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CLASE MEDIA Y TRABAJADORA

Para los rojos éstos de hoy se ha acabado lo de la clase obrera; ni la nombran ya, ya no representan a los obreros: claro, los han arruinado. El socialismo ha arruinado a los obreros en el primer mundo de tal manera que están todos en China. Solo quedan electricistas, albañiles, fontaneros, carpinteros, camareros… En cuanto te descuides te servirá las cañas un chino, o te arreglará el grifo un vietnamita… Y no es racismo no: es mirar el presente dado cómo se presenta el futuro.

Ahora, aquéllos mismos imbéciles pretenden asaltar a la clase media y trabajadora. En Europa y en la América del segundo mundo quieren ascender, ser clase media y trabajadora; y la verdad es que mediocres han sido siempre pero trabajadores nunca… Los rojos éstos de hoy, no sé si fueron obreros en algún momento pero trabajadores como adjetivo, insisto, no lo fueron nunca. Pero nunca, que no os engañen.

Cualquiera que se declare rojo hoy, es alguien maganto debido a su propia naturaleza roja; muy confundido en todos los sentidos además de envidioso en el fondo; infeliz, sibilino, y hasta traidor si hiciere falta; y que encima, presume de todo ello simplemente porque se autoproclama rojo, de izquierdas, y progresista. Y oye, sin vergüenza ninguna… Como si la Historia no hubiera demostrado ya, y sobradamente, que progresista es a progreso lo que carterista es a cartera.

Y aunque reconozco que si bien muchos de los que no somos rojos también podríamos ser todas aquellas cosas deleznables, al menos, no presumiríamos. Los que no somos rojos conservaríamos cierta decencia moral para sentir, al menos, vergüenza cuando nos acusasen públicamente y con pruebas de corruptos, puteros, asesinos, o embusteros hijosdeputa. No como ellos, que se indultan los unos a los otros impunemente.

Derecha o izquierda, cuánta tontería: decencia frente a indecencia.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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El Arte, hoy…

Hoy casi cualquiera de nosotros se considera fotógrafo, tatuador si dibuja, músico porque es rapero o escritor porque tiene un blog, dice saber manejar redes sociales, es coaching de algo, dietista, influencer, o solo friki. Y lo último de lo último es lo de ser creador de contenidos… ¿Pero contenidos de qué tipo: de calidad, o de basura multimedia…? También es chocante comprobar, cómo un número cada vez más ingente de jóvenes afirman sin rubor ser modelos fotográficos porno, actrices polivalentes, cantantes eclécticos, o quizás monologuistas humorísticos… ¡Vete tú a saber por qué caminos nos lleva a cada uno el arte…!

O sea, que en ésto del arte, hoy casi todo el mundo es oficial de mucho y maestro de Que rezaba el clásico.

Recuerdo una antigua discusión con mi hija pequeña al respecto del arte: ella sostenía que arte podía ser cualquier cosa creada con intención artística, y yo le rebatía afirmando que algo para ser en verdad arte necesita además de intención, mérito, esfuerzo, un estudio previo… ¿Si un burro le da una patada a una flauta y ésta suena, podríamos decir que el pollino toca la flauta…? ¿Y si pasa dos veces seguidas…? ¿Eh…?

O en palabras del gran Albert Boadella:

«…El arte, en sí, gira en torno a la belleza. Y la construcción de la belleza es una verdad indiscutible. Promueve los mejores sentimientos. Induce a las personas a lo mejor de sí mismas. Verdad y arte van unidas, sí, pero siempre por intermediación de la belleza. Si no, la comunicación puede ser completamente maligna.»

Después de recorrer durante años el mundo del dibujo y el de la pintura con bastante detalle, y luego de darme en su día también en serio por el de la fotografía, la publicidad y el diseño gráfico, terminé aprendiendo diseño 3D y edición de vídeo digital con profundidad… Y todas estas habilidades están muy bien y me han ayudado también mucho en la expresión de mi vena artística, peeeero, se me han quedado como, cortas… A lo mejor me hace falta aprender música, o medicina, o practicar yoga… O yo que sé qué.

Creo que esta forma de escritura es de momento mi última frontera, el tramo final, filtro, tras el que solo quedamos mi imagen y yo como frente al espejo. Y en cueros, frente a ese reflejo, tengo que decir siempre verdad porque mentir no sirve. Es algo diría que fértil, reproductivo, un acto en el que crecen cosas… De repente, una idea aparece, retumba en mi pensamiento, y se va convirtiendo en palabra que luego he de combinar con otras y así sucesivamente hasta lograr que se me entienda, contarte historias, tenerte entretenida.

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Ahorrad malditos, ahorrad…!

Ésto de los españoles es que es la ostia… Mira que los anglosajones lo aprendieron casi todo de nosotros, y después de siglos de rivalidad, no solo parece que lo hemos olvidado casi todo de nosotros, sino que tampoco hemos aprendido nada de ellos… ¡Qué envidia de la buena que me dan! ¡Siempre quedándose con el mundo…! Su Historia, sus universidades, el respeto por las tradiciones, la ciencia.

Aunque es un hecho éso de que ellos desde siempre han anhelado tener nuestra hondura y nuestros cojones (no paran de tocárnolos) es evidente, que también nosotros necesitaríamos algo de su magnífica inteligencia social para terminar de ser felices como nación, que no lo somos… Quizás, la reconciliación con nuestra Hispanidad y con nuestras raíces, para competir hoy y de igual a igual con el resto del mundo, podría ser la solución a tanta nuestra tontería nacionalista, a la leyenda negra, a la indigenista, o a nuestro secular y estúpido complejo de inferioridad cultural…

Y ahí lo dejo.

Cuando no estudias a tu adversario, sino que solo lo combates, pierdes seguro… Luchas a tontas y a locas, a ciegas: solo a fuerza de corazón y no de inteligencia, de cojones y no de bolsillo. Y luchar solo con el corazón y los cojones es la mejor forma de ser bravo en el campo de batalla, sí; pero también de morir en él.

Ésto del ahorro energético, el cambio climático o la inflación, hoy, es como aquéllo de la reconversión industrial de los ochenta: una trampa para magantos. Vender el coche para comprar gasolina: el tonto de Abundio abriendo bares y cerrando fábricas.

Si hace más calor en verano habrá que joderse y adaptarse. ¿No… como los beduinos…? Bien está que ahorremos energía y cuidemos del medio ambiente pero hagámoslo de forma moderna: por eficiencia, no por necesidad ni por orden o capricho de nadie.

¡Por Dios, estamos en el siglo XXI…! ¿Qué coño es ésto de tanta idea para ahorrar energía, y ninguna para producirla…?

¿Es que estamos tontos o qué…? Es algo que no logro entender y parece ser que ningún medio de comunicación incide en esta idea. Nos hemos convertido en una sociedad de alienados que bailan solo a un son, que no sé yo quién toca… Y nuestros medios de información y de comunicación son -se han convertido- en cámaras ecoicas, donde rebotan siempre los mismos mensajes estúpidos, onanistas, repetidos y suicidas.

Fracking, carbón, energía nuclear, eólica, energía hidráulica, solar, y geotérmica en Canarias. Tenemos de todas. ¿Entonces…? ¿Qué coño pasa…? ¿Porqué no podemos producir energía, porqué…? ¿Contaminan más, o menos que la pobreza, las ideologías, el paro o la desidia…? ¿Y la tontería, no contamina todavía más…?

¿Qué coño gas…? 😳

Pues nada, aquí estamos los españoles como picándonos los huevos pero sin poder rascarnos. Con una sensación como cuando se te atasca un estornudo, o cuando necesitas mear imperiosamente pero no es posible. Una especie de bostezo continuo que no te deja dormir. Un estadío tal, como cuando sientes un gas retortijando tu bajo vientre pero se te resiste el peo… Un sí pero no… No puedes. Ansiedad. Estupor. Necesidad.

¡Ah, es verdad, que somos gilipollas…! Se me había olvidado. 😂🤣

…eeen fin. 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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COBAYAS… 🙄

Hoy en día se ve, es evidente, que en las mal llamadas Democracias del se supone Primer Mundo -tan chulas ellas- se está dando la paradoja de que nos están apretando las tuercas en lo económico a lo bestia; pero como borregas, no ya no nos rebelamos sino que seguimos con el rollito éste de embobarnos comprando, consumiendo más y más de lo mismo, y pagándolo cada vez más caro, claro. Como las ratas abducidas en el cuento del Flautista de Hammelín, somos conducidos a la ruina. Una y otra vez nos dan por el culo con la dichosa flauta y nada, ni rechistamos; es más, a algunos está empezando a gustarle … Nos acorralan durante meses en nuestras casas porque dicen que viene el lobo, y decimos amén por nuestro bien; así, sin más… Caperucita Roja tenía más huevos que nosotros.

Si os fijáis, lo único que funciona medio bien en España es la sanidad… ¿Porqué, somos cobayas…? ¿Porqué la salud nos sale casi gratis y la energía es casi un robo…? ¿Ambas son mentira…? ¿Es que pagar hoy con la que está cayendo el recibo de la luz o echar gasolina, es menos importante que mantener la salud…? ¿Para qué queremos la salud si tenemos que pagar luego la energía a precio de oro: para seguir pagando…? ¿Nos quieren sanos para contribuir al sistema: somos pilas como en Matrix…?

Cada vez más.

¿Si todos contribuimos para asegurar nuestro acceso al sistema de salud, porqué no contribuimos a que el sistema energético nos asegure un suministro al que podamos acceder todos…? ¿Si tenemos un servicio público de salud, porqué no tenemos también un servicio público de energía…? ¿A quién no le conviene…? ¿No lo entiendo, o sí…?

Cuatrocientos treinta y cinco mil políticos hay en España; por contra, solo hay ochenta y cuatro mil en Alemania, con el doble de población… Así, os podéis hacer una idea de en manos de quién estamos. Mirad, dónde y cómo terminan los peces gordos políticos y sus carreras: de consejeros delegados…

Aparte del negocio de las armas las drogas y los datos, el farmacéutico y las energías, conforman hoy los cinco negocios jinetes del Apocalipsis actual… No; no nos está sirviendo para mucho la democracia de baratillo ésta, que solo podemos ejercer votando cada cuatro o cinco años; más bien parece que nos sirve para poco, o para casi nada.

«Poquico, malico, y con gustico a mierda…»

No sé dónde quedó aquéllo de «el gobierno del pueblo y para el pueblo…»

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

AHORRO ENERGÉTICO

Es chocante que tengamos un gobierno, que la única solución que nos plantee frente a las escaseces sean las restricciones. Es una prueba, palmaria, de que no se puede ser más inútil; de que no podemos ser más tontos… En vez de plantear nuevas formas de producción, nos obligan a acatar nuevas formas de represión: de nuestros hábitos, deseos, necesidades y hasta libertades. ¡Ojo…!

¿Y el Satisfyer, puedo enchufármelo cuando yo estime conveniente y me apriete el cuerpo, o bien tengo que esperar a que el gobierno me diga cuándo puedo o no aliviarme…? Es que con los calores éstos, hay veces que a una… Bueno, no quisiera yo saltarme ley alguna, no vaya a ser que no ahorremos energía; por mí, que no sea.

¿Y el cepillo de dientes eléctrico… no me diréis que no es un derroche eso de lavarse los dientes tres veces al día, una barbaridad ecológica en gasto de agua y energía…? ¿Y el cortador de pelos de nariz y orejas de mi marido también gasta lo suyo, no…? Pues nada, que vuelva a las tijeritas, y así se ahorrará los pellizcos que le pega en la napia el aparatito y los lagrimones que le caen luego.

También tiene mi marido una de esas ingeniosas gorras con un ventilador frontal incorporado en la visera, que a su vez tiene una batería de litio que hay que cargar con un cable USB cada seis horas de uso: pues nada, fuera también, todo sea por el ahorro. Que sude.

El otro día en La Sexta-Secta un bufa barbudo imbécil, gañán y zurdo de ideas él, y presumiendo de ecologista y sindicalista, dijo, que frente a la sequía habría que cortar de cuajo el agua destinada a los regadíos… ¡Con dos cojones…! Álguien, que seguro que como buen ecologista come lechugas pimientos y tomates pero que como buen sindicalista no ha trabajado en su vida, diciéndonos lo que tenemos que hacer con la nuestra: vender el coche para comprar gasolina… Más tonto que Abundio.

Yo, voy a poner el aire acondicionado como me salga del capullo a mí, y sobre todo a mis clientes, ya que son los que con la que está cayendo me tienen que pagar las cañas casi a tres euros, los pobres.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VIOLENCIAS

Cuando era pequeño no lo percibía, pero se ve que ahora, que soy algo más mayor, empiezo a darme cuenta de la gran cantidad de violencias que hay por ahí… Y de gilipollas.

Violencia terrorista, medioambiental, de género, multigénero o patriarcal; violencia social, educativa, policial o vicaria; violencias sexuales y/o estéticas; homófobas, lingüísticas e incluso judiciales; violencia animal, intencional, y hasta violencias latentes. ¿Y violencias femeninas no…?

Yo, siempre había creído, que hacer distinciones entre el tipo, género, intensidad o carácter de la violencia era de verdaderos psicópatas. De puros enfermos, dignos de una buena lobotomía que nos librara de ellos al menos fuera de los manicomios… Los psicópatas no se curan nunca, si acaso se medican, encerrados.

Creo, que no hay diferencia alguna entre la violencia utilizada para ahorcar un gato, darle una ostia a una mujer, violarla o envenenar a su marido; ni la utilizada para golpear a un niño, a una vieja para robarle el bolso, o la cabeza de álguien hasta matarlo. Tampoco la hay -diferencia alguna- entre la violencia necesaria para resarcirse tanto del deseo de venganza como del resentimiento del despecho… El deseo de hacer todo el daño posible siempre es el mismo sea cual sea el motivo: el mal siempre es el mal. Maligno, mala señal, mal signo… Siempre.

Hacer clasificaciones, distingos entre violencias, es como remover una mierda con un palo. Como si en un concurso de mierdas de perro tuviéramos que elegir, y manifestar en público y de mayor a menor, cuáles, son los zurullos que más nos disgustan.

¡Iros a la mierda…! ¡Es inútil, y asqueroso…!

La violencia es siempre violencia, y siempre, es fácilmente distinguible de la bondad, de la firmeza de convicciones, de la disciplina y el convencimiento necesarios para conseguir cualquier objetivo decente en la vida.

Como las fobias, que también vienen de los odios, frutos de tantas y tantas violencias: elegetebeifobia, heterofobia, feminofobia, transfobia, disforiafobia, dimorfifobia, gilipofobia, locofobia, magantofobia, españofobia o estupidifobia…

Y no se vayan todavía, que según la RAE, aún, hay más:

acrofobia
aerofobia
agorafobia
amaxofobia
androfobia
anglofobia
aporofobia
aracnofobia
claustrofobia
clerofobia
dismorfofobia
ereutofobia
eritrofobia
fotofobia
francofobia

galofobia
germanofobia
ginefobia
hidrofobia
hispanofobia
homofobia
islamofobia
nosofobia
serofobia
tanatofobia
tecnofobia
xenofobia
zoofobia

Continuará…

¡Iros a la mierda…!

…eeen fin. Vosotros no 🙏… 😂🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

BABA DE CARACOL

Somos un rastro…

Una de las cosas más inquietantes que tienen los e-tiempos éstos que casi todo lo cuentan y lo miden, es que justo por ello, casi todo lo que hagamos quedará grabado en alguna de nuestras e-cuentas. Nos llevan las cuentas… De alguna forma, cuando nos hayamos ido, las e-cosas que nos conforman en la web permanecerán de forma indeleble en nuestro e-rastro: ésa especie de baba de caracol, que diríase que vamos dejando al desplazarnos arrastrándonos digitalmente por el e-mundo.

Así, cualquiera que siga el brillo de las babas de nuestro e-rastro, podría saber hasta lo que comemos a mediodía, y si cagamos bien o no por las mañanas. ¡Qué asco…!

Me da no sé qué cosa, cuando veo los últimos e-rastros de mi amigo Ramón todavía colgados en su página de feisbuc cual si jirones de su vida colgando… Lleva casi diez años muerto y cada vez que paso cerca, paro, y voy a verlo al cementerio; enciendo un cigarrillo, lo dejo en la repisa de su lápida hasta que se consume, y luego, me voy… Por cierto, lo último que publicó en su muro hablaba de la alegría de un hijo recién recuperado… Una pena.

Los tontos o los cabrones de antes, ahora ya no nos podríamos escapar; no lo tendríamos tan fácil. Bendigo los días en que podíamos equivocarnos sin que quedara tanto rastro. ¡Qué sensación de libertad aquélla la de poder cagarla sin tener que dar tantas explicaciones…! Yo, seguro que cometí un montón de errores que en esta época se sabrían todos: cómo de canalla me porté, cuán cobarde fui o lo miedoso que sigo siendo, lo irresponsable que todavía soy, o el nulo remedio que tengo ya.

Gran hermano, pareciera, que se ha convertido en una aplicación que aunque no se venda ni en Google ni en Apple ni en China, es, como si todo el mundo la tuviese ya instalada en su psique… ¿No…?

Hace cincuenta y cinco años nací en mil novecientos sesenta y seis, y solo dos años después fuimos a La Luna… Y sin tanta tontería.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

LA MUÑECA HINCHABLE 😳

EL MITO… 😎

Al igual que ahora cambiamos lo de tener hijos por adoptar mascotas y lo hacemos con naturalidad y por comodidad y economía, llegaremos a cambiar la compañía por la conveniencia; preferiremos lo que nos gusta, a lo real.

Acabo de ver la película «El hombre perfecto» y me ha llevado a la de «Inteligencia Artificial». Y a la misma conclusión que saqué cuando vi la de Kubrick: la clave, es el amor… Los problemas surgen cuando lo que quieres es follarte al robot, o sustituirlo por algo a lo que amar: un gato, hijas, compañía, o profundidad…

Todo aquél que ame a una máquina es tonto perdido; el que se pudiera amar a una máquina es en sí mismo un oxímoron, un contradiós; pero el que puedas tomarle mucho cariño a un artefacto, a un chisme, es algo que nos podría pasar a todos.

Quiero a mi Renault Megane casi como a un hermano; muchísimo, porque hemos hecho juntos cuatrocientos y pico mil kilómetros durante casi veinte años y los ha hecho sin rechistar. ¡Con dos cojones…! Me ha proporcionado al volante momentos de placer indescriptibles. Y ahora, he empezado a cambiarle piezas al pobre: que si los amortiguadores, los manguitos de presión y no sé qué del turbo; jamás había tocado frenos, balancines, cojinetes, bielas, soportes de motor, ni nada parecido… Por otro lado, pendiente de cómo sonaba, siempre he estado atento a si aparecía un ruidito por aquí o una vibración extraña por allá. Lo cuido tanto, que tengo una pesadilla recurrente en la que pierdo ese coche y vago como un loco buscándolo; lo chocante, es que siempre lo pierdo estando de juerga y en ciudades que conozco bien… Son cosas de los sueños y el amor, y siempre, y solo cuando despierto, veo que mi coche sigue ahí, junto a mí.

Un día me sorprendí dándole unas palmaditas cariñosas en el salpicadero: ¡Buen chico…! creo que le dije.

No sé si follármelo, pero creo que podría tomarle cariño y hasta hacer amistad, con algo, que estuviera siempre pendiente de mí, atento a lo que quiero, que aprendiera de lo que enseño; que me ayudara a ir al baño si me cago y no puedo ir sólo; o que tuviese siempre una respuesta que me apañe… Algo así como una mezcla de «Alexa» y del barman imaginario de la película «El Resplandor». Por cierto, también de Stanley Kubrick.

Los japoneses han constatado que su tan tecnológica sociedad, ha empezado a tomarle cariño a los robots que les atienden. Se inclinan ceremoniosos ante ellos dándoles las gracias cuando reciben un servicio adecuado. Yo, espero no hacer jamás algo así, peeeero… Nunca se sabe, acordaos de las palmaditas en el salpicadero de mi coche.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

El censor

Se ve, que los requisitos indispensables para acceder a este tipo de trabajos son seguramente los de ser un LGTBI del todo inclusivo y un poco friki de algo, disponer de un equipo con un mínimo de dieciséis gigas de RAM y Windows 10 actualizado, el CRM de empresa debidamente instalado y funcionando mediante conexión a internet por cable, y un procesador decente… Ocho horas como mínimo metido en un cuartucho puesto de auriculares; cercado por el panel verde oscuro de un biombo aislante tanto del sonido como de cualquier otra interacción humana; una luz gris claro que lo envuelve todo, fría, cenital; y todo el rato con los ojos pegados a la pantalla, pendiente sólo de las alertas del algoritmo ése de los cojones.

Te imagino un tío con gafas redondas de pasta marrón, algo obeso, pelirrojo y barbilampiño, guapico y con unos ojos azules bonitos sí, pero un poco como muy juntos detrás de esos mofletes tan llenos y esas lentes tan miopes… Diríase que te gusta poco la ducha, porque no hay día en que no lleves puestos uno de esos vaqueros caídos a medio culo que combinas siempre con tus camisetas oscuras… Supongo, que tampoco te gustan los tatuajes porque tú no llevas. Y seguro, que eres un tímido pollicorto y frustrado al que sin embargo en el fondo le gustaría mucho mandar en algo… Tu miserable trabajo maquinal consiste, sólo, en chivarte, al encontrar en nuestras pantallas palabras tan peligrosas como chupar, polla, rojo, o injusticia…

Yo necesito contar mi historia y tú vas y me la jodes, me la capas, la castras, sólo porque tal vez he usado las palabras picha, zurullo, maricón o nazi, y las has sacado de contexto… Vete a la mierda: eres tonto censor. Te usan, para impedir que se difundan contenidos que en el fondo a tí te la sudan, y pese ello, te comportas como un lacayo somierda, sometiéndote, plegándote, a la bajura moral de la misma censura que te paga.

Menuda basura de curro el tuyo; porque seguro, que eres perfectamente consciente de que la miseria de tu sueldo no paga el mucho daño que nos haces como sociedad, ya que nos jodes de verdad, y nos jodes a todos.

¡Caaabrón…!

¡Búscate un trabajo decente, anda…!

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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LOS MAYORES Y LOS BANCOS

De bancos solo hay dos clases: sitios que sirven para sentarse o asentar algo, y sitios donde hay mucho de algo. ¿No…? Hoy, ésto de la relación de los bancos y los mayores es que es la ostia; los han dejado de pie en la puta calle pulsando teclas en un cajero sin saber los pobres qué hacer. En mi época las personas mayores daban la seguridad jurídica, y no digamos nada de la económica o de la moral.

Recuerdo cuando entrabas en las oficinas y salía a recibirte el director porque percibía negocio. Ahora los bancos perciben problemas. Y en connivencia con los políticos se han hecho tan tan grandes, que claro, ahora en verdad que se la sudamos literalmente… Y como además son dueños y señores del manejo de nuestras nóminas y dineros, se han convertido por ello en una especie de Gran Hermano omnisciente, que sólo sirve para recordarnos, y una y otra vez, que somos el mero número de una cuenta totalmente prescindible.

Supongo que muchos de vosotros conocéis ese dicho, que dice, que un banco es el sitio ése, donde parece que te regalan un paraguas cuando hace sol y te lo niegan o incluso te quitan el tuyo cuando llueve.

Acababan de reformar las oficinas de la Caja de Ahorros y El Monte de Piedad de Monserrate-Orihuela; y hace de ésto no tantos años… Aparte de con la novedad de la modernísima puerta de apertura automática, y también como gran innovación, empezaron a embobar a los clientes entregándoles aquellas libretas de ahorros tan chulas forradas de piel azul y con el anagrama del banco grabado a fuego… El señor cajero, anotaba en ella con la solemnidad de su puño y letra cada asiento contable de la cuenta. Sencillo. ¿No…? Años más tarde empezaron con lo de las tarjetas, y ahora están con el rollo éste de internet. Nada nuevo bajo el sol.

Todavía entonces había gente que ni muerta dejaba su dinero por ahí, a no ser que fuera guardado bajo el colchón, o escondido en cualquier otro sitio donde pudiera vigilarlo y bien de cerca.

Y la anécdota fue la del vecino aquél, ya muy mayor el hombre, que llegó, y se plantó en la caja ni más ni menos que con bastante más de millón y medio de pesetas en billetes, metidos de cualquier manera en una bolsa de tela cerrada con un nudo; una pequeña fortuna en aquella época… Y así como desconfiado y mirando a diestra y siniestra, hizo el ingreso pareciera que a hurtadillas. Alerta, e incluso diríase que a regañadientes, le entregó los billetes al cajero y se quedó mirando fijamente a sus manos… Aquél, tras contar con parsimonia el parné, anotó el asiento de la cantidad en la cuenta con una caligrafía impecable, y le entregó algo ceremonioso la libreta con el saldo debidamente actualizado: debe y haber.

El anciano se iba alejando en dirección a la salida, y leía la libreta con la dificultad y la humildad de sus pocas letras, cuando con un gesto algo alarmado paró en seco, y girándose, llamó al cajero a lo que éste corrió a atenderle solícito:

— ¿Qué ocurre caballero…?

— Hazme el favor nene, y mira a ver ésto anda… Y al entregarle la libreta se le notó algo contrariado, porque empezaban a hinchársele las venas del cuello se ve que por el berrinche que estaba empezando a tomar.

— ¿Cómo puede ser que hace un momento yo te haya dado los billetes en la mano, y en este papel diga ahora que debehaber no sé qué coño…?

— ¿Cómo que debehaber debehaber ni qué ostias..? ¡Tien’que estar…! ¡Mis billetes tien’que estar…! ¡Y punto…! ¡Llama a tu jefe…!

😂🤣 ¡Qué cosas las del dinero…! 🤔

…eeen fin.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DERECHOS. INFANCIAS. LIBERTADES.

Tenemos un montón de derechos y libertades teóricas, pero estamos tan constreñidos por una maraña tal de normas estúpidas y leyes inútiles, que en realidad disfrutamos de muchas menos de las que nos creemos. Presumimos de libertades de todo tipo, y como por arte de birlibirloque damos por hecho que tenemos también un montón de derechos gratis: a la vida, a la privacidad, a la sanidad, a viajar… Sin embargo, hace poco que asustaron al planeta entero, y sin rechistar, todos consentimos que se nos encarcelara por decreto y durante meses en un arresto domiciliario brutal, radical, fuertemente vigilado, y penado hasta con detención y multa.

Fijaros en que, pese a que con esfuerzo y trabajo cada uno ganamos nuestro parné, no podemos de ninguna manera disponer de él si primero no lo depositamos o nos lo depositan en un banco… Mientras, nos están quitando también hasta el derecho a llevar dinero físico, acostumbrándonos a que empiece a parecer algo inusual, anticuado y hasta sospechoso el mero hecho de andar por ahí con billetes en el bolsillo… ¡Faltaría más…! ¡Que escándalo eso del dinero…!

«No poseerás nada, pero serás feliz…»

Pese a que conducimos unos coches cojonudos, la mayoría de los mortales no podemos circular a más de ciento veinte kilómetros por hora en unas autopistas, por las que se podría ir con seguridad y sin problemas a casi doscientos con esos mismos coches tan chulos. ¿Entonces, para qué cojones queremos coches tan cojonudos…? Piensa, en que cada año pagas más caro el seguro, el taller, la ITV, el sello del ayuntamiento, y no te digo nada de la gasolina. Y si te fijas, cada vez hay más guardias de tráfico agazapados en las rotondas listos para crujirte vivo en cuanto te descuides un poco.

Toda una metáfora…

Tenemos también ahora una libertad sexual desbocada, alocada, absoluta, total… Hemos puesto la sexualidad en el altar del amor. En mi época era al contrario: primero te enamorabas, luego hacíamos algo de tiempo para conocernos un poco, y finalmente, te lo tenías que currar mucho y de lo lindo hasta que ella consentía… Sin embargo en estos tiempos las consultas de psicólogos y psiquiatras, los talleres de tatuaje y los quirófanos, están llenos de seres con disforia de sí mismos que para que los quieran un poco, están deseando como locos, o bien rotularse y pintarse un poco, operarse las tetas, cambiarse la nariz, estirarse no sé qué arrugas, o amputarse de alguna forma los genitales creyendo así transformarse en otra persona, aún a sabiendas que también será alguien enfermizo.

Si se supone que como demócratas en democracia gozamos de casi total libertad de opinión, expresión o manifestación… ¿Porqué tenemos entonces que modular la expresión de nuestro lenguaje para adaptarlo a esta jerigonza moña, políticamente correcta, inclusiva, feminista y hortera, y que pareciera que nos la hemos impuesto nosotros sólos y tan estúpidamente…?

No podemos usar palabras tan simples y prístinas como maricón, descapullar, tortillera, enano, zorra o subnormal, ya que corremos el peligro de terminar en un juzgado acusados de machistas, de fascistas, de heteropatriarcales homófobos no inclusivos y del todo insensibles, o de vete tú a saber qué otra barbaridad… Por otro lado, pero por el mismo motivo, tenemos también que llevar mucho cuidado al manifestarnos díscolos frente a tanta tontería, no vaya a ser que los tontos se den por aludidos y se ofendan.

¡Es el colmo, el colmo…!

Yo sí puedo afirmar que viví mejor infancia que la de mis padres, pero por el simple hecho de que no pasé penuria alguna ni sufrí el trauma de tener que superar una guerra civil. Hoy, mis hijas, además de tener bastantes más dificultades y menos libertades efectivas que tuve yo, han de presenciar el triste y vergonzoso espectáculo cuasi de guerra civil constante, que por pura ambición están dando esta caterva de políticos que padecemos… Recuerdo, que tanto en mi infancia como en mi juventud y hasta hace poco, guerras y delitos eran cosa de criminales y delincuentes; hoy ambas cosas son se ve que asunto de políticos. Y ahora, y con ésto de las redes y las pantallas, hasta la opinión quieren controlarnos. Todo se andará… Y la gente votando siempre a los mismos.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Desinfectad malditos, desinfectad…!

Acabo de ver por televisión que hay un aparato doméstico ni más ni menos que para desinfectar el móvil, las gafas o el reloj, o unos pendientes si llevas; también los auriculares, unas llaves o tu bolígrafo… Y no sé si también desinfectaría cepillos de dientes, un peine, un cortaúñas, o quizás dentaduras postizas u ojos de cristal… Ufff.

¡Pero qué asco y qué tiricia de artefacto…! Pero tal y como está de tonto el mundo, vete tú a saber…

El caso, es que me acabo de acordar, de cuando obrábamos en el huerto y para limpiarnos, escogíamos una piedra lo más lisa posible si no habían hojas tiernas y a mano. Y siempre, siempre, terminábamos nuestra faena de forma digna con el ojal y el resto del culo lo suficientemente limpios… Luego, cuando llegábamos a casa, la ducha diaria y el jabón terminaban de hacer el resto.

También, me acuerdo cuando jugábamos atrapando avispas en bolsas de plástico transparentes, medio llenas de agua; y para evitar el dolor de los picotazos que a veces nos daban mezclábamos tierra y orines. Y a modo de cataplasma, nos embadurnábamos las zonas afectadas una y otra vez con aquel mejunje. Y oye, mano de santo: funcionaba… Cosas del amoníaco.

Y no te digo ná cuando para quitarnos el dolor de muelas empapábamos en Brandy aquellos trozos de algodón en rama, que metidos luego en la boca apretábamos con la muela dolorida durante largo tiempo y muchas veces… Os aseguro que al rato, y en verdad, que se te quitaba el dolor de muelas aquél. Cosas del alcohol.

Aquellas prácticas no nos parecían entonces disparates. Pero ahora sí parecería que estamos todos en verdad infectados de algo: cada uno de lo suyo, claro…

¡Qué disparate…!

¡Qué manía ésta la de desinfectar…!

La única forma de inmunidad es la capacidad de exposición al virus; la única forma de combatir una reacción alérgica es la de acostumbrar el cuerpo al alérgeno; y la única forma de superar el miedo es enfrentarse a él… Y nosotros, que si desinfecta por aquí y que si desinfecta por allá.

Seguro que yo, con la de gérmenes, virus, bacterias y otras pestes, amén de tanto alcohol y tanta droga, tanto agente químico y tanta radiación solar, iónica o electromagnética a las que se ve que mis muchos años me han expuesto, debo por todo ello de estar muy muy mal… O no, como decía el gallego.

…eeen fin.

¡Desinfectad malditos, desinfectad…!

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Pepes Gotera y Otilios

Hay cosas que no puedo entender, y claro, eso hace que me ponga a escribir para ver si ordenando palabras me aclaro. Tengo la simple convicción budista, de que la sabiduría consiste en saber hacer en cada momento lo correcto; y en hacerlo sin aspavientos, solo lo correcto. Y que para distinguir ese saber hacer lo correcto, es imprescindible aprovechar la experiencia de las cosas que nos suceden, y sacar conclusiones de la reflexión sensata y bondadosa de las consecuencias de nuestros actos. Así de sencillo… No haría falta siquiera leer ni escribir un solo libro, sino dejarnos fluir, como hacen el budismo, y los ríos… «Be water my friend, be water…» Sé razonable, humano natural y curioso, persona sensata.

Pues resulta, que ni más ni menos que el 41% del censo electoral, ha vuelto a votar a la izquierda. Millones, de no sé cómo llamarles… No puedo entender cómo, con la que nos está cayendo con este desgobierno zurdo, todavía haya semejante porcentaje de población que vote a favor de esta pandilla de Pepes Gotera y Otilios.

Gente sin mérito alguno, inculta y hasta gafe; inútiles, zombis fuertemente ideologizados y por ello incompetentes por completo para gestionar nada a derechas. Una barahúnda de comunistas a los que cada cierto tiempo se les va la olla roja, y vuelven a asomarnos al precipicio de aquel odio viejo de las dos Españas… Pretenden empujarnos, de nuevo, diríase que si no a la guerra, sí a la vergüenza y al abandono inane y por desidia de todo aquello que hemos sido, que todavía somos, y de lo que podríamos ser.

¿Cómo, todavía hay tanto insensato, tanto ciego ideológico, tanto tuerto mental…? Con lo bien que podríamos estar todos a una, juntos.

…eeen fin.

Cosas de las ideologías: basura vieja y polución intelectual; metralla mental y política; especie de sucedáneo de la verdad, de lo correcto y de la moral. Y todo ello al servicio espurio de gente sin escrúpulos ninguno, en su búsqueda ansiosa del Poder… ¡Pues vaya una mierda lo del Poder…!

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ARTE

Según la RAE

1. Capacidad, habilidad para hacer algo.
2. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer algo. Maña, astucia.
4. Disposición personal de alguien. Buen, mal arte.
5. Instrumento que sirve para pescar.

Arte

Mérito, cualidad que hace que lo que haces, sea digno de que alguien se pare a mirarte y a pensarte… Si no tiene mérito no es arte: es suerte, o mal arte.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

SER DE IZQUIERDAS HOY

El otro día, en Prime Time le preguntaron en la radio a un somierda, que otrora fue alcalde de Sevilla y al que han votado ahora pa’presidente autonómico, si estaba de acuerdo con los indultos.

Criii, criii, criii…

Y el gañán, trastabillando dialécticamente acertó a balbucear que en el fondo no, pero que ahora sí, porque así lo había decidido su partido, claro.

Criii, criii, criii…

Y lo bueno, fue cuando el periodista entró con el verduguillo y le volvió a espetar, que entonces si su partido decidiera lo contrario o cualquier otra cosa, él también estaría de acuerdo… ¿No…? A lo que el caradura que fue primer edil de Sevilla, respondió aquéllo de:

— ¡Claro…!

Criii, criii, criii…

¡Qué vergüenza…!

Falsificar por completo tu moral, tus estudios y tu currículum, tus méritos o tu pasado, ha dejado de ser algo deleznable o vergonzoso. Es más, parece ser un mérito para estos mindangos, el ser un tahúr, un canalla o un traidor; hay que ser un gusano comerrabos cuanto más rastrero mejor.

Criii, criii, criii…

…eeen fin.

¡Votad, y vomitad, malditos…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡¡MANIFESTACIONES PERO YA…!!

Érase una vez, en un país que si nos descuidamos dentro de poco estará muy muy lejano y de cuyo nombre no hay día que no me acuerde, no ha mucho tiempo que vivía gente tranquila, alegre, laboriosa y confiada. Un pueblo, que podía hacer planes a largo plazo porque las instituciones funcionaban, se respetaba la ley, y a los políticos todavía les quedaba algo de vergüenza.

Pero llegaron unos bárbaros sin memoria ni cultura suficiente, mérito ninguno y sin escrúpulos. Un puñado de mañacos adanistas, chulos, faltos tanto de moral como de una mínima educación y hasta de aseo… Y trajeron, espíritus macarras, lenguajes soeces y modales sin desbastar.

…eeen fin.

¡Vamos a la calle todos, pero ya…! Pero nada de pegar fuego a contenedores ni ostias; ni que fuésemos borrokas... Si hay que salir a la calle a manifestarnos que sea por algo digno y de forma digna, coño. No somos hienas peleando carroña ¿o sí…?

Paz señores, paz siempre… La única guerra justa sería una guerra a la defensiva, pero ya no las hay defensivas; ya no quedan. En todo caso serían un oxímoron, porque toda guerra ha pretendido siempre una derrota. Entonces vamos todos a las calles, sí, pero no a la guerra. A la paz.

Vayamos a las calles, sí, pero como se hacía antes, como al principio, con redaños: esgrimiendo una barra de pan en una mano, y en la otra a nuestros hijos y a nuestros viejos enseres; para que se nos vea tal y como somos de verdad. Vayamos, sí, pero para ver cuántos y cómo somos en verdad, y para comprobar lo mucho que todavía nos queremos.

Salgamos todos, pero para saber cómo estamos de humor haciéndonos reír unos a otros; o para saber qué o cuál coño necesitamos de verdad… Tomemos las calles pero yendo a por algo digno; vayamos a esa manifestación con un pan en una mano y una flor en la otra; vayamos, a por algo que sea para todos, a por algo en beneficio de todos.

¡Y ojo…! Hay que reventar esta basura de redes sociales ya, de verdad… Pero no solo porque no nos informan realmente de lo mal o bien que van las cosas, sino porque encima, no nos sirven tampoco para insuflar de forma colectiva y manifestar, las ganas que en verdad todos tenemos de vivir intensamente, de innovar, y de buscarnos y ganarnos justo ésta vida nuestra, aunque haya a quién pueda parecerle una vida de mierda.

Yo recuerdo, en los inicios, cuando era solo y puramente viral todo este rollo de caralibro y demás plataformas virtuales junta-gentes… Y lo era, porque de verdad funcionaba eso de los like: cuantos más tenías más gente te veía, compartía; se corría la voz y tal. Y claro, poco a poco creabas tu red social. Así de sencillo.

Pues con una idea tan bonita y que funcionaba tan bien, en vez de buscar, o al menos no interferir, en la difusión espontánea del talento y de la verdad de las cosas, éstas redes siniestras se decidieron por lo que se llama monetizar la idea. O sea, importan una mierda la calidad de tus habilidades, solo quieren dinero.

Ahora, ésto es basura publicitaria… Da igual lo bien o mal que escribas, pintes, cantes, fotografíes o esculpas. Ahora, algo, decide por su cuenta que sólo si gastas dinero tendrás audiencia. ¡Ah amigo, así cualquiera…! Pues que les den. ¿Porque para qué queremos entonces estas redes dizque sociales, si en absoluto nos mejoran siquiera socialmente…?

¡Vamos a la calle todos, pero ya…!

Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

TONTÁS

¡Coño con el lenguaje…!

Talante que no talento, tolerancia con el conflicto, togas manchadas por el polvo del camino, da igual concordia que cobardía, todo sea por tu partido político, resiliencia o rendición en vez de resistencia, ellos ellas y elles, combate, derecho a decidir todo lo que nos salga del capullo y de la subvención, diversidades, justicia ideológica, independentismo pacífico y nacionalismo inclusivo, indigenismo, nueva normalidad… Y hoy mismo, se acaban de sacar de la chistera eso de la violencia vicaria.

Cogobernanza, influencer, sociabilización mono y multiparental, superioridad moral y/o empoderamiento, comité de expertos, micromachismos, justicia social, patriarcal, justicia feminista y hasta justicia republicana, especismo, nosotros y nosotras, memoria histórico-histérica, apaciguamiento, democracia real y progresista, traumarse, indultos no pero sí, genuflexión, felación, y géneros no binarios, feminazismo y derecho al aborto, franquismo, revancha, comunismo, lengua y lenguaje Pero eso sí: todo muy inclusivo.

Una ironía.

«¡Ostia cuánta tontería, eso son tontás…! A mí no me jodas«. Anónimo

«Esto es acongojante o acojonante. No estoy seguro…» J.C. Girauta.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Oyeee, que te has cagao…!

— ¡Oyeee, que te has cagao…!
— Sí, ya. Pero no te preocupes que la mierda es mía, es de las nuestras.

— ¿Cómooo…?

Los españoles deberían renegar, sublevarse, indignarse y luchar contra dos cosas en especial, para desterrarlas de una puta vez de nuestra idiosincrasia y superarlas también de una puta vez. Curiosamente, una es muy antigua mientras la otra es relativamente moderna: ésta -la moderna- es el comunismo, y aquélla -la antigua- es nuestra leyenda negra.

Haría falta un nuevo partido de izquierdas, no sé si socialista o qué sé yo si laborista, demócrata o quizás socialdemócrata, pero ante todo decente y español… Que no cagara donde come, y que amara y respetara siempre a su país y sus vecinos.

¡Y hace falta ya, ahora…!

Si aún quedaran socialistas honrados y cabales, o si todavía hubieran españoles de izquierda que no fueran cobardones que mean en el mismo sitio en el que abrevan; todos ellos, sin duda alguna, deberían plantearse fundar un partido de izquierdas, español, íntegro, eficaz, y moralmente ejemplar.

Y yo, ni así les votaría, ya les voté bastante cuando era joven hace muuuchos años.

Hoy en día en España no hay nada a la izquierda que no sea traición, mal ejemplo, erial.

¿Y ahora qué hacemos…?

¿Quién arregla ésto…?

Como dice el gran JC Girauta: «ésto es acongojante o acojonante. No estoy seguro…»

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL PITO DEL SERENO

Tomar algo o a alguien por el pito del sereno:

1. loc. verb. coloq. Darle poca o ninguna importancia.

Hasta aquí hemos llegado los españoles, a la nada internacional, un cero a la izquierda… Debería darnos vergüenza de que nuestros enemigos nos vean peleando entre nosotros, hasta tal punto, que crean que no nos vamos a defender si nos atacan sino que, como imbéciles y cobardes, vamos a acusarnos otra vez unos a otros del ataque… Como otrora ya hicimos, si recordamos el infame 11 de Marzo del 2004.

En aquél tan triste episodio de nuestra historia, y después de que asesinaran a casi trescientos españoles, la izquierda de este país para ganar unas elecciones se puso a acusar a la derecha, como si los mismos españoles tuviésemos la culpa de que se nos asesinara… O unos etarras o unos musulmanes ambos cegados de odio, igual daba.

No contentos con eso Zapatitos hizo que huyéramos como conejos, abandonando a nuestros aliados en Irak; justo después de que nos atacaran.

Nos comportamos, como si después de despertarnos una mañana y darnos cuenta que han desvalijado nuestra casa y matado a nuestros hijos, en vez de ir sin piedad a por los asesinos, nos pusiéramos a echarnos la culpa estúpidamente, porque uno de nosotros se dejó la puerta abierta o la alarma de la casa sin conectar.

Todos a una y fuera ilegales, sean marroquíes o de donde sean. Nos están agrediendo, asaltando e insultando; pretenden robarnos riéndose en nuestra propia cara. No hemos aprendido nada de nuestra inmensa Historia. Nada.

Uno tiene que defender lo primero su propia casa. ¿No…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

………

GÉNEROS DE VIOLENCIA

Había mantenido una, he de reconocerlo, frágil entereza de ánimo durante todo el espurio proceso en el que me veía inmerso. Pero finalmente, con ese pinchazo sutil y esa sensación áspera subiéndome por la garganta, no pude contener las lágrimas… Rodaron tímidas y amargas por mis mejillas cuando el agente comenzó a tintar mis dedos; con un rodillo untado en una especie de betún, de textura densa, como de pomada negra. Negra, como el color de las entrañas de quien me había metido en la situación en la que me encontraba.

Todos y cada uno de mis dedos, resignados y dócilmente guiados por las enguantadas manos del agente, dejaron su impronta indeleble y obediente en la ficha policial. Aquél, amablemente dejó que amainasen mi ánimo y la impotencia de mis lágrimas y mis pucheros, antes de comenzar a hacer las fotos de rigor que el proceso de mi detención requería: sentado, de pie, de frente, de perfil, en escorzo.

Era la primera vez en toda mi vida que me encontraba en una situación semejante. Jamás salvo en la mili, en mis cincuenta años había yo pisado cuartel, comisaría o retén alguno; jamás.

Aún con las manos sucias de esa grasa negra –como de entraña negra– fui acompañado a una celda de predetención «para que no pudiera hacerme daño» me dijeron… Y quedé recluido a cal y canto al cerrarse con un sonoro giro de llaves tras de mí, una estrecha puerta de barrotes sólidos e infranqueables. El tiempo, y el sonido reverberante y metálico del portazo al cerrar aquella celda, parecieron como coagularse lentamente.

Una celda absolutamente vacía «para que no pueda lesionarme» me repiten, de seis pasos de largo por tres de ancho… El olor agrio y africano del lugar delataba, junto con la roña amontonada y rancia en las cuatro esquinas del piso basto, que hacía semanas nadie había pasado una escoba, fregona o cualquier otro útil de limpieza por esa sentina inmunda en la que ahora me encontraba preso… Los restos de vomitona chorreada en el gris de las paredes, y las pintadas bastardas y soeces que los presos aburridos y embrutecidos habían ido dejando en ellas, aumentaban el ambiente morboso y perro de mi lugar de reclusión; y cómo no, el de mi ánimo.

Estaba formalmente detenido por la Policía Nacional; todas mis pertenencias en una puta bolsa de plástico con un número en ella; y encerrado como un criminal en una cloaca vil.

Meditando en cada una de las calculo más de noventa, veces que le di la vuelta nerviosamente a la celda en las más de cuatro horas que duró mi reclusión, iba reafirmándome en la decisión de no involucrar a mis hijas en ésto… Siempre he creído que el ideal o la imagen arquetípica que debemos tener de nuestros padres -al menos yo sí la tengo- es sagrada. La familia es sagrada, y ésa ha sido una de las constantes en la educación de mis hijas.

Juro que sólo le escribí por güasap, literalmente, aquéllo de «…pagarás en vida todo el daño que hagas.»

Al día siguiente y muy temprano, tenía una pareja de la guardia civil en la puerta de mi casa con una orden de detención por amenazas.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

FIRST DATE

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En un inefable programa de televisión de gran audiencia, que hace befa del enamoramiento y mercancía del amor, preguntaron a los y a las participantes, por las cualidades que más estimarían en su ‘ideal’ de pareja.

Entre otras lindezas más minoritarias, la mayoría de ‘ellos y ellas’ curiosamente, coincidieron al valorar como imprescindible el requisito, por otro lado impecable, de que esa persona ‘se cuidase…’

Hasta aquí, bien.

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Pero lo extraño sucedió al preguntarles qué entendían, concretamente, por ‘cuidarse…’

De forma asombrosa y significativa, casi todos aquellos variopintos participantes, también coincidieron en sus estrafalarias respuestas. Esa mayoría expresó con rotundidad preferencias tan pintorescas, tan simples pero tan concretas, como las de que ‘fuesen al gimnasio y llevasen tatuajes…’

Por el contrario, pocos, demandaron de sus parejas aficiones culturales o espíritu de trabajo, corrección formal o sanas ambiciones; tampoco ninguno de ellos, reclamó hondura espiritual, bonhomía personal, o alguna clase de fe.

Al reflexionar sobre el resultado de esa fullera consulta televisiva, podría concluirse que aquel par de preferencias burdas, son torpes y tristes ejemplos de los arquetipos actuales del deseo ideal medio: que nuestra pareja se cuide… Pero entendiendo por ‘cuidarse’ cosas, como el que frecuente las visitas al gimnasio y ¿cómo no? el que se perpetre unos bonitos tatuajes que lo adornen bien… Condiciones éstas, sine qua non se comerá una rosca.

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Conceptos inquietantes y torcidos, tan abstrusos como absurdos, pretenden definir aunque confunden, los objetivos e ideales vitales de gran parte de la juventud actual: postverdad, poliamor, especismo, sexo, hembrismo, fascismo, droga, derechos, relaciones abiertas, izquierda, LGTBI, feminismo, relativismo, consumismo, patria, víctima, derecha, comunismo, y hasta felicidad.

Una sibilina plaga dialéctica.

¿Dónde se atrincheran por el contrario los conceptos, razón, amor, orgullo, España o concordia; qué ha sido del humanismo, la hermandad, el respeto o el mérito…? ¿Por qué están proscritas palabras tan alejadas entre sí, como corrida, obediencia, follar, fe, piropo, orden, éxito, propiedad o amistad…? ¿Son éstos todos, conceptos y palabras discutidas y discutibles…?

Es un hecho, que disponemos de más información y más medios de acceso a ella que nunca; pero paradójicamente nuestros jóvenes adolecen de un mínimo bagaje cultural clásico. Clásico, entendido como conjunto de habilidades intelectuales, básicas y concretas, útiles para discernir ‘lo correcto’ en el mundo real.

Tal paradoja se plantea, amén de otras razones, porque confundimos la información con la formación, la lectura con la literatura, o el maltrato con el castigo; creemos que las series son cine, que el amor es sexo, que la fiesta es amistad, o que la vida son años… Hay un considerable vacío de auténtica cultura, de crítica constructiva, de discusión inteligente. Nos conformamos con el mero entretenimiento vacuo; ruido sordo de fondo vacío; sopa boba intelectual.

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Somos más inseguros como sociedad, porque cada vez lo somos más individualmente. Necesitamos unirnos a una u otra tribu, asumir ciegamente ésta o aquella ideología. Admitimos extrañas tendencias foráneas adoptando a veces preferencias retorcidas, que nos inducen a comprometernos con causas alejadas del sentido común, o hasta del decoro moral. Parece obligatorio colgarse algún cartel que nos defina: ‘somos algo, o de algo…’

Algo habremos hecho mal, porque, pese a toda la vorágine de información que nuestro tecnológico mundo provee, las personas -todas en general, pero especialmente los jóvenes- cada vez somos más ignorantes. Y extrañamente más lo somos, frente a realidades antaño prístinas e inmutables: tus padres, la propia orientación sexual, el valor del esfuerzo, la amistad o el respeto… Sempiternos valores personales, son ahora minusvalorados si no denostados: la patria, la caballerosidad o las normas de corrección social, la austeridad, la fidelidad, el respeto y la autoridad de los mayores.

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A poco que nos descuidemos, indefectiblemente, estaremos creando una inculta y prepotente sociedad mañaca. Sociedad que producirá sin remedio zombis éticos, inanes y rebañudos; seres carentes de sólidas anclas morales o sentimentales, religiosas o históricas, que los amarren de forma segura, a un mundo que no comprenden y que por ello, temen.

Razones quizá para que esta sociedad, ‘se cuide‘ tanto…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

COMUNISMO Y CIRROSIS. TE MATAN

CIRROSIS:

“Enfermedad caracterizada por una lesión que se desarrolla en las vísceras, especialmente en el hígado, y consiste en la induración de los elementos conjuntivos y atrofia de los demás.”

No te digo ná.

El comunismo es como el alcohol barato… Primero, no es que te guste mucho ni lo entiendes pero te calienta; luego, no es que te embriague un poco sino que te emborracha como un perro; más tarde te deja ciego; y finalmente, te mata de cirrosis pero en vez de hepática, mental, moral.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL GAFE

¿Os acordáis de aquella moción de censura tan tramposa, que luego terminó como así nos va…?

No tenían nada mejor que hacer que desenterrar a Franco; y no voy a decir yo que tal cosa provocara la maldición de las inundaciones que asolaron mi pueblo, su comarca y muchas otras. Pero en ésas estábamos, cuando nos atropelló encima el feminazismo, luego el 8 de marzo, y finalmente la covid de los cojones.

El escándalo de tantos muertos fue tal, que se desató por parte del gobierno y sus otros una censura cuasi total, que entre otras muchas cosas nos ha impedido ver la invasión de ilegales y de muertos tan horrible que estamos sufriendo.

Rendidos como maricones miedosos al nacionalismo, vemos a hijosdeperra y a etarras campando a sus anchas por las calles. Y mientras Filomena nos azota, otros hijosdeputa quieren asaltar la Judicatura. Tenemos terremotos en Granada. Okupas por cojones, ergo la voladura de la propiedad privada. Bastante más del treinta por ciento de nosotros en paro. Y en plena pandemia, elecciones en Cataluña, tramposas sin duda también.

Así reventaran.

¿Si me caigo de espaldas me rompo la picha…? ¿Alguien da más…?

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

NO LE HABLES A LA TELE

— ¡Pero Nene…! ¿Qué haces hablando, qué digo hablando, discutiendo con la tele…? Tú no te ves, no te das cuenta, pero a veces te pones hecho un basilisco por no sé qué coño del Pedro Sánchez ése y del gobierno.

— Nena, tú no lo entiendes porque…

— Y tú eres tonto. ¿Cómo que no lo entiendo…? Yo, lo que no tomo son berrinches por lo que sale por la tele. ¿Mira a ver si el tonto eres tú…?

— ¡Coño Nena…!

— ¡Ni coño ni leches…! Mira a tu alrededor, a tu casa, a tus hijas y mírame a mí. Y anda y deja de dar follón preocupándote por las cosas de fuera, que se te agría el carácter.

— Perooo…

— Anda, y ven aquí, tooonto… 💕💞

¡Qué sabia es mi Señora…! 🤣😂

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL MAL MENOR

Historias de Paco Sanz.

Si no nos vacunamos todos vamos mal, si nos obligan a vacunarnos peor. En el primer caso se perderán vidas, en el segundo libertad. Las cárceles son malas, el que nadie pudiera ser libre para delinquir, peor. Necesitamos a los idiotas, a los delincuentes, para poder seguir siendo libres de serlo. Además váyase usted a saber quién es el idiota, o quién delinque.

En medicina hay cuatro principios: Justicia, no maleficencia, autonomía y beneficencia. ¿Hay jerarquía entre ellos? En caso de conflicto con los deberes públicos, justicia y no maleficencia, tienen prioridad sobre los privados, autonomía y beneficencia. Señalando una regla clásica en nuestra tradición ética y legal: la superioridad del bien común sobre el bien individual. La prioridad de las éticas de justicia sobre las de la felicidad. ¿Están ya tan mal las cosas como para tener que obligar a la gente que se vacune? ¿Sanitaria o políticamente?

Cuando las enfermedades son agudas es más importante la no maleficencia (evitar el daño) que la beneficencia (hacer el bien). Primero la cura, luego el cuidado. Cuando los recursos son escasos, la justicia (el administrarlos bien) es prioritario a la autonomía (respetar la voluntad de los agentes).

Los avances en áreas como la biotecnología, la genómica o la proteinómica nos hacen creer que estamos en la época de la medicina personalizada. Este virus ha desmontado eso. Además, curiosamente el término “personalización” se populariza, cuando los médicos pasan más tiempo mirando la pantalla del ordenador que escuchando y mirando a los ojos a los pacientes, y cuando los pacientes de carne y hueso se van transformando, poco a poco, en e-pacientes.

Me he pasado media vida en los hospitales, y como ya soy muy mayor he visto cómo cambiaban las cosas. Ahora desde el otro lado de la barrera veo como siguen cambiando. Aun recuerdo la vergüenza que pasé la primera vez que tuve que hacer firmar un consentimiento informado a un paciente, o los primeros protocolos de protección de datos, como si uno no pudiera ya fiarse de nadie. O cuando la colaboración entre colegas se fue a paseo, llevándose a la profesionalidad por compañía.

Cuando los litigios por mala praxis se hicieron comunes, los médicos modificaron sus procedimientos: ordenaron más pruebas, derivaron más casos a los especialistas y aplicaron tratamientos convencionales aunque sirvieran de poco. Estos actos protegían a los médicos más que beneficiaban a los pacientes, potenciando los conflictos por interés. La responsabilidad acrecentada tiene sus pros y sus contras.

Hay que pensar en nosotros como si fuéramos nuestros propios hijos. Quien se encuentra ante la decisión de vacunarse o vacunar a sus hijos se enfrenta a un dilema moral: por lo general, consideramos peor perjudicar a alguien de manera activa, que pasiva. En consecuencia, se opta por el “mal menor” y se rechaza la vacunación. No hacer nada parece más sencillo que actuar.

Desde esta perspectiva, nuestro entendimiento nos lleva a una conducta irracional, porque elegimos una responsabilidad mínima y un remordimiento de conciencia menor, en lugar de orientarnos por el mayor beneficio posible o el menor perjuicio.

Historias de Paco Sanz

MAMEN LA SEXTA

Sin palabras…

Que ésta, espécimen de palmera plañidera, gritadora y señaladora de la sexta, tenga voz en una televisión que como tal se precie, es un verdadero insulto a lo periodístico que todo medio de comunicación decente debería tener, o aspirar a ser.

Asco, debería darse a sí misma, si tuviese que buscarse un trabajo decente en otro país, que no fuese en ése en el que se caga todos los días en público desde su púlpito en la sexta… A saber, de qué, tendría que trabajar la pobre de Mamen si tuviese que buscarse la vida ella sola por ahí por el mundo… Pena me da.

Que no te engañe Mamen. Que no te engañen.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

ANDORRA Y EL RUBIUS

Sólo un país de gilipollas se queda mirando y riéndose, cuando mucha de su gente, algunos con verdadero talento y la mayoría solo con pasta, se van a Andorra precisamente porque tienen pasta; se tienen que ir a Andorra… País el nuestro, que luego se queda igual cuando gentecilla como el coletas, que con pinta de haberse terminado un par de libros e ínfulas de mirlo blanco, va, y se queda… Y vaya si se queda porque habrá que echarle aceite hirviendo para que se vaya; no tiene otra: ni oficio ni beneficio. No ha trabajado nunca.

Porque Andorra está muy bien, sí, pero si tiras una piedra con fuerza sale de Andorra; vamos, que es muy pequeña. Yo he ido varias veces, y a menos que te guste mucho la hierba muy verde o el esquí, no se pueden hacer muchas más cosas de las que nos gustan a los españoles, aparte de lavar dinero, claro… Se puede comer algo de jamón por ahí, sí, pero o estás todo el día también comiendo nieve o hierba muy verde, o te tiras todo el día haciendo monerías delante de internet, o te gustan mucho las series y te acuestas a media tarde, porque todos los días madrugas mucho para ir al centro comercial.

Un gran amigo mío al preguntarle por su reciente viaje de novios a Viena, me dijo que Viena era maravillosa. ¡Que qué bonita…! Que era un placer pasear por esos bulevares tan amplios y tan hermosos; que el ambiente musical de la ciudad lo impregnaba todo, y el estilo imperial de la cuidad era imponente, una maravilla. Que muy bonico todo sí, pero que a mí, ni se me ocurriera ir: ni loco. Que a las cinco de la tarde, en Viena, no se podía hacer absolutamente nada que no fuese pasear; que no habían bares; que tenías necesariamente que tener reserva para ir a alguno de los pocos sitios a los que se podía ir. Y todo ello cuando no había restricciones.

Eso de vivir en Andorra, de verdad, manda huevos… ¿Cuánto dinero no ganarán, como para hacer el sacrificio de tener que vivir todo el año aburrido en Andorra. ¡Chico calla…! Pues imagínate ahora con lo de la pandemia… Y para más inri dicen, que debido a la altitud, no se puede ni jugar bien un partido de fútbol porque el sitio es muy pequeño y no da para un campo decente. Y encima, si se te cae la pelota rodando pendiente abajo igual puedes terminar en la provincia Teruel; vamos, que hay demasiadas cuestas en Andorra.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

…..

TOQUE DE QUEDA MULTIMEDIA

Ahora resulta que por la noche no solo se apagan las luces sino que también cierran, o al menos se entornan, las redes sociales. Nos quedamos mudos, sordos y ciegos, tontos como en suspenso, gilipollas multimedia: toque de queda multimedia… Hoy me he enterado que uno de los grupos de télegran en los que estoy, digamos que «se apaga» más menos a eso de las 11.00 pm.

¡Qué cosas…! Yo, si quisiera apagar de una vez mi préstamo hipotecario, arrancar de cuajo el contador de la luz, boicotear el pase el agua, conectar el router de forma pirata o cobrar mi sueldo sin una cuenta bancaria, simplemente no podría. Hace poco me cambié de güasap a télegran, y me quité también de feisbuc, de istagrán y de tuiter; y eliminé, o eso me aseguraron, absolutamente todos mis datos de esas aplicaciones tipo vieja del visillo… Pero nada: toque de queda multimedia. Esto es un corralito; estamos encerrados en un corralito.

¡Ehhh, estás encerrado…!

¿Qué te parece…? ¿Para qué coño queremos tanta tecnología, tanta aplicación y tanta polla, si las apagan, o nos las quitan, cuándo y cómo les sale del capullo…? Somos muy manipulables, reconozcámoslo. Esto de la IA se está convirtiendo en una mierda, porque, por ejemplo sé, que ahora me está leyendo feisbuc.

¿Y qué hacemos ahora…? ¿Dónde o a quién recurrimos para informarnos…? ¿En quién podemos confiar…? Yo lo tengo claro, vosotros no sé: volviendo a los clásicos, a lo clásico. Ahora con lo de la tecnología e internet es todo mucho más fácil; la literatura y música clásicas, libres de derechos de autor, están al alcance de cualquiera… Ya no hay excusa para desenmascarar a lerdos, memos y necios; malintencionados que pretenden manejar a su antojo la Realidad, la Música o la Historia, amañándola a sus pretensiones.

Vamos a tener que volver al sms, al mensaje de pago a través de la empresa telefónica, y no al gratuito de la empresa traficante. ¡Qué asco, en qué asco se han convertido las RRSS…! Que me cobren, pero que no me toquen los huevos.

…eeen fin. Que no nos engañen, y gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

REDES ASOCIALES

Al principio, allá en 2007, era algo realmente cojonudo, nuevo y divertido, tecnológico, enriquecedor. Y gratis… Cuando algo se expande como se expandió feisbuc a nivel mundial, es porque ése algo era realmente bueno. Esa red, tu red, se comportaba difundiéndose de forma puramente viral, es decir, tenías acceso directo y completo a todos tus contactos y aparecía en tu línea de tiempo todo lo que publicaban. El lío, lo tenías tú para ir discriminando toda esa información que recibías, y claro, ellos decidieron hacerlo por tí… Ésa, fue la cuestión clave.

Recuerda siempre eso de que, si es gratis el precio eres tú: tus datos, tu vida. Vale. ¿Pero a que no creías que fuese tan caro…? Un precio altísimo éste de las redes sociales porque mira la mierda en la que se han convertido, y mira la mierda en la que están convirtiendo al mundo: bandos, trincheras, ideologías, mercados.

…aaanda y que les den.

Las redes sociales permitían el acceso a una forma totalmente nueva de relacionarte con el prójimo. Algo revolucionario, un salto adelante brutal en tu capacidad de comunicar. Unas herramientas, en apariencia gratuitas, que te proporcionaban una potencia extraordinaria para expresarte en sociedad, en público. Las personas con algo meritorio, talentoso o interesante que contar, tenían más éxito, más seguidores… Así de sencillo.

Llevo tiempo mascullando la idea de que las redes sociales se convierten en redes asociales, justo, en el momento justo, en que se monetizan descarada y salvajemente y se proveen de esos algoritmos, tan listos, que sibilinamente nos van convirtiendo en mercancía, clasificándonos para vendernos luego por ahí… Y tengo también la teoría de que si nos dejasen a los usuarios tranquilos, si no hurgaran como lo hacen esquilmando nuestra intimidad y tergiversando nuestras preferencias, las redes se autoregularían por el simple principio de la prevalencia, de la preferencia de los contenidos de calidad frente a los contenidos basura… La gente no es tonta.

Porque la tontería frente a el talento no tiene nada que hacer; porque la verdad es mucho más potente que la ideología; y porque la bondad es a la larga más rentable que la maldad, y la lealtad más que la perfidia.

Justo al darse cuenta de la potencia del juguete que nos habían proporcionado, en ese momento, comprendieron que podían empezar a enredar y a joder traficando con nuestros datos; y claro, ahí la cagaron, nos cagaron, la cagamos… Y la hemos cagado, porque nos han tangado, cambiándonos aquel juguete original tan potente y placentero, por otro impotente y castrado, aburrido e inútil; y encima, seguimos pagando sin rechistar aquel mismo precio tan caro de nuestra intimidad… Mal negocio.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

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FILIAS Y FOBIAS

Historias de Paco Sanz

El miedo al contacto tiene hasta nombre: hafefobia. Es tanto miedo a tocar como a ser tocado. Las fobias son la leche, son como la ansiedad, bicamerales las pobres. Pasa también con aporofobia, (del griego ἄπορος áporos ‘pobre’ y φόβος fóbos ‘miedo’ ) que es tanto el rechazo hacia la pobreza como hacia las personas pobres.

Recomendaba Talleyrand a los secretarios a los que daba clases, que desconfiaran de sus primeros movimientos porque eran generalmente generosos. Propios de un hombre primitivo. Era un tipo serio, según él: “Con las bayonetas se puede hacer de todo. Todo, menos una cosa: sentarse en ellas”.

Hoy, el antiguo proverbio sumerio que ha sido traducido como “Obra prontamente, haz feliz a tu Dios” tiene vigencia, sobre todo en el mercado. Pide que ignores al enemigo. Que no seas paranoico. Paranoia, viene de para y nous. Otra mente, describe tanto el estado alucinatorio de la esquizofrenia como el de la mística del hombre bicameral, que escucha voces, o se imagina enemigos.

Algunos pueblos de África Occidental cuentan que, antes de llegar al mundo, cada uno establecemos contacto con un doble celestial que prescribe qué haremos con nuestra vida: cuánto viviremos, con quién nos casaremos, cuántos hijos tendremos, etc. “Entonces, justo antes de que nazcas, te conducen al Árbol del Olvido, al que abrazas y a partir de ese momento pierdes todo recuerdo consciente de tu contrato”. Sin embargo, si no cumples todas tus obligaciones contractuales, “enfermarás y requerirás la ayuda de un adivino, que empleará toda su habilidad para contactar con tu doble celestial, y descubrir qué artículos de tu contrato estás incumpliendo”.

No está mal eso de creerse varios para enfrentarse a las fobias. La poesía también ayuda. “Me bañé, afeité, vestí; me miré en el espejo./ “Vamos”, le dije a mi agarofobia, y salimos/ juntos a dar un paseo por el parque”. El otro lado de las fobias son las filias. Los que disfrutamos de la comida y de la música lo sabemos. El conflicto entre la necesidad de resistirse y la necesidad de adaptarse, es un modelo que se repite a todas las escalas, desde la cocina, con la necesidad de conciliar la neofobia y la neofilia, hasta la música, con la de armonizar la repetición y la diferencia.

Sucede algo parecido con los viajes. Se puede viajar por filotopía, por amor a un lugar. Pero también por topofobia, es decir viajar contra un espacio, partir impelidos por la imperiosa necesidad de no estar en un lugar. Tanto fobias como filias tienen un efecto rebote que vendedores y políticos usan sin manías.

Por ejemplo, la invención de la Islamofobia ha sido ha sido hábil pues ha acabado convirtiendo al Islam en un objeto intocable bajo pena de racismo. Alimentados desde hace medio siglo en el respeto a la diferencia, se nos invita a no evaluar una religión extranjera con criterios occidentales. El relativismo cultural, nos manda ver lo que llamamos nuestros valores, como simples prejuicios, creencias de una tribu particular que se llama Occidente. Pasa también con la xenofobia. La xenofobia no es una actitud exclusiva de las culturas invasoras, se da también en las invadidas, en las culturas de los vencidos. La sensación de que los propios dioses han muerto conduce a veces a perseguir a los propios abuelos.

El Gran Inquisidor de la España cristiana del siglo XVI oculta sus orígenes judíos, y se vuelve con odio contra aquellos de los suyos que han conservado sus raíces. El que ha tenido que aprender catalán de mayor, es el que más insiste en que sólo se hable en catalán.

Historias de Paco Sanz

DESDE EL OSTRACISMO…

¿Realmente nos comportamos como seres humanos en las redes sociales, o como simples muros en los que rebotan porque nos la sudan, las cosas que pasan ante nosotros? Así, sin más, deslizamos hacia arriba nuestro dedito índice… ¿Es culpa nuestra, de nuestro nivel cultural, moral, o lo es de ésas mismas redes sociales…? ¿Éramos así ya antes: así de fríos y de lejanos…?

Entonces, a la solidaridad se la llamaba piedad, a la ayuda compasión, y a la necesidad socorro… España, sola, y en unos tiempos en los que no había ni democracia ni autonomías ni subvenciones ni bancos; en los que de tan pobres no habían ya no lujos sino siquiera caprichos; y en los que sólo había un político que encima decía aquello de «haga como yo, y no se meta en política…»

Tiempos durísimos, en los que a la desigualdad se la llamaba pobreza; simplemente pobreza… Aquella pobreza desoladora que campaba a sus anchas; pobreza vital, mental, terrible, total.

Pero por otro lado, cuentan mis padres y contaban mis abuelos, que en sus tiempos de niñez, o de postguerra y de verdaderas necesidades -finales de los pasados años cuarenta- ningún vecino que se lo podía permitir consentía, que se pasase hambre ni necesidades cerca de él, en su red social diríamos hoy.

Nunca, esperaban ayuda externa ni por supuesto subvención alguna, ni a que vinieran del ayuntamiento o de tal o cual ONG, para apiadarse y ocuparse de sus prójimos; se apiadaban y ocupaban ellos mismos; solos… Todos, tenían a algún paisano menesteroso al que dar de comer, de vestir, o al que dar trabajo; gente, con hijos ajenos a los que ayudar o bien pagando sus estudios, o procurándoles cobijo e incluso buscándoles futuro.

Y sí, vale. Las redes sociales han venido para quedarse. ¡Vaaale…!

Los seres humanos siempre hemos buscado, hemos pretendido, o hemos intercambiado algo; nos ha pasado desde siempre… Pero ahora, con tanta inteligencia artificial rondándonos, tanta publicidad agresiva, tanto algoritmo tramposo y tanto bot espía, la verdad es que ya no sé, si considerar como humano a todo aquello que interacciona, usa o comenta, controla, censura o infecta, el feisbuc éste, y por ende casi todas las demás redes dizque sociales.

Y yo, como soy perro viejo y ya en el 2008 estaba en el rollito éste del feisbuc, recuerdo, cuando no era así ni mucho menos. Nos han tangado… Nos están dando gato por liebre encerrándonos, en un corralito ideológico en vez de disponer de una verdadera red social libre. Sufrimos una censura descarada, en vez de disfrutar de una verdadera forma de comunicación. No sé porqué, nos estamos conformando con una dictadura de pensamiento y por ello de palabra y obra, en vez de luchar por conservar una democracia libre de opinión y expresión.

Cómo el hámster, que histérico al no concebirse fuera de su jaula, cree que quizá es libre porque corre moviendo la rueda de la noria… Y lo que no sabe el pobre hámster es, que lo único que hace en realidad, es servir sólo de entretenimiento a los dueños de la jaula.

Ahora, que me liberado yéndome de feisbuc, y he comprobado que muchos de vosotros todavía me buscáis y me leéis; he de daros la gracias y de confesaros que para mí, cada uno de vosotros sois un verdadero lujo.

Las estadísticas de mi blog dicen, que si bien por negarme a pasar por el aro censor del feisbuc he perdido a más de la mitad de mis lectores; también es un hecho que sois todavía muchos, los que sin pasar por ese aro, parece que seguís queriendo más.

Estando en feisbuc, cada día, me leíais más o menos unos doscientos de vosotros… Y parece ser que ahora desde éste mi ostracismo voluntario, todavía me buscáis todos los días, compartís mis escritos, y me leéis, unos ochenta o noventa. Más o menos, unos veinticinco mil al año.

Lo que yo digo: sois todo un premio.

Gracias, gracias, gracias.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

INMIGRACIÓN ILEGAL

Bungalows Vistaflor. Gran Canaria.

Lo mejorcito de cada casa…

Españoles

Que estemos alojando intrusos ilegales (me niego a llamarles inmigrantes) ni más ni menos que en hoteles, con las excusas primero de que los centros de acogida están saturados, y segundo porque así, además, los trabajadores de esos establecimientos no pierden su trabajo, es de imbéciles, de estúpidos suicidas… Cosas así, no se le ocurren ni a aquél que asó la manteca, ni al que vendió el coche para comprar gasolina, y ni siquiera, a ése otro que dicen que era más tonto que Abundio…

Lo primero que hacen esos intrusos ilegales en el hotelito, una vez que se han duchado, puesto la ropa limpia que les dan y de comida hasta las trancas en el bufet libre, lo primero que hacen repito, es tumbarse a la bartola a media mañana ya tranquilos en una de las tumbonas de las terrazas, y llamar sin falta a sus familiares para convencerles de que se vengan echando ostias pa’cá… Que ésto es Jauja.

Y quién paga semejante despropósito y a quién beneficia, convendréis conmigo que está muy claro. ¿No…?

La ignorancia

La cobardía

La traición

La maldad

Repetid conmigo: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Otra vez: ¡Somos giiilipollas, Somos giiilipollas, Somos giiilipollas…!

– Y una más: Vaaamos…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

COMITÉ CONTRA LA DESINFORMACIÓN

¿¿CÓOOMO…😳??

Pues no que, después de que un troll energúmeno se cansara de llamarme fascista de mierda entre otras muchas lindezas, y justo en el momento que yo me defendí calificándole de mierda roja y asegurándole, eso sí con corrección, que de tan maleducado le saltaría los dientes si lo tuviera enfrente, va el feisbuc e ipso facto me bloquea la cuenta… Hasta ahí podría entenderlo, por voceras que soy. ¿Pero qué curioso…? sólo me la bloquean a mí.

Unos, usan constantemente y sin recato la mentira, el odio larvado, la desmemoria histórico-democrática, y el burdo insulto… Y resulta que otros, no pueden siquiera defenderse usando exabruptos parejos a los que reciben, porque son bloqueados siempre y al instante como si fueran niños castigados a la silla de pensar.

Ya estoy hasta el capullo de esta red social convertida en asocial, que como araña te atrapa en su tela pegajosa, y una vez inmovilizado al embobarte con tanta basura ideológica y publicitaria, finalmente se alimenta sorbiéndote los fluidos vivos que aún queden en tu intelecto, o en tu criterio…

Tres días de bloqueo dicen; y una mierda. Que le den definitivamente por el culo al feisbuc éste: he eliminado por completo mis publicaciones y mi cuenta, y la de istagrán también. Harto estoy de este corralito, me voy.

– «¡Si me queréis, irse…!» dijo Lola Flores aquella vez agobiada entre la muchedumbre… Para encontrarnos, algunas veces hay que irse.

¿Hay vida fuera del feisbuc y del rollo éste de las redes sociales…? Mi padre no supo lo que eran, y el rojo de mi tío Miguel o ahora mi amigo Eugenio tampoco… José Luis Garci no las tiene, ni Jiménez Losantos. Ni Escohotado o De Prada. Muchos tienen a un negro a cargo de sus redes; y yo, ya estoy negro pero de gangrenarme el ánimo, sufriendo esa vorágine de desinformación sesgada y prostituta, administrada por no sé qué infame empresa, ente, o siniestros personajes…

Me arrogo el mérito de ser una de las muchísimas personas, censuradas a los pocos minutos -diez o quince- de conocerse la oficialidad de la entrada en vigor de esta mierda de comité contra la desinformación, que esta mierda de desgobierno rojo se ha sacado no de la chistera sino de la faltriquera, cual navaja trapera… Así reventara, el que haya decidido dar luz verde a un puto comité de censura pura y dura.

Lo he borrado todo. Estoy muerto para feisbuc, o eso me creo… ¡Qué alivio…! Y sé, que el no participar hoy en día del rollito éste de las redes sociales, es una forma voluntaria de aceptar la condena a un tipo de ostracismo. Sí, pero bendita condena y bendito ostracismo que me liberan de este mundo mentira y virtual tipo Matrix, en el que o caminas en el mismo sentido que camina la multitud, o eres una anomalía, un dejavú, un peligro, y por todo ello un objetivo a eliminar.

Y como para el feisbuc éste, parece ser que fuésemos unas meras mierdas secas que flotaran en su sentina de aguas fecales, flotamos sí, pero nadie distingue nada entre tanto detritus al no vernos unos a otros, casi ahogándonos en basura mediática.

¿Entonces, qué coño hacemos aquí dentro, si es un sitio donde ni se nos estima ni se nos respeta…?

aaanda y que le den…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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ESPAÑOLES IMBÉCILES

Que se dejan insultar…

Para una parte considerable de españoles imbéciles, parece que no hay ninguna diferencia, entre el mecanismo mental que los impulsa a votar siempre a su partido político de toa la vida, y el que los impulsa a ser un forofo irredento de su equipo de fútbol manque pierda. Piensan con y como un culo… En vez de votar con la cabeza y el bolsillo votan con los cojones y el corazón; y claro, así nos va a todos.

¿Cómo es posible si no que tipejos siniestros y vacuos como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias, hayan accedido ni más ni menos que al gobierno del Reino de España, cuando se ciscan en público y en privado tanto en la mismísima España -de la que han estado mamando- como en su Monarquía, en su Constitución, en su Himno, en su Bandera, en su Historia, en sus Muertos, en su Gente…?

Cuando mis hijas me preguntan que qué coño pasa en nuestro país, que porqué nuestros políticos tienen la cara tan dura, me quedo sin palabras… Ésta poca vergüenza no se la explica nadie, si no fuera porque pareciera que a aquellos españoles imbéciles se la suda todo.

Y no sé porqué tengo la sensación de tener, en la parte que me toque, alguna culpa de cómo está nuestro país; por no haberlo hecho lo suficientemente bien; por no haber hecho lo bastante.

A mi generación nos regalaron una recién estrenada y por ello defectuosa democracia, y en cierta forma, sabiéndolo, no la hemos perfeccionado corrigiendo sus fallas sino que las hemos utilizado, pareciera que para hacernos trampas y quebrarnos al solitario. Y tanto hemos utilizado la Constitución y las leyes de forma torticera y prostituta, que hemos llegado a ver normal el que muchos se las salten a la torera, y las quiebren, para salirse con la suya.

Y así, tenemos ahora amorrados al gobierno a una gentuza, que odia a los españoles hasta tal punto, que en su día usaron el terrorismo sin piedad para conseguir sus fines y encima, lejos de renegar de aquella no tan lejana barbarie asesina, la exhiben en nuestra cara en el Congreso de los Diputados como si de un mérito democrático en nombre de Franco se tratara. Cuando lo que odiaban y mataban eran siempre, y simplemente, españoles.

– ¡Me cago en todos sus muertos…!

Otros, que no se cansan de traicionarnos saliendo cansinos cada dos por tres al balcón de la Generalidad a proclamar la republiqueta ésa, que no tienen los huevos ni el apoyo suficientes para ganar por la fuerza y con una revolución en las calles, que es como se consiguen esas cosas: luchando con cojones, con sangre, y víctimas en las calles… Como a ellos les gustaría.

Cobardes unos y otros; pero igual si no más cobardes nosotros que lo hemos consentido.

El caso es que yo soy un español al que no le importa todo una mierda, y no soy seguramente un tipo ejemplar, pero lo que nunca he sido ni por mi educación se me ocurriría ser nunca, es tan infame y tan ladrón, así de sinvergüenza y malnacido, como lo son y se comportan muchos de los que hemos permitido que accedan a ciertos puestos de relevancia política e institucional.

Y claro, ésto no lo entiende nadie, nadie… Ni Dios.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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Facebook

Eres muuu tonto, mucho… Te lo dijeron muchas veces; y tú: que nunca, que no… Y mira: ¿lo ves…? Que sí. Eres tonto.

Lo malo del caralibro éste de mierda, no es que te inunde con publicidades sino que a la vez tiene la desfachatez de decirte lo que no tienes que comprar… ¿No te has dado cuenta? Son dos cosas distintas: puedo a regañadientes adaptarme a la primera, pero la segunda me toca profundamente los huevos… ¿Quién es caralibro para decidir qué publicaciones puedo ver y cuáles no, de mi prima Paula por ejemplo…?

Me encantaría poder seguir libremente a la buena de mi prima Paula, sin que me pusieran como un filtro en la cara que decidiera qué cosas sí y cuáles no, son las que más me convienen saber de las que mi parienta cuenta… También, tengo un amigo en Perú -Iván Figueroa- que sé que es un fiera, y del que caralibro también ha decidido que yo no sepa nada… Y mira que lo sigo con el dedito ok y él sabe, que tengo muchas ganas de saber de él y que lo quiero mucho, pero nada, no hay manera: caralibro no nos deja… Inexplicablemente, caralibro no quiere que él sepa -aunque yo sé que en el fondo él sí lo sabe- que a mí me gustaría mucho saber de él.

¡Qué extraño, y qué siniestro…! ¡Vaya mierda de red social…!

¿Y la política…? ¿Por qué nos encierra caralibro a cada uno en un corralito ideológico…? ¿Por qué, solo vemos una y otra vez las publicaciones de los mismos cansinos repitiendo lo mismo…? Y sabéis que todos sois mis cansinos favoritos. Mis queridos cansinos.

Caralibro pareciera ser que sí, que sí te informa de cuánta mierda hay en tu mundo, pero lo que no te deja es pasar la fregona de la verdad; ni siquiera la de tu verdad porque gritas y no se te oye; ni siquiera los tuyos te oyen. Caralibro te asfixia si le conviene, y te deja sumergido y solo, ahogándote en sus algoritmos siniestros… Y te pierdes, en el éter del silencio en tu línea de tiempo sin que nadie oiga el grito en tu muro… Y como si detrás de un muro, y aunque te estuvieras muriendo a gritos, esos algoritmos lerdos son capaces de bloquearte digamos que por facha o por suicida… Y claro, te morirías como un sordomudo, solo, y como que detrás de un muro.

Inteligencia artificial lo llaman. ¡Vaya mieeerda de red social…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

censurado-bloqueado-tocadoloshuevos

Llevo muy a gala el que estos enanos, anónimos, que controlan el rollo éste del Facebook, me hayan censurado-bloqueado-tocadoloshuevos, muchas veces ya… Debe de ser porque parece que tengo el honor, de que o bien a Ana Pastor o a vaya Usted a saber quién, o le gustan mucho mis huevos o me tiene algo de ojeriza…

Escribo mal según dicen, porque cuando utilizo palabras simples como mierda o coño, subnormal, rojo, negro o maricón, parece ser que saltan las alarmas del mecanismo imbécil éste de la red social: no sé qué coño del odio, dicen… Mierda de tela de araña; que no es red social sino mecanismo que hace de la mera palabra, trampa ideológica, siniestra, y comercial… Aaanda y que le den por culo al Facebook… ¡Qué cambien de algoritmos…!

Mi único consuelo es que de vez en cuando, me leéis… Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA REBELIÓN

Historias de Paco Sanz

¿Hasta qué punto puedes aguantar según qué? Es un misterio. Recuerdo una propia de nazis: dejaban a un sujeto en una habitación con un niño que lloraba constantemente, con un llanto especialmente angustiante, y que no dejaba de hacerlo hasta que le daban de comer. Era una habitación pequeña, mal iluminada. El niño estaba en una cuna. Era vigilado por una cámara.

Cuando el pobre tipo se había cansado de sostener al llorón, cuando se había cansado de acariciarle, de intentar calmarle, de pasar de él a base de acurrucarse al otro lado de la habitación tapándose los oídos… llegaba un momento que iba a por el niño con malas intenciones, entonces se abría la puerta y se acababa el experimento… Se intentaba relacionar la formación, el sexo, la raza, la edad de los sujetos, con el momento de no poder aguantar más. El intento de maltrato era en todos los casos una cuestión de tiempo. No sé si creérmelo.

Nos han obligado a quedarnos en casa, a no salir de la ciudad, del territorio. A guardar la distancia de seguridad, a llevar la mascarilla, a usar guantes, a untarnos de gel, nos han recomendado no tocarnos tanto la cara, ahora incluso no nos dejan fumar en la calle. Lo han hecho tan mal en tantas cosas que dan ganas de llorar. ¿Hasta qué punto aguantaremos? Es un misterio. Estos bichos de dentro y de fuera nos están convirtiendo en bichos a nosotros mismos. El heroísmo de quedarse aguantándolo todo, es el heroísmo de la cucaracha.

Vuelvo a Cumbres Abismales, aquella novela de Zinoviev de cuando en la Unión Soviética estaban a punto de no poder aguantar más, y viene alguien de fuera a ayudar: “¿Qué siente usted ahora? Preguntó el Visitante. Confusión, dijo el Charlatán. ¿Qué desea? Preguntó el Visitante. Tranquilidad, dijo el Charlatán. Tenga fé, dijo el Visitante. La fé no da seguridad, dijo el Charlatán. Resígnese, dijo el Charlatán. Nos imponen un estado de angustia e ira. Luche, dijo el Visitante. No puedo, dijo el Charlatán. Hay que luchar pero no por eso. Y bien, dijo el Visitante, aguante. Falta poco.”

Nos están obligando a desobedecer ya. Antes de embarcarse en un acto de desobediencia civil deberíamos: Informarnos de los hechos, la injusticia de los hechos que nos llevan a esta acción, contrastarlos adecuadamente, considerar cómo pueden cambiar por lo que vamos a hacer. Negociar a muerte apurando todas les medidas legales a nuestro alcance. Examinarnos para precisar si somos lo bastante fuertes para aguantar lo que se nos viene encima, por ejemplo una enfermedad. Y finalmente: Hacerlo, y mantenernos firmes en ello, sin dar marcha atrás.

Entiendo a esos que hartos ya van a por el bebé… En los términos de hoy, que hacen por contagiarse. Una vez en la vida el hombre tiene que hacer experiencia de su pobreza, de su soledad y desarraigo frente al mundo. A lo largo de una noche tiene que aguantar a pie firme, mirando a los ojos de la muerte.

Historias de Paco Sanz

LA NUEVA SUBNORMALIDAD

¡¡Qué cosas…!!

Lo de la nueva normalidad es en sí mismo un oxímoron, una nadería; otro de vuestros eslóganes tramposos, para que como silbido de pastor, haga entrar a vuestro rebaño por la vereda zurda…

Meteros esa nueva normalidad que por doquier pregonáis por donde os quepa, y poneros a trabajar de una vez para devolvernos la normalidad de siempre… Aquella normalidad de besar a nuestras madres, en vez de acostumbrarnos a este infame presente de distancia y mascarilla… La normalidad, de apoyarnos con naturalidad tanto en la barra de nuestro bar como en el hombro de nuestro amigo… La normalidad, de arrancar nuestro coche para ir donde nos salga de… La normalidad, de volver a confiar en mi médico y él en mí, sin que nos miremos recelosos de reojo, porque ni a él ni a mí nos hayan hecho la dichosa prueba del bicho ése…

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Dejaros de nuevos pactos de la Moncloa, de inventar el hilo negro, de desescaladas locas hacia nuevas normalidades, o de creeros que sois los primeros en asar la manteca… Poneros a trabajar ¡Magantos…! Empezad ya a hacer vuestro trabajo, en vez de hacer vuestro agosto con nuestra ruina..

¡Que llevamos más muertos por millón de habitantes que ningún otro país del mundo…! ¡Miles y miles de españoles muertos o infectados por el virus y vuestra desidia…!

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Nueva normalidad dicen…

Majaderos.

Que no nos engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

pedazos rotos

Hoy lo he mandado todo a la mierda; y después de treinta y tres días me he saltado, por fin, esta rutina cutre en la que casi he caído. Malas costumbres; desidia y cerveza, autocompasión y escondite, soledad y pan de molde. Pequeñas perezas y vicios veniales tras los que me he refugiado, escondiéndome todo este tiempo.

Tiempo sin salir de casa; solo para trabajar. Oyendo cómo, el soliloquio eterno del mar diluye hasta que engulle, a su alrededor todo sonido, música o pensamiento; toda palabra, vibración o intención. Buscando, el silencio que se esconde tras ese ruido náutico. Atento, para anular cualquier interferencia. Abstraido y por completo concentrado, solo, en aquello que produce ese ruido inmenso del mar… Dejándome inundar por semejante bramido marino, omnímodo, e incansable.

Ese sonido como mágico, líquido y hasta maternal, parece lavar penas y curar heridas… Meditar envuelto en este mantra marino quizá, obre un milagro curativo, echando algún tipo de sal pura y beatífica justo, en los escozores de la conciencia, en las llagas de las soledades y silencios, y en las heridas abiertas de la pérdida.

Como bálsamo de Fierabrás sonoro, aplaca revanchas y calma iras, propicia olvidos necesarios, y es posible que también, consiga el alivio y hasta el perdón de algunos pecados.

Esta mañana, sin más, me he arrancado a correr durante casi media hora; y claro, como no podía ser de otra manera casi tiro la hiel por la boca dado el penoso estado de mi forma física. Pero una vez repuesto de la asfixia y recuperado el resuello, hasta me he atrevido a darme un rapidísimo chapuzón helado y vivificante en el mar. Luego de ducharme y afeitarme, he ido a un restaurante chino que conozco a comer algo decente despues de éste más de un mes: rollito de primavera, y un pato laqueado al estilo Peking sublime.

¿Difícil de superar, eh…?

Ahora, ya solo me falta ordenar algunas pequeñas cosas; detalles no menores, como poner orden al caos horario en el que estoy vegetando; terminar de aprender a poner la lavadora sin que ésta eche a correr cuando centrifuge; decidirme de una vez a hacer la cama como dios manda; también he de ponerme a limpiar y ordenar la casa, antes, de que venga alguien de improviso y crea que principio un síndrome de Diógenes; tampoco se me puede olvidar durante más tiempo el regar las plantas, pobrecillas; y también, tengo pendiente el aprender a planchar.

Y sobre todo, y desde ahora mismo, me propongo abandonar este inútil abandono tan abandonado, en el que tan olvidado me tengo.

Hora es de clausurar éste, mi refugio, donde he podido lamerme con recato las heridas de la decepción, reflexionar, y recomponer algunos, no todos, de mis pedazos rotos y esparcidos por ahí.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Nuestro niño interior…

Ahora tenemos interné, istagrán, el feisbu y el güasap.

Menos mal.

A nuestras órdenes siempre estarán los secadores de pelo, el mando a distancia del aire acondicionado o los dos botoncitos de los elevalunas eléctricos… Para hacernos la vida aún más ociosa e inane, disponemos de alivios como la moda, la inteligencia artificial, o una multitud de fármacos multiusos que hasta nos la ponen dura… Y una de las cosas creo yo, más inquietantes: coches que dentro de poco van, ni más ni menos que a conducirnos.

Os acordáis del anuncio aquél de BMW… ¿Te gusta conducir…? Un BMV con las ventanillas abiertas y la carretera fluyendo frente ti… Tu mano abierta, fuera del coche, abanicada libremente por el placer de conducir a contraviento de la velocidad. La otra de tus manos agarraba el volante; conducías tú.

Pues hasta eso nos quieren quitar. Porque es el coche al igual que lo fue el caballo una de las grandes conquistas humanas: la de la libertad de movimientos a nuestro albur. Y no dudéis de que es éso justo, después del dinero en metálico, lo segundo que nos quieren arrebatar: el libre albedrío.

O bicicletas y transporte público barato, o coches para pobres. Cochecitos capados y obedientes, que tengan como mucho tres o cuatrocientos kilómetros de autonomía, y que chiven a cada paso cualquiera de los que tú des… Que siempre sepa George Orwell por dónde vas, y cuándo y porqué usas tu tarjeta de crédito.

Tooonto.

El cabrón de George Orwell ha empezado a tener razón mucho más aprisa de lo que cualquiera hubiéramos podido imaginar.

Dejamos una especie de rastro, como de baba rastrera, a cada paso digital que damos en Internet. Nuestros datos son muestra y carnaza para oscuros sabuesos; perros de olfatos prestos a interpretar nuestra realidad presente y a decidir, lo mejor para todos y cada uno de nosotros. Y así, alguien siempre nos usa… Usan constantemente nuestro horario y nuestros gustos para invadir con impunidad, hasta la intimidad de esos minutos en los que vas a cagar tranquilo en casa y te llevas el móvil. O hasta cuando estás yendo al trabajo en el autobús y repasas en el jodido aparatito tus menesteres varios.

Tooonto.

Hemos creado una sociedad mullida de tantas perezas, que la gente se ha creido que puede salvar el mundo y comprar barato.

Soplar y sorber a la vez. Ansiamos bóbamente gustar a todo el mundo y volver a recuperar aquél nuestro niño interior. La niñez -lo infantil- es un estadío que está mariconamente sobrevalorado, porque los niños al igual que las flores son muy monos pero dan fruto sólo cuando dejan de serlo… Pretendemos recuperar una felicidad mañaca y cutre, como turistas que repiten todos las mismas aventuras ya sin riesgos y en sitios ya trillados.

Yo en cambio, querría olvidar toda esta nadería vital que nos domestica y recuperar mi animal salvaje interior… Ansiaría volver a lo de carnívoro y lo de nómada, lo de animal prístino que aún quede en mí. Regresar a mi ser homínido perdido y primigenio, omnívoro y depredador. Sentir de nuevo dentro de mí a aquel bruto lleno de pelos y miedo; bestia dejada al albedrío del frío, del torbellino, y de la completa intemperie de esta puta naturaleza nuestra.

Con lo que ahora sé, quiero dejar de ser insensible ante este presente de mierda, esta estupidez y esta ñoñería flagrantes. Es más, quiero que se me revuelvan las tripas y vomitar de vergüenza ajena frente a tanta hipocresía… Quiero atacar para defenderme si me atacan. No quiero permanecer impasible ante este suicidio vital en el que nos estamos embutiendo lentamente. Una trituradora moral, una confusión, en la que olvidamos nuestro deber de ser humanos; de ser gente amigable, receptiva, ignorante, y por ello curiosa.

Quiero luchar todos los días para ganar mi comida mientras me sea posible y duren mis fuerzas. Continuar porfiando para follar mientras esa pulsión animal así me empuje. Y proteger hasta la muerte mi cueva y a los míos… Me gustaría que se me volviesen a afilar los colmillos para volver a devorar carne cruda si fuera preciso, arrancándola a estirones de los huesos de mis presas.

Quiero matarme en una curva cualquiera o en el intento de colmar cualquier pequeña cumbre. Peleando, malfollando, o persiguiendo un sueño cualquiera… ¿Qué más da…?

Y cuando no sea así, piedras sobre mí.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

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República idílica

Sería chocante si no fuera trágico, ver cómo más españoles de los debidos, lerdos en historia, recuerdan con ese orgullo tonto que sólo proporciona la ignorancia, el vergonzoso episodio de la bochornosa II República Española.

Muchos, tal vez desde la miserable ceguera que provoca la ignorancia profunda, o quizá desde el odio más rancio, reivindican con ambos argumentos, un período que de haber prosperado en su día, habría acabado con la nación que hoy conocemos. Nación donde ellos mismos, quiéranlo o no, han crecido, y donde se ve que sólo pastan, se abrevan, defecan.

La República, como forma de Estado, se puede perfectamente defender sin conflictos con la democracia, el intelecto, o con la moral; pero siempre y cuando sus dirigentes y sus instituciones, actúen de forma democrática, inteligente, y moralmente aceptable.

Pero, sabed, que la infausta republiqueta que estos zombis ideológicos conmemoran, fue un período negro, abyecto y nefando en nuestra historia reciente; y que acabó, como todos sabemos que acabó. Ni más ni menos que con la peor de las contiendas posibles: una guerra civil. Guerra, que La República perdió sin remisión y sin honor.

Sin honor porque, en vez de negociar una rendición con condiciones y salvar así con dignidad al más de medio millón de españoles que tuvieron que huir, la que huyó fue La República… Sus políticos al completo huyeron como pollos sin cabeza, dejando al albur de su infortunio a millones de compatriotas que habían creído en esa república de pacotilla roja.

Y fue derrotada por infame y por vacía de razón e ideas, por la torpeza de sus dirigentes, y por la profunda injusticia que sus postulados predicaban: dictadura del proletariado, Comunismo, y odio visceral, profundo, a todo atisbo de libertades individuales.

En fin, que nos gusta eso de cagar en el mismo sitio donde comemos..

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¡¡ VIVA ESPAÑA…!!

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Antonio Rodríguez Miravete

Te voy a dar yo «rafarendum…»

AFIRMO

Preámbulo

Quiero creer que la mayoría de españoles de bien, tras leerlas, coincidiríais conmigo en éstas mis simples afirmaciones:

Primera

Afirmo que los españoles debemos de cuidar del Planeta. Pero, después de cuidar el Planeta, lo más importante que tenemos que hacer los españoles es cuidar de nosotros mismos y de Nuestra Nación.

Segunda

Afirmo, que el principal problema de los españoles -de todos- es nuestra cada vez más inquietante y evidente división, generada por la actitud de nuestros nefandos políticos.

Tercera

Afirmo que esta situación de división, se debe a la mala gestión que éstos, nuestros corruptos políticos, de forma premeditada, sibilina y parasitaria, han hecho del actual Estado de las Autonomías.

Cuarta

Afirmo que, por todo lo anteriormente expuesto, lo más importante que tenemos que hacer los españoles, es acabar con el actual Estado de las Autonomías y con los políticos que de forma tan espuria lo gestionan.

Quinta

Por último, afirmo que la mejor forma, legal y democrática, de hacer efectivas las afirmaciones expresadas en los puntos anteriores, consistiría en hacer que los españoles fuésemos consultados en un referéndum nacional y vinculante: si queremos seguir con la situación actual, o si queremos revertir la deriva de esta debacle nacional en la que nos encontramos.

Si no, ¿para qué coño seguir cuidando del Planeta…?

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras