ESTÁN DE GUASA

Historias de Paco Sanz

Con los medios a su alcance los dirigentes están acabando con la democracia. La pandemia se lo ha puesto a huevo a los que abominan de la libertad de los demás. El populismo, la tecnología, la globalización, hace que los líderes demócratas tengan a mano el continuar siendo líderes aunque para ello tengan que derivar hacia formas más totalitarias, más demócratas eso sí que las de antes, pero tan liberales las pobres… Es posible que estemos ayudando -a base de entontecernos- a que las palabras acaben significando lo que nos digan.

— “Cuando yo empleo una palabra -insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso- significa lo que yo quiero que signifique. Ni más, ni menos.

— La cuestión está en saber -repuso Alicia- si Usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

— La cuestión está- replicó Humpty Dumpty- en saber quién manda aquí. Eso es todo”.

Ahora resulta que el Estado que tenía que salvarnos del capitalismo salvaje, está en manos de políticos salvajes que no dudarán en convocar plebiscitos y votaciones para que no nos falte de ná. Que en la mismísima Unión Europea las transnacionales encuentren la manera de eludir impuestos, nos cuenta de quién manda, del decreciente papel de los estados democráticos, y del protagonismo creciente de los que a la húngara, a la turca, la siria o la cubana… les plantan cara.

“¡Vivan las caenas y mueran los negros!” Al regreso de su destierro el absolutista Fernando VII -el rey Felón- tras ignorar la Constitución de 1812 y las Cortes de Cádiz, disfrutó de un recibimiento apoteósico: varios ciudadanos desengancharon los caballos de la carroza real y se dispusieron a tirar de ella al grito de “¡Muera la libertad y vivan las cadenas!, ¡Viva el rey absoluto y vivan las cadenas!”, que con la mala pronunciación popular degeneró en “¡Vivan las ‘caenas’!”.

Al tiempo que vuelve a aumentar la cantidad de infectados, que llega una nueva ola -la quinta- vemos a los jóvenes bailando en las discotecas sin mascarillas o distancia que valgan. ¿Eso pretenden hacer con su libertad? ¿Acabar con nuestra salud? ¿Retrasar la recuperación económica? Pues acabemos con ella… Apoyemos las medidas del gobierno: maldita sea la oposición, el tribunal de cuentas, el supremo, el constitucional, y la madre que los parió.

Resulta que el gobierno tiene derecho a cambiar de pueblo. ¿A qué espera…? Las cadenas de televisión, de información, no son menos cadenas que las de hierro. Ni siquiera nos dan ganas de librarnos de ellas. En tiempos de Kafka: “Las cadenas de la humanidad torturada están hechas de papel de oficina”. Ahora de chips y pantallas. Mi hijo, cuando le dije que ahora se vive peor que cuando yo era joven, va y me suelta: “¡Pero si no teníais ni móviles ni tabletas…!”

Los de ciencias, no sabes nunca si están de guasa o quedándose contigo.

Historias de Paco Sanz

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