como a ellos les gustaría.

Cobardes unos y otros; pero igual si no más cobardes nosotros que lo hemos consentido.

El caso es que yo soy un español al que no le importa todo una mierda, y no soy seguramente un tipo ejemplar, pero lo que nunca he sido ni por mi educación se me ocurriría ser nunca, es tan infame y tan ladrón, así de sinvergüenza y malnacido, como lo son y se comportan muchos de los que hemos permitido que accedan a ciertos puestos de relevancia política e institucional.

Y claro, ésto no lo entiende nadie, nadie… Ni Dios.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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