LA LECHE ūüíē

Historias de Paco Sanz

Hace unos a√Īos pas√© unos d√≠as con mi sobrina que vive en Francia. Amamantaba a sus dos hijas. La mayor llevaba lo del destete con poco sentido deportivo. Nosotros dorm√≠amos en el piso de arriba, y la ni√Īa se pasaba toda la noche medio llorando y pidiendo a voz en grito: ‚ÄúTeta, tetaa, tetaaaaa‚Ķ‚ÄĚ Cuando ya desesperado de no dormir intent√© unirme a sus gritos, mi compa√Īera de cama me sacudi√≥ un codazo, fuerte.

Tampoco le hizo gracia que le recordase la c√©lebre conclusi√≥n de Las Uvas de la Ira, en la que una joven aterida y mal nutrida, que acababa encima de dar a luz a un beb√© muerto, ofrece su pecho a un desconocido fam√©lico… As√≠ es como la novela indica, que los valores √©ticos de cuidado y ayuda al pr√≥jimo permanecen vivos, a√ļn cuando el mundo muestre su peor cara.

La leche es que es la leche. Y es que hasta la naturaleza es machista. Si no le das al ni√Īo la teta al menos durante un a√Īo es que eres una mala madre, y adem√°s te saldr√° tarado. Y lo de los hombres dando un biber√≥n es antinatural. As√≠, que las diferencias laborales entre hombres y mujeres tienen una raz√≥n de ser de lo m√°s natural… Mientras las mujeres tengan hijos, den el pecho a los hijos, y vean en ellos una parte esencial de su vida, los hijos seguir√°n siendo obst√°culos deseados en la lucha profesional, y tentaciones para tomar decisiones contra la autonom√≠a econ√≥mica y la propia carrera.

Al reducir la lactancia empezamos a civilizarnos. En las sociedades de cazadores-recolectores la separaci√≥n entre nacimientos era de cuatro a seis a√Īos; y estaba causada por el uso de la lactancia prolongada como contraceptivo, y porque no hab√≠a otra cosa que dar al ni√Īo. Con la agricultura y ganader√≠a, se pod√≠a poner en su boca leche de origen animal y papilla mucho antes… La diferencia de edad entre hermanos baj√≥ entonces hasta los dos a√Īos o menos. Con esa diferencia de edad el hermano mayor es mucho menos aut√≥nomo, m√°s celoso, y por consiguiente m√°s violento. La misma madre, inaugura la violencia educativa para proteger al segundo.

Cuando todav√≠a pod√≠amos ver las estrellas -y no os cuento lo que me cost√≥ en su d√≠a encontrar el lugar y la ocasi√≥n para mostrar la V√≠a L√°ctea a mis nietos- los hombres ve√≠an leche hasta en en el cielo… A veces, cuando se me escapa un ¬°Ay la leche! me da por levantar la mirada a m√≠ tambi√©n. Galaxia es simplemente otra forma de decir ‘V√≠a L√°ctea’. V√≠a L√°ctea era una expresi√≥n latina que significaba ‘camino de leche’. Galaxia es la versi√≥n griega. Viene del griego gala, g√°laktos, que significa ‘leche’. Compara g√°laktos con lactosa o l√°cteo, y te dar√°s cuenta de que contienen la misma ra√≠z. Convertimos nuestra galaxia en la ‚ÄúV√≠a L√°ctea‚ÄĚ, preservando los restos de un antiguo cuento que contaba c√≥mo a la diosa Hera, mientras estaba amamantando a su hijo Heracles, se le escaparon unas gotas de leche que se convirtieron en estrellas.

Siempre me he preguntado por qu√© a los hombres nos gustan tanto las tetas. Supongo que nos hacen sentirnos ni√Īos… Dec√≠a Santa Teresa que “el conocimiento propio jam√°s se ha de dejar,/ ni hay alma en este camino tan gigante que no haya menester/ muchas veces tornar a ser ni√Īo y mamar.”

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