¡Desinfectad malditos, desinfectad…!

Acabo de ver por televisión que hay un aparato doméstico ni más ni menos que para desinfectar el móvil, las gafas o el reloj, o unos pendientes si llevas; también los auriculares, unas llaves o tu bolígrafo… Y no sé si también desinfectaría cepillos de dientes, un peine, un cortaúñas, o quizás dentaduras postizas u ojos de cristal… Ufff.

¡Pero qué asco y qué tiricia de artefacto…! Pero tal y como está de tonto el mundo, vete tú a saber…

El caso, es que me acabo de acordar, de cuando obrábamos en el huerto y para limpiarnos, escogíamos una piedra lo más lisa posible si no habían hojas tiernas y a mano. Y siempre, siempre, terminábamos nuestra faena de forma digna con el ojal y el resto del culo lo suficientemente limpios… Luego, cuando llegábamos a casa, la ducha diaria y el jabón terminaban de hacer el resto.

También, me acuerdo cuando jugábamos atrapando avispas en bolsas de plástico transparentes, medio llenas de agua; y para evitar el dolor de los picotazos que a veces nos daban mezclábamos tierra y orines. Y a modo de cataplasma, nos embadurnábamos las zonas afectadas una y otra vez con aquel mejunje. Y oye, mano de santo: funcionaba… Cosas del amoníaco.

Y no te digo ná cuando para quitarnos el dolor de muelas empapábamos en Brandy aquellos trozos de algodón en rama, que metidos luego en la boca apretábamos con la muela dolorida durante largo tiempo y muchas veces… Os aseguro que al rato, y en verdad, que se te quitaba el dolor de muelas aquél. Cosas del alcohol.

Aquellas prácticas no nos parecían entonces disparates. Pero ahora sí parecería que estamos todos en verdad infectados de algo: cada uno de lo suyo, claro…

¡Qué disparate…!

¡Qué manía ésta la de desinfectar…!

La única forma de inmunidad es la capacidad de exposición al virus; la única forma de combatir una reacción alérgica es la de acostumbrar el cuerpo al alérgeno; y la única forma de superar el miedo es enfrentarse a él… Y nosotros, que si desinfecta por aquí y que si desinfecta por allá.

Seguro que yo, con la de gérmenes, virus, bacterias y otras pestes, amén de tanto alcohol y tanta droga, tanto agente químico y tanta radiación solar, iónica o electromagnética a las que se ve que mis muchos años me han expuesto, debo por todo ello de estar muy muy mal… O no, como decía el gallego.

…eeen fin.

¡Desinfectad malditos, desinfectad…!

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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