Cosas de Neanderthal

En los neanderthales, creo que ésto del pensar, es una manía que empezaríamos a adquirir seguramente hace mucho tiempo. Quizá, cuando uno de nuestros adolescentes espantado, quedara huérfano asistiendo al espectáculo terrible de ver morir a sus padres despedazados y devorados, sacrificándose mientras le defendían del ataque por sorpresa de un tigre dientes de sable en su propia cueva… Aterrorizado, la lógica nos dice, que el joven neanderthal salpicado por la sangre de sus padres huiría de semejante carnicería en cuanto tuviese la menor oportunidad, escapando de aquella cueva despavorido, y perdiéndose sólo y para siempre entre los miedos del bosque.

«…No tengo garras pico ni colmillos; no soy especialmente fuerte ni rápido; mi vista oído y olfato tampoco son gran cosa; y no tengo una piel dura ni llena de pelos…»

Pensaría…

Pero, una vez que se reconociese en su orfandad y completa soledad, es muy probable que por puro instinto de supervivencia, el joven neanderthal, superase poco a poco semejante trauma refugiándose al abrigo de cualquier oquedad rocosa que encontrara vagando por ahí, perdido, pensando… Y seguro que, también por instinto y después de mucho pensar, tarde o temprano tomaría la decisión de luchar, de vivir a cualquier precio, y de depredar si fuese preciso hasta matar para no morir… Así, escarmentado como Olivia De Havilland en Lo que el viento se llevó, pondría a Dios por testigo, y de pie en su oquedad rocosa se juraría solemnemente aquello de que nunca más, ni de coña, volvería a pasarle algo así a él o a sus descendientes.

También posiblemente llegaría a la conclusión, el pobre, de que lo único que lo hacía temible era que pensaba, que era capaz de esgrimir armas, y que dominaba el fuego y otras habilidades frente a los ataques del resto de bestias que habitaban el Mundo. Eran sus únicos poderes, lo que lo distinguía de los otros seres: que pensaba y usaba artefactos. El ser humano no lo sabía pero justo ahí, comenzaríamos, seguramente… Y empezó el coco a darle vueltas en su oquedad rocosa cagado de miedo, y confundido, el desvalido neanderthal vería cómo cada día el sol parecía que salía por un sitio diferente.

Primero sería lo de dominar el fuego, algo difícil de controlar sin herramientas; luego vendría lo de echarse una chorbi y que saliera buena; y por último, lo de alargar las crianzas… Éso de tener que criar varios monos a la vez durante diez o quince años era mucha faena; algo complejo, y que debía tener un muy buen porqué ya que tomaba tanto trajín. Y el porqué, no sería otro sino el de que el grupo había ido acumulado una sabiduría tan valiosa que al no tener casi ni lenguaje, solo a fuerza de memoria, de atención y dedicándole mucho tiempo eran capaces de transmitirla a las siguientes generaciones. Vamos, que había que pasar mucho tiempo con los hijos… ¡Fíjate tú, qué descubrimiento…!

No se tarda ni mucho menos tanto en criar un oso, un león o un cocodrilo, y a las serpientes, ni siquiera recién nacidas les hace falta un padre.

Luego, pasó mucho tiempo hasta ésto de ahora, con todos los Sapiens pegados a un móvil.

……

Hoy, trasteando con mi dedito índice de acá para allá deslizándolo de pantalla en pantalla, y leyendo por ahí, he tropezado al azar con una de esas listas que proliferan en la web y que lo saben todo: Los cien mejores libros; así, a lo bestia… Menos mal que para desasnarse un poco y entender también un poco este Mundo, el autor humildemente reconoce que muchísimos otros títulos y autores quedaban fuera. Que aquella lista era solo fruto de una elección personal y subjetiva: la suya.

Una vez, un gran profesor de lengua y literatura que tuve, nos dio una lista de cien libros que podríamos llevar a una isla desierta para no perder del todo nuestra condición civilizada. Estábamos comentando una de nuestras lecturas obligadas: Robinson Crusoe, de Daniel Defoe… Cuando ya llevábamos varios de aquellos libros leídos a lo largo del curso un día le oí decir, que álguien que no leyese al menos la mitad de esos cien libros nunca terminaría de entender este Mundo, medianamente.

…eeen fin.

👇👇👇🙏

Los 100 mejores libros

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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