LA MEMORIA Y LOS MONOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Dejamos de ser monos para ser hombres porque empezamos a poder recordar. El homo erectus usó el mismo diseño para fabricar herramientas durante un millón de años; parece ser que olvidaba lo que estaba haciendo al cabo de un cuarto de hora. El salto al lenguaje como truco mnemotécnico parece que lo dieron los neandertales… Dibujamos mapas, escribimos, llevamos cuentas, contamos cuentos para recordar. Ahora hacemos fotos, películas, grabamos música para seguir recordando. La vida no es sólo lo que hacemos sino también lo que recordamos, lo que podemos contar.

Bebemos de las aguas de la fuente de Mnemosine para recordar, para saber quienes somos. La memoria se une así a la identidad… Y las bebemos del río Leteo si esperamos olvidar, reencarnarnos en otro, si aspiramos a dar tregua a nuestras preocupaciones, a volver a empezar.

Entre los dones que Prometeo trajo a la humanidad como héroe cultural «estaba la combinación de las letras, madre creativa del arte de las musas, con la cual retener todas las cosas en la memoria». Por presumir de haber encerrado a las musas en la escritura, Prometeo fue cruelmente castigado por Zeus, que había engendrado a sus hijas en el estanque de Mnemosine para que pudieran bullir y fluir, no dictar…

A principios del siglo IV antes de Cristo, Platón estaba angustiado por el efecto que el alfabeto estaba teniendo en sus alumnos. Su confianza en textos pasivos y silenciosos solo podía estrecharles la corriente de su memoria, haciéndola superficial, y opaca.

Cuando decido no olvidar algo sé que tengo que hacerme daño, sólo así alcanzo a recordarlo; el optimismo de mi voluntad suele ser más determinante que el pesimismo de mi inteligencia cuando decido no olvidar. Quizá no haya nada más terrible y siniestro en toda la historia del hombre que su mnemotecnia. Se graba alguna cosa al rojo vivo para fijarla en la memoria; solo lo que no cesa de hacer daño es conservado por la memoria.

Creamos estructuras para comprender las cosas, y al mismo tiempo que comprendemos inventamos trucos mnemotécnicos para recordar lo comprensible. Se insiste en que los alumnos comprendan lo aprendido, planteandoles distintos problemas para reforzar su memoria. Es un hecho que afrontar problemas es el mejor método para aprender algo.

Se unen los acontecimientos a una narración para recordar mejor. Aprendiendo idiomas uno se da cuenta de que se retienen mejor las palabras formando parte de frases; se recuerda mejor lo que quiere decir una frase que lo que quiere decir sólo una palabra. Con ejemplos, novelas y cuentos, se entiende, se recuerda mejor. En la medida en que creo ser el que recuerda, lo que recuerdo lo tengo siempre a mano, a pantalla.

¡Aaah, qué habrá sido de las antiguas técnicas del arte de la memoria…!

Historias de Paco Sanz ✍️

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