VALENTÍA

Historias de Paco Sanz

Lo de que es hora de morir nunca lo he tenido tan claro como cuando, imitando una vez más a los hombres, el androide de la película de Blade Runner se da cuenta de que para él todo se ha acabado… Y mientras se muestra generoso al permitir que el humano que intentaba acabar con él siga viviendo, le dice aquéllo de:

— He visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orion… He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser… Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… Es, hora de morir.

Me gustan las bibliotecas. Pienso que son lo más parecido a un ser humano. Su memoria es su alma. Un ser humano, como una biblioteca, carece de autor. Es ridículo buscar la autoría de un chiste, de un cuento, un trabalenguas, un dicho o un refrán. Para dar a luz una nueva palabra hacen falta muchos: todo un pueblo. Pero tal idea tiene un soporte débil ya que cuando un anciano muere en una remota aldea de una selva, es, como si ardiera una biblioteca entera.

Ahora con tanta maquinita no sabemos muy bien hasta qué punto estamos vivos. Las amenazas más típicas planteadas por la biotecnología, se resumen en el título de un artículo de Tom Wolfe: “Lo siento, pero vuestra alma acaba de morir”. La tecnología médica ofrece, en muchos casos, una especie de pacto con el diablo: una mayor esperanza de vida, pero con las capacidades mentales disminuidas; liberación de la depresión, al precio de la supresión de la creatividad y del ánimo; tratamientos, que acaban con nuestra autonomía cerebral al depender de sustancias que tragamos o dispositivos a los que nos entregamos.

¡Ay…! Felices aquellos que, nacidos antes de la Ciencia, tenían el privilegio de morir de su primera enfermedad. “Lo que llamamos muerte es acabar de morir, lo que llamamos nacer es empezar a morir, y lo que llamamos vivir es morir viviendo. Por eso cuando el hombre muere acaba, a un tiempo, de vivir y de morir…” Quevedo nació antes de la Ciencia; entonces no se estaba muerto sin saberlo.

He visto por ser galeno finales de vida lentos, atroces… Por eso, cuando presiento la cercanía de la muerte recuerdo a la mística: “Ven muerte tan escondida,/ que no te sienta venir./ Que el placer de morir,/ no me vuelva a dar la vida”. Pienso, como al llegar al fondo de sus innumerables padecimientos e infortunios, un desdichado personaje literario siente cuando lo meten en el fondo de un saco negro, cada vez a mayor profundidad; y repentinamente, momentos antes de morir, descubre que el fondo del saco está abierto y en su extremo hay una luz.

Pienso que el mundo mejorará cuando yo deje de vivir, ahora que ya no puedo mejorar. Que pretender una mejora del mundo que no consista en la mejora de uno mismo es un camelo. Y que por ello, la cuestión es delimitar las fronteras del problema, y definir cuales son las partes sanas de nuestro organismo que hay que defender a toda costa… Si, en suma, hay algo por lo que se pueda morir.

Historias de Paco Sanz

2 comentarios sobre “VALENTÍA

  1. Muy interesante. Para una gran reflexión.

    “Por eso, cuando presiento la cercanía de la muerte recuerdo a la mística”: “Ven muerte tan escondida,/ que no te sienta venir./ Que el placer de morir,/ no me vuelva a dar la vida”. Genial.

    Le gusta a 1 persona

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