Todas las entradas de: Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Acerca de Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

leer, escribir, leer, escribir...

Escribir «de oído…»

Soy un juntaletras porque las junto de oído; como esos músicos pobres y sin estudios que solo pueden hacerse con una guitarra vieja para aprender y empezar a tocar algo, algún instrumento, algo de música… Toco de oído, y escribo tal y como me suena y solo si me suena bien. Y en el fondo, ni sé porqué escribo ni porqué lo que toco me termina sonando así: por escrito.

Recuerdo que acabábamos de cenar en su casa cuando mi viejo amigo Pepe Ródenas me dijo, después de que empezara a sonar aquel primer disco de Duke Ellington que me puso los pelos de punta, que si en verdad quería saber el porqué del jazz empezara de atrás pa’lante… Que comenzara por escuchar a los clásicos; y así lo hice. Quemé mucho más dinero de la cuenta comprando unos discos de jazz que no entendía del todo entonces; pero que valieron la pena, eso sí, al cabo de años. Al escucharlos con detalle… Me hubiera gustado mucho más ser un músico de verdad que no un simple coleccionista melómano sin siquiera solfeo; peeero, éstas son las cosas que nos pasan irremisiblemente a los magantos, por vagos.

Al respecto de ésto del escribir, empecé desde bien joven a leer a los clásicos pero lo de ser autodidacta tiene sus problemas y siempre crea dudas: ¿sí… no? ¿me repito…? ¿lo hago bien, tengo miedo…? ¿me miran, se me entiende… estaré a la altura? ¿escribo realmente lo me da la gana…? ¿de verdad que todo me importa un huevo…? El caso, es que me pongo a escribir y es como que dejo el cuerpo escribiendo, que escriba, él…

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

IDIOMAS. TRADUCTORES.

Historias de Paco Sanz ✍️

La lengua materna de mi madre y la de mi padre no coincidían. Más tarde estudié fuera de mi país, y tuve que aprender dos más. Habida cuenta que tenía una cierta facilidad me dió por estudiar otras dos de las que nunca supe gran cosa. Siempre me ha parecido que mejor una y bien que tantas a medias. Lo de ser políglota no es algo de lo que estar orgulloso. Uno se aficiona al pensamiento débil, a los mensajes aproximados, a no profundizar, a ignorar los detalles, los matices de los sinónimos.

Ya me hubiera gustado más que mi segunda lengua hubiera sido la música y la tercera las matemáticas, que poder decir siempre las mismas tonterías solo que en otro idioma… La razón de que los niños aprendan un idioma en un año o dos es sencillamente porque se sumergen en un medio ambiente. Educacionalmente no hay motivo para que a la música y a las matemáticas, no pueda dárseles la misma codificación medioambiental y aprenderse con la misma rapidez y facilidad.

Lo bueno de saber idiomas a medias es que todo lo encuentro mucho más poético. ¿Hay por ventura algún placer estético más elevado que leer poesías en una lengua que no se domina por completo…? El pensamiento aparece envuelto en una especie de ligera gasa que se adapta admirablemente a la poesía; las palabras, cuyo trivial significado, cuando uno conoce el idioma a fondo afectan algunas veces a las imágenes reales que tratan de representar, conservan su sentido puro y elevado haciendo que la armonía de la composición quede así más fuertemente impresa en el oído.

Otra buena cosa, es que uno casi sin darse cuenta se convierte en traductor. Sin embargo hay expresiones intraducibles; me doy cuenta de ello porque cuando las suelto, las pienso siempre en el idioma en el que las aprendí. Como si hubiera un idioma común que incluyera palabras en muchos idiomas. La tarea del traductor consiste en encontrar en el idioma en que traduce, aquélla intención que despierte un eco del original. La traducción llama al original a aquellos lugares donde el eco en el idioma propio, pueda hacer resonar una obra escrita en un idioma extranjero. Pues su labor da cumplimiento al gran motivo de una integración de los muchos idiomas en uno solo, verdadero.

Para entender hay que traducir, en la guerra el primero que traduce lleva ventaja. El que deja de traducir empieza a perderla. Comprender es traducir. Sin traductores todos seríamos como islas. He conocido escritores obtusos e incluso estúpidos; sin embargo todos los traductores sin excepción que he conocido eran inteligentes, y a menudo más inteligentes e interesantes que los autores a los que traducían. Hay más reflexión en la traducción que en la “creación”.

No sé lo que quiero decir hasta que me encuentro diciéndolo, como aquella niña que fue requerida a pensar lo que decía, y contestó: ¡Hasta no oír lo que digo no sé lo que pienso! Y es que acerca de lo que estoy diciendo, acerca de lo que me encuentro escribiendo, traduciendo, tengo dudas de lo que pretendo decir. Somos todos más poetas de lo que pensamos.

Historias de Paco Sanz ✍️

CLASE MEDIA Y TRABAJADORA

Para los rojos éstos de hoy se ha acabado lo de la clase obrera; ni la nombran ya, ya no representan a los obreros: claro, los han arruinado. El socialismo ha arruinado a los obreros en el primer mundo de tal manera que están todos en China. Solo quedan electricistas, albañiles, fontaneros, carpinteros, camareros… En cuanto te descuides te servirá las cañas un chino, o te arreglará el grifo un vietnamita… Y no es racismo no: es mirar el presente dado cómo se presenta el futuro.

Ahora, aquéllos mismos imbéciles pretenden asaltar a la clase media y trabajadora. En Europa y en la América del segundo mundo quieren ascender, ser clase media y trabajadora; y la verdad es que mediocres han sido siempre pero trabajadores nunca… Los rojos éstos de hoy, no sé si fueron obreros en algún momento pero trabajadores como adjetivo, insisto, no lo fueron nunca. Pero nunca, que no os engañen.

Cualquiera que se declare rojo hoy, es alguien maganto debido a su propia naturaleza roja; muy confundido en todos los sentidos además de envidioso en el fondo; infeliz, sibilino, y hasta traidor si hiciere falta; y que encima, presume de todo ello simplemente porque se autoproclama rojo, de izquierdas, y progresista. Y oye, sin vergüenza ninguna… Como si la Historia no hubiera demostrado ya, y sobradamente, que progresista es a progreso lo que carterista es a cartera.

Y aunque reconozco que si bien muchos de los que no somos rojos también podríamos ser todas aquellas cosas deleznables, al menos, no presumiríamos. Los que no somos rojos conservaríamos cierta decencia moral para sentir, al menos, vergüenza cuando nos acusasen públicamente y con pruebas de corruptos, puteros, asesinos, o embusteros hijosdeputa. No como ellos, que se indultan los unos a los otros impunemente.

Derecha o izquierda, cuánta tontería: decencia frente a indecencia.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

Sinsonte y Pelafustán

Historias de Paco Sanz ✍️

Hay cada vez más autores de artículos y menos lectores. El saber se fragmenta y esterotipa: para triunfar como investigador lo mejor es saber no mucho sobre casi nada y no salirse de los cauces metodológicos establecidos. El impulso renovador que resulta del mestizaje entre disciplinas sólo se produce muy raramente. Un investigador de prestigio puede ser un personaje profundamente inculto, que ni siquiera haya reflexionado sobre las conexiones entre la parcela que cultiva y el conjunto de su área, y no digamos entre ésta y las demás, ni en la relación de lo que hace con las necesidades de la sociedad. Estos peligros no son sólo de ahora ni de aquí; ya advertía Ortega, y eran muy otros los tiempos, sobre el riesgo de que cualquier sinsonte e incluso cualquier pelafustán pudiera alcanzar fácilmente posiciones de influencia en la universidad.

Se publican tantos artículos científicos que necesitamos algoritmos artificiales para saber de algo que te interesa, que es original, y que ha pasado la revisión de los pares (peer review). Y cuando hay tanto publicado sobre un tema, es como cuando le preguntas algo a un filósofo: enseguida te olvidas de qué has preguntado.

En la historia de los descubrimientos, lo primero que se averigua no parece que vaya a servir para nada. Como cuando Volta le presentó la primera pila a Napoleón. El emperador preguntó: “¿Para qué sirve?” Para nada, claro. Luego alguien encuentra en aquel primer descubrimiento, algo que enlaza con otros parecidos o responde a otras preguntas, que se pueden aplicar a algo… luego llegan los ingenieros, los artesanos, los inversores, los vendedores… Y es posible que eso lleve a nuevas maneras de considerar la realidad, porque sin el microscopio o el telescopio sería una muy otra. El trabajo de los científicos ahora, es cada vez más, acompañar y explicar los hallazgos empíricos de quienes juguetean con la tecnología y terminan por descubrir algo.

Suelo encender una vela para que me haga compañía, y para dar a mi presencia en el estudio y ante las pantallas un aire real. Y me acuerdo de Edison, el inventor, que cuando por fin encontró la manera de conseguir que la electricidad fuera de de un lado a otro, con pocas pérdidas y pudiera encender bombillas a mucha distancia, dijo: “pronto, en las casas, sólo encenderán velas los ricos”. Me siento rico cuando pienso en ello.

Las mejores fantasías e historias sobre la humanidad no han sido cantadas por los bardos ni escritas por novelistas o guionistas, sino contadas por los científicos. Me siento como Proust agradeciéndoselo, porque con sus descubrimientos han contribuido “a levantar parcialmente en nuestro honor el velo de miseria e insignificancia que nos deja indiferentes ante el universo”.

«The stories of science are far more magnificent, grand, involved, profound, thrilling, strange, terrifying, mysterious, and even emotional, compared to the stories told by literature…» Las mejores metáforas, no son cosa de poetas sino de científicos. Poéticamente habitan el mundo. Son especialistas en ideas de las que Pauli hubiera dicho eso de: “Ni siquiera son falsas”.

Historias de Paco Sanz ✍️

El Arte, hoy…

Hoy casi cualquiera de nosotros se considera fotógrafo, tatuador si dibuja, músico porque es rapero o escritor porque tiene un blog, dice saber manejar redes sociales, es coaching de algo, dietista, influencer, o solo friki. Y lo último de lo último es lo de ser creador de contenidos… ¿Pero contenidos de qué tipo: de calidad, o de basura multimedia…? También es chocante comprobar, cómo un número cada vez más ingente de jóvenes afirman sin rubor ser modelos fotográficos porno, actrices polivalentes, cantantes eclécticos, o quizás monologuistas humorísticos… ¡Vete tú a saber por qué caminos nos lleva a cada uno el arte…!

O sea, que en ésto del arte, hoy casi todo el mundo es oficial de mucho y maestro de Que rezaba el clásico.

Recuerdo una antigua discusión con mi hija pequeña al respecto del arte: ella sostenía que arte podía ser cualquier cosa creada con intención artística, y yo le rebatía afirmando que algo para ser en verdad arte necesita además de intención, mérito, esfuerzo, un estudio previo… ¿Si un burro le da una patada a una flauta y ésta suena, podríamos decir que el pollino toca la flauta…? ¿Y si pasa dos veces seguidas…? ¿Eh…?

O en palabras del gran Albert Boadella:

«…El arte, en sí, gira en torno a la belleza. Y la construcción de la belleza es una verdad indiscutible. Promueve los mejores sentimientos. Induce a las personas a lo mejor de sí mismas. Verdad y arte van unidas, sí, pero siempre por intermediación de la belleza. Si no, la comunicación puede ser completamente maligna.»

Después de recorrer durante años el mundo del dibujo y el de la pintura con bastante detalle, y luego de darme en su día también en serio por el de la fotografía, la publicidad y el diseño gráfico, terminé aprendiendo diseño 3D y edición de vídeo digital con profundidad… Y todas estas habilidades están muy bien y me han ayudado también mucho en la expresión de mi vena artística, peeeero, se me han quedado como, cortas… A lo mejor me hace falta aprender música, o medicina, o practicar yoga… O yo que sé qué.

Creo que esta forma de escritura es de momento mi última frontera, el tramo final, filtro, tras el que solo quedamos mi imagen y yo como frente al espejo. Y en cueros, frente a ese reflejo, tengo que decir siempre verdad porque mentir no sirve. Es algo diría que fértil, reproductivo, un acto en el que crecen cosas… De repente, una idea aparece, retumba en mi pensamiento, y se va convirtiendo en palabra que luego he de combinar con otras y así sucesivamente hasta lograr que se me entienda, contarte historias, tenerte entretenida.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Se acabó, lo de ‘Carlitos…’

Hay un marciano extraterrestre en Murcia: Carlitos Alcaráz. Lo de Carlitos es porque solo tiene diecinueve años, y lo de Alcaráz y marciano, es porque hay un señor con ese apellido y esa edad que hoy es número uno del tenis mundial… No me lo negaréis: un joven extraterrestre murcianomarciano que se lleva por delante todo lo que pilla.

El zagaá, tiene diecinueve añicos na’maá…

Y sé que las comparaciones son odiosas pero voy a deciros un secreto, mío: creo que tiene más tenis que Rafa Nadal, aunque todavía le falta demostrar que tiene más… no sé. ¡Es buenísimo…! Tiene de todo: potencia, hace unas dejadas endemoniadas, sube a la red sin miedo y volea también sin él, pelotea desde el fondo de la pista con solvencia, saca bien, imagina bien, arriesga… Un lujo.

Y que conste, que yo soy de Rafa Nadal hasta el tuétano.

Estoy feliz, me gusta el tenis.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Los Ositos Marineros 💕

Era seguramente el tipo más feo del pueblo o uno de los más feos; pero era también mi vecino, y uno de los mejores amigos que tenía durante los casi tres meses de verano que pasaba en mi casa frente al mar. El caso es que yo le tenía un especial cariño al ya muy viejo de Don Javier… Estaba jubilado muchos años ha, y había sido maestro de escuela en el pueblo durante toda su vida.

Un exceso de verrugas, que en aquella época ningún médico pudo aliviar, poblaba su semblante y en gran medida el resto de su cuerpo. Tengo en la memoria sus manos sarmentosas llenas de lunares y bultos. Un tipo alto, tan enjuto de carnes que parecía un hombre palo; canoso, peinado hacia atrás con pulcritud, y con un color de piel extraño detrás de tanta verruga… Era moreno, pero ya no recuerdo si por lo abrupto de su piel o por el grado de melanina en la misma; de un color diría que marrón pero ceniciento, como tirando a un gris cálido, marengo.

Madrugaba como un gallo, y se sentaba en una mecedora para ver amanecer desde su terraza frente al mar y su mesa, con las gafas a la mano, un café con leche, y siempre algo para leer. Yo no madrugaba tanto porque desde siempre si puedo evitarlo nunca lo hago… Pero recuerdo salir cada mañana a mi terraza y verlo a mi derecha sentado en la suya, saludándome con cariño y algo ceremoniosamente, y con el cuento de Los Ositos Marineros sobre el mármol blanco de su mesa, listo, esperándome para ser leído una vez más.

Se ve que yo flipaba a mis escasos cuatro años con el cuento aquél.

Olía a café de olla y a nata de leche de aquélla de verdad de vaca, de ésa, que tenía que subir tres veces al hervirla para poder beberla sin que te diera dolor de barriga. Todavía recuerdo aquel sabor, y aquel olor.

Y empezaba:

«Érase una vez, unos ositos que se embarcaron en un laaargo viaje por mar…»

Como ya habréis supuesto esta historia es en gran medida inventada, fruto de uno de esos recuerdos inducidos que todos tenemos cuando nos cuentan una y otra vez una historia chocante de cuando niños, pero de la que es imposible que nos acordemos con detalle de tan pequeños como éramos.

Pero las imágenes vienen, cuando cierro los ojos, vuelven… Y al escribir ésto, parece que como en una regresión hipnótica, todavía puedo ver los grandísimos ojos del buenazo de Don Javier contándome el cuento de memoria… Me cuentan, que sentado en su regazo, yo, pasaba lentamente las hojas como sincronizándome con él a medida que recitaba, hasta que de tanto repetirlo claro: también me aprendí el cuento. Mi primer cuento. 💕

…eeen fin.

En memoria de Don Javier Martínez Hurtado… Mi primer Maestro.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Ahorrad malditos, ahorrad…!

Ésto de los españoles es que es la ostia… Mira que los anglosajones lo aprendieron casi todo de nosotros, y después de siglos de rivalidad, no solo parece que lo hemos olvidado casi todo de nosotros, sino que tampoco hemos aprendido nada de ellos… ¡Qué envidia de la buena que me dan! ¡Siempre quedándose con el mundo…! Su Historia, sus universidades, el respeto por las tradiciones, la ciencia.

Aunque es un hecho éso de que ellos desde siempre han anhelado tener nuestra hondura y nuestros cojones (no paran de tocárnolos) es evidente, que también nosotros necesitaríamos algo de su magnífica inteligencia social para terminar de ser felices como nación, que no lo somos… Quizás, la reconciliación con nuestra Hispanidad y con nuestras raíces, para competir hoy y de igual a igual con el resto del mundo, podría ser la solución a tanta nuestra tontería nacionalista, a la leyenda negra, a la indigenista, o a nuestro secular y estúpido complejo de inferioridad cultural…

Y ahí lo dejo.

Cuando no estudias a tu adversario, sino que solo lo combates, pierdes seguro… Luchas a tontas y a locas, a ciegas: solo a fuerza de corazón y no de inteligencia, de cojones y no de bolsillo. Y luchar solo con el corazón y los cojones es la mejor forma de ser bravo en el campo de batalla, sí; pero también de morir en él.

Ésto del ahorro energético, el cambio climático o la inflación, hoy, es como aquéllo de la reconversión industrial de los ochenta: una trampa para magantos. Vender el coche para comprar gasolina: el tonto de Abundio abriendo bares y cerrando fábricas.

Si hace más calor en verano habrá que joderse y adaptarse. ¿No… como los beduinos…? Bien está que ahorremos energía y cuidemos del medio ambiente pero hagámoslo de forma moderna: por eficiencia, no por necesidad ni por orden o capricho de nadie.

¡Por Dios, estamos en el siglo XXI…! ¿Qué coño es ésto de tanta idea para ahorrar energía, y ninguna para producirla…?

¿Es que estamos tontos o qué…? Es algo que no logro entender y parece ser que ningún medio de comunicación incide en esta idea. Nos hemos convertido en una sociedad de alienados que bailan solo a un son, que no sé yo quién toca… Y nuestros medios de información y de comunicación son -se han convertido- en cámaras ecoicas, donde rebotan siempre los mismos mensajes estúpidos, onanistas, repetidos y suicidas.

Fracking, carbón, energía nuclear, eólica, energía hidráulica, solar, y geotérmica en Canarias. Tenemos de todas. ¿Entonces…? ¿Qué coño pasa…? ¿Porqué no podemos producir energía, porqué…? ¿Contaminan más, o menos que la pobreza, las ideologías, el paro o la desidia…? ¿Y la tontería, no contamina todavía más…?

¿Qué coño gas…? 😳

Pues nada, aquí estamos los españoles como picándonos los huevos pero sin poder rascarnos. Con una sensación como cuando se te atasca un estornudo, o cuando necesitas mear imperiosamente pero no es posible. Una especie de bostezo continuo que no te deja dormir. Un estadío tal, como cuando sientes un gas retortijando tu bajo vientre pero se te resiste el peo… Un sí pero no… No puedes. Ansiedad. Estupor. Necesidad.

¡Ah, es verdad, que somos gilipollas…! Se me había olvidado. 😂🤣

…eeen fin. 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

COLECTIVIDAD Vs LIBERTAD

Historias de Paco Sanz ✍️

Los adictos a la libertad somos individualistas. Por eso el fascismo y el comunismo nos hacen alzar la ceja. Son colectivizadores de pobres, dan miedo, se fundan en él, venden seguridad: de que no nos va a faltar de nada desde la izquierda, y desde la derecha de que se van a mantener nuestros privilegios. El colectivismo, que ha intentado siempre entrar por los extremos, ha terminado haciéndolo por el centro. Asistimos pasivamente al espectáculo del crecimiento del Estado, a la sombra de nuestra adicción a los dispositivos.

La medicina y la ciencia han ocupado el lugar de la religión y la política, que han acabado siendo sustituidas por su mero espectáculo. Los creadores de series, de redes, manejan las mitolgías como religiosos, alimentan a sus adictos con gratificaciones infamantes, y la tecnocracia por la que llegan sus mensajes se nos ha colado, mente y cuerpo, adentro… Cuando entro en el agua del mar, siempre pienso, si siguen en el bolsillo de mi bañador el móvil, la llave del coche o la del parking, o si mi reloj es verdaderamente sumergible.

La burocracia es como el desierto, crece. Maldito sea el que lo facilite. Cada día lo común va siendo devorado por lo público y lo público por lo colectivo. Cada vez hay más gente trabajando en prisiones estatales, o farmacológicas, o viviendo dentro de ellas. El ‘progreso’ consiste en no detener el crecimiento de la burocracia.

No sólo cada vez hay más gente con contratos temporales trabajando para la Administración, sino que cada vez se inventan más tareas para los funcionarios subordinados; y además, los gobiernos crean nuevas áreas de actuación, de modo que el Estado interviene en más y más ámbitos. Cuando nuestras economías están ya colectivizadas en su mitad o más, mantener la tendencia, conduce de forma inevitable a la intromisión de funcionarios, normas, reglamentos, sanciones, inspecciones y demás, en el núcleo de nuestra esfera privada. Último reducto desde el que podemos seguir creyendo en nuestra agencia, en nuestra libertad.

Fragmento de cerámica griega enegrecida y grabada con el nombre de un tirano, utilizada para una votación. Siglo VI aC

Vivo en el campo, aquí la intromisión del Estado no se llama colectivización, ni burocracia, se llama ecologismo. Además, he vivido de la medicina toda mi vida, así que he sido testigo del paso del Estado Policial de los colectivismos al Estado Clínico éste de las democracias, que no impone la ideología sino la curación. Que es peor… Si eres malo vas a la cárcel, peeero, si eres un enfermo mental no tienes culpa, se te “cura…”

No me gusta la democracia por lo colectivista que es. Igualar por lo bajo nos lleva a formar parte de una especie de enjambre de abejas, que es algo así como el colmo de la monarquía… La acción de colectivizar implica empequeñecer, una especie de declaración que la buena vida se acaba, y empieza la supervivencia; algo inherente al espíritu de la colmena, al de la democracia realmente existente.

Historias de Paco Sanz ✍️

EL PESO Y EL CAMINO

Recuerdo a mi amigo El Rufo la primera vez que hizo el Camino de Santiago, cargando con tres pares de pantalones vaqueros y otros tantos de pantalones cortos, no sé cuántos de calcetines y de calzoncillos, tres camisetas de manga corta y otras tres de manga larga, una sartén, un cazo, zapatillas deportivas, chanclas, y hasta un par de kiowas de piel por si había que salir ‘bien arreglao…’

Y bien es verdad, que íbamos a estar caminando unos veinte días.

Llevaba el prenda, también un bote de litro de gel, otro más pequeño de champú, esponja y tres toallas; un paquete entero de cuchillas de afeitar y un bote de espuma, dos colonias diferentes, y cremas para el sol. Botiquín no… Cargaba una mochila tan llena de cachivaches, que más que un peregrino parecía un hombre orquesta, el pobre:

— ¡¡Antonio, hay que parar; te lo digo en serio…!!

Recuerdo, ya al segundo día, ir detrás de él caminando y verle alzar el brazo tal que para rascarse la cabeza, pero agarrar como por casualidad el cazo, mirarlo, y tirarlo a la mierda por ahí… Luego, volvió a estirar el brazo, pero esta vez para coger la sartén y tirarla a la mierda también lazándola por encima de su cabeza… Caminando caminando, después, fue deshaciéndose de las kiowas y las zapatillas deportivas. Parecía que a cada paso, salían volando de su mochila pantalones vaqueros y camisetas de marca, calcetines y calzoncillos.

Más tarde, en las duchas del siguiente albergue que encontramos dejó el cepillo del pelo, el de dientes, y el bote con el litro de gel al lado del de la espuma de afeitar junto a dos toallas limpias; tras quedarse con una de las maquinillas de afeitar, también dejó el resto del paquete allí; y ya no sé lo qué pasó con las colonias, el champú, la esponja, ni las cremas…

Pasó de llevar dieciséis kilos en la espalda a llevar nueve, y coño: ahí estuvo la clave… El problema es el peso; el peso de más; la carga de más que llevamos… A mí, está vez, me está sobrando al menos la mitad de lo que llevo en la mochila: los dos aislantes, el saco de dormir, quince metros de cuerda, una hamaca colgante, y un botiquín que ya quisiera un ambulatorio de pueblo pequeño. La próxima vez no traeré ni el saco… Parece un contrasentido, pero cuanto más austero hago el camino más lo disfruto, más a gusto lo camino.

De lo único que no me privo a diario es de fumarme un porrito de vez en cuando, de parar en todos los bares que me cruzo y hablar con los paisanos, de comer lo mismo que ellos, y de darme una ducha decente… El resto, son zarandajas: dónde dormir da igual y siempre voy de vientre con suma facilidad.

Además, ¿qué coño hago cargando en mi mochila, el mismo peso que hace treinta años cuando necesito la mitad de cosas…?

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…………

Felicidades Pau…💕

Es un sitio tan solitario éste que no hay nadie en el albergue. Esta recién limpio, abierto, huele a lejía, y las llaves están puestas por fuera en la puerta de entrada. Es extraño, pero se ve que somos nosotros los responsables de todo ésto al menos hasta que nos vayamos. ¡Qué bonito…! He hecho el Camino de Santiago en al menos diez ocasiones, y nunca me había sucedido algo así: que dejasen bajo mi entera responsabilidad un albergue de peregrinos, entero. Estoy por quedarme de hospitalero, y no solo de vacaciones. Soy el jefe aquí.

Porque mi mujer no me deja, que si no…

😂🤣

Segundo día. Ha llovido lo que no está en los escritos. Hemos llegado arrastrándonos y empapados a un sitio llamado pomposa y embusteramente Villa Palatina. Una verdadera trampa para conejos peregrinos, en la que ni de comer nos dieron decentemente.

Tercer día. Escapamos cuanto antes de la trampa. Me llevé las toallas para compensar en lo posible la estafa de la que habíamos sido víctimas; y poco a poco, después, llegamos caminando bastante cómodos a la bellísima y muy principal Villa de Grado. Preciosa, acogedora y amable… Me he zampado el primer plato de un humilde menú, en forma de perol de garbanzos con callos de ternera y chorizo, y todavía estoy llorando… ¡Queeé buenos…!

Día cuatro. Me duele hasta cuando parpadeo: cosa de agujetas. Íbamos
a descansar hoy pero Manolita se ha despertado pinturera, y nada: once kilómetros más; y la mitad de ellos cuesta arriba con unas pendientes endiabladas… Casi muertos llegamos a Cornellana.

Quinto día. Es su cumpleaños número dieciocho y aquí estoy yo, lejos de ella, aunque si te fijas, no tanto… Casi a cada paso que doy en el Camino Primitivo éste de los demonios la estoy recordando: cuando tuvimos que parar para mojarnos los pies en el riachuelo; allí cuando me dio la pájara; o cuando me dio por llorar llegando al Obradoiro… Es mi hija pequeña un dulce tormento que me recuerda, quién soy, y a cada momento… Y tal y como me ha salido éste tan simple pareado unas veces viene, otras se va; es como el oleaje, como el mar. Siempre, tengo la sensación que no puedo abarcarla solo con lo que ven mis ojos sino que tengo que encontrar otra forma, o de mirarla, o de lo que sea, para comprenderla.

¡Felicidades…! Te quiero Pau… 💕

Te seguiré contando…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL CEREBRO

Historias de Paco Sanz ✍️

A veces ciertas frases, ciertas melodías, ciertos recuerdos afloran. De alguna manera mis neuronas guardaban registro de ellas. Por alguna rara asociación, por algún capricho de la bioelectroquímica de mi cerebro, las recuerdo, se presentan en el plano consciente. El que pudiera haber un correlato material de las cosas espirituales, acojona… Cómo se ‘enciende’ una determinada zona de mi cerebro cuando estoy consciente, y que si no lo estoy está apagada, tendré que creérmelo… Como en Dios.

Existen dos claustros en el cerebro, uno por cada hemisferio; son unas láminas finas e irregulares situadas bajo el neocórtex en la zona que va de las sienes a los oídos, que parecen ‘encenderse’ cuando tenemos consciencia de las cosas. Los bucles tálamo-corticales se activan durante la consciencia. Cuando se activan en los pocos animales que los tienen ¿son conscientes…? La consciencia es la capacidad de distanciarse de las cosas para hacerlas presentes.

El cerebro no es un mecanismo instructivo sino un mecanismo selectivo; es decir, el cerebro no se desarrolla por alteraciones de un conjunto fijo de neuronas, sino por procesos selectivos que ‘eligen’ desactivar algunos grupos neuronales y robustecer otros. La coalición neuronal ganadora corresponde al estado consciente, pero las coaliciones perdedoras no desaparecen después de las elecciones, sino que siguen, permanecen activas e influyen en la situación política. Pudieran ganar las próximas…

No tenemos ni idea de lo que sucede neurona adentro. Si son los microtúbulos de las neuronas la frontera última que podemos concebir, el más allá de la computación, entonces podemos suponer que hay un más allá de la computación, un estado de coherencia cuántica en un nivel tal, que haga surgir consciencia. Este argumento se puede reducir a ésto: puesto que la conciencia es un misterio y la gravedad cuántica otro, debe haber una relación entre ambos… Aunque sigamos sin saber cuál es.

Neuronas que se disparan unidas. O cómo el pensamiento metafórico ‘deviene’ físico: ciertos circuitos ‘felizmente’ activados ‘reverberan’ y queda el camino grabado en una red neuronal precisa, que tiene sustrato físico… Las metáforas simples salen de sus conexiones, integran otras redes neuronales, y ‘devienen’ metáforas complejas.

El universo es consciente de sí mismo merced a nuestro cerebro. Nuestra galaxia tiene tantas estrellas como nuestro cerebro neuronas. Y la pregunta última sigue sin respuesta: ¿cómo logra el cerebro, la pieza de materia activa más compleja del universo conocido, transformar la actividad de todos esos millones de neuronas en consciencia? ¿Consciente de qué..? ¿Consciente de estar vivo…?

Nuestro cerebro hace posible saber del Universo y del cerebro mismo. En lugar de disminuir la sensación de maravilla por estar vivos y conscientes, saber del cerebro la aumenta. Saber lo que ignoramos también.

Historias de Paco Sanz ✍️

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COBAYAS… 🙄

Hoy en día se ve, es evidente, que en las mal llamadas Democracias del se supone Primer Mundo -tan chulas ellas- se está dando la paradoja de que nos están apretando las tuercas en lo económico a lo bestia; pero como borregas, no ya no nos rebelamos sino que seguimos con el rollito éste de embobarnos comprando, consumiendo más y más de lo mismo, y pagándolo cada vez más caro, claro. Como las ratas abducidas en el cuento del Flautista de Hammelín, somos conducidos a la ruina. Una y otra vez nos dan por el culo con la dichosa flauta y nada, ni rechistamos; es más, a algunos está empezando a gustarle … Nos acorralan durante meses en nuestras casas porque dicen que viene el lobo, y decimos amén por nuestro bien; así, sin más… Caperucita Roja tenía más huevos que nosotros.

Si os fijáis, lo único que funciona medio bien en España es la sanidad… ¿Porqué, somos cobayas…? ¿Porqué la salud nos sale casi gratis y la energía es casi un robo…? ¿Ambas son mentira…? ¿Es que pagar hoy con la que está cayendo el recibo de la luz o echar gasolina, es menos importante que mantener la salud…? ¿Para qué queremos la salud si tenemos que pagar luego la energía a precio de oro: para seguir pagando…? ¿Nos quieren sanos para contribuir al sistema: somos pilas como en Matrix…?

Cada vez más.

¿Si todos contribuimos para asegurar nuestro acceso al sistema de salud, porqué no contribuimos a que el sistema energético nos asegure un suministro al que podamos acceder todos…? ¿Si tenemos un servicio público de salud, porqué no tenemos también un servicio público de energía…? ¿A quién no le conviene…? ¿No lo entiendo, o sí…?

Cuatrocientos treinta y cinco mil políticos hay en España; por contra, solo hay ochenta y cuatro mil en Alemania, con el doble de población… Así, os podéis hacer una idea de en manos de quién estamos. Mirad, dónde y cómo terminan los peces gordos políticos y sus carreras: de consejeros delegados…

Aparte del negocio de las armas las drogas y los datos, el farmacéutico y las energías, conforman hoy los cinco negocios jinetes del Apocalipsis actual… No; no nos está sirviendo para mucho la democracia de baratillo ésta, que solo podemos ejercer votando cada cuatro o cinco años; más bien parece que nos sirve para poco, o para casi nada.

«Poquico, malico, y con gustico a mierda…»

No sé dónde quedó aquéllo de «el gobierno del pueblo y para el pueblo…»

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

AHORRO ENERGÉTICO

Es chocante que tengamos un gobierno, que la única solución que nos plantee frente a las escaseces sean las restricciones. Es una prueba, palmaria, de que no se puede ser más inútil; de que no podemos ser más tontos… En vez de plantear nuevas formas de producción, nos obligan a acatar nuevas formas de represión: de nuestros hábitos, deseos, necesidades y hasta libertades. ¡Ojo…!

¿Y el Satisfyer, puedo enchufármelo cuando yo estime conveniente y me apriete el cuerpo, o bien tengo que esperar a que el gobierno me diga cuándo puedo o no aliviarme…? Es que con los calores éstos, hay veces que a una… Bueno, no quisiera yo saltarme ley alguna, no vaya a ser que no ahorremos energía; por mí, que no sea.

¿Y el cepillo de dientes eléctrico… no me diréis que no es un derroche eso de lavarse los dientes tres veces al día, una barbaridad ecológica en gasto de agua y energía…? ¿Y el cortador de pelos de nariz y orejas de mi marido también gasta lo suyo, no…? Pues nada, que vuelva a las tijeritas, y así se ahorrará los pellizcos que le pega en la napia el aparatito y los lagrimones que le caen luego.

También tiene mi marido una de esas ingeniosas gorras con un ventilador frontal incorporado en la visera, que a su vez tiene una batería de litio que hay que cargar con un cable USB cada seis horas de uso: pues nada, fuera también, todo sea por el ahorro. Que sude.

El otro día en La Sexta-Secta un bufa barbudo imbécil, gañán y zurdo de ideas él, y presumiendo de ecologista y sindicalista, dijo, que frente a la sequía habría que cortar de cuajo el agua destinada a los regadíos… ¡Con dos cojones…! Álguien, que seguro que como buen ecologista come lechugas pimientos y tomates pero que como buen sindicalista no ha trabajado en su vida, diciéndonos lo que tenemos que hacer con la nuestra: vender el coche para comprar gasolina… Más tonto que Abundio.

Yo, voy a poner el aire acondicionado como me salga del capullo a mí, y sobre todo a mis clientes, ya que son los que con la que está cayendo me tienen que pagar las cañas casi a tres euros, los pobres.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VIOLENCIAS

Cuando era pequeño no lo percibía, pero se ve que ahora, que soy algo más mayor, empiezo a darme cuenta de la gran cantidad de violencias que hay por ahí… Y de gilipollas.

Violencia terrorista, medioambiental, de género, multigénero o patriarcal; violencia social, educativa, policial o vicaria; violencias sexuales y/o estéticas; homófobas, lingüísticas e incluso judiciales; violencia animal, intencional, y hasta violencias latentes. ¿Y violencias femeninas no…?

Yo, siempre había creído, que hacer distinciones entre el tipo, género, intensidad o carácter de la violencia era de verdaderos psicópatas. De puros enfermos, dignos de una buena lobotomía que nos librara de ellos al menos fuera de los manicomios… Los psicópatas no se curan nunca, si acaso se medican, encerrados.

Creo, que no hay diferencia alguna entre la violencia utilizada para ahorcar un gato, darle una ostia a una mujer, violarla o envenenar a su marido; ni la utilizada para golpear a un niño, a una vieja para robarle el bolso, o la cabeza de álguien hasta matarlo. Tampoco la hay -diferencia alguna- entre la violencia necesaria para resarcirse tanto del deseo de venganza como del resentimiento del despecho… El deseo de hacer todo el daño posible siempre es el mismo sea cual sea el motivo: el mal siempre es el mal. Maligno, mala señal, mal signo… Siempre.

Hacer clasificaciones, distingos entre violencias, es como remover una mierda con un palo. Como si en un concurso de mierdas de perro tuviéramos que elegir, y manifestar en público y de mayor a menor, cuáles, son los zurullos que más nos disgustan.

¡Iros a la mierda…! ¡Es inútil, y asqueroso…!

La violencia es siempre violencia, y siempre, es fácilmente distinguible de la bondad, de la firmeza de convicciones, de la disciplina y el convencimiento necesarios para conseguir cualquier objetivo decente en la vida.

Como las fobias, que también vienen de los odios, frutos de tantas y tantas violencias: elegetebeifobia, heterofobia, feminofobia, transfobia, disforiafobia, dimorfifobia, gilipofobia, locofobia, magantofobia, españofobia o estupidifobia…

Y no se vayan todavía, que según la RAE, aún, hay más:

acrofobia
aerofobia
agorafobia
amaxofobia
androfobia
anglofobia
aporofobia
aracnofobia
claustrofobia
clerofobia
dismorfofobia
ereutofobia
eritrofobia
fotofobia
francofobia

galofobia
germanofobia
ginefobia
hidrofobia
hispanofobia
homofobia
islamofobia
nosofobia
serofobia
tanatofobia
tecnofobia
xenofobia
zoofobia

Continuará…

¡Iros a la mierda…!

…eeen fin. Vosotros no 🙏… 😂🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

MEMORIA HISTORIA

Historias de Paco Sanz ✍️

La historia siempre es contemporánea. Es un mal asunto recordar con ella, para recordar tenemos la memoria; es más humilde, es mejor. Ahora la memoria ha perdido esa virtud, ya no quiere recordar. Es el efecto Google: sabiendo dónde lo puedes encontrar no haces nada por recordarlo. Sabiendo que tienes la información a tu alcance limitas el esfuerzo por incorporarla a tus recuerdos. No vas a poder usarla para pensar, o decidir, nada.

El fin último de nuestra memoria no es recordar el pasado, sino usar los recuerdos para mejorar el presente y el futuro. De modo que no pretendamos su fidelidad; no la antepongamos a su utilidad. Nos estamos quedando sin futuro por dejar de modificar el pasado, y para modificarlo, debe formar parte de nuestros recuerdos. ¿Que cómo se pierde el pasado…? mediante la disociación: una especie de división horizontal de la vida mental; sabes que pasó una cosa pero prefieres creer que pasó otra. Luego la represión y la inhibición. La potenciación de un olvido activo, de una desconexión que se contagia a redes neuronales cada vez más amplias, y que están más o menos relacionadas con lo que uno no se complace en recordar.

La gente estamos siempre gritando que deseamos un futuro mejor. No es cierto. El futuro, es un vacío apático que a nadie le interesa lo más mínimo. El pasado está lleno de vida, le gusta irritarnos, provocarnos, insultarnos, nos tienta a destruirlo o recordarlo. El único motivo para que la gente desee adueñarse del futuro es para cambiar el pasado. La pericia requerida en el futuro no consistirá en recordar hechos, sino en evaluar de modo crítico una gran cantidad de datos, discernir la señal del ruido, sintetizar contextos, y emplear la síntesis para abordar problemas del mundo real… Los educadores deberían proponer a los cerebros adolescentes ese tipo de tareas, y entrenar su plasticidad para lo que va exigirles la era informática.

A mí no me gustan tanto los hechos como las palabras, no sé pensar sin ellas y a veces con sentir no basta, uno debe poder soñar. Y sólo hay sueño donde hay lenguaje para recordarlo… Hay un sueño para olvidar y otro para recordar. Con el sueño se suelen olvidar mejor las emociones que las informaciones. Excepto si las emociones son muy importantes. Porque el olvido ligado al sueño tiende a retener lo importante y a olvidar los detalles.

Estimulando transcranealmente las ondas lentas del sueño (0’75 Hz) el recuerdo de las palabras memorizadas antes de irse a dormir, mejora.

El azar y la inercia mueven el mundo, y particularmente al mundo vivo. Nos suponemos intención, porque ayuda a recordar y a hacer predicciones con la ficción de introducir sentido a lo vivo de nuestra vida.

Bebemos de las aguas de la fuente de Mnemosine para recordar, para saber quienes somos; la memoria se une así a la identidad… Y luego las bebemos del río Leteo si esperamos olvidar, reencarnarnos en otro; si aspiramos a dar tregua a nuestras preocupaciones; o si a volver a empezar…

Historias de Paco Sanz ✍️

VACACIONES

Historias de Paco Sanz ✍️

De la vacación de los grandes valores, nace el valor de las actuales vacaciones. No me han gustado nunca las vacaciones, ni siquiera cuando trabajaba; ahora menos. Y no sólo porque a todo el mundo nos da por ir de un lado a otro, sino porque perdemos de vista las relaciones enriquecedoras y nos dedicamos a estar lejos de casa por ver cosas nuevas, para ver si así, seguir siendo los de siempre nos duele menos. El turista quiere olvidarse temporalmente de su identidad, quiere descansar de ella. Por eso le resulta excitante en grado sumo tener aventuras en un país en el que no le conoce nadie.

“Las vacaciones son un conjunto de ocupaciones a las que puede entregarse un individuo para descansar, divertirse o desarrollar su personalidad, después de haberse librado de sus obligaciones profesionales, familiares o sociales”. Al menos según la Unesco en 1957. A mí lo que me gusta no es ir de vacaciones, sino veranear. El veraneo es otra cosa. Es cosa de viajeros, no de turistas. ¿Cuánto de lo que hacemos lo hacemos por hacerlo y cuánto para contarlo? ¿Cuánto de auténtico viaje hay en nuestra vida y cuánto de turismo?

Cuando los viajes empezaban a parecer curas y los viajeros peregrinos, los hospitales y los monasterios se separaron de los hostales. Más tarde aparecerían los hospicios, que acogerían a los peregrinos del último viaje. Ahora los turistas ocupan el lugar de los monjes en los centros de vacaciones, en los que los entretenedores, ejercen de maestros espirituales. Se degrada el uso de las cosas convirtiendo los santuarios en museos, los museos en tiendas, y las tiendas en grandes superficies comerciales. La peregrinación en viaje turístico. Cuando uno deja por fin su trabajo para ir no sé dónde, se da cuenta de cuánto tenía de terapia.

En pos de la auto-realización, los seres humanos hacemos turismo por todos lo rincones de la tierra, rompemos los mejores matrimonios, y entramos rápidamente en nuevas relaciones. Nos arrancamos a nosotros mismos de la tierra para averiguar si nuestras raíces está sanas.

Ahora nos vienen con coches eléctricos: el concepto clave no es “electromovilidad”, es menos movilidad. Con “turismo responsable”, pues no, menos turismo. Con “economía verde”, tampoco, se trata de contracción económica de urgencia. No es “desarrollo sostenible”, es decrecimiento.

Vamos de vacaciones, viajamos para ver cosas. Un optimista diría que abra los ojos y que vea lo muy bello que es el mundo en sus montes, plantas, animales, etc… Ciertamente esas cosas son bellas de ver; pero otra cosa completamente distinta es serlas. ¿Es que acaso es el mundo un caleidoscopio? Para los turistas haciéndose fotos, haciendo fotos de todo, se diría que sí. Es un poco como los padres fotografiadores:

–¡Uy, qué niño tan mono!

–¡Pues si lo viera usted en foto!

Historias de Paco Sanz ✍️

EL ESTORNINO

Tiene el estornino el peculiar comportamiento de sincronizar su vuelo al del vecino. ¡Qué bonito…! Parece sencillo; diríase que no se lo cuestionan -al vecino- sino que confían en él hasta el punto que saben que su instinto de supervivencia es el mismo, es común, y así, reaccionan por las mismas cosas volando juntos… El miedo y el hambre dejan de ser problemas individuales para ser resueltos colectivamente, entre todos… Ante las amenazas del hambre, un halcón, cuervos o el viento en contra, todos, a la vez, cambian su rumbo y su intención. Es chocante. ¿No…?

Ya hay algoritmos y programas informáticos que explican cómo se produce ese tipo de vuelo en bandada. Y ahí, me parece a mí que está la clave: en la capacidad de reaccionar como grupo frente al medio, que no es la misma que frente al miedo. No es lo mismo ir a comer que a ser comido.

Que unos bichos con un cerebro que cabría en un dedal puedan sincronizarse de tal modo para cambiar su rumbo en pleno vuelo si la cosa se pone fea, y que nosotros como humanos no podamos hacer algo así, es al menos significativo dado nuestro grado de evolución. ¿No…?

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

BABA DE CARACOL

Somos un rastro…

Una de las cosas más inquietantes que tienen los e-tiempos éstos que casi todo lo cuentan y lo miden, es que justo por ello, casi todo lo que hagamos quedará grabado en alguna de nuestras e-cuentas. Nos llevan las cuentas… De alguna forma, cuando nos hayamos ido, las e-cosas que nos conforman en la web permanecerán de forma indeleble en nuestro e-rastro: ésa especie de baba de caracol, que diríase que vamos dejando al desplazarnos arrastrándonos digitalmente por el e-mundo.

Así, cualquiera que siga el brillo de las babas de nuestro e-rastro, podría saber hasta lo que comemos a mediodía, y si cagamos bien o no por las mañanas. ¡Qué asco…!

Me da no sé qué cosa, cuando veo los últimos e-rastros de mi amigo Ramón todavía colgados en su página de feisbuc cual si jirones de su vida colgando… Lleva casi diez años muerto y cada vez que paso cerca, paro, y voy a verlo al cementerio; enciendo un cigarrillo, lo dejo en la repisa de su lápida hasta que se consume, y luego, me voy… Por cierto, lo último que publicó en su muro hablaba de la alegría de un hijo recién recuperado… Una pena.

Los tontos o los cabrones de antes, ahora ya no nos podríamos escapar; no lo tendríamos tan fácil. Bendigo los días en que podíamos equivocarnos sin que quedara tanto rastro. ¡Qué sensación de libertad aquélla la de poder cagarla sin tener que dar tantas explicaciones…! Yo, seguro que cometí un montón de errores que en esta época se sabrían todos: cómo de canalla me porté, cuán cobarde fui o lo miedoso que sigo siendo, lo irresponsable que todavía soy, o el nulo remedio que tengo ya.

Gran hermano, pareciera, que se ha convertido en una aplicación que aunque no se venda ni en Google ni en Apple ni en China, es, como si todo el mundo la tuviese ya instalada en su psique… ¿No…?

Hace cincuenta y cinco años nací en mil novecientos sesenta y seis, y solo dos años después fuimos a La Luna… Y sin tanta tontería.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

LA PEDIDA…

Estoy más nervioso que cuando mi primera comunión. De verdad. Mañana traes a mi yerno para presentármelo. ¡Qué graciosa…! ¡Qué graciosos los dos…! Te quiero 💕 Antes, lo llamábamos ‘La Pedida…’

Él es muy joven y tú eres muy muy joven; nada nuevo bajo el sol. ¡Qué envidia empezar de nuevo el Mundo…! Peeero, a ver qué digo yo mañana.

¡Ufff, que nervios…!

No me puedo poner muy trascendente porque es la primera vez que veo al chico, y no vaya a ser que se me asuste o me tome por un pesado. Por otro lado, tú, no me has dicho ni mucho ni gran cosa del zagal: que es muy trabajador, eso sí; y que te trata como a una reina.

Y no está mal, y no es poco…

…Y la verdad, que el resto son zarandajas o pajas mentales que yo me hago, porque las últimas palabras de mi madre, fueron: «la cuestión, es que vosotros estéis bien…» Y es un tópico, típico, o lo parece, o una frase hecha, pero en el fondo es lo único importante. Hacer feliz al otro: procurar que el otro sea feliz… La felicidad, o mejor dicho, los pocos y efímeros momentos de felicidad auténtica de los que a veces podamos disfrutar, nunca lo serán si no son compartidos… No hay felicidades solitarias salvo la masturbación, escribir, contar dinero, y poco más.

Yo solo querría decirle a Romeo que ya que se lleva del brazo una señorita tan bien amueblada, corresponda, portándose siempre como un caballero… O le parto una pierna.

Bueno, eso último no. 🤣😂

Es broooma.

Tu padre… 💕

MI PRIMO Y LA PEDRADA EN EL OJO

Solo he conocido dos personas que parecieran de verdad felices, y diríase que casi todo el tiempo: una era mi padre y la otra es mi primo Alberto. Ambos, con una hermosa concepción religiosa del mundo y una rara y excepcional bonhomía. No como yo… Mi primo era de los que solo se espantaba si había que matar algún bicho, sirlar algo, mentir, o hacer trampas de alguna forma; para el resto de cosas era de los mejores, y para algunas, era el mejor.

Recuerdo cruzar la calle y entrar en su casa como si fuera la mía y hasta su habitación, tan ordenada y con aquel típico olor a limpio de cuando niños… Tenían mis primos en aquélla, un mueble a medida muy apañado que seguramente les hizo el genio carpintero de mi tío Alberto. Todo estaba a la mano, muy listo mi tío. Podríamos decir que era una especie de armario ropero, pero multiusos, ya que abriendo unas puertas laterales se desplegaban dos escritorios de estudio maravillosos, pensados para que todos los detalles, cajones, secreteres y recovecos, contribuyeran a la concentración en el estudio.

No tanto así su hermano Gregorio, pero lo de mi primo Alberto es que era un primor: tan pulcro… Asomarse a su despacho (así llamaba a su escritorio) era ver cómo ordenaba las gomas de borrar por tamaños y según si de lápiz o si de boli; tenía los lápices de colores perfectamente afilados y ordenados de mayor a menor tamaño e intensidad: verdes, rojos, amarillos y azules, juntos, pero no revueltos.

Cuando comparaba sus cuadernos de apuntes con los míos, me daba cuenta de la calidad del detalle con el que mi primo veía el Mundo. Pasados a limpio, caligrafía impecable, subrayados rectos hechos con regla, párrafos cuidadosamente escritos con bolígrafo de distintos colores, nada de tachones, dibujos perfectamente coloreados y escuetos, didácticos… Aquel rincón suyo tan limpio y ordenado evidenciaba, que mi primo tenía que ser necesariamente una gran persona, ya que yo era un sinvergonzón desordenado.

También sacaba sobresalientes cada dos por tres el tío… Una máquina.

……….

Recuerdo cuando le dimos la pedrada a Gregorio; los dos, en las gafas. Casi le escurrimos un ojo… Jugábamos a lanzarnos piedras a ciegas, por encima de las ruinas del antiguo Liceo de Almoradí, y claro, no nos teníamos a la vista. Las piedras volaban como locas por arriba de aquel montón de escombros y había que estar muy muy atento para no llevarte una buena pedrada; no eran muy gordas, peeero… A éso jugábamos: a correr riesgos.

Le oímos gritar… Arrancamos a correr a horcajadas saltando y rodeando aquellos ripios del Liceo, cuando nos lo encontramos con las manos en la cara, tapándose el ojo derecho chorreando de sangre; las gafas en el suelo, uno de los cristales roto… Estábamos a un par de kilómetros de casa y asustados, alarmados por la sangre, echamos los tres a andar casi corriendo hasta que llegamos de vuelta.

Cuando mi tía espantada vio el susto que traíamos, y nos preguntó que qué había pasado, me lancé yo y dije que una pedrada en el ojo… Y cuando mirándonos fijamente a Alberto y a mí y con los brazos en jarra, volvió a preguntarnos que quién había sido el culpable, fue mi primo el que se arrancó solidario y le dijo, con dos cojones: que los dos, que nosotros dos, él, y yo… Y era la verdad, y era toda la verdad porque nunca podremos saber en forma alguna con certeza, quién fue el que arrojó la piedra aquélla, si él, o yo.

Mi primo Gregorio no solo no perdió su ojo derecho, sino que le quedó una cicatriz muy chula y que a día de hoy todavía le confiere un rasgo facial muy particular, e incluso atractivo.

…eeen fin.

¡Qué suerte tenemos…! 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

DEBATE DE GRIEGOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Antes el piropo era acoso. Ahora según como lo mires también. Las ganas, claro. Las masculinizadas pretenden emascular. La feminización del poder tiene esas cosas. De momento los hombres tienen cada vez menos posibilidad de reproducirse porque en su semen hay muchos menos espermatozoides. Así, que no se les vaya la fuerza ni por la boca ni por los ojos. Hay que economizar. Bueno, los pecados de los católicos también podían ser de pensamiento, palabra y obra. Lo de pecar mirando es cosa nueva.

Nietzsche pensaba que la Iglesia la había tomado con los hombres bravos, que pretendía hombres más mansos, más domesticados, más civilizados. No es que lo consiguiera ya que poco después llegó la Gran Guerra… Echando de menos la valentía, en el Anticristo sí que lo dejó escrito: «Si el islamismo desprecia al cristiano, tiene mil veces derecho a tal actitud; pues el islamismo se basa en hombres.» En cursiva lo de hombres.

Supongo que estaba pensando no en los machos sino en los hombres de acción. Después de todo los términos “judaísmo” y “cristianismo” provienen de un gentilicio, cosa que no ocurre con el término islam, que proviene de una acción. Etimológicamente “islam” viene de un verbo árabe cuyo significado literal es “ponerse a salvo, a resguardo”.

En nuestros días hay que hilar muy fino para separar la masculinidad de la virilidad, al hombre del macho. Parece que se es mejor persona si no se es tan hombre, en cursiva… También cuesta un huevo entender a las mujeres musulmanas. Que guarden su pelo solo para la intimidad, y que no vayan presumiendo por ahí… Para el Occidente liberal, el derecho a exhibirse provocativamente ante el deseo masculino, está legitimado por el derecho a disponer libremente del cuerpo como se quiera.

El velo femenino es el velo que oculta la Verdad Última, la mujer es una amenaza porque representa la “indecibilidad” de la verdad, una sucesión de velos bajo los cuales ni siquiera hay un núcleo último oculto. Al ponerle un velo, creamos la ilusión de que detrás del velo está la Verdad (la horrible verdad de presentar lo femenino como mentiras y engaños, por supuesto…)

La sensación de no querer oponerse a lo musulmán ha conducido a la invención de la Islamofobia. Algo muy hábil, pues ha acabado convirtiendo al Islam en un objeto intocable bajo pena de racismo. Alimentados desde hace medio siglo en el respeto a la diferencia, se nos invita a no evaluar una religión extranjera con criterios occidentales. El relativismo cultural, nos manda ver lo que llamamos nuestros valores como simples prejuicios; creencias, de una tribu particular que se llama Occidente.

Con el islam, y la sumisión del hombre a Dios y de la mujer al hombre, los malditos valores viriles vuelven a escena. Nietzsche había visto bien que, con su aspecto de vieja perra, cristianismo e islam en el fondo eran religiones también femeninas. Lutero consideró la expansión del Islam como un castigo por nuestros pecados. Algunos alemanes pensaron que la democracia era un castigo que les había caído encima por haber perdido la guerra.

Todo el debate del siglo pasado se podría resumir en una oposición entre comunismo, la variante hard del humanismo; y democracia, su variante soft. La oposición de su variante hard, de liturgia, catequesis, vida pública y activismo político; frente a la soft, laica, espiritual, de los que se mantienen aparte, de las que se quedan en casa.

Se volverá a abrir el debate, en el que los griegos se entretuvieron miles de años ha.

Historias de Paco Sanz ✍️

LA MUÑECA HINCHABLE 😳

EL MITO… 😎

Al igual que ahora cambiamos lo de tener hijos por adoptar mascotas y lo hacemos con naturalidad y por comodidad y economía, llegaremos a cambiar la compañía por la conveniencia; preferiremos lo que nos gusta, a lo real.

Acabo de ver la película «El hombre perfecto» y me ha llevado a la de «Inteligencia Artificial». Y a la misma conclusión que saqué cuando vi la de Kubrick: la clave, es el amor… Los problemas surgen cuando lo que quieres es follarte al robot, o sustituirlo por algo a lo que amar: un gato, hijas, compañía, o profundidad…

Todo aquél que ame a una máquina es tonto perdido; el que se pudiera amar a una máquina es en sí mismo un oxímoron, un contradiós; pero el que puedas tomarle mucho cariño a un artefacto, a un chisme, es algo que nos podría pasar a todos.

Quiero a mi Renault Megane casi como a un hermano; muchísimo, porque hemos hecho juntos cuatrocientos y pico mil kilómetros durante casi veinte años y los ha hecho sin rechistar. ¡Con dos cojones…! Me ha proporcionado al volante momentos de placer indescriptibles. Y ahora, he empezado a cambiarle piezas al pobre: que si los amortiguadores, los manguitos de presión y no sé qué del turbo; jamás había tocado frenos, balancines, cojinetes, bielas, soportes de motor, ni nada parecido… Por otro lado, pendiente de cómo sonaba, siempre he estado atento a si aparecía un ruidito por aquí o una vibración extraña por allá. Lo cuido tanto, que tengo una pesadilla recurrente en la que pierdo ese coche y vago como un loco buscándolo; lo chocante, es que siempre lo pierdo estando de juerga y en ciudades que conozco bien… Son cosas de los sueños y el amor, y siempre, y solo cuando despierto, veo que mi coche sigue ahí, junto a mí.

Un día me sorprendí dándole unas palmaditas cariñosas en el salpicadero: ¡Buen chico…! creo que le dije.

No sé si follármelo, pero creo que podría tomarle cariño y hasta hacer amistad, con algo, que estuviera siempre pendiente de mí, atento a lo que quiero, que aprendiera de lo que enseño; que me ayudara a ir al baño si me cago y no puedo ir sólo; o que tuviese siempre una respuesta que me apañe… Algo así como una mezcla de «Alexa» y del barman imaginario de la película «El Resplandor». Por cierto, también de Stanley Kubrick.

Los japoneses han constatado que su tan tecnológica sociedad, ha empezado a tomarle cariño a los robots que les atienden. Se inclinan ceremoniosos ante ellos dándoles las gracias cuando reciben un servicio adecuado. Yo, espero no hacer jamás algo así, peeeero… Nunca se sabe, acordaos de las palmaditas en el salpicadero de mi coche.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LO SENCILLO

Historias de Paco Sanz ✍️

Pretendo elogiar la sencillez porque a la sencillez vamos, me alegran el alma las cosas sencillas, como el hogar, como el fuego del hogar, allí: “Encendido en palabras puras/ el fuego conversa conmigo./ Como un abuelo labrador,/ de cenizas encanecido,/ llamea en su boca barbada/ un consejo de campesino./ Y tiene sencillez de campo,/ sencillez de ropa de lino,/ sencillez de pan de centeno,/ sencillez de ataúd de pino./ Un poco de cielo desciende/ al humoso ademán tranquilo”.

Vamos hacia una sencillez de vida, no del sentido de la vida. No me gusta la pobreza, y menos cuando empieza a parecerse a la miseria; cuando el hambre es de pan, no tiene maldita la gracia. Tenemos que aprender a vivir sencillamente para que los demás, sencillamente, puedan vivir. Mejor encontrar sentido a verlo así. La simple vida no debería preferirse a las razones para vivir, sencillamente porque nada garantiza que en la vida hallemos razones suficientes para exigir que dure.

Si desconfío de la bondad, de la ambición o la codicia, todavía desconfío más de los que vienen con milongas de que es mejor vivir más sencillamente. Los llamamientos a una «vida sencilla» realizados sin desafiar la producción y las relaciones sociales capitalistas, significan potencialmente salarios más bajos, consumir menos y una mayor explotación laboral, pudiendo acelerar de este modo tanto la acumulación capitalista como la degradación ecológica. La injusticia, a muchos niveles.

Soy un pensador, es decir, me dedico a tomar las cosas por más sencillas de lo que son. “Mis gustos son sencillísimos: siempre estoy satisfecho con lo mejor”. Sarcasm is the lowest form of wit, but the highest form of intelligence. Por cortesía hay que expresarse con claridad. La claridad es la cortesía del filósofo. Con el paso del tiempo uno aspira a lograr no la sencillez, que no es nada, sino una humilde y secreta complejidad.

Einstein matizaba diciendo que había que explicar las cosas tan sencillamente como pudiera, pero no más. Einstein era partidario de un ideal de vida que él llamaba “el ideal de la pocilga”, de una existencia caracterizada por la sencillez, la modestia y la frugalidad; movida por el conocimiento de que nuestro hacer se apoya siempre en el trabajo de otros, respetuosa de las tradiciones y orientado hacia la belleza, es decir, hacia la bondad y la verdad.

“Toda situación difícil tiene una solución sencilla… y equivocada”. ¿Qué es un discurso cuyas características principales son la sencillez, la rapidez y la distracción-emoción? La respuesta aparece muy clara: un discurso infantilizante.

Renunciaremos a la tontería del lujo, la renuncia no quita, la renuncia da. Da la fuerza inagotable de lo sencillo. Su fórmula espacial es la profundidad de la distancia. Como San Francisco, que en la desnuda y despojada sencillez de su vida, no quiso desprenderse de su único jirón de lujo: las buenas maneras de su excelente educación.

Historias de Paco Sanz ✍️

PSICOACTIVAS…

Historias de Paco Sanz ✍️

Las drogas son como las caricias, mejor con moderación. Proporcionan paz, energía, o viajes. Pero si te pasas crean dependencia, agotamiento, o delirio. Hay que ir con cuidado cuando se habla de ellas, sobre todo de las ilegales. El malestar y la pérdida de sangre fría intelectual, que provocan la simple mención de drogas ilegales entre los que no las usan, son todavía más inquietantes que los efectos que la misma droga causa sobre los que sí.

La manzana -el Fruto Prohibido- es el primer encuentro del hombre con una «droga ilegal”. El que persigue al drogadicto no solo haría de Dios sino que además expulsaría al hombre del paraíso. El médico-sacerdote y la salud-salvación: su divina misión. En Irlanda o Israel el problema de abuso de drogas es insignificante, mientras que en Suecia o Estados Unidos -y en otros muchos países en los que el consumo de drogas no se considera tentación sino impulso, o religión, en lugar de pecado- el problema es inmenso, ingobernable.

La medicalización es igualmente tranquilizadora para el entorno del toxicómano; así, se evita tener que admitir que el drogadicto ha elegido drogarse. Nosotros no queremos admitir que el hombre puede deliberadamente elegir el mal, dice Szasz: «Queremos que el hombre sea bueno…» Si se admite que el hombre malo, el que se droga, o es un enfermo o es un criminal, esto implica por contraste que el hombre «normal» es fundamentalmente bueno. ¡Aleluya!

Es precisamente, el que los adultos no reclamen su derecho a la automedicación y a conocer por vías sensatas todas las formas descubiertas de alterar su conciencia, lo que hace que la farmacracia pueda seguir potenciando el uso desinformado de drogas legales, y promover impunemente la conformidad sobre las ilegales. Ése es el negocio.

Dado que el consumo de drogas se considera una polución antihigiénica del templo corpóreo, y que viola cierto grado de castidad fisiológica al cual ha consagrado ostensiblemente su vida el noble atleta, permitir el uso de drogas potenciadoras del rendimiento equivaldría, a obligar inmoralmente a los castos de cuerpo a usar drogas para seguir siendo competitivos.

Los placeres farmacológicos están aquí para quedarse, y debemos aceptarlo para ser capaces de fundar las políticas en prevención y protección, y no sobre prevaricación y propaganda. Si las drogas con las que nos deleitamos causan perjuicios, suavicemos sus toxicidades, desactivemos el peligro de la adicción y el de la sobredosis. Si las personas quieren disfrutar de los euforizantes: ¡Que obtengan los placeres más puros, los éxtasis más exquisitos que la farmacología pueda proporcionar…! Sólo la farmacohedonología, puede llevarnos desde nuestra incompetencia actual, al paraíso psiconáutico.

Las sustancias psicoactivas se clasifican por el efecto que producen: exitancia, inebrantia, euphorica, hypnotica et phantastica. Anfetas, alcohol, heroína, barbitúricos, LSD. Las que proporcionan paz, son las más adictivas.

Historias de Paco Sanz ✍️

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DETRIMENTO

Ahora que la locura todo lo desmorona y lo pierde, recurro como siempre a Mi Maestro Don Quijote de La Mancha para de él, aprender cómo mantener la calma y la honra sin dejar de ser un loco digno, valeroso, y al que al menos lo recuerden los suyos lo justo para lamentar su muerte.

A saber perder; a nada enseñó mejor el caballero andante aquél que a perder; de verdad, sin lamentos, sabiendo que la vida siempre es éso justo, detrimento… Y que solo la pérdida sin honra es lo que pierde, lo que mata.

…eeen fin. El último, y me acuesto.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DOS COSAS ME GUSTARON

Ya nos conocíamos tiempo ha, pero salíamos juntos solo desde hacía dos o tres meses. Él estaba deseando que sus dos hijas me conocieran, pero como hacía poco de su separación, con mucho tacto y para presentármelas, me pidió si no me importaba que hiciéramos como que un día, yo, aparecía paseando cerca de su casa, digamos que por casualidad… Para que no pareciese que había habido algo que él no les había contado, hizo creer a sus hijas que ellas formaban parte del inicio de nuestra relación. Quiso que fuese algo bonito, compartido con ellas, cosa de los cuatro… El que me pidiera tan sinceramente tener aquella especial precaución para con sus hijas, en el fondo, creo que fue una de las cosas que más me gustó.

Más tarde, me escribió:

«…Entraste en sus vidas con el revuelo de tu larga falda ondeada por el viento de lebeche, paseando por la playa… Estábamos sentados en el porche, los tres; ellas dos jugaban y a mí me mordían los nervios. Serían las doce del mediodía cuando, como teníamos pactado, te nos apareciste digamos que por casualidad, caminando… Vimos una especie de hermosa hippie con el pelo largo y revuelto también por el lebeche, que se nos acercaba, esgrimiendo una irresistible sonrisa de boca grande y una mirada gris verdosa indefinida, que nos provocaron una muy atractiva sensación… Llegaste, nos miramos, me cucaste un ojo, y nos saludaste cómplice y fingidamente extrañada por el muchísimo tiempo que llevábamos sin vernos, y tal… Al ver mis hijas lo muy amigos que parecíamos y lo tristón que estaba yo, y como se ve que les gustaste, cual pequeñas pícaras celestinas y entre miradas y risitas, de inmediato, te invitaron a comer con nosotros una pizza que, casualmente, teníamos ya preparada

Reconozco que aquel día me gustaron especialmente dos cosas y la primera fue aquella precaución inicial suya… La segunda, ahora os la cuento.

Al menos él sí había dormido la siesta, cuando nos propuso lo de ir a dar una vuelta por ahí. De repente, tuvo el valor de disponerse a salir a la calle con el bañador aquél chillón rojinegro de hojas y frutas, a juego con una camiseta marinera blanca con rayas horizontales algo ajustada; además de con unas zapatillas deportivas, que creía él, combinaban a la perfección con calcetines de media caña blancos de los de franjas azules y rojas… Tal, que parecía un alemán viudo de ésos que viven en Torrevieja y van todo el año con sandalias marrones y calcetines azul marino de entretiempo, puestos además de bermudas caquis combinadas con camisas tropicales; así, pero como más atrevido.

Lo primero que vi fue el gesto de resignación en la cara de su hija la mayor; su padre iba hecho un sayón, un hortera… Menos mal que luego cuando él me miró, y luego se miró él, me preguntó levantando las cejas aquéllo de:

– ¿No…? 😳

No le dije ni media, solo bajé la mirada meneando la cabeza casi imperceptiblemente, y conteniéndome de decirle aquello de ‘alma de cántaro…’

Y hubo, en ese momento un instante de silencio y de extraña sintonía entre nosotros. Se dió la vuelta, volvió a entrar en casa, y al rato salió, digamos que bastante menos rocambolesco en su vestir… Y justo en ese instante, me enamoré.

…eeen fin. 😂🤣

Gracias por leerme 🙏 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

El censor

Se ve, que los requisitos indispensables para acceder a este tipo de trabajos son seguramente los de ser un LGTBI del todo inclusivo y un poco friki de algo, disponer de un equipo con un mínimo de dieciséis gigas de RAM y Windows 10 actualizado, el CRM de empresa debidamente instalado y funcionando mediante conexión a internet por cable, y un procesador decente… Ocho horas como mínimo metido en un cuartucho puesto de auriculares; cercado por el panel verde oscuro de un biombo aislante tanto del sonido como de cualquier otra interacción humana; una luz gris claro que lo envuelve todo, fría, cenital; y todo el rato con los ojos pegados a la pantalla, pendiente sólo de las alertas del algoritmo ése de los cojones.

Te imagino un tío con gafas redondas de pasta marrón, algo obeso, pelirrojo y barbilampiño, guapico y con unos ojos azules bonitos sí, pero un poco como muy juntos detrás de esos mofletes tan llenos y esas lentes tan miopes… Diríase que te gusta poco la ducha, porque no hay día en que no lleves puestos uno de esos vaqueros caídos a medio culo que combinas siempre con tus camisetas oscuras… Supongo, que tampoco te gustan los tatuajes porque tú no llevas. Y seguro, que eres un tímido pollicorto y frustrado al que sin embargo en el fondo le gustaría mucho mandar en algo… Tu miserable trabajo maquinal consiste, sólo, en chivarte, al encontrar en nuestras pantallas palabras tan peligrosas como chupar, polla, rojo, o injusticia…

Yo necesito contar mi historia y tú vas y me la jodes, me la capas, la castras, sólo porque tal vez he usado las palabras picha, zurullo, maricón o nazi, y las has sacado de contexto… Vete a la mierda: eres tonto censor. Te usan, para impedir que se difundan contenidos que en el fondo a tí te la sudan, y pese ello, te comportas como un lacayo somierda, sometiéndote, plegándote, a la bajura moral de la misma censura que te paga.

Menuda basura de curro el tuyo; porque seguro, que eres perfectamente consciente de que la miseria de tu sueldo no paga el mucho daño que nos haces como sociedad, ya que nos jodes de verdad, y nos jodes a todos.

¡Caaabrón…!

¡Búscate un trabajo decente, anda…!

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

Paco Sanz, hoy.

Historias de Paco Sanz ✍️

Nos han dejado a los nietos… Les hemos desapuntado de una actividad de esas que se hacen en verano con otros niños por las mañanas. El argumento del portavoz ha sido determinante: «hemos venido para estar con los abuelos, no para que nos metáis en un cursillo.» Manda carajo. Así que a jugar a juegos de mesa, a volver a los caminos, a los cuentos que recorrimos con sus padres. A ver cuánto aguantamos antes de que les pongamos de nuevo ante las pantallas.

¡Ay! ¡Esos días azules y este sol de la infancia…! Si alguien es poesía son los niños y sólo poéticamente habita el hombre. Decía Baudelaire que “la genialidad es la infancia recuperada a voluntad”. Creo a veces, al considerar la diferencia hedionda que existe entre la inteligencia de los niños y la estupidez de los adultos, que tal vez somos acompañados durante la infancia por una especie de espíritu de la guarda que nos presta su inteligencia astral y que después, tal vez con pena pero debido a una alta ley, nos abandona; como las madres animales a sus crías crecidas: a la ceba, que es nuestro destino.

Recuerdo la advertencia de Kant: «Caballeros, me estoy haciendo viejo y empezando a caer en la infancia”. La madurez se renueva con la frescura de una infancia que no deje de crecer nunca en la medida en que uno se aleje de ella… ¡Qué vulnerables somos los niños!

Convertirse en una persona vulnerable no altera la profundidad de la mente, que sigue su propia trayectoria. Francisco de Asís nos pidió que “hiciéramos nuestras infancias” es decir, que nos mantuviéramos cerca de nuestros primeros años, que rompiéramos los límites del viejo yo sumergiéndolo constantemente en un baño lustral. Hay siempre un momento en la infancia en que se abre una puerta que deja entrar el futuro… La verdadera patria del hombre es su infancia.

Es curioso cómo estando con ellos me acuerdo de mis padres, porque paseaba hasta la plaza del pueblo con ellos como estoy haciendo ahora con mis nietos… ¡Ah, los muertos! Los muertos que me amaron en mi infancia. Cuando los evoco, toda el alma se me enfría y me siento desterrado de unos corazones que ya no están más que en mi memoria; sólo, en la noche de mi mismo, llorando como un mendigo el silencio cerrado de todas las puertas.

Sólo existe un fracaso: dejar de ser niños. Como los amantes, los niños tienen el presentimiento de los límites de la felicidad. Mis nietos son de ésos que llaman «tío» a todos los amigos de sus padres: son de esos niños que aún creen que todos los hombres son hermanos… El que me llamen por mi nombre y no “abuelo” no ha sido nada fácil. Seguramente, es que me he hecho con una de esas caras a la que no es fácil llamar de tú.

Me va a costar un Congo no ser permisivo con ellos, que es lo que me pide el cuerpo. Voy a tener que recordarme que la permisividad, es el principio consistente en tratar a los niños como si fueran adultos y la táctica para asegurarse de que nunca lleguen a esa etapa… Si bien se mirase al contrario, irónicamente, la permisividad aconsejaría tratar más bien a los adultos, como si fueran niños.

Historias de Paco Sanz ✍️

Escaparse…

Tendría yo casi seis años, y dando un paseo, había ido con mis padres a ver al tío Abraham y a sus cinco hijos que también veraneaban en Guardamar, como a un par de kilómetros de casa. El problema fue, que esa misma tarde en la feria me habían regalado un verdadero sueño a mis ojos, mis objetos más deseados, más esperados, mi juguete ideal: unas gafas de buzo con respirador y unas aletas… Peeero, para ir a casa de mis tíos y no cargar con enredos -me dijeron- habíamos dejado mi regalo en casa.

No podía arrancarme de la sesera el deseo irrefrenable de empezar a jugar con mis juguetes y de empezar ya, cuanto antes. Las gafas de buzo, el respirador y las aletas era como que me llamaban, tiraban de mí, sentía que me esperaban… Para mayor desgracia mía, mis primos se habían ido de excursión todo el día por lo que allí estaba yo, sólo, harto de tanto helado, aburridísimo, y sentado todo el rato con mis padres y mis tíos en el porche oyéndolos venga a hablar y hablar… Tenía la obsesión del capricho de jugar con aquellos nuevos juguetes clavada en la cabeza, y de verdad, que no recuerdo cómo ni porqué pero al final, conseguí escabullirme y salir a la calle sin que nadie se percatase.

Con casi seis años se supone que no tendría yo sentido de orientación suficiente como para volver a casa sólo; de las calles y sus nombres no tenía ni idea, pero, de la playa sí… Me la conocía bien, casi a la perfección. Así, usando la lógica, buscando el mar, me resultó fácil dejarme caer caminando cuesta abajo por una de aquellas callejuelas que seguramente desembocarían en el paseo marítimo… Ya con la playa frente a mí, tampoco tuve problema alguno en llegar hasta la orilla y elegir una vez allí, la dirección correcta para, andandito andandito y sin mojarme los pies, plantarme en poco más de media hora frente a mi casa.

Subí la cuesta arenosa hasta la terraza, como no tenía llave, forcé un poco la persiana de plástico de una de las ventanas levantándola lo justo para colarme en la habitación de mis padres; el resto, fue fácil: localicé en seguida y destapé extasiado el brillante envoltorio de plástico y cartón coloreado de mi ansiado juguete de feria… Recuerdo el olor a goma nueva al ajustarme las gafas al diámetro de la cabeza y las aletas al tamaño de mis pies. Emocionado, me encasqueté las gafas con el respirador y me calcé las aletas, y de semejante guisa empecé a jugar por casa disfrazado cual niño rana de secano; feliz como una lombriz.

Había anochecido ya, y jugando jugando se me ocurrió volver a salir afuera, frente al mar… Sólo fue encender la luz de la terraza, y de inmediato mi imaginación se puso a bucear pertrechada con tan flamante equipo de feria: me veía, unas veces deslizándome bajo el agua aguantando la respiración y cruzándome con peces por aquí y por allá; otras me imaginaba escarbar bajo las rocas con un pincho hasta atrapar un pulpo; y otras, quizás, me montaba la película de hacerle frente al ataque de un tiburón terrorífico y de vencerlo.

La mar de a gusto estaba yo, cuando de repente, oí a mi padre gritar mi nombre y cagarse en’tó ya que venía el pobre como un loco buscándome a oscuras por la playa… Y buscándome, desesperado, casualmente vio de lejos la luz encendida de la terraza de nuestra casa, y se ve que al acercarse por fin, me vio a mí en ella jugando tan tranquilo haciendo mojigangas tal como si estuviera nadando, o buceando; puesto de gafas, respirador, y aletas.

…eeen fin.

El susto fue tremendo aquella tarde para mis padres, y no te digo nada del berrinche que tomamos todos luego: gigantesco.

Fue la primera vez que me escapé.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

……..

CALUMNIAS

JUAN MANUEL DE PRADA

Sábado, 25 de Junio de 2022

Lo más distintivo de nuestra época es el culto a la mentira. Ha habido, por supuesto, otras épocas (casi todas) en que han proliferado las patrañas, las falsedades, las mistificaciones más o menos burdas o elaboradas; pero toda esta munición falaz era una especie de trampantojo que el ojo clínico del buscador de la verdad podía fácilmente desenmascarar. En nuestra época, la mentira es un metaverso que a todos nos abraza, un líquido amniótico en el que todos crecemos, un aire mefítico que respiramos y al que los pulmones del alma se han habituado trágicamente, hasta el extremo de que, si mañana la mentira nos faltase, nos amustiaríamos. La mentira se ha constituido en régimen de vida, en fuerza cósmica o poder universal.

Cuando los males se inflan hasta el paroxismo, sus contornos se borran, hasta resultar inidentificables y diluirse en brumosas culpas colectivas (o, todavía peor, en una engreída tranquilidad de conciencia). Así, por ejemplo, el robo es censurable mientras existen como en la célebre fábula de las Las mil y una noches cuarenta ladrones; pero si los ladrones son cuarenta mil, nadie se rebela contra sus desmanes, que acaban convertidos en algo natural. Y lo mismo ocurre con la mentira, que ha desbordado los estrechos márgenes del chismorreo para trasladarse al inmenso ámbito de la propaganda sistémica, propalando universalmente los infundios más clamorosos, para alimento de unas masas crédulas y sojuzgadas. Sólo así se explica lo ocurrido durante los últimos años, desde las histerias provocadas por la plaga coronavírica hasta las verdades oficiales climáticas, pasando por las visiones unilaterales y como de tebeo sobre los conflictos bélicos. Nunca como en nuestra época la mentira había logrado sembrar de modo tan eficaz la confusión babélica en el mundo.

Y allá donde se instaura esta confusión babélica, quienes se atreven a denunciarlo inevitablemente son víctimas de las calumnias más despepitadas y agresivas. Fue la calumnia quien destruyó (siquiera por tres días) la vida de Jesús, que era la verdad viviente; y sigue siendo la calumnia quien destruye a cualquier buscador de verdad. Y lo más estremecedor del caso, como prueba el citado caso de Jesús, es que la calumnia (con todo su cortejo de maquinaciones e insidias, delaciones y escándalos farisaicos) siempre es propagada por quienes oficialmente son considerados los buenos, los puros, los impolutos; en realidad unos sepulcros blanqueados que, al cobijo del oficialismo biempensante, se sindican arteramente para perder a quien detestan, porque su lealtad a la verdad es como una afrenta a sus miserias. Todo ello, naturalmente, simulado con una hipócrita afectación de virtudes.

La calumnia ha sido siempre el arma más socorrida de las almas ruines; y en esta época en que la mentira es el líquido amniótico de nuestra existencia se ha convertido en una bomba atómica que puede fácilmente destruir, de forma casi instantánea y fulminante, el prestigio del buscador de verdad ante las masas cretinizadas. Aquel «calumnia, que algo queda» atribuido a Voltaire se ha quedado ingenuamente obsoleto; y la calumnia arrasa hoy famas y honras, dejándolas hechas una piltrafa y sin posibilidad de sanación. Además, cuanto mayor sea el prestigio de la persona calumniada, mayor será el predicamento de sus calumniadores ante la chusma. Y escribimos chusma porque nada de esto sería posible si no existiese una multitud envenenada de mentiras, que como señala Jardiel Poncela ya no puede identificar a los causantes de sus males y se revuelve «sedienta de venganza y convencida de que debe de haber alguien culpable de que ella no se encuentre a gusto», encontrándolo siempre en la persona señalada por los calumniadores. Pues «para un miserable siempre es un placer poder injuriar».

Inevitablemente, cuando la calumnia se puede propagar fácilmente, se acrecientan los más diversos desórdenes morales: los resentimientos, las envidias, las ansias de desquite y venganza; y, con estos desórdenes, los vicios sociales más plebeyos: la curiosidad malsana, la maledicencia, el regodeo en el mal ajeno, todas esas pasiones bajas que convierten a las personas en alimañas. Pues la calumnia acaba siempre convertida en un artículo de necesidad para quien ha dado rienda suelta a sus bajos instintos. Y así, bajo el culto totalitario de la mentira, alimentados con la carroña de la calumnia, el mundo se va convirtiendo en un penoso manicomio. Un manicomio cuyos internos se han vuelto caníbales, mientras sus celadores que les niegan el alimento material y espiritual sonríen complacidos.

JUAN MANUEL DE PRADA

Sábado, 25 de Junio de 2022

UNA PIEDRA EN EL CAMINO

Se nos perdía cada dos por tres… Solo tenía setenta y nueve años y todavía podía caminar pese al alzheimer manejándose apoyado en su bastón; pero el gran, el verdadero problema era, que no podía quedarse sólo ni quieto un instante so pena de armar un lío de mil demonios en cuanto nos descuidásemos.

Debido a su costumbre tenía la manía de seguir haciendo de comer todos los días, y o bien cocinaba disparates dado que el pobre no recordaba ya receta alguna, o bien provocaba problemas también disparatados y catastróficos, cuando a discreción se dejaba por ahí aparatos eléctricos conectados, grifos abiertos o fuegos encendidos… Y no te digo nada del trajín que teníamos todos los días con la flojera de sus esfínteres, o con lo cada vez más soez de su vocabulario cuando le contravenías.

Hacía un calor infernal de tarde de finales de agosto quemada por tanto verano; el asilo, estaba a menos de kilometro y medio saliendo del pueblo por la vereda aquélla que hacia poniente, parecía que se perdía en la huerta… Todo el mundo sabía que el camino ése terminaba, se acababa justo, frente a las rejas de la puerta del vetusto edificio monacal que desde hacía tantos años servía de moridero municipal. También se ve que todos los vecinos se consolaban sabiendo, que de sus pobres usuarios y de sus cuidados postreros, ya se encargaría el grupo de frailes anónimos consagrados a tan piadosos fines y que desde siempre, regentaban ese lugar crepuscular tan al final de la vereda.

Dócil como era él, con pasos cortos y confiado, mi padre echó a andar a mi lado como era su costumbre. Ambos, en silencio, caminábamos acompañados solo por los ruidos del chirriar de las cigarras y el del ritmo cansino del golpe de su bastón contra el suelo, a cada paso. Tac, tac, tac… Mucho calor; no llevaba agua conmigo; ya faltaba poco para llegar… A solo medio kilómetro, el viejo se paró en seco respirando de forma agitada con claros signos de cansancio. Sin decir ni media se apartó, y se sentó en una piedra bajo la sombra de una de las moreras centenarias plantadas junto al camino.

Una algarada de niños gamberreando en bicicleta me hizo girar hacia atrás la cabeza, cuando vi a mi hijo y sus amigos acercarse por la vereda… Nos reconocieron al instante, y rápidamente, llegaron hasta donde estábamos envueltos en una polvareda derrapando y frenando con la bicicletas inclinadas y ladeadas.

— ¿Donde vais papá…? ¿No estás un poco lejos para andar con el abuelo por ahí…?

Todos los jovenzuelos nos miraban y la inocente extrañeza de mi hijo me conmovió hasta el tuétano.

Justo en ese momento, y sonriendo, mi padre de repente nos miró él diríase que en uno de sus extraños instantes de lucidez, y como sin venir a cuento, nos gritó asombrado y como feliz aquéllo de:

— ¡Coooño, qué casualidad, en esta misma piedra se sentó a descansar mi padre cuando lo llevaba al asilo…!

Hubo un impasse de silencio en el que todos nos miramos estupefactos, pero con atención; mi hijo y yo con extrañeza. Luego, el viejo parpadeó como que lentamente, y volvió a no mirarnos otra vez perdiéndose no sé dónde por el alzheimer… En aquel momento el tiempo pareció coagularse, suspenderse durante unos segundos; al menos para mí.

— Volvemos a casa Papá, tu nieto tiene razón, estamos muuuy lejos.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

……….

Un coñazo

Historias de Paco Sanz ✍️

Lo de rezar no me iba, lo de meditar no me va. Me he movido por ensayo y error hasta hartarme. Lo de no interiorizar a mis maestros, no darme lecciones, también me ha costado siempre un huevo. Me encanta prestar atención a algo, y cuando la presto, más que prestarla la doy encantado.

Ahora que alzo la ceja ante cualquier esperanza, lo de hacer propósitos me ayuda a descansar. ¡Mañana seré un buen chico…! ¡Que sensación de paz, de calma, qué alegría…! Me quedo dormido inmediatamente mientras todas las cosas que dije, o hice y no hubiera debido hacer, desaparecen como por ensalmo.

Supongo que he convertido el hacer propósitos, el hacer planes, en mi forma de meditación preferente, la que mejor consigue librarme de mí, y con la que mi cuerpo aliviado concita un sueño reparador inmediatamente. Cuando se usa la palabra meditación se entiende generalmente que hay un meditador meditando. La verdadera meditación es un proceso inconsciente no un proceso consciente, y cuando no está el Yo, hay belleza, silencio, espacio… La verdadera quietud es quedarse dormido.

Pasar del Yo… Porque la verdad: das Ich is unrettbare, el Yo es insalvable… El Yo que durante la vida individual varía muchas veces, y que incluso puede fallar del todo o en parte en el sueño, en el éxtasis, en la meditación o en los momentos más dichosos, es un cuento chino.

Les regalé a mis nietos un diario cuando llegaron a la edad de la razón; no creo que hayan escrito nada en ellos. A mí, me ha servido el hacerlo para perder de vista el desastre que soy. Al menos escribiendo… En el hecho de escribir un diario hay una feliz compensación de una doble nulidad. El que no hace nada con su vida escribe que no hace nada, y he aquí sin embargo, algo realizado. Y el que se deja apartar con la escritura de las futilidades del día, vuelve a esas mismas futilidades para contarlas, denunciarlas o complacerse en ellas, y he aquí un día completo. Esta es la meditación del cero sobre sí mismo.

A medida que me he ido haciendo mayor la tiranía del Yo que recuerda, es tal, que el Yo que experimenta, no tiene apenas voz ni voto de cara a la elección ni a la experimentación de nuevos episodios. La ilusión cognitiva puede llegar al extremo tal de que un solo detalle, arruine el recuerdo de la experiencia entera. Lo que aprendemos del pasado es a maximizar las cualidades de nuestros futuros recuerdos, no necesariamente de nuestras futuras experiencias.

Mis viejos recuerdos y mis viejos papeles me van dejando atrás. Parece que he estado siempre procurando no olvidar; como si esta mañana, una vez más, tuviera que presentarme a un examen… «¿No deberías dejar a un lado tu memoria y disfrutar del momento aunque sea poco memorable…?» Mis padres, al envejecer iban perdiendo el recuerdo de la historia de su vida, pero mientras estuvieron vivos seguían siendo todavía sensibles al bienestar de escuchar la lluvia desde el porche, del estar al sol un día de primavera, o de la belleza de una flor.

El Yo es una ilusión benigna del usuario. Ese Yo ilusorio, ese complejo que algunos han llamado yoplejo, ese poderoso Yo continuo, provisto de consciencia y libre albedrío, podría resultar no ser más que un coñazo.

Historias de Paco Sanz ✍️

ENFERMEDADES MENTALES

Historias de Paco Sanz ✍️

En los países ricos cada vez se curan mejor todas las enfermedades excepto las mentales. Además, han proliferado. Afectan a más gente y más pronto. Las hay incluso en las aulas infantiles. Lo de darles Ritalin a los que no atienden porque no pueden quedarse quietos es algo que sigue escandalizándonos a todos. Hay incluso medicamentos para las enfermedades mentales de los agonizantes. Cuesta no ser mal pensado a este respecto.

Uno de los libros más vendidos en EEUU era el de la DSM, el manual de diagnóstico y estadísticas de los desórdenes mentales. ¿Cómo es que se vende tanto este tocho de casi mil páginas? una vez le pregunté a un entendido. «El quid de la cuestión es que el sector farmacéutico ha estado comprando el DSM en grandes cantidades, para distribuir luego gratuitamente los ejemplares entre los profesionales clínicos de todo el país—me dijo—. Por eso se han disparado las ventas». En su opinión, la motivación de la industria era evidente: «Dado que el DSM abarca casi cualquier tipo de sufrimiento, su difusión es un buen negocio: aumenta las tasas de diagnóstico, y con ellas, las recetas…»

Ahora que los locos están desapareciendo los enfermos mentales son multitud. Supongo que cada vez hay menos locos porque cada vez vivimos, nos sentimos, más solos. Porque a ver, ¿cómo sabe uno que está loco…? Eso nunca se sabe; depende de cuánta gente cree que lo estás. También pudiera ser que las enfermedades mentales ni fueran enfermedades ni fueran mentales, pero cualquiera lo dice en voz alta.

Decía Robert Musil hace mucho tiempo que «la diferencia entre una persona normal y una que está loca es que la normal tiene todas las enfermedades mentales, mientras que la loca tiene solo una». Ahora, ni los investigadores controlan lo que investigan, ni los ingenieros creen que se pueda aplicar al mercado lo que se acaba aplicando, ni los médicos son capaces de recetar con suficiente criterio… La manera más fácil de volvernos a todos locos es aumentar el diagnóstico de enfermedades mentales, y para conseguir que todos estemos enfermos, no hay nada como hacer que nos estemos haciendo constantemente revisiones y chequeos.

Si se permite tratar químicamente a enfermedades que se han diagnosticado como alteraciones químicas del cuerpo o del cerebro, estamos haciendo una especie de profecía autocumplida. Ahora ya no hay duda: nuestro cuerpo, nuestro cerebro, tienen un desequilibrio químico…

Desengancharse de las drogas o de los medicamentos precisa nuevos tratamientos, aparecen nuevas enfermedades, nuevos síndromes de abstinencia. Necesitaremos nuevos fármacos para curarlos. La promoción farmacéutica, los anuncios de medicamentos, son parte de las tendencias autodestructivas de la sociedad. La promoción comercial de coches, dispositivos, servicios… son también otras formas que tenemos de acabar de una vez con nosotros. Con todo lo que signifique nosotros.

Paranoicos con el fuego. Obsesivos con la tierra. Esquizofrénicos con el agua. Histéricos con el viento. Las enfermedades mentales derivan de que renunciamos a gran parte de nuestra seguridad, en beneficio de un reino de libertad sin protección; y no estamos acostumbrados.

Historias de Paco Sanz ✍️

Cosas de Neanderthal

En los neanderthales, creo que ésto del pensar, es una manía que empezaríamos a adquirir seguramente hace mucho tiempo. Quizá, cuando uno de nuestros adolescentes espantado, quedara huérfano asistiendo al espectáculo terrible de ver morir a sus padres despedazados y devorados, sacrificándose mientras le defendían del ataque por sorpresa de un tigre dientes de sable en su propia cueva… Aterrorizado, la lógica nos dice, que el joven neanderthal salpicado por la sangre de sus padres huiría de semejante carnicería en cuanto tuviese la menor oportunidad, escapando de aquella cueva despavorido, y perdiéndose sólo y para siempre entre los miedos del bosque.

«…No tengo garras pico ni colmillos; no soy especialmente fuerte ni rápido; mi vista oído y olfato tampoco son gran cosa; y no tengo una piel dura ni llena de pelos…»

Pensaría…

Pero, una vez que se reconociese en su orfandad y completa soledad, es muy probable que por puro instinto de supervivencia, el joven neanderthal, superase poco a poco semejante trauma refugiándose al abrigo de cualquier oquedad rocosa que encontrara vagando por ahí, perdido, pensando… Y seguro que, también por instinto y después de mucho pensar, tarde o temprano tomaría la decisión de luchar, de vivir a cualquier precio, y de depredar si fuese preciso hasta matar para no morir… Así, escarmentado como Olivia De Havilland en Lo que el viento se llevó, pondría a Dios por testigo, y de pie en su oquedad rocosa se juraría solemnemente aquello de que nunca más, ni de coña, volvería a pasarle algo así a él o a sus descendientes.

También posiblemente llegaría a la conclusión, el pobre, de que lo único que lo hacía temible era que pensaba, que era capaz de esgrimir armas, y que dominaba el fuego y otras habilidades frente a los ataques del resto de bestias que habitaban el Mundo. Eran sus únicos poderes, lo que lo distinguía de los otros seres: que pensaba y usaba artefactos. El ser humano no lo sabía pero justo ahí, comenzaríamos, seguramente… Y empezó el coco a darle vueltas en su oquedad rocosa cagado de miedo, y confundido, el desvalido neanderthal vería cómo cada día el sol parecía que salía por un sitio diferente.

Primero sería lo de dominar el fuego, algo difícil de controlar sin herramientas; luego vendría lo de echarse una chorbi y que saliera buena; y por último, lo de alargar las crianzas… Éso de tener que criar varios monos a la vez durante diez o quince años era mucha faena; algo complejo, y que debía tener un muy buen porqué ya que tomaba tanto trajín. Y el porqué, no sería otro sino el de que el grupo había ido acumulado una sabiduría tan valiosa que al no tener casi ni lenguaje, solo a fuerza de memoria, de atención y dedicándole mucho tiempo eran capaces de transmitirla a las siguientes generaciones. Vamos, que había que pasar mucho tiempo con los hijos… ¡Fíjate tú, qué descubrimiento…!

No se tarda ni mucho menos tanto en criar un oso, un león o un cocodrilo, y a las serpientes, ni siquiera recién nacidas les hace falta un padre.

Luego, pasó mucho tiempo hasta ésto de ahora, con todos los Sapiens pegados a un móvil.

……

Hoy, trasteando con mi dedito índice de acá para allá deslizándolo de pantalla en pantalla, y leyendo por ahí, he tropezado al azar con una de esas listas que proliferan en la web y que lo saben todo: Los cien mejores libros; así, a lo bestia… Menos mal que para desasnarse un poco y entender también un poco este Mundo, el autor humildemente reconoce que muchísimos otros títulos y autores quedaban fuera. Que aquella lista era solo fruto de una elección personal y subjetiva: la suya.

Una vez, un gran profesor de lengua y literatura que tuve, nos dio una lista de cien libros que podríamos llevar a una isla desierta para no perder del todo nuestra condición civilizada. Estábamos comentando una de nuestras lecturas obligadas: Robinson Crusoe, de Daniel Defoe… Cuando ya llevábamos varios de aquellos libros leídos a lo largo del curso un día le oí decir, que álguien que no leyese al menos la mitad de esos cien libros nunca terminaría de entender este Mundo, medianamente.

…eeen fin.

👇👇👇🙏

Los 100 mejores libros

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

NO SABER…

Historias de Paco Sanz ✍️

Atrévete a no saber… Los que andan mirando el móvil siempre, supongo que pasan de ese viejo precepto religioso. Sapere ne aude, ese latinajo de Tertuliano yo siempre lo entendí como saber no atreverse, aunque por lo visto quiere decir atreverse a no saber. Paso por las imágenes de las noticias con estas dos ideas cruzándose en mi cabeza: no quiero saber qué pasa y no me atrevo a no saberlo.

Es que mis ojos se van donde no quiero, como en las tiendas, como en los museos. Los eye-tracker de los museos, revelan que los ojos de los visitantes van más a las caras de las víctimas que a las de los verdugos, a las imágenes que a los textos, a las imágenes en movimiento más
que a las fijas. Y que si los ojos saben de algo pasan del texto, pero si no lo saben van a buscarlo. La imagen debería ser así, más capaz de concitar buenas preguntas que de dar una respuesta cualquiera al que preferiría no saber más del tema… Pero no siempre lo hace.

A veces lamentamos el no saber ya lo que significa el temor religioso. ¡Si al menos pudiéramos hacer renacer en nosotros el estremecimiento ante lo desconocido, el pánico ante lo indescifrable..! Otras, es mejor no saber lo tontos que podemos llegar a ser… Es el efecto Dumming-Kruger: establece que cuanto más incompetente es una persona menos cuenta se da de ello. No saber efectuar una tarea de forma correcta (trátese de inferencias lógicas, multitarea o planificación laboral) incrementa a la vez las posibilidades de que se ignore la propia incapacidad.

Por ello, hay que ser prudentes en ésto del saber, sobre todo en situaciones amorosas. Se pierde, conociendo demasiado bien a los amigos y a los amantes, lo mejor de la vida… Además del palo de tener que descubrir por este sistema quien es tu amigo y quién no lo es… El mero hecho de conocer mejor a alguien no presagia -al igual que conocer su estado de salud- nada bueno.

A mi amor me aplico activamente a desconocerla, su presencia a mi lado es todo un regalo, pienso que todo su exquisito es una dádiva del azar, y lo mejor de la vida es siempre gratuito. ¿Acaso no es el amor un no saber dónde empieza la locura, beber juntos la copa del cada día, hacer de la costumbre una aventura…?

Cada año el número de conocimientos se multiplica, cada vez disponemos de más cosas que ignorar. Si entendemos como ignorancia el no saber de las cosas que nos afectan, entonces cada vez somos más ignorantes. Se está haciendo real aquella broma de Nietzsche acerca del porvenir de nuestros establecimientos de enseñanza. Pensaba, que en el futuro las universidades existirían para restablecer la antigua ignorancia: la curiosidad elemental que convierte a los niños en metafísicos.

A la barbarie del especialismo, hay que oponer ahora la audacia de los aficionados. Con ésto, la tontuna del amateurismo nos hará ignorantes al cubo. Opondremos fecúndamente al no saber de qué va la cosa, el no saber que vaya de cosa alguna. Pensaremos que lo simple es falso y lo complejo inutilizable. Y nos quedaremos tan panchos, tan contentos no sabiendo; sin dudas, como los creyentes.

Historias de Paco Sanz ✍️

ESPAÑA. LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN

Acabo de terminar de ver un documental de Historia que debería ser obligatorio en los colegios de primaria para padres, interesados en dejar algo de valor y que merezca la pena enseñar a sus hijos que no sean los cachivaches éstos viejos de la lucha de clases entre comunismo y capitalismo… Creo, que ha llegado el momento de que los españoles empecemos a enseñar al Mundo los muchos y grandes momentos que tuvimos, puesto que a lo largo de la Historia hemos aireado bastante ya nuestras miserias… Durante trescientos años, antes de la Revolución Industrial, hubo otra forma de entender el mundo y gobernarlo: la nuestra, la hispana. Pero perdimos… Se ve que no supimos hacer buenos negocios; a nuestros mandamases no les sentó bien la modernidad.

No sé por qué nos empeñamos en negar la virtud y la legitimidad de lo que hicimos al descubrir, ponerle nombre, ley, y límites al Mundo… Más importante aún, le dimos también un orden moral, cristiano -católico era el que teníamos- creando una diría hermosa forma de convivencia que estuvo floreciendo durante tres siglos sin problemas, hasta que la avaricia del mundo protestante no paró hasta que nos la arrebató; secándose desde entonces aquella flor de nuestra convivencia y parece ser que sin remisión… Cosas de los venenos de las Leyendas Negras, de la envidia; o de la soberbia, mi favorita…

También se ve que según los protestantes éramos un poco más pacatos y beatos de lo normal en los siglos XVI, XVII y XVIII; aunque por otro lado, es evidente que se nos ponía mucho más dura que a ellos porque mira cómo de hispanos están de llenas las tierras en América… Eran nuestras tierras creíamos que por Ley, y claro, aquéllo había que gobernarlo y defenderlo de alguna forma, por lo que no se nos ocurrió otra que seguir utilizando lo del mestizaje. Ni más ni menos que como habíamos hecho desde siempre: nada de colonias… No íbamos allí a conquistar sin más como bárbaros cualesquiera -aunque qué verbo tan bonito el de conquistar- íbamos allí a hacer otros españoles para fundar nuevas ciudades, provincias y universidades, como aquí en España, pero allí; en aquéllas tierras que creíamos como nuestras por Derecho.

El mestizaje es la expresión de que ya bien sea por amor, cópula, o por un pacto amigable, una diferencia entre nosotros se extingue, convirtiéndose en una hermosa igualdad nueva que crece y se manifiesta públicamente. Y lo hicimos ley hace quinientos años, con dos cojones.

Ahí queda eso. ¡Qué gran idea…! Otorgar el derecho a cualquier mujer del mundo a parir un español donde quiera que fuese… Algo apenas nunca visto, casi inaudito salvo en Roma y poco más.

…eeen fin.

No dejéis de ver las casi dos horas de este enorme documental:

ESPAÑA, LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN – trailer

Gracias por leerme. Muchas. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

A. SÁNCHEZ

¿O más malo que tonto…?

Creo que desde que el Homo es Sapiens, moralmente, hemos reflexionado siempre acerca de las consecuencias que provocan nuestros actos en la vida de los otros. Prueba de ello es que desde entonces, empezamos a plantearmos conceptos abstractos tan valiosos como por ejemplo el del amor; idea, gracias a la cual nos iniciamos en entender la diferencia moral entre el bien y el mal. Y como ejemplo de lo que digo, algo me dice, que también sería simplemente por amor por lo que comenzamos a enterrar con cuidado a nuestros muertos, lamentando su pérdida con lágrimas, y recordándoles con rituales.

Y por detalles así, también me atrevo a afirmar que la mayoría de humanos coincidiríamos en aceptar algunos conceptos, simples pero tan evidentes, como que los crímenes de asesinato, la traición pública o el genocidio, nunca han estado no lo están ahora y espero que no lo estén nunca, al mismo nivel de gravedad moral que los meros y muy comunes delitos de violencia, robo, o estafa… Así, convendréis conmigo, en que hay una gran y significativa diferencia entre perpetrar un crimen o cometer un delito. La infamia de la tragedia y el grado e intensidad de dolor y pérdida que provocan, y la carga de culpa y gravedad del escarmiento moral que merece un acto ya sea un crimen o un delito, nunca, pueden ser comparables; nunca lo fueron; no sería justo.

Comprendo, que en el afán de afirmar la razón de nuestras ideas con palabras, y más si lo hacemos con ilusión y de forma ardorosa o con cierta vehemencia, siempre podemos perder algo de enfoque o de perspectiva al respecto de aquéllas: las ideas que tenemos, las palabras que usamos… Así, los excesos de ilusión, de vehemencia o de ardor, desbocados aunque sólo sea un poco, provocan siempre en nuestros argumentos cierta pérdida de razón, ya que bajo sus efectos tendemos a equivocar conceptos, palabras e ideas, con bastante más frecuencia de la necesaria: vamos, que hacemos el tonto más de la cuenta.

Pero lo que no comprenderé nunca es, que por defender una mera ideología se puedan perder la vergüenza, los principios morales, o la dignidad personal.

Así, que me llevan los demonios cuando compruebo lo peligroso de tu indecencia psicópata, ya que desde nuestra infausta guerra civil has sido el primer hijodeputa que para ser presidente de España, a cualquier precio, se ha atrevido a poner a la escoria proetarra e independentista -que nos asesinó en su día y todavía hoy nos odia- en el mismo plano político y al mismo nivel moral, equiparándola en dignidad a la del resto de políticos decentes, que haberlos haylos todavía.

Con la excusa política de la corrupción y el latrocinio perpetrado por el partido que estaba en el gobierno, pero con el apoyo de etarras asesinos e independentistas traidores y prometiendo elecciones generales inmediatamente tras tu moción de censura, llegaste al poder… Luego, al verte al mando del juguete dijiste eso de «donde dije digo dice diego» y para quedarte sentado en Moncloa, no tuviste empacho alguno en colocar a los enemigos declarados de España en el Gobierno mismo.

Es que se me revuelven las tripas y vomito; pero no por tí, porque al fin y al cabo en el fondo tú eres más tonto que malo por muy presidente que seas, sino porque cuando ejerces como tal tus actos me certifican la ceguera cultural y la podredumbre moral tan abyectas, a las que son capaces de llevar las ideologías de izquierda mezcladas con la estupidez y unas ansias locas de Poder.

Sólo te queda convertirte en un Nicolás Maduro más… El resto, es Historia.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Morir bajo tu cielo.

LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Si salías morías o matabas; igual que ahora que también estamos encerrados.

«Morir bajo tu cielo» creo humildemente que es una Obra Maestra. Pero sinceramente no sé si porque es una gran obra de la literatura -no tengo en absoluto criterio para si quiera opinar de algo así- o porque con su creo que genialidad, simplemente ha removido en mí unos sentimientos e ideas que no sé porqué me veo impelido a compartiros…. Hacía mucho tiempo que nada había logrado excitarme así el recuerdo, de que la hispanidad es más que solo España; de ahí Las Españas.

Es una novela que nos devuelve el heroísmo; el Quijote hispano; lo español… En una de las versiones más íntegras, más reflexivas y eruditas que yo recuerde de este pasaje, apasionante y por desgracia muy mal conocido de nuestra inmensa Historia.

«Morir bajo tu cielo» es la historia de una más de nuestras muchas gestas como pueblo; cándida en su relato pero de una profunda intensidad, compleja, sincera; arrebatadora en la vehemencia de su expresión léxica; poética incluso… Una obra redonda donde la investigación, la trama y los personales, pero sobre todo el lenguaje español, las palabras en español, constituyen un referente, una norma y un objetivo en el que fijar la atención.

Es una especie de piropo u homenaje a la compleja y amplísima historia de ésta nuestra lengua: El español. El verbo prístino y rebuscado que el autor utiliza es, en sí mismo, un viaje a la hondura de nuestro pasado y a la profundidad de ésta la historia a contar.

Como medio, genial para iniciar dicho viaje, el autor nos propone algo tan sencillo de usar como un diccionario. Porque sí, os lo advierto, éste es un libro que hay que leer necesariamente con un diccionario al lado tuyo.

Este autor, de verbo política y genialmente incorrecto disfruta, se regodea; nos grita a la cara y con razón cuán poco usamos y menos conocemos, la complejidad de las palabras y expresiones que un idioma tan hermoso y exacto como el nuestro, permite utilizar a la hora de definir con precisión nuestras emociones.

Sagaz, oportuna e inteligentemente el autor se ríe de nosotros, nos reta. Nos vacila mediante geniales fuegos artificiales lingüísticos que constantemente nos absortan, y nos obligan irremediablemente a buscar el sentido de ese rizo léxico; asombrándonos luego con su idoneidad y exactitud.

Es un juego de muchísimas páginas; un maravilloso y emocionante juego al que jugar éstos días.

Excelente novela histórica. Os la recomiendo encarecidamente.

¿O tenéis algo mejor que hacer…?

Buscad en YouTube la película; pero no la mierda que hicieron hace unos años. Buscad el clásico.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

curas, raros, y maricones.

Es muy difícil y sé que sin cobrar, no hago del todo bien escribiendo en bruto sobre temas tan escabrosos, políticamente no ya incorrectos sino cuasi prohibidos, y que entran en conflicto incluso, con algunas de mis propias convicciones. Espero que curas, maricones, raros y otros, tengan el cuajo necesario para terminar de leerme sin juzgarme ya que yo sí intento tenerlo en la precisión y en el cuidado al escribir. Tanto es el cuidado que cuando leáis «cura», y para respetar este lenguaje inclusivo de mierda, digáis: «y monja…»

……….

El Dios, que mis padres con bondadoso ahínco pero con poco éxito pretendieron inculcarme, fue el cristiano; y éste amaba a todos sus hijos por igual y sin hacer distinción alguna. Ninguna.

Y recuerdo que por pura bondad, fue la beatífica fe de mi madre la que probó durante algún tiempo a ver si yo me animaba, llevándome tooodos los domingos de visita a ver a mi primo al seminario de Orihuela.

De nada sirvieron aquellas cándidas jornadas catecumenales o los fervorosos ejercicios espirituales en el colegio Estella Maris; tampoco los obligatorios y cansinos rosarios de los miércoles; ni su tierna insistencia materna. Su gozo en un pozo. Y es que yo ni era ferviente ni maricón; era raro éso sí. Sensible e introvertido, cabezón, y confieso que algo viciosillo. Ya entonces había empezado a fumar y a otras cosas.

Desde siempre casi todos aquéllos de familias pudientes, y otros muchos de familias solo acomodadas, terminaban consintiendo el ser curas; y si eran muy pobres monjes. Así, tomar los hábitos era una forma digamos que de búsqueda de escondite o de amparo, o de simple futuro. En aquellas sociedades pacatas, puritanas y atrasadas, muchos maricones que podían se refugiaban bajo la sotana y el presunto celibato, pero para que no los clavaran -pobres de ellos- por el culo en una estaca por sodomitas. Es duro pero era prácticamente así. Y eran la sotana y los cachivaches eclesiásticos símbolos escondites, tras los que sin duda a veces se camuflaban ciertas inclinaciones.

Para ser maricón al igual que para ser cura, necesariamente tienes que poseer algo raro y especial, y tienes que esconder cosas… Eso de los curas de consagrarse a Dios y renunciar a los placeres del mundo, o a todo lo contrario en el caso de los maricones, debe de ser duro, muy duro… Sólo se concebía el cura bien para consagrarse al amor de una verdadera vocación y a una fe, bien para disimular unos malditos instintos bujarrones, o para enclaustrar otras enfermizas rarezas también instintivas. Siempre había sido lo normal y la usanza; era un hecho incontrovertible: curas, raros, y maricones.

Hace años no había muchas veces nadie mejor que un cura para escucharte, acogerte, y entender tus rarezas... Deseos, piedad, compasión y onanismo; vicios veniales y secretos íntimos; pero seguro también que mucho y verdadero amor. El cura, al igual que el maricón siempre se ha hecho muchas pajas; pero no tiene porque haber nada malo en un sexo cohibido, íntimo, ocultado. Amor, simplemente amor; tanto en el cura como en el maricón.

A mí he de confesar que en el fondo, ambas me parecen tiernas rarezas muy similares: unos dicen enamorarse de sus semejantes, y los otros dicen enamorarse de Dios. ¿Hay alguna diferencia…? ¿Dónde meten la polla, dónde ponen su empeño…?

Ser maricón te convertía antes, y ser cura te convierte ahora, en víctima por un amor secreto, denostado, incomprendido.

Por ello, no acierto a entender el porqué se llevan hoy tan mal los maricones y los curas si siempre han ido de la mano y dormido juntos. Y tampoco entiendo el porqué la sociedad hoy es tan indulgente con los maricones, y sin embargo, le tiene tanta tirria revanchista a los curas candorosos. Los vicios y virtudes de ambos colectivos siempre han sido muy parecidos: amores ocultos y secretos de confesión; mucha paja, y sensibilidad especial ante la belleza y la bondad; y una enorme capacidad para entregar amor.

Deberían ser los maricones ahora que no son perseguidos, quienes se apiadaran compasivos de la gente a la que se persigue por una fe justa, sea cual sea el tipo amor que la inspira. A lo mejor, los maricones siempre han estado más cerca de Dios.

Y si los maricones actuales escarbaran en el clero -que no en la Iglesia- encontrarían seguro hermosísimas historias teresianas de amor maricón, con las que ilustrar su dignidad y su lucha a lo largo de la Historia.

Siempre ha habido curas, maricones, y raros. Y ninguna de las tres condiciones tienen porqué ser malas per sé... Sólo son meras formas de amor.

Pero hoy en día, parece ser que la Fe, el culo y el cerebro, no se llevan bien.

eeen fin…

Antonio Rodríguez Miravete… Juntaletras.

.

¡Tan, tan rápido…!

Cuesta salir de las redes.

Resulta chocante el poder recibir, ahora, un paquete de China en más o menos veintiún días. El mismo tiempo que tardaba mi abuelo en ir en carro de Alicante a Oviedo. Un mes y medio duraba su viaje de ida y de vuelta; el pobre… Para los de mi generación, que hemos pasado de ir en carro, a navegar por las redes casi a la velocidad de la luz, es todo un reto vital y un ejercicio adaptativo, os lo aseguro.

Aunque creo, como dice mi Maestro Paco Sanz: «que hemos pasado de nadar en mares como peces; a naufragar en neveras como pescados…»

Cuesta salir de las redes.

¡Y todo, tan rápido…! que me recuerda algo que escribí una vez

Solo…

👇👇👇 🙏

https://historiasenunfolio.wordpress.com/2020/05/30/solo/

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

El día de la Madre 💕

— Mamá, tápate los ojos…

A sus ocho años se había gastado la mañaca prácticamente todos sus ahorros comprándome aquella preciosa redoma de perfume. Sé, que se quedó prendada más del brillo y las formas sinuosas de la botellita de cristal tallado que de su contenido oloroso… Fueron los destellos esmerilados del envase lo que la hipnotizaron, lo que la hizo escoger ese regalo y no otro.

Hace ya muchos años de aquéllo, y mi hija no recuerda olor ni nombre de perfume alguno, ni de cómo era la caja o el envoltorio. Pero de lo que sí se acuerda es de las formas sugerentes de aquella filigrana de cristal rosado que, como si un caleidoscopio brillaba al girarlo teniéndolo en sus manos.

— Tápate los ojos mamá.

Estaba frente a mí, y lo llevaba preparando desde hacía mucho. Nerviosa perdida por la emoción de hacerme su regalo el día de la Madre, giró sobre sí misma, abrió la caja, y sacó el perfume de espaldas como a hurtadillas, como con suspense: quería entregármelo ella en persona y con sorpresa.

Un poco ceremoniosa se dió la vuelta con la botellita en la mano, y mirándome embelesada y sonriente comenzó a caminar acercándoseme, cuando de repente, aquel traspiés… Y la botellita volando por los aires recién sacada de su caja.

…eeen fin.

Mi mejor regalo. 💕❤️💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Dime con quién pactas…

Yo recuerdo y os lo recuerdo, que el mero sentirse español allí, te señalaba como a un paria. Te ponía en la diana. Te convertía en un objetivo a eliminar.

Puro racismo asesino. Casi como hoy.

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Arnaldo Otegui siempre fue, es ahora, y será siempre, escoria humana.

Pero por encima de cualquiera otra consideración, este ripio moral es un reo criminal, convicto aunque no confeso de al menos tres secuestros; de como mínimo dos intentos de asesinato con arma de fuego que causaron víctimas de extrema gravedad; y también de extorsión y amenazas a empresarios, periodistas, políticos e intelectuales, casi todos ellos de su misma tierra vasca; casi todos ellos sus vecinos…

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Y como no podía ser de otra manera, también está más que probada su pertenencia activa a la banda terrorista eta y su colaboración, necesaria, en la comisión de varios atentados, todos terribles, pero entre ellos, la masacre de Hipercor.

Pena me dan, los que tengan que ir a buscar al wikipedia.

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Pues resulta que algún malnacido, lleva a este criminal a la televisión española, ¡la de todos…! Y desde tan caro púlpito y en nuestra propia cara, este hijo de la gran puta, insultando hasta la médula a todos los españoles, se atrevió a decirnos ésto :

“Solo pido perdón, por si causamos más muertes de las necesarias…”

¿Pero, se puede ser más perro…?

¡Qué asco por Dios…!

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¿Me pregunto cuántas muertes hubieran sido las necesarias a juicio del redomado hijo de la gran perra éste…?

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A ver… ¿cuántos, hubieran sido los españoles asesinados, suficientes o necesarios, para satisfacer a esta rapiña vil e irredenta…? ¿Acaso solo tres, doce quizás, tal vez setenta…?

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¿No tenía suficiente esta manada cuando llegaron a los doscientos muertos a traición; y cuando ya sumaban más de quinientos tampoco esa cifra era suficiente…? ¿Había que llegar al bastante más del millar de españoles reventados por la espalda…? Hombres, mujeres y niños. ¿Y sus familias, cuántos miles más de españoles son…?

¿Son ya suficientes víctimas, o todavía les debemos algo…?

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Esta mierda de vascos psicópatas siempre han sido, son ahora, y lo serán siempre y ante todo, unos asesinos… Hijos todos de grandes putas… Sí, putas sus madres, porque como tales educaron esos despojos de hijos: conviviendo y alimentándolos con ese odio racista; alentando o ignorando pero siempre justificando los asesinatos más deleznables; inoculándoles en vena aquél mismo odio asesino, hasta el punto de que se entregaran a la peor de las vidas posibles… Leed «Patria» de Fernando Arramburu, para comprender el grado de culpabilidad de las madres ésas, en el horror provocado por ésas hienas de hijos que malparieron.

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Y ahora, para afrontar el presente de ése infame pasado que los persigue, vemos a esos perros rabiosos y a las golfas de sus madres esconder pecados mortales bajo las alfombras de la insidia, la mentira, la desfachatez, y el silencio de aquéllo.

Pero en realidad, lo que en verdad vemos es a ellos mismos mintiéndose; falsificando el asco de sus pasados para así poder soportar lo amargo de sus pérfidos recuerdos; tragándose, poco a poco, la culpa vitriólica que seguro corroe sus entrañas; y fingiendo, el convivir cada día con el horror canalla de sus remordimientos.

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Buscan desesperadamente estas alimañas, con sus mentiras paranoicas, algo así como un lavado embustero de su podrida conciencia colectiva de tribu bárbara… Pretenden, una también colectiva redención moral, vergonzosa, infame, olvidadiza, y falsa… Especie de bálsamo mendaz que les permita al menos mirar a la cara a sus hijos sin que éstos, sepan del estigma de sus asesinatos viles… Ocultan víctimas, dolores, secuestros y crímenes, para eludir con dosis de olvido el miedo a ese infierno en vida en el que por siempre vivirán, hasta el día que mueran de un reventón de ira.

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Estos malnacidos de entraña negra y podrida deberían meterse aquella pantomima de la entrega de armas, sus tramposas peticiones de perdón, su farisea contrición y su puto arrepentimiento falso; deberían metérselo todo, repito, por el culo.

Pero todo ello dentro de una celda, ya que no colgados por el cuello como muchos justamente merecerían.

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Que se pudran en vida encerrados en el peor agujero que podamos encontrar para ellos; lo más lejos posible de todo aquello que puedan querer, ya que amar no saben; lo más lejos posible de todo lo que pueda consolarles; lo más lejos posible de todo lo que pueda recordarles una humanidad a la que renunciaron, al empuñar esa mierda de armas que usaron tan cobardemente.

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Que pidan perdón, que se arrepientan y que entreguen sus pistolas y almas, sí… pero al diablo.

Y que lo hagan en la cárcel perpetua de sus abyectas acciones; en la cárcel de su memoria salpicada de sangre; en la cárcel de la mierda de ejemplo que han dado a sus hijos también de puta… Que se retuerzan, lo que quede de sus vidas en la cárcel de odio vital en la que ellos mismos se encerraron, al aceptar que unas putas ideas valen más, que las vidas que han segado tan inmisericordemente.

AMÉN

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Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

COSQUILLAS… 🤣😂 💕

Cosquillas… Nada te gustaba más; pocas cosas creo que te gusten más. Caricias, pellizcos y sustos; risas, carcajadas irresistibles. Cosquillas de tranquilidad o cosquillas en las costillas, tú elegías… Te meabas de la risa.

Estar a tu lado siempre ha sido un deleite tal, como el de aspirar la nota dominante de un perfume maravilloso; aquélla, realza en su fondo el matiz del resto de los aromas que lo componen, y es justo la esencia que provoca más placer al aspirarlo. La tuya es intensa, nota dulce, amaderada, un fondo floral: un deleite como a miel de nardo, a rosas pasadas… Hueles, diríase que a tus abuelas y a sus madres; a algo familiar, maternal, como una especie de olor a regreso.

Un verdadero tesoro, una joya valiosísima; alguien para presumir… Eres preciosa, pero no tanto por lo indudable de tu precio o lo adorable de tu belleza, sino por el valor de para las muchas cosas que vales.

Tenemos tanto que contarnos que daría igual por donde empezásemos.

Éramos unos novatos. Tanto para mí, pero más para tu madre, eras nuestra primera hija y se ve que por eso no pude entrar en el paritorio para asistir a tu venida; la cosa parece que se nos complicó un poquito… Y menos mal que no me dejaron entrar porque como bien sabes, yo sólo hubiera servido para complicarlo todo más. Se ve que soy demasiado impresionable, un mierdaseca en los hospitales; me mareo con una facilidad pasmosa, y a menudo termino tirado por ahí en el suelo chorreando de sudor con la mirada perdida y blanco como el papel.

Pero como si para entregarme un regalo se tratara, me llamaron estando en la sala de espera, y llegaste a mi vida en forma de la aparición de un hermoso querubín… Nunca olvidaré el instante de acercarme y verte por vez primera. Poco a poco, te me apareciste Iluminada y caldeada, tan sólo por el arrebol del haz de luz de aquella bombilla roja colgada sobre tu cuna, situada en el recoveco de una sala en penumbra junto al paritorio. Recuerdo mi asombro al acercarme, despacito, como con mucho cuidado, y ver de repente lo precioso de una hembra tan tan pequeña… Era nuestra primera vez juntos. Mi primera vez. Acababas de llegar.

Y al verte así tan de cerca y por vez primera, mi vida entera no solo cambió sino que dio un vuelco… Diríase que en ese momento como que crecí de golpe, me agrandé; y que al mirarte con tanto detalle, por amor, transmuté, convirtiéndome de repente y para siempre en otra persona.

Tu padre.

No había vuelta atrás… En ese momento terminé de hacerme mayor, aunque sabes bien que nunca me ha entrado del todo el conocimiento.

…eeen fin.

Sabes que te quiero mucho, muchísimo. 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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…plaga de ‘opinaores’

El viernes día 3 de diciembre de 2021 Twitter bloqueó la cuenta oficial del periodista Alvise Pérez, por incumplir no sé qué reglas al haber publicado los rostros y nombres de los jefes de prensa -qué ironía- de los partidos políticos que firmaron el infame acuerdo para instar al Congreso de los Diputados, ni más ni menos que a «tomar medidas» contra determinados medios de comunicación y sus periodistas.

Jefecillos de prensa censurando La Prensa.

amplía la foto

«Bloqueado por daros sus identidades. Tienen miedo»

Alvise Pérez.

Vamos a ver… ¿Políticos que señalan y censuran a unos periodistas que consideran incómodos, pero esos mismos periodistas señalados y censurados no pueden denunciar la infamia que se comete contra ellos…? ¡Qué cosa la censura…! Se tiran los pájaros a las escopetas. ¡Qué asco…!

Pero fíjate tú, que al mismo tiempo, nos invade esta plaga de opinaores ígnaros y comemierdas de la foto. Piara de palmeros apesebrados, meretrices ideológicas; montón de marionetas mercenarias que con buen sueldo poca faena y todavía menos vergüenza, campan a sus anchas por púlpitos y platós rojos, infectando la realidad diciendo y haciendo lo que les viene en gana.

Gentuza… Uno de ellos, dijo el otro día y sin rubor en uno de sus aquelarres públicos, que «ser fiel al comunismo nos asegura que siempre tendremos la razón…» ¡Joooder me dije, un intelectual…! ¿Qué te parece el razonamiento…? Filosofía pura.

¿No…?

Tal y como está de gañán y de moña el mundo, hay que tener en cuenta que ningún periodista o contador de historias que se precie, llegará nunca a nada, si viviendo este presente tan mañaco y cobardón no le censuran constantemente en las redes. Si no te censuran aunque escribas bien, malo: mal vas.

Dos, creo yo, son las principales obligaciones morales de todo periodista al ejercer: una es la de mantenerse siempre independiente y por ello crítico, rebelde y hasta beligerante si hiciese falta frente al poder establecido; y la otra, la de acumular prestigio personal a fuerza de usar siempre la palabra, la justicia, la verdad y la ley, como leitmotiv de los argumentos y la intención de sus noticias.

Hoy parece que vivimos aislados, dentro de una burbuja informativa y cada uno en la suya; como encerrados en cuevas; solitarios cual náufragos culturales varados en islas alejadas unas de otras… Lo único que podemos hacer intelectualmente y una vez que nos hayamos equivocado lo suficiente, es reconstruir nuestra cueva mental cambiando con paciencia los materiales de los que está hecha, modificando poco a poco nuestra atención sobre las cosas importantes.

Lo primero que has de hacer es desinstalar de tu móvil todas las aplicaciones de tus redes sociales. Sí, todas… ¡Veeenga, vaaale, déjate el güasap…! Pero sólo porque es la única aplicación con la que si de verdad quieres o necesitas algo de alguien, puedes dirigirte directamente a él sin demasiadas interferencias algorítmicas.

Lo segundo es elegir dos o tres buenos periódicos, alguna radio solvente, tres cuatro o cinco escritores y artistas que te gusten, y buscarlos en la web… Luego, fija sus enlaces en tu pantalla de inicio, y ya está.

Y lo tercero, es ser constante al leer y leer de todo para poder mirar a izquierda y derecha con verdadera curiosidad, y dejándote invadir de ideas ajenas, siempre y cuando sean éstas bondadosas, admirables, sensatas, bellas… Dejarse, unirse, amarse.

…eeen fin.

Que te censuren, aaanda y que les den.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Y dale con el pasado…

Historias de Paco Sanz ✍️

Me fastidia tanto que me vengan con otro pasado y que pretendan imponerme una historia como verdadera, como que cambien el lenguaje con el que pienso y con el que me comunico. Creo que es tan utilizado para manipularnos lo uno como lo otro. Detesto el papanatismo de la corrección política tanto, como que me digan que es mejor decir tablet que tableta… Si digo las cosas como quieren, acabaré haciendo lo que me digan. Quieren hacerme creer que las cosas fueron como ellos dicen, del mismo modo que quieren decirme que hay que decir las cosas de otra manera. Para ver qué sacan, para ver cómo pueden sacar algo más de mí. No les quiero nada. Además, no les admiro en absoluto.

Soy lo que soy, lo que recuerdo, lo que puedo contar; no me fío de la historia que me cuentan, prefiero la que me cuento yo. No sólo la historia es contemporánea, todo el pasado también lo es. Especialmente el mío.

Existe un ser verdadero y un ser falso en cada uno de nosotros. La diferencia se percibe si pretenden quitarte el pasado en que te reconoces. Cuando te han desprovisto de algo tan completamente que no sabes qué es, si no puedes recordar siquiera qué es lo que te falta pero sabes que te falta algo, entonces la diferencia no puedes pillarla. A menos que te montes un pasado de encargo, y así, el ser falso que hay en tí no te haga hacer tanto el tonto… Hay algo de lógica en la actitud implícita de que “el medio me debe algo” que adopta el psicópata, el delincuente, y el niño antisocial.

La paradoja más profunda de la memoria: El pasado es “contemporáneo” del presente que ha sido.

Si el pasado tuviera que aguardar a no ser ya, y si ahora y desde ya no fuera “pasado”, nunca podría llegar a ser lo que es, nunca sería ese pasado… Si no se constituyera inmediatamente, no podría ser reconstruido después a partir de un presente ulterior. Nunca el pasado se reconstruiría si no coexistiese con el presente cuyo pasado, es.

Tomamos consciencia de un acto sui generis por el que nos distanciamos del presente, para situarnos primeramente en un pasado general y después en una determinada región del pasado: una operación de tanteo análoga a la puesta a punto de un revelado fotográfico. Cuando nuestro recuerdo permanece todavía en estado virtual; de este modo, nos disponemos simplemente a recibirlo adoptando una actitud adecuada. Poco a poco, aparece como una nebulosidad, que se condensa y pasa del estado virtual al real en el papel fotográfico.

Las tres dimensiones de la existencia traducidas temporalmente son: Pasado (consideración), presente (atención) y futuro (intención). La gente siempre estamos gritando que queremos un futuro mejor. Pero no es cierto. El futuro es un vacío apático que a nadie le interesa lo más mínimo. El pasado está lleno de vida, le gusta irritarnos, provocarnos, insultarnos, nos tienta a destruirlo o recordarlo. El único motivo para que la gente desee adueñarse del futuro es para cambiar el pasado. Anda que si fuera por eso porque me he quedado sin futuro, por lo que cada vez recuerde más vívidamente cosas del pasado y peor las que acaban de suceder.

¡Ehhh…! Que tan viejo no me siento… Así, que mejor que no me vengan con otro pasado ni con otro modo de decir las cosas; plis, darlin.

Historias de Paco Sanz ✍️

¡ATENCIÓN…!

Historias de Paco Sanz ✍️

Oír: percibir por el oído.
Escuchar: aplicar el oído para oír.

De niño recuerdo haber entendido como una orden la palabra ¡Escucha..! Ahora lo que escucho, es sobre todo una orden que dice ¡Atiende…! Soy consciente que comercian con mi atención, con mi posible atención… Que como mis antiguos maestros, pretenden que obedezca. La palabra obediencia viene del latín ob-audire, es decir, escuchar a… Y la palabra atención ad tendere, quiere decir tender hacia.

Me gusta escuchar música incluso andando. Las órdenes no tanto, qué le vamos a hacer. Pero ¿qué es escuchar música sino buscar patrones de resonancia armónica, de repeticiones, de octavas, progresiones, de acordes… en el disonante paisaje sonoro que nos rodea…? El pino parece escuchar y el abeto esperar, ambos sin impaciencia, y no piensan en el pequeño hombre situado bajo ellos al que devoran su impaciencia y su curiosidad.

Para escuchar música no basta con escuchar los diferentes fragmentos en los que consiste. Hay que ser capaz de relacionar lo que se oye en un momento dado, con lo que acaba de ocurrir antes, y lo que está a punto de escucharse a continuación. Todo hombre que ama, piensa al escuchar la música, al escuchar la vida: “habla de mí, habla en mi lugar… ¡Lo sabe todo…!”

La buena escritura y la buena música invitan a levantarse, a ponerse en marcha, a ponerse a bailar. “Se escribe con la mano, pero se da testimonio de lo bien que se escribe con el pie. Leyendo o escuchando música hay que darse cuenta de que el pie levanta la oreja. Los dedos del pie se levantan para escuchar”. Nietzsche lo dijo.

Cuando desfilaba durante mi servicio militar nos hacían marcar el paso, nos hacían obedecer escuchando. Derecha izquierda, derecha izquierda, paaaso ¡ein…! Nos decían. Desde entonces a los que pretenden captar mi atención pidiendo que escuche, aunque pongan música, los tengo atravesados. ¡Qué bien suenan las malas razones, y la mala música, cuando uno marcha a la carga contra el enemigo!

Cuando hace tanto ruido pedirle a uno que escuche es mucho pedir. El exceso de información crea una especie de toxicidad, que termina creando un tipo de uniformidad tóxico, que la hace entrar en un bucle que se retroalimenta… El que todo el mundo quiera escuchar ciertas cosas, hace que se digan cada vez más, y eso hace que se tomen así mismo por ciertas las mayores irrealidades.

Recomendarle a alguien que escuche algo, incluso aunque sea buena música, me parece tan irreal, tan fuera de tono como pedirle que lea un libro… Los melómanos somos absurdamente poco razonables. Siempre queremos que te quedes completamente mudo, en el preciso instante en que desearíamos quedarnos totalmente sordos… Oscar Wilde supongo que lo decía por experiencia.

Con los ojos también se atiende, se pretende mirando entender. Ver: percibir por los ojos. Mirar: aplicar los ojos para ver. Va grande la diferencia del ver al mirar. Quien no entiende no atiende. Poco importa el mucho ver con los ojos, si con el entendimiento nada; ni vale el ver sin notar. Hay gente que pone tanta cara de mirar, de escuchar, de entender, que no cuela… No escuchar al que nos habla no sólo es falta de cortesía, sino también es señal de menosprecio.

Atiende siempre al que te hable; en el trato social no hay nada tan productivo como la limosna de la atención. Pero que no te pillen intentando prestar atención sin ganas; o mirando de reojo al reloj, o al móvil.

Historias de Paco Sanz ✍️

La zapatilla voladora 💕

Ya te habíamos dicho varias veces que dejaras la nevera quieta, que en un momento sacaríamos los helados… Era uno de esos frigoríficos de dos puertas con el congelador abajo; la puerta inferior te llegaba más o menos a la altura de la cabeza, y no parabas de darle estirones con ahínco para abrirla y cogerte un cucurucho de chocolate. Tendrías cuatro años… Que si Paula déjalo ya, que si Paula para, que si Paula mira que me enfado.

— ¡Paula Coooño…!

Naaada, ni caso, tú a lo tuyo, por un oído te entraba y por el otro te salía. Hasta que claro, tanta fuerza e insistencia dieron su fruto, y te diste un buen portazo en los hocicos. Se abrió de golpe aquella puerta, y tan fuerte tiraste de ella como fuerte te golpeaste, ya que caíste sentada en el suelo algo aturdida pero eso sí, con el congelador abierto, claro.

Tuvimos que contener la risa al verte allí en el suelo mirándonos, pobrecilla, con los ojos como platos y un amago de pucheros asomando en tu rostro por el susto y por el golpe.

Peeero… ¡Ahhh amiga…! Cuando viste que nos reíamos de tí, en sólo un instante y cual si una gata iracunda, el gesto en tu cara tornó del casi llanto a la rabia. Herida en tu amor propio te levantaste de un brinco, y con ese gesto erizado de gata rabiosa enseñando los colmillos, nos gritaste desafiante aquéllo de:

— ¿Y vosotros de qué os reís, coño.?

…silencio.

Y diste un portazo cerrando la puerta del congelador, pero como con desdén, sin coger siquiera el helado; y echaste a andar dándonos la espalda como un torero tras un percance, con chulería.

Desde tu primer día conmigo he sentido siempre la suerte de saber que eres alguien muy especial: Mi Caramelo de Fresa. Ha sido siempre un lujo el sentir un cariño tan sincero como el tuyo, y que además, tiene en suerte el poseer ese atractivo tan irresistible que tienen los desafíos… Eres adorable aunque dura y directa; difícil pero cariñosa y generosa; detallista y lista, muy muy lista. Una verdadera joya de señorita más que bien amueblada, dotada de una energía y fuerza interiores tal cual si alojara bombas en sus adentros… El atractivo de la belleza sumado al atractivo del peligro, de la complejidad, del riesgo… ¡Qué peligro…!

……

Chocábamos con demasiada frecuencia porque aunque tenías solo ocho años, presentías la ruina de tu entorno familiar pero no lo comprendías. Y como soy tu padre recuerdo, y creo, que tu actitud rebelde e inquisidora se debería en gran medida a que no te explicabas, pobrecilla, el porqué queriéndonos tanto estuviésemos separados; ni entendías, el hecho de que hubiese sido yo el que se había tenido que ir de casa.

Volvíamos a casa de Manuela después de estar en la playa todo el día juntos, y de verdad, que no logro acordarme de cuál fue la espoleta que esa tarde hizo que explotásemos los dos… Fue un gesto aquél que no había tenido nunca con vosotras, y es curioso, porque aunque lo intento no logro recordar nunca, el motivo en concreto por el cuál enfadadísimo te lancé aquel alpargatazo tirando a dar.

Te rozó la nariz aunque apunté al cuerpo; y menos mal que no te di de lleno porque de veras que lo tiré con ganas… Te quedaste de piedra inmóvil mirándome ojiplática, y sorprendida, rabiosa y casi al punto del llanto, aún, me retaste:

— ¿Papaaá, me has tirado una zapatilla a la cara…? Lo dijiste con retintín, clavándome con la mirada.

— ¡De zapatilla nada niña…! ¡Lo que te he tirado es un alpargatazo y si te sigues portando así tengo otro preparado…! ¡Mira…! Dije descalzo, esgrimiendo tristemente el otro alpargate como mi última bala en la recámara.

Recuerdo que como lobas, se lanzaron sobre mí tu hermana y Manuela al oír nuestra trifulca en el salón:

— ¡Papá, no creo que tirarle una zapatilla sea la mejor manera…!

— ¡De zapatilla nada, un alpargatazo es lo que le’tirao...!

— ¡¡Antooonio, escucha a tus hiiijas…!! Terció Manuela.

…eeen fin. 💕

Que te quiero mucho muchísimo… 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

huevos y bombas

Operaciones Especiales íbamos a la vanguardia del convoy, y la misión de mi pelotón era la de avanzadilla para asegurar y despejar al precio que fuese nuestras vías de transporte. Teníamos licencia para matar, pero esa gélida mañana las órdenes desde logística eran de lo más mundanas aunque también tajantes: había que desecar lo antes posible y como fuera una pequeña charca que se interponía en nuestro camino. Tenía una forma más o menos circular, unos cuarenta metros de diámetro, no más de cuatro de profundidad, y constituía un verdadero impedimento para el avance de los blindados. Había que vaciarla, había que hacerlo ya, y los ingenieros decidieron usar explosivos dada la urgencia.

Todo un un reto porque no habíamos hecho algo así nunca, pero una vez bien analizados los detalles del problema, la solución explosiva para vaciar la charca no nos pareció un disparate sino todo lo contrario.

Era un día extrañamente oscuro, gris pero de un gris diría que marengo, sombrío; el aire era un puro helor también gris pero como más claro, y pareciera que nos envolvía un vaho espeso, neblinoso. Serían las ocho de la mañana y os podéis imaginar, para un sureño como yo en pleno enero y a la intemperie de una serranía muy muy al norte, cómo de fría estaría el agua aquélla… Escarcha pura.

Conforme iba adentrándome y sumergiéndome en la charca recuerdo la sensación en mis huevos, los pobres, helándose y encogiéndose a medida que les llegaba el nivel del agua… Tiritando ya tenía el agua al cuello, y el plan, era sumergirme lo más en el centro posible y dejar en el fondo debidamente lastrados y orientados, cebados e impermeabilizados, los quince kilos de explosivo que llevaba en un petate; para finalmente, extender el cable detonador con cuidado fuera del agua hasta conectarlo al botón rojo.

Cuando completé el trabajo empapado y temblando aterido, di la señal levantando el puño derecho estirando el pulgar… Pulsar aquel botón rojo ya no era cosa mía sino del suboficial al mando; éste, ordenó situarnos rodeando la charca a no menos de cinco metros del borde, y tirarnos al suelo bocabajo protegiéndonos de la onda expansiva abriendo la boca, y de los cascotes cubriéndonos con las manos cruzadas sobre nuestras cabezas sin casco… Una boina verde llevábamos.

¡¡Todos al suelo… A cubierto…!!

¡Booouuummm…!


Recuerdo levantar solo un poco la cabeza dos o tres segundos, y ver asombrado alzarse ante mí una gigantesca columna de agua de unos treinta metros de diámetro, elevándose al menos otros veinte de altura… La vi, levantarse imponente, espesa y amenazadora, hasta que terminó cayendo implacable golpeando nuestras cabezas en forma de una violenta avalancha torrencial caliente por la explosión, marrón de lodo, sucia de hierbajos y piedras, y llena bichos muertos. Su puta madre…

Terminé con la sensación de un apaleado dolorido de tanto pedrusco que nos cayó encima, y empapado como una sopa pringado con aquel barro caldoso caliente metido hasta en los huevos, mis pobres…

…eeen fin. Cumplimos la orden.

Gracias, pero que muchas, por leerme… 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

METAVERSO Y METAFÍSICA

Historias de Paco Sanz ✍️

Lo del Metaverso es como lo de Avatar, lo de Matrix, un lugar al lado, en el que en cierto modo ya estamos, y siguen llegando. Los metafísicos sabemos que hay, que ha habido siempre mundos al lado. Algo así como los números imaginarios poniendo en ridículo a los reales, y como si con los irracionales no hubiéramos tenido ya bastante. En matemáticas, como en metafísica, el esfuerzo de invención consiste en suscitar el problema, en crear los términos en los que se planteará.

Planteamiento y solución de problemas están muy cerca de ser equivalentes: los verdaderos grandes problemas sólo son planteados realmente cuando son resueltos. Marx diría que la humanidad sólo se plantea los problemas que es capaz de resolver. Y Gates, que los ordenadores resuelven problemas que ellos mismos han planteado. No sólo hay respuestas acertadas y equivocadas, los problemas reales e imaginarios las han precedido.

¿Hijo mío, has hecho hoy alguna buena pregunta en el cole…?

Los falsos problemas son de dos tipos: “problemas inexistentes” que se definen por el hecho de que sus términos implican una confusión del más y del menos; y “problemas mal planteados” que se definen por el hecho de que sus términos están mal analizados. El error más general del pensamiento, de la ciencia y de la metafísica, es el concebirlo todo en términos de más o menos, el ver sólo diferencias de grado o intensidad, allí donde más profundamente hay diferencias de naturaleza.

“Sería conveniente reflexionar sobre qué se quiere decir en realidad cuando se observa que la teología, la filosofía y la metafísica han llegado a un final; ciertamente, no que Dios ha muerto, algo sobre lo que se puede saber tan poco como de su existencia, sino que la manera en que Dios ha sido pensado durante milenios ya no es convincente; si algo ha muerto, sólo puede ser el pensamiento tradicional de Dios. Y algo similar ocurre con el fin de la filosofía y la metafísica, no es que las viejas cuestiones que acompañan al hombre desde su aparición sobre la tierra hayan devenido “carentes de significado”, sino que el modo en que fueron formuladas y resueltas ha perdido su validez…” Arendt lo dijo.

La cuestión no es si además de a las redes de ahora, nos vamos a acabar también conectando a las de las de las criptomonedas o a las de los metaversos, o… La cuestión de enchufarse o no a estas máquinas de experiencias deviene de dos preguntas emparentadas: una epistemológica (¿como saber si no estamos ya enchufados…?) y una metafísica (¿las experiencias de la máquina quizá no constituyan un mundo real…?) La pregunta no es si enchufarse es preferible a otras posibilidades sombrías de vida, sino si enchufarse, constituiría la mejor vida o la mejor vida al menos accesible, porque todo lo que importa de una vida es cómo se siente desde dentro. ¡La entelequia! Situación, lugar que solo existe en la imaginación.

Si nuestra conexión a las redes aumenta, y se concita así la noche mundial del olvido del ser… ¿Estaría uno autorizado todavía a seguir mirando los últimos resplandores del sol que se ha puesto, o podría volverse y empezar a escudriñar los primeros atisbos de su retorno…?

Bueno… ¡Qué basura metafísica mis propósitos todos!

Historias de Paco Sanz ✍️

El día del padre

No fue uno de esos comentarios estúpidos y huecos que hacemos a veces, incómodos, para romper un silencio entre extraños; como nos sucede en los ascensores, o en los retretes públicos; o como nos sucedería en una sala repleta de aspirantes a una misma entrevista de trabajo… Pero no, creo que no lo fue.

No tenía la chiquilla el porte claro, por lo que me ofrecí a acercarla en coche a la estación de autobuses de Murcia. A Granada iba. Había comenzado ya su búsqueda de vida; de vida de verdad.

Aquella hija ajena, al poco, me preguntó a puerta gayola si, tras ocho años de divorcio y dado que vivían con su madre, echaba yo de menos a las mías.

Supuse que se referiría a cómo, a cuánto, o a porqué las echaba de menos… Empezó, creo, a temblarme la barbilla.

Dolorosamente, siempre, y por amor.

No teníamos mucha costumbre ni oportunidad de charlar, por lo que me agradó de veras disponer de aquel momento de acercamiento, de sinceridad. Poco más de veinte minutos tardamos en llegar, y los invertimos en contarnos y preguntarnos. Y, si bien no pude responder con detalle a aquella primera pregunta, sí hablamos sí.

De la búsqueda de vida en medio de la ruina de las dudas. De nuestra obligación de encontrar esa vida, sea cual fuere, entre el lento discurrir del tiempo y el arduo recorrer de las distancias.

Llegamos a la estación; se bajó del coche, cogió su maleta y nos despedimos; una joven valerosa, culta, hermosa y honda… Esa muchacha, a la que miraba alejarse, también añoraba como yo -y como todos- tal vez un retorno, un viaje de vuelta. Un volver a no sé qué sitio, donde la esperaría algo, alguien tal vez. Algo o alguien, que dé sentido a todo ésto.

Durante el proceso de separación y debido a nuestras vitriólicas refriegas, volaron por los aires todos los puentes de comunicación entre vuestra madre y yo… Estaba aterrado ante la idea, la posibilidad, de dejar de vernos en completa libertad y con la frecuencia a la que estábamos acostumbrados. Espantado, de que pudiese malograrse nuestra sincera y hermosa intimidad.

¿Que si os echo de menos, me pregunta…?

Como aquella vez en la que me preguntábais picaronas no recuerdo qué escabrosos detalles, de una apasionante para vosotras pero del todo inocente, conversación de temática sexual que manteníamos los cuatro… ¡Qué graciosa Paula! cuando al ver mi embarazo al elegir las palabras adecuadas de mi arriesgada respuesta, con esa tierna chulería que siempre ha sazonado su carácter y desde sus solo siete años, guiñándome cuca un ojo y con sus bracitos en jarra, me dijo aquello de: «papá no te preocupes. Nosotras ya lo sabemos todo…»

Con solo siete años, lo sabíais todo, de sexo. Adorable.

Era evidente que no podía dejar enfriar tan hermosa relación… Tenía que distinguir, separar en medio del combate interior que libraba, entre la aversión que no podía dejar de sentir por vuestra madre, y el irresistible amor por vosotras que no estaba dispuesto a perder.

Me sentía ante la posibilidad de vuestra pérdida, como si en medio de un combate y al descubrir que detrás de ti solo hay un muro, lejos de rendirte al creerte sin salida, arrecias la lucha al saber que tienes al menos tu flanco trasero cubierto… Te sabes perdido, pero no puedes cejar en esa lucha frente a la que da igual la derrota o la muerte. Una lucha que no te puedes permitir perder.

Lo siento así; como si a jirones me hubiesen arrancado momentos clave, vitales; míos… Me he perdido vuestra puericia. Me faltan minutos vuestros, horas; años de vuestra vida, meses de tiempo vuestro; muchos momentos. Momentos que, si juntos, podrían haber sido momentos nuestros… Lo siento.

¿Cómo es la habitación donde dormís…? No sé cómo es. Casi no recuerdo vuestro olor por las mañanas, recién levantadas… Echo de menos el ojear vuestros cuadernos y escudriñar los recovecos de vuestra caligrafía; descubrir secretos de vuestro puño y letra. Añoro el veros salir por la puerta y esperaros al regresar… Privado de tactos cotidianos, roces simples pero imposibles, como el de posar mi mano sobre vuestra frente si enfermáis. Me he perdido el sufrir escuchando vuestros suspiros si, en la intimidad, llorábais tras la puerta de algún cuarto cerrado; perdida está también la posibilidad, de llegar a conocer el porqué de aquellos suspiros.

Pero tenéis que saber que, si bien, como padre tradicional no he tenido oportunidad de disfrutaros, sí presumo de tener con vosotras una relación especial, sincera, una relación verdad y rotunda… Es curioso porque sé que sí, me queréis; me he convertido en alguien a quien amáis, sin duda; entrañable, sí; con algo de autoridad, también; alguien vuestro, por supuesto… Pero no sé si soy el padre que me hubiese gustado ser.

Lo que sí habéis de saber es que os adoro. Y que no renuncio a representar ese padre que sí quiero ser: el vuestro.

Que sepáis, que me tenéis; que me tenéis incluso aunque no queráis.

Siempre he procurado que los árboles de algunas cutres tribulaciones personales, no me impidieran ver el hermoso bosque de uno de los más importantes objetivos de mi vida: el de estar a la altura, del amor que habéis depositado en mí. 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA MUERTE Y LA COMIDA

Recuerdo lo primero que maté.

«Nene ven y ayúdame. Dale tú el puñetazo al conejo que la mamá ya no puede…»

Íbamos a hacer arroz.

Estaba haciendo el Camino de Santiago por la Vía Primitiva. Lo empecé en Oviedo, y atravesaba hacia el oeste la Asturias profunda caminando por la comarca de Los Oscos. No había albergues por esa zona y me apañaba durmiendo en el primer lugar a cubierto que pillaba. Esa tarde llegué a un pequeño caserío en el que tuve la suerte que había una especie de antigua parada y fonda en la que además de darme de cenar como los ángeles, muy amablemente, también me dejaron ducharme en un cuarto de baño decente y dormir en un cobertizo; todo ello sin cobrarme un duro.

El caso es que después de una reconfortante ducha y una suculenta cena, salí a dar un paseo… Iba por una preciosa senda verde flanqueada de helechos cuando llegué al costado de la valla del patio de una casa, y coincidí, con un anciano de ésos con pinta de postal bucólica que entraba con un inmenso buey a su espalda siguiéndole caminando manso y con parsimonia… Casi anochecía, pero me paré y quedé mirando tan bonita estampa.

El paisano, llevaba con calma al buey junto a un grueso poste de madera clavado en medio del patio. Poco a poco, fue como doblando lentamente el cuerpo del bóvido, pareciera que enrollándolo, inmovilizándolo y atándolo también poco a poco al poste. Yo no entendía nada… Finalmente, tiró suavemente de la cara del buey hacia la derecha con la cuerda que ataba la argolla de su nariz, inmovilizando su cabeza girándola y atándola también al poste… Y se ve, que como nos quedábamos sin luz encendió unos focos.

El anciano dio luego dos o tres pares de vueltas rodeando al animal, despacio, pensativo y observándolo con detalle; yo, estaba ya que me comía las uñas muy intrigado porque no tenía ni idea de lo que pretendía hacer con el buey así sujeto: a lo mejor curarle alguna herida, quizás vacunarlo, tal vez aserrarle los enormes cuernos, castrarlo, o vete tú a saber qué otra cosa… Entonces, en un instante brusco y con gesto adusto y como sin venir a cuento, el viejo se giró dirigiéndose a una mesa que había a su espalda y rápidamente agarró un cuchillo enorme y sin decir ni media, volvió sobre sus pasos y lo hundió con precisión en el lateral del pecho del animal que murió al instante y también sin decir ni mu… La res, se dejó caer falleciendo con una naturalidad lánguida e inmediata, limpia; tanto, que ni siquiera cayó al suelo porque estaba atada con tal pericia al poste, que así sujeta quedó lista para su izado, sangrado y posterior despiece; limpiamente, sin tocar siquiera la suciedad del suelo.

Había presenciado el suceso sempiterno de ver la muerte en manos de una persona que, sola, sábiamente, con gran respeto y como en un ritual trascendente, sacrificaba el fruto de su trabajo de muchos años para comer.

En ese momento, recordé alzar mi brazo izquierdo con aquel conejo agarrado por las patas traseras; su cuerpo arqueado por la tensión de la vida, la gravedad, y el miedo; bocabajo; sus orejas tiesas y empinadas; sus ojos nerviosos y negros, grandes y hondos pero inexpresivos… Acaricié lentamente y a contrapelo su cuerpo para calmarlo; luego, empujé despacio y suavemente sus orejas hacia abajo dejando su pescuezo lánguido expuesto y a la vista; y por último, levanté con precisión el canto de mi mano derecha unos tres o cuatro palmos y sacudí un golpe seco en aquella nuca… Lo había visto hacer docenas de veces y lo hice de forma limpia, limpísima, fulminante… A la primera.

Impresionado por la muerte, y con la imagen en mi mente del hilo de sangre que manaba por la herida en el pecho de aquel hermoso animal, me alejé algo atribulado rumbo al cobertizo de mis aposentos… Había cenado hacía un momento y allí mismo un filete de ternera alucinante, con patatas… fritas, las pobres.

…eeen fin.

Gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

LA GUERRA

En vez de sólo el móvil en el bolsillo, va empezando a ser mejor llevar también una buena navaja albaceteña de tamaño suficiente; una faca de aquéllas de muelles, trapera y si es posible cachicuerna… Ciertas cosas parece que se ponen realmente feas, y si se desatara una guerra te ibas a quedar tarde o temprano sin cobertura o sin batería, sin resuello o sin palabras de indignación, o mudo de miedo. Pero sobre todo, lo que te ibas a quedar es desvalido cual cordero frente a lobos sin un arma.

El teléfono móvil puede ser un arma, sin duda alguna; pero salvo para tirárselo a la cabeza de alguien no te serviría para casi nada si las cosas se pusieran muy muy mal, todo se derrumbase a tu alrededor, y de verdad tuvieras que luchar por tu vida cuerpo a cuerpo… Podríamos decir que el móvil es un arma que no mata de inmediato, sino que lo hace con la lentitud propia de la dosis de un veneno: para ser efectivo necesita tiempo. También lo necesitan las mentiras, la cobardía de los insultos vertidos desde la distancia telefónica y el anonimato, o el miedo que provocan la ignorancia y las infamias de la propaganda ideológica, la no información, y la desinformación.

Nací en mil novecientos sesenta y seis y no había conocido guerra alguna en Europa salvo la de los Balcanes. Aquélla, fue una barbarie de guerra como lo son todas, pero nada parecido a lo que los rusos están perpetrando en la pobre Ucrania… La guerra de los Balcanes fue una pobre y triste guerra civil yugoslava, en una zona de Europa pequeña e históricamente muy propensa a ello por desgracia. Sin embargo ésto de los rusos destrozando Ucrania es una asquerosa infamia catastrófica, una barbarie moral propia de terroristas, una canallada. Un miserable atentado colectivo perpetrado por un bravucón contra todo un pueblo, a sabiendas que ese pobre pueblo no va a tener oportunidad alguna de defenderse.

Por lo poco que yo sé de historia, creo, que para el acendrado e intenso nacionalismo ruso, Ucrania es una tierra sentida siempre como propia y querida tal que a una hermana. Una tierra añorada, anhelada y ahora deseada hasta el punto de llegar por ella a una guerra… Una tierra, como Cataluña y el País Vasco lo podrían ser para los españoles, pero por motivos, afectos, historias y sentimientos distintos.

Y me explico…

El caso es que no sé porqué pero he encontrado una especie de retorcida coincidencia, de opuesta semejanza entre esta infamia de guerra sangrienta que Rusia ha declarado contra Ucrania, y la infamia de guerra, hoy incruenta, que Cataluña y el País Vasco declararon hace tiempo contra España y los españoles.

Rusia es una nación muy muy grande, hostil y nacionalista, mientras Ucrania es la nación pequeña y democrática… Por otro lado, España es también una gran nación y democrática mientras Cataluña y el País Vasco son unas regiones pequeñas, nacionalistas y hostiles, ya que fueron ellas las que nos declararon la guerra hace ya tiempo.

Pero al contrario que los rusos y siendo España el pez grande, lejos de comernos al pequeño, somos nosotros los demócratas integradores, mientras ellos son los nacionalistas que si pudieran nos atacarían de nuevo con armas, por que de hecho llevan tiempo atacándonos constantemente sin ellas… Son nuestros hermanos, primos, amigos la mayoría y hasta socios o al menos conocidos.

Seres humanos, vecinos españoles que hemos vivido unidos desde casi siempre, y encima, hace más de cuarenta años que lo hacemos en democracia… ¿Me pregunto qué harían esas regiones tan díscolas si España entera fuese insultada, ultrajada, o invadida por extranjeros queriendo entrar con tanques en Barcelona o tomar por la fuerza San Sebastián…?

¿Qué harían…?

…eeen fin.

Duro con Pútin.

«La guerra es muy mala escuela…»

J.Drexler. Milonga del moro judío 🎶

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

……

¡Qué buen vasallo…!

Fui Yo, y no vosotros, el que derramó la sangre necesaria para borrar las taifas de nuestra piel de toro, aportando un torrente incesante de vidas durante ochocientos años; luchando por nuestras leyes, luchando por nuestros reyes… Con mi trabajo, mi servidumbre y mi férrea voluntad, fui Yo quien os unió y conquistó las tierras de América y del mundo, con la catarata del sacrificio constante de mis hijos.

¿Quién recorrió por primera vez este Orbe; quién lo poseyó por vez primera? ¿Quién fundó la primera nación moderna; reinventó la ciencia, la armada…? ¿Quién revolucionó el arte de la guerra con la infantería y los tercios, honrando y defendiendo vuestro pabellón por la tierra toda…?

¿Quién, por otro lado, inventó también la novela moderna, transformando la filosofía y la gallardía a lomos de Rocinante…? ¿Y quién, durante un Siglo de Oro, hizo con su brillo reverberar la literatura hasta deslumbrar…?

Vosotros solo heredasteis mi gloria, una gloria honrada, trabajada y pagada con el esfuerzo de mi sudor y mi grandeza… ¿Y cómo administrasteis esa gloria…?

La dilapidasteis durante siglos, sin preocuparos de Mí salvo para reclutar las levas y pagar las soldadas de vuestros ejércitos; mientras, me descabalgabais de la grupa de un progreso y una supremacía que Yo inventé, y que Yo conquisté… Dejasteis que otras naciones medrasen, envidiosas, nutriéndose con mis despojos. Nunca me habéis defendido; ni contra la espada, ni contra la rapiña, ni contra esa leyenda negra y mendaz con la que los extranjeros, durante siglos, han pretendido castrar mi espíritu y robar mi herencia.

Fui Yo, quién se levantó a golpe de faca y redaños contra la invasión del gabacho; Yo, que con una nueva riada nacional de sangre y hombría, empujé implacablemente a nuestros enemigos en avalancha fuera de nuestras seculares fronteras. Vosotros corristeis infames, cual pollos sin cabeza, espantados por el estampido de los cañones, el golpe furioso de los cascos de los caballos en batalla, y el chocar metálico de los sables. Cobardes.

Me hicisteis luchar muchas más veces cual quijote contra gigantes, con las pocas armas de la honra y el coraje. Y vuestro poco tino, poca inteligencia y aptitud, unido a vuestra mezquindad, hizo que una vez más me viese vencido, y empecé de nuevo con derrota un siglo más.

No hace mucho, como colofón de vuestra ruindad, con engaños y felonía, me empujasteis sibilina y vilmente a una fatal lucha fratricida.

La sangre hermana, degenera y se pudre cuando es derramada por una lucha entre hermanos.

Mis brazos, con un puñal en cada mano, dirigidos por vosotros se acuchillaron fanática, insensata y cruelmente el uno al otro. Mientras, vosotros, los unos huíais, y los otros ocupabais lo abandonado por los que abandonaban… Me quedó así una herida, cuya infección dejó en mi memoria racial una sima y quebró mi alma de tal forma, que es difícil saber cuando terminará de curarse con autèntico perdón.

Y ¿Qué conseguimos con ello? ¿Quién ganó la contienda…?

Y la pregunta más importante: ¿Cuáles fueron las causas…?

Ni hubo, ni las puede haber, causas que justifiquen un pecado común así… Es infame hurgar, para juzgar si mejores o peores, en las razones por las que un hermano asesina a su hermano.

Lo que sí hubo fue una dejadez cobarde e ignominiosa de vuestras funciones, me traicionasteis, todos; hubo una deserción moral, una huida hacia delante de los dos bandos en que quedé desgarrada. Guerra… Os reemplazasteis los otros por los unos; mientras, Yo me desangraba regando de nuevo ésta, mi tierra, de tristeza, de represión y una de oscuridad extraña en el espíritu y en la fe del porvenir.

Y la última de vuestras mentiras, en forma de una quimera usurera, es hacerme creer que el desmembramiento, dilatado y sibilino de mi cuerpo en nuevas taifas, me será en algo beneficioso.

Aceptáis cualquier miserable cosa por buena; cualquier moneda os vale, incluso la del odio. Todo, para que vuestro estipendio no peligre y vuestra impunidad no se menoscabe. Comerciáis con mi alma y mi cabeza, con mi corazón y con el resto de los pedazos en los que me habéis convertido, como si fueran valiosos los unos sin los otros.

Canallas… Manejando mis anhelos e ilusiones, cuarenta años lleváis jugando a la silla, dejando que se pudran esos mismos trozos en los que me habéis desmembrado, cual leproso sin cura.

Pero, en éste un nuevo siglo, Yo, os aseguro que mi cura es posible ya que mi fortaleza es grande, mi historia rica y mi deseo honesto; y porque en el fondo, todos Vosotros conocéis el dicho:

“QUÉ BUEN VASALLO, SI TUVIERE BUEN SEÑOR…”

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

QUEMADOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Eso de que haya tanto joven quemado por trabajar demasiado y tanto joven quemado por no trabajar, da cuenta de que es posible que lo del trabajo no nos lo estemos montando bien. Es un poco como el que haya tanta gente viviendo menos de lo que pudiera vivir por comer demasiado, y tanta por no tener bastante para comer. Hemos pasado de la sociedad de libertad a la de seguridad, de la de tener hambre a la de tener miedo. De la de la escasez a la del riesgo. De la sólida a la líquida. Son maneras de hablar, de andar inventando nelogismos, etiquetas, metáforas o subtítulos, a ver si así nos aclaramos, y si podemos ir más allá del comprender.

Se ha pasado en opinión del filósofo “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa es culpa tuya… “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo, que culmina en el síndrome del trabajador quemado”.

Y la consecuencia es todavía peor: “Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

Desde que las bacterias llenaron de oxígeno la atmósfera han ardido muchas cosas. Nuestro planeta azul está lleno de agua, de algo quemado. El agua es resultado de una combustión muy potente, la del hidrógeno, que se combina con el oxígeno para formar agua. Se podría decir que el agua son las cenizas de una combustión, y como es algo ya quemado tras combinarse con el oxígeno, no es fácil quemarlo más, es decir, combinarlo con más oxígeno. Antes bien, el agua es una sustancia muy estable en condiciones habituales, y justamente porque es difícil combinarla con más oxígeno se usa por lo común para apagar el fuego ya que no puede quemarse más.

Mi nieto mayor está en este momento de vacaciones en Las Maldivas, la primera nación que cuando suba el nivel del mar desaparecerá… La pandemia nos ha dado una idea de lo que haremos cuando haya menos que quemar. También de cuáles son aquellas actividades que han encontrado alternativa, y probablemente no formarán parte ya del futuro de nuestras vidas. Y hago una lista: trabajo 100% presencial, salir los fines de semana, las vacaciones en crucero, volar de forma generalizada, producir como chinos y cobrar como si no lo fuéramos, ir a Las Maldivas, etcétera.

Nuestro destino es ser quemados, pero tampoco es como para quemarse en vida. Los cadáveres pueden como los libros ser quemados. Los seres vivos y las cosas de papel son mis depósitos de carbono favoritos, el agua es el mejor de oxígeno. Yo soy un incendiario porque no he olvidado la oración de San Remigio: “Quema lo que has adorado, adora lo que has quemado”. También recuerdo perfectamente, cómo en la noche más corta del año nos pasábamos quemando cosas.

Los combustibles favoritos de nuestra civilización son los fósiles, el crecimiento es una costumbre incendiaria, nos tiraniza. El monstruo siempre se devora a sí mismo. Vamos a bordo de una nave en la que se empieza a quemar hasta lo vivo, para poder seguir teniendo gobierno cuando se ha acabado ya de quemar todo lo muerto… En el mar, sin poder avanzar no llegas a puerto, sin poder gobernar acabas de lado, y una mala ola siempre acaba contigo. A unos marineros gallegos hace poco les pasó eso mismo en el mar de Terranova: una oración por ellos. 🙏

Historias de Paco Sanz ✍️