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Sinsonte y Pelafustán

Historias de Paco Sanz ✍️

Hay cada vez más autores de artículos y menos lectores. El saber se fragmenta y esterotipa: para triunfar como investigador lo mejor es saber no mucho sobre casi nada y no salirse de los cauces metodológicos establecidos. El impulso renovador que resulta del mestizaje entre disciplinas sólo se produce muy raramente. Un investigador de prestigio puede ser un personaje profundamente inculto, que ni siquiera haya reflexionado sobre las conexiones entre la parcela que cultiva y el conjunto de su área, y no digamos entre ésta y las demás, ni en la relación de lo que hace con las necesidades de la sociedad. Estos peligros no son sólo de ahora ni de aquí; ya advertía Ortega, y eran muy otros los tiempos, sobre el riesgo de que cualquier sinsonte e incluso cualquier pelafustán pudiera alcanzar fácilmente posiciones de influencia en la universidad.

Se publican tantos artículos científicos que necesitamos algoritmos artificiales para saber de algo que te interesa, que es original, y que ha pasado la revisión de los pares (peer review). Y cuando hay tanto publicado sobre un tema, es como cuando le preguntas algo a un filósofo: enseguida te olvidas de qué has preguntado.

En la historia de los descubrimientos, lo primero que se averigua no parece que vaya a servir para nada. Como cuando Volta le presentó la primera pila a Napoleón. El emperador preguntó: “¿Para qué sirve?” Para nada, claro. Luego alguien encuentra en aquel primer descubrimiento, algo que enlaza con otros parecidos o responde a otras preguntas, que se pueden aplicar a algo… luego llegan los ingenieros, los artesanos, los inversores, los vendedores… Y es posible que eso lleve a nuevas maneras de considerar la realidad, porque sin el microscopio o el telescopio sería una muy otra. El trabajo de los científicos ahora, es cada vez más, acompañar y explicar los hallazgos empíricos de quienes juguetean con la tecnología y terminan por descubrir algo.

Suelo encender una vela para que me haga compañía, y para dar a mi presencia en el estudio y ante las pantallas un aire real. Y me acuerdo de Edison, el inventor, que cuando por fin encontró la manera de conseguir que la electricidad fuera de de un lado a otro, con pocas pérdidas y pudiera encender bombillas a mucha distancia, dijo: “pronto, en las casas, sólo encenderán velas los ricos”. Me siento rico cuando pienso en ello.

Las mejores fantasías e historias sobre la humanidad no han sido cantadas por los bardos ni escritas por novelistas o guionistas, sino contadas por los científicos. Me siento como Proust agradeciéndoselo, porque con sus descubrimientos han contribuido “a levantar parcialmente en nuestro honor el velo de miseria e insignificancia que nos deja indiferentes ante el universo”.

«The stories of science are far more magnificent, grand, involved, profound, thrilling, strange, terrifying, mysterious, and even emotional, compared to the stories told by literature…» Las mejores metáforas, no son cosa de poetas sino de científicos. Poéticamente habitan el mundo. Son especialistas en ideas de las que Pauli hubiera dicho eso de: “Ni siquiera son falsas”.

Historias de Paco Sanz ✍️

¡Ahorrad malditos, ahorrad…!

Ésto de los españoles es que es la ostia… Mira que los anglosajones lo aprendieron casi todo de nosotros, y después de siglos de rivalidad, no solo parece que lo hemos olvidado casi todo de nosotros, sino que tampoco hemos aprendido nada de ellos… ¡Qué envidia de la buena que me dan! ¡Siempre quedándose con el mundo…! Su Historia, sus universidades, el respeto por las tradiciones, la ciencia.

Aunque es un hecho éso de que ellos desde siempre han anhelado tener nuestra hondura y nuestros cojones (no paran de tocárnolos) es evidente, que también nosotros necesitaríamos algo de su magnífica inteligencia social para terminar de ser felices como nación, que no lo somos… Quizás, la reconciliación con nuestra Hispanidad y con nuestras raíces, para competir hoy y de igual a igual con el resto del mundo, podría ser la solución a tanta nuestra tontería nacionalista, a la leyenda negra, a la indigenista, o a nuestro secular y estúpido complejo de inferioridad cultural…

Y ahí lo dejo.

Cuando no estudias a tu adversario, sino que solo lo combates, pierdes seguro… Luchas a tontas y a locas, a ciegas: solo a fuerza de corazón y no de inteligencia, de cojones y no de bolsillo. Y luchar solo con el corazón y los cojones es la mejor forma de ser bravo en el campo de batalla, sí; pero también de morir en él.

Ésto del ahorro energético, el cambio climático o la inflación, hoy, es como aquéllo de la reconversión industrial de los ochenta: una trampa para magantos. Vender el coche para comprar gasolina: el tonto de Abundio abriendo bares y cerrando fábricas.

Si hace más calor en verano habrá que joderse y adaptarse. ¿No… como los beduinos…? Bien está que ahorremos energía y cuidemos del medio ambiente pero hagámoslo de forma moderna: por eficiencia, no por necesidad ni por orden o capricho de nadie.

¡Por Dios, estamos en el siglo XXI…! ¿Qué coño es ésto de tanta idea para ahorrar energía, y ninguna para producirla…?

¿Es que estamos tontos o qué…? Es algo que no logro entender y parece ser que ningún medio de comunicación incide en esta idea. Nos hemos convertido en una sociedad de alienados que bailan solo a un son, que no sé yo quién toca… Y nuestros medios de información y de comunicación son -se han convertido- en cámaras ecoicas, donde rebotan siempre los mismos mensajes estúpidos, onanistas, repetidos y suicidas.

Fracking, carbón, energía nuclear, eólica, energía hidráulica, solar, y geotérmica en Canarias. Tenemos de todas. ¿Entonces…? ¿Qué coño pasa…? ¿Porqué no podemos producir energía, porqué…? ¿Contaminan más, o menos que la pobreza, las ideologías, el paro o la desidia…? ¿Y la tontería, no contamina todavía más…?

¿Qué coño gas…? 😳

Pues nada, aquí estamos los españoles como picándonos los huevos pero sin poder rascarnos. Con una sensación como cuando se te atasca un estornudo, o cuando necesitas mear imperiosamente pero no es posible. Una especie de bostezo continuo que no te deja dormir. Un estadío tal, como cuando sientes un gas retortijando tu bajo vientre pero se te resiste el peo… Un sí pero no… No puedes. Ansiedad. Estupor. Necesidad.

¡Ah, es verdad, que somos gilipollas…! Se me había olvidado. 😂🤣

…eeen fin. 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

COLECTIVIDAD Vs LIBERTAD

Historias de Paco Sanz ✍️

Los adictos a la libertad somos individualistas. Por eso el fascismo y el comunismo nos hacen alzar la ceja. Son colectivizadores de pobres, dan miedo, se fundan en él, venden seguridad: de que no nos va a faltar de nada desde la izquierda, y desde la derecha de que se van a mantener nuestros privilegios. El colectivismo, que ha intentado siempre entrar por los extremos, ha terminado haciéndolo por el centro. Asistimos pasivamente al espectáculo del crecimiento del Estado, a la sombra de nuestra adicción a los dispositivos.

La medicina y la ciencia han ocupado el lugar de la religión y la política, que han acabado siendo sustituidas por su mero espectáculo. Los creadores de series, de redes, manejan las mitolgías como religiosos, alimentan a sus adictos con gratificaciones infamantes, y la tecnocracia por la que llegan sus mensajes se nos ha colado, mente y cuerpo, adentro… Cuando entro en el agua del mar, siempre pienso, si siguen en el bolsillo de mi bañador el móvil, la llave del coche o la del parking, o si mi reloj es verdaderamente sumergible.

La burocracia es como el desierto, crece. Maldito sea el que lo facilite. Cada día lo común va siendo devorado por lo público y lo público por lo colectivo. Cada vez hay más gente trabajando en prisiones estatales, o farmacológicas, o viviendo dentro de ellas. El ‘progreso’ consiste en no detener el crecimiento de la burocracia.

No sólo cada vez hay más gente con contratos temporales trabajando para la Administración, sino que cada vez se inventan más tareas para los funcionarios subordinados; y además, los gobiernos crean nuevas áreas de actuación, de modo que el Estado interviene en más y más ámbitos. Cuando nuestras economías están ya colectivizadas en su mitad o más, mantener la tendencia, conduce de forma inevitable a la intromisión de funcionarios, normas, reglamentos, sanciones, inspecciones y demás, en el núcleo de nuestra esfera privada. Último reducto desde el que podemos seguir creyendo en nuestra agencia, en nuestra libertad.

Fragmento de cerámica griega enegrecida y grabada con el nombre de un tirano, utilizada para una votación. Siglo VI aC

Vivo en el campo, aquí la intromisión del Estado no se llama colectivización, ni burocracia, se llama ecologismo. Además, he vivido de la medicina toda mi vida, así que he sido testigo del paso del Estado Policial de los colectivismos al Estado Clínico éste de las democracias, que no impone la ideología sino la curación. Que es peor… Si eres malo vas a la cárcel, peeero, si eres un enfermo mental no tienes culpa, se te “cura…”

No me gusta la democracia por lo colectivista que es. Igualar por lo bajo nos lleva a formar parte de una especie de enjambre de abejas, que es algo así como el colmo de la monarquía… La acción de colectivizar implica empequeñecer, una especie de declaración que la buena vida se acaba, y empieza la supervivencia; algo inherente al espíritu de la colmena, al de la democracia realmente existente.

Historias de Paco Sanz ✍️

VIOLENCIAS

Cuando era pequeño no lo percibía, pero se ve que ahora, que soy algo más mayor, empiezo a darme cuenta de la gran cantidad de violencias que hay por ahí… Y de gilipollas.

Violencia terrorista, medioambiental, de género, multigénero o patriarcal; violencia social, educativa, policial o vicaria; violencias sexuales y/o estéticas; homófobas, lingüísticas e incluso judiciales; violencia animal, intencional, y hasta violencias latentes. ¿Y violencias femeninas no…?

Yo, siempre había creído, que hacer distinciones entre el tipo, género, intensidad o carácter de la violencia era de verdaderos psicópatas. De puros enfermos, dignos de una buena lobotomía que nos librara de ellos al menos fuera de los manicomios… Los psicópatas no se curan nunca, si acaso se medican, encerrados.

Creo, que no hay diferencia alguna entre la violencia utilizada para ahorcar un gato, darle una ostia a una mujer, violarla o envenenar a su marido; ni la utilizada para golpear a un niño, a una vieja para robarle el bolso, o la cabeza de álguien hasta matarlo. Tampoco la hay -diferencia alguna- entre la violencia necesaria para resarcirse tanto del deseo de venganza como del resentimiento del despecho… El deseo de hacer todo el daño posible siempre es el mismo sea cual sea el motivo: el mal siempre es el mal. Maligno, mala señal, mal signo… Siempre.

Hacer clasificaciones, distingos entre violencias, es como remover una mierda con un palo. Como si en un concurso de mierdas de perro tuviéramos que elegir, y manifestar en público y de mayor a menor, cuáles, son los zurullos que más nos disgustan.

¡Iros a la mierda…! ¡Es inútil, y asqueroso…!

La violencia es siempre violencia, y siempre, es fácilmente distinguible de la bondad, de la firmeza de convicciones, de la disciplina y el convencimiento necesarios para conseguir cualquier objetivo decente en la vida.

Como las fobias, que también vienen de los odios, frutos de tantas y tantas violencias: elegetebeifobia, heterofobia, feminofobia, transfobia, disforiafobia, dimorfifobia, gilipofobia, locofobia, magantofobia, españofobia o estupidifobia…

Y no se vayan todavía, que según la RAE, aún, hay más:

acrofobia
aerofobia
agorafobia
amaxofobia
androfobia
anglofobia
aporofobia
aracnofobia
claustrofobia
clerofobia
dismorfofobia
ereutofobia
eritrofobia
fotofobia
francofobia

galofobia
germanofobia
ginefobia
hidrofobia
hispanofobia
homofobia
islamofobia
nosofobia
serofobia
tanatofobia
tecnofobia
xenofobia
zoofobia

Continuará…

¡Iros a la mierda…!

…eeen fin. Vosotros no 🙏… 😂🤣

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

MEMORIA HISTORIA

Historias de Paco Sanz ✍️

La historia siempre es contemporánea. Es un mal asunto recordar con ella, para recordar tenemos la memoria; es más humilde, es mejor. Ahora la memoria ha perdido esa virtud, ya no quiere recordar. Es el efecto Google: sabiendo dónde lo puedes encontrar no haces nada por recordarlo. Sabiendo que tienes la información a tu alcance limitas el esfuerzo por incorporarla a tus recuerdos. No vas a poder usarla para pensar, o decidir, nada.

El fin último de nuestra memoria no es recordar el pasado, sino usar los recuerdos para mejorar el presente y el futuro. De modo que no pretendamos su fidelidad; no la antepongamos a su utilidad. Nos estamos quedando sin futuro por dejar de modificar el pasado, y para modificarlo, debe formar parte de nuestros recuerdos. ¿Que cómo se pierde el pasado…? mediante la disociación: una especie de división horizontal de la vida mental; sabes que pasó una cosa pero prefieres creer que pasó otra. Luego la represión y la inhibición. La potenciación de un olvido activo, de una desconexión que se contagia a redes neuronales cada vez más amplias, y que están más o menos relacionadas con lo que uno no se complace en recordar.

La gente estamos siempre gritando que deseamos un futuro mejor. No es cierto. El futuro, es un vacío apático que a nadie le interesa lo más mínimo. El pasado está lleno de vida, le gusta irritarnos, provocarnos, insultarnos, nos tienta a destruirlo o recordarlo. El único motivo para que la gente desee adueñarse del futuro es para cambiar el pasado. La pericia requerida en el futuro no consistirá en recordar hechos, sino en evaluar de modo crítico una gran cantidad de datos, discernir la señal del ruido, sintetizar contextos, y emplear la síntesis para abordar problemas del mundo real… Los educadores deberían proponer a los cerebros adolescentes ese tipo de tareas, y entrenar su plasticidad para lo que va exigirles la era informática.

A mí no me gustan tanto los hechos como las palabras, no sé pensar sin ellas y a veces con sentir no basta, uno debe poder soñar. Y sólo hay sueño donde hay lenguaje para recordarlo… Hay un sueño para olvidar y otro para recordar. Con el sueño se suelen olvidar mejor las emociones que las informaciones. Excepto si las emociones son muy importantes. Porque el olvido ligado al sueño tiende a retener lo importante y a olvidar los detalles.

Estimulando transcranealmente las ondas lentas del sueño (0’75 Hz) el recuerdo de las palabras memorizadas antes de irse a dormir, mejora.

El azar y la inercia mueven el mundo, y particularmente al mundo vivo. Nos suponemos intención, porque ayuda a recordar y a hacer predicciones con la ficción de introducir sentido a lo vivo de nuestra vida.

Bebemos de las aguas de la fuente de Mnemosine para recordar, para saber quienes somos; la memoria se une así a la identidad… Y luego las bebemos del río Leteo si esperamos olvidar, reencarnarnos en otro; si aspiramos a dar tregua a nuestras preocupaciones; o si a volver a empezar…

Historias de Paco Sanz ✍️

VACACIONES

Historias de Paco Sanz ✍️

De la vacación de los grandes valores, nace el valor de las actuales vacaciones. No me han gustado nunca las vacaciones, ni siquiera cuando trabajaba; ahora menos. Y no sólo porque a todo el mundo nos da por ir de un lado a otro, sino porque perdemos de vista las relaciones enriquecedoras y nos dedicamos a estar lejos de casa por ver cosas nuevas, para ver si así, seguir siendo los de siempre nos duele menos. El turista quiere olvidarse temporalmente de su identidad, quiere descansar de ella. Por eso le resulta excitante en grado sumo tener aventuras en un país en el que no le conoce nadie.

“Las vacaciones son un conjunto de ocupaciones a las que puede entregarse un individuo para descansar, divertirse o desarrollar su personalidad, después de haberse librado de sus obligaciones profesionales, familiares o sociales”. Al menos según la Unesco en 1957. A mí lo que me gusta no es ir de vacaciones, sino veranear. El veraneo es otra cosa. Es cosa de viajeros, no de turistas. ¿Cuánto de lo que hacemos lo hacemos por hacerlo y cuánto para contarlo? ¿Cuánto de auténtico viaje hay en nuestra vida y cuánto de turismo?

Cuando los viajes empezaban a parecer curas y los viajeros peregrinos, los hospitales y los monasterios se separaron de los hostales. Más tarde aparecerían los hospicios, que acogerían a los peregrinos del último viaje. Ahora los turistas ocupan el lugar de los monjes en los centros de vacaciones, en los que los entretenedores, ejercen de maestros espirituales. Se degrada el uso de las cosas convirtiendo los santuarios en museos, los museos en tiendas, y las tiendas en grandes superficies comerciales. La peregrinación en viaje turístico. Cuando uno deja por fin su trabajo para ir no sé dónde, se da cuenta de cuánto tenía de terapia.

En pos de la auto-realización, los seres humanos hacemos turismo por todos lo rincones de la tierra, rompemos los mejores matrimonios, y entramos rápidamente en nuevas relaciones. Nos arrancamos a nosotros mismos de la tierra para averiguar si nuestras raíces está sanas.

Ahora nos vienen con coches eléctricos: el concepto clave no es “electromovilidad”, es menos movilidad. Con “turismo responsable”, pues no, menos turismo. Con “economía verde”, tampoco, se trata de contracción económica de urgencia. No es “desarrollo sostenible”, es decrecimiento.

Vamos de vacaciones, viajamos para ver cosas. Un optimista diría que abra los ojos y que vea lo muy bello que es el mundo en sus montes, plantas, animales, etc… Ciertamente esas cosas son bellas de ver; pero otra cosa completamente distinta es serlas. ¿Es que acaso es el mundo un caleidoscopio? Para los turistas haciéndose fotos, haciendo fotos de todo, se diría que sí. Es un poco como los padres fotografiadores:

–¡Uy, qué niño tan mono!

–¡Pues si lo viera usted en foto!

Historias de Paco Sanz ✍️

EL ESTORNINO

Tiene el estornino el peculiar comportamiento de sincronizar su vuelo al del vecino. ¡Qué bonito…! Parece sencillo; diríase que no se lo cuestionan -al vecino- sino que confían en él hasta el punto que saben que su instinto de supervivencia es el mismo, es común, y así, reaccionan por las mismas cosas volando juntos… El miedo y el hambre dejan de ser problemas individuales para ser resueltos colectivamente, entre todos… Ante las amenazas del hambre, un halcón, cuervos o el viento en contra, todos, a la vez, cambian su rumbo y su intención. Es chocante. ¿No…?

Ya hay algoritmos y programas informáticos que explican cómo se produce ese tipo de vuelo en bandada. Y ahí, me parece a mí que está la clave: en la capacidad de reaccionar como grupo frente al medio, que no es la misma que frente al miedo. No es lo mismo ir a comer que a ser comido.

Que unos bichos con un cerebro que cabría en un dedal puedan sincronizarse de tal modo para cambiar su rumbo en pleno vuelo si la cosa se pone fea, y que nosotros como humanos no podamos hacer algo así, es al menos significativo dado nuestro grado de evolución. ¿No…?

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DEBATE DE GRIEGOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Antes el piropo era acoso. Ahora según como lo mires también. Las ganas, claro. Las masculinizadas pretenden emascular. La feminización del poder tiene esas cosas. De momento los hombres tienen cada vez menos posibilidad de reproducirse porque en su semen hay muchos menos espermatozoides. Así, que no se les vaya la fuerza ni por la boca ni por los ojos. Hay que economizar. Bueno, los pecados de los católicos también podían ser de pensamiento, palabra y obra. Lo de pecar mirando es cosa nueva.

Nietzsche pensaba que la Iglesia la había tomado con los hombres bravos, que pretendía hombres más mansos, más domesticados, más civilizados. No es que lo consiguiera ya que poco después llegó la Gran Guerra… Echando de menos la valentía, en el Anticristo sí que lo dejó escrito: «Si el islamismo desprecia al cristiano, tiene mil veces derecho a tal actitud; pues el islamismo se basa en hombres.» En cursiva lo de hombres.

Supongo que estaba pensando no en los machos sino en los hombres de acción. Después de todo los términos “judaísmo” y “cristianismo” provienen de un gentilicio, cosa que no ocurre con el término islam, que proviene de una acción. Etimológicamente “islam” viene de un verbo árabe cuyo significado literal es “ponerse a salvo, a resguardo”.

En nuestros días hay que hilar muy fino para separar la masculinidad de la virilidad, al hombre del macho. Parece que se es mejor persona si no se es tan hombre, en cursiva… También cuesta un huevo entender a las mujeres musulmanas. Que guarden su pelo solo para la intimidad, y que no vayan presumiendo por ahí… Para el Occidente liberal, el derecho a exhibirse provocativamente ante el deseo masculino, está legitimado por el derecho a disponer libremente del cuerpo como se quiera.

El velo femenino es el velo que oculta la Verdad Última, la mujer es una amenaza porque representa la “indecibilidad” de la verdad, una sucesión de velos bajo los cuales ni siquiera hay un núcleo último oculto. Al ponerle un velo, creamos la ilusión de que detrás del velo está la Verdad (la horrible verdad de presentar lo femenino como mentiras y engaños, por supuesto…)

La sensación de no querer oponerse a lo musulmán ha conducido a la invención de la Islamofobia. Algo muy hábil, pues ha acabado convirtiendo al Islam en un objeto intocable bajo pena de racismo. Alimentados desde hace medio siglo en el respeto a la diferencia, se nos invita a no evaluar una religión extranjera con criterios occidentales. El relativismo cultural, nos manda ver lo que llamamos nuestros valores como simples prejuicios; creencias, de una tribu particular que se llama Occidente.

Con el islam, y la sumisión del hombre a Dios y de la mujer al hombre, los malditos valores viriles vuelven a escena. Nietzsche había visto bien que, con su aspecto de vieja perra, cristianismo e islam en el fondo eran religiones también femeninas. Lutero consideró la expansión del Islam como un castigo por nuestros pecados. Algunos alemanes pensaron que la democracia era un castigo que les había caído encima por haber perdido la guerra.

Todo el debate del siglo pasado se podría resumir en una oposición entre comunismo, la variante hard del humanismo; y democracia, su variante soft. La oposición de su variante hard, de liturgia, catequesis, vida pública y activismo político; frente a la soft, laica, espiritual, de los que se mantienen aparte, de las que se quedan en casa.

Se volverá a abrir el debate, en el que los griegos se entretuvieron miles de años ha.

Historias de Paco Sanz ✍️

LA MUÑECA HINCHABLE 😳

EL MITO… 😎

Al igual que ahora cambiamos lo de tener hijos por adoptar mascotas y lo hacemos con naturalidad y por comodidad y economía, llegaremos a cambiar la compañía por la conveniencia; preferiremos lo que nos gusta, a lo real.

Acabo de ver la película «El hombre perfecto» y me ha llevado a la de «Inteligencia Artificial». Y a la misma conclusión que saqué cuando vi la de Kubrick: la clave, es el amor… Los problemas surgen cuando lo que quieres es follarte al robot, o sustituirlo por algo a lo que amar: un gato, hijas, compañía, o profundidad…

Todo aquél que ame a una máquina es tonto perdido; el que se pudiera amar a una máquina es en sí mismo un oxímoron, un contradiós; pero el que puedas tomarle mucho cariño a un artefacto, a un chisme, es algo que nos podría pasar a todos.

Quiero a mi Renault Megane casi como a un hermano; muchísimo, porque hemos hecho juntos cuatrocientos y pico mil kilómetros durante casi veinte años y los ha hecho sin rechistar. ¡Con dos cojones…! Me ha proporcionado al volante momentos de placer indescriptibles. Y ahora, he empezado a cambiarle piezas al pobre: que si los amortiguadores, los manguitos de presión y no sé qué del turbo; jamás había tocado frenos, balancines, cojinetes, bielas, soportes de motor, ni nada parecido… Por otro lado, pendiente de cómo sonaba, siempre he estado atento a si aparecía un ruidito por aquí o una vibración extraña por allá. Lo cuido tanto, que tengo una pesadilla recurrente en la que pierdo ese coche y vago como un loco buscándolo; lo chocante, es que siempre lo pierdo estando de juerga y en ciudades que conozco bien… Son cosas de los sueños y el amor, y siempre, y solo cuando despierto, veo que mi coche sigue ahí, junto a mí.

Un día me sorprendí dándole unas palmaditas cariñosas en el salpicadero: ¡Buen chico…! creo que le dije.

No sé si follármelo, pero creo que podría tomarle cariño y hasta hacer amistad, con algo, que estuviera siempre pendiente de mí, atento a lo que quiero, que aprendiera de lo que enseño; que me ayudara a ir al baño si me cago y no puedo ir sólo; o que tuviese siempre una respuesta que me apañe… Algo así como una mezcla de «Alexa» y del barman imaginario de la película «El Resplandor». Por cierto, también de Stanley Kubrick.

Los japoneses han constatado que su tan tecnológica sociedad, ha empezado a tomarle cariño a los robots que les atienden. Se inclinan ceremoniosos ante ellos dándoles las gracias cuando reciben un servicio adecuado. Yo, espero no hacer jamás algo así, peeeero… Nunca se sabe, acordaos de las palmaditas en el salpicadero de mi coche.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LO SENCILLO

Historias de Paco Sanz ✍️

Pretendo elogiar la sencillez porque a la sencillez vamos, me alegran el alma las cosas sencillas, como el hogar, como el fuego del hogar, allí: “Encendido en palabras puras/ el fuego conversa conmigo./ Como un abuelo labrador,/ de cenizas encanecido,/ llamea en su boca barbada/ un consejo de campesino./ Y tiene sencillez de campo,/ sencillez de ropa de lino,/ sencillez de pan de centeno,/ sencillez de ataúd de pino./ Un poco de cielo desciende/ al humoso ademán tranquilo”.

Vamos hacia una sencillez de vida, no del sentido de la vida. No me gusta la pobreza, y menos cuando empieza a parecerse a la miseria; cuando el hambre es de pan, no tiene maldita la gracia. Tenemos que aprender a vivir sencillamente para que los demás, sencillamente, puedan vivir. Mejor encontrar sentido a verlo así. La simple vida no debería preferirse a las razones para vivir, sencillamente porque nada garantiza que en la vida hallemos razones suficientes para exigir que dure.

Si desconfío de la bondad, de la ambición o la codicia, todavía desconfío más de los que vienen con milongas de que es mejor vivir más sencillamente. Los llamamientos a una «vida sencilla» realizados sin desafiar la producción y las relaciones sociales capitalistas, significan potencialmente salarios más bajos, consumir menos y una mayor explotación laboral, pudiendo acelerar de este modo tanto la acumulación capitalista como la degradación ecológica. La injusticia, a muchos niveles.

Soy un pensador, es decir, me dedico a tomar las cosas por más sencillas de lo que son. “Mis gustos son sencillísimos: siempre estoy satisfecho con lo mejor”. Sarcasm is the lowest form of wit, but the highest form of intelligence. Por cortesía hay que expresarse con claridad. La claridad es la cortesía del filósofo. Con el paso del tiempo uno aspira a lograr no la sencillez, que no es nada, sino una humilde y secreta complejidad.

Einstein matizaba diciendo que había que explicar las cosas tan sencillamente como pudiera, pero no más. Einstein era partidario de un ideal de vida que él llamaba “el ideal de la pocilga”, de una existencia caracterizada por la sencillez, la modestia y la frugalidad; movida por el conocimiento de que nuestro hacer se apoya siempre en el trabajo de otros, respetuosa de las tradiciones y orientado hacia la belleza, es decir, hacia la bondad y la verdad.

“Toda situación difícil tiene una solución sencilla… y equivocada”. ¿Qué es un discurso cuyas características principales son la sencillez, la rapidez y la distracción-emoción? La respuesta aparece muy clara: un discurso infantilizante.

Renunciaremos a la tontería del lujo, la renuncia no quita, la renuncia da. Da la fuerza inagotable de lo sencillo. Su fórmula espacial es la profundidad de la distancia. Como San Francisco, que en la desnuda y despojada sencillez de su vida, no quiso desprenderse de su único jirón de lujo: las buenas maneras de su excelente educación.

Historias de Paco Sanz ✍️

PSICOACTIVAS…

Historias de Paco Sanz ✍️

Las drogas son como las caricias, mejor con moderación. Proporcionan paz, energía, o viajes. Pero si te pasas crean dependencia, agotamiento, o delirio. Hay que ir con cuidado cuando se habla de ellas, sobre todo de las ilegales. El malestar y la pérdida de sangre fría intelectual, que provocan la simple mención de drogas ilegales entre los que no las usan, son todavía más inquietantes que los efectos que la misma droga causa sobre los que sí.

La manzana -el Fruto Prohibido- es el primer encuentro del hombre con una «droga ilegal”. El que persigue al drogadicto no solo haría de Dios sino que además expulsaría al hombre del paraíso. El médico-sacerdote y la salud-salvación: su divina misión. En Irlanda o Israel el problema de abuso de drogas es insignificante, mientras que en Suecia o Estados Unidos -y en otros muchos países en los que el consumo de drogas no se considera tentación sino impulso, o religión, en lugar de pecado- el problema es inmenso, ingobernable.

La medicalización es igualmente tranquilizadora para el entorno del toxicómano; así, se evita tener que admitir que el drogadicto ha elegido drogarse. Nosotros no queremos admitir que el hombre puede deliberadamente elegir el mal, dice Szasz: «Queremos que el hombre sea bueno…» Si se admite que el hombre malo, el que se droga, o es un enfermo o es un criminal, esto implica por contraste que el hombre «normal» es fundamentalmente bueno. ¡Aleluya!

Es precisamente, el que los adultos no reclamen su derecho a la automedicación y a conocer por vías sensatas todas las formas descubiertas de alterar su conciencia, lo que hace que la farmacracia pueda seguir potenciando el uso desinformado de drogas legales, y promover impunemente la conformidad sobre las ilegales. Ése es el negocio.

Dado que el consumo de drogas se considera una polución antihigiénica del templo corpóreo, y que viola cierto grado de castidad fisiológica al cual ha consagrado ostensiblemente su vida el noble atleta, permitir el uso de drogas potenciadoras del rendimiento equivaldría, a obligar inmoralmente a los castos de cuerpo a usar drogas para seguir siendo competitivos.

Los placeres farmacológicos están aquí para quedarse, y debemos aceptarlo para ser capaces de fundar las políticas en prevención y protección, y no sobre prevaricación y propaganda. Si las drogas con las que nos deleitamos causan perjuicios, suavicemos sus toxicidades, desactivemos el peligro de la adicción y el de la sobredosis. Si las personas quieren disfrutar de los euforizantes: ¡Que obtengan los placeres más puros, los éxtasis más exquisitos que la farmacología pueda proporcionar…! Sólo la farmacohedonología, puede llevarnos desde nuestra incompetencia actual, al paraíso psiconáutico.

Las sustancias psicoactivas se clasifican por el efecto que producen: exitancia, inebrantia, euphorica, hypnotica et phantastica. Anfetas, alcohol, heroína, barbitúricos, LSD. Las que proporcionan paz, son las más adictivas.

Historias de Paco Sanz ✍️

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ENFERMEDADES MENTALES

Historias de Paco Sanz ✍️

En los países ricos cada vez se curan mejor todas las enfermedades excepto las mentales. Además, han proliferado. Afectan a más gente y más pronto. Las hay incluso en las aulas infantiles. Lo de darles Ritalin a los que no atienden porque no pueden quedarse quietos es algo que sigue escandalizándonos a todos. Hay incluso medicamentos para las enfermedades mentales de los agonizantes. Cuesta no ser mal pensado a este respecto.

Uno de los libros más vendidos en EEUU era el de la DSM, el manual de diagnóstico y estadísticas de los desórdenes mentales. ¿Cómo es que se vende tanto este tocho de casi mil páginas? una vez le pregunté a un entendido. «El quid de la cuestión es que el sector farmacéutico ha estado comprando el DSM en grandes cantidades, para distribuir luego gratuitamente los ejemplares entre los profesionales clínicos de todo el país—me dijo—. Por eso se han disparado las ventas». En su opinión, la motivación de la industria era evidente: «Dado que el DSM abarca casi cualquier tipo de sufrimiento, su difusión es un buen negocio: aumenta las tasas de diagnóstico, y con ellas, las recetas…»

Ahora que los locos están desapareciendo los enfermos mentales son multitud. Supongo que cada vez hay menos locos porque cada vez vivimos, nos sentimos, más solos. Porque a ver, ¿cómo sabe uno que está loco…? Eso nunca se sabe; depende de cuánta gente cree que lo estás. También pudiera ser que las enfermedades mentales ni fueran enfermedades ni fueran mentales, pero cualquiera lo dice en voz alta.

Decía Robert Musil hace mucho tiempo que «la diferencia entre una persona normal y una que está loca es que la normal tiene todas las enfermedades mentales, mientras que la loca tiene solo una». Ahora, ni los investigadores controlan lo que investigan, ni los ingenieros creen que se pueda aplicar al mercado lo que se acaba aplicando, ni los médicos son capaces de recetar con suficiente criterio… La manera más fácil de volvernos a todos locos es aumentar el diagnóstico de enfermedades mentales, y para conseguir que todos estemos enfermos, no hay nada como hacer que nos estemos haciendo constantemente revisiones y chequeos.

Si se permite tratar químicamente a enfermedades que se han diagnosticado como alteraciones químicas del cuerpo o del cerebro, estamos haciendo una especie de profecía autocumplida. Ahora ya no hay duda: nuestro cuerpo, nuestro cerebro, tienen un desequilibrio químico…

Desengancharse de las drogas o de los medicamentos precisa nuevos tratamientos, aparecen nuevas enfermedades, nuevos síndromes de abstinencia. Necesitaremos nuevos fármacos para curarlos. La promoción farmacéutica, los anuncios de medicamentos, son parte de las tendencias autodestructivas de la sociedad. La promoción comercial de coches, dispositivos, servicios… son también otras formas que tenemos de acabar de una vez con nosotros. Con todo lo que signifique nosotros.

Paranoicos con el fuego. Obsesivos con la tierra. Esquizofrénicos con el agua. Histéricos con el viento. Las enfermedades mentales derivan de que renunciamos a gran parte de nuestra seguridad, en beneficio de un reino de libertad sin protección; y no estamos acostumbrados.

Historias de Paco Sanz ✍️

Cosas de Neanderthal

En los neanderthales, creo que ésto del pensar, es una manía que empezaríamos a adquirir seguramente hace mucho tiempo. Quizá, cuando uno de nuestros adolescentes espantado, quedara huérfano asistiendo al espectáculo terrible de ver morir a sus padres despedazados y devorados, sacrificándose mientras le defendían del ataque por sorpresa de un tigre dientes de sable en su propia cueva… Aterrorizado, la lógica nos dice, que el joven neanderthal salpicado por la sangre de sus padres huiría de semejante carnicería en cuanto tuviese la menor oportunidad, escapando de aquella cueva despavorido, y perdiéndose sólo y para siempre entre los miedos del bosque.

«…No tengo garras pico ni colmillos; no soy especialmente fuerte ni rápido; mi vista oído y olfato tampoco son gran cosa; y no tengo una piel dura ni llena de pelos…»

Pensaría…

Pero, una vez que se reconociese en su orfandad y completa soledad, es muy probable que por puro instinto de supervivencia, el joven neanderthal, superase poco a poco semejante trauma refugiándose al abrigo de cualquier oquedad rocosa que encontrara vagando por ahí, perdido, pensando… Y seguro que, también por instinto y después de mucho pensar, tarde o temprano tomaría la decisión de luchar, de vivir a cualquier precio, y de depredar si fuese preciso hasta matar para no morir… Así, escarmentado como Olivia De Havilland en Lo que el viento se llevó, pondría a Dios por testigo, y de pie en su oquedad rocosa se juraría solemnemente aquello de que nunca más, ni de coña, volvería a pasarle algo así a él o a sus descendientes.

También posiblemente llegaría a la conclusión, el pobre, de que lo único que lo hacía temible era que pensaba, que era capaz de esgrimir armas, y que dominaba el fuego y otras habilidades frente a los ataques del resto de bestias que habitaban el Mundo. Eran sus únicos poderes, lo que lo distinguía de los otros seres: que pensaba y usaba artefactos. El ser humano no lo sabía pero justo ahí, comenzaríamos, seguramente… Y empezó el coco a darle vueltas en su oquedad rocosa cagado de miedo, y confundido, el desvalido neanderthal vería cómo cada día el sol parecía que salía por un sitio diferente.

Primero sería lo de dominar el fuego, algo difícil de controlar sin herramientas; luego vendría lo de echarse una chorbi y que saliera buena; y por último, lo de alargar las crianzas… Éso de tener que criar varios monos a la vez durante diez o quince años era mucha faena; algo complejo, y que debía tener un muy buen porqué ya que tomaba tanto trajín. Y el porqué, no sería otro sino el de que el grupo había ido acumulado una sabiduría tan valiosa que al no tener casi ni lenguaje, solo a fuerza de memoria, de atención y dedicándole mucho tiempo eran capaces de transmitirla a las siguientes generaciones. Vamos, que había que pasar mucho tiempo con los hijos… ¡Fíjate tú, qué descubrimiento…!

No se tarda ni mucho menos tanto en criar un oso, un león o un cocodrilo, y a las serpientes, ni siquiera recién nacidas les hace falta un padre.

Luego, pasó mucho tiempo hasta ésto de ahora, con todos los Sapiens pegados a un móvil.

……

Hoy, trasteando con mi dedito índice de acá para allá deslizándolo de pantalla en pantalla, y leyendo por ahí, he tropezado al azar con una de esas listas que proliferan en la web y que lo saben todo: Los cien mejores libros; así, a lo bestia… Menos mal que para desasnarse un poco y entender también un poco este Mundo, el autor humildemente reconoce que muchísimos otros títulos y autores quedaban fuera. Que aquella lista era solo fruto de una elección personal y subjetiva: la suya.

Una vez, un gran profesor de lengua y literatura que tuve, nos dio una lista de cien libros que podríamos llevar a una isla desierta para no perder del todo nuestra condición civilizada. Estábamos comentando una de nuestras lecturas obligadas: Robinson Crusoe, de Daniel Defoe… Cuando ya llevábamos varios de aquellos libros leídos a lo largo del curso un día le oí decir, que álguien que no leyese al menos la mitad de esos cien libros nunca terminaría de entender este Mundo, medianamente.

…eeen fin.

👇👇👇🙏

Los 100 mejores libros

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

NO SABER…

Historias de Paco Sanz ✍️

Atrévete a no saber… Los que andan mirando el móvil siempre, supongo que pasan de ese viejo precepto religioso. Sapere ne aude, ese latinajo de Tertuliano yo siempre lo entendí como saber no atreverse, aunque por lo visto quiere decir atreverse a no saber. Paso por las imágenes de las noticias con estas dos ideas cruzándose en mi cabeza: no quiero saber qué pasa y no me atrevo a no saberlo.

Es que mis ojos se van donde no quiero, como en las tiendas, como en los museos. Los eye-tracker de los museos, revelan que los ojos de los visitantes van más a las caras de las víctimas que a las de los verdugos, a las imágenes que a los textos, a las imágenes en movimiento más
que a las fijas. Y que si los ojos saben de algo pasan del texto, pero si no lo saben van a buscarlo. La imagen debería ser así, más capaz de concitar buenas preguntas que de dar una respuesta cualquiera al que preferiría no saber más del tema… Pero no siempre lo hace.

A veces lamentamos el no saber ya lo que significa el temor religioso. ¡Si al menos pudiéramos hacer renacer en nosotros el estremecimiento ante lo desconocido, el pánico ante lo indescifrable..! Otras, es mejor no saber lo tontos que podemos llegar a ser… Es el efecto Dumming-Kruger: establece que cuanto más incompetente es una persona menos cuenta se da de ello. No saber efectuar una tarea de forma correcta (trátese de inferencias lógicas, multitarea o planificación laboral) incrementa a la vez las posibilidades de que se ignore la propia incapacidad.

Por ello, hay que ser prudentes en ésto del saber, sobre todo en situaciones amorosas. Se pierde, conociendo demasiado bien a los amigos y a los amantes, lo mejor de la vida… Además del palo de tener que descubrir por este sistema quien es tu amigo y quién no lo es… El mero hecho de conocer mejor a alguien no presagia -al igual que conocer su estado de salud- nada bueno.

A mi amor me aplico activamente a desconocerla, su presencia a mi lado es todo un regalo, pienso que todo su exquisito es una dádiva del azar, y lo mejor de la vida es siempre gratuito. ¿Acaso no es el amor un no saber dónde empieza la locura, beber juntos la copa del cada día, hacer de la costumbre una aventura…?

Cada año el número de conocimientos se multiplica, cada vez disponemos de más cosas que ignorar. Si entendemos como ignorancia el no saber de las cosas que nos afectan, entonces cada vez somos más ignorantes. Se está haciendo real aquella broma de Nietzsche acerca del porvenir de nuestros establecimientos de enseñanza. Pensaba, que en el futuro las universidades existirían para restablecer la antigua ignorancia: la curiosidad elemental que convierte a los niños en metafísicos.

A la barbarie del especialismo, hay que oponer ahora la audacia de los aficionados. Con ésto, la tontuna del amateurismo nos hará ignorantes al cubo. Opondremos fecúndamente al no saber de qué va la cosa, el no saber que vaya de cosa alguna. Pensaremos que lo simple es falso y lo complejo inutilizable. Y nos quedaremos tan panchos, tan contentos no sabiendo; sin dudas, como los creyentes.

Historias de Paco Sanz ✍️

…plaga de ‘opinaores’

El viernes día 3 de diciembre de 2021 Twitter bloqueó la cuenta oficial del periodista Alvise Pérez, por incumplir no sé qué reglas al haber publicado los rostros y nombres de los jefes de prensa -qué ironía- de los partidos políticos que firmaron el infame acuerdo para instar al Congreso de los Diputados, ni más ni menos que a «tomar medidas» contra determinados medios de comunicación y sus periodistas.

Jefecillos de prensa censurando La Prensa.

amplía la foto

«Bloqueado por daros sus identidades. Tienen miedo»

Alvise Pérez.

Vamos a ver… ¿Políticos que señalan y censuran a unos periodistas que consideran incómodos, pero esos mismos periodistas señalados y censurados no pueden denunciar la infamia que se comete contra ellos…? ¡Qué cosa la censura…! Se tiran los pájaros a las escopetas. ¡Qué asco…!

Pero fíjate tú, que al mismo tiempo, nos invade esta plaga de opinaores ígnaros y comemierdas de la foto. Piara de palmeros apesebrados, meretrices ideológicas; montón de marionetas mercenarias que con buen sueldo poca faena y todavía menos vergüenza, campan a sus anchas por púlpitos y platós rojos, infectando la realidad diciendo y haciendo lo que les viene en gana.

Gentuza… Uno de ellos, dijo el otro día y sin rubor en uno de sus aquelarres públicos, que «ser fiel al comunismo nos asegura que siempre tendremos la razón…» ¡Joooder me dije, un intelectual…! ¿Qué te parece el razonamiento…? Filosofía pura.

¿No…?

Tal y como está de gañán y de moña el mundo, hay que tener en cuenta que ningún periodista o contador de historias que se precie, llegará nunca a nada, si viviendo este presente tan mañaco y cobardón no le censuran constantemente en las redes. Si no te censuran aunque escribas bien, malo: mal vas.

Dos, creo yo, son las principales obligaciones morales de todo periodista al ejercer: una es la de mantenerse siempre independiente y por ello crítico, rebelde y hasta beligerante si hiciese falta frente al poder establecido; y la otra, la de acumular prestigio personal a fuerza de usar siempre la palabra, la justicia, la verdad y la ley, como leitmotiv de los argumentos y la intención de sus noticias.

Hoy parece que vivimos aislados, dentro de una burbuja informativa y cada uno en la suya; como encerrados en cuevas; solitarios cual náufragos culturales varados en islas alejadas unas de otras… Lo único que podemos hacer intelectualmente y una vez que nos hayamos equivocado lo suficiente, es reconstruir nuestra cueva mental cambiando con paciencia los materiales de los que está hecha, modificando poco a poco nuestra atención sobre las cosas importantes.

Lo primero que has de hacer es desinstalar de tu móvil todas las aplicaciones de tus redes sociales. Sí, todas… ¡Veeenga, vaaale, déjate el güasap…! Pero sólo porque es la única aplicación con la que si de verdad quieres o necesitas algo de alguien, puedes dirigirte directamente a él sin demasiadas interferencias algorítmicas.

Lo segundo es elegir dos o tres buenos periódicos, alguna radio solvente, tres cuatro o cinco escritores y artistas que te gusten, y buscarlos en la web… Luego, fija sus enlaces en tu pantalla de inicio, y ya está.

Y lo tercero, es ser constante al leer y leer de todo para poder mirar a izquierda y derecha con verdadera curiosidad, y dejándote invadir de ideas ajenas, siempre y cuando sean éstas bondadosas, admirables, sensatas, bellas… Dejarse, unirse, amarse.

…eeen fin.

Que te censuren, aaanda y que les den.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Y dale con el pasado…

Historias de Paco Sanz ✍️

Me fastidia tanto que me vengan con otro pasado y que pretendan imponerme una historia como verdadera, como que cambien el lenguaje con el que pienso y con el que me comunico. Creo que es tan utilizado para manipularnos lo uno como lo otro. Detesto el papanatismo de la corrección política tanto, como que me digan que es mejor decir tablet que tableta… Si digo las cosas como quieren, acabaré haciendo lo que me digan. Quieren hacerme creer que las cosas fueron como ellos dicen, del mismo modo que quieren decirme que hay que decir las cosas de otra manera. Para ver qué sacan, para ver cómo pueden sacar algo más de mí. No les quiero nada. Además, no les admiro en absoluto.

Soy lo que soy, lo que recuerdo, lo que puedo contar; no me fío de la historia que me cuentan, prefiero la que me cuento yo. No sólo la historia es contemporánea, todo el pasado también lo es. Especialmente el mío.

Existe un ser verdadero y un ser falso en cada uno de nosotros. La diferencia se percibe si pretenden quitarte el pasado en que te reconoces. Cuando te han desprovisto de algo tan completamente que no sabes qué es, si no puedes recordar siquiera qué es lo que te falta pero sabes que te falta algo, entonces la diferencia no puedes pillarla. A menos que te montes un pasado de encargo, y así, el ser falso que hay en tí no te haga hacer tanto el tonto… Hay algo de lógica en la actitud implícita de que “el medio me debe algo” que adopta el psicópata, el delincuente, y el niño antisocial.

La paradoja más profunda de la memoria: El pasado es “contemporáneo” del presente que ha sido.

Si el pasado tuviera que aguardar a no ser ya, y si ahora y desde ya no fuera “pasado”, nunca podría llegar a ser lo que es, nunca sería ese pasado… Si no se constituyera inmediatamente, no podría ser reconstruido después a partir de un presente ulterior. Nunca el pasado se reconstruiría si no coexistiese con el presente cuyo pasado, es.

Tomamos consciencia de un acto sui generis por el que nos distanciamos del presente, para situarnos primeramente en un pasado general y después en una determinada región del pasado: una operación de tanteo análoga a la puesta a punto de un revelado fotográfico. Cuando nuestro recuerdo permanece todavía en estado virtual; de este modo, nos disponemos simplemente a recibirlo adoptando una actitud adecuada. Poco a poco, aparece como una nebulosidad, que se condensa y pasa del estado virtual al real en el papel fotográfico.

Las tres dimensiones de la existencia traducidas temporalmente son: Pasado (consideración), presente (atención) y futuro (intención). La gente siempre estamos gritando que queremos un futuro mejor. Pero no es cierto. El futuro es un vacío apático que a nadie le interesa lo más mínimo. El pasado está lleno de vida, le gusta irritarnos, provocarnos, insultarnos, nos tienta a destruirlo o recordarlo. El único motivo para que la gente desee adueñarse del futuro es para cambiar el pasado. Anda que si fuera por eso porque me he quedado sin futuro, por lo que cada vez recuerde más vívidamente cosas del pasado y peor las que acaban de suceder.

¡Ehhh…! Que tan viejo no me siento… Así, que mejor que no me vengan con otro pasado ni con otro modo de decir las cosas; plis, darlin.

Historias de Paco Sanz ✍️

¡ATENCIÓN…!

Historias de Paco Sanz ✍️

Oír: percibir por el oído.
Escuchar: aplicar el oído para oír.

De niño recuerdo haber entendido como una orden la palabra ¡Escucha..! Ahora lo que escucho, es sobre todo una orden que dice ¡Atiende…! Soy consciente que comercian con mi atención, con mi posible atención… Que como mis antiguos maestros, pretenden que obedezca. La palabra obediencia viene del latín ob-audire, es decir, escuchar a… Y la palabra atención ad tendere, quiere decir tender hacia.

Me gusta escuchar música incluso andando. Las órdenes no tanto, qué le vamos a hacer. Pero ¿qué es escuchar música sino buscar patrones de resonancia armónica, de repeticiones, de octavas, progresiones, de acordes… en el disonante paisaje sonoro que nos rodea…? El pino parece escuchar y el abeto esperar, ambos sin impaciencia, y no piensan en el pequeño hombre situado bajo ellos al que devoran su impaciencia y su curiosidad.

Para escuchar música no basta con escuchar los diferentes fragmentos en los que consiste. Hay que ser capaz de relacionar lo que se oye en un momento dado, con lo que acaba de ocurrir antes, y lo que está a punto de escucharse a continuación. Todo hombre que ama, piensa al escuchar la música, al escuchar la vida: “habla de mí, habla en mi lugar… ¡Lo sabe todo…!”

La buena escritura y la buena música invitan a levantarse, a ponerse en marcha, a ponerse a bailar. “Se escribe con la mano, pero se da testimonio de lo bien que se escribe con el pie. Leyendo o escuchando música hay que darse cuenta de que el pie levanta la oreja. Los dedos del pie se levantan para escuchar”. Nietzsche lo dijo.

Cuando desfilaba durante mi servicio militar nos hacían marcar el paso, nos hacían obedecer escuchando. Derecha izquierda, derecha izquierda, paaaso ¡ein…! Nos decían. Desde entonces a los que pretenden captar mi atención pidiendo que escuche, aunque pongan música, los tengo atravesados. ¡Qué bien suenan las malas razones, y la mala música, cuando uno marcha a la carga contra el enemigo!

Cuando hace tanto ruido pedirle a uno que escuche es mucho pedir. El exceso de información crea una especie de toxicidad, que termina creando un tipo de uniformidad tóxico, que la hace entrar en un bucle que se retroalimenta… El que todo el mundo quiera escuchar ciertas cosas, hace que se digan cada vez más, y eso hace que se tomen así mismo por ciertas las mayores irrealidades.

Recomendarle a alguien que escuche algo, incluso aunque sea buena música, me parece tan irreal, tan fuera de tono como pedirle que lea un libro… Los melómanos somos absurdamente poco razonables. Siempre queremos que te quedes completamente mudo, en el preciso instante en que desearíamos quedarnos totalmente sordos… Oscar Wilde supongo que lo decía por experiencia.

Con los ojos también se atiende, se pretende mirando entender. Ver: percibir por los ojos. Mirar: aplicar los ojos para ver. Va grande la diferencia del ver al mirar. Quien no entiende no atiende. Poco importa el mucho ver con los ojos, si con el entendimiento nada; ni vale el ver sin notar. Hay gente que pone tanta cara de mirar, de escuchar, de entender, que no cuela… No escuchar al que nos habla no sólo es falta de cortesía, sino también es señal de menosprecio.

Atiende siempre al que te hable; en el trato social no hay nada tan productivo como la limosna de la atención. Pero que no te pillen intentando prestar atención sin ganas; o mirando de reojo al reloj, o al móvil.

Historias de Paco Sanz ✍️

METAVERSO Y METAFÍSICA

Historias de Paco Sanz ✍️

Lo del Metaverso es como lo de Avatar, lo de Matrix, un lugar al lado, en el que en cierto modo ya estamos, y siguen llegando. Los metafísicos sabemos que hay, que ha habido siempre mundos al lado. Algo así como los números imaginarios poniendo en ridículo a los reales, y como si con los irracionales no hubiéramos tenido ya bastante. En matemáticas, como en metafísica, el esfuerzo de invención consiste en suscitar el problema, en crear los términos en los que se planteará.

Planteamiento y solución de problemas están muy cerca de ser equivalentes: los verdaderos grandes problemas sólo son planteados realmente cuando son resueltos. Marx diría que la humanidad sólo se plantea los problemas que es capaz de resolver. Y Gates, que los ordenadores resuelven problemas que ellos mismos han planteado. No sólo hay respuestas acertadas y equivocadas, los problemas reales e imaginarios las han precedido.

¿Hijo mío, has hecho hoy alguna buena pregunta en el cole…?

Los falsos problemas son de dos tipos: “problemas inexistentes” que se definen por el hecho de que sus términos implican una confusión del más y del menos; y “problemas mal planteados” que se definen por el hecho de que sus términos están mal analizados. El error más general del pensamiento, de la ciencia y de la metafísica, es el concebirlo todo en términos de más o menos, el ver sólo diferencias de grado o intensidad, allí donde más profundamente hay diferencias de naturaleza.

“Sería conveniente reflexionar sobre qué se quiere decir en realidad cuando se observa que la teología, la filosofía y la metafísica han llegado a un final; ciertamente, no que Dios ha muerto, algo sobre lo que se puede saber tan poco como de su existencia, sino que la manera en que Dios ha sido pensado durante milenios ya no es convincente; si algo ha muerto, sólo puede ser el pensamiento tradicional de Dios. Y algo similar ocurre con el fin de la filosofía y la metafísica, no es que las viejas cuestiones que acompañan al hombre desde su aparición sobre la tierra hayan devenido “carentes de significado”, sino que el modo en que fueron formuladas y resueltas ha perdido su validez…” Arendt lo dijo.

La cuestión no es si además de a las redes de ahora, nos vamos a acabar también conectando a las de las de las criptomonedas o a las de los metaversos, o… La cuestión de enchufarse o no a estas máquinas de experiencias deviene de dos preguntas emparentadas: una epistemológica (¿como saber si no estamos ya enchufados…?) y una metafísica (¿las experiencias de la máquina quizá no constituyan un mundo real…?) La pregunta no es si enchufarse es preferible a otras posibilidades sombrías de vida, sino si enchufarse, constituiría la mejor vida o la mejor vida al menos accesible, porque todo lo que importa de una vida es cómo se siente desde dentro. ¡La entelequia! Situación, lugar que solo existe en la imaginación.

Si nuestra conexión a las redes aumenta, y se concita así la noche mundial del olvido del ser… ¿Estaría uno autorizado todavía a seguir mirando los últimos resplandores del sol que se ha puesto, o podría volverse y empezar a escudriñar los primeros atisbos de su retorno…?

Bueno… ¡Qué basura metafísica mis propósitos todos!

Historias de Paco Sanz ✍️

¡Qué buen vasallo…!

Fui Yo, y no vosotros, el que derramó la sangre necesaria para borrar las taifas de nuestra piel de toro, aportando un torrente incesante de vidas durante ochocientos años; luchando por nuestras leyes, luchando por nuestros reyes… Con mi trabajo, mi servidumbre y mi férrea voluntad, fui Yo quien os unió y conquistó las tierras de América y del mundo, con la catarata del sacrificio constante de mis hijos.

¿Quién recorrió por primera vez este Orbe; quién lo poseyó por vez primera? ¿Quién fundó la primera nación moderna; reinventó la ciencia, la armada…? ¿Quién revolucionó el arte de la guerra con la infantería y los tercios, honrando y defendiendo vuestro pabellón por la tierra toda…?

¿Quién, por otro lado, inventó también la novela moderna, transformando la filosofía y la gallardía a lomos de Rocinante…? ¿Y quién, durante un Siglo de Oro, hizo con su brillo reverberar la literatura hasta deslumbrar…?

Vosotros solo heredasteis mi gloria, una gloria honrada, trabajada y pagada con el esfuerzo de mi sudor y mi grandeza… ¿Y cómo administrasteis esa gloria…?

La dilapidasteis durante siglos, sin preocuparos de Mí salvo para reclutar las levas y pagar las soldadas de vuestros ejércitos; mientras, me descabalgabais de la grupa de un progreso y una supremacía que Yo inventé, y que Yo conquisté… Dejasteis que otras naciones medrasen, envidiosas, nutriéndose con mis despojos. Nunca me habéis defendido; ni contra la espada, ni contra la rapiña, ni contra esa leyenda negra y mendaz con la que los extranjeros, durante siglos, han pretendido castrar mi espíritu y robar mi herencia.

Fui Yo, quién se levantó a golpe de faca y redaños contra la invasión del gabacho; Yo, que con una nueva riada nacional de sangre y hombría, empujé implacablemente a nuestros enemigos en avalancha fuera de nuestras seculares fronteras. Vosotros corristeis infames, cual pollos sin cabeza, espantados por el estampido de los cañones, el golpe furioso de los cascos de los caballos en batalla, y el chocar metálico de los sables. Cobardes.

Me hicisteis luchar muchas más veces cual quijote contra gigantes, con las pocas armas de la honra y el coraje. Y vuestro poco tino, poca inteligencia y aptitud, unido a vuestra mezquindad, hizo que una vez más me viese vencido, y empecé de nuevo con derrota un siglo más.

No hace mucho, como colofón de vuestra ruindad, con engaños y felonía, me empujasteis sibilina y vilmente a una fatal lucha fratricida.

La sangre hermana, degenera y se pudre cuando es derramada por una lucha entre hermanos.

Mis brazos, con un puñal en cada mano, dirigidos por vosotros se acuchillaron fanática, insensata y cruelmente el uno al otro. Mientras, vosotros, los unos huíais, y los otros ocupabais lo abandonado por los que abandonaban… Me quedó así una herida, cuya infección dejó en mi memoria racial una sima y quebró mi alma de tal forma, que es difícil saber cuando terminará de curarse con autèntico perdón.

Y ¿Qué conseguimos con ello? ¿Quién ganó la contienda…?

Y la pregunta más importante: ¿Cuáles fueron las causas…?

Ni hubo, ni las puede haber, causas que justifiquen un pecado común así… Es infame hurgar, para juzgar si mejores o peores, en las razones por las que un hermano asesina a su hermano.

Lo que sí hubo fue una dejadez cobarde e ignominiosa de vuestras funciones, me traicionasteis, todos; hubo una deserción moral, una huida hacia delante de los dos bandos en que quedé desgarrada. Guerra… Os reemplazasteis los otros por los unos; mientras, Yo me desangraba regando de nuevo ésta, mi tierra, de tristeza, de represión y una de oscuridad extraña en el espíritu y en la fe del porvenir.

Y la última de vuestras mentiras, en forma de una quimera usurera, es hacerme creer que el desmembramiento, dilatado y sibilino de mi cuerpo en nuevas taifas, me será en algo beneficioso.

Aceptáis cualquier miserable cosa por buena; cualquier moneda os vale, incluso la del odio. Todo, para que vuestro estipendio no peligre y vuestra impunidad no se menoscabe. Comerciáis con mi alma y mi cabeza, con mi corazón y con el resto de los pedazos en los que me habéis convertido, como si fueran valiosos los unos sin los otros.

Canallas… Manejando mis anhelos e ilusiones, cuarenta años lleváis jugando a la silla, dejando que se pudran esos mismos trozos en los que me habéis desmembrado, cual leproso sin cura.

Pero, en éste un nuevo siglo, Yo, os aseguro que mi cura es posible ya que mi fortaleza es grande, mi historia rica y mi deseo honesto; y porque en el fondo, todos Vosotros conocéis el dicho:

“QUÉ BUEN VASALLO, SI TUVIERE BUEN SEÑOR…”

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

QUEMADOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Eso de que haya tanto joven quemado por trabajar demasiado y tanto joven quemado por no trabajar, da cuenta de que es posible que lo del trabajo no nos lo estemos montando bien. Es un poco como el que haya tanta gente viviendo menos de lo que pudiera vivir por comer demasiado, y tanta por no tener bastante para comer. Hemos pasado de la sociedad de libertad a la de seguridad, de la de tener hambre a la de tener miedo. De la de la escasez a la del riesgo. De la sólida a la líquida. Son maneras de hablar, de andar inventando nelogismos, etiquetas, metáforas o subtítulos, a ver si así nos aclaramos, y si podemos ir más allá del comprender.

Se ha pasado en opinión del filósofo “del deber de hacer” una cosa al “poder hacerla”. “Se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”, y si no se triunfa es culpa tuya… “Ahora uno se explota a sí mismo figurándose que se está realizando; es la pérfida lógica del neoliberalismo, que culmina en el síndrome del trabajador quemado”.

Y la consecuencia es todavía peor: “Ya no hay contra quien dirigir la revolución, no hay otros de donde provenga la represión”. Es “la alienación de uno mismo”, que en lo físico se traduce en anorexias o en sobreingestas de comida o de productos de consumo u ocio.

Desde que las bacterias llenaron de oxígeno la atmósfera han ardido muchas cosas. Nuestro planeta azul está lleno de agua, de algo quemado. El agua es resultado de una combustión muy potente, la del hidrógeno, que se combina con el oxígeno para formar agua. Se podría decir que el agua son las cenizas de una combustión, y como es algo ya quemado tras combinarse con el oxígeno, no es fácil quemarlo más, es decir, combinarlo con más oxígeno. Antes bien, el agua es una sustancia muy estable en condiciones habituales, y justamente porque es difícil combinarla con más oxígeno se usa por lo común para apagar el fuego ya que no puede quemarse más.

Mi nieto mayor está en este momento de vacaciones en Las Maldivas, la primera nación que cuando suba el nivel del mar desaparecerá… La pandemia nos ha dado una idea de lo que haremos cuando haya menos que quemar. También de cuáles son aquellas actividades que han encontrado alternativa, y probablemente no formarán parte ya del futuro de nuestras vidas. Y hago una lista: trabajo 100% presencial, salir los fines de semana, las vacaciones en crucero, volar de forma generalizada, producir como chinos y cobrar como si no lo fuéramos, ir a Las Maldivas, etcétera.

Nuestro destino es ser quemados, pero tampoco es como para quemarse en vida. Los cadáveres pueden como los libros ser quemados. Los seres vivos y las cosas de papel son mis depósitos de carbono favoritos, el agua es el mejor de oxígeno. Yo soy un incendiario porque no he olvidado la oración de San Remigio: “Quema lo que has adorado, adora lo que has quemado”. También recuerdo perfectamente, cómo en la noche más corta del año nos pasábamos quemando cosas.

Los combustibles favoritos de nuestra civilización son los fósiles, el crecimiento es una costumbre incendiaria, nos tiraniza. El monstruo siempre se devora a sí mismo. Vamos a bordo de una nave en la que se empieza a quemar hasta lo vivo, para poder seguir teniendo gobierno cuando se ha acabado ya de quemar todo lo muerto… En el mar, sin poder avanzar no llegas a puerto, sin poder gobernar acabas de lado, y una mala ola siempre acaba contigo. A unos marineros gallegos hace poco les pasó eso mismo en el mar de Terranova: una oración por ellos. 🙏

Historias de Paco Sanz ✍️

LA MEMORIA Y LOS MONOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Dejamos de ser monos para ser hombres porque empezamos a poder recordar. El homo erectus usó el mismo diseño para fabricar herramientas durante un millón de años; parece ser que olvidaba lo que estaba haciendo al cabo de un cuarto de hora. El salto al lenguaje como truco mnemotécnico parece que lo dieron los neandertales… Dibujamos mapas, escribimos, llevamos cuentas, contamos cuentos para recordar. Ahora hacemos fotos, películas, grabamos música para seguir recordando. La vida no es sólo lo que hacemos sino también lo que recordamos, lo que podemos contar.

Bebemos de las aguas de la fuente de Mnemosine para recordar, para saber quienes somos. La memoria se une así a la identidad… Y las bebemos del río Leteo si esperamos olvidar, reencarnarnos en otro, si aspiramos a dar tregua a nuestras preocupaciones, a volver a empezar.

Entre los dones que Prometeo trajo a la humanidad como héroe cultural «estaba la combinación de las letras, madre creativa del arte de las musas, con la cual retener todas las cosas en la memoria». Por presumir de haber encerrado a las musas en la escritura, Prometeo fue cruelmente castigado por Zeus, que había engendrado a sus hijas en el estanque de Mnemosine para que pudieran bullir y fluir, no dictar…

A principios del siglo IV antes de Cristo, Platón estaba angustiado por el efecto que el alfabeto estaba teniendo en sus alumnos. Su confianza en textos pasivos y silenciosos solo podía estrecharles la corriente de su memoria, haciéndola superficial, y opaca.

Cuando decido no olvidar algo sé que tengo que hacerme daño, sólo así alcanzo a recordarlo; el optimismo de mi voluntad suele ser más determinante que el pesimismo de mi inteligencia cuando decido no olvidar. Quizá no haya nada más terrible y siniestro en toda la historia del hombre que su mnemotecnia. Se graba alguna cosa al rojo vivo para fijarla en la memoria; solo lo que no cesa de hacer daño es conservado por la memoria.

Creamos estructuras para comprender las cosas, y al mismo tiempo que comprendemos inventamos trucos mnemotécnicos para recordar lo comprensible. Se insiste en que los alumnos comprendan lo aprendido, planteandoles distintos problemas para reforzar su memoria. Es un hecho que afrontar problemas es el mejor método para aprender algo.

Se unen los acontecimientos a una narración para recordar mejor. Aprendiendo idiomas uno se da cuenta de que se retienen mejor las palabras formando parte de frases; se recuerda mejor lo que quiere decir una frase que lo que quiere decir sólo una palabra. Con ejemplos, novelas y cuentos, se entiende, se recuerda mejor. En la medida en que creo ser el que recuerda, lo que recuerdo lo tengo siempre a mano, a pantalla.

¡Aaah, qué habrá sido de las antiguas técnicas del arte de la memoria…!

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DESIERTOS

Historias de Paco Sanz ✍️

Están todos sentados de cara al sol, mirando el móvil. Retirados a la paz de un desierto de bolsillo. El desierto crece, ¡ay de aquél que en sí albergue desiertos! Dejamos la celda y el convento, volvemos a la madriguera y al desierto. ¡Vivir en una ciudad de no sé cuántos miles de habitantes, y pensar como si viviera uno en una gruta del desierto!

El desierto es lo bastante hostil y penoso como para incitar a los individuos a un permanente compromiso con el combate, y es lo bastante desolado e inhumano como para acabar con toda efusión de lo efímero. Como lugar al borde del mundo habitable, puede hospedar las paradójicas emociones de aquéllos, que en el mundo no desean ningún otro status salvo el de desaparecidos.

El desierto, no es más que otro nombre para la sombra del mundo en la que se encuentran los hombres, desde que no quieren interpretar ni transformar el mundo sino solo abandonarlo. Vuelve mi caprichosa memoria a las famosas líneas de Tácito: Ubi solitudinem faciunt, pacem apellant: «hacen un desierto, y lo llaman paz”. En el desierto se dice: más vale estar sentado que de pie, más vale estar tumbado que sentado, dormido que tumbado, y muerto que dormido. La paz perpetua.

Esos chicos que he visto esta mañana de invierno, el domingo al sol mirando el móvil, vienen de fuera. La ausencia de domicilio y la existencia en peregrinación, crean espacios excéntricos para la huida de tal manera que aquél que abandona la casa, el peregrino, el extranjero del mundo, lleva constantemente con él su propio desierto, su ermita, su coartada, su excusa… Una estancia, la permanencia sobre el lugar de los hechos, es imposible para esos marginados señalados. Cuando uno tiene permanentemente un espacio de huida alrededor ya no le es necesario huir psíquicamente. La literatura edificante, cuando transformó los pesados volúmenes y códices en pequeños libros, permitió al lector llevar siempre con él su huída a un lugar desierto de bolsillo. Quinientos años más tarde el móvil es un no-lugar, nuestro desierto personalizado.

Para los clásicos, el desierto es el lugar de recogimiento de los profetas, de donde vuelven con su carga de visiones y llenos de energía para sus intemperancias, y consuelan a sus acólitos haciéndoles ver que las celdas proporcionan las mismas ventajas que el desierto a los profetas: «Hoc praestat carces Christiano, quod eremis prophetis…» En el desierto no hay nadie, luego uno mismo desaparece, descansa.

Es un lugar sin sí-mismo. Como las paradigmáticas regiones de la tierra no habitadas por seres humanos: los desiertos blancos (mundo polar), los grises (altas montañas), los verdes (selvas vírgenes), los amarillos (desiertos de arena) y los desiertos azules (océanos)… O todos los lugares de tránsito en los que se juntan seres humanos sin querer o sin poder ligar su identidad a la localidad, a veces concurridos a veces despoblados: estaciones, puertos, aeropuertos, autopistas, calles, plazas y centros comerciales, ciudades turísticas o albergues nocturnos.

¡Cuantos problemas para instalarse en el desierto…! Más espabilados que los primeros ermitaños, nosotros hemos aprendido a buscarlo en nosotros mismos. ¿Hasta dónde podemos caminar con el espíritu de la ciencia sin ir a parar a algún desierto…? La curiosidad científica al principio, es indudablemente refrescante, vivificante y liberadora. Pero las verdades a las que nos hemos acostumbrado carecen de alegría.

Historias de Paco Sanz ✍️

PRUEBA Y ERROR

Historias de Paco Sanz ✍️

Me he movido menos veces por ensayo y error de las que hubiera debido, y demasiadas por adicción a descargas de dopamina; quiero decir que además de no haber aprendido casi nada de mis errores, en mi vida no ha habido pulsión a la repetición más allá del principio del placer. Saber no saber, intentar intentar, como dijo Beckett en Cascando: terrified again/ of not loving/ of loving and not you/ of being loved and not by you/ of knowing not knowing pretending/ pretending.

En general leo ensayos. Los de Montaigne dieron nombre a un género. Muchas veces olvido que el significado de ensayo (essai) es intento. En mi trabajo he usado muchas veces tubos para eso, tubos de ensayo. Creo que con ellos lo que pretendo es comprender. Unirme a las cosas… si no por amor al menos por espanto.

Esta mañana cuando vuelva a averiguar qué dicen que está pasando, intentaré una vez más comprender. En plan Spinoza: “No burlarse, no llorar, no detestar, sino comprender”. La historia es un ensayo de comprensión imaginativa del pasado, el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa del presente.

¿Cómo es que dejé mi religión, la que tuve de niño? Porque no funcionaba. ¿Cómo es que dejé de pretender jugar a ganar o de aprender por ensayo y error? Por lo mismo. Y ¿cómo es que sigo en mi pecera, en mi charco de costumbres? Porque no tengo otro remedio. Cuando terminaba de estudiar para aprobar exámenes me dio por el yoga. Poco después me casé y sigo con los mismos numeritos y la misma amante. ¿Por qué? Porque han seguido en cierto modo funcionando siempre.

Nos casamos de cualquier manera, es decir por la Iglesia, sin apenas conocernos. Pensando un poco como las parejas de ahora, por probar. Hoy los jóvenes enseguida “viven juntos”, sin casarse, sin promesas de porvenir común, sin compromisos recíprocos. Son matrimonios en fase de ensayo, de cohabitación ligera, sin dejarse aprisionar por el “cuadro institucional” del matrimonio, pudiendo siempre dejar la relación sin demasiados problemas. Son parejas efímeras, sostenidas por compromisos leves, sin riesgos, modificables a voluntad.

Sin embargo las separaciones duelen, suelen entenderse como un fracaso, a partir de ese fracaso empieza a entenderse la soledad como un alivio y la libertad en materia de relaciones se transforma en miedo a una relación. Vivimos entonces más la insoportable levedad del ser que el peso de la soledad del ser. La ligereza y movilidad ganan, la ligereza interior no tanto. ¡Ay, la leche, volverse un pesado por dentro!

En un pasaje que ahora no recuerdo dónde está, dice San Agustín que todo cavilar sobre lo que hubo antes, no sirve para otra cosa que para llenar los manicomios; y Umberto Eco afirma, en un ensayo que estuve releyendo en la mañana de hoy, a no sé cuántos de Enero del 22, que toda tentativa de averiguar el sentido del mundo conduce al absurdo, y le arrebata su misterio al mundo.

“Sobre lo edificante en la idea de que siempre estamos equivocados con respecto a Dios”. Kierkegaard titulaba así un ensayo. Escribiendo me encuentro con problemas que no suponía. Decía Bill Gates acerca de los ordenadores, “que resuelven problemas que tenemos gracias a ellos”. En otras palabras: la actividad de la mente enfrentándose a una hoja de papel y el lápiz, o a la pantalla y el teclado, entraña siempre una especie de operación de ensayo y error. De intentar e intentar pensar menos mal.

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…de aquellos rojos estos rojos.

Artículo publicado por Jesús Laínz. Libertad Digital. 2022-01-02

Wenceslao Fernández Flórez escribe en julio de 1936:

«…Cuando se anunció oficialmente que se daría armas al pueblo comprendimos que ningún poder sería capaz de contener la catástrofe.»

Wenceslao Fernández Flórez (1885-1964)

«…la descripción más cruda del terror rojo.»

El coruñés Wenceslao Fernández Flórez, el más insigne representante del periodismo literario español del siglo XX junto a su paisano Julio Camba, sustituyó su inicial vocación médica por el periodismo cuando empezó a colaborar con varios periódicos gallegos antes de haber cumplido los veinte años. De allí saltó al ABC, para el que publicaría desde 1914 hasta 1936 una larga serie de crónicas parlamentarias por las que consiguió renombre en toda España.

Apasionado de su tierra natal, consiguió que la Real Academia reconociera la categoría de lengua para el gallego, hasta entonces tenido por dialecto, y defendió infructuosamente que Emilia Pardo Bazán fuera la primera mujer académica. Sus primeros relatos fueron ilustrados por Castelao, patriarca del nacionalismo gallego, con quien le unió una buena amistad a pesar de sus diferencias ideológicas. En 1926 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura por su novela Las siete columnas.

Como plasmaría por escrito, «recibí en mi instrucción y mis ideas el influjo liberal en el que fuimos educados todos los hombres de mi tiempo». Viajó a menudo por Europa y se declaró admirador de los gobiernos progresistas de los países escandinavos y Holanda. Las elogiosas páginas que dedicó a ésta, a la que consideró una «nación ejemplar», le merecieron la concesión de la orden de Orange-Nassau. Aunque partidario de Antonio Maura y defensor de la Monarquía, cuando arreciaron los ataques contra ella aprovechando los destronamientos de 1918, no ahorró críticas a un régimen podrido por el caciquismo, los enchufes, las desigualdades sociales, la mediocridad de los políticos y la ineficacia del Parlamento.

Si bien recibió en 1935 la Medalla de Oro de Madrid y la Banda de la República, en sus crónicas parlamentarias reflejó su creciente rechazo al nuevo régimen. El 2 de abril de 1936, un mes después de la victoria electoral fraudulenta del Frente Popular, señaló con desesperanza que, debido a la conjunción de la censura de prensa y el creciente caos, el tiempo de la reflexión política había dejado paso al de la crónica de sucesos:

La literatura política está desbordada. No tiene sabor, ni color, ni olor, al lado de la fuerte rudeza de los acontecimientos. La censura hace imposible dar a los artículos el tono que necesitarían los momentos que vivimos (…) Estamos más allá de toda teoría; estamos en plena acción (…) Los ingenieros son incapaces de construir diques en el instante en que sobreviene una riada. Los hacen antes o después del aluvión, pero si se dedicasen a poner piedrecitas y argamasa entre los irritados remolinos, perderían el material y el tiempo.

En las páginas que dedicaría a recordar aquellos meses previos a la guerra, describió la violencia en las calles, las denuncias falsas, las detenciones de coches a punta de pistola para que sus ocupantes pagasen tributo al Socorro Rojo, como sufrió personalmente el presidente Alcalá-Zamora, los asaltos a comercios, el saqueo de viviendas, la ocupación de fincas, el arbitrario envío a prisión de personas de bien «mientras que sus huéspedes habituales ocupaban los cargos públicos».

Pero lo más grave era que no se trataba de desmanes perseguidos por los agentes de la ley, sino que éstos amparaban los crímenes y la voz cantante de la revolución la llevaban los políticos del Frente Popular:

Una mayoría parlamentaria en la que había hombres procesados por robo, histéricos, analfabetos, energúmenos, estorbaba cualquier discusión con el rápido gesto de sacar la pistola del bolsillo (…) Y la sangre corre bajo la complacida mirada de los ministros, de la Policía, de los periódicos que trafican con las ideas, de una muchedumbre inmensa de hombres envenenados de rencor.

El infierno se desató cuando el 13 de julio agentes de Prieto asesinaron a Calvo Sotelo y el 18 se rebeló el ejército.

Fernández Flórez, perseguido por los frentepopulistas, tuvo que esconderse durante un año. Sus peripecias quedaron reflejadas en varios artículos publicados en el lisboeta Diário de Notícias en los meses siguientes a su huida, artículos que fueron recopilados en el libro O terror vermelho, publicado en 1938 en portugués y nunca traducido al español. Pero sirvió de base para la novela Una isla en el mar rojo, cuyos personajes ficticios recrearon sus propias andanzas y para la que empleó numerosos párrafos textuales de sus artículos portugueses.

En ellos había explicado que lo suyo no tuvo nada de especial puesto que desgracias parecidas les sucedieron a muchos otros miles que se vieron perseguidos por los motivos más insospechados, ya que «cuando se anunció oficialmente que se daría armas al pueblo comprendimos que ningún poder sería capaz de contener la catástrofe».

De repente, el populacho típico de todas las revoluciones se extendió por Madrid: infrahombres sucios de ceño asesino; mujeres hienas, vociferadoras y desgreñadas, que llevaban en los ojos la alegría de poder matar; chicuelos alborotadores, orgullosos del revólver que habían conseguido pero cuyo mayor placer eran las llamas de los incendios; toda la gentuza que sufre de fealdad física o espiritual; la que lleva las serpientes de la envidia en el caduceo de su impotencia; la que representa un salto atrás, el salto del aborigen bestial que da proporcionalmente cada generación (…) Las terribles furias de la Revolución Francesa fueron superadas por estos monstruos. Tantos horrores me hicieron comprender perfectamente que las personas que viven en un medio normal en el extranjero supondrán que son invenciones y que, cuando hayamos desaparecido los que vivimos esta verdad tremenda, las generaciones que lleguen después considerarán estos hechos, lamentablemente exactísimos, como exageraciones de un partidismo inflamado.

Y comenzó la purga de periodistas de diarios derechistas como ABC, El Universo, El Debate y El Siglo Futuro, sacados de sus casas y asesinados, algunos previa tortura, como sus compañeros del ABC Víctor Pradera, Honorio Maura, Álvaro Alcalá Galiano, Federico Santander, Manuel Bueno y el subdirector Alfonso Rodríguez Santamaría. Así describió Fernández Flórez al personal que llenó el vacío:

Desde el primer momento se apoderó de los periódicos una gente audaz, impaciente y cruel que surgió entre los propios empleados y del enorme depósito de fracasados que siempre ha habido en cualquier profesión (…) Periodistas de medio pelo y juntaletras que, o por su indigencia mental o por su moralidad desacreditada, siempre habían encontrado desdeñosas e inaccesibles las columnas de los grandes diarios se apresuraron a tomarlas al asalto en aquella orgía de incautaciones que decretaba cualquiera: una asociación, un grupo, un hombre, el Gobierno… el que primero llegase con la pistola en la mano o la escopeta en bandolera.

Estos nuevos amos de la prensa y la radio, tanto desde los periódicos incautados como desde los órganos tradicionales de la izquierda, dirigidos por Araquistáin, Prieto, Álvarez del Vayo o Largo Cabllero, se dedicaron a agitar el odio y a señalar las personas que debían ser eliminadas. Como también experimentaron personalmente Ortega y Marañón, «ser citado en esos periódicos equivalía a una sentencia de muerte. ¿Vive aún Fulano? –preguntaban. –Y el cuerpo exánime de Fulano aparecía al día siguiente en cualquier lugar de las afueras»:

En sus almas había un odio profundo, amargo, doloroso, nacido del recuerdo de sus continuos fracasos. Y expresaban ese odio con una atención inicua sobre los que, iluminados por el claro sol de la celebridad o por el más pálido rayo de la popularidad, los tenían ocultos bajo su sombra (…) Sus discursos eran incitaciones iracundas, insultos contra todos y contra todo (…) Ninguno de ellos conseguía decir algo interesante, pero bajo el fervor de su odio se les notaba un orgullo infantil por hablar al público a través de aquel medio prestigioso y científico de la radio. La novedad de esta oratoria consistía en la inclusión de palabras soeces pronunciadas sin embarazo y con ostentación (…) La máxima crueldad en los discursos radiofónicos y los artículos de prensa, las más feroces incitaciones al crimen, pertenecieron a una mujer: la judía alemana Margarita Nelken.

A los dirigentes izquierdistas les culpó del horror provocado por el veneno de sus palabras, inspiradas en el bolchevismo ruso:

Las ideas eran rusas, los procesos eran rusos; rusos eran los hombres llegados para dirigir las matanzas; rusas las armas, rusos los nombres que se invocaban, las denominaciones de las brigadas, los originales de los grandes retratos que presidían sus reuniones (…) Aquellas multitudes entonaban La Internacional y un himno que decía Somos los hijos de Lenin. Y su ¡No pasarán! era francés. Yo vi por las calles de Madrid, en pleno verano, milicianos orgullosos de ostentar gorros rusos de piel y blusas de mujik. Decir ¡Viva España! era un grito subversivo. Todo era Rusia. No había nada más que Rusia.

De aquel «envenenamiento de las ideas» surgió el 19 de julio la «fauna de la revolución»:

Larvas de hombres, de mujeres, de niños, cubrieron Madrid en aquel día sin olvido. Greñas, muecas, garras, mugre, rugidos, ojos de fuego, rostros asimétricos, cuerpos tarados… Hervían. Salían de todas las esquinas, de todos los sumideros; eran los gusanos de una súbita putrefacción de Madrid. ¿Habían estado siempre allí sin que los viésemos o surgían de cada palabra malvada que hacían caer sobre Madrid por el surtidor de la radio los canallas de aquel oprobioso gobierno? Legiones satánicas, amasadas con odio, con pus, con la animalidad más baja; semblantes de capricho goyesco probaban que entre la bestia y el hombre hay un eslabón que aún no se ha perdido.

Consciente de que «mis comentarios a las sesiones parlamentarias habían herido muchas vanidades fustigando aquel rebaño de abogaduchos y de advenedizos engreídos», salió de su domicilio a tiempo para no ser detenido por los milicianos. Así comenzaría una larga escapada de escondite en escondite, acogido por amigos cuyas vidas ponía en peligro y finalmente refugiado en las embajadas argentina y holandesa.

Las legaciones extranjeras en Madrid llegaron a acoger once mil refugiados, incomunicados y sin poder poner un pie fuera de sus puertas, algunos de los cuales sólo pudieron empezar a ser evacuados ya avanzado 1937; otros muchos tuvieron que esperar a la entrada del ejército de Franco. Más suerte tuvieron los catalanes, que en cantidad cercana a los cincuenta mil consiguieron embarcar hacia Francia e Italia.

Tras mil peripecias, narradas como crónica en O terror vermelho y como novela en Una isla en el mar rojo, en julio de 1937 consiguió llegar a Francia en un coche del consulado holandés. Tras dejar atrás doce largos meses de angustia, puso su pluma al servicio de la causa rebelde tanto en las páginas de sus libros como en las del ABC de Sevilla. Allí publicó numerosos artículos dedicados a homenajear a figuras como Sanjurjo y José Antonio, al que consideró un mártir de la patria adelantado a un tiempo que no le comprendió; a agradecer a los países extranjeros, especialmente los hispanoamericanos, el refugio dado a tantos miles; a vituperar al gobierno francés por su apoyo militar y diplomático al bando republicano; a burlarse de «los burgueses simpatizantes de la República que echaron a correr y todavía siguen murmurando ¡No era esto… no era esto!; a acusar a los dirigentes republicanos de enriquecerse con el producto de sus rapiñas mientras sus seguidores daban su vida en defensa de una República abandonada; y a rechazar los intentos de mediación internacional para alcanzar una paz negociada:

En España están en lucha dos principios antitéticos e inconciliables en toda su eternidad, que no pueden ni combinarse ni disolverse el uno en el otro. Es el bien y el mal, el odio y el amor, el ser y el no ser de España. No podemos decir: bueno, pues vamos a ser un poco de bandidos. Ni tampoco: nos resignaremos a estar un poco muertos (…) España no se podrá rehacer sin el triunfo.

Pero la alegría del triunfo no aplacó su dolor, como reflejó en la frase de Léon Bloy con la que encabezó Una isla en el mar rojo: «El sufrir pasa; el haber sufrido no pasa jamás». Ni sus opiniones políticas ni su consideración del ser humano volverían a ser las mismas. Del marxismo, con el que nunca simpatizó, poco más pudo decir:

El marxismo es la religión de los envidiosos, de los fracasados, de los inferiores, y como no pueden ascender hasta lo bueno, buscan la igualdad rebajándolo hasta su propio nivel. Son los gusanos burlándose de las aves y decretando que nada hay de mejor gusto que arrastrar el vientre sobre la tierra.

Pero su crítica no se limitó al marxismo:

Hay algo en lo que no puede creer ya nunca un hombre que haya vivido en cualquier sitio de la España roja: la posibilidad de una democracia. Hay algo de lo que no volverá a oír hablar sin escepticismo: las innatas virtudes del pueblo (…) Porque la masa es imbécil. Y como la masa es imbécil, la democracia es imposible (…) Pasarán muchos años y acaso los hombres vuelvan a hablar en serio de esas mentiras: pero nosotros, los que hemos visto, sabemos durante todo el para siempre de nuestras vidas lo que es un pueblo entregado a sí mismo.

Al terminar la guerra volvió a Madrid, pero no halló alegría en ello porque «aquel sufrimiento fue tan grande, que hasta su sombra es un intolerable sufrimiento. Yo he buscado en Madrid mi sonrisa, y no la encontré». Y en varias de sus obras posteriores, tanto librescas como periodísticas, reiteró que los meses pasados bajo el terror rojo le habían cambiado para siempre:

Esa innumerable legión de fantasmas con los ojos arrancados, con las lenguas cortadas, con los pies y las manos atravesados por los clavos de la crucifixión, con los sudarios de las llamas que los quemaron, con el gesto enloquecido de los enterrados vivos, con los cráneos, los pechos, los vientres acribillados por las balas de las fieras asesinas, tiene ya su parcela en el campo de los horrores de la Historia humana (…) En realidad, yo he sido muerto violentamente. Muchas creencias que anidaban en mi espíritu no existen ya; mis ideas acerca de los hombres y de los pueblos se han modificado en sus raíces; las concepciones de antes, fruto de lecturas y experiencias, fueron desarraigadas y sustituidas por estotra experiencia más brutal, más profunda, más amplia, más aleccionadora (…) Mucho murió y mucho nació en mí. Nada hay que enseñe y fecundice tanto como el dolor (…) Cuando revivo, como ahora, lúcidamente todos aquellos horrores, me pregunto a mí mismo si de verdad podré volver a encontrar alguna vez en mi corazón fe suficiente para estimar de nuevo a los hombres. Y me temo que, por muy larga que sea mi vida, ya no podrá ser, nunca más, nunca más…

… eeen fin.

…..

Artículo publicado por Jesús Laínz. Libertad Digital. 2022-01-02

https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2022-01-02/jesus-lainz-wenceslao-fernandez-florez-la-descripcion-mas-cruda-del-terror-rojo-6851480/

RECOGIMIENTO…

Historias de Paco Sanz

No sé por qué cuando me da por recogerme me da por encender algo. Me doy cuenta de que si además hay algo de humo, mejor. Y es porque una vez recogido, cuando me adentro en mi madriguera, lo que llego a apestar a humo no me disgusta en absoluto… No enchufo, no conecto, le prendo fuego a algo. Las velas y las brasas cuando las apagas huelen, las pantallas no.

Ya no hay pasta para ir al bar, ayer nos quitaron el permiso para ir dejando colillas dentro de él, y hoy no nos dejan entrar sin mascarilla. Por otro lado dormimos fatal. Así, que el asunto se ha quedado en intentar dormir, ir a trabajar, trabajar, y una vez en casa, encender alguna pantalla para que nos acune.

Cuando me da por recogerme es como si me enclaustrara. Demasiados conventos y neurociencia en mi vida. Existen dos claustros en el cerebro, uno por cada hemisferio; son unas láminas finas e irregulares situadas bajo el neocórtex, en la zona que va de las sienes a los oídos, y que parecen encenderse cuando tenemos consciencia de las cosas… Desempeñan un papel crítico en la generación de experiencias conscientes, y con ello, nos dan pistas para identificar huellas de consciencia en cualquier materia excitable.

A pesar de que la pandemia arrecia, mis huéspedes, mis nietos, mis niños están llegando con La Navidad. Con ellos enciendo otro tipo de velas. Vienen a ver a su abuelo, un hombre de libros… Montaigne escribió que enseñar a un niño no es llenar un vacío, sino encender un fuego.

Nunca disfruto tanto al encender algo como cuando puedo encender el fuego de mi hogar… Entonces: “encendido en palabras puras el fuego conversa conmigo. Como un abuelo labrador, de cenizas encanecido, llamea en su boca barbada un consejo de campesino. Y tiene sencillez de campo, sencillez de ropa de lino, sencillez de pan de centeno, sencillez de ataúd de pino. Un poco de cielo desciende a su humoso ademán tranquilo”.

Me doy cuenta de que cuando abro un libro es como si encendiera una vela. La lectura es un profundo ejercicio de silencio interior: leer supone en primer lugar callar; apaciguar a la loca de la casa, la imaginación, como diría Santa Teresa, y situarse en un ámbito de “recogimiento…” Entonces puede uno encender el fuego, “la palabra”.

Historias de Paco Sanz

PADRES DESFALLECIENTES…

Historias de Paco Sanz

Antes, los padres desfallecientes dejábamos a los niños en manos de la tele, ahora en las de los teléfonos, las tabletas y los ordenadores. Ahora es más importante no desfallecer que nunca… Los menores están siendo utilizados para vender productos audiovisuales; no importa si tales productos poseen utilidad o riqueza para su formación.

Las empresas quieren ganar dinero, las de entretenimiento también: “¡La televisión no es un parvulario!” Los media tampoco. Los “menores” no deben quedarse sin padres o profesores en sus relaciones con ellos. Los niños son dejados solos frente a las pantallas. Finalmente acaban deseando seguir solos delante de ellas. A quién beneficia esto: a los padres desfallecientes.

La gran importancia de los medios de comunicación deriva del hecho, de estar financiados por empresas que con la comunicación pretenden ganar dinero. Ante cualquier acontecimiento que pretenda alterar el statu quo, el estrato superior de los medios reacciona sirviendo a la élite del aparato ideológico: a los que tienen el poder, la pasta.

Existe una clara relación entre los medios de comunicación y los grupos de poder que manejan la economía nacional e internacional. Tal circunstancia le da fuerza a los medios de comunicación, pero no por sí mismos, sino como instrumentos de intereses económico-políticos. No es una teoría conspiratoria, sino un análisis estructural de la producción informativa.

Si aquello a lo que propiamente habría que reaccionar se torna desmesurado, también nuestra capacidad de sentir desfallece. Nos convertimos en “analfabetos emocionales” que enfrentados a “algoritmos demasiado complicados” son ya incapaces de reconocer que lo que tienen ante sí son programas. Y que su electricidad transforma a los niños en bots de programa.

Nuestra disposición a creer que la tecnología toma decisiones más objetivas que nosotros mismos empeora las cosas. Y es que los economistas y científicos de datos pueden albergar creencias culturales tan equivocadas sobre pobres y ricos, blancos y negros, hetero y homosexuales, listos y tontos, como cualquiera… Cuando los diseñadores de sistemas programan sus suposiciones en estas herramientas, ocultan importantes decisiones políticas tras una fachada matemática de neutralidad tecnológica.

Y sí, es cierto: lo que vende más vale más.

¡Y ya está bien de tanto ir al colegio…!

La desescolarización que no podemos detener, podría significar el advenimiento de un “mundo feliz” dominado por unos bienintencionados administradores de instrucción programada… Si esto sucediera, la escuela saldría de su entorno físico y se expandiría por toda la sociedad; no habría entonces forma de distinguirla de un hospital mental o de una prisión o de un cuartel; las palabras control, constricción, adaptación y educación, serían sinónimas.

Historias de Paco Sanz

PERIODISMO DE PERISCOPIO

Confiar en el periodismo de este país, equivale a algo así como aceptar, el ver la amplitud de la actualidad de este mundo desde la estrechez de un periscopio… Atrapados, estamos encerrados en una especie de cueva amenazados y a oscuras. Y sólo podemos adivinar lo que nos rodea mirando por unos agujeritos digamos que como para periscopios, que los mismos periodistas parece también como si hubieran hecho expresamente para que sólo por ahí nos asomemos… Y nunca mejor dicho lo de memos. So memos.

Pero porque la realidad del mundo está ahí afuera envolviéndonos; y nosotros, pareciera que sólo la podemos ver a través del estrecho campo de visión que proporcionan esos agujeritos como que para periscopios, que aquéllos mismos periodistas dirigen y enfocan siempre a nuestros propios culos. ¡Qué casualidad…! Una y otra vez. ¡Y fíjate tú, por dónde…!

Españoles mirándose el culo… Un día fuimos dueños de medio mundo y hoy cual corderos, nos hemos encerrado nosotros sólos en nuestra península alejados de aquél mismo medio mundo que un día gobernamos… Y como lerdos en Historia, lelos y atontados, estamos pendientes sólo de reconocer a los de nuestro rebaño a fuerza de tanto olernos el culo unos a otros… Que si vascos, que si catalanes. ¡Vaya lío…! ¡Y qué asco…!

Y venga catalán y venga vasco, y venga pasear a Franco… Y venga redes asociales, populismo y feminismo a ultranza; y venga tú mira qué pobres los emigrantes… Y venga con la matraca de la justicia social, la república y la lucha obrera… Y venga la guerra civil. ¡Qué mala fue…!

Una y otra vez: comunismo.

«…Una y otra ves lo desían los notisieros; y hasían no más que desirlo, repitiéndolo constantemente… Y justo lo que les desían que dijeran, dijeron…»

El cuarto poder; la democracia… Ya que nos estafan tanto los políticos necesitamos más que nunca periodistas e información de verdad. Y ahora, que tenemos tanto acceso a aquélla, repito: necesitamos más que nunca también acceso a la verdad. Nada de trincheras políticas… Necesitamos verdaderos periodistas, que en verdad respondan ante la veracidad o no de lo que publiquen.

Y aquéllo a lo que llamamos información multimedia que le den por el culo: hay demasiada.

Que si tuiter o que si feisbuc; que si sígueme por aquí o por allá; que si mira mi canal de yutube… O tú, que aquí estás leyendo mi blog.

…eeen fin.

Gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…………..

AMOR Y MÚSICA

Friedrich Nietzsche. La gaya ciencia. Libro cuarto. Fragmento 334.

Adaptación.

APRENDER A AMAR

Observemos con detenimiento lo que sucede con la curiosa relación entre la música y el amor. Pero no tanto atendiendo al por qué nos enamora una canción, porque allá el gusto de cada cuál, sino al cómo se enamora uno de una melodía: en qué forma, en cómo funcionan los mecanismos del enamoramiento, en este caso musical.

Pues bien. Veamos.

Primero hay que aprender a oír una terna, una melodía; a saber distinguirla con el oído y a aislarla, y a delimitarla siguiendo su vida propia, su ritmo, su tempo… Luego se requiere hospitalidad, esfuerzo y buena voluntad para soportarla a pesar de que sea extraña; tener paciencia con su aspecto y con su forma de expresarse, además de ternura con lo que tenga de singular… Y por último, nos acostumbraremos tanto a ella que la esperaremos y hasta la extrañaríamos si nos faltara.

Y a partir de ese momento, no dejará esa melodía de ejercer la magia de su coacción y de su encanto, hasta convertirnos en amantes dóciles y rendidos que no conciben en ese instante musical nada más importante que ella; ni desean, otra cosa que no sea ella… La melodía, aquélla.

Pero ésto no ocurre sólo con la música.

Siempre, acabamos siendo recompensados por nuestra buena voluntad, paciencia, equidad, y ternura hacia lo extraño, cuando lo extraño se va quitando el velo poco a poco ante nosotros y acaba ofreciéndosenos como una belleza nueva e inefable… Y justo ésa, es la forma que tienen la vida el amor y la música de agradecernos y devolvernos el amor aquél, que al principio de nuestra relación entregamos envuelto en simple hospitalidad.

Quien alguna vez amó algo de verdad seguro que llegó por este mismo camino: el de la hospitalidad. No hay otro… El amor debe también aprenderse.

Friedrich Nietzsche. La gaya ciencia. Libro cuarto. Fragmento 334.

Adaptación.

Dios ha muerto. EL LOCO.

Nietzsche, Friederich. La gaya ciencia (fragmento 125). 1882.

«¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: ¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!…? Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en Dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? – así gritaban y reían alborozadamente.

El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. ¿Qué a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino

Pero ¿cómo hemos podido hacerlo? ¿Cómo hemos podido bebernos el mar? ¿Quién nos prestó la esponja para borrar el horizonte? ¿Qué hicimos cuando desencadenamos la tierra de su sol? ¿Hacia dónde caminará ahora? ¿Hacia dónde iremos nosotros? ¿Lejos de todos los soles? ¿No nos caemos continuamente? ¿Hacia delante, hacia atrás, hacia los lados, hacia todas partes? ¿Acaso hay todavía un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del espacio vacío? ¿No hace más frío? ¿No viene de continuo la noche y cada vez más noche? ¿No tenemos que encender faroles a mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No nos llega todavía ningún olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!

¿Cómo podremos consolarnos, asesinos entre los asesinos? Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos. ¿Quién nos lavará esa sangre? ¿Con qué agua podremos purificarnos? ¿Qué ritos expiatorios, qué juegos sagrados tendremos que inventar? ¿No es la grandeza de este acto demasiado grande para nosotros? ¿No tendremos que volvernos nosotros mismos dioses para parecer dignos de ella? Nunca hubo un acto tan grande y quien nazca después de nosotros formará parte, por mor de ese acto, de una historia más elevada que todas las historias que hubo nunca hasta ahora.

Aquí, el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio: también ellos callaban y lo miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos y se apagó. Vengo demasiado pronto -dijo entonces-, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres.

El rayo y el trueno necesitan tiempo, la luz de los astros necesita tiempo, los actos necesitan tiempo, incluso después de realizados, a fin de ser vistos y oídos. Este acto está todavía más lejos de ellos que las más lejanas estrellas y, sin embargo son ellos los que lo han cometido.

Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó en ellas su Requiem aeternan deo. Una vez conducido al exterior e interpelado contestó siempre esta única frase: ¿Pues, qué son ahora ya estas iglesias, mas que las tumbas y panteones de Dios?…»

Nietzsche, Friederich. La gaya ciencia (fragmento 125). 1882

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¿QUÉ HAY EN LA OTRA ORILLA…?

Historias de Paco Sanz.

Historias de Paco Sanz.

A mi cuñado, el médico le dijo que mejor que anduviera más. ¿Para ir dónde? preguntó… No tenía donde ir. Ni por qué ir a ninguna parte. Así que se compró una cinta de esas sobre las que puedes andar sin cambiar de lugar. Es posible que la usara… Han pasado muchos años y me encanta cuando vuelvo a su casa, nos vemos en su hermosa biblioteca con escaleras, y me doy cuenta de que en un rincón está todavía la cinta aquélla mirando al cielo… No la ha tirado.

Mi cuñado es como yo, minimiza los residuos. En fin, como dijo el poeta: “Del salón en el ángulo oscuro/ De su dueño tal vez olvidada/ Silenciosa y cubierta de polvo/ Veíase el arpa / ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,/ como el pájaro duerme en las ramas,/ esperando la mano de nieve/ que sabe arrancarlas!”

Sobre esa cinta es difícil que alguien arranque un solo paso. ¿Movilidad? De acuerdo, ¿pero para ir dónde? ¿Para qué fin? ¿Lectura? De acuerdo. ¿Pero para qué sirven los libros? Nos dicen Penélope y Sherezade mientras intentan aplazar astutamente el momento de su muerte que para ganar tiempo... Es decir para perderlo, vivir es perder el tiempo, los únicos que no tienen tiempo para perderlo son los muertos.

He vuelto a la montaña, conozco algunos altos del valle en el que he crecido, de joven tenía tendencia a subirme hasta ellos. ¿Qué buscaba allí? Me daba la sensación que era la manera de ir más lejos. Supongo que si hay mucha paz en la cumbre es porque desde ahí se puede mirar a lo lejos. Lejos de casa, tan lejos como pudiera. Como en el cuento de Kafka “La Partida”, que al protagonista, el criado que le prepara la montura, ¿para ir dónde? pregunta: Weg von hier. Das is mein Ziel. Lejos de aquí, ésa es mi meta.

Nunca llega uno tan lejos como cuando no sabe adónde va. Es al exterior hacia el que nunca deja de encaminarse la libertad. Largarse, cuando el suelo arde bajo tus pies y no te preguntas el tiempo que hace fuera, es lo que pretenden los emigrantes. Ir a otra parte.

En Europa a partir del siglo XVI hubo una sobrepoblación que llevó a 50 millones de personas a abandonar voluntaria e involuntariamente el Viejo Mundo como merchants adventurers y como desperados, como huidores de la desgracia, como buscadores de nueva fortuna, en su mayoría sin perspectivas de retorno, no pocos imbuidos en la creencia de la supremacía de la otra orilla. El mundo pertenece ahora al hambre de éxito de los hijos segundos, que no tenían sitio en casa -en España se les llamaba “segundones”-para hacer fortuna fuera o para irse a pique.

Los que en realidad se van son los viejos. Cuando ya no están se dice que se han ido. Ahora desgraciadamente los ancianos, como los emigrantes clandestinos, generalmente quedan en manos de esos especiales “propietarios de pateras” que son los dueños de las residencias desde donde esperan su último viaje. Y que como al gaucho que al ver el mar preguntó qué había en la otra orilla: en el otro lado no hay orilla, le dijeron.

Historias de Paco Sanz.

Hispanidad idiomática

Historias de Salvador Juan Vallone

Me inclino ante el ingenio, la sátira, el humor, la inteligencia, la sensibilidad, y la palabra.

Gracias una vez más. Una obra maestra.

Y vosotros disfrutad malditos, disfrutad leyendo…🤔

…….

NOVEDADES EN MATERIA IDIOMÁTICA

La Real Academia de la Lengua dará a conocer próximamente una reforma de la ortografía española. Se trata de un plan quinquenal que entrará en vigor en forma paulatina, para evitar confusiones. Su aplicación tornará más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a los problemas ortográficos que suelen tender trampas a boxeadores, economistas, ingenieros y arquitectos, y logrará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.


De acuerdo con lo trascendido hasta el momento, la reforma se introducirá en las siguientes cinco etapas anuales:

1) Supresión de las diferencias entre ‘c’, ‘s’, ‘z’ y ‘k’.

Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la ‘k’ será asumido por esta letra.

En adelante, pues, se escribirá «kasa», «keso», «kijote». También se simplifikará el sonido de ‘s’ en este úniko signo; kon lo kual sobrarán la ‘c’ y la ‘z’: «El sapato de Sesilia será siempre asul».

Desapareserá la ‘doble c’ y será reemplasada por ‘x’: «Tuve un axidente en la Avenida Oxidental». Grasias a esta modifikasión, los hispanohablantes no tendrán ventajas ortográfikas por su extraña pronunsiasión de siertas letras.

2) Se funden la ‘b’ kon la ‘v’, así komo la ‘y’ kon la ‘ll’.

No existe diferensia alguna entre entre el sonido de la ‘b’ larga y la ‘v’ chikita; por lo kual a partir del segundo año desapareserá la ‘v’, y beremos kómo bastará kon la ‘b’, para que bibamos felises y kontentos.

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Pasa lo mismo kon la ‘y’ y la ‘ll’. Sobra la ‘ll’… Todo se eskribirá con ‘y’: «Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar».

Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kastellano, desde Benesuela hasta Bolivia… Toda ‘b’ será de «baka»; toda ‘b’ será de «burro».

3) ‘R’ es «erre»; fuera la ‘h’; fusión de ‘g’ y ‘j’.

A partir del terser año, y para mayor konsistensia, todo sonido de ‘erre’ se eskribirá con ‘rr’: «Rroberto me rregaló un rramo de flores».

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Asimismo, la ‘h’, kuya presensia es fantasmal en nuestra lengua, será eliminada… Nuestros ijos ya no tendrán ke pensar kómo se eskribe «sanaoria», y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre «echo» y «hecho». Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos… Tampoko en la diferensia entre la ‘g’ y la ‘j’… ke muchas beses suenan igual. Todo irá kon ‘j’: «El jeneral jestionó la jerensia». Sin duda, esta sensiya modifikasión ará que ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rrápido rritmo.

4) Abolisión de tildes; muerte a konsonantes finales.

Horrible kalamidad del kastellano son, en general, las tildes o asentos gráfikos… Esta sankadiya kotidiana jenerara una axion desisiva en la rreforma. Aremos komo el ingles, que se a impuesto internasionalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada vokablo. Berbigrasia: «¡Komo komo!».

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Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke incomodan, y poko ayudan al siudadano komun. Se dira: «¿Ke ora es en tu relo?», «As un ueko en la pare» y «La mita de los aorros son de eya».

5) Eliminasion de la d interbokalika del partisipio pasao y kanselasion de artikulos.

El uso a impuesto ya ke no se diga «bailado», «nacido» y «venido», sino «bailao», «nasio» y «venio». Kabisbajos, aseptaremos esta kostumbre bulgar, ya ke al fin y al kabo, es el pueblo yano el ke manda.

Desde el kinto año kedaran suprimidas esas ‘des’ interbokalikas ke la jente no pronunsia. Ademas, y konsiderando ke el latin no tenia artikulos, y ke nosotros no debemos inbentar kosas que nuestro padre latin rechasaba, kastellano karesera de artikulos… Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremos komo futbolistas yugoslabos; pero después, niños y niñas de kolegios beran ke tareas eskolares resultan mas fasiles.

face-8685_960_720Profesores terminaran benerando akademikos ke an desidio aser rreformas klabe para ke seres umanos ke bibimos en nasiones hispanohablantes gosemos berdaderamente del idioma de Serbantes y Kebedo.

Eso si: nunka aseptaremos ke potensias estranjeras token kabeyos de letra ‘ñ’. ‘Ñ’ rrepresenta balores mas elebaos de tradision kultural ispanica, y primero kaeremos kadaberes antes ke aseptar bejamenes, a simbolo ke a sio korazon bibificante de istoria kasteyana.

Identida kultural no se bende ni alkila.

Salvador Juan Vallone

……..🤣😄

Maravilla de letras hispanas mezcladas con ingenio… Don Salvador Juan Vallone, me ha permitido publicar aquí esta prueba de amor por el verbo español, sea cual sea el sitio donde se haya escrito… Viva lo Hispano, lo español, lo nuestro.

Este hombre es mi hermano a no sé cuantos miles de kilómetros de mi casa; pero lo es, solo porque me habla y le entiendo, y le admiro… Ésa y no otra es nuestra ventaja: la palabra…

¡¡ VIVA LA HISPANIDAD…!!

Historias de Salvador Juan Vallone

UNA CARTA

Historias de Christian Sanz

En el siglo XVIII una carta entre España e Inglaterra podría tardar varios meses en llegar, como casi un año tardaba una carta en el siglo XIX entre Estados Unidos y Europa, o entre la India y Europa. Recibirla implicaba un acceso callado pero eufórico de emoción, y al responderla uno se demoraba sabiendo que estaba ante un bien preciado, donde el peso de las palabras, los párrafos, la sintaxis en suma, donde su peso, decía, se calibraba y evaluaba casi casi como una obra de arte. Se medían efectos y se sopesaban intenciones, se ponderaba y se precisaban argumentos e ideas. Esas cartas eran un acto estético y cognitivo a la vez. Un sustituto cordial de la emoción estilizada. Un intercambio de razones y motivos que importaban. Esas cartas se escribían y reescribían con esmero, con pulcritud, con vigilante diligencia.

En el siglo XXI ocurre lo opuesto. Escribimos mails corporativos u oficinescos con premura y dejadez. Nuestros estándares de corrección y eficiencia se tasan muy por debajo que en épocas anteriores. La velocidad patológica del siglo provoca que se desatiendan como un objeto que requiere un proceso de elaboración lento. Su universalidad y accesibilidad, su facilidad e hipertrofia, les ha sustraído o quitado su aura de magia interpersonal. Redactamos los correos electrónicos como un simio ante un computador, sin alma ni gracia, sin fe ni designio.

Al brutalizar nuestras comunicaciones animalizamos nuestros corazones. Espero que ahora los enamorados escriban muchos borradores de cartas de amor. Y que no sea un bot.

Historias de Christian Sanz.

MENSAJE EN UNA BOTELLA

¡Fuera miserias, aquí, estáis todos invitados…!

Como veis, la entrada a éste mi blog es completamente gratuita y todos sois VIP… Y por supuesto que podéis beber, comer, fumar o consumir cualquiera otra sustancia que se os antoje y hasta la hora que os dé la gana.

¡Quitaros la mascarilla y poned los pies en la mesa coooño…! Podríais incluso, luego, quedaros a dormir por ahí. ¡Que empiece la fiesta…! ¡Fuego al cabaret…! ¡Poned música…!

Quiero aclarar que el dominio éste de mi web es un wordpress.com gratuito por completo:

historiasenunfolio.wordpress.com

Y es gratuito porque al usar esa dirección web, lo que hacemos en realidad es crear tráfico hacía la plataforma WordPress. Yo, cada vez que escribo en ella, y vosotros cada vez que me visitáis aquí para leerme… Porque parece ser que al hocicar curioseando por ahí siempre creamos tráfico; mira tú por dónde.

Pero vete tú a saber de qué tipo ése tráfico: si de drogas, de influencias o de poder; de blancas, de armas o de datos; o hasta tráfico de tráficos; quizás incluso tráfico de ideas… ¡Qué cosas éstas las del tráfico…!

Pero de verdad, como a mí me importa una verdadera higa lo del tráfico, yo quería que supieseis que aquí en mi blog y ante todo, para mí sois invitados buscando, huéspedes lectores, viajeros perdidos, viejos jóvenes, cansados curiosos.

Y por eso os aseguro que yo aquí solo escribo… Ni pago tráficos ni publicidad alguna; es más, la evito y os la intento evitar. La que nos aparece en pantalla nos la coloca nuestro propio navegador… Y no utilizo medio alguno para promocionar el sitio éste salvo éste: el de que me leáis.

Y se diría que sólo escribo en este blog, una especie de mensajes virtuales pequeños y enrollados; que luego introduzco en unas digamos que como botellas tecnológicas; que más tarde diríase también como que lanzo, contra el oleaje del océano multimedia éste que nos rodea queriéndonos engullir.

Y en el fondo todo lo que hago como podéis ver, es solo ir en vuestra búsqueda, a la espera de un encuentro, de un lector. Así que ya sabéis…

Muchas, pero que muuuchas gracias por leerme.

…eeen fin. 🙏

historiasenunfolio.wordpress.com

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL VOLCÁN

Una erupción volcánica como a la que estamos asistiendo en La Palma, genera no sé si más o menos energía que una central nuclear en toda su vida útil… De verdad que ni lo sé ni me importa, ni me voy a poner a investigarlo. Humildemente, yo sólo creo que en vez de tanto llanto por los estragos del volcán -que también- nuestra principal preocupación debería ser, la de hacer como hacen en Islandia cuando revienta la cosa geológica.

Lo primero y cómo no, se apartan de la lava; lo segundo, aseguran la vida futura de las víctimas de los estragos que causa; y lo tercero, se ingenian las formas de aprovechar semejante fenómeno de la naturaleza… ¿Qué coño hay que hacer, cuando tienes la suerte de que te crezca de la tierra una central energética y así de cerca…?

Y sí, son peligrosísimos, pero da igual lo peligrosos que sean porque sobre todo, y más si queremos vivir cerca de ellos, lo que tenemos que saber es que son devastadores y crueles por inevitables, inexorables por inapelables, y tremendamente caprichosos… Y sí, muy muy energéticos.

Utilizar, aprovechar los volcanes como hacen en Islandia, por ejemplo para que los palmeros no pagasen ni un euro del recibo de la luz, sería genial. ¿No…? Se podría generar mucho vapor de agua que movería turbinas eléctricas con los más de mil grados a los que sale la lava ésa. ¿No…? Y al fin y al cabo ese volcán en erupción, lo único que está haciendo el pobre, es lo que suelen y siempre han hecho los viejos volcanes españoles cuando se remueven echando lava y cenizas; o sea, más grande a España. ¿No…?

Pues venga, a trabajar… Solidaridad, ingeniería y buen rollo, que estamos en el primer mundo. ¿No…?

…eeen fin. Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Vuelve a empezar el curso.

Historias de Paco Sanz ✍️

Vuelve a empezar el curso. Me he enterado de eso como estudiante, como padre y como abuelo, siempre me ha gustado. Nunca he podido enterarme como profesor, igual hasta a ellos les gusta. Cursos hay muchos, existe, además del curso escolar el curso del río, el curso del tiempo y el curso esperado de los acontecimientos. Pero éstos parecen seguir, parece que no han empezado nunca.

Párate durante una hora junto al río que corre: Seguro que no pensarás que el agua que se ha alejado de ti no ha dejado por ello de existir. Pues bien, es posible que para un grupo de hombres de corazón puro, ocurra con el curso del tiempo igual que con el curso del río.

Las religiones del desierto, y todas en cierto modo lo son, siguen el curso del sol. La más famosa de ellas, prescribe las oraciones-santificaciones (salat) cinco veces al día. No se corresponden con horas sino con etapas del curso del sol: antes del amanecer assub; al mediodía az-zuhr, a media tarde al-asr, inmediatamente después de ponerse el sol al-maghreb, y en el momento que han desaparecido las últimas luces del crepúsculo al-isha.

Pero el curso que vuelve una y otra vez a nuestra consideración es el curso esperado de los acontecimientos. El que no sea para unos lo mismo que para otros, está en el origen de muchos malentendidos. Por ejemplo está el hecho de que aceptamos los ofrecimientos, pero soportamos las amenazas. La diferencia de opinión acerca de cuál es el curso esperado de los acontecimientos hace que se condene al profeta. Parece que al profetizar nos condenara.

Según lo que creas que va a pasar eres optimista o pesimista, progre o no tanto, por ejemplo mostrar lo malo de cómo van las cosas, añadir que no se puede hacer nada es ser reaccionario. Es decir, la crítica al oponerse al progreso de la información desatada, del consumo, de la industria es reaccionaria, porque va contra el curso esperado, progresista, de los acontecimientos.

La aceptación de la causalidad negativa amplia el número de relaciones causales casi hasta el infinito. Siempre que omitimos algo que habríamos podido hacer tenemos una (co)responsabilidad causal de lo que sucederá a continuación (y de lo que habría sucedido si no hubiéramos actuado). Sólo tenemos una responsabilidad moral si, además, estábamos obligados a actuar. Si el curso esperado de los acontecimientos estaba claro.

Nuestra vida, la vida de la especie hace mucho que se limita a un transcurrir; en general nacemos sin saber hablar y morimos sin haber sabido decir. Nuestra vida transcurre entre el silencio de quien está callado y el silencio del que no fue entendido, y en torno a eso, como una abeja en un lugar sin flores, se cierne incógnito un inútil destino.

Lo mejor del comienzo de curso es eso, que empieza. Les pregunto a mis nietos que qué creen que van a aprender en este curso, que qué es lo que más les gusta del curso que empieza. Me miran como si estuviera mal del coco.

Historias de Paco Sanz ✍️

‘Calvotaso’

calvotaso:

Vulgarismo. Golpe leve, digamos que educativo a mano abierta pero sin malicia, rápido, sonoro, cariñoso y merecido, que te daban como de atrás pa’lante en el cogote y por tonto.

Tendría yo unos cinco años y no recuerdo ni por qué fue, pero un buen berrinche sí que tuve que darle a mi madre, sí… Así, que se decidió a utilizar uno de sus peores castigos que no era otro, que el de después de darme una charla que te cagas, sentarme una vez más en aquella mierda de silla de pensar. Todo, para no darme un par de calvotasos… Algo bastante moderno para la época. Sí, siempre fue innovadora.

El detalle, estaba en que como ella sabía que yo era muy desinquieto, que no me podía estar quieto y que lo peor que podía pasarme era estarme quieto, tenía una silla un poco más alta de la cuenta en la que me sentaba en el centro de la cocina. Lejos de poder alcanzar con las manos cualquier cosa, y con los pies que tampoco me llegaran al suelo; como colgado, me dejaba sentado en una especie de taburete con respaldo… Luego, me advertía de que se juntarían el cielo con la tierra siquiera si se me ocurría tan solo bajarme; y se iba, y me dejaba solo.

Algo más tarde mi memoria cayó en la cuenta de que aquel taburete tan alto era una trona, mi trona; y de que ella tan sólo se iba a la habitación de al lado… Bien es verdad que se iba durante las horas que hicieran falta: «pero para que yo pensara…»

Pura asociación de ideas: «si te portabas como un mañaco, en vez de un par de calvotasos, mejor a la silla de pensar…»

¡Qué rabia me daba éso a mis cinco años ya…! Para mí, estarme quieto era lo peor a lo que podían obligarme, pero en aquella época he de reconocer que era un castigo original, innovador… O éso, o te daban un par de calvotasos y ya estaba: te callabas y te estabas quieto.

Años más tarde, como al llegar del colegio a mi casa siempre tiraba la cartera en el primer sitio que pillaba, y como ya me lo habían advertido muuuchas veces, ella aprovechó para darme, otra lección… Cuando volví de jugar en la calle, ya casi de noche, no me dijo ni media, la jodía… Fue al día siguiente al tenerme que ir al colegio cuando fue imposible encontrar mi cartera. ¡Qué nervios…! La busqué por todos sitios: en mi habitación y en la salita de estar, en el zaguán de la entrada y hasta me recorrí el patio entero y la cochera, pero nada, ni rastro de la cartera con mis libros… Y claro, me tuve que ir al colegio con una mano delante y otra detrás.

¡Qué tragedia…! yo que era de los de las buenas notas ¡Que vergüenza..! a ver qué explicación iba yo a dar… Mañana y tarde estuve atormentado dándole vueltas y vueltas a ver dónde habría dejado yo la cartera… Pero nada.

Y fue, cuando volví ya por la tarde del colegio lamentando mi mala cabeza y tras darme otra de aquéllas charlas que te cagas, cuando mi madre me dijo aquéllo de que «el único sitio donde no habíamos buscado por la mañana era en el cubo de la basura…😳» 🙄

¡Y coooño qué casualidad…! La tarde anterior había escondido justo ahí mi cartera y a propósito, sólo para escarmentarme… La principal lección que aprendí, entre otras, creo que fue la de que «no trates a tus cosas ni a los demás como si fueran basura…»

A parte de innovadora se ve que también era muy imaginativa. Sí… 💕

…eeen fin. Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

GRACIAS MAESTRO

Yo Maestros he tenido muchos, pero no sé porqué siempre me acuerdo de que él fue uno de los primeros: Don Manuel Galant Pérez… Un tipo que era capaz de empezar una clase de Historia con la de los romanos, y acabarla embelesándonos, hablándonos de los focos de las discotecas y del peligro que corríamos fumando porros por ahí por el mundo. Luego, hasta le entendíamos y todo… Un espectáculo de Maestro. Y encima, cuando se expresaba intentaba conjugar el humor vitriólico con el estilismo literario; rozaba el insulto merecido con la pluma de la sátira; y llevaba cuidado sí, pero poco. A mí me gustaba.

Tenía la muñeca rota, y la mano digamos que girada hacia adentro en un gesto como que de zurdo, aunque era diestro. Pues con esa mano diestra y la muñeca rota, y con solo unos trazos de tiza en la pizarra, era capaz Don Manuel de crear, tanto círculos, cuadrados, octógonos o triángulos cuasi exactos, como podía dibujar y de memoria la fachada principal de la iglesia del pueblo con total precisión, y en sólo unos pocos garabatos.

No teníamos pantallas interactivas. La pizarra y la tiza en las clases de Don Manuel, se podían convertir tanto en un libro de viajes con ilustraciones, como en una mesa de diseño técnico o en un block de dibujo. Igual te dibujaba un tramo de la Muralla China que las pirámides de Egipto o la Venus de Milo… Era capaz de plasmar en una pizarra, y nos parecía que casi a escala, lo mismo la trayectoria de un cohete en dirección a la Luna, como que la silueta del continente sudamericano con sus principales ríos y mares, con sus cabos y sus golfos… Era genial.

En cuanto detectó mi querencia por el dibujo, no dejó el c… de sacarme constantemente a la pizarra. Bien para dibujar de memoria o un mapa de España, o un ojo humano visto de perfil para ilustrar una de sus clases de dibujo, o quizás una cuadrícula con las líneas bien bien rectas.

Uno tiene que buscarse siempre un buen Maestro, alguien que te esté constantemente enseñando algo. Tuve, en general, muy buenos Maestros pero porque tenían criterio propio y honestidad, mucha cultura, libertad de cátedra, y lo más importante: autoridad… Hoy así son difíciles de encontrar, solo tenemos profesores, funcionarios. Y todos sabemos el dicho, la verdad matemática, de que «nadie puede entender algo si su sueldo depende de que no lo entienda…»

A Don Javier y Doña Anita, y a Rafa Nadal o a Cervantes. A los hermanos Fidel y Manuel Galant, a Don Pedro Miralles y a Don Vicente Nebot. Al Señor Escohotado. A Doña Carmen Mazón y al magnífico Esteban Parres. Al gran FJ Losantos. Y a Don Manolete Lucas y a Don Gabriel… A Don Santiago González. A Paco Sanz. ✍️

Gracias Maestros. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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ARTE

Según la RAE

1. Capacidad, habilidad para hacer algo.
2. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer algo. Maña, astucia.
4. Disposición personal de alguien. Buen, mal arte.
5. Instrumento que sirve para pescar.

Arte

Mérito, cualidad que hace que lo que haces, sea digno de que alguien se pare a mirarte y a pensarte… Si no tiene mérito no es arte: es suerte, o mal arte.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VIEJO SERÁ TU PADRE

VIEJO
1. adj. De edad avanzada.

ANTIGUO
1. adj. Que existe desde hace mucho tiempo.

Yo, como nunca tendré edad, voy a vivir todo el tiempo que me toque o todo el que me dé a mí la gana. Y por eso, viejo, lo que se dice viejo, será tu padre… Con suerte llegaré a ser antiguo, con algo más de suerte seré bastante antiguo, y con mucha más suerte podría ser muy muy antiguo. Pero repito: viejo, lo que se dice viejo, será tu padre. Yo, nunca.

Solo consentiré que me llamen viejo cuando se me haya ido del todo la cabeza; y sólo porque al habérseme ido del todo no le podré soltar un guantazo a quien se atreva a llamármelo… Viejo, repito: será tu padre porque yo voy a vivir lo que me de la gana y cuánto me de la gana; y seré muy muy antiguo, como mucho…

Voy a cumplir ya un montón de años, más que la orilla de la playa, y claro, me encuentro tan bien que es extraño el pensar que en cualquier momento podría darme un jamacuco y quedarme en el sitio… Y sin embargo empieza a darme igual, no es una cuestión de cantidad… Es más, la obsesión por la cantidad de años de vida es una verdadera plaga, una esclavitud, un miedo real, una enfermedad.

¿Porque para qué quiero a los ochenta y tantos unos implantes dentales fantásticos y una picha química, si no puedo comer ni follar y luego acordarme de qué, dónde, cuándo, y cuánto…? Si a mí me aseguraran que a partir de cierta edad y si me someto a unas prácticas ordenadas y obedientes ya fueran conservadoras o progresistas, voy a ir biológicamente a mejor: yo haría lo que fuese.

O no… Ya veríamos a ver.

Porque por otra parte, cuando me pongo a pensar en serio, llego también a la conclusión de que a partir de ninguna edad se va a mejor en lo biológico… “Lo que llamamos muerte es acabar de morir, lo que llamamos nacer es empezar a morir, y lo que llamamos vivir es morir viviendo. Por eso cuando el hombre muere acaba a un tiempo, de vivir y de morir…” Quevedo, nació antes que La Ciencia.

Sin embargo a partir de cualquier edad se puede ir a mejor en lo intelectual, y éso justo es lo que nos hace verdaderamente humanos, civilizados, que recuerdan… Por éso, repito: viejo, será tu padre 💕

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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VALENTÍA

Historias de Paco Sanz

Lo de que es hora de morir nunca lo he tenido tan claro como cuando, imitando una vez más a los hombres, el androide de la película de Blade Runner se da cuenta de que para él todo se ha acabado… Y mientras se muestra generoso al permitir que el humano que intentaba acabar con él siga viviendo, le dice aquéllo de:

— He visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orion… He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser… Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… Es, hora de morir.

Me gustan las bibliotecas. Pienso que son lo más parecido a un ser humano. Su memoria es su alma. Un ser humano, como una biblioteca, carece de autor. Es ridículo buscar la autoría de un chiste, de un cuento, un trabalenguas, un dicho o un refrán. Para dar a luz una nueva palabra hacen falta muchos: todo un pueblo. Pero tal idea tiene un soporte débil ya que cuando un anciano muere en una remota aldea de una selva, es, como si ardiera una biblioteca entera.

Ahora con tanta maquinita no sabemos muy bien hasta qué punto estamos vivos. Las amenazas más típicas planteadas por la biotecnología, se resumen en el título de un artículo de Tom Wolfe: «Lo siento, pero vuestra alma acaba de morir». La tecnología médica ofrece, en muchos casos, una especie de pacto con el diablo: una mayor esperanza de vida, pero con las capacidades mentales disminuidas; liberación de la depresión, al precio de la supresión de la creatividad y del ánimo; tratamientos, que acaban con nuestra autonomía cerebral al depender de sustancias que tragamos o dispositivos a los que nos entregamos.

¡Ay…! Felices aquellos que, nacidos antes de la Ciencia, tenían el privilegio de morir de su primera enfermedad. “Lo que llamamos muerte es acabar de morir, lo que llamamos nacer es empezar a morir, y lo que llamamos vivir es morir viviendo. Por eso cuando el hombre muere acaba, a un tiempo, de vivir y de morir…” Quevedo nació antes de la Ciencia; entonces no se estaba muerto sin saberlo.

He visto por ser galeno finales de vida lentos, atroces… Por eso, cuando presiento la cercanía de la muerte recuerdo a la mística: “Ven muerte tan escondida,/ que no te sienta venir./ Que el placer de morir,/ no me vuelva a dar la vida”. Pienso, como al llegar al fondo de sus innumerables padecimientos e infortunios, un desdichado personaje literario siente cuando lo meten en el fondo de un saco negro, cada vez a mayor profundidad; y repentinamente, momentos antes de morir, descubre que el fondo del saco está abierto y en su extremo hay una luz.

Pienso que el mundo mejorará cuando yo deje de vivir, ahora que ya no puedo mejorar. Que pretender una mejora del mundo que no consista en la mejora de uno mismo es un camelo. Y que por ello, la cuestión es delimitar las fronteras del problema, y definir cuales son las partes sanas de nuestro organismo que hay que defender a toda costa… Si, en suma, hay algo por lo que se pueda morir.

Historias de Paco Sanz

ÉXITO. IGUALDAD. LIBERTAD.

Historias de Mayo Von Höltz

«El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.» Winston Churchill.

A la célebre frase de Honoré de Balzac «La igualdad tal vez sea un derecho, pero ningún poder en La Tierra podrá convertirlo en un hecho», solo le cabe una aclaración: y ningún poder en La Tierra podrá -por su mera enunciación o por su obligatoriedad- igualar lo malo a lo bueno…

Pero el proceso inverso perfectamente podría lograrlo: igualar lo bueno a lo malo. Nada ni nadie podrá hacer que un enano, por naturaleza, tenga la altura de un gigante, pero si se le serruchan los fémures al gigante lo suficiente, se logrará que tenga la misma altura que el enano.

Fidel Castro no logró igualar el nivel de vida de la clase pobre cubana al de la clase media ni rica cubana, tal cual prometió en todos sus discursos siguiendo su afán igualitario, pero logró en cambio que todos los habitantes de Cuba sean igual de pobres que todos los pobres.

Sin importar cuán desventajosa sea la situación inicial, nunca se saldrá de ella si en lugar de buscar los recursos para salir, se buscan las excusas para justificar porqué no se sale. La victimización sensiblera es el signo distintivo del alma cobarde del mediocre.

Todo el que logró algo, antes pensó que iba a lograrlo. Todo el que se queja de su aciago destino -sea éste proveniente de una aciaga fatalidad, o sea la inexorable consecuencia de una no confensada abulia e ignorancia- victimizándose lastimosamente, y poniendo fuera de la órbita de su voluntad e inteligencia el rumbo de su propio destino, no logrará hacer nada con su vida, y éso mismo es lo que se merece: nada, ya que nada pensó y nada hizo para salir de su nada.

«Tanto como si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto.» Frase que pertenece a Confucio pero popularizó Henry Ford

Historias de Mayo Von Höltz

DON NADIE

Solo soy una persona de ésas que anda por ahí por el mundo con el dinero y los amigos justos, con alegrías y tonterías las justas, y con las entendederas también algo justas para comprender lo tan complejo de este mundo. Porque soy solo eso: una persona. En mi caso, una persona don nadie al que le ha dado por escribir pero que nada escribe de importancia. Y por ello -por la inutilidad de mucho de lo que escribo- he decidido no hacerlo tanto de política.

Pero lo que en realidad me jode es que el tonto de mí siempre se creyó en paz y al día con la sociedad, con la tecnología, y hasta con el mundo… Y de verdad que me fastidia mucho el hecho de que nuestra sociedad -no así la tecnología ni el mundo- haya cambiado tanto y tan rápido para mal, que no nos hayamos dado cuenta a tiempo, y que encima yo esté tan en desacuerdo con la insensatez de tanto cambio. Lo confieso, me jode y mucho, porque algo habré hecho muy mal yo todo este tiempo, seguro.

Que nos den a todos por el culo, y que se vaya el mundo entero a la mierda tras tirar de una cadena, si eso mismo es lo que parece buscar y querer la sociedad de hoy.

Vaaale…

El otro día caí en la cuenta tras rebuscar y releer en mi blog, que éste está lleno casi al cincuenta por ciento de escritos pobres y resabiados, de berrinches políticos y de revanchas verbales estúpidas por inútiles. El tonto, no para cuando se le acaba la linde sino que sigue y sigue. Y algo así parece que me ha pasado a mí con lo político… Me he dado cuenta, también, de que tras más de trescientos relatos que he publicado no sé si habrá un par o dos de ellos realmente meritorios… Por eso voy a purgar mi blog, para quitar morralla y mantener vuestra atención escribiendo historias dignas, y no enmerdando más con mi visión funesta y vitriólica de la política.

Pero no os prometo nada, no sé si podré contenerme.

Gracias por leerme… 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Transexualidad y derechos

«Quien protege a un niño para que tenga una infancia alegre y sana, evitando de esa forma que un adulto aprovechándose de su inocencia lo pervierta, ejerce la más importante tarea que una persona puede ejercer en la vida. Quien protege a un niño está salvando al mundo.»

Mayo Von Höltz

Mayo: Si una persona nace con pene es hombre, si nace con vagina es mujer; el ser humano no puede ser ninguna otra cosa y tal cosa será hasta que muera.

Rogelio: No entendés una cosa tan simple como que alguien puede tener pene y autopercibirse como mujer?

Mayo: Entiendo que quien dice que es lo que objetivamente no es, diciendo por ejemplo que es una mujer siendo hombre o que es una jirafa siendo persona, padece un trastorno mental; no entendés una cosa tan simple?

Rogelio: Estás muy equivocado. Vos sos homofóbico, y nazi además al querer que no adopten los homosexuales, leo todas las boludeces que escribís; qué preferís? que los pobres niños se queden toda la vida en el orfanato?

Mayo: Escúchame flaco, la homofobia como fobia no ha existido en ningún manual de psiquiatría del mundo en toda la historia, contrario sensu, el homosexualismo, antes de que una enorme campaña de orden político y no un estudio de orden científico lograra desclasificarla, figuraba en todos los manuales de enfermedades psiquiátricas como un trastorno mental de conducta homosexual, que es lo que sigue siendo por mucho que te enfurezca la realidad.

Por otro lado, el derecho de adopción es el derecho a ser adoptado, no existe el derecho a adoptar de los padres sino el derecho a ser adoptado del niño. Los niños no son mascotas para satisfacer los caprichos de cualquier trastornado mental. Y si me preguntás, yo preferiría mil veces pasar toda mi infancia en un orfanato o vivir atado bajo un árbol en una plaza, antes de que me adopten dos trastornados mentales y arruinen mi salud mental de por vida. Una mente lúcida que discierne la realidad, es infinitamente más importante que el confort de un pobre trastornado mental que ni siquiera sabe qué carajo es.

Una casa, abrigo y comida operan cuando dormimos, cuando tenemos frío y cuando tenemos hambre, una mente lúcida opera desde que tenemos discernimiento hasta que morimos, todo el tiempo, todos los instantes de nuestra existencia. Me gustaría que te hubieras enterado a los seis años de que esa persona a la que le decías mamá, era en realidad un hombre disfrazado de mujer; a ver cómo serías vos ahora? a ver cuál sería ahora tu equilibrio emocional y tu capacidad para ser feliz? No hay ningún problema en disfrazarte si ése es tu berretín, el problema es aprovecharse de la inocencia de los niños para engañarlos de forma vil al usar un disfraz permanente.

No es complejo el tema, es simplísimo: tenés pene y testículos, sos hombre, tenés vagina y ovarios, sos mujer, tenés trompa larga y gris, sos elefante, tenés cuatro patas y decís «miau!», sos gato, te amputás un órgano sano y vivís disfrazado de mujer usando tu aparato digestivo como aparato sexual, tenés un trastorno mental.

¡¡¡Buuummm…!!!

Mayo Von Höltz

LA «INFO» CANSA.

Historias de Paco Sanz

Lo “info” cansa. La infoxicación de la infodemia me tiene harto. La primera función de la información que siembran los media, y la razón última de la recolección que llevan a cabo en nosotros, es la de controlarnos. ¿Cómo se consigue una celda de Matrix en una celda de monje? Mediante la tecnología, claro. El papel de la disuasión nuclear durante la Guerra Fría, lo han retomado hoy las nano-bio-info-cogno tecnologías. Si Cogno puede saberlo, Nano puede construirlo, Bio puede mejorarlo, e Info controlarlo. La esperanza que sale del fondo de la caja de Pandora de la tecnología, es un verdadero monstruo.

Atreverse a no saber ¡Qué logro! Hoy estamos todos apestados por la infobasura que los expertos no se preocupan nunca en recoger. Los expertos, ésa gente que no necesita pensar porque “ya sabe”. Averiguan lo que queremos saber y nos lo ofrecen. Votamos por lo que queremos oír y nos lo dicen. Como dicen que ser demócrata es bueno, pensamos que no está mal que la verdad se decida por mayoría de votos… ¡Dios, qué olor a almacén!

A la barbarie del especialismo, hay que oponer hoy la audacia de los aficionados. Con ésto, la barbarie del amateurismo nos hará tontos dos veces. Opondremos fecundamente al no saber de qué va la cosa, el no saber que vaya de cosa alguna. Lo simple es falso y lo complejo inutilizable. Una de las mayores pasiones de los hombres es la pasión de no saber -reprimir o mistificar- lo obvio. Así, hay una especie de conspiración, entre personas que desean no saber y que quieren permanecer estúpidas, y entre expertos que les mentirán y harán profesión de idiotizarlos.

Los que me conocen saben que no quiero saber nada de sus secretos. Que si ellos no saben guardar un secreto yo tampoco. Así que mejor que no me los digan. En cuanto a los míos, si me dejan, no van a tener otro remedio que oírlos.

A veces lamentamos no saber ya lo que significa el temor religioso. ¡Si al menos pudiéramos hacer renacer en nosotros el estremecimiento ante lo desconocido, el pánico ante lo indescifrable! Para recuperarlo, lo mejor es estudiar la mecánica cuántica, la evertiana, o la de los universos paralelos en particular. Que el colapso de la función de onda, la decoherencia y la no localidad, sean con nosotros. Amén.

Cada década el número de conocimientos se multiplica, los individuos cada vez disponemos de mayor información. Sin embargo, si entendemos como ignorancia el no saber de las cosas que nos afectan, entonces cada vez somos más ignorantes. Mejor no saber tantas cosas, me repetían mis padres cuando se dieron cuenta de que me iba a quedar para siempre estudiando.

En los sucesos me porto virilmente, pero en su preparación con puerilidad. El horror de la caída me duele más que el golpe. Me gusta no saber exactamente lo que tengo para sentir menos mis pérdidas. Espero siempre lo peor, y procuro llevar lo peor con placidez y paciencia. Ante un peligro, no pienso en cómo escaparé sino en lo poco que me importa escapar; aunque si en él pereciese, ¿qué más daría?

La voluntad del no saber, entendida no como antítesis de la voluntad de saber, sino como su expresión más refinada… Vuelvo a la tierra cada vez que levanto los ojos, y te veo a ti, que “casi anónima sonríes/ y el sol dora tu cabello./ ¿Porqué, para ser feliz,/ hace falta no saberlo…?”

Historias de Paco Sanz

RELOJES

Historias de Paco Sanz

A mis primeros relojes de pulsera les daba cuerda, luego vinieron los automáticos que se cargaban con el movimiento, luego los que iban con pilas, incluso los hay que se cargan con la luz. Ahora llevo un reloj inteligente que no sólo da la hora sino que vibra en mi muñeca y me cuenta cosas de mi corazón, incluso del grado de oxigenación de mi sangre. Además, hace que no tenga que sacar el móvil del bolsillo un montón de veces. Si me lo quito para dormir, creo que no me entero de si he soñado poco o mucho esa noche.

Los primeros relojes mecánicos -en el siglo XIII- eran de una sola aguja, sólo tenían la manecilla de las horas. La manecilla de los minutos se añade en el siglo XVI, y la de los segundos -es significativo- en el XVIII, en paralelo con el desarrollo del capitalismo industrial. Desde que aparece la medición exacta del tiempo, las horas y los segundos medidos con precisión, se convierten en algo que se puede comprar y vender. El tiempo se convierte así en algo que puede ser mercantilizado, algo impensable en la anterior sociedad feudal. Así durante el medievo uno de los motivos por los que se prohibió la usura, fue el considerar que cargar con interés equivalía a vender tiempo, y se suponía que éste sólo pertenecía a Dios.

Un actor cinematográfico no actúa ante un público sino ante un aparato. De Nürmi se decía que no corría contra los demás sino contra un aparato. Un servidor no mira ya el reloj sino el cardiógrafo… En la radiografía de tórax de mi madre lo que mejor se veía era el marcapasos, un aparato diciendo dónde anda otro. Cuando ruedo en bici cada vez miro menos el paisaje, vigilo menos el tráfico, cada vez dejo que mi cabeza sueñe menos, estoy cada vez más pendiente de los kilómetros, de los segundos, del mapa por dónde se desplaza el puntero enlazando con satélites, de los latidos de mi corazón, de la velocidad máxima y media, y su relación con ellos… Verdaderamente lo de salir a dar una vuelta en bici dispuesto a estar tan pendiente de los aparatos, y hasta incluso a metérmelos por el culo, podría hacerlo hasta sin salir de casa.

“El tiempo que ibas contando/ por años, meses y días;/ por horas y por minutos,/ era el tiempo que perdías./ El tiempo que no se pierde/ es cuenta de otro contar:/ es una cuenta que se hace cuento de nunca acabar”. Las horas de la locura son medidas por el reloj, pero a las de la sabiduría ningún reloj puede medirlas. “El tiempo que estás perdiendo/ lo pierdes porque estás vivo./ Vivir es perder el tiempo./ Los que no pierden el tiempo,/ y es porque ya lo han perdido/ para siempre, son los muertos”.

El tiempo perdido, que introduce distancia entre cosas contiguas, y el tiempo recobrado, que al contrario instaura una contigüidad de las cosas distantes, funcionan de manera complementaria, siendo el olvido o el recuerdo quienes realizan del milagro. Pues la diferencia entre el tiempo perdido y el recobrado, no se encuentra aún ahí.

Vivimos sustancialmente con el piloto automático conectado, y recibimos los estímulos del mundo exterior como una fantasía actualizable minuto a minuto. En muchos estratos sociales domina la tendencia a una especie de consumismo de la vida. Vivimos para comprar vida y gastarla inmediatamente a golpes, de modo que los objetivos a largo plazo se aceptan con íntima reticencia.

“Durante mucho tiempo me acosté temprano”. Así empieza En Busca del Tiempo Perdido. Unas palabras sencillas que ocultan un incomparable panorama imaginario. “Faltan fuerzas a la alta fantasía;/ mas ya mi voluntad y mi deseo/ giraban como ruedas que impulsaba,/ aquél que mueve el sol y las estrellas.”. Así termina la Divina Comedia.

Historias de Paco Sanz

JUGUEMOS…

Historias de Paco Sanz

No hay pulsión a la repetición más allá del principio del placer. ¿Por qué volvemos a sacar el móvil y lo ponemos ante los ojos? ¿Por qué nos gusta tanto el fútbol? Porque nos gusta jugar. Somos más niños de lo que nos pensamos. No sólo con y contra otros, sino incluso con y contra contra nosotros mismos. A veces parece que desde los bichos hasta las máquinas, estuviéramos jugando todos.

Por ejemplo, hemos creado una máquina que juega tan bien al ajedrez que se aburre al enfrentarse con humanos. Tampoco le resulta interesante jugar con y contra programas diseñados por humanos. Ambos son débiles mentales. No puede aprender nada de ellos. En el fondo, la nueva máquina se siente intelectualmente sola, y únicamente mejora si juega contra ella misma.

Perdemos de vista la bondad de lo esencial, de lo que nos constituye, porque no podemos renunciar al placer de seguir jugando. La inteligencia es la preocupación eficaz por lo esencial. Pero, ¿para qué preocuparnos por lo esencial cuando gracias a los chips y las redes podemos interesarnos por todo? Por fin en el apartamento de la playa, ante el océano, podemos ponernos a jugar con el móvil.

Hace tiempo que hemos dejado de jugar a ganar. Conseguimos más placer, repetimos mejor, jugando por jugar. Un juego finito se juega para ganar, un juego infinito se juega por el placer de jugarlo. Las funciones son juegos finitos, los sistemas interactivos juegos infinitos. La computación interactiva resulta superior a la interacción simple. Trampa adelante. Jugar a partir de un momento dado a otro juego, y no darte cuenta de ello. Dejar que los demás sigan contando contigo como jugador.

Dios les dio a los gatitos el gusto por jugar, los ratones se encargaron de enseñarles el resto. Porque lo de jugar sirve incluso para aprender a vivir o para reproducirse. Las abejas al alimentarse de polen ayudan a las plantas a producir frutos. Pero las avispas “joden-juegan-aman” a las orquídeas sin comer nada de ellas ni producir frutos. Sólo se revuelcan, jugando, con el olor que las hembras que llegaron antes que ellas dejaron, sólo para jugar; y lo hacen para divertirse, no para alimentarse. Hay que amar como ama la avispa a la orquídea, más allá de la productividad. Si producen algo, es algo subjetivo, su goce; o algo útil en la medida en que es bello, la orquídea.

Hasta los jóvenes y no tan jóvenes científicos juegan. Casi como podría decirse que los antiguos físicos se dieron cuenta de pronto, que sabían muy pocas matemáticas para poder dominar la física, así puede decirse que los jóvenes se encuentran de pronto en la situación, en la que el entendimiento normal, sano, ya no alcanza. Todo se ha enredado tanto que, para dominarlo, haría falta un entendimiento excepcional. Pues ya no basta con poder jugar bien al juego, sino que siempre se plantea la pregunta: ¿hay que jugar a éste juego, o cuál es el juego correcto?

A los escribidores, si no nos gustara tanto jugar dejaríamos de hacerlo, porque a ver “¡Qué juego idiota sería ése de escribir cuando no hay nadie para leeros!”. “Cuando todo el mundo se ha largado, no hay nada más que hacer que jugar a juegos idiotas“. Lo esencial es volverse completamente inútil, diluirse en la corriente común, volver a ser pez y no jugar a los monstruos; el único provecho, me repito a mi mismo, que puedo sacar del acto de escribir, es ver desaparecer las cristaleras que me separan del mundo.

Es decir, jugamos a pensar más allá del acto de escribir, en el de dar a leer. Al igual que el actor no puede actuar a solas, en su dormitorio, porque sin público no actúa de verdad, sino que simplemente hace muecas de loco, tampoco el escritor puede escribir exclusivamente para la posteridad, porque necesita cierto eco, enseguida, de inmediato. Como aquel célebre escritor que tras decidir que solamente escribiría para la posteridad, se dio cuenta de que no tenía ganas de escribir. ¡Hacer como si no estuvieras solo en el mundo! ¡Qué gozada! A veces creo que saco el móvil del bolsillo sólo para comprobarlo.

Historias de Paco Sanz

ROBOTS

Historias de Paco Sanz

Los cyborgs casi son nuestros hijos, los robots serán nuestros nietos, ¿por qué no deberíamos amarlos? Queremos a nuestros hijos y nietos a pesar de que sabemos que un buen día se harán con el mando, que seguirán en la tierra cuando nosotros ya no estemos. Para los niños nipones educados en la religión sintoísta, hay espíritus vivos en todas partes. Aprecian a los robots como si fueran perros. Hay otra razón para que los quieran: para los japoneses son sus futuros cuidadores, los encargados de los cuidados en un país envejecido. ¿Quién o qué va a cuidar de tanto viejo? Descendemos de robots y estamos compuestos de robots, y toda la intencionalidad de que disfrutamos, deriva de la intencionalidad de estos millones de sistemas elementales.

Me han dicho que si vivo lo suficiente puede que muera dándole la mano a un robot no humano. Mientras no me lo parezca, vamos bien. Un chimpancé pasa totalmente de la imagen de un monstruo, pero se muestra aterrorizado por la de otro chimpancé decapitado. Un humano no teme a un robot que parece un robot, pero sí a un robot que se distingue muy poco de un ser humano. En el valle del misterio, algo, puede parecerse algo a un humano, pero si se parece mucho acojona.

Como soy de por sí bastante tonto, y no sólo por ser poco exigente, lo de la proliferación de la inteligencia artificial me aburre. ¿Coches, teléfonos, casas inteligentes? ¡Anda ya! Hace sesenta años con lo de la inteligencia militar hacíamos bromas, ahora ha llegado el momento de hacerlas con la inteligencia artificial, y ya puestos, con la inteligencia artificial militar. El 25 de enero del 2021 se cumplieron cien años de la publicación del libro Rossum Universal Robots (RUR), escrito por el autor checo de ciencia ficción Karel Čapek. Robots que trabajan, robots que pueden hacer la guerra, peor que nosotros.

Desde el punto de vista ético, los sistemas de inteligencia artificial militar pueden participar en la toma de decisiones que permitan salvar muchas vidas o condenar a muerte a muchas otras. Los usos posibles que se pretende dar a este sistema, incluyen tanto sistemas de armas autónomas letales, que puedan seleccionar y atacar objetivos sin la necesidad de una intervención humana, como sistemas para hacer programas de apoyo que tomen decisiones propias.

La inteligencia artificial militar es capaz de potencialmente acelerar el combate hasta el punto, en que las acciones de las máquinas superen las capacidades mentales y físicas de los responsables humanos en la toma de decisiones, de los puestos de mando que libren esta guerra en el futuro. Por lo tanto, la tecnología superará a la estrategia, y es muy probable que los errores humanos y los de las máquinas terminen por combinarse y afectarse mutuamente, con consecuencias bastante impredecibles e indeseadas.

La decisión de apagarme puede que venga de un robot, espero que no vaya por su cuenta. Como los LAR (Lethal Autonomous Robot). En ellos, ya no aprieta el gatillo el operador del dron: el gatillo se aprieta solo. Entonces ¿quién tiene la culpa, quién tiene que responder, quién ha cometido el pecado, de quién es la deuda, quién tiene que pagar? ¿El que inventó el programa, el dispositivo, el que lo comercializó, el que pagó la investigación, el que adelantó el dinero, el que firmó la ley que lo hizo posible, el ministro, el gobierno, la compañía de seguros que lo aseguró…?

Historias de Paco Sanz

TOQUE DE QUEDA MULTIMEDIA

Ahora resulta que por la noche no solo se apagan las luces sino que también cierran, o al menos se entornan, las redes sociales. Nos quedamos mudos, sordos y ciegos, tontos como en suspenso, gilipollas multimedia: toque de queda multimedia… Hoy me he enterado que uno de los grupos de télegran en los que estoy, digamos que «se apaga» más menos a eso de las 11.00 pm.

¡Qué cosas…! Yo, si quisiera apagar de una vez mi préstamo hipotecario, arrancar de cuajo el contador de la luz, boicotear el pase el agua, conectar el router de forma pirata o cobrar mi sueldo sin una cuenta bancaria, simplemente no podría. Hace poco me cambié de güasap a télegran, y me quité también de feisbuc, de istagrán y de tuiter; y eliminé, o eso me aseguraron, absolutamente todos mis datos de esas aplicaciones tipo vieja del visillo… Pero nada: toque de queda multimedia. Esto es un corralito; estamos encerrados en un corralito.

¡Ehhh, estás encerrado…!

¿Qué te parece…? ¿Para qué coño queremos tanta tecnología, tanta aplicación y tanta polla, si las apagan, o nos las quitan, cuándo y cómo les sale del capullo…? Somos muy manipulables, reconozcámoslo. Esto de la IA se está convirtiendo en una mierda, porque, por ejemplo sé, que ahora me está leyendo feisbuc.

¿Y qué hacemos ahora…? ¿Dónde o a quién recurrimos para informarnos…? ¿En quién podemos confiar…? Yo lo tengo claro, vosotros no sé: volviendo a los clásicos, a lo clásico. Ahora con lo de la tecnología e internet es todo mucho más fácil; la literatura y música clásicas, libres de derechos de autor, están al alcance de cualquiera… Ya no hay excusa para desenmascarar a lerdos, memos y necios; malintencionados que pretenden manejar a su antojo la Realidad, la Música o la Historia, amañándola a sus pretensiones.

Vamos a tener que volver al sms, al mensaje de pago a través de la empresa telefónica, y no al gratuito de la empresa traficante. ¡Qué asco, en qué asco se han convertido las RRSS…! Que me cobren, pero que no me toquen los huevos.

…eeen fin. Que no nos engañen, y gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

PALABRA PENSAMIENTO

Ningún escritor puede plasmar en palabras, ni absolutamente toda la profundidad de sus pensamientos ni por completo todos los recovecos de sus sentimientos. Ninguno, por genial que sea. Es imposible.

Se puede pensar y sentir, tanto agarrando el volante de un camión como atando las cordoneras de unos zapatos; también escalando una montaña, rezando afligido, o follando apasionadamente. Toda tu vida puede pasar por tu mente en un instante al experimentar una grave experiencia vital: justo antes de chocar con violencia en aquel accidente con tu coche, en aquellos momentos antes de saltar por vez primera en paracaídas, o cuando te enteras de la muerte de tu padre.

Mi Maestro Paco Sanz siempre lo dice: que los humanos creemos que pensamos y sentimos mediante palabras; que pensamiento y sentimiento son en esencia vocabulario. Pero él afirma que no es así, que no es tan fácil; que los pensamientos y sentimientos no se componen, no están hechos de palabras. Que para ser en verdad pensamientos, éstos necesitan tomar otra forma diferente, más sutil aún que la del simple verbo… Que el pensamiento, para expresarse de verdad, precisa otros soportes digamos que más holísticos, más complejos y subconscientes, más universales y comprensibles, más, que la sencilla palabra articulada o escrita en cualquier idioma.

Uno de los ejemplos más palmarios que demuestran esta teoría, es que muchas veces, sabiendo nuestro pensamiento perfectamente lo que quiere decir, nos quedamos sin palabras… Otro de los argumentos a favor de esta idea es el hecho comprobado, de que nuestros ancestros homínidos, pese a que carecían de un lenguaje estructurado eran de sobra capaces de pensar con hondura, de transmitir con precisión sus habilidades, y de compartir con los suyos tanto los matices de sus sentimientos como los detalles de sus pensamientos. Y todo ello, casi, sin lenguaje.

En este mundo, en el que un inquietante por elevadísimo número de gente, sobrevive toda su vida con poco más o menos ochocientas palabras en su vocabulario, no se pueden pedir milagros. De quién es la culpa es otra historia. Y claro, nadie puede dar lo que no tiene, ni enseñar a otros aquéllo que ignora.

El caso es que por todo ésto, y como siempre he tenido la sensación y el temor de no estar siendo del todo un buen padre, me reconcilia conmigo mismo el hecho de, al menos, haber influido de forma determinante para que mi hija empiece a leer a Juan Manuel de Prada… Ha comenzado leyendo mi regalo de cumpleaños: «Cartas del sobrino a su diablo».

Según me dice «está flipando» con un diccionario en la mano ¡Cómo me alegro….!

Tiene diecinueve años recién cumplidos, y claro, Juan Manuel de Prada muy bien podría parecerle un carca cincuentón, un beato caducado, un escritor barroco, trasnochado, que no habla como se debería hablar hoy de sexos y violencias moñas. Pero el caso es que escribe con tal dureza que es como si, dándole igual, vomitara sobre el mantel blanco de una mesa de lujo llena de comensales ricos y borrachos. Ahí queda eso: si hemos bebido éste es el resultado. ¡Es-cán-da-lo…! como decía Raphael.

No sé qué cosas ni cuántas, voy a poder legar a mis hijas; pero el que se interesasen por la lectura, por la literatura, y por conocer a sus prójimos en profundidad, sería una de esas cosas que sí me gustaría dejarles, inculcarles; y que luego recordaran de mí.

«Tal vez el mal, después de todo, no tenga la última palabra…»

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

MONSTRUOS

Historias de Paco Sanz

Leo en una revista de ecología política lo malos que son los de la extrema derecha en ecología, ecofascistas les llaman. Veo un documental sobre lo cándidos que son los activistas en estas cosas. Buenistas les vienen a llamar. La derecha acusa a la izquierda en ecología de falta de cálculo, la izquierda a la derecha de mala voluntad.

La gente que no cuenta no cuenta. Unos por demasiado gusto por los cuentos y otros por demasiado gusto por las cuentas, la verdad es que los de ciencias y los de letras tienen que estar a la greña incluso en biología. Hasta con la gestión, con las palabras y los números de la pandemia, siguen jugando “sucio”.

Para producir un vatio eléctrico se necesitan tres térmicos. Para producir una caloría de alimento son necesarias diez en combustibles fósiles. Cada día como, cada día cargo mis dispositivos. Estoy empezando a mirar los enchufes de mi casa con ojos golositos. Nuestros descendientes algo cyborgs ya cargan cada noche baterías de patinetes, bicis y coches. Supongo que pronto se cargarán ellos durante la noche. Que habrá, un día que se podrá hacer algo parecido a la comida directamente de la electricidad.

Con la energía “limpia”, “renovable”, que viene del sol, me pasa como con el pecado de Adán y Eva. ¿Quién tentó a Adán?: Eva. ¿Quién tentó a Eva?: la serpiente. ¿Quién tentó a la serpiente?: No blafemes, por favor. ¿De donde sale la electricidad que mueve los coches eléctricos?: Del sol, de la lluvia, del viento, gracias a las placas solares, las centrales hidroeléctricas y los molinos. ¿Y la energía necesaria para construirlos?: Calla, no seas aguafiestas.

Seguro que encima me vendrás con el cuento que a veces no hace viento, no llueve y encima es de noche.

La verdad es que desde el punto de vista biológico somos un desastre. Un animal del tamaño del hombre necesita de dos a tres mil kilocalorías al día. Pero usamos alrededor de cuarenta mil, el equivalente a un animal de cinco a siete toneladas. Y encima si viene el covid y tenemos que parar un poco nos deprimimos.

De los conceptos marxistas, el más aplicable a la economía ecológica es el del fetichismo de la mercancía o, en nuestro vocabulario, la ficción de la capacidad de medirlo todo: o sea, el hecho de que no podemos comparar kilogramos de carbón con horas de trabajo humano en las mismas unidades, aunque a primera vista, una medida en dinero o una medida energética los haga conmensurables.

El uso de los combustibles fósiles supuso un salto exponencial en la disposición de energía. Se estima que un barril de petróleo (159 litros) contiene una energía equivalente a 25.000 horas de trabajo humano. La energía que ellos proporcionaron en 1995 equivalía a la de 280.000 millones de trabajadores, lo cual suponía 55 esclavos por persona. No es de extrañar que las guerras del siglo XX hayan sido motivadas en gran medida por el control del petróleo, y que las perdieran aquellos países que no pudieron asegurarse un flujo suficiente del mismo, como fue el caso de Alemania en las dos guerras mundiales y de Japón en la segunda.

En los últimos cincuenta años nuestra demanda de energía ha sido mayor que toda la energía consumida durante la historia humana precedente. Con toda seguridad la historia de la vida en nuestro planeta nunca había hospedado a parejas criaturas. Hay motivos para preguntarse si, por ser plenamente conscientes de ello, no nos hemos convertido en una generación de monstruos.

Historias de Paco Sanz

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E.T. el extraterrestre

Están locos estos humanos.

Que si la muerte o la vida; la fiesta y la muerte. Un truhán o un señor. Ésto o lo otro; vienen, van. Salvación o infierno; el bien y el mal… El día del sol, o la noche de la luna; cara y cruz. El hombre y la mujer…

No hacen sino copiarse; repetir a sus madres, replicarse en sus hijos. Nada nuevo bajo este sol.

Muy inteligentes, eso sí.

Uno por uno, al observarlos detenidamente como individuos vivos hemos de reconocer que son absolutamente maravillosos; y gracias a la muerte también son casi biológicamente perfectos. Polvo de estrellas enormemente valioso… Están compuestos por buena parte de la totalidad de los elementos de la tabla periódica; y son, muy eficientes en su funcionamiento fisiológico; y lo son, durante casi cien de sus posibles años solares de vida… Una especie muy bien adaptada sin duda.

Pero hay cosas que ya no entendemos. Se creen, como predestinados o inducidos, conducidos o empujados, constantemente obligados a elegir o a creerse que eligen algo… Una y otra vez parece que desde el inicio de los tiempos caen, en la trampa vital de creerse libres.

Mira, que llevamos ya un par de miles de sus años solares observándolos, pero no sabemos qué tipo de miedo cerval colectivo, o qué retorcido impulso natural intrínseco empuja inexorablemente al abismo a esta extraña tribu humana que ahora nos ocupa. Ésta a la que en particular observamos y estudiamos, para intentar entender con detalle científico al conjunto de la especie que devasta este planeta, que hoy nos toca salvar.

Se devoran, se depredan entre ellos… Siglos solares, milenios llevan conquistándose y siendo conquistados en un estúpido y estéril empeño fratricida de acabar consigo mismos; robándose o matándose; enamorándose y traicionándose; escondiéndose o mintiendo… Pero a la vez sabemos de su enorme capacidad para cosas tan extrañas, como eso de amarse con locura…

O de su habilidad de comunicarse sin tecnología haciendo palmas simplemente; de gestionar la incertidumbre y el riesgo; de emocionarse hasta apasionarse. Juegan con la mismísima muerte a los toros y crean, con esa misma muerte conceptos como familia, historia, fe, orgullo o arte… Fabrican tanto guitarras como navajas. Impredecibles, capaces a la vez de lo mejor y de lo peor, incluso a veces creen saberse felices… Música, amor, envidia, la risa. Conceptos éstos y aquéllos que desde nuestro evolucionado y exacto punto de vista racional, hemos de reconocer que ya no logramos comprender en su puridad científica.

Cual máquinas biológicas cuasi divinas y con solo su primitivo ingenio, la totalidad de esta especie humana está rozando las honduras de una ciencia, la nuestra, para la que sabemos que todavía no están en forma alguna ni mental ni intelectual ni moralmente preparados.

Pero dan como que envidia porque todavía no han perdido eso... Ahora están en ese crucial momento evolutivo en el que aún, no han olvidado que el sexo o el fuego, el caos y lo violento, el choque o la explosión, los cataclismos y la ignorancia impulsan y son a la vez energía y motor de éste nuestro Universo… Algo, que nosotros olvidamos hace ya milenios al dejarnos guiar solo en pos de la seguridad de nuestras tecnologías.

Y ellos están empezando -como hicimos nosotros- a olvidar su Historia arrumbada entre tanto cachivache tecnológico. Y claro, comienzan a tener tanto miedo que no pueden -les es casi imposible- discernir nada con claridad, con sensatez o con cierto grado de seguridad.

Siempre como espiritualmente ahítos, ora de un atracón de ocio mendaz ora de una panzada de multimedias basura. Saturados de wikipedias torticeras; henchidos de datos corruptos; hartos hasta la arcada de vídeos y opiniones de famosos listillos, fantoches y youtubers, juaneslanas o somierdas…

Todo completamente vacío; carente de cualquier valor al que realmente poder aferrarse tan solo con las manos.

Tal y como nos pasó a nosotros en aquella época ya olvidada, en la que perdimos ese poder mágico que se generaba al juntar al calor y amor de una pequeña fogata a familias amigables contando historias.

…eeen fin. Están locos estos humanos.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¿Soy un loco…? 😳

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Soy un loco si afirmo algo tan simple como que todos los españoles deberían tener, exactamente, los mismos derechos y obligaciones con independencia de dónde vivan, voten, cotizen, follen, residan, hayan nacido, parido, o se quieran morir.

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Tengo la sensación de que me miran raro cuando -como sin complejos hacen la mayoría de británicos y japoneses, suecos u holandeses- digo preferir sin duda alguna una moderna y serena Monarquía Parlamentaria, a la primera segunda o tercera República que se saque de la chistera cualquier politicastro iluminado, al que, exhibiendo no se qué mayoría, se le ocurra semejante cosa.

Por un retrógrado me tienen si añoro Los Valores y La Ilusión de aquella España de La Transición: escarmentada y sensata, trabajadora y noble, unida, bien educada, y que con tanto esfuerzo y renuncias nos legaron nuestros padres. Aquélla España en la que crecí, en la que creí, y a la que amo.

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Parece ser que parezco un orate ignorante al afirmar sin ambages que si cualquier otra nación poseyera nuestra historia, nuestras tierras y sus gentes; y si además hiciera gala de nuestro arte y nuestra fuerza; y si también gozara de una lengua tan rica y de un sentido del humor y de la vida tan agudo como el español; esa otra nación, reitero, sería hoy faro del mundo como otrora nosotros ya lo fuimos.

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Por ello debo de parecer un carcamal cultural porque con solo la fe de la lógica, creo y me atrevo a afirmar que el conocimiento y el uso de un idioma tan hermoso y versátil como el español, con tanta historia, y una influencia en un mundo de más de seiscientos millones de hispanohablantes, debería de ser un derecho y una obligación para todos los españoles. ¿No…?

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Un morlaco mal encornado debo de ser si a porta gayola sostengo -conste que no me gustan los toros- que la tauromaquia ha influido con hondura, durante siglos, en nuestra forma bragada de entender la vida, de afrontar el riesgo zaino de nuestro destino, o de mostrar el valor con los pies juntos pese al miedo… Y si continúo sosteniendo que además forma parte troncal de nuestra lengua, o que ha sido muleta de nuestra historia y faena de muchas de nuestras artes, soy una bestia.

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Cual fascista quedo cuando aseguro que el Estado de Las Autonomías es, sin duda, ahora mismo la principal causa de la cancerígena disgregación nacionalista que padece nuestra Nación. Y si además, clamo al cielo al afirmar que esa misma disgregación nacionalista es sin duda el principal peligro que acucia el futuro vital inmediato de nuestro País, me llaman cenizo.

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Se ve que también soy un machista con rabo y cuernos porque en mis carnes, he sufrido esa paranoica ideología de género que, con una mera acusación de parte, discrimina, señala y segrega; predispone, acusa y hasta encarcela a la otra parte. Ni más ni menos que al ‘otro’ indefenso cincuenta por ciento de la población española… De locos.

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Así, cuando a mis hijas intento inculcarles que sobre todo amen profundamente a su prójimo, o les aseguro que si quieren entender el pasado no lo juzguen con criterios de presente, me queda la duda de si no debo de ser también, un idiota.

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Y es chocante por último que ahora a mis cincuenta y tantos años, parezco poco menos que un potencial asesino paranoico si reconozco, que me gusta el jamón ibérico casi tanto como mirar un buen par de tetas.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.