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La ‘paguica’

Definitivamente, hemos caído poco a poco en la trampa multimedia que nos pusieron los jefes -los dueños- zurdos ellos aunque ricos, de estos fantoches que ahora nos invaden paseándose ideológicamente por ahí de plató en plató.

Pero porque embobados, mirando sus teles y sus redes, e imitándoles, nos han y nos hemos acostumbrado a llamar político a cualquiera. O periodista, economista, asesor, politólogo, sociólogo o incluso filósofo, cuando son sólo un montón de mierda y de inútiles: filfa y farfolla vendida al mejor postor.

Caterva de opinadores bienpagaos es lo que son la mayoría, simples palmeros, meros voceros… Perros del amo que los posee.

Sospechosamente, porque no me explico el cómo, estos siniestros así de radicales han conseguido el chollo -y el poder- para poder administrarnos impune y constantemente esta bazofia ideológica, amoral y profundamente inculta, con la que nos bombardean a todas horas desde sus teles insulsas y sus redes asociales… Mira tú, qué casualidad.

Eso de la paguica pa’que te voten es más viejo que el hilo negro.

Por eso estoy convencido de que cualquier persona decente, que haya leído algo de Carlos Marx, y que también se haya terminado de leer al menos tres o cuatro libros serios, es imposible que termine comunista. O casi imposible… A menos, que se sea una marioneta enchufada a una subvención, quizás alguien ignorante hasta lo verdaderamente imbécil, tal vez un hipócrita tramposo, o vete tú a saber si un canalla rico envuelto en una piel de cordero obrero.

Inútiles reclutando tontos y en el siglo XXI. ¡Qué pena lo de Sudamérica…!

¿No…? 😳

…eeen fin. Gracias por leerme. 🙏💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

Quisiera darme cuenta, no cuerda.

Historias de Paco Sanz

Quisiera darme cuerda, no cuenta. Porque cuando me doy cuenta, parece que las razones para seguir dándome cuerda desaparecen. Me defiendo como puedo de esa hiperinformación que me atraviesa. La información, es una forma pornográfica del saber porque carece de esa interioridad que lo caracteriza. Del saber, también es propia una negatividad: tiene que conquistarse luchando contra la resistencia de la tontería. El saber, tiene una estructura temporal completamente distinta: se tensa entre el pasado y el futuro. La información por el contrario, habita junto al la tontería un tiempo que se ha satinado a partir de puntos indiferenciados. Es un tiempo sin acontecimientos ni destino.

No es lo mismo no estar informado que no saber, ni es lo mismo el control que la disciplina. La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria sino de rendimiento. Sus habitantes ya no se llaman “sujetos de obediencia” sino “sujetos de rendimiento”. Estos sujetos son los emprendedores de ellos mismos. A la sociedad disciplinaria le rige el no: No puedes, no debes; su negatividad genera locos y criminales. A la sociedad del rendimiento le rige el a ver si: No puedes, no eres capaz; genera por el contrario depresivos y fracasados.

Hubo un tiempo en que creí preferible tener más libertad que más dinero, que no siempre más dinero significaba más libertad; creía que era más importante vivir siendo libre que procurar mi liberación. Un poco como aquel personaje de Zinoviev que enseñaba a vivir en el paraíso, dejando que los religiosos se quedaran con la exclusividad de las maneras alcanzarlo.

Mientras estás buscando algo que no tienes no disfrutas de ello. La libertad, en sentido propio, está vinculada siempre a una negatividad. Es siempre la libertad una obligación.

Debo estar harto de imágenes, porque suelo cerrar los ojos cuando me da por hacer el numerito ese de la meditación-respiración al que soy adicto desde mi juventud; las imágenes me cansan, el ver a la gente haciendo fotos me entristece. Pienso, como Kafka, que “Fotografiamos las cosas para auyentarlas del espíritu. Mis historias son una forma de cerrar los ojos…” Lo dejó escrito más o menos así, cuando la fotografía empezaba a serlo.

Ante la pura masa de imágenes hipervisibles no es posible cerrar los ojos. Tampoco deja ocasión para ello el rápido cambio de esas imágenes. Cerrar los ojos, es una negatividad que compagina mal con la positividad y la hiperactividad de esta sociedad de la aceleración, de la alienación. La coacción de la hipervigilia, dificulta el cerrar los ojos… Y es responsable también del agotamiento neuronal del sujeto de rendimiento, que siempre tiene que estar dándose cuerda.

Historias de Paco Sanz

PORQUE ERA MÍA

Tuve que atarla o la perdía, y tuve que esconderla o me la quitaban. No podía consentirlo y por eso la tuve así, porque ella era mía… Estaba completamente sola cuando regresó; vagaba totalmente perdida. Recuerdo cómo arrepentida y desesperada, desahuciada, me lo pidió ella misma. Y no fue otra cosa que su voluntad la que en uno de sus escasos momentos de realidad y lucidez, consintió que pasase semejante cosa.

Al principio sufrió sin medida retorciéndose como una posesa ante mis órdenes o mis ruegos. Blasfemaba como un arriero y gritaba al sentir que me acercaba siquiera a la sórdida barraca en medio de la huerta, donde en completa soledad, la tenía alejada de ojos y oídos que nunca lo entenderían.

Encerrada. Solo entraba la luz en aquella ruinosa barraca a través de dos ventanucos rácanos, ambos fuera de su alcance. Atada a una argolla anclada en la pared -antaño para inmovilizar a las bestias cuando había que refugiarlas en el interior de la vivienda- sólo le llegaba la cadena para sentarse frente una mesa cercana, mear y cagar en un cubo, lavarse en una jofaina, y acostarse en un camastro… Justo, el espacio de un semicírculo de no más de cuatro metros de radio.

Nadie podía saberlo. Furtivamente, dos o tres veces al día venía todo el tiempo que podía a pasarlo con ella; le traía comida, velas, algo nuevo que leer o una cerveza. Limpiaba un poco, comprobaba si le falta tabaco, fuego, agua, o algo. Me sentaba a su alcance y esperaba en silencio a ver si con suerte deseaba mi compañía. Por las noches nunca me iba hasta que se dormía.

La piedad de ceder al alivio de su agonía y de sus ruegos, tentaba lo férreo de mi voluntad. El hecho de presenciar todos los días ese dolor y esas súplicas, yo ya sabía que no debía ablandar ni un ápice mi decisión de salvarla, purgándola a cualquier precio y arrancándole aquel puto vicio de cuajo.

Daba igual si chillaba o si lloraba; si sudaba fría como el mármol o si temblaba hirviendo en fiebre. Yo debía permanecer impasible hasta cuando se golpeaba contra la pared con desespero. Inmutable había de parecer incluso aunque se abrasaran sus tobillos, erosionados por el hierro de los cepos implacables de aquella cadena que la ataba a mí.

El peso de soportar a solas semejante secreto estaba royéndome las entrañas. Allí la tenía, atada como una perra a una cadena. Pero ya casi estaba a punto… Hacía una semana que había empezado por fin a ceder, poco a poco, al ir permitiéndome ciertos acercamientos.

Casi ni asearse había consentido en aquellas semanas. Pero esa tórrida noche llené con agua fresca la jofaina, le di dos toallas limpias, y la obligué a lavarse o la amenacé de veras con hacerlo yo… Para respetar su pudor me retiré a un rincón de la estrechez de aquella barraca en penumbra; pero no pude evitar el asistir, conmovido, a su desnudez.

Y así, a la luz de una sola vela y como al acecho y a lágrima viva, descubrí el espanto del vicio de su condena. Aquel cuerpo en cueros; demacrado, macilento y abusado. Brazos y manos, piernas y pies horadados sin piedad a la búsqueda ansiosa de un hueco en la vena. Moratones, sangre y roña en esa carne trémula, infamada… Carne de mi carne.

Me acerqué a ella, y por fin, se me permitió volver a besar aquella frente. Deslicé mi dedo índice bajo su barbilla y en silencio alcé su cara para que me mirase; y en aquellas lágrimas vi por fin redención, contrición y alivio… Pero sin cantar victoria me marché como todas las noches, sin hablarle; cuando se durmió.

Casi dos meses más tuvo los cojones de estar allí: atada… Seguí llevándole todo lo necesario a aquella barraca que poco a poco se transformó de cárcel en refugio. Lugar donde reencontró la salud y la libertad, ambas dilapidadas, perdidas por la heroína… Droga, cepos y cadenas que fuimos soltando juntos con dolor, charlas y paseos matutinos; poco a poco… Y llegó el momento en el que dejé de velar todas las noches hasta que se dormía. Pero sí seguí amaneciendo todos los días a su lado con el solo objeto de llevarle un desayuno decente y verla, aunque encadenada, sonreír por las mañanas.

Casi nunca hemos vuelto a hablar de aquello; no ha hecho falta gracias a Dios. Tengo ya nietos de ella y claro, es nuestro secreto.

Que no os engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

¡¡ MANIFESTACIONES, PERO YA…!!

Érase una vez, en un país que si nos descuidamos dentro de poco estará muy muy lejano y de cuyo nombre no hay día que no me acuerde, no ha mucho tiempo que vivía gente tranquila, alegre, laboriosa y confiada. Un pueblo, que podía hacer planes a largo plazo porque las instituciones funcionaban, se respetaba la ley, y a los políticos todavía les quedaba algo de vergüenza.

Pero llegaron unos bárbaros sin memoria ni cultura suficiente, mérito ninguno y sin escrúpulos. Un puñado de mañacos adanistas, chulos, faltos tanto de moral como de una mínima educación y hasta de aseo… Y trajeron, espíritus macarras, lenguajes soeces y modales sin desbastar.

…eeen fin.

¡Vamos a la calle todos, pero ya…! Pero nada de pegar fuego a contenedores ni ostias; ni que fuésemos borrokas... Si hay que salir a la calle a manifestarnos que sea por algo digno y de forma digna, coño. No somos hienas peleando carroña ¿o sí…?

Paz señores, paz siempre… La única guerra justa sería una guerra a la defensiva, pero ya no las hay defensivas; ya no quedan. En todo caso serían un oxímoron, porque toda guerra ha pretendido siempre una derrota. Entonces vamos todos a las calles, sí, pero no a la guerra. A la paz.

Vayamos a las calles, sí, pero como se hacía antes, como al principio, con redaños: esgrimiendo una barra de pan en una mano, y en la otra a nuestros hijos y a nuestros viejos enseres; para que se nos vea tal y como somos de verdad. Vayamos, sí, pero para ver cuántos y cómo somos en verdad, y para comprobar lo mucho que todavía nos queremos.

Salgamos todos, pero para saber cómo estamos de humor haciéndonos reír unos a otros; o para saber qué o cuál coño necesitamos de verdad… Tomemos las calles pero yendo a por algo digno; vayamos a esa manifestación con un pan en una mano y una flor en la otra; vayamos, a por algo que sea para todos, a por algo en beneficio de todos.

¡Y ojo…! Hay que reventar esta basura de redes sociales ya, de verdad… Pero no solo porque no nos informan realmente de lo mal o bien que van las cosas, sino porque encima, no nos sirven tampoco para insuflar de forma colectiva y manifestar, las ganas que en verdad todos tenemos de vivir intensamente, de innovar, y de buscarnos y ganarnos justo ésta vida nuestra, aunque haya a quién pueda parecerle una vida de mierda.

Yo recuerdo, en los inicios, cuando era solo y puramente viral todo este rollo de caralibro y demás plataformas virtuales junta-gentes… Y lo era, porque de verdad funcionaba eso de los like: cuantos más tenías más gente te veía, compartía; se corría la voz y tal. Y claro, poco a poco creabas tu red social. Así de sencillo.

Pues con una idea tan bonita y que funcionaba tan bien, en vez de buscar, o al menos no interferir, en la difusión espontánea del talento y de la verdad de las cosas, éstas redes siniestras se decidieron por lo que se llama monetizar la idea. O sea, importan una mierda la calidad de tus habilidades, solo quieren dinero.

Ahora, ésto es basura publicitaria… Da igual lo bien o mal que escribas, pintes, cantes, fotografíes o esculpas. Ahora, algo, decide por su cuenta que sólo si gastas dinero tendrás audiencia. ¡Ah amigo, así cualquiera…! Pues que les den. ¿Porque para qué queremos entonces estas redes dizque sociales, si en absoluto nos mejoran siquiera socialmente…?

¡Vamos a la calle todos, pero ya…!

Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

NO TENÉIS SANGRE EN LAS VENAS

Estamos perdiendo tontamente jugando al solitario, haciéndonos trampas queriendo soplar y sorber a la vez.

Nos están robando; sirlando… Nos están secuestrando en Estocolmo. Nos están traicionando en nuestra casa. Nos están insultando en nuestra jeta. Nos están engañando como a chinos. Nos están intoxicado como a secta. Nos están jodiendo en nuestra cama.

Nos están enviscando a unos con otros… Nos están hurtado el futuro; ni siquiera nos lo roban ni nos lo arrebatan; simplemente nos dejamos…

Se ríen a costa nuestra y consentimos.

¿No tenéis ojos en la cara…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Carta a un periodista muy famoso.

Estimado Maestro, querría hacerle una pregunta casi personal, y que espero sea entendida adecuadamente… Es una pregunta algo pretenciosa, y para hacerla en realidad a todos los grandes del periodismo y del verbo en nuestro país; a vosotros los gurús radiofónicos, periodísticos, mediáticos o televisivos.

Y el planteamiento es el siguiente, y es también muy sencillo: dado cómo están de escasas las posibilidades de acceder al contacto y la opinión directa con nuestros nefastos políticos, y ya que solo se les puede pillar en muy raras comparecencias, apariciones, o declaraciones de prensa… ¿Cómo es posible que los primeros espadas del periodismo, desperdiciéis, ésas tan escasas oportunidades de encararos personalmente ante ellos para preguntarles sin piedad y sin subterfugios…?

¿Por qué se envían a subalternos, a dignos segundones o a heroicos becarios, a fregar esa fregaza de la que deberíais encargaros vosotros en persona…? No escaparían vivos, los políticos en esas sus fugaces apariciones, si fueran interpelados pública y personalmente por Usted, por FJ Losantos o por Pablo Escolar, por Carlos Herrera, Marhuenda, o por el bueno de Cintora. ¿Cuál es entonces el verdadero problema…?

Yo, no lo entiendo. ¿Cobráis poco…? ¿No os pagan la dieta de desplazamiento…? ¿Las comparecencias son cosas de novatos…? Repito, no lo entiendo.

Pareciera que los grandes gurús del periodismo sólo os preocupáseis del toro de la política, viéndolo desde la barrera cómoda de vuestros despachos y estudios de radio y televisión; parapetados detrás de vuestros mass media y vuestras redes dizque sociales.

¿Evitáis la confrontación directa…?

…eeen fin.

¡Qué escándalo, en este local se juega…!

A la espera de su respuesta. Quedo a su entera disposición.

Atentamente

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL PITO DEL SERENO

Tomar algo o a alguien por el pito del sereno:

1. loc. verb. coloq. Darle poca o ninguna importancia.

Hasta aquí hemos llegado los españoles, a la nada internacional, un cero a la izquierda… Debería darnos vergüenza de que nuestros enemigos nos vean peleando entre nosotros, hasta tal punto, que crean que no nos vamos a defender si nos atacan sino que, como imbéciles y cobardes, vamos a acusarnos otra vez unos a otros del ataque… Como otrora ya hicimos, si recordamos el infame 11 de Marzo del 2004.

En aquél tan triste episodio de nuestra historia, y después de que asesinaran a casi trescientos españoles, la izquierda de este país para ganar unas elecciones se puso a acusar a la derecha, como si los mismos españoles tuviésemos la culpa de que se nos asesinara… O unos etarras o unos musulmanes ambos cegados de odio, igual daba.

No contentos con eso Zapatitos hizo que huyéramos como conejos, abandonando a nuestros aliados en Irak; justo después de que nos atacaran.

Nos comportamos, como si después de despertarnos una mañana y darnos cuenta que han desvalijado nuestra casa y matado a nuestros hijos, en vez de ir sin piedad a por los asesinos, nos pusiéramos a echarnos la culpa estúpidamente, porque uno de nosotros se dejó la puerta abierta o la alarma de la casa sin conectar.

Todos a una y fuera ilegales, sean marroquíes o de donde sean. Nos están agrediendo, asaltando e insultando; pretenden robarnos riéndose en nuestra propia cara. No hemos aprendido nada de nuestra inmensa Historia. Nada.

Uno tiene que defender lo primero su propia casa. ¿No…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

………

Izquierdosis. Izquierditis. Izquierdemia.

Todo se ha estropeado, se ha inflamado, todo se ha infectado…

¿Cuánto tiempo llevamos ya luchando contra esta puta pandemia…?

¡Pues cuidado…! Porque ronda por ahí otra enfermedad también la mar de contagiosa, más incluso; y todavía más mortífera y difícil de curar. Más de cien años lleva por ahí la hijadeputa, campando e infectándonos a sus anchas.

Otra pandemia. Un mal rojo, que se te enroca implacable en las neuronas dejándote sin posibilidad ninguna de raciocinio ni reacción. Anula de tu organismo cualquier posibilidad de decisión honorable o sensata, y te empuja, tanto a la estupidez como a la bellaquería y hasta la infamia de forma tal, que dejas totalmente de pensar por ti mismo… O eso parece, según los datos que reflejan los encefalogramas planos.

Acaba ese virus completamente con la empatía porque hace de tí algo así como un zombi, un imbécil al servicio de otros. Un esclavo, que renuncia a pensar por sí mismo para -y por una paguita por aquí o una subvención por allá- entrar a formar parte de una especie de milicia justiciera… Algo, que te hace creer que eres importante, pero solo porque votas a quien votas y porque váis en manada.

Si votaras otra cosa te encontrarías solo, pensando tú solo, y serías otra cosa claro: un fascista, seguro que violento; un español tardofranquista o un homófobo heteropatriarcal; una escoria; alguien, sin derechos ninguno.

Yo, también les voté hace ya muuuchos años.

Si conocéis a quién semejante mal padezca, apiadaos eso sí, pero prestadle auxilio desde la distancia; hacedme caso… Mantened siempre un prudente alejamiento del espécimen; y no confiéis nunca en que estar junto a la peste no os terminará apestando irremisiblemente… Es como el sonsonete de una mala canción: como la oigas mucho y aunque no quieras, tarde o temprano terminarás aprendiéndotela.

Obrero, ninguno de ellos; resiliencia, tontás; cogobernanza, paparruchas; empoderamiento, filfa; nosotros y nosotras, farfolla; democracia progresista, ná de ná… La Historia ya ha demostrado y de sobra, que progresista es a progreso lo que carterista es a cartera. Y como siempre ha habido más tontos que listos, siempre ha sido solo nuestra la responsabilidad de a favor de quién estamos, y de qué cosas son las que elegimos.

Lo único bueno, que puede concluirse del hecho de contraer en algún momento esta terrible y zurda infección, es, que los pocos humanos que han logrado sobreponerse a ella nunca pero que nunca más vuelven a infectarse, ya que sorprendentemente adquieren un tipo de rara y persistente inmunidad contra la tontuna… Cosa ésta -no me lo negaréis- que dado cómo están los tiempos habría que ir estudiando con detalle por ver si nos sirve de algo. ¿No…?

…eeen fin.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…….

LA “INFO” CANSA…

Historias de Paco Sanz

Lo “info” cansa. La infoxicación de la infodemia me tiene harto. La primera función de la información que siembran los media, y la razón última de la recolección que llevan a cabo en nosotros, es la de controlarnos. ¿Cómo se consigue una celda de Matrix en una celda de monje? Mediante la tecnología, claro. El papel de la disuasión nuclear durante la Guerra Fría, lo han retomado hoy las nano-bio-info-cogno tecnologías. Si Cogno puede saberlo, Nano puede construirlo, Bio puede mejorarlo, e Info controlarlo. La esperanza que sale del fondo de la caja de Pandora de la tecnología, es un verdadero monstruo.

Atreverse a no saber ¡Qué logro! Hoy estamos todos apestados por la infobasura que los expertos no se preocupan nunca en recoger. Los expertos, ésa gente que no necesita pensar porque “ya sabe”. Averiguan lo que queremos saber y nos lo ofrecen. Votamos por lo que queremos oír y nos lo dicen. Como dicen que ser demócrata es bueno, pensamos que no está mal que la verdad se decida por mayoría de votos… ¡Dios, qué olor a almacén!

A la barbarie del especialismo, hay que oponer hoy la audacia de los aficionados. Con ésto, la barbarie del amateurismo nos hará tontos dos veces. Opondremos fecundamente al no saber de qué va la cosa, el no saber que vaya de cosa alguna. Lo simple es falso y lo complejo inutilizable. Una de las mayores pasiones de los hombres es la pasión de no saber -reprimir o mistificar- lo obvio. Así, hay una especie de conspiración, entre personas que desean no saber y que quieren permanecer estúpidas, y entre expertos que les mentirán y harán profesión de idiotizarlos.

Los que me conocen saben que no quiero saber nada de sus secretos. Que si ellos no saben guardar un secreto yo tampoco. Así que mejor que no me los digan. En cuanto a los míos, si me dejan, no van a tener otro remedio que oírlos.

A veces lamentamos no saber ya lo que significa el temor religioso. ¡Si al menos pudiéramos hacer renacer en nosotros el estremecimiento ante lo desconocido, el pánico ante lo indescifrable! Para recuperarlo, lo mejor es estudiar la mecánica cuántica, la evertiana, o la de los universos paralelos en particular. Que el colapso de la función de onda, la decoherencia y la no localidad, sean con nosotros. Amén.

Cada década el número de conocimientos se multiplica, los individuos cada vez disponemos de mayor información. Sin embargo, si entendemos como ignorancia el no saber de las cosas que nos afectan, entonces cada vez somos más ignorantes. Mejor no saber tantas cosas, me repetían mis padres cuando se dieron cuenta de que me iba a quedar para siempre estudiando.

En los sucesos me porto virilmente, pero en su preparación con puerilidad. El horror de la caída me duele más que el golpe. Me gusta no saber exactamente lo que tengo para sentir menos mis pérdidas. Espero siempre lo peor, y procuro llevar lo peor con placidez y paciencia. Ante un peligro, no pienso en cómo escaparé sino en lo poco que me importa escapar; aunque si en él pereciese, ¿qué más daría?

La voluntad del no saber, entendida no como antítesis de la voluntad de saber, sino como su expresión más refinada… Vuelvo a la tierra cada vez que levanto los ojos, y te veo a ti, que “casi anónima sonríes/ y el sol dora tu cabello./ ¿Porqué, para ser feliz,/ hace falta no saberlo…?”

Historias de Paco Sanz

¡¡ FUEGO AL CABARET…!!

Primero fueron los sabotajes al Zendal solo porque su construcción fue iniciativa del otro partido. ¡Vaaamos qué hijosdeperra…! ¡Ni más ni menos que jodiendo un hospital con la que nos está cayendo…!

“El perro del hortelano, ni come, ni deja comer…”

¡Cuánto perro…! Y el otro día, volvieron con un autoatentado en la sede de Cartagena, debidamente televisado y publicitado para calentar no sé qué elecciones, y así conseguir, que sus legiones de infralectuales reaccionen violentamente y le peguen como represalia fuego al cabaret… Ésta es la catadura moral, se ve que de la mayoría de la gente de izquierdas: miserables morales. Capaces de salirse con la suya incluso con acciones hasta de falsa bandera contra sus propios intereses; contra todo, contra todos.

¡Qué asco…!

Y claro, ahora contraatacan enviándose balas para fomentar votos… Como cuando la ETA o peor. De aquéllos polvos, éstos fangos.

……….

Esto me recuerda algo que escribí hace ya un tiempo

Zapatitos-Zapatero dixit: “NOS CONVIENE LA TENSIÓN…”
👇👇👇👇 🙏
“NOS CONVIENE LA TENSIÓN…”

Gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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¡Tan, tan rápido…!

Cuesta salir de las redes.

Resulta chocante el poder recibir, ahora, un paquete de China en más o menos veintiún días. El mismo tiempo que tardaba mi abuelo en ir en carro de Alicante a Oviedo. Un mes y medio duraba su viaje de ida y de vuelta; el pobre… Para los de mi generación, que hemos pasado de ir en carro, a navegar por las redes casi a la velocidad de la luz, es todo un reto vital y un ejercicio adaptativo, os lo aseguro.

Aunque creo, como dice mi Maestro Paco Sanz: “que hemos pasado de nadar en mares como peces; a naufragar en neveras como pescados…”

Cuesta salir de las redes.

¡Y todo, tan rápido…! que me recuerda algo que escribí una vez

Solo…

👇👇👇 🙏

https://historiasenunfolio.com/2020/05/30/solo/

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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Las Normas, el Lazarillo, y don Quijote.

la Picaresca y el Valor

Hasta el último maravedí del bolsillo nos quieren sacar… Envueltos, vigilados y pastoreados por este opresivo ambiente social, tan políticamente correcto y tan moña, tan lerdo y mariquita, hemos claudicado convirtiéndonos sólo en una especie de masa amorfa: justo en éso que muchos han dado en llamar ciudadanía… Han hecho de nosotros una panda de inanes anónimos, de cobardes.

— ¡Ciudadanía serás tú, gilipollas…!

— Yo, soy español.

La del Lazarillo de Tormes, pese a ser obra anónima es una de las más grandes de la Literatura Española y Universal. Por algo será… Aquél desconocido, al describir sin piedad ninguna la picaresca necesaria para soportar la dureza de la sociedad en la que sobrevivía, nos tiró la primera piedra a la cara de cómo somos realmente, y luego, muy anónimo él, escondió la mano. Lo cual es algo muy universal, muy humano y por ello muy español. Hoy ésto de pensar y sobrevivir siéndolo -español- se ha vuelto tan difícil, que, además de que quieren arrebatarnos los maravedís y hasta la picaresca para recuperarlos, tampoco se ve que se lleve ya éso de la caballerosidad y la valentía de nuestro Maestro Don Quijote: aquéllo, de mantenerse con la generosidad y la entereza de alguien un poco loco pero libre de miedos y tonterías.

Tampoco, se ve que se lleva ya aquéllo de lazarillear por ahí para buscarse la vida. Cosa un poco rara dado cómo están los tiempos y siendo un hecho, que estamos rodeados de tantos tontos ciegos y tantos cobardes, como desde siempre ha habido… Se ve, que ahora llevamos mejor lo de que nos den una paguica. Así, también, nos dejamos de tonterías.

¡Ay, si el Lazarillo de Tormes o Don Quijote, levantaran ahora la cabeza…!

Si hubiese cumplido siempre y a rajatabla todas, y cada una de las normas que a lo largo de la vida muchos han pretendido inculcarme o imponerme, creo que todavía seguiría siendo vírgen, es decir, sin follar e igual de tontolaba y de inocentón que lo era en mi adolescencia… Nunca habría leído aquellos libros ni me hubiese ido voluntario a aquella mili, ni habría ido nunca por tierra a casi trescientos kilómetros por hora… No sabría lo que son experiencias así. No sabría lo que es saltar al mar a ciegas desde las calas de Torrevieja; ni me habría emborrachado jamás; y fumar porros, decir palabrotas o no ir a misa, seguramente seguirían siendo pecados mortales.

Casi nunca me ha engañado el primer juanlanas con el que he tropezado cuando iba a una gran ciudad, pese, a que siempre he sido muy de pueblo y siempre se me ha notado mucho… Cuántas gracias le doy a Dios por librarme de no haber sido un abstemio de la vida; de no haber sido un desabrido miedoso que no se bebía todo lo que pillaba por ahí. La vida misma.

Creo, que un moderado impulso genético que de alguna forma nos empujase a saltarnos ciertas normas estúpidas, debería formar parte de todo ADN humano… Por ello, la persona que cumple siempre y sí o sí todas y cada una de las normas que se le dictan, creo que seguramente es poco astuta, está poco loca para ser un Quijote, y no sé si sería siquiera un buen Lazarillo.

…eeen fin. ¡Mejor que te quedes en casa…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL VOTO Y LA VIOLENCIA

Historias de Paco Sanz

¡A las urnas, ciudadanos, formad vuestras colas…! El “refrain” de la marsellesa dice: Aux armes, citoyens! Formez vos bataillons! Marchons, marchons! Qu’un sang impur… Abreuve nos sillons! ¡A las armas ciudadanos! ¡Formad vuestros batallones! ¡Caminemos, caminemos! ¡Que la sangre impura… Riegue los surcos que vamos dejando!

En días de elecciones recuerdo sin querer a los revolucionarios de antaño. ¿Qué ocurriría si la humanidad, sin aquellos que en todas las épocas producen su liberación con la violencia, cae más profundamente en la barbarie? ¿Y si la violencia fuese necesaria? ¿Y si asimilamos nuestra “armonía” con la renuncia a la ayuda al prójimo? Esta pregunta anula la tranquilidad.

El voto electrónico no ha llegado todavía, pero lo de las encuestas no cesa. Se puede aumentar la probabilidad de que el público acuda a las urnas, con sólo preguntar si tiene intención de votar. Cuando las encuestas no funcionan me siento como en casa. Y es que buena parte de los españoles se atiene a las encuestas como a la vieja conseja, según la cual “al que quiera saber, mentiras con él”. Y es que ya se sabe: ”mal de muchos… epidemia”. Antes se acababa la frase diciendo “…consuelo de tontos”.

Votar es el penúltimo refugio de la impotencia política, el último es dar nuestra opinión a un encuestador. El votante que emite un voto malo, se asemeja al criminal, que se aproxima sigilosamente al lugar del delito. Se encuentra en el aprieto siguiente: lo ha invitado a tomar una decisión libre un poder, que no piensa atenerse a las reglas del juego. Es el mismo poder que le exige un juramento, mientras ése poder mismo, vive de perjurar.

Si los votos son de todos, ¿cómo es que no votamos para que las cosas sean de todos? Iure natural sunt omnia omnibus. La ley natural es que todo sea de todos. Iure divino omni sunt communia. El derecho divino es que todo sea común. Habebant omnia communia. Que mantengamos todo en común. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar, desde el momento en el que el voto pertenece a cualquiera, hasta el de que la propiedad pertenezca a cualquiera?

Como cuando antes nos venían con chorradas religiosas en nombre del orden y la seguridad, ahora, van y nos vienen con las democráticas. Lo arbitrado en aras de la seguridad, gesta amenazas inauditas a la libertad. Más derechos inútiles de voto, menos derechos personales decisivos. ¿Qué derechos personales decisivos? Los que empiezan con la autonomía del placer propio, y acaban, en la autonomía para resolver la manera y el momento de la propia muerte.

Historias de Paco Sanz

MEMORIA DE UN FANTASMA

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Era uno de esos típicos días del norte, de color plomo y olor a tierra y sirimiri. Un cartucho de guerra de 16mm parabellum disparado a bocajarro desde atrás de mi coche, como a unos cinco metros de distancia, hizo estallar la luneta trasera, mi cráneo, el cristal delantero, y el trasero del vehículo aparcado justo a continuación del mío.

El estampido del disparo pareció reventar el tiempo, que quedó detenido, con el eco retumbando en los tímpanos y las conciencias.

La inercia de semejante proyectil disparado a tan poca distancia, empujó violentamente mi cuerpo hacia delante; y mi desvencijada cabeza cayó desgranada, inerte y desangrada, presionando el claxon del volante de forma tozuda, enervante y acusadora; durante casi media hora.

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La constancia delatora del alarido desgañitado de la bocina, no logró remover lo más mínimo ni las fibras sensibles, ni las sordas entrañas de los vecinos -por llamarles de alguna manera- que asistían, inanes, al execrable crimen que acababa de perpetrarse justo delante de ellos.

NADIE salió de los portales cercanos a socorrerme; ni siquiera a cotillear… Tampoco se alzaron con precaución las persianas aledañas debido a la curiosidad espantada o indignada; ningún grito femenino, ni masculino. NADA.

Los bares de la zona continuaron abiertos, como si nada, con los parroquianos dentro -por llamarles de alguna manera-. Éstos, infames, hacían como que atendían de forma impostada y cobarde a sus también ahora fingidas partidas de cartas, o de dominó, o de cualquiera otra miserable cosa que estuviesen haciendo.

Un silencio hiriente y espeso de felonía, que seguro los condenará al infierno, sustituyó a las animadas conversaciones chocantes, agrias y anisadas propias de cualquier bar.

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Las miradas, temerosas, conniventes y rendidas al suelo; las dignidades, aún más abajo, aún más rendidas. NADIE hizo NADA, para intentar socorrerme en vista de que acababan de esparcir mis sesos a las puertas mismas de sus propias casas, de su bar cercano y en su propio barrio; delante de hijos propios y ajenos, de amigos y vecinos.

No parecía notarse en el exterior alarma o interés alguno por lo que me había ocurrido; algún breve asomo furtivo, quizá cómplice, pero nada más. Esos callados miserables sin signo alguno de contrición, buscaban, hipócritas, algo de consuelo y justificación con el comentario cómplice, podrido e ignominioso, de “ALGO HABRÁ HECHO”.

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Era extraño, y vergonzante, pero NADIE hizo NADA por mí durante esa corrosiva media hora. NADIE. NADA.

Finalmente, en vista del implacable aullido plañidero y culpable de aquel claxon, completamente a solas y sin mirones ya fueren cómplices o afligidos, se acercó con parsimonia una pareja de la policía local. Su actitud no era la de la urgente prestación de ayuda, propia de su condición de agentes de la ley, sino más bien la de un evidente fastidio, y una mal disimulada y contenida repugnancia; renuente al auxilio incluso.

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Solo me movieron lo justo, para dejar de presionar ese insoportable botón de la culpa colectiva en el que se había convertido el claxon de mi coche.

Mi cuerpo quedó torcidamente echado hacia atrás, mostrando una mueca quebrada de la mitad de mi rostro destrozado, empapado por la sangre y los humores de la otra mitad reventada por el disparo.

Al cabo de un rato, los transeúntes -por llamarles de alguna manera- reiniciaron su deambular fingidamente tranquilo; como si pasar ante los restos esparcidos de un vecino asesinado, chorreando sesos y sangre, fuese igual que pasear junto a un cubo de basura volcado: desagradable sí, pero sin mayor importancia.

Dos horas más dejaron mi cuerpo allí tirado, como expuesto en el coche, hasta que un juez se acercó solapadamente, como a hurtadillas, a levantar mi cadáver.

“ALGO HABRÁ HECHO” decían.

Se llevan mi cuerpo, pero yo no me puedo ir.

Antonio Rodriguez Miravete. Juntaletras

ESTABULADOS

¿Y LAS CAMAS COVID, Y LAS VACUNAS…?

😳😳

“Use siempre una mascarilla cerca de cualquier persona con la que no viva…”

¡Ohhh, qué bien…! Ahora, cuando no quiera vivir con alguien o siquiera tenerlo al lado, solo tengo que ponerme mi mascarilla ya se dará por aludido. A algo así jugábamos cuando niños.

¿Qué tal si probáramos a protegernos mediante unas gafas de buzo con respirador y unos guantes de soldadura? ¿Porqué no nos acostumbramos a usar un traje de neopreno entero, o mejor incluso uno de astronauta? Así podríamos salir a la calle con total normalidad ¿no…? Mikel Jackson tuvo mucho tiempo una burbuja de aislamiento para él solo y mira hasta dónde llegó, cómo llegó… Podríamos probar también hasta con una armadura para salir a la calle, para ver qué tal.

El otro día no sé dónde leí el dato, de que el número total de camas COVID de los hospitales solo se ha incrementado este año en un doce por ciento… Solo. Este año, en el que nos ha caído la del pulpo, resulta, que el sitio donde se forma el famoso cuello de botella sanitario -el número de camas COVID- parece que nos la suda y nadie habla de él. Y encima, a la única persona que se le ha ocurrido hacer un hospital casi quieren echarla a los leones.

De las vacunas no te digo nada. ¡Vaya país de idiotas…!

Y ahí estamos, encerrados y sin vacunar, cual ganado vacuno en diecisiete establos diferentes ¿Cómo es posible que el sentir general del personal, acepte con tal facilidad, que se nos recorten libertades tan flagrantemente y sin cuestionarnos nada…?

¿Y si nos infectamos…? ¡Huy, qué miedo, calla, no digas éso…!

El otro día caí angustiado en la cuenta, de que me iba a morir dentro de un mes… Pero al poco me di cuenta también, de que lo que no sabía, era ni cuál ni de qué año, y claro, me quedé más tranquilo.

…eeen fin.

Que no nos engañen, más.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ROBOTS

Historias de Paco Sanz

Los cyborgs casi son nuestros hijos, los robots serán nuestros nietos, ¿por qué no deberíamos amarlos? Queremos a nuestros hijos y nietos a pesar de que sabemos que un buen día se harán con el mando, que seguirán en la tierra cuando nosotros ya no estemos. Para los niños nipones educados en la religión sintoísta, hay espíritus vivos en todas partes. Aprecian a los robots como si fueran perros. Hay otra razón para que los quieran: para los japoneses son sus futuros cuidadores, los encargados de los cuidados en un país envejecido. ¿Quién o qué va a cuidar de tanto viejo? Descendemos de robots y estamos compuestos de robots, y toda la intencionalidad de que disfrutamos, deriva de la intencionalidad de estos millones de sistemas elementales.

Me han dicho que si vivo lo suficiente puede que muera dándole la mano a un robot no humano. Mientras no me lo parezca, vamos bien. Un chimpancé pasa totalmente de la imagen de un monstruo, pero se muestra aterrorizado por la de otro chimpancé decapitado. Un humano no teme a un robot que parece un robot, pero sí a un robot que se distingue muy poco de un ser humano. En el valle del misterio, algo, puede parecerse algo a un humano, pero si se parece mucho acojona.

Como soy de por sí bastante tonto, y no sólo por ser poco exigente, lo de la proliferación de la inteligencia artificial me aburre. ¿Coches, teléfonos, casas inteligentes? ¡Anda ya! Hace sesenta años con lo de la inteligencia militar hacíamos bromas, ahora ha llegado el momento de hacerlas con la inteligencia artificial, y ya puestos, con la inteligencia artificial militar. El 25 de enero del 2021 se cumplieron cien años de la publicación del libro Rossum Universal Robots (RUR), escrito por el autor checo de ciencia ficción Karel Čapek. Robots que trabajan, robots que pueden hacer la guerra, peor que nosotros.

Desde el punto de vista ético, los sistemas de inteligencia artificial militar pueden participar en la toma de decisiones que permitan salvar muchas vidas o condenar a muerte a muchas otras. Los usos posibles que se pretende dar a este sistema, incluyen tanto sistemas de armas autónomas letales, que puedan seleccionar y atacar objetivos sin la necesidad de una intervención humana, como sistemas para hacer programas de apoyo que tomen decisiones propias.

La inteligencia artificial militar es capaz de potencialmente acelerar el combate hasta el punto, en que las acciones de las máquinas superen las capacidades mentales y físicas de los responsables humanos en la toma de decisiones, de los puestos de mando que libren esta guerra en el futuro. Por lo tanto, la tecnología superará a la estrategia, y es muy probable que los errores humanos y los de las máquinas terminen por combinarse y afectarse mutuamente, con consecuencias bastante impredecibles e indeseadas.

La decisión de apagarme puede que venga de un robot, espero que no vaya por su cuenta. Como los LAR (Lethal Autonomous Robot). En ellos, ya no aprieta el gatillo el operador del dron: el gatillo se aprieta solo. Entonces ¿quién tiene la culpa, quién tiene que responder, quién ha cometido el pecado, de quién es la deuda, quién tiene que pagar? ¿El que inventó el programa, el dispositivo, el que lo comercializó, el que pagó la investigación, el que adelantó el dinero, el que firmó la ley que lo hizo posible, el ministro, el gobierno, la compañía de seguros que lo aseguró…?

Historias de Paco Sanz

¿OIGA…? ¿FEISBUC…?

Estimado Señor Feisbuc, ya que no me coge Usted el teléfono le remito la presente, porque como sé que Usted casi todo lo lee, también sé, que me estará leyendo aunque no sé si entendiendo porque su inteligencia artificial es eso: artificial. Por ello, pongo en su conocimiento, que obran en mi poder pruebas de la certeza de su irrefutable estupidez al tratar con la valía de mis datos… Con lo bien que nos podríamos llevar es una pena, pero me veo obligado a decirle que me tiene Usted hasta el capullo amigo Feisbuc, ya que estoy harto de sus manejos tipo vieja del visillo... Y nótenseme las comas y los puntos suspensivos, para que se aclare Usted con eso de la sintaxis.

Haría Usted muy bien, en irse a la puta mierda con sus controles y sus espurias intenciones, con sus insidias, y con ese rollo de vigilar cual gran hermano a la gente de bien que con inocente intención, intenta, entender lo que pasa por ahí sin que le de Usted por el culo… O, como se diga eso.

¿Aló…? ¿Oiga, se me entiende…? ¿Oiga…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL FRÍO…

Historias de Paco Sanz

He pasado más miedo con el frío que con el calor. Cuando vivaqueaba, recuerdo haberme despertado porque un lado de la cara se me había quedado helada. También que cuando llega la fiebre, lo primero que sientes es frío. Del frío mejor guardarse. Uno de los consejos más viejos de la medicina dice que: “Conviene tomar baños calientes, dormir sobre algo blando, embriagarse una o dos veces, de cuando en cuando, y entregarse al coito cuando se presente la ocasión”. Decía Ramón, y tengo que darle la razón, que “cuando sentimos un pie frío y otro caliente, sospechamos que uno de los dos no es nuestro”.

Todavía ahora combatimos el frío intentado que, de vez en cuando, el calor nos llegue a los huesos. Recuerdo a Margarita, una vieja a la que su hijo había acabado convenciendo de que se fuera a vivir con él en un apartamento, con calefacción central y todo. A veces, cuando el invierno apretaba, se venía nuestra casa y nos pedía permiso para quedarse un rato junto al hogar. Después de estar un buen rato cerca del fuego se volvía a su casa. Nos decía que en su casa se estaba bien, pero que si se quedaba fría, por mucho que se acercara al radiador el frío no se le iba.

A veces pienso en ella cuando, al volver de uno de esos paseos idiotas a los que por mucho frío que haga en la calle a veces no puedo evitar entregarme, intento abrazar a mi señora. Me dice que por qué no intento antes estar un buen rato junto a un radiador. Para los viejos el calor corporal puede llegar a ser un tesoro.

Mira que lo sabía, pero cuando le di un beso en la frente a mi madre, poco después de que hubiera muerto, me quedé sorprendido de lo fría que estaba. Lo que está cerca del nacimiento es húmedo y caliente, y crece mucho, como lo que todavía está en la infancia. El individuo joven procede de una mezcla de elementos calientes y secos. El hombre, cuando ya no se desarrolla más es seco y frío, porque el calor que afluye ya no domina. Los viejos son fríos y mojados, porque el fuego se retira y el agua afluye.

En una habitación fría, cuando llega la noche, nos acercamos mejor unos a otros. Pues no sólo del invierno habla el frío, también de la noche. Cada uno, cuando llega el invierno, cuando llega la noche, se calienta con lo que puede. Unos con una compañera más joven que uno, otros con la libertad. Y es que “Como en la oscuridad de la noche invernal/ nuestros ojos buscan el alba/ como en los brazos del frío amargo/ el corazón ansía el sol/ así de ciega y atada/ nos reclama el alma entre sollozos/ sé nuestra luz, nuestro fuego, nuestro aliento/ ¡Libertad!”

Además, por la pandemia y el frío que está haciendo, mejor quedarse en casa. Esperando que si lo hacemos así, sean con nosotros más clementes los dioses. Como si fuéramos esquimales. Para los esquimales hay dos religiones: la de verano y la de invierno. Sus dioses no eran iguales. Los de invierno tenían que protegerlos dentro de los iglúes, y los de verano ayudarles en sus actividades de caza y pesca.

No hay que permitir que el frío, que la noche, que el invierno, se nos metan dentro. Decía Rimbaud “Temer mucho al invierno, porque es la estación del confort”. Cuando el entorno es demasiado confortable, ni la libertad, ni la proximidad de la compañía, son tan necesarias, tan preciosas como debieran ser.

Historias de Paco Sanz

EUTANASIA

Historias de Paco Sanz

Ahora que se está muriendo tanta gente prematuramente se aprueba una ley que modifica lo de la eutanasia. Es posible que el rigor asistencial que dedicamos al agonizante no sea a partir de ahora el mismo. “Santa Ana, dame una corta agonía, y de poca cama”. Así se reza a la patrona de las agonías. El médico podrá objetar ahora a otro nivel. Además ni los gastos en paliativos, ni la presión legal sobre el que acorta la agonía, serán las que eran.

Parece que toca añadir un capítulo de infierno y degradación, a una biografía como la nuestra, testimonio de la era científica en la que nos ha tocado vivir. La Iglesia de la Eutanasia, que forma parte de los movimientos de extinción voluntaria, tiene cuatro pilares: el suicidio, el aborto, el envenenar el medio ambiente y el llevar mala vida.

El suicidio vital crónico y la eutanasia social están emparentadas. Las formas autodestructivas de llevar tan mala vida y la sociedad asesina, tienen antepasados comunes. El contentarse con poco, y la manera que tiene la sociedad de acabar con las personas a base de condenarlas al aislamiento social y a la pérdida de dignidad, parten de una ausencia general de sentido para la vida y la consciencia.

Hay dos tipos de eutanasia, la activa, prima hermana del suicidio asistido, y la pasiva. El “encarnizamiento terapéutico” divide la eutanasia pasiva en dos clases: La omisión de medios médicamente proporcionados y necesarios, o la impericia en usarlos, y la prolongación “artificial” de la vida recurriendo a medios médicos “desproporcionados.”

No es lo mismo preguntar sobre la ética de una interrupción de un tratamiento que pudiera parecer ensañamiento (distanasia), pero que según cómo pudiera entenderse como eutanasia, que sobre las consecuencias jurídicas de una acción o de otra. La primera busca luz sobre la esfera autónoma y sobre la heterónoma la segunda, si nos ponemos en plan kantiano.

Como me he pasado media vida profesional al otro lado de la mascarilla, recuerdo lo importante de repasar los términos para la posible objeción. Con el respeto al rechazo del enfermo, se acepta que la muerte le llegue. Con la detención de la actuación fútil, permitimos que la muerte llegue. Con la analgesia y la sedación, aliviamos la muerte que viene. Pero con la eutanasia, provocamos la muerte.

La objeción de conciencia sólo puede practicarse en el último caso. Ni podemos hacer nada cuando creemos que se equivoca, ni estamos obligados a hacer algo que creemos que no sirve para nada, ni a suspender medidas contra la ansiedad o el dolor. Podemos decir que no nos prestamos a hacer nada que le mate. Es decir, podemos no ponerle una vía, o una sonda nasogástrica, o una mascarilla de oxígeno, si no nos dejan, si no van a hacer más que prolongar un proceso irreversible a corto plazo… Pero quitárselas es otra cosa. De la ley aprobada por fin ayer se puede entender, que ésta no te perseguirá si lo haces.

¿Dónde quieres morir? La cuestión es un poco vana en una época en la que, de manera general, uno no muere ya en su casa, en la que la muerte se ha vuelto virtual y los muertos son retirados de la vista de los vivos, tomados “a cargo” por los expertos en tanatopraxia, en la que uno expira con su último aliento en un espacio de paso, en una entelequia llamada hospital. Sin embargo la cuestión debe plantearse. ¿Cuál quieres que sea tu última dirección? ¿Cuál es tu lugar para morir? Tu habitación.

Más que morir, Dios ha sido ejecutado lentamente, su lugar está ocupado por las ideologías. El amor fue ejecutado por los psicólogos, su puesto ha sido ocupado por el sexo y las relaciones significativas. Una nueva ciencia, la tanatología o muerte con dignidad, está en vías de dar muerte a la muerte.

Acomodarse al terror a la muerte, a la larga y ardua educación de Sócrates, aprender a morir, ya no será necesario.

Historias de Paco Sanz

BESTIAS

Empezó a anochecer y buscábamos desesperados un lugar seguro donde protegernos de aquellos bichos. El estado de la rodilla, y sobre todo del tobillo de mi compañero, no nos permitirían regresar a tiempo al campamento, y sabíamos que era de locos quedarnos por ahí a la intemperie y completamente expuestos… Toda la tarde llevábamos cagados de miedo en medio de esos páramos, huyendo, y esquivando como fuese el peligro de cualquier tipo de contacto con aquellas bestias oscuras, grandes y tan agresivas. Nos habíamos equivocado de ruta de vuelta, y lo teníamos francamente muy mal cruzando aquel secarral donde solo habían olivos, matorrales y encinas. No había cueva, refugio, cobertizo o abrigo alguno donde poder pasar una noche a salvo de los ataques de esas alimañas.

Pese a que solo nos quedaban seis u ocho kilómetros, era imposible completarlos sin que nos los cruzásemos; y eso, y a oscuras, resultaría mortal… Con el último arrebol de la tarde llegamos menos mal, junto a un olivo enorme al que me encaramé encontrando por suerte, y a una altura suficiente como para mantenernos a salvo, dos fuertes ramas casi paralelas y sobre las que podríamos acoplarnos de alguna manera, y apañarnos, para pasar esa noche como fuese.

Llevábamos una mochila cada uno: él con la comida, sacos y abrigos, y yo con el botiquín y los aperos de montaña. Pude aprovechar aquellas últimas luces para inmovilizar y vendar el tobillo de mi compañero. Luego, no sin mucho dolor, logró subir y acomodarse penosamente en aquellas ramas, apoyando en ángulo recto su cuerpo contra el tronco principal hasta quedar en una posición lo razonablemente cómoda como para pasar las horas que nos esperaban, bien agarrado, o atado si hiciera falta, a la ramas de más arriba… Una vez aupadas también las mochilas subí yo. Y no sé si fue debido al canguelo, pero me pareció que justo en ese momento nos invadió engulléndonos por completo, la oscuridad espesa de aquella noche zahína sin luna.

Fue, al encender estúpidamente la linterna mientras nos abrigábamos, cuando empezó todo. Como bobos habíamos delatado nuestra posición y comenzamos a oírlos acercarse, despacio… Completamente a oscuras sentíamos sus resuellos, el golpe de sus pisadas, pesadas, acercándose, cercándonos… Y empezaron aquellas tremendas embestidas contra el tronco de nuestro refugio. Cada cierto tiempo, como si pareciese que se turnaran, se acercaba uno de ellos para arremeter contra el árbol y nuestro ánimo una y otra vez, oyéndolos durante horas bufar al recular para volvernos a embestir.

Y así estuvieron durante casi cuatro horas, hasta que seguramente se ve que decidieron sin más que mañana más, que ya estaba bien… Y cejaron en su empeño yéndose también sin más.

¿Alguna vez habéis dormido como los monos o como los pájaros sobre una rama, agarrados…? Jajaja nosotros sí: maldormimos, pero sí… Recuerdo que una vez asegurado al tronco con una cuerda por debajo de mis sobacos, y totalmente vencido por el cansancio y el sopor del sueño, más de una vez me desperté alarmado y creyéndome al punto de caer, pero abrazándome con instinto no sé si de pájaro o de mono a una de aquellas ramas.

Y como hubiera sido insensato bajar antes de que amaneciese, lo más chocante del caso es que yo volvía a dormirme como un lirón careto cada vez que me despertaba: como intentando aprovechar el malsueñecito ése de aquellas solo tres horas, y aunque estuviéramos arriba de un árbol.

¡Cómo somos los dormilones…!

¡Vaya nochecita la que nos dieron aquellos putos toros bravos…!

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡Qué tiempos éstos…!

La primera potencia mundial dicen que son, y lo son sin duda; todavía lo son…

En 1977 ellos solitos lanzaron la Voyager 1 que hace ya bastante tiempo -en 2012- traspasó los 19.000 millones de kilómetros que delimitan la heliopausa: los inicios del espacio exterior, fuera de cualquier influencia gravitatoria o lumínica de nuestro Sol… Fueron capaces ellos solitos, de poner un disco de oro puro grabado con información humana esencial, en una nave espacial-especial, que ya viaja rumbo a otros mundos ajenos a los de nuestra Mater stella

Mira, que ahora envían también unas sondas espaciales de tecnología fabulosa, a Júpiter, a los anillos de Saturno, y hasta a Caronte y otras lunas de vete tú a saber dónde… Por no hablar de esos ingenios mecánicos polifacéticos, que hollando suelos extraterrestres, tanto asombro y tanta ciencia están descubriendo justo en el patio de atrás de nuestra casa la Tierra: Marte…

¡Qué cosas…!

Serían capaces de oír si quisieran, hasta la mínima huella sísmica de la caída de una maceta en el otro extremo del mundo. Pueden detectar cualquier pequeño asteroide, y medir con precisión relojera su orbita a no sé cuántos cientos de millones de kilómetros de distancia…

Pudieron, hace cuarenta años, localizar y recoger a salvo a unos tipos caídos en medio de la inmensidad del mar, a los que antes habían enviado de excursión científica a la Luna gracias a llevar una bomba en el culo, y metidos en una nave espacial-especial diseñada para tal propósito…

Ahora mismito están preparando en la Luna parece que bases habitables, y preparando los portes: posibles nuevos viajes rentables a la Luna… Han encontrado algo de agua y por ello algo de posible energía utilizable, dicen… Y también dicen, que quieren promover el turismo dizque lunar, y aprovechar de paso ciertos recursos minerales y tal…

Pues coño, yo creo, que por todo lo anteriormente expuesto no debería serles tan complicado, el contar, en el siglo XXI, los poco más de ciento y pico millones de votos ciudadanos que vota la primera potencia mundial… ¿No?

¿Más de doscientos años votando, y ahora resulta que no se aclaran con un ábaco en las manos; que no saben contar…? Yo no me lo creo. Y sí, ya sé que todo esto ha pasado antes. Sí, pero no así: con estas herramientas nunca…

Que no nos engañen: “Si ves las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar…” Y más aún, si es el vecino que lleva la pistola y tiene el dinero…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

COMITÉ CONTRA LA DESINFORMACIÓN

¿¿CÓOOMO…😳??

Pues no que, después de que un troll energúmeno se cansara de llamarme fascista de mierda entre otras muchas lindezas, y justo en el momento que yo me defendí calificándole de mierda roja y asegurándole, eso sí con corrección, que de tan maleducado le saltaría los dientes si lo tuviera enfrente, va el feisbuc e ipso facto me bloquea la cuenta… Hasta ahí podría entenderlo, por voceras que soy. ¿Pero qué curioso…? sólo me la bloquean a mí.

Unos, usan constantemente y sin recato la mentira, el odio larvado, la desmemoria histórico-democrática, y el burdo insulto… Y resulta que otros, no pueden siquiera defenderse usando exabruptos parejos a los que reciben, porque son bloqueados siempre y al instante como si fueran niños castigados a la silla de pensar.

Ya estoy hasta el capullo de esta red social convertida en asocial, que como araña te atrapa en su tela pegajosa, y una vez inmovilizado al embobarte con tanta basura ideológica y publicitaria, finalmente se alimenta sorbiéndote los fluidos vivos que aún queden en tu intelecto, o en tu criterio…

Tres días de bloqueo dicen; y una mierda. Que le den definitivamente por el culo al feisbuc éste: he eliminado por completo mis publicaciones y mi cuenta, y la de istagrán también. Harto estoy de este corralito, me voy.

– “¡Si me queréis, irse…!” dijo Lola Flores aquella vez agobiada entre la muchedumbre… Para encontrarnos, algunas veces hay que irse.

¿Hay vida fuera del feisbuc y del rollo éste de las redes sociales…? Mi padre no supo lo que eran, y el rojo de mi tío Miguel, o ahora mi amigo Eugenio, tampoco… José Luis Garci no las tiene, ni Jiménez Losantos. Ni Escohotado o De Prada. Muchos tienen a un negro a cargo de sus redes; y yo, ya estoy negro pero de gangrenarme el ánimo, sufriendo esa vorágine de desinformación sesgada y prostituta, administrada por no sé qué infame empresa, ente, o siniestros personajes…

Me arrogo el mérito de ser una de las muchísimas personas, censuradas a los pocos minutos -diez o quince- de conocerse la oficialidad de la entrada en vigor de esta mierda de comité contra la desinformación, que esta mierda de desgobierno rojo se ha sacado no de la chistera sino de la faltriquera, cual navaja trapera… Así reventara, el que haya decidido dar luz verde a un puto comité de censura pura y dura…

Lo he borrado todo. Estoy muerto para feisbuc, o eso me creo… ¡Qué alivio…! Y sé, que el no participar hoy en día del rollito éste de las redes sociales, es una forma voluntaria de aceptar la condena a un tipo de ostracismo. Sí, pero bendita condena y bendito ostracismo que me liberan de este mundo mentira y virtual tipo Matrix, en el que o caminas en el mismo sentido que camina la multitud, o eres una anomalía, un dejavú, un peligro, y por todo ello un objetivo a eliminar…

Y como para el feisbuc éste, parece ser que fuésemos unas meras mierdas secas que flotaran en su sentina de aguas fecales, flotamos sí, pero nadie distingue nada entre tanto detritus al no vernos unos a otros, casi ahogándonos en basura mediática…

¿Entonces, qué coño hacemos aquí dentro, si es un sitio donde ni se nos estima ni se nos respeta…?

aaanda y que le den…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

….

MONSTRUOS

Historias de Paco Sanz

Leo en una revista de ecología política lo malos que son los de la extrema derecha en ecología, ecofascistas les llaman. Veo un documental sobre lo cándidos que son los activistas en estas cosas. Buenistas les vienen a llamar. La derecha acusa a la izquierda en ecología de falta de cálculo, la izquierda a la derecha de mala voluntad.

La gente que no cuenta no cuenta. Unos por demasiado gusto por los cuentos y otros por demasiado gusto por las cuentas, la verdad es que los de ciencias y los de letras tienen que estar a la greña incluso en biología. Hasta con la gestión, con las palabras y los números de la pandemia, siguen jugando “sucio”.

Para producir un vatio eléctrico se necesitan tres térmicos. Para producir una caloría de alimento son necesarias diez en combustibles fósiles. Cada día como, cada día cargo mis dispositivos. Estoy empezando a mirar los enchufes de mi casa con ojos golositos. Nuestros descendientes algo cyborgs ya cargan cada noche baterías de patinetes, bicis y coches. Supongo que pronto se cargarán ellos durante la noche. Que habrá, un día que se podrá hacer algo parecido a la comida directamente de la electricidad.

Con la energía “limpia”, “renovable”, que viene del sol, me pasa como con el pecado de Adán y Eva. ¿Quién tentó a Adán?: Eva. ¿Quién tentó a Eva?: la serpiente. ¿Quién tentó a la serpiente?: No blafemes, por favor. ¿De donde sale la electricidad que mueve los coches eléctricos?: Del sol, de la lluvia, del viento, gracias a las placas solares, las centrales hidroeléctricas y los molinos. ¿Y la energía necesaria para construirlos?: Calla, no seas aguafiestas.

Seguro que encima me vendrás con el cuento que a veces no hace viento, no llueve y encima es de noche.

La verdad es que desde el punto de vista biológico somos un desastre. Un animal del tamaño del hombre necesita de dos a tres mil kilocalorías al día. Pero usamos alrededor de cuarenta mil, el equivalente a un animal de cinco a siete toneladas. Y encima si viene el covid y tenemos que parar un poco nos deprimimos.

De los conceptos marxistas, el más aplicable a la economía ecológica es el del fetichismo de la mercancía o, en nuestro vocabulario, la ficción de la capacidad de medirlo todo: o sea, el hecho de que no podemos comparar kilogramos de carbón con horas de trabajo humano en las mismas unidades, aunque a primera vista, una medida en dinero o una medida energética los haga conmensurables.

El uso de los combustibles fósiles supuso un salto exponencial en la disposición de energía. Se estima que un barril de petróleo (159 litros) contiene una energía equivalente a 25.000 horas de trabajo humano. La energía que ellos proporcionaron en 1995 equivalía a la de 280.000 millones de trabajadores, lo cual suponía 55 esclavos por persona. No es de extrañar que las guerras del siglo XX hayan sido motivadas en gran medida por el control del petróleo, y que las perdieran aquellos países que no pudieron asegurarse un flujo suficiente del mismo, como fue el caso de Alemania en las dos guerras mundiales y de Japón en la segunda.

En los últimos cincuenta años nuestra demanda de energía ha sido mayor que toda la energía consumida durante la historia humana precedente. Con toda seguridad la historia de la vida en nuestro planeta nunca había hospedado a parejas criaturas. Hay motivos para preguntarse si, por ser plenamente conscientes de ello, no nos hemos convertido en una generación de monstruos.

Historias de Paco Sanz

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INTELIGENCIA. CONSCIENCIA. DIOS.

Historias de Paco Sanz

De la inteligencia a la consciencia hay una gran brecha. De momento, no parece que la inteligencia no viva, haya podido saltársela. La idea de que existe inteligencia fuera de la vida, inteligencia artificial, la hemos “realizado” ya mediante algoritmos y dispositivos. Cuando esos mismos matemáticos armados con esas mismas herramientas, van al origen mismo de la vida, se dan cuenta de que algo no cuadra.

Pudiera ser, que fuera de una intervención sobrenatural y fuera del ciego azar, existiera una tercera vía para explicar el origen de la vida y la evolución. Vendría a ser como el resultado de una ley natural, de una necesidad inherente a la naturaleza misma. No sé si creerme éso, de que la Inteligencia es anterior a la Vida. Pero veo posible, pensar que algún tipo de inteligencia sea posterior a ella.

«Raffiniert ist der Herrgott, aber boshaft ist Er nicht». Refinado es el Señor, pero nunca malicioso. Decía Einstein. También dijo que Dios no juega a los dados con el Universo. Planck, le replicó en tono jocoso que eso de decir, lo que Dios podía o no podía hacer, era mucho decir… Pero el que existe una especie de ley natural, que tiene que orientar nuestra comprensión, más acá, de la mera probabilidad de fenómenos tan improbables como el que surja la vida, parece que está incluso en la mente de los más escépticos. “Todo es posible” significa que Dios existe. Bueno, pero con condiciones. El mero azar como explicación, no nos basta ni a los ateos.

Ahora, que me encamino hacia mi casa de la eternidad, me da por pensar más en la que me precedió. Los mismos primeros segundos después del Big Bang, ya son un misterio tan grande que no lo entiende ni Dios… Siempre me ha hecho gracia la deriva religiosa de los de la tercera edad: ahora me toca a mí. Con lo joven que me siento… Y como me muevo más a gusto en la biología que en la física, intento entender qué era esa Inteligencia anterior a la Vida. Porque lo de lo anterior al Big Bang, como recordó el anterior papa: “Que no digan nada los que no van a la iglesia…”

En cuanto a la inteligencia que vamos a dejar atrás, cuando no haya vida, me ha hecho volver a pensar en ello, lo de empezar a guardar información en la doble hélice del ADN. Por no decir nada de los intentos de Greg Bear de conseguir alguna manera de introducir información, en un caldo prebiótico, para conseguir que de ahí surja vida y poder enviar esa información, mediante haces de luz láser, orientados hacia entornos de agua y carbono que estén relativamente a nuestro alcance.

En una de las “Pruebas” de la existencia de Dios, se dice, que al poder concebir el ser más perfecto, no podemos concebir el que no exista. Siempre me ha parecido algo así como la “típica” gracia sacerdotal; pero he vuelto a ella, cuando he pensado que el ser más inteligente tiene que ser también el más consciente… Y he pensado en el momento, que supongo que está al caer, en que la Inteligencia Artificial se convierta en Consciencia Artificial… ¿Qué tendremos entonces que hacer con ella…? ¿O qué va a ser entonces de nosotros…?

¡Ay, la consciencia, esa misteriosa capacidad de distanciarse de las cosas para hacerlas presentes! La consciencia, entendida como más allá de la inteligencia, parece ser más que la vida misma… La idea ingenua, de que la consciencia es segregada por la conducta de las neuronas, pero que una vez segregada, adquiere una vida propia… Como Dios.

Historias de Paco Sanz

LA TRAMPA

Historias de esta gente.

Gora ETA. GC jota bertan hil

“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

No pude evitar parar mi coche y telefonear desde una cabina al cuartel, para denunciar de una vez la mierda de pancarta ésa que colgaba ya dos días del puente sobre la carretera nacional. Nadie se atrevía entonces ni se atrevería ahora a quitar una pancarta de ETA; nadie. No quise dar mi nombre porque estaba de permiso, y porque sabía de sobra que traía problemas.

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

También lucía aquella pancarta el dibujo de una diana en rojo, con la silueta negra y como sangrante, de un tricornio en su centro. Tomaron nota del aviso, y esa misma tarde enviaron un operativo a quitar la infamia aquella.

Fue al día siguiente en el cuartel, al volver de permiso, cuando me enteré de que habían reventado a mi compañero Juan Carlos con al menos quince kilos de amonal y otros quince de tuercas y tornillos. Lo peor, fue cuando me informaron de que el atentado sucedió, justo, cuando se personaron para quitar un asco de pancarta sobre el puente de la nacional, que un desconocido denunció por teléfono… El equipo forense necesitó muchas horas para recoger concienzudamente, todos y cada uno de sus pedazos esparcidos en un radio de al menos cuarenta metros.

No encontraron mecanismo alguno asociado a la pancarta, nada, por lo que una vez comprobado ese detalle, procedieron el sargento y el cabo a retirar la leyenda infame:

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

La bomba, enterrada de forma que orientara bien su onda expansiva, explotó a solo un par o dos de metros de la pancarta y del cabo. Uno de aquellos hijosdeloba tuvo que estar al menos tres días agazapado a medio kilómetro del lugar, pendiente noche y día tan solo del latir de su odio y de unos prismáticos, para terminar apretando el botón asesino en cuanto se acercara el primer guardia civil a retirar aquella pancarta del demonio.

¡Qué valientes…!

Los otros cuatro componentes del operativo se salvaron de la muerte, aunque no del horror de contemplarla ni del dolor de las heridas. Todos, resultaron en mayor o menor medida malheridos por esas tuercas y tornillos volando a doscientos metros por segundo. Tornillos y tuercas asesinas incrustándose y sangrando en sus carnes, reventando sus ojos o desfigurado sus caras, quebrando sus huesos, y casi destrozando del todo sus vidas.

Juan Carlos Beiro Montes, de 32 años de edad, estaba casado con María José Rama y tenían dos hijos: un niño y una niña, mellizos de 6 años. Era natural de Cotorraso, en el municipio de Langreo (Asturias) y vivía en el barrio de La Milagrosa de Pamplona. Beiro Montes llevaba tres meses destinado en Leiza cuando fue asesinado.

Sigo atormentado, por el remordimiento del secreto de haber sido yo la espoleta que activó aquella bomba, llamando por teléfono… Quizás, si no hubiese llamado, tal vez, aquel hijodeloba se habría cansado con los días de espera, y quién sabe, si se hubiera marchado a su guarida sin apretar el botón y sin su presa.

Gora ETA. GC jota bertan hil
“Viva ETA. Guardia Civil muere aquí…”

¡Qué valientes…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LOCURA

Historias de Paco Sanz.

Por lo visto de tanto estar en casa hay más gente chalada. Y ahora que ya podemos salir a la calle, más loco suelto. Mi padre cuando volvía de trabajar decía estar absolutamente cansado. Se hacía mimar por mi madre, y como estaba tan cansado de trabajar se le perdonaba todo. Cuando empecé a trabajar con él me di cuenta de que menudo cuento tenía mi padre, nunca le vi tan feliz como cuando trabajaba.

La parte que tiene lo que hacemos fuera de casa en nuestra salud mental es toda una lección de humildad. Eso de ser profundo es un rollo. La “profundidad” es la dimensión de aquellos que no pueden cambiar de pensamientos ni de apetitos, y se ven reducidos a explorar la misma región del placer y del dolor. Uno se vuelve profundo dejándose invadir por las propias taras.

Es una vieja historia, la de la includencia: proponerse objetivos por encima de las posibilidades. Rigideces inseguibles que terminan paralizando y en la remanencia: ir dejando cada vez más cosas por hacer. Las vías para pasar de la melancolía neurótica a la psicosis depresiva. En confinamiento es fácil, porque lo que podías hacer con gusto solías hacerlo fuera de casa.

Para volver a encontrarnos con el que solíamos ser necesitamos el volver a trabajar, o al menos a alternar. Muchas personas se han olvidado hasta de su nombre a base de no salir de casa. Eso de no ser nadie cansa, enloquece. Si para sobrevivir se ha de ser nadie, como Ulises en la Odisea ante Polifemo, es decir, permanentemente invisible, no habrá identidad, ni autoestima, ni integración social, y consecuentemente, tampoco salud mental.

El tipo más corriente de locura estos días es la depresión. Lo que antes llamaban melancolía. Paracelso había distinguido los lunatici en los cuales la enfermedad tenía su origen en la luna, y en los cuales la conducta, en sus irregularidades aparentes, se ordena secretamente a sus fases y a sus movimientos; los insani que debían su mal a su herencia, a menos que la hubieran contraído, justo antes de nacer, en el vientre de su madre; los vesani que habían perdido sus sentidos y el uso de razón por las bebidas y por el mal uso de los alimentos; los melencholici que parecen estar locos por algún vicio de su naturaleza interna. Enloquecidos por el mundo exterior, la herencia y el nacimiento, los defectos de la alimentación y finalmente los conflictos interiores. Melancolía, el inevitable resultado de todo esfuerzo inútil.

¿Será ya inevitable la melancolía?

Resquiencebat in amaritudine decía de si mismo San Agustín, “me complacía en la amargura”. Hay, en efecto, un estado de ánimo caedizo, que disfruta sintiéndose resto de una edad gloriosa, como el viejo impotente recuerda su juventud disoluta. Parece por fin que la pandemia amaina, que llega la paz. Que no nos pase como a aquel rey que descubrió que la anhelada paz, lograda a un precio tan amargo, engendraba más amarguras que la angustia padecida para alcanzarla.

Historias de Paco Sanz

frente al virus, conclusiones

Día no sé cuántos, de la veremos a ver si solo cuarentena…

PRIMERA CONCLUSIÓN

Somos simios, fuimos monos… Todos tenemos miedo a morir, y al hambre; aunque desde siempre sepamos que miedo y hambre son algo natural, intrínseco a nuestra existencia… Nos hizo bajar de los árboles el miedo a morir de hambre; y nos obliga a volver a subir a esos mismos árboles, el miedo a morir devorados por el miedo al hambre de los demás…

SEGUNDA CONCLUSIÓN

Nuestro estado autonómico hoy es una verdadera mierda porque nos separa y no nos protege. No nos une; no nos sirve… Lo divide todo; lo empequeñece…

TERCERA CONCLUSIÓN

El miedo a morir es relativo porque yo no lo tengo tanto, tal y como está el mundo… Lo que sí da miedo, es tener que morir sin posibilidad de luchar. Mi tío Miguel siempre decía que lo que más temía en este mundo era a la decrepitud… Y dado cómo de mal están muriéndose los que son tan viejos como lo era él entonces, se ve que tenía razón…

CUARTA CONCLUSIÓN

Los españoles somos ciudananía adorable, como colectivo autonómico, como Nación, o como nos salga del capullo… (nóteseme la ironía)

¡Que se dejen de Ostias…! Solidarios, viejos como pueblo y duros, nos queremos mucho los españoles; y somos capaces de asumir casi cualquier sacrificio por el prójimo próximo, y por el prójimo lejano… Una vez dominamos el mundo, recordadlo.

Y QUINTA CONCLUSIÓN

Casi la totalidad de nuestros políticos son basura fermentando; como así mismo lo son muchos periodistas listos… No nos sirven, se sirven; de nosotros claro… Y si huele tan mal lo que nos dan, seguramente es mierda. Pensadlo.

Que no nos engañen…

¡VIVA ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

¡nooo me toques…!

El jodido coronavirus…

Los rebaños, sólo se mueven por miedo, o por hambre.

El instinto rebañudo que todos tenemos, me empuja a quedarme en casa pero no por el miedo mío, sino por respeto al miedo de los demás. Como creo que debe de ser, si somos solidarios… Pero por otro lado, mi instinto de rebeldía me dice que el actual estado de las cosas es, para mandarnos a todos la mierda por histéricas…

Porque lo de los supermercados y lo del papel higiénico, convendréis todos conmigo en que es muy muy significativo… Seguro que en unos cuantos meses no podríamos los españoles limpiarnos el culo lo suficiente, como para acabar con las reservas nacionales de semejante producto se ve que de primera necesidad…

Me voy a quedar en mi casa, sí, pero rabiando.

Ni tocarnos podemos ya… Este mundo moña y cobardón que nos hemos creado, chilla y echa a correr a las primeras de cambio tal como una espantada de pavos azuzados…

Toda nuestra historia como especie matándonos hasta por millones en guerras y hambrunas, y resulta que ahora, hoy, en el siglo XXI y como pollos sin cabeza, nos cagamos de miedo porque nos entra la tos y se mueren cuatro gatos…

Yo, voy a seguir ofreciendo siempre mi mano; y hasta deseando que la paz sea contigo con un beso, como hacía mi padre… Y seguiré tocando siempre a mi prójimo, si él se deja…

Y jamás, jamás, haré acopio de papel del culo.

Sé, que soy un poco bruto perooo, en fin.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

(fake news)

Hay gente, que por mor de su ideología se traga y hace suyas estupideces tales como ésta:

Se puede ser razonablemente de izquierdas sin muchos conflictos con el intelecto, pero sólo un rojo ciego y redomado haría suya semejante afirmación como la expresada en la foto… Un imbécil es una rémora siempre, un peso muerto; y lo que peor que te pueda pasar en una fiesta, es que se te siente un tonto al lado…

¿Cuáles son tus seguridades me preguntó ella así, a bocajarro…? Seguramente detectó mi miedo y se referiría al dinero o al amor; a lo mejor a la fuerza o al poder; tal vez al tamaño de mi… ¡Qué cosas…! Menos mal que soy de otra época. Todas las épocas han contaminado al pueblo, pero no tanto.

Si no hay compromiso todo es fake; si el político no jura no me fío; si ella no lo parece no lo es; si hay colillas han fumao; y no vale si no cuesta… Sólo confío en lo que sé, y en cosas así…

¿Que cómo lo hago…? escucho, busco, leo y escudriño a todo el mundo; dudo mucho y de todo, y no le hago caso ni a Dios… ¿Que desde cuándo lo hago…? ya se burlaban de mi cuando a los dieciséis me dio por escuchar música de jazz… Música de maricones decían, y era verdad. Y de golfos virtuosos y de putas divinas; y de drogadictos geniales y de crápulas ejemplares, sin los cuales los latidos de mi mundo no serían los mismos…

Un mundo, donde la precisión del detalle y del ritmo, del arte en la ejecución, de la belleza de la melodía y de la letra, cantan a plena voz la verdad de las cosas simples… Cuando sigues un ritmo genial, tu pie lo dice; cuando la melodía que suena es buena, se te eriza el pelo; y cuando terminas por entender la letra ya no se te olvida, nunca, una buena canción…

Que no os engañen…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¡A la mieeerda…!

“¡A la mieeerda…! ¡Aquí, delante de todo el mundo…! ¡Vaya Usted a la mieeerda…!”

Fernando Fernán Gómez.

Y espero que os hayáis dado cuenta de que las palabrotas y exabruptos en mis escritos, solo son el terno del que hablaba Camilo José Cela…

Cuando la afrenta es inmensa y hay que utilizar cualquier arma, el insulto merecido es obligatorio, y tan lenguaje como cualquier otro…

Es Usted un bastardo Don Pedro…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

BARBARIE O RAZÓN…

Algo, va mal… Casos reales.

…………

Asesinos, a la misma altura moral que sus Víctimas

Piaras de zombis ideológicos, canallas como el autor del comentario de arriba, son capaces de afirmar en público, y sin que se los trague la tierra de indignidad o se les caiga la cara de vergüenza e ignorancia, que prefieren pactar con Otegi “cientos de miles de veces” antes, que pactar, una vez si quiera, con el PP.

Otegi, antes que Ortega Lara…

Comprensión y sumisión cobarde ante el crimen del secuestrador vil, en vez, de valor y compasión con el sufrimiento del pobre secuestrado… Un criminal diabólico, antepuesto moralmente a su víctima inocente.

El Mal igualado al Bien…

Relativismo lerdo, insensible y profundamente inculto… Todo les vale a estos gañanes de ética siniestra, ya que ésta desde siempre, ha predicado el latrocinio, el caos y el crimen… Ciegos de ideas honradas, aunque soberbios de ideologías vacías, estos zotes alienados viven envueltos en un velo de mendacidad casi completa, honda ignorancia, y barbarie moral…

LA HISTORIA, IGNORADA; hurtada y tergiversada al servicio de la ideología…

………

El Animal, a la misma altura moral que el Hombre

Catervas “de ciencias” que ‘ya’ son capaces de pedirle a las fuerzas de seguridad, que detengan por “agresión violenta” a todos los carniceros, a los toreros, y porqué no a los cortadores de jamón ibérico… También a los cazadores, a los criadores de pollos, de conejos o de palomos anillados… No sabemos si también a los pescadores; no creo que se atrevan con los musulmanes en su fiesta del cordero, pero seguro que sí, con los apicultores o hasta con los entomólogos…

LA FILOSOFÍA, IGNORADA; hurtada y tergiversada al servicio de la ideología…

…………

Los que Nos Odian, a la misma altura moral que los que Nos Queremos

Élites, capaces de afirmar sin vergüenza pinocha, que divididos autonómicamente, estamos mejor, que lo estaríamos unidos nacionalmente… Políticos podridos, fermentados a fuerza de acumular tanta corrupción en sus entrañas.

EL BIEN COMÚN, IGNORADO; hurtado y tergiversado al servicio de la ideología…

…………

El Racismo, a la misma altura moral que La Razón

Manadas, capaces hasta de jugarse el futuro de sus propios hijos, al consentir que crezcan enclaustrados, castrados en el menoscabo y el odio a todo legado español que lo es, y ante todo, patrimonio también de ellos… Porque así mismo a sus hijos pertenece este verbo, el español, inmensamente rico, y que conecta la Historia, la Moral, el Intelecto, y el Futuro, de un universo que podría ser maravilloso, de más de seiscientos millones de hermanos hispanohablantes…

LA RAZÓN, IGNORADA, hurtada y tergiversada, al servicio de la ideología.

…………

El Amor…

Tan alto valor, EL AMOR, convertido en mero producto de consumo al servicio de ideologías prosélitas, cuyas turbamultas lerdas, sitúan AL ODIO, perversamente, a la misma altura moral de aquél…

EL AMOR, cosificado, vilipendiado

EL AMOR, IGNORADO, hurtado y tergiversado, al servicio de la ideología.

……

Razón, frente a locos y nacionalistas…️

.

…eeen fin.

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Antonio Rodríguez Miravete
.

Dime con quién pactas…

Yo recuerdo y os lo recuerdo, que el mero sentirse español allí, te señalaba como a un paria. Te ponía en la diana. Te convertía en un objetivo a eliminar.

Puro racismo asesino. Casi como hoy.

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Arnaldo Otegui siempre fue, es ahora, y será siempre, escoria humana.

Pero por encima de cualquiera otra consideración, este ripio moral es un reo criminal, convicto aunque no confeso de al menos tres secuestros; de como mínimo dos intentos de asesinato con arma de fuego que causaron víctimas de extrema gravedad; y también de extorsión y amenazas a empresarios, periodistas, políticos e intelectuales, casi todos ellos de su misma tierra vasca; casi todos ellos sus vecinos…

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Y como no podía ser de otra manera, también está más que probada su pertenencia activa a la banda terrorista eta y su colaboración, necesaria, en la comisión de varios atentados, todos terribles, pero entre ellos, la masacre de Hipercor.

Pena me dan, los que tengan que ir a buscar al wikipedia.

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Pues resulta que algún malnacido, lleva a este criminal a la televisión española, ¡la de todos…! Y desde tan caro púlpito y en nuestra propia cara, este hijo de la gran puta, insultando hasta la médula a todos los españoles, se atrevió a decirnos ésto :

“Solo pido perdón, por si causamos más muertes de las necesarias…”

¿Pero, se puede ser más perro…?

¡Qué asco por Dios…!

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¿Me pregunto cuántas muertes hubieran sido las necesarias a juicio del redomado hijo de la gran perra éste…?

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A ver… ¿cuántos, hubieran sido los españoles asesinados, suficientes o necesarios, para satisfacer a esta rapiña vil e irredenta…? ¿Acaso solo tres, doce quizás, tal vez setenta…?

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¿No tenía suficiente esta manada cuando llegaron a los doscientos muertos a traición; y cuando ya sumaban más de quinientos tampoco esa cifra era suficiente…? ¿Había que llegar al bastante más del millar de españoles reventados por la espalda…? Hombres, mujeres y niños. ¿Y sus familias, cuántos miles más de españoles son…?

¿Son ya suficientes víctimas, o todavía les debemos algo…?

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Esta mierda de vascos psicópatas siempre han sido, son ahora, y lo serán siempre y ante todo, unos asesinos… Hijos todos de grandes putas… Sí, putas sus madres, porque como tales educaron esos despojos de hijos: conviviendo y alimentándolos con ese odio racista; alentando o ignorando pero siempre justificando los asesinatos más deleznables; inoculándoles en vena aquél mismo odio asesino, hasta el punto de que se entregaran a la peor de las vidas posibles… Leed “Patria” de Fernando Arramburu, para comprender el grado de culpabilidad de las madres ésas, en el horror provocado por ésas hienas de hijos que malparieron.

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Y ahora, para afrontar el presente de ése infame pasado que los persigue, vemos a esos perros rabiosos y a las golfas de sus madres esconder pecados mortales bajo las alfombras de la insidia, la mentira, la desfachatez, y el silencio de aquéllo.

Pero en realidad, lo que en verdad vemos es a ellos mismos mintiéndose; falsificando el asco de sus pasados para así poder soportar lo amargo de sus pérfidos recuerdos; tragándose, poco a poco, la culpa vitriólica que seguro corroe sus entrañas; y fingiendo, el convivir cada día con el horror canalla de sus remordimientos.

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Buscan desesperadamente estas alimañas, con sus mentiras paranoicas, algo así como un lavado embustero de su podrida conciencia colectiva de tribu bárbara… Pretenden, una también colectiva redención moral, vergonzosa, infame, olvidadiza, y falsa… Especie de bálsamo mendaz que les permita al menos mirar a la cara a sus hijos sin que éstos, sepan del estigma de sus asesinatos viles… Ocultan víctimas, dolores, secuestros y crímenes, para eludir con dosis de olvido el miedo a ese infierno en vida en el que por siempre vivirán, hasta el día que mueran de un reventón de ira.

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Estos malnacidos de entraña negra y podrida deberían meterse aquella pantomima de la entrega de armas, sus tramposas peticiones de perdón, su farisea contrición y su puto arrepentimiento falso; deberían metérselo todo, repito, por el culo.

Pero todo ello dentro de una celda, ya que no colgados por el cuello como muchos justamente merecerían.

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Que se pudran en vida encerrados en el peor agujero que podamos encontrar para ellos; lo más lejos posible de todo aquello que puedan querer, ya que amar no saben; lo más lejos posible de todo lo que pueda consolarles; lo más lejos posible de todo lo que pueda recordarles una humanidad a la que renunciaron, al empuñar esa mierda de armas que usaron tan cobardemente.

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Que pidan perdón, que se arrepientan y que entreguen sus pistolas y almas, sí… pero al diablo.

Y que lo hagan en la cárcel perpetua de sus abyectas acciones; en la cárcel de su memoria salpicada de sangre; en la cárcel de la mierda de ejemplo que han dado a sus hijos también de puta… Que se retuerzan, lo que quede de sus vidas en la cárcel de odio vital en la que ellos mismos se encerraron, al aceptar que unas putas ideas valen más, que las vidas que han segado tan inmisericordemente.

AMÉN

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Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

nos queremos, y mucho…

Somos cumbre en el mundo a la hora de donar y trasplantar corazones, riñones, o partes de nuestro hígado; y hasta dolorosos trozos literales de nuestra propia médula. Somos solidarios hasta el exceso en algunas ocasiones; nuestros bomberos, policías y guardias civiles, y nuestra UME, son ejemplo sin duda para el mundo. Como colectivo, los españoles somos capaces de dar casi todo lo nuestro; casi todo… Compartimos gustosos nuestras casas, nuestra comida, nuestros paisajes, nuestro sentido del humor.

Nos queremos, los españoles nos queremos. Sabemos acoger, dar asilo y amar al prójimo.

Por eso nos han engañado unos gañanes, pero nos han engañado los nuestros; nuestros propios gañanes.

Tenéis que reconocerlo, aceptarlo. España nunca invadió; nadie de fuera nos roba. Nadie nos odia, y no somos diferentes ni especiales en nada. Tan solo somos vascos, de Cuenca o catalanes, y como el resto de españoles, somos bragados aunque rebañudos por provincianos; también un poco incultos y, para nuestra común desgracia, fácilmente manejables aunque no dóciles… Tal, si os fijáis, como podrían ser andaluces, gallegos, murcianos, riojanos o aragoneses.

Los españoles nos queremos, mucho, y desde hace mucho. Desde hace siglos la tempestad de la Historia, pese a sus embates y resacas, nos ha mantenido siempre juntos y a flote; en una nave, a bordo de la que a veces en fiera tempestad y otras en calma, unidos, hemos navegado a través de océanos de tiempo proceloso hasta el hoy, nuestro presente.

Ese barco común es España, y quizás la nave esté algo averiada por el “mal del tiempo…” Puede, que ajadas por la insidia, crujan sus centenarias cuadernas con lastimoso quejido al soportar, heroicas como siempre, el peso de nuestros pecados como Nación… ¿Pero vamos a dejar que esas venerables cuadernas que nos han sostenido como Pueblo, terminen de pudrirse en el légamo de la patraña, del odio, de la ideología, o de aquella insidiosa Leyenda Negra..? ¿Vamos a consentir sin lucha, tornar nuestro barco heroico en pecio hundido…?

¿Dónde está el amor por el pasado, dónde el respeto…? ¿Dónde, el sano orgullo que hace de la Madre un sagrado y de la Patria un honor, un hogar y un vecindario; siempre un regreso…?

No sé de otro lugar al que ir, o al que volver, salvo a España. Con mi Madre.

Recuerdo mis viajes, hace treinta años… cuando España era mía. Y era de verdad mía porque cada parada era un hogar; y cada petición de ayuda era, en verdad, una deuda contraída.

Recuerdo que regresábamos cuando, al reparar en aquel hermoso paisaje orensano, de repente di un volantazo y paré el coche… Salvo para poco más que la gasolina necesaria para volver, no nos quedaba dinero para continuar nuestro viaje; pero sí nos sobraban ganas y dos días, que no estábamos dispuestos a desperdiciar… Era un prado idílico, precioso y verde hasta doler… Inocentes, plantamos la tienda en medio de aquellos pastos. Éramos inmunes a nuestra inmediata indigencia, debido al ánimo henchido ante tan prodigioso paisaje.

Ya comeríamos.

La tarde pasó tranquila leyendo y fumando y charlando, hasta que aquella vaca irrumpió parsimoniosa en medio del prado. Al salir, espantados y casi envueltos en nuestra propia tienda, vimos venir lentamente a nuestro encuentro un anciano, de esos venerables, como de postal típica, con boina calada hasta las cejas, y pidiéndonos disculpas en un gallego adorable que nos tranquilizó al instante.

La vaca pastaba tranquila, y nosotros podíamos quedarnos en medio de aquel prado; el tiempo que nos diera la gana.

Pasábamos aquella hermosa tarde en nuestras cosas hasta que, la quebrada pero cantarina voz del anciano de la vaca, nos llamó para que saliésemos una vez más de la tienda. Traía el hombre un capazo de esparto, cubierto con una coqueta servilleta rojiblanca de tela a cuadros, y venía con la intención de regalarnos una botella de dos litros de coca-cola llena de leche recién ordeñada. También, nos obsequiaba el paisano una de aquellas fiambreras antiguas de aluminio, con casi medio kilo de miel en un bote de cristal y un irresistible queso fresco casero. Finalmente, de una bolsa de tela que también portaba en el capazo, sacó una hermosa hogaza de pan tibio, con un mullido, dorado e irresistible aspecto de ensaimada mallorquina gigante… Viandas aquéllas humildes pero sublimes, que nos abrigaron el estómago esa noche; y al día siguiente despertaron con su recuerdo el desayuno, solucionaron la comida, y hasta aliviaron la cena de nuestro inevitable viaje de vuelta.

Aquel buen hombre nos conmovió hasta el tuétano, con esa hospitalidad natural de vecino bien nacido.

Podríamos preguntar a cualquier español de bien -y que como tal se reconozca- si detesta, repudia o margina, a los vascos o a los de Ceuta; si quizá odia a catalanes o extremeños; y si no soporta a los portugueses, o tal vez a los canarios.

Sería esto una estupidez contra natura, ya que somos el fruto de una bella mixtura de sangres, historias y razas. Fuimos creadores de un mestizaje sincero de espíritus, religiones y almas. Y desde hace mucho, juntos hemos convivido, con un torbellino de dudas existenciales como Pueblo.

Valores, Historia e idiosincrasia, que hacen de los españoles una sociedad ya escaldada de odios rancios, generosa en solidaridades, y hambrienta de verdadero futuro juntos.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

El tonto y la “manifa”

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Estoy confundido, lo confieso… Esto de la manada nos ha revuelto las tripas a todos, cómo no… Pero también me está removiendo las meninges el hecho de esta extraña y masiva repercusión mediática y política de un suceso, luctuoso e indignante sí, pero no en puridad más grave que otros que se están cometiendo en la actualidad, a mi juicio de un peso y una gravedad muchísimo más preocupante y de mayor enjundia que este oscuro delito, fruto de los horrores que cinco hijosdeputa han cometido envueltos en vapores machistas, paranoicos y etílicos, y de una inmundicia moral inefable… Los crímenes, o los abusos, o las violaciones como ésta que nos atañe, no son sucesos extraños por desgracia, pero reconozcamos que tampoco frecuentes por suerte, en una sociedad como ésta en la que vivimos, henchida de placeres inmediatos e inanes que solo sirven para calmar un compulsivo deseo de satisfacción de cualquiera de nuestros apetitos desbocados…

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Y estoy confundido, porque no veo manifestarse a “esa masa” social y política con la misma y masiva repercusión mediática, para defendernos del independentismo traidor en Cataluña y terrorista en Alsasua; para librarnos de la política y los políticos rapiña; para acabar con los funcionarios corruptos y vagos; tampoco para acabar con este estado de las autonomías, sectarias y castrantes, que estamos padeciendo los españoles… No los veo manifestarse, no los veo… Y son, a mi juicio, asuntos éstos de mucho mayor calado e importancia vital para todos.

Pero, por otro lado, tampoco veo yo que las mujeres en este país, estén siendo sistemáticamente violadas en cuanto salen a las calles a manos de los infames machos que habitamos estas tierras… Yo, al menos, reivindico mi hombría, mi dignidad y mi bonhomía personal pese a mis originales, y por ello inevitables, atributos de género…

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Y lo reivindico porque muchos, al igual que yo, somos machos trabajadores y diligentes, varoniles y adorables padres proveedores y amantes de sus vástagos, y además, masculina e impecablemente respetuosos con sus semejantes del otro género biológico… Algunos, hasta somos, o intentamos ser, caballerosos, cariñosos y galantes ¿porqué no…?

Por todo ello, vería yo normal que se manifestasen al respecto de este infame suceso que nos abre las carnes; vería normal digo, que grupos de feministas, de familiares y hasta de religiosos porqué no, exteriorizaran con vehemencia su más que justificada indignación, y expresaran sus necesarios gritos de rabia contenida con completa libertad de expresión…

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Pero lo que no acabo de comprender -bueno, sí lo comprendo- es el hecho de que se produzcan estas manifestaciones de virulencia social desmedida, y las declaraciones políticas manidas, extemporáneas y estúpidas, que se suceden después de cada delito de estas características que se perpetra en éste nuestro baqueteado país… Que yo sepa, si a cualquiera de los españoles no le gusta el veredicto de un juez, en vez de manifestarse y gritar a la puerta de su juzgado, lo que tiene por lógica que hacer, es recurrir esa decisión ante una instancia judicial superior que para eso están…

Al menos así sucede en las sociedades occidentales cultas y avanzadas que nos rodean… Toda ley se puede cambiar si para ello, hay acuerdo entre las partes necesarias; pero, ante todo, antes de cambiarlas, lo que hay que hacer con las leyes en vigor es acatarlas y cumplirlas, que por eso son leyes… Y nos las dimos en su día -las leyes- de forma democrática porque se aprobaron en un parlamento representativo de la soberanía nacional; y por ello, de la misma manera al tratar de cambiarlas, han de seguirse los normales cauces democráticos habilitados para esos fines; vamos, así lo creo yo, ¿o no…?

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Es decir: acatar y cumplir las leyes, en vez de “asaltar el palacio de invierno” como justicieros revolucionarios, cada vez que se nos soliviantan los ánimos airados, o nos manipulan con sobreabundancia de información sesgada y artera, manejada y dirigida por quienes se benefician de este estado de eterno conflicto y tensión social…

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Que estos justicieros revolucionarios, utilicen las vías legales de modo ordenado y civilizado para cambiar lo que no les gusta. Que este país, de momento, es España, un gran e histórico país que está a la altura democrática de cualquier otro de nuestro entorno occidental, ¿o no…?

¿Entonces, a qué vienen estos aspavientos sociales, a qué estas turbamultas ciegas de ideología cambiando leyes a golpe de suceso atroz, porqué este buscar culpables inmediatos para arrojarlos a la hoguera pública en la que se ha convertido la crónica de nuestro devenir diario…?

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ZAPATERO A IÑAKI GABILONDO: “Nos conviene que haya tensión. Yo voy a empezar a partir de este fin de semana a dramatizar un poco… Nos conviene mucho; si no la gente…”

Antonio Rodríguez Miravete

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Relato de un mal rato…

En aquella época de mi infancia las casas permanecían siempre abiertas, de par en par… Solo las cancelas interiores permanecían cerradas, aunque francas a las cuitas de vecinos y transeúntes… Oímos un ligero frenazo frente a mi casa, y el desgarrador aullido al ser aplastado por el neumático del vehículo.

Mi madre se disponía a salir a calle a curiosear el suceso cuando, al abrir la cancela, descubrió espantada que un pobre gato, amenazante, con la mitad del cuerpo machacado y buscando abrigo a su infortunio, se había refugiado en el pequeño espacio del recibidor de mi casa…

El reguero de sangre dejado en el suelo y las escaleras de la entrada, alarmó enormemente a mi madre, que cerró de nuevo, horrorizada, la cancela que impedía que el pobre animal penetrara en casa. No podíamos salir por esa puerta…

Mi cuñado y yo, extrañados, salimos por la cochera y dimos la vuelta a la casa hasta situarnos frente a la puerta de entrada que, completamente abierta, dejaba ver el dantesco espectáculo del pobre animal aplastado, arrinconado al fondo, con la mirada amenazante de ira y perdida de dolor, restregando lo que quedaba de su cuerpo contra el cristal esmerilado de la cancela… Hicimos el amago de entrar cuando, erizados, oímos el ululante y espantoso bufido con el que aquel felino herido de muerte nos amenazaba… Cualquiera que haya visto un gato acorralado sabe de lo que hablo…

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Al sentirse de nuevo intimidado y atacado por nuestra presencia, el gato, enloquecido por el dolor, empezó a arrastrarse con las patas que todavía le respondían, a la vez que aullaba amenazante y convertía el recibidor con sus hemorragias, en un inefable espectáculo de sangre y humores de gato restregados por el piso y las paredes.

No iba a dejarnos cogerle tan fácilmente. El animal, nos advertía de que iba a vender cara la poca vida que le quedaba… Y aunque nuestras intenciones eran las de recogerlo e intentar ayudarle, era algo que, lógicamente, no podíamos “explicar con detalle” al pobre bicho moribundo.

Decidimos hacernos con una manta para atrapar al gato y sacarlo de allí… Volvimos de nuevo a la puerta y entramos al alimón estirando la manta para, cual red, atrapar dentro al gato y poder hacernos con él sin peligro para nuestra integridad… Cuando el pobre animal se vio de nuevo acorralado y cercado por la manta, no os podéis imaginar el estallido de ira, pánico y furia del desdichado gato…

Empezó a aullar endiabladamente; como un torbellino empezó a dar botes violentos y exagerados, estampándose contra las paredes y el cristal de la puerta de la cancela con una violencia y fuerza inusitadas, provocando que mi cuñado y yo nos cagásemos de miedo… Era seguro que no nos íbamos a librar de algunos mordiscos, y de muchos arañazos desesperados… No había forma de sacar al gato de nuestra casa sin que saliésemos mal parados del lance…

Finalmente, en vista de la imposibilidad de hacer nada por el desdichado animal, uno de nuestros vecinos trajo una escopeta de perdigones. Era la única forma que se nos ocurrió de acabar con la situación, pero mi cuñado y yo ya estábamos bastante afectados y nerviosos como para apretar el gatillo… No podíamos hacerlo nosotros…

El revuelo de vecinos, curiosos y espantados por el suceso, se incrementaba a la vez que el desagradable hecho se complicaba. Mi madre, mi hermana y algunas vecinas, estaban fuertemente impresionadas además de horrorizadas por lo sucedido, y lloraban, casi histéricas, impotentes ante el incómodo y repulsivo episodio que estábamos padeciendo. Finalmente, uno de mis vecinos se arrancó y cogió la escopeta… Cada uno de los primeros tres disparos, fueron acompañados de unos espantosos alaridos de dolor intenso y de unos desesperados movimientos frenéticos, desafiantes y estertóreos, del pobre gato desahuciado… Cinco tiros hubo que darle antes de que el infeliz animal rindiese cara su pobre vida…

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El hecho de asistir al horrendo espectáculo de la degollina de aquel pobre animal, malherido y espantado por el dolor y la muerte cercana, nos afectó a todos con una sombra de tristeza, impotencia, pena y asco, que amargó enormemente aquel día, y algunos otros…

Antonio Rodríguez Miravete

El 23-F y la taquilla del cine…

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Eran solo las seis y pico de la tarde, y mi abuelo Manuel entró consternado en la angosta taquilla. Aquella tarde el taquillero era yo… Tras sacudir con una inusual ternura en él las guedejas de mi cabeza, me dijo como preocupado y tajante, que ya había terminado mi trabajo esa tarde; que ¡se iba a cerrar el cine…!

¡Qué extraño!

Aquello era impensable. Sabía que mi abuelo había estado echando cine ininterrumpidamente desde hacía más de veinticinco años… Ni la llegada del hombre a la luna, ni Franco en la inauguración del cercano Pantano de La Pedrera, y ni siquiera la boda de su única hija, habían sido razón suficiente para que el Cine Miravete cerrase sus puertas… Nunca había sucedido.

En aquella época el cine era más importante que el ambulatorio; entre otras cosas porque no había ambulatorios. El cine era ese sitio en el que tenías que estar si querías tener vida social, merendar, refugiarte si hacía mal tiempo, o ligar… Ya que aparte de la iglesia, no había otro sitio al que ir, decente.

Sucedió que después de cerrar la taquilla, y salir a la calle a recoger las pizarras donde se anunciaban los precios y la cartelera de aquella tarde, varios insólitos y violentos estampidos sacudieron mi ánimo.

Rápidamente, sobresaltado y temeroso volví al interior seguro de la taquilla. Me asomé abriendo de nuevo aquella estrecha portezuela para, muy extrañado, ver un SEAT 1500 atiborrado de energúmenos sacando sus cuerpos por las ventanillas… Bramaban bastante alterados no sé qué de los rojos, de que era el momento, y otras zarandajas que no recuerdo. Alarmado, pude ver que uno de ellos agitaba una escopeta, cuyos disparos habían sido la causa de aquellos estampidos, y de mi enorme estupor.

No entendía nada.

Cuando pasado no mucho tiempo, mi abuelo me acompañó con evidente preocupación, anocheciendo, y casi furtivamente hasta mi casa, pudimos ver otro coche: un GORDINI esta vez. Portaba aquel vehículo un cargamento también de otros energúmenos, distintos -así lo dijo mi abuelo- debido a que a grito pelado aullaban no sabía yo qué de fascistas, ni del pueblo, ni yo que sé qué de lucha social.

Algo había oído hablar de lo del golpe de estado, pero a mis catorce años no era consciente yo de la importancia del hecho sucedido. Tampoco se nos daba a los críos explicación alguna: en aquella época no se hablaba de ciertas cosas, y punto. La visión de aquellos comportamientos, me hicieron tomar por vez primera conciencia de lo extraño de las actitudes políticas de algunas personas.

Empecé a darme cuenta de la importancia de lo sucedido aquel día, cuando ya en la tranquilidad de mi casa y escuchando de fondo el mensaje del Rey por televisión, me vi, de nuevo, atisbando temeroso el exterior desde de la portezuela de la taquilla del cine.

Aquella minúscula ventana, que solo dejaba ver un pequeño cuadro de luz enmarcado por la oscuridad de aquel cuartucho, donde vendía las entradas del cine, y a través de la que, a mis catorce años, observaba perplejo el mundo.

Una metáfora…

Había tontos en Cataluña. No tantos.

Yo, que ya he cumplido cincuenta y ya unas cuantas primaveras, os aseguro que hace treinta y tantos años, cuando viajaba a Cataluña ya había tontos. Pero ni mucho menos tantos.

Pues resulta que aquellos tontos, con el paso de esas treinta y muchas primaveras, han conseguido abducir a otros muchos; tontos también. Han logrado instalar en la psique colectiva de una gran parte de la población, pareciera que una especie de software de negación de las evidencias de la realidad, de la Historia.

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Con la machacona repetición multimedia de los mantras miserables, que el nacionalismo inventó para inmunizar aquel tres por ciento (y también otros cientos de infamias perpetradas con anuencia de avestruz por los poderes del Estado) una parte muy preocupante de esa sociedad viciada, ha aceptado rebañudamente los relatos impostados del discurso nacionalista. Proselitismo, basado en el mero y vil desprecio al distinto, al diferente, a los otros. Puro racismo.

Y lo que es peor: utilizan reptilianamente contra su propio pueblo el enorme miedo, a ese futuro victimista que como colectividad predican.

La podredumbre corrupta es tal, que para disfrazarla han arrojado la verdad, bajo las alfombras de la historia para falsearla; bajo las alfombras de la justicia para tergiversarla; y bajo las alfombras de la moral para traicionarla.

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Se ha escondido la basura bajo las alfombras catalanas hasta tal punto, y es tal el virus inoculado en el pensamiento independentista, que es capaz de enfermar mortalmente relaciones familiares, amistades y negocios. Amores incluso. Pervierte de forma infecta el sentido común atontándolo, al servicio de la ideología más burda, estéril y rancia.

Pero es una mentira os lo aseguro. En aquella época no había ni animadversión ni miedo cuando iba yo a Cataluña. No había intolerancia clavada en la gente. No había ira insensata inyectada en la vena de los paisanos. Lo que sí había, era algún tonto que otro eso sí… Pero insisto, no habían tantos.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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Cuidado con el odio…

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Siempre habíamos creído que el nacionalismo catalán era en esencia, y por diferentes y rebuscadas razones, distinto del vasco; más pacífico, más inteligente y calculador, por supuesto menos radical… Teníamos una percepción engañosa de insólita admiración por los catalanes, e incluso de extraña asunción por nuestra parte, de ése su sibilino discurso, que propone a los habitantes de Cataluña como distintos del resto de nosotros; como más sofisticados, más cultos, más seguros, más… no sé.

Pues bien, después de más de treinta años de imperio del ideario nacionalista y de sus verdaderas políticas en Cataluña, comprobamos en nuestras carnes el nefando resultado de tan perniciosa quimera.

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Así, presenciamos indignados el esperpéntico espectáculo de ver hacer “huelgas” a quienes no han trabajado en su vida; contemplamos espantados a padres hacer de sus hijos ariete de sus paranoicas ideas, o utilizándolos de forma insensata a modo de escudo humano para cortar una carretera en medio de una manifestación; también asistimos incrédulos al hecho de ver hijos renegando con vehemencia de sus padres; con seguridad, debido al menú independentista mezcla de mentiras y odio, con el que se han estado cebando desde siempre en sus escuelas.

Y como evolución previsible de todo este “estado” de alienación consentida, y de permanente desencanto, pertinaz frustración y eterno victimismo del relato nacionalista, nos encontramos asistiendo casi inanes, a la antesala de un proceso evidente de radicalización, de batasunización de una parte muy importante de esa sociedad que antaño nos pareció ejemplar, sensata… casi superior.

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Este infame proceso incendiario de querencias y convivencias, que impone, la radicalización en las calles y en las casas, en las ideas y en los corazones, puede terminar en un “estado” de amenaza constante como el que imperaba no hace muchos años en calles, casas, ideas y corazones de los silentes habitantes del País Vasco, cuando contemplaban rebañudos y cobardes, los estragos que causaba el odio en las calles, en los hogares, en las ideas y en los corazones.

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Así que cuidado con los catalotarras

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Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

¿pero qué coño es esto…?

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¿Qué hay entonces de los tan graves como flagrantes delitos de sedición, de alta traición, de alzamiento y desacato a la autoridad…? ¿Va a quedar impune la situación de infame secuestro social a la que se ve sometida la totalidad de los ciudadanos de Cataluña y los del resto de España…?

¿Tampoco va a tener adecuada respuesta el constante varapalo de insultos, vejaciones y desprecios, que “lo español” sufre con el poder en manos de unos políticos como éstos…?

¿Y los responsables de la Educación en Cataluña… tampoco ellos van a ser al menos reconvenidos, por la miserable conducta de aleccionar sibilinamente en la insurrección, y abocar a la ignorancia a la casi totalidad de los niños de esa comunidad? ¿Es éste un problema menor…? ¿No ha sido acaso la educación la culpable de inocular desde la infancia, los diversos virus independentistas como el odio, la tergiversación de la historia, y la lengua, usada ésta como ariete social para empujar y discriminar a “los otros”?

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Si no resolvemos especialmente este aspecto -la educación en Cataluña- no haremos sino aplazar este absurdo y vergonzoso episodio vivido… Si no tomamos nota de lo acontecido, en unos pocos años, como angustioso “dejavu”, volverá a despertar el basilisco independentista para terminar -esta vez sí- el trabajo empezado hace muchos años por el molt honorable Jordi Pujol; cuyo latrocinio y bastardas intenciones, han quedado meridianamente claras a los españoles, aunque parece que no tanto así a nuestros jueces…

¿Qué vamos a hacer por otra parte, con todo el inmenso aparato de agit-prop que esta caterva independentista ha creado, además de con nuestro dinero,

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con la última finalidad rastrera, de alimentar constantemente ese espíritu opresivo, supremacista y xenófobo, que impera en “esa” parte de la sociedad catalana…? ¿Van a continuar con la subvención y la prebenda, la multitud de asociaciones de no se qué cosas de “lo político” en Cataluña…?

¿Y qué decir de los medios de comunicación y adoctrinamiento, que lo que comunican tiene más que ver con ideas de Goebbles que con las de la auténtica realidad que están obligados a reflejar…? ¿Qué se va a hacer con con esos medios de comunicación renegados, con esos periodistas de nómina pública al servicio del oficial dictado de la insidia y la mentira; van a continuar como hasta ahora…?

¿Pero qué coño es esto…?

Ninguna afrenta a España debe quedar sin castigo si no queremos que se repita, que se acepte, o que se silencie… Ahora bien, no se trata de ensañamiento, sino de justicia… Los sediciosos, los traidores, los alborotadores sin escrúpulos de masas dirigidas y exacerbadas; todos ellos han de tener un castigo ejemplar. Han de ser éstos condenados en proporción a la extrema gravedad de las consecuencias que sus arteras acciones nos han acarreado.

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Pero también es necesario que, una vez condenados con firmeza los malhechores, los españoles seamos benignos y así, mediante un adecuado indulto en el momento oportuno, hacer del necesario escarmiento un ejemplo auténtico de magnanimidad entre hermanos, y de deseo sincero de reconciliación nacional…

Pero primero, a la cárcel los delincuentes…

Antonio Rodríguez Miravete

El lenguaje y la lengua

¡Ah amigo…! el lenguaje, la lengua. Ahí es donde está la clave. Para ‘ellos’ el lenguaje y la lengua han sido clave en su estrategia inmunda de pervertir hasta el tuétano las ideas, la historia, y los principios en Cataluña… Ha sido el lenguaje y la lengua arietes con el que durante cuarenta años, de forma sibilina y soterrada, el independentismo ha intentado derribar las puertas y los cimientos de la arquitectura simbólica de España en Cataluña.

Y a la vista de los hechos no cabe duda que, primero, lo han conseguido; y segundo, volverán a intentarlo en cualquiera otra comunidad o ámbito territorial donde tengan (les demos) la oportunidad. El lenguaje y la lengua son el arma arrojadiza que estos lerdos aborregados, miserablemente usan para ésa su estrategia de pájaro cuco:

Empujan poco a poco a los legítimos inquilinos del nido que habitan, para instalarse tiranos en él, y parasitar así a sus legítimos dueños, que ignorantes y bienintencionados, procuran siempre el cuidado y corren con las responsabilidades de mantener el nido, y de alimentar a los que creen sus hijos.

Y ESO, ES UNA TRAICIÓN.

Por otro lado, nuestros políticos llevan también mucho tiempo modulando de forma perversa el lenguaje y la lengua. Por ello, de forma culpable y connivente, nos hemos acostumbrado a llamar conflicto, a lo que es terrorismo; negocio, a lo que es estafa; cultura, a lo que es basura, y sexo, a follar. Llamamos educación, al hecho de delegar en otros algunas de nuestras más importantes obligaciones. Nombramos como ilegalidad, lo que es traición; acusación, a lo que es pura mentira.
Definimos como cine, lo que es solo propaganda cara y arbitraria. Llamamos democracia, cuando deberíamos llamar partitocracia rebañuda, a ésta nuestra pírrica forma de gobierno. También, durante décadas hemos llamado negociación con los nacionalistas, a lo que era mera compra de los nacionalistas.

Hemos capitulado al fin en una guerra léxica, que apenas hemos luchado por desistimiento. La prueba está, en que llamamos ilegalidad a lo de Cataluña, cuando es una traición flagrante. Y frente a tal, de forma unánime y contundente deberíamos reaccionar al respecto, coooño.
¡¡¡ VISCA ESPANYA
Y VIVA CATALUÑA !!!

Antonio Rodríguez miravete. Juntaletras

Géneros de Violencia…

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Había mantenido una, he de reconocerlo, frágil entereza de ánimo durante todo el espurio proceso en el que me veía inmerso. Pero finalmente, con ese pinchazo sutil y esa sensación áspera en la garganta, no pude contener las lágrimas… Rodaron tímidas y amargas por mis mejillas cuando el agente comenzó a tintar mis manos; con un rodillo untado en una especie de betún, de textura densa, como de pomada negra… Negra como el color de las entrañas de la que me había metido en la situación en la que ahora me encontraba…

Todos y cada uno de mis dedos, resignados y dócilmente guiados por las enguantadas manos del agente, dejaron su impronta indeleble y obediente en la ficha policial… Aquél, amablemente dejó que amainasen mi ánimo y mis pucheros, antes de comenzar a hacer las fotos de rigor que el proceso de mi detención requería: sentado, de pie, de frente, de perfil, en escorzo…

Era la primera vez en toda mi vida que me encontraba en una situación semejante; jamás en mis cincuenta años había pisado cuartel, comisaría o retén alguno, jamás…

Aún con las manos sucias de esa grasa negra, como de entraña negra, fui acompañado a una “celda de pre-detención”. Quedé recluido a cal y canto al cerrarse, con un sonoro giro de llaves tras de mi, una extrañamente estrecha puerta de barrotes sólidos e infranqueables. El tiempo, y el sonido reverberante y metálico, parecieron coagularse lentamente…

Una celda absolutamente vacía –para que no pueda lesionarme, me dicen- de seis pasos de largo por tres de ancho… El olor agrio y africano del lugar delataba, junto con la roña amontonada y rancia en las cuatro esquinas del piso basto, que hacía semanas nadie había pasado una escoba, fregona, o cualquier otro útil de limpieza por esa sentina inmunda en la que me encontraba… Los restos de vomitona chorreada en las paredes, y las pintadas bastardas y soeces que los presos aburridos y embrutecidos habían ido dejando en ellas, aumentaban el ambiente morboso y perro de mi lugar de reclusión, y cómo no, de mi ánimo…

Estaba formalmente detenido por la Policía Nacional; todas mis pertenencias en una puta bolsa de plástico con un número en ella. Y encerrado como un vil criminal en una cloaca…

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Meditando en cada una de las, calculo noventa, veces que di la vuelta nerviosamente a la celda en las más de tres horas que duró mi reclusión, iba afirmándome en mi decisión de no involucrar a mi hija en esto… Ella era la única que podía atestiguar, que la afirmación hecha por su madre de que nunca le he pagado la pensión de mis hijas, era totalmente falsa…

Sabía que esa decisión me condenaba, porque no tenía otra forma de demostrar que sí, había pagado la pensión alimenticia de mis hijas… Pero no podía pedirle, y menos obligarla, a que testificara en contra de su propia madre… No iba a hacerlo en ningún caso. Siempre he creido que el ideal, o la imagen arquetípica que debemos tener de nuestros padres -al menos yo sí la tengo- es sagrada, debe ser inmaculada sea cual sea; sean quienes hayan sido nuestros progenitores, e independientemente de su comportamiento y sus posibles aciertos o errores para con nosotros… La familia es sagrada, y ésa a sido una de mis constantes en la educación de mis hijas…

Cuando nos separamos, nuestra relación sentimental estaba en todos los sentidos definitivamente rendida, quebrada y desahuciada… Así estaba también nuestra situación económica (por motivos que no vienen en este relato al caso) y ambos teníamos las cuentas embargadas; precisamente por ello empecé a darle el dinero en metálico a mi hija ya que, hacerlo por el banco, suponía dejar a su madre sin ninguna otra entrada de dinero…Ésta, había sido la forma, acordada tácitamente, del pago de la pensión de manutención de mis hijas durante casi seis años…

¡Qué estúpido fui al pensar que su madre nunca se atrevería a mentir de esta forma tan miserable, por el simple hecho de que su hija mayor pudiese algún día saber de su rapiña…!

Le importan más bien nada sus hijas, y se cisca en el hecho de enviar a su padre a la cárcel por el vil metal; utiliza una de las mentiras más rastreras y miserables que una madre pueda esgrimir: No paga, ergo a su padre le importan una higa sus hijas… No es consciente que, tarde o temprano, ellas sabrán de la vergüenza de su estrategia para conseguir sucia y torticeramente un dinero mendaz e inmerecido. Quiere cobrar por segunda vez algo que penosa y trabajosamente ya le he pagado… Con todo mi esfuerzo; a veces pidiendo la ayuda económica de mis padres, y en alguna ocasión hasta la de mi pareja y amigos…

Y como me dice alguien que me quiere y confidente: esto no ha hecho más que empezar… He de estar preparado para las denuncias subsiguientes: acoso, denigración social, supuestos malos tratos, orden de alejamiento… Ahora, según sus declaraciones judiciales y públicas: soy un mal padre, celoso, violento, posesivo, maltratador, drogadicto…

En fin, que debía estar preparado para el vía crucis de ser arrostrado por cuarteles y comisarías para fomentar al máximo mi público escarnio; y todo ello, sin que pueda rechistar en forma alguna. Así está la ley.

Y ya ha empezado…

Seis años ha tardado en denunciarme, la muy…

Con la mentira se puede llegar muy lejos, pero se pierde la esperanza de poder volver…

Ojalá que no, pero…

Continuará