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Vuelve a empezar el curso.

Historias de Paco Sanz ✍️

Vuelve a empezar el curso. Me he enterado de eso como estudiante, como padre y como abuelo, siempre me ha gustado. Nunca he podido enterarme como profesor, igual hasta a ellos les gusta. Cursos hay muchos, existe, además del curso escolar el curso del río, el curso del tiempo y el curso esperado de los acontecimientos. Pero éstos parecen seguir, parece que no han empezado nunca.

Párate durante una hora junto al río que corre: Seguro que no pensarás que el agua que se ha alejado de ti no ha dejado por ello de existir. Pues bien, es posible que para un grupo de hombres de corazón puro, ocurra con el curso del tiempo igual que con el curso del río.

Las religiones del desierto, y todas en cierto modo lo son, siguen el curso del sol. La más famosa de ellas, prescribe las oraciones-santificaciones (salat) cinco veces al día. No se corresponden con horas sino con etapas del curso del sol: antes del amanecer assub; al mediodía az-zuhr, a media tarde al-asr, inmediatamente después de ponerse el sol al-maghreb, y en el momento que han desaparecido las últimas luces del crepúsculo al-isha.

Pero el curso que vuelve una y otra vez a nuestra consideración es el curso esperado de los acontecimientos. El que no sea para unos lo mismo que para otros, está en el origen de muchos malentendidos. Por ejemplo está el hecho de que aceptamos los ofrecimientos, pero soportamos las amenazas. La diferencia de opinión acerca de cuál es el curso esperado de los acontecimientos hace que se condene al profeta. Parece que al profetizar nos condenara.

Según lo que creas que va a pasar eres optimista o pesimista, progre o no tanto, por ejemplo mostrar lo malo de cómo van las cosas, añadir que no se puede hacer nada es ser reaccionario. Es decir, la crítica al oponerse al progreso de la información desatada, del consumo, de la industria es reaccionaria, porque va contra el curso esperado, progresista, de los acontecimientos.

La aceptación de la causalidad negativa amplia el número de relaciones causales casi hasta el infinito. Siempre que omitimos algo que habríamos podido hacer tenemos una (co)responsabilidad causal de lo que sucederá a continuación (y de lo que habría sucedido si no hubiéramos actuado). Sólo tenemos una responsabilidad moral si, además, estábamos obligados a actuar. Si el curso esperado de los acontecimientos estaba claro.

Nuestra vida, la vida de la especie hace mucho que se limita a un transcurrir; en general nacemos sin saber hablar y morimos sin haber sabido decir. Nuestra vida transcurre entre el silencio de quien está callado y el silencio del que no fue entendido, y en torno a eso, como una abeja en un lugar sin flores, se cierne incógnito un inútil destino.

Lo mejor del comienzo de curso es eso, que empieza. Les pregunto a mis nietos que qué creen que van a aprender en este curso, que qué es lo que más les gusta del curso que empieza. Me miran como si estuviera mal del coco.

Historias de Paco Sanz ✍️

MI PRIMO EL POGO

Mientras estuvo preso el primer año y un día que pasó en la cárcel, se presentaba todos los días cual pajarito buscando la salida de la puerta principal, haciéndose el loco pero muy formal, aseado, con su maleta, y listo para salir:
— ¿Hoy me toca irme no…? Preguntaba.
— ¡Queee nooo…! Le respondían… Y se marchaba.

Y así todos los días: trescientos sesenta y seis… Me parece tierno.

El mejor portero de balonmano, el más efectivo, con las manos más grandes y los brazos más largos, el más famoso y desmadrado, bragado, excesivo e inconsciente que habrá nunca en Almoradí, fue mi primo el Pogo… Un claro ejemplo a no seguir, pero todo un personaje local en el mejor de los sentidos.

En un pueblo como el nuestro y en aquella época, él y yo nacimos con poco más o menos quince días de diferencia, coincidimos en el colegio, éramos familia, comulgamos y hasta nos fuimos a la mili el mismo día y al mismo sitio. ¿Cómo no voy a tenerle cariño…? ¿Qué le vamos a hacer…? Es primo carnal; primo segundo. Para los de mi época el parentesco es algo importante: somos familia.

Recuerdo aquella vez que me dieron el palo comprando hachís, haciendo la mili en Cáceres. Éramos unos pipiolos de cuartel, pero todo cambió cuando volvimos para ajustar las cuentas con los camellos, y el Pogo dejó de preguntarles y empezó a soltar guantazos a diestra y siniestra con esas manos que parecían sartenes. Verle era todo un espectáculo, parecía una segadora, un helicóptero ¡pim pam, pim pam, pim pam…! Iba como dejando un surco por donde pasaba… Si el Pogo te daba una guantá era como si te dieran con algo muy muy grande; con algo así como con un atrapasueños, ante el que caías fulminado ipso facto, dormido… Por supuesto que recobramos y con creces mi inversión inicial, y nos hicimos de paso un sitio entre los que mandaban en el cuartel cuando se enteraron de la proeza.

En aquella época no era mi primo tardo ni malo ni mucho menos. Y yo sé que era más bien lo contrario, pero el pobre no tenía límites… Algo loco siempre estuvo, y aunque no lo creáis, a la vez también siempre fue un bruto sensible, un artista basto, frustrado, alguien capaz de dibujar con criterio o de esculpir en madera, pero a la vez un poco demasiado vicioso y por ello no muy listo. Quizás un animal, bruto, sí, pero siempre con un instinto protector hacia mí que no olvidaré en la vida… Éramos familia.

Y no le he preguntado, pero sé que él está, estará, o estaría de acuerdo en que yo cuente esta pequeña historia suya en un folio; pero porque es mi primo segundo y soy -y él lo sabe- una de esas pocas personas que en verdad lo conoce, un poco.

Ángel Rodríguez, el Pogo, mi primo. Hijo de mi tío Ángel Rodríguez, el Pogotrigo… Ésto de los apodos en los pueblos es que es la ostia. Si eres de Almoradí deberías saber que estamos hablando del mejor portero de balonmano que dará este pueblo. Peeero…

…eeen fin. Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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ARTE

Según la RAE

1. Capacidad, habilidad para hacer algo.
2. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.
3. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer algo. Maña, astucia.
4. Disposición personal de alguien. Buen, mal arte.
5. Instrumento que sirve para pescar.

Arte

Mérito, cualidad que hace que lo que haces, sea digno de que alguien se pare a mirarte y a pensarte… Si no tiene mérito no es arte: es suerte, o mal arte.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

VIEJO SERÁ TU PADRE

VIEJO
1. adj. De edad avanzada.

ANTIGUO
1. adj. Que existe desde hace mucho tiempo.

Yo como nunca tendré edad, voy a vivir todo el tiempo que me toque o todo el que me de a mí la gana. Y por eso, viejo, lo que se dice viejo, será tu padre… Yo con suerte llegaré a ser antiguo, con algo más de suerte seré bastante antiguo, y con mucha más suerte podría ser muy antiguo. Pero repito: viejo, lo que se dice viejo, será tu padre. Yo nunca.

Solo consentiré que me llamen viejo cuando se me haya ido del todo la cabeza; y sólo porque al habérseme ido del todo no le podré soltar un guantazo a quien se atreva a llamármelo… Viejo, repito: será tu padre, porque yo voy a vivir lo que me de la gana y cuanto me de la gana; y seré muy muy antiguo, como mucho.

Voy a cumplir ya un montón de años, más que la orilla de la playa, y claro, me encuentro tan bien, que es extraño el pensar que en cualquier momento podría darme un jamacuco y quedarme en el sitio… Y sin embargo empieza a darme igual. No es una cuestión de cantidad. Es más, la obsesión de la cantidad de años por vivir es una verdadera plaga, una esclavitud, miedo real, una enfermedad.

¿Para qué quiero a los ochenta unos implantes dentales fantásticos y una picha química, si no puedo comer ni follar y luego acordarme de qué, dónde, cuándo y cuánto…? Si a mí me aseguraran que a partir de cierta edad y si me someto a unas prácticas ordenadas y obedientes, ya sean conservadoras o progresistas, voy a ir biológicamente a mejor: yo haría lo que fuese… O no. Ya veríamos a ver.

Porque por otra parte cuando me pongo a pensar en serio, llego a la conclusión de que a partir de ninguna edad se va a mejor en lo biológico. “Lo que llamamos muerte es acabar de morir, lo que llamamos nacer es empezar a morir, y lo que llamamos vivir es morir viviendo. Por eso cuando el hombre muere acaba, a un tiempo, de vivir y de morir…” Quevedo nació antes de la Ciencia.

Sin embargo, a partir de cualquier edad se puede ir a mejor en lo intelectual, y éso justo es lo que nos hace verdaderamente humanos, civilizados. Por éso, repito: viejo, será tu padre.

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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VALENTÍA

Historias de Paco Sanz

Lo de que es hora de morir nunca lo he tenido tan claro como cuando, imitando una vez más a los hombres, el androide de la película de Blade Runner se da cuenta de que para él todo se ha acabado… Y mientras se muestra generoso al permitir que el humano que intentaba acabar con él siga viviendo, le dice aquéllo de:

— He visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orion… He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhaüser… Todos estos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia… Es, hora de morir.

Me gustan las bibliotecas. Pienso que son lo más parecido a un ser humano. Su memoria es su alma. Un ser humano, como una biblioteca, carece de autor. Es ridículo buscar la autoría de un chiste, de un cuento, un trabalenguas, un dicho o un refrán. Para dar a luz una nueva palabra hacen falta muchos: todo un pueblo. Pero tal idea tiene un soporte débil ya que cuando un anciano muere en una remota aldea de una selva, es, como si ardiera una biblioteca entera.

Ahora con tanta maquinita no sabemos muy bien hasta qué punto estamos vivos. Las amenazas más típicas planteadas por la biotecnología, se resumen en el título de un artículo de Tom Wolfe: “Lo siento, pero vuestra alma acaba de morir”. La tecnología médica ofrece, en muchos casos, una especie de pacto con el diablo: una mayor esperanza de vida, pero con las capacidades mentales disminuidas; liberación de la depresión, al precio de la supresión de la creatividad y del ánimo; tratamientos, que acaban con nuestra autonomía cerebral al depender de sustancias que tragamos o dispositivos a los que nos entregamos.

¡Ay…! Felices aquellos que, nacidos antes de la Ciencia, tenían el privilegio de morir de su primera enfermedad. “Lo que llamamos muerte es acabar de morir, lo que llamamos nacer es empezar a morir, y lo que llamamos vivir es morir viviendo. Por eso cuando el hombre muere acaba, a un tiempo, de vivir y de morir…” Quevedo nació antes de la Ciencia; entonces no se estaba muerto sin saberlo.

He visto por ser galeno finales de vida lentos, atroces… Por eso, cuando presiento la cercanía de la muerte recuerdo a la mística: “Ven muerte tan escondida,/ que no te sienta venir./ Que el placer de morir,/ no me vuelva a dar la vida”. Pienso, como al llegar al fondo de sus innumerables padecimientos e infortunios, un desdichado personaje literario siente cuando lo meten en el fondo de un saco negro, cada vez a mayor profundidad; y repentinamente, momentos antes de morir, descubre que el fondo del saco está abierto y en su extremo hay una luz.

Pienso que el mundo mejorará cuando yo deje de vivir, ahora que ya no puedo mejorar. Que pretender una mejora del mundo que no consista en la mejora de uno mismo es un camelo. Y que por ello, la cuestión es delimitar las fronteras del problema, y definir cuales son las partes sanas de nuestro organismo que hay que defender a toda costa… Si, en suma, hay algo por lo que se pueda morir.

Historias de Paco Sanz

ÉXITO. IGUALDAD. LIBERTAD.

Historias de Mayo Von Höltz

“El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.” Winston Churchill.

A la célebre frase de Honoré de Balzac “La igualdad tal vez sea un derecho, pero ningún poder en La Tierra podrá convertirlo en un hecho”, solo le cabe una aclaración: y ningún poder en La Tierra podrá -por su mera enunciación o por su obligatoriedad- igualar lo malo a lo bueno…

Pero el proceso inverso perfectamente podría lograrlo: igualar lo bueno a lo malo. Nada ni nadie podrá hacer que un enano, por naturaleza, tenga la altura de un gigante, pero si se le serruchan los fémures al gigante lo suficiente, se logrará que tenga la misma altura que el enano.

Fidel Castro no logró igualar el nivel de vida de la clase pobre cubana al de la clase media ni rica cubana, tal cual prometió en todos sus discursos siguiendo su afán igualitario, pero logró en cambio que todos los habitantes de Cuba sean igual de pobres que todos los pobres.

Sin importar cuán desventajosa sea la situación inicial, nunca se saldrá de ella si en lugar de buscar los recursos para salir, se buscan las excusas para justificar porqué no se sale. La victimización sensiblera es el signo distintivo del alma cobarde del mediocre.

Todo el que logró algo, antes pensó que iba a lograrlo. Todo el que se queja de su aciago destino -sea éste proveniente de una aciaga fatalidad, o sea la inexorable consecuencia de una no confensada abulia e ignorancia- victimizándose lastimosamente, y poniendo fuera de la órbita de su voluntad e inteligencia el rumbo de su propio destino, no logrará hacer nada con su vida, y éso mismo es lo que se merece: nada, ya que nada pensó y nada hizo para salir de su nada.

“Tanto como si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto.” Frase que pertenece a Confucio pero popularizó Henry Ford

Historias de Mayo Von Höltz

LA INNEGABLE VERDAD.

LA LUCHA, EL AMOR.

Cuando me pongo a escribir después de ver una buena película, lo primero que me viene a la cabeza es el recuerdo, de cómo salía yo del cine con doce años después de ver el segundo pase de una película de aquéllas de Bruce Lee o de Chuck Norris… Luego, tenía que vencer al canguelo de volver yo solo a mi casa, ya de noche.

Pero después de ver tanto guantazo, tanta patada volante y tanta llave de kárate, y como si me hubiera tragado un avispero, era yo el que salía del cine con un ímpetu que metía miedo: hinchao como un pavo, creía realmente que nada ni nadie podría conmigo… Ya podían atacarme en la oscuridad o venir cuantos quisieran a por mí, que yo lo tenía bien claro: guantazo, patada volante y llave de kárate… Con un par, doce años, y pa’mi casa.

Siempre busco una sensación como aquélla cuando salgo de un cine creyéndome lo que me han contado. Éso de que no termine la película cuando termina, sino cuando después de pensar mucho en ella querrías volver a verla.

Acabo de terminar de ver una miniserie titulada de forma irrecordable “La verdad innegable”. Para escribir correctamente el título he tenido que volver a asegurarme. Pero daría igual el título, porque si bien es verdad que la historia habla de verdades innegables, también es una historia de verdades oscuras aunque hermosas; de verdades infinitas, de historias inconfesables: de verdades al fin y al cabo… Así que da igual el título, pero no lo olvidéis.

LA INNEGABLE VERDAD
Sinopsis: Miniserie de TV (2020). Seis episodios. Relata la problemática relación de Dominick Birdsey con Thomas, su hermano gemelo esquizofrénico, y sus esfuerzos por sacarle del centro donde está internado.

Yo creo que no es una miniserie sino una obra cinematográfica tremenda: una maxipelícula. Un compendio de virtuosismo técnico narrativo y visual; el trabajo de un director y un actor animales, haciendo cine en estado puro y animal. Y encima, las casi seis horas de duración de sus seis capítulos como que se te quedan cortas, aunque no se podría ni debería añadir una coma a la historia. La gracia del formato de las miniseries es que, a diferencia de las series de temporadas interminables, ofrecen la profundidad temporal suficiente al director para poder sumergirte en la historia completamente, sin tener que embobarte con sucedáneos ni metralla pseudocinematográfica durante capítulos y más capítulos.

La historia ésta es una historia completa, cinematográfica, redonda; un maravilloso pez que se muerde la cola en sólo seis capítulos. Y con un montón de preguntas sin respuesta. El director debe ser un Maestro, el actor principal es casi genial, y el guión y el resto de actores son irrepetibles. Pero la historia es una historia pequeña, como podría ser la tuya.

No dejéis de verla. Y gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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MANOLO Y EL VINO

Comentábamos al respecto de la botella de txacoli que me estaba regalando. Es éste un caldo que normalmente se bebe siempre joven y frío, pero esa botella tenía ya un par de años y como buen conocedor (él) de vinos, Manolo me lo advirtió e insistió en el detalle: “pero no hagas caso. Pruébalo…”

Como mi tío Miguel siempre decía que el mejor vino blanco era el tinto, he de reconocer mi falta de empatía a priori con los blancos, ya que a diferencia de con los tintos, me gustan o no mucho o casi nada. Pero en general, como me gusta mucho el vino y mucho más todavía las sensaciones que pueda provocarme un vino en particular, me bebo casi cualquier cosa decente que me sirvan en una copa borgoña… A ver qué pasa.

¡Qué maravilla…!

Como me la regaló muy fría, y puesto que el día anterior hice sushi de sobra para mis hijas, en cuanto llegué a casa destapé esa botella para combinarla con aquel sushi de víspera, resultando de todo ello una mezcla portentosa, armónica, raratouíllica… Me gusta tanto el sushi que nunca lo compro sino que siempre me lo hago yo: busco el mejor pescado fresco, lo limpio, lo macero, lo maduro, y le doy el corte final… Y la combinación del sabor dulzón a albaricoque y pera, la poquísima acidez y el color ambarino claro, propio del par de años de aquel caldo, resultaron perfectos: encajaron como llave y cerradura, vino y comida, picha en breva. Pescado, ácido, sal… azúcar.

Empecé en el mundo del vino haciéndole caso a mi padre. Yo hacía negocio con las sisas que él me permitía hacerle, acarreando atadas en el portaequipaje de mi bici las marrajas de cinco litros que llenaba de graneles en la bodega de Jaime “el plátano”.

— Don Jaime, que dice mi padre que por favor me llene Usted esta marraja. Y se la cobre.

Entraba en tan antigua bodega, y la densidad del alcohol evaporado que se respiraba en el ambiente creo que me atontaba un poco. Mientras, caminaba entontecido y curioso entre enormes telarañas pareciera que centenarias, abrazadas a aquellas barricas gigantes de cientos si no miles de litros, viejas de puro viejas, grises, y usadas desde hacía tanto tiempo que… El lugar imponía. Todo era muy viejo en la bodega, y casi todos eran muy viejos, los que se sentaban en las maderas de aquellas cajas de tercios de cerveza ladeadas cual si fueran sillas bajas, y que situaban alrededor y a la sombra de la entrada… Yo tendría once años y tenía la sensación de que me miraban los viejos, de que era observado por lo viejo, por lo antiguo.

Aquel vino no tenía denominación de origen ni falta que le hacía, pero había algo que no fallaba cuando mi padre quería saber si el caldo era realmente bueno: dárselo a probar a mí tío Miguel. Repito, no fallaba. Éste solo emitía dos veredictos: “vaya una mierda” o “ésto es caldo…”

Pero un día, después de trabajar toda la mañana en el huerto y cerrar con unos murcianos el trato de venta de la cosecha de limones, nos llevó mi tío a un restaurante elegantón de los que luego me enteré que frecuentaba, y pidió un Vega Sicilia; tras lo que se produjo un extraño silencio traspasado de miradas de asombro entre los cinco comensales que nos sentábamos a la mesa. Yo no entendía nada, pero recuerdo que el camarero al ver la pinta despeinada, polvorienta y sudorosa de mi tío, entre desconfiado y precavido le preguntó si tenía alguna preferencia… Tras lo que éste, socarrón, lo espetó vivo tras comprobar que solo había una referencia en la carta:

— Proceda Usted a servirnos y déjese de ruegos y preguntas.

Las pocas veces en las que Manolo no acierta del todo nunca se equivoca, pero porque siempre te da calidad y no se puede acertar siempre. La dictadura del “me gusta” es en realidad una tiranía: un día me gusta un vino, pero otro me puede gustar uno distinto. Y Manolo casi siempre atina con mi gusto sea cual sea el día. Comer y beber bien no es cuestión de gastar sino de confiar en quién y en qué te recomienda, en cómo te lo sirve.

Y desde que yo lo conozco, Manolo siempre ha servido sólo para cosas buenas, para buenas causas.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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Quisiera darme cuenta, no cuerda.

Historias de Paco Sanz

Quisiera darme cuerda, no cuenta. Porque cuando me doy cuenta, parece que las razones para seguir dándome cuerda desaparecen. Me defiendo como puedo de esa hiperinformación que me atraviesa. La información, es una forma pornográfica del saber porque carece de esa interioridad que lo caracteriza. Del saber, también es propia una negatividad: tiene que conquistarse luchando contra la resistencia de la tontería. El saber, tiene una estructura temporal completamente distinta: se tensa entre el pasado y el futuro. La información por el contrario, habita junto al la tontería un tiempo que se ha satinado a partir de puntos indiferenciados. Es un tiempo sin acontecimientos ni destino.

No es lo mismo no estar informado que no saber, ni es lo mismo el control que la disciplina. La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria sino de rendimiento. Sus habitantes ya no se llaman “sujetos de obediencia” sino “sujetos de rendimiento”. Estos sujetos son los emprendedores de ellos mismos. A la sociedad disciplinaria le rige el no: No puedes, no debes; su negatividad genera locos y criminales. A la sociedad del rendimiento le rige el a ver si: No puedes, no eres capaz; genera por el contrario depresivos y fracasados.

Hubo un tiempo en que creí preferible tener más libertad que más dinero, que no siempre más dinero significaba más libertad; creía que era más importante vivir siendo libre que procurar mi liberación. Un poco como aquel personaje de Zinoviev que enseñaba a vivir en el paraíso, dejando que los religiosos se quedaran con la exclusividad de las maneras alcanzarlo.

Mientras estás buscando algo que no tienes no disfrutas de ello. La libertad, en sentido propio, está vinculada siempre a una negatividad. Es siempre la libertad una obligación.

Debo estar harto de imágenes, porque suelo cerrar los ojos cuando me da por hacer el numerito ese de la meditación-respiración al que soy adicto desde mi juventud; las imágenes me cansan, el ver a la gente haciendo fotos me entristece. Pienso, como Kafka, que “Fotografiamos las cosas para auyentarlas del espíritu. Mis historias son una forma de cerrar los ojos…” Lo dejó escrito más o menos así, cuando la fotografía empezaba a serlo.

Ante la pura masa de imágenes hipervisibles no es posible cerrar los ojos. Tampoco deja ocasión para ello el rápido cambio de esas imágenes. Cerrar los ojos, es una negatividad que compagina mal con la positividad y la hiperactividad de esta sociedad de la aceleración, de la alienación. La coacción de la hipervigilia, dificulta el cerrar los ojos… Y es responsable también del agotamiento neuronal del sujeto de rendimiento, que siempre tiene que estar dándose cuerda.

Historias de Paco Sanz

DON NADIE

Solo soy una persona de ésas que anda por ahí por el mundo con el dinero y los amigos justos, con alegrías y tonterías las justas, y con las entendederas también algo justas para comprender lo tan complejo de este mundo. Porque soy solo eso: una persona. En mi caso, una persona don nadie al que le ha dado por escribir pero que nada escribe de importancia. Y por ello -por la inutilidad de mucho de lo que escribo- he decidido no hacerlo tanto de política.

Pero lo que en realidad me jode es que el tonto de mí siempre se creyó en paz y al día con la sociedad, con la tecnología, y hasta con el mundo… Y de verdad que me fastidia mucho el hecho de que nuestra sociedad -no así la tecnología ni el mundo- haya cambiado tanto y tan rápido para mal, que no nos hayamos dado cuenta a tiempo, y que encima yo esté tan en desacuerdo con la insensatez de tanto cambio. Lo confieso, me jode y mucho, porque algo habré hecho muy mal yo todo este tiempo, seguro.

Que nos den a todos por el culo, y que se vaya el mundo entero a la mierda tras tirar de una cadena, si eso mismo es lo que parece buscar y querer la sociedad de hoy.

Vaaale…

El otro día caí en la cuenta tras rebuscar y releer en mi blog, que éste está lleno casi al cincuenta por ciento de escritos pobres y resabiados, de berrinches políticos y de revanchas verbales estúpidas por inútiles. El tonto, no para cuando se le acaba la linde sino que sigue y sigue. Y algo así parece que me ha pasado a mí con lo político… Me he dado cuenta, también, de que tras más de trescientos relatos que he publicado no sé si habrá un par o dos de ellos realmente meritorios… Por eso voy a purgar mi blog, para quitar morralla y mantener vuestra atención escribiendo historias dignas, y no enmerdando más con mi visión funesta y vitriólica de la política.

Pero no os prometo nada, no sé si podré contenerme.

Gracias por leerme… 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

PORQUE ERA MÍA

Tuve que atarla o la perdía, y tuve que esconderla o me la quitaban. No podía consentirlo y por eso la tuve así, porque ella era mía. Estaba completamente sola cuando regresó; vagaba totalmente perdida. Recuerdo cómo, arrepentida y desesperada, desahuciada, me lo pidió ella misma… Y no fue otra cosa que su voluntad la que, en uno de sus escasos momentos de realidad y lucidez, consintió que pasase semejante cosa.

Al principio sufrió sin medida, retorciéndose como una posesa ante mis órdenes o mis ruegos. Blasfemaba como un arriero y gritaba, al sentir que me acercaba siquiera a la sórdida barraca en medio de la huerta, donde en completa soledad, la tenía alejada de ojos y oídos que nunca lo entenderían.

Encerrada. Solo entraba la luz en aquella ruinosa barraca a través de dos ventanucos rácanos, ambos fuera de su alcance. Atada a una argolla anclada en la pared -antaño para inmovilizar a las bestias cuando había que refugiarlas en el interior de la vivienda- sólo le llegaba la cadena para sentarse frente una mesa cercana, mear y cagar en un cubo, lavarse en una jofaina, y acostarse en un camastro… Justo, el espacio de un semicírculo de no más de cuatro metros de radio.

Nadie podía saberlo. Furtivamente, dos o tres veces al día, venía todo el tiempo que podía a pasarlo con ella; le traía comida, velas, algo nuevo que leer o una cerveza. Limpiaba un poco, comprobaba si le falta tabaco, fuego, agua, o algo. Me sentaba a su alcance y esperaba en silencio a ver si con suerte, deseaba mi compañía. Por las noches, nunca me iba hasta que se dormía.

La piedad de ceder al alivio de su agonía y de sus ruegos, tentaba lo férreo de mi voluntad. El hecho de presenciar todos los días ese dolor y esas súplicas, yo ya sabía, que no debía ablandar ni un ápice mi decisión de salvarla, purgándola a cualquier precio; arrancándole aquel puto vicio de cuajo.

Daba igual si chillaba o si lloraba; si sudaba fría como el mármol o si temblaba hirviendo en fiebre. Yo debía permanecer impasible hasta cuando se golpeaba contra la pared con desespero… Inmutable había de parecer, incluso aunque se abrasaran sus tobillos, erosionados por el hierro de los cepos implacables de aquella cadena que la ataba a mí.

El peso de soportar a solas semejante secreto estaba royéndome las entrañas. Allí la tenía, atada como una perra a una cadena… Pero ya casi estaba a punto. Hacía una semana que había empezado por fin a ceder, poco a poco, al ir permitiéndome ciertos acercamientos.

Casi ni asearse había consentido en aquellas semanas. Pero esa tórrida noche, llené con agua fresca la jofaina, le di dos toallas limpias, y la obligué a lavarse o la amenacé de veras con hacerlo yo… Para respetar su pudor, me retiré a un rincón de la estrechez de aquella barraca en penumbra; pero no pude evitar el asistir, conmovido, a su desnudez.

Y así, a la luz de una sola vela, como al acecho y a lágrima viva, descubrí el espanto del vicio de su condena. Aquel cuerpo en cueros; demacrado, macilento y abusado. Brazos y manos, piernas y pies horadados sin piedad a la búsqueda ansiosa de un hueco en la vena… Moratones, sangre y roña, en esa carne trémula, infamada. Carne de mi carne.

Me acerqué a ella, y por fin, se me permitió volver a besar aquella frente. Deslicé mi dedo índice bajo su barbilla, y en silencio alcé su cara para que me mirase; y en aquellas lágrimas vi, por fin, redención, contrición, y alivio… Pero sin cantar victoria me marché como todas las noches, sin hablarle; cuando se durmió.

Casi dos meses más tuvo los cojones de estar allí; atada… Seguí llevándole todo lo necesario a aquella barraca que, poco a poco, se transformó de cárcel en refugio. Lugar, donde reencontró la salud y la libertad, ambas dilapidadas y perdidas por la heroína… Droga, cepos y cadenas, que fuimos soltando juntos, con dolor, charlas, y paseos matutinos; poco a poco. Y llegó el momento en el que dejé de velar todas las noches hasta que se dormía… Pero sí seguí amaneciendo todos los días a su lado, con el solo objeto de llevarle un desayuno decente y de verla aunque encadenada, sonreír por las mañanas.

Casi nunca hemos vuelto a hablar de aquello; no ha hecho falta gracias a Dios… Tengo ya nietos de ella y claro, es nuestro secreto.

Que no os engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras
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MI HIJA SE HA REBOTADO

Por fin mi hija se ha rebotado, y hasta ha comentado uno de los textos de mi blog; seis años llevo escribiendo disparates para captar su atención. El caso, es que es la primera vez que ha escrito en mi güasap de Historias en un folio, y lo ha hecho replicando un escrito incendiario del que por cierto no soy el autor. El texto en cuestión, digamos que pone en tela de juicio la visión actual de la homo/multi/trans/sexualidad, su permisividad hedonista casi total, y la fe, en la creencia de que no tiene ningún tipo de consecuencia negativa para el desarrollo de la personalidad.

Me han sorprendido, y gratamente, tanto su iniciativa de entrar al trapo dialéctico desde su punto de vista tan contrariado y rabioso, como el rapapolvo que me ha dado en público y por escrito… Pero sobre todo me han encantado sus formas, su deseo de precisión, y el garbo, que se presienten en la expresión de su escritura. ¡Bravo…! La discrepancia con mi hija sólo va a unirnos más si sabemos -y seguro que sabremos- explicarnos el uno al otro. En eso justo consiste la democracia: en usar la diversidad para conseguir el bien común. ¿No…?

El libre albedrío es una cualidad humana, pero adquirir el criterio necesario para poder elegir es una conquista… Sólo elige el que realmente tiene dónde, qué, o a quién elegir; sólo aciertan quienes tienen variedad de oferta. Quienes quizás por experiencia, se han ocupado antes del asunto porque lo han sufrido, lo han estudiado, o saben de lo que va del tema. Lo demás, no es elegir.

La laxitud imperante nos hace despreciar valores eternos como la sabiduría de nuestros mayores, la búsqueda del amor verdadero, el compromiso de la palabra dada, o el mérito como consecuencia del esfuerzo. En esta sociedad tan fluida y de valores tan diluidos, pensamos que el mero hecho de desear algo nos da derecho a conseguirlo.

…eeen fin.

Que sepáis que os quiero. Mucho. 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

No había a su pie risco vedado…

Hoy muchos de nosotros no volveríamos a ser lo que fuimos: no volveríamos a ser boinas verdes del ejército español; reconocedlo. Y no lo seríamos porque lo que hicimos solo se hace o por cojones, por inconsciencia, o por patriotismo… Y parece que ya no veo mucho inconsciente ni mucho patriota por aquí. Cojones sí veo, pero nos hemos hecho algo viejos, vagos y ramplones. Pero el caso es que yo, sabiendo lo que sé, sí me iría de nuevo a la mili con vosotros… Cabrones.

Por eso estoy calladico en el grupo últimamente, porque nuestro grupo de güasap es un reflejo de nuestra decadencia, y prefiero refugiarme en el recuerdo de aquellos sentimientos que nos tuvimos, y no intoxicarme ahora con nuestras jodiendas políticas. Estoy cansando de asistir al espectáculo de bromas tontas acerca de lo mal que le va a nuestro país, de los pequeños puntapiés ideológicos que nos damos, y del intercambio de memes hijosdeputa para tocarnos los huevos ideológicos unos a otros. Porque no sé a santo de qué vienen… A mí me duele lo que nos está pasando -como Nación- y prefiero quedarme con mi recuerdo vuestro, solidario, español, en vez de darme cuenta de cómo y de cuánto hemos cambiado algunos.

Pero que sepáis que os quiero mucho a todos, e iré a vuestro entierro mientras me sea posible y vuestros hijos me avisen con suficiente antelación… Os lo prometo.

Cabrones. 💕

No había a su pie risco vedado…

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Transexualidad y derechos

“Quien protege a un niño para que tenga una infancia alegre y sana, evitando de esa forma que un adulto aprovechándose de su inocencia lo pervierta, ejerce la más importante tarea que una persona puede ejercer en la vida. Quien protege a un niño está salvando al mundo.”

Mayo Von Höltz

Mayo: Si una persona nace con pene es hombre, si nace con vagina es mujer; el ser humano no puede ser ninguna otra cosa y tal cosa será hasta que muera.

Rogelio: No entendés una cosa tan simple como que alguien puede tener pene y autopercibirse como mujer?

Mayo: Entiendo que quien dice que es lo que objetivamente no es, diciendo por ejemplo que es una mujer siendo hombre o que es una jirafa siendo persona, padece un trastorno mental; no entendés una cosa tan simple?

Rogelio: Estás muy equivocado. Vos sos homofóbico, y nazi además al querer que no adopten los homosexuales, leo todas las boludeces que escribís; qué preferís? que los pobres niños se queden toda la vida en el orfanato?

Mayo: Escúchame flaco, la homofobia como fobia no ha existido en ningún manual de psiquiatría del mundo en toda la historia, contrario sensu, el homosexualismo, antes de que una enorme campaña de orden político y no un estudio de orden científico lograra desclasificarla, figuraba en todos los manuales de enfermedades psiquiátricas como un trastorno mental de conducta homosexual, que es lo que sigue siendo por mucho que te enfurezca la realidad.

Por otro lado, el derecho de adopción es el derecho a ser adoptado, no existe el derecho a adoptar de los padres sino el derecho a ser adoptado del niño. Los niños no son mascotas para satisfacer los caprichos de cualquier trastornado mental. Y si me preguntás, yo preferiría mil veces pasar toda mi infancia en un orfanato o vivir atado bajo un árbol en una plaza, antes de que me adopten dos trastornados mentales y arruinen mi salud mental de por vida. Una mente lúcida que discierne la realidad, es infinitamente más importante que el confort de un pobre trastornado mental que ni siquiera sabe qué carajo es.

Una casa, abrigo y comida operan cuando dormimos, cuando tenemos frío y cuando tenemos hambre, una mente lúcida opera desde que tenemos discernimiento hasta que morimos, todo el tiempo, todos los instantes de nuestra existencia. Me gustaría que te hubieras enterado a los seis años de que esa persona a la que le decías mamá, era en realidad un hombre disfrazado de mujer; a ver cómo serías vos ahora? a ver cuál sería ahora tu equilibrio emocional y tu capacidad para ser feliz? No hay ningún problema en disfrazarte si ése es tu berretín, el problema es aprovecharse de la inocencia de los niños para engañarlos de forma vil al usar un disfraz permanente.

No es complejo el tema, es simplísimo: tenés pene y testículos, sos hombre, tenés vagina y ovarios, sos mujer, tenés trompa larga y gris, sos elefante, tenés cuatro patas y decís “miau!”, sos gato, te amputás un órgano sano y vivís disfrazado de mujer usando tu aparato digestivo como aparato sexual, tenés un trastorno mental.

¡¡¡Buuummm…!!!

Mayo Von Höltz

PATERNALISMO Y TONTERÍA

Historias de Paco Sanz

Parece que lo de llevar la mascarilla cuando vas por una calle por la que no hay nadie ya no va a ser necesario. El que dejen de tratarnos como si fuéramos gilipollas, porque por lo que dicen hay muchos gilipollas, no deja de ser un alivio. Nunca acabé de entender si nos aconsejaban, nos recomendaban, nos mandaban o pretendían obligarnos a hacer tonterías como esa, pero lo de decirnos constantemente qué hay que hacer con nuestra vida como si fueran nuestros padres se ha convertido en una costumbre; le han cogido el gusto.

Es la pendiente resbaladiza: si fumas maría acabarás esnifando coca, tomando pastillas, pinchándote con heroína y en la cárcel por acabar traficando con ellas. Si puedes derivar con tanta facilidad hacia los paliativistas, cuando se te acabe la paciencia y el dinero autorizarás la eutanasia, y luego decidirás a quién dejas vivir sin que te tiemble el esqueleto. Se empieza con el paternalismo, luego llega el autoritarismo y el camino al totalitarismo está abierto. Es necesario un cierto orden, el desorden es peor que la injusticia.

Ayer mismo mi compañera, que es mucho más “ordenada” que yo, me reconvino cuando una vez más tuvo que oírme decir que los que mandan siempre se vuelven de derechas. Que les llamara totalitarios, porque si no mi izquierdismo de salón cantaba un poco. Cuando digo que la ultraderecha es algo rojilla y que la ultraizquierda sería de lo más reaccionario caso que le diera por existir y poder mandar, tengo que recordarme que mejor ir con cuidado, en estos asuntos es fácil acabar resbalando hacia la tontería. Pura y dura.

Donde hay confianza el paternalismo es innecesario. Donde no hay confianza resulta inadmisible. Que se vayan con su autoridad a hacer puñetas. Más allá de la privatización de la decisión o del paternalismo vacunal, es necesario comprender que la inmunidad es un bien común, que debe ser construido mediante la comprensión de que hace falta una sociedad entera, para cuidar de quienes no tienen la capacidad de cuidarse por sí mismos.

Me duele en el alma comprender que sin confianza, sin lealtad, no se puede. Preferiría no saber, poder no tomarme en serio aquello del Eclesiastés: que los que estamos siempre intentando saber, mejor sería que olvidáramos. “Y di a mi corazón a conocer la sabiduría y también a entender las locuras y los desvaríos: conocía al cabo que aún esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia, y quien añade ciencia añade dolor”.

Al buen padre, ¿quién le conoce? Si no tienes un buen padre, ¡hazte con uno! El buen padre siempre responde de algo, de una pregunta. ¿El paternalismo? Imponer la respuesta. Me encanta condenar la “ideología de la experiencia”, la idea de que aprendemos del pasado y que cuanto más mayores somos y más experiencias se supone que hemos tenido, más sabemos y más aptos nos volvemos para ocupar una función paternal, que consiste en explicar las cosas de manera interminable y en exhibir nuestros infinitos conocimientos.

Historias de Paco Sanz

SER DE IZQUIERDAS HOY

El otro día, en Prime Time le preguntaron en la radio a un somierda, que otrora fue alcalde de Sevilla y al que han votado ahora pa’presidente autonómico, si estaba de acuerdo con los indultos.

Criii, criii, criii…

Y el gañán, trastabillando dialécticamente acertó a balbucear que en el fondo no, pero que ahora sí, porque así lo había decidido su partido, claro.

Criii, criii, criii…

Y lo bueno, fue cuando el periodista entró con el verduguillo y le volvió a espetar, que entonces si su partido decidiera lo contrario o cualquier otra cosa, él también estaría de acuerdo… ¿No…? A lo que el caradura que fue primer edil de Sevilla, respondió aquéllo de:

— ¡Claro…!

Criii, criii, criii…

¡Qué vergüenza…!

Falsificar por completo tu moral, tus estudios y tu currículum, tus méritos o tu pasado, ha dejado de ser algo deleznable o vergonzoso. Es más, parece ser un mérito para estos mindangos, el ser un tahúr, un canalla o un traidor; hay que ser un gusano comerrabos cuanto más rastrero mejor.

Criii, criii, criii…

…eeen fin.

¡Votad, y vomitad, malditos…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA TRANSICIÓN. Lo del ’78

Salvo por los hijos de perra de la ETA, fue un período feliz -lo recuerdo bien- el dictador estaba muerto. Esperanza, ilusión, conciliación; se palpaba en el ambiente una vibración compartida, una excitación común; se lo notaba incluso, y especialmente, a mi padre.

Era mi padre un tipo dulce, moderado, conservador, casi anodino ideológicamente por prudente. Rondaba la cuarentena y expresaba con tiento y recato sus escasas opiniones políticas; detalle éste que era normal en las personas de su generación, ya que habían vivido enteramente bajo el régimen franquista.

Eran evidentes sus inocentes expectativas por el momento que estábamos viviendo; estaba extrañamente ilusionado. Él, con discreción, pero con determinación, se definía como “cristianodemócrata” y recuerdo que al decirlo, se le notaba un tono así como de alivio, como de alegría largo tiempo contenida… La estrechez censora en la que se había criado desde que recordaba, siempre había coartado sus expresiones políticas, y seguramente también las de otras índoles.

Recuerdo especialmente el viernes santo que legalizaron al Partido Comunista (25 de Abril de 1977) Fue especialmente reseñado y celebrado por mi padre –de derechas- como un gran día.

Un día en el que los españoles decidieron unirse en un abrazo simbólico que, al abarcar a toda la izquierda, concernía por ello a la totalidad de españoles, que en tropel casi unánime quisieron unirse a ese gesto.

Estaban todos: los franquistas de falange y la derecha renovadora de UCD; un Partido Socialista moderno e innovador, deslumbrante de ideas y defensor de principios comunes; por supuesto el Partido Comunista y, aunque hoy nos parezca mentira, hasta el incipiente aunque influyente nacionalismo prácticamente al completo.

Lo digo porque yo estaba allí, y lo recuerdo, aunque en aquél momento no pudiese valorar con criterio la enorme importancia histórica de lo que estaba sucediendo; tenía 13 años y mi inocente percepción, era que había sin duda alguna una enorme ilusión colectiva. Era evidente que empezaba algo importante…

La “gente” hablaba de convivencia y de perdón, de reconciliación y de legalización; de libertad, de “libertad sin ira…”

Quiero que quede claro que yo jamás he pertenecido a partido político alguno; tampoco soy de ningún equipo de fútbol, ni de ningún club de fans; nunca he sido “de nada” ni, por supuesto, “de nadie” Siempre he sido un verso suelto, con ideas seguramente equivocadas en muchos casos, pero con criterio propio y, voluntaria y expresamente, sin adscripción ideológica alguna.

Por todo lo anteriormente expuesto, y salvo revanchismo o por la pura avaricia del poder, no acierto a entender porqué una parte muy importante de la izquierda de éste, nuestro país España, insensatamente, está empeñada en la felonía de dar por buena la falaz infamia de afirmar que “lo del 78” fue la imposición de un supuesto “Antiguo Régimen” con la espuria finalidad de crear otro: “El régimen del 78…”

Asco me da la expresión, ¡Coño…!

Perdonad lo grueso de las palabras “felonía e infamia” pero es que, pretender enmerdar de forma falsaria, sectaria y torticera, un período tan trascendente de nuestra historia inmediata -y del que sin dudar tendríamos que estar profundamente orgullosos- es algo intrísecamente infame y traidor, además de enteramente falso.

Lo que resultó de aquel período no fue en ningún caso una imposición, ni el triunfo de ningún contubernio, conspiración o confabulación alguna. Hasta para un niño de 13 años, era palpable el sentimiento de libertad y de crucial oportunidad; había que decidir algo trascendental. Algo que yo todavía no alcanzaba a entender en profundidad.

Algo, que posteriormente fue calificado en el mundo entero como “el ejemplo español” Fuimos el caso arquetípico de forma pacífica y respetuosa de “transición” de un régimen dictatorial a uno impecablemente democrático; y fuimos ejemplo por ello para el resto de las naciones.

Y yo sí sé, que fue algo colectivamente hermoso; que no sé con qué intención, algunos, están empeñados en denostar.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

bandera de españa.resized

¡¡ MANIFESTACIONES, PERO YA…!!

Érase una vez, en un país que si nos descuidamos dentro de poco estará muy muy lejano y de cuyo nombre no hay día que no me acuerde, no ha mucho tiempo que vivía gente tranquila, alegre, laboriosa y confiada. Un pueblo, que podía hacer planes a largo plazo porque las instituciones funcionaban, se respetaba la ley, y a los políticos todavía les quedaba algo de vergüenza.

Pero llegaron unos bárbaros sin memoria ni cultura suficiente, mérito ninguno y sin escrúpulos. Un puñado de mañacos adanistas, chulos, faltos tanto de moral como de una mínima educación y hasta de aseo… Y trajeron, espíritus macarras, lenguajes soeces y modales sin desbastar.

…eeen fin.

¡Vamos a la calle todos, pero ya…! Pero nada de pegar fuego a contenedores ni ostias; ni que fuésemos borrokas... Si hay que salir a la calle a manifestarnos que sea por algo digno y de forma digna, coño. No somos hienas peleando carroña ¿o sí…?

Paz señores, paz siempre… La única guerra justa sería una guerra a la defensiva, pero ya no las hay defensivas; ya no quedan. En todo caso serían un oxímoron, porque toda guerra ha pretendido siempre una derrota. Entonces vamos todos a las calles, sí, pero no a la guerra. A la paz.

Vayamos a las calles, sí, pero como se hacía antes, como al principio, con redaños: esgrimiendo una barra de pan en una mano, y en la otra a nuestros hijos y a nuestros viejos enseres; para que se nos vea tal y como somos de verdad. Vayamos, sí, pero para ver cuántos y cómo somos en verdad, y para comprobar lo mucho que todavía nos queremos.

Salgamos todos, pero para saber cómo estamos de humor haciéndonos reír unos a otros; o para saber qué o cuál coño necesitamos de verdad… Tomemos las calles pero yendo a por algo digno; vayamos a esa manifestación con un pan en una mano y una flor en la otra; vayamos, a por algo que sea para todos, a por algo en beneficio de todos.

¡Y ojo…! Hay que reventar esta basura de redes sociales ya, de verdad… Pero no solo porque no nos informan realmente de lo mal o bien que van las cosas, sino porque encima, no nos sirven tampoco para insuflar de forma colectiva y manifestar, las ganas que en verdad todos tenemos de vivir intensamente, de innovar, y de buscarnos y ganarnos justo ésta vida nuestra, aunque haya a quién pueda parecerle una vida de mierda.

Yo recuerdo, en los inicios, cuando era solo y puramente viral todo este rollo de caralibro y demás plataformas virtuales junta-gentes… Y lo era, porque de verdad funcionaba eso de los like: cuantos más tenías más gente te veía, compartía; se corría la voz y tal. Y claro, poco a poco creabas tu red social. Así de sencillo.

Pues con una idea tan bonita y que funcionaba tan bien, en vez de buscar, o al menos no interferir, en la difusión espontánea del talento y de la verdad de las cosas, éstas redes siniestras se decidieron por lo que se llama monetizar la idea. O sea, importan una mierda la calidad de tus habilidades, solo quieren dinero.

Ahora, ésto es basura publicitaria… Da igual lo bien o mal que escribas, pintes, cantes, fotografíes o esculpas. Ahora, algo, decide por su cuenta que sólo si gastas dinero tendrás audiencia. ¡Ah amigo, así cualquiera…! Pues que les den. ¿Porque para qué queremos entonces estas redes dizque sociales, si en absoluto nos mejoran siquiera socialmente…?

¡Vamos a la calle todos, pero ya…!

Os quiero.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

TONTÁS

¡Coño con el lenguaje…!

Talante que no talento, tolerancia con el conflicto, togas manchadas por el polvo del camino, da igual concordia que cobardía, todo sea por tu partido político, resiliencia o rendición en vez de resistencia, ellos ellas y elles, combate, derecho a decidir todo lo que nos salga del capullo y de la subvención, diversidades, justicia ideológica, independentismo pacífico y nacionalismo inclusivo, indigenismo, nueva normalidad… Y hoy mismo, se acaban de sacar de la chistera eso de la violencia vicaria.

Cogobernanza, influencer, sociabilización mono y multiparental, superioridad moral y/o empoderamiento, comité de expertos, micromachismos, justicia social, patriarcal, justicia feminista y hasta justicia republicana, especismo, nosotros y nosotras, memoria histórico-histérica, apaciguamiento, democracia real y progresista, traumarse, indultos no pero sí, genuflexión, felación, y géneros no binarios, feminazismo y derecho al aborto, franquismo, revancha, comunismo, lengua y lenguaje Pero eso sí: todo muy inclusivo.

Una ironía.

“¡Ostia cuánta tontería, eso son tontás…! A mí no me jodas“. Anónimo

“Esto es acongojante o acojonante. No estoy seguro…” J.C. Girauta.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

RESPIRAR, Y LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN.

“Erase una vez Soledad, Julia e Irene, tres hermanas bastante lindas y jóvenes, que eran visitadas con mucha frecuencia por un caballero muy culto, elegante y buen mozo. Era tan sabio este señor y tan simpático, que conquistó el corazón de las tres hermanas sin haberse declarado a ninguna de ellas, y llegó a tal grado el entusiasmo de las pobres hermanas, que todo era entre las mismas disputas y discusiones, amenazando turbar la paz de familia y convertir la casa en un infierno.

Para salir de esta situación penosa exigieron del joven que se declarase, y acosado y comprometido ofreció consignar en una décima, el estado de su corazón con respecto a ellas; pero con la condición precisa de que no había de estar puntuada, y autorizando a cada una de las tres hermanas para que la puntuase a su antojo.

Ésta, era la décima:

Tres bellas que bellas son
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón
si obedecer es razón
digo que amo a Soledad
no a Julia cuya bondad
persona humana no tiene
no aspira mi amor a Irene
que no es poca su beldad.

Soledad, que abrió la carta, la leyó para sí y dijo a sus hermanas:

—Hermanas mías, la preferida soy yo, o si no, oíd… Y leyó la décima con la siguiente puntuación:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
digo que amo a Soledad;
no a Julia, cuya bondad
persona humana no tiene;
no aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

—Siento mucho desvanecer esa ilusión, hermana mía —dijo la hermosa Julia—, pero yo soy la preferida, y en prueba de ello escuchad:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿digo que amo a Soledad?
No. A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene.
No aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

—Las dos estáis engañadas —dijo Irene— y el amor propio os ofusca, pues es indudable que a la que él ama, de las tres, soy yo. Veamos:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. Aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Quedaron en la misma duda, en la misma confusión, y determinaron salir de la incertidumbre exigiendo al joven la puntuación de la décima, el cual les escribió una copia puntuada de esta manera:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.
Si obedecer es razón,
¿digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. ¿Aspira mi amor a Irene?
¡Qué!… ¡No!… Es poca su beldad.”

Parece ser que el autor es Roberto Vílches Acuña, en el libro “Curiosidades literarias y malabarismos de la lengua” (1955).

Según leo en Google…

¡Oyeee, que te has cagao…!

— ¡Oyeee, que te has cagao…!
— Sí, ya. Pero no te preocupes que la mierda es mía, es de las nuestras.

— ¿Cómooo…?

Los españoles deberían renegar, sublevarse, indignarse y luchar contra dos cosas en especial, para desterrarlas de una puta vez de nuestra idiosincrasia y superarlas también de una puta vez. Curiosamente, una es muy antigua mientras la otra es relativamente moderna: ésta -la moderna- es el comunismo, y aquélla -la antigua- es nuestra leyenda negra.

Haría falta un nuevo partido de izquierdas, no sé si socialista o qué sé yo si laborista, demócrata o quizás socialdemócrata, pero ante todo decente y español… Que no cagara donde come, y que amara y respetara siempre a su país y sus vecinos.

¡Y hace falta ya, ahora…!

Si aún quedaran socialistas honrados y cabales, o si todavía hubieran españoles de izquierda que no fueran cobardones que orinan en el mismo sitio en el que abrevan; todos ellos, sin duda alguna, deberían plantearse fundar un partido de izquierdas, español, íntegro, eficaz, y moralmente ejemplar.

Y yo, ni así les votaría, ya les voté bastante cuando era joven hace muuuchos años.

Hoy en día en España no hay nada a la izquierda que no sea traición, mal ejemplo, erial.

¿Y ahora qué hacemos…?

¿Quién arregla ésto…?

Como dice el gran JC Girauta: “ésto es acongojante o acojonante. No estoy seguro…”

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

TODAS LAS HISTORIAS DE PACO SANZ

Unos viajes fantásticos ✍️

Historias de Paco Sanz. TODAS.

Nadie escribe así.

…💕

“…el mero hecho de leerle, es, como que eliminara la roña que se me pega al cuerpo; como que me limpiara a fondo agujeros y recovecos. Leerle es aclarar con dialéctica y retórica, ciertos espacios nuestros, espirituales o no sé si intelectuales, que lo cotidiano nos anega con la mierda de la prisa…”

En este enlace podéis acceder a lo único que hay publicado de él.

👇👇👇 🙏

TODAS LAS HISTORIAS DE PACO SANZ ✍️

Gracias por leer.

Antonio Rodríguez Miravete.

Mi sobrino. Mis hijas. El Camino.

Llevábamos ya tres jornadas del Camino, y habíamos pasado el cuarto día descansando en el paraíso del Puente de las Herrerías, al pie del Cebreiro. No olvidaré nunca el baño de pies en agua helada que nos dimos en el riachuelo que cruzaba la aldea; ni la merendola que nos pegamos luego. Creo que él tampoco… Un momento mágico, magnífico, un instante entrañable que llevaré siempre conmigo. Cuatro días llevábamos completamente juntos mi sobrino y yo. Yo le contaba historias y él se embobaba; todo eran preguntas: tío ésto, tío aquéllo, tío lo otro.

Sólo ocho o nueve años tenía; qué gracioso el mañaco; y se empeñó en venir conmigo: con su tío… Con sus dos cojoncitos, sí, pero pidiéndole permiso a mi hermana claro; que también tuvo el valor de dejar que me lo llevara.

“Me voy con el tío…” Le dijo a su madre.

Una buena mochila y unas zapatillas, un par de billetes de tren hasta León, otro de autobús hasta Villafranca del Bierzo, y luego el coche de San Fernando: unos ratitos a pié y otros andando… Recuerdo la etapa reina del Camino, ya en las rampas del Cebreiro; casi nos habíamos terminado los tremendos diez kilómetros de subida, cuando va y me dice el niño aquéllo de: “tío, vamos a parar que me tiemblan un poco las rodillas…” ¡Jaaajaja…! Me reí de mí mismo, porque he subido ya de adulto ese tramo en seis ocasiones, y en al menos cuatro, me ha dado siempre una de esas lipotimias brutales de quedarte blanco como el papel, y tener que parar casi media hora para echarte agua en el cogote y reponerte resollando.

¡Ángelico…! ¡Qué huevos, qué entrega y qué fe, qué a gusto estaba, y cuánto que disfrutó sudando y subiendo con su tío y su mochila de cinco kilos…!

Años más tarde me llevé también a mis hijas: la pequeña con diez y la mayor con trece… Y repetimos el mismo trayecto, aliviando nuestros pies sumergiéndolos de nuevo en aquel riachuelo, y descansando también al cuarto día… Luego, para ver de qué madera estaban hechas, las hice dormir una noche a la intemperie, al abrigo de una vetusta ermita y junto a su cementerio. Justo en la misma, donde yo también dormí al raso la primera vez que hice el Camino, hacía casi cuarenta años.

Recuerdo aquella vieja vecina loca, que parecía la dueña de la ermita, y que la impertinente, pretendía echarnos de allí insistiendo en que nos fuésemos a dormir al albergue que había cerca… Yo le explicaba que esa noche quería tener una experiencia especial con mis hijas, y que no se preocupase porque no daríamos cancán ni dejaríamos basura… También le pedí amablemente que dejara de darnos follón y por el saco, ya que, a diferencia de ella, no estábamos molestando a nadie… Solo nos encontrábamos al abrigo de una iglesia haciendo el Camino de Santiago, y siempre podíamos acogernos a sagrado para dormir bajo techo.

Recuerdo que a la pobre señora se le pusieron como que los ojos en blanco, y bufando y mirando al cielo, y creo que sin entender nada de nada, giró sobre sí misma y se largó de una vez mascullando aquella memorable frase tan gallega de: “¡Bueeeno, yo, ni só ni arre…! ¡Haced lo que queráis…!”

¡Jaaajaja…! Y pasamos una noche de lo más inolvidable al raso, charlando y mirando estrellas, acostados aunque algo inquietos, metidos en nuestros sacos de dormir tan cerca de aquellas viejas tumbas.

En otra ocasión, acabábamos de despertarnos en un albergue perdido en medio de ninguna parte. La tarde anterior habíamos llegado cansadísimos, y no había otro sitio habitado en kilómetros a la redonda. Salíamos a desayunar en las mesas afuera en la terraza cuando lo vimos; cuando mis hijas lo vieron: el pobre peregrino aquél, escarbaba en busca de comida en los cubos de basura del albergue… Las dos, se miraron e inmediatamente abrieron la bolsa donde guardábamos toda la comida que nos quedaba: una lata pequeña de atún, dos quesitos de untar, un jeme de chorizo y media barra de pan. Tampoco teníamos leche para el desayuno… No lo dudaron: ¡Papá, tenemos que darle comida a ése hombre…! Yo no sabía dónde ni cuándo íbamos a encontrar un lugar donde aprovisionarnos; también estábamos hambrientos y sin desayunar, y nos esperaba una muy dura jornada.

Pero la decisión ya estaba tomada: cortaron la mitad del chorizo, cogieron uno de los quesitos de untar, y partieron también por la mitad el pan que nos quedaba… Ambas se levantaron, y metiéndolo todo en una pequeña bolsa de plástico limpia, llevaron tan frugal desayuno a aquél desconocido. Recuerdo, que luego volvieron sonriéndose y caminando cogidas de la mano… Y nos pusimos a desayunar nosotros; era muy temprano, una mañana gris; y aunque era agosto, hacía frío.

Ellas han sido siempre mi mayor viaje, y el material del que estarán hechos mis recuerdos más inolvidables.

No soy yo un tipo ejemplar, pero como mal ejemplo sí que sirvo. Soy un muy buen mal ejemplo porque sin duda, los malos ejemplos en la vida son tan importantes como los buenos… Y creo que, como no soy mal tipo pero me equivoco tanto, también soy un ejemplo magnífico de las cosas que no habría que ser… Y espero que me perdonéis la licencia, pero es que me pasa como a Oscar Wilde: “El buen gusto, es la excusa que he dado siempre por llevar tan mala vida”.

…eeen fin.

Gracias por leerme.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Carta a un periodista muy famoso.

Estimado Maestro, querría hacerle una pregunta casi personal, y que espero sea entendida adecuadamente… Es una pregunta algo pretenciosa, y para hacerla en realidad a todos los grandes del periodismo y del verbo en nuestro país; a vosotros los gurús radiofónicos, periodísticos, mediáticos o televisivos.

Y el planteamiento es el siguiente, y es también muy sencillo: dado cómo están de escasas las posibilidades de acceder al contacto y la opinión directa con nuestros nefastos políticos, y ya que solo se les puede pillar en muy raras comparecencias, apariciones, o declaraciones de prensa… ¿Cómo es posible que los primeros espadas del periodismo, desperdiciéis, ésas tan escasas oportunidades de encararos personalmente ante ellos para preguntarles sin piedad y sin subterfugios…?

¿Por qué se envían a subalternos, a dignos segundones o a heroicos becarios, a fregar esa fregaza de la que deberíais encargaros vosotros en persona…? No escaparían vivos, los políticos en esas sus fugaces apariciones, si fueran interpelados pública y personalmente por Usted, por FJ Losantos o por Pablo Escolar, por Carlos Herrera, Marhuenda, o por el bueno de Cintora. ¿Cuál es entonces el verdadero problema…?

Yo, no lo entiendo. ¿Cobráis poco…? ¿No os pagan la dieta de desplazamiento…? ¿Las comparecencias son cosas de novatos…? Repito, no lo entiendo.

Pareciera que los grandes gurús del periodismo sólo os preocupáseis del toro de la política, viéndolo desde la barrera cómoda de vuestros despachos y estudios de radio y televisión; parapetados detrás de vuestros mass media y vuestras redes dizque sociales.

¿Evitáis la confrontación directa…?

…eeen fin.

¡Qué escándalo, en este local se juega…!

A la espera de su respuesta. Quedo a su entera disposición.

Atentamente

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL RETRETE Y LOS TEBEOS

— ¡Neeene…! ¿Te has colao…?
— ¡Voooy…!

Mi madre, cuando ya habíamos terminado de comer, no tenía otra manía la mujer que la de hacernos secar la vajilla justo después de fregarla. Y claro, yo tomé la costumbre de ir a cagarcía justo después de la pitanza, para librarme así de tan estúpida tarea… La vajilla se secaba sola, y yo, de verdad que me estaba cagando.

Recuerdo que siempre me llevaba algún tebeo, un cómic o un libro; pero porque siempre me gustó tomarme mi tiempo para leer; aprovechar mi tiempo leyendo… Y puede parecer una tontería pero ése era uno de mis sitios favoritos: el retrete. No te interrumpía nadie. Y he de confesar que ahora, me llevo también siempre el teléfono.

— ¡Neeene…! ¿Pero chico, es que te has colao…?
— ¡Que voooy…!

Al poco de conocer a Mi Señora, recuerdo aquella mañana que por fin amanecí en su casa… El sol de las siete de aquella mañana creaba un contraluz precioso al entrar a raudales por el enorme ventanal del salón. Mientras, Manuela daba su primera clase de pilates a ocho o diez alumnas privilegiadas al disfrutar de tan coqueto espacio en casa. Sonaba música de Lorena Mackennit… Una estampa preciosa. El caso, es que extrañamente yo también estaba levantado tan temprano, y me encontraba abajo en la cocina con mis legañas y el primer café con leche, cuando me dió el apretón.

El aseo, daba servicio a toda la planta baja de la vivienda incluido el salón, por lo que tuve que salir en silencio de la cocina y andar los escasos dos pasos hasta la puerta del baño. Cerré sin hacer ruido. Y aliviándome, leía la prensa tranquilamente en mi móvil cuando al rato me percaté de que no le había puesto el pestillo a la puerta, ya que ésta se abrió de repente asomando el medio cuerpo de una de las alumnas: ¡Uy, peeerdón…! Sus ojos como platos, y yo, sentado, obrando a horcajadas con los calzones en los tobillos, y mirándola también, y con el teléfono en la mano. Cerró de un portazo.

Fue entonces cuando la pobre, algo descompuesta y sorprendida -las alumnas no sabían nada de lo nuestro– le dijo como pudorosa y cabizbaja a Mi Señora aquello de: “Manuela, hay un hombre en tu aseo…” Repito, al menos ocho o diez alumnas sí que había en el salón. ¡Qué vergüenza…! Luego, claro, tuve que salir del aseo y sonreír; todas, estaban mirándome.

No sé si soy tonto perdido como a veces dice Mi Señora creo que cariñosamente, o si ésto del blog sí que en realidad me puede gustar mucho, pero también puede que esté haciendo el tonto escribiendo… ¡Pero qué coño, es que ésto de escribir en público, gratis, y de lo que me dé la gana, es genial, y revolucionario…! Y aligera el espíritu tanto como si se te aliviara el cuerpo; como si tuvieras que evacuar de tu vida un episodio desagradable y lo escribes: en cierta forma lo evacúas, lo expulsas… lo excretas.

Y aquí estoy yo, escribiéndote de escatologías sin importancia; pero ahí estás tú, leyéndome como todo un forofo… A ver lo que te cuento ahora.

…eeen fin.

Te quiero mucho lector: que lo sepas.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

“¡¡ QUÉ ESCÁNDALO…

Mejor no beber, o no fumar; no arriesgarse… Mejor no jugar.

– “¡Qué escándalo, en este local se juega…!”

Casablanca.

En este presente hipócrita y tan huero de ideas e iniciativas verdaderamente brillantes, lleno hasta arriba de tecnotonterías, y políticamente correcto tan en exceso, nos estamos acostumbrando también a una vida tan artificiosa, previsible y controlada (nos creemos) que parecemos tiernos y manejables niños de colegio… Como si fuéramos pavos, nos espantamos casi por cualquier cosa y con mucha facilidad; y como pollos sin cabeza, echamos a correr delante de lo primero que llega y nos asusta. ¡Buú….! ¡Uy, qué susto, uy qué miedo…!

¡Que viene no sé qué virus…!

Entre otras lindezas, y se ve que para no castigar tampoco mucho a nuestros hígados, ya nos están vendiendo por ahí gintonics de ginebra Tanqueray casi cero alcohol, y whisky Ballantines de dieciocho grados o menos. Jájaja… ¿Pero es que no teníamos bastante ya con la cerveza; o con el café sin cafeína…?

Vamos a terminar, comprando hijos con posibilidad de devolución, cuerpos de quita y pon, coches sin conductor, vacío en los libros digitales, y hasta ése olvido propio de los tontos del capullo… Y es que sí, es que compramos u olvidamos, cualquier cosa que nos vendan bien vendida.

“¡A la mierda…! ¡Vaya Usted a la mierda…!”

Dijo, a uno de sus admiradores plastas, aquél Fernán Gómez ahora ya tan clásico.

“Van a echar agua al vino, luego va a costarnos más caro…” Es el colmo. ¡Qué vergüenza, qué escándalo…! Es como una Ley Seca pero para ovejas, para bebedores rebañudos como que de segunda B, y que sólo salen de su establo cuando se les da la suelta… En vez de buena bebida, venga bebida fácil, y que la paguen más caro, claro… Ése, parece ser el plan.

…eeen fin.

– “¡Qué escándalo, en este local se juega…!”

Casablanca.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

SE HA IDO

Historias de Paco Sanz.

Mi Maestro Paco Sanz se ha ido. Ha decidido irse: “Voy a seguir, pero no aquí…” No se ha muerto pero estoy casi igual de triste, ya que mi única forma de contacto con él era una red social rara y minoritaria de la que se ve que se ha hartado, y de la que se ve que se va. Vamos, que se ha ido… No ha dejado forma de contactar con él; no hay rastro alguno. Lo he intentado pero nada… Empiezo a tener algo parecido a un síndrome de abstinencia; me había enganchado a leerle y no quiero quitarme.

Con la misma sorpresa con la que por casualidad me lo encontré, de repente va y se va… Saber despedirse es un lujo solo al alcance de ricos de espíritu, pero porque solo por éso es por lo que se nos recuerda: por el espíritu. Por el logos.

Como sus escritos nunca tendrán edad ni tiempo, sino solo letras, en todo momento no serán solo agradables sino recomendables y hasta necesarios, para… 💕

Gracias, gracias, gracias Paco Sanz 🙏

Os lo recomiendo. Si queréis y guardáis este enlace, siempre podréis leer casi todo lo publicado de él… No habrá otra forma de hacerlo en ningún otro sitio del Mundo, y es gratis:

👇👇👇 🙏

https://historiasenunfolio.wordpress.com/?s=Historias+de+Paco+Sanz

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

LA ÚLTIMA, Y ADIÓS.

Gracias, y adiós. 🙏

Historias de Paco Sanz

Largarse sin despedirse es como colgarle a alguien el teléfono. Algo contrario al buen gusto. De la misma manera que pudiendo abandonar tu isla solitaria, y no quieras, es una prueba de soberanía; el acabar con algo, con una costumbre por ejemplo, lo es de agencia, de fuerza. Sólo el exceso de fuerza es prueba de fuerza, que dice el clásico. “¿Acaso, no has acabado con la idea de Dios, la idea de que Dios te estaba mirando…?”

A mí me pasa como a Oscar Wilde: “El buen gusto es la excusa que he dado siempre por llevar tan mala vida”. No acepto excusas para quejarme, siempre que puedo no me quejo, me da vergüenza hacerlo. Como Nietzsche, “amo a los desgraciados que tienen vergüenza de si mismos, y que no vierten sus orinales en la calle. Cuyos corazones y lengua guardan todavía el suficiente buen gusto para saber decirse: es necesario honrar mi desgracia; es necesario disimularla…”

Como mi presbiacusia se ha acentuado, desconfío de las alabanzas. Llega un momento en el que sólo hago que emitir alabanzas, ése viejo remedio contra la sordera; y empiezo a aplicarlo a medida en que veo cada vez más sordos a mi alrededor. Aún suponiendo que queramos alabar, constituye un sutil y a la vez aristocrático dominio de uno mismo, el alabar únicamente cuando no estamos de acuerdo; de lo contrario, nos alabaríamos en efecto a nosotros mismos, lo cual va contra el buen gusto… Desde luego, es aquél un autodominio que ofrece una ocasión y un motivo magníficos, para que se nos malentienda constantemente.

Me gustaría poder despedirme de todos vosotros, pero uno por uno. Como en ese par de “fiestas” a las que he tenido ocasión de asistir, en las que el que se iba a morir pretendía despedirse de cada uno en particular, como si nos diera el pésame él a nosotros porque perdíamos su compañía. Un poco en plan: “no me pesa por mi muerte, porque yo morir debía, más me pesa por los míos, que pierden mi compañía”. Creo que habría que despedirse así de la familia, de los amigos, del cuerpo éste desde y en el que he vivido, tan poco a poco.

Al que nos señale la calva que comienza en nosotros hay que decirle: “prefiero perder las cosas poco a poco…” El contrato infame con la muerte es así menos duro… ¡Qué horror sería perder de una vez todo el pelo, sin haberse despedido de él poco a poco, pelo a pelo. Diente a diente, amigo a amigo, capacidad a capacidad, recuerdo a recuerdo, esperanza a esperanza…!

Es como ésos que empiezan un régimen o una desintoxicación. Hay que advertirles que no hay marcha atrás. No es que tengas la tensión alta y mejor que vayas con cuidado: es que eres hipertenso y vas a tener que ir con cuidado siempre. Es un paso atrás que debe marcar una nueva dirección, nada de recular; supongo que pienso que nuestra civilización debería haberlo dado -el paso atrás aquél- hace mucho, debería haber seguido hace tiempo otra dirección… Una larga tradición filosófica anima a limitar de alguna manera las necesidades, para poder encontrar alguna manera de verdadera felicidad.

Según Epicuro “el hombre que no se contenta con poco no se contenta con nada”. Su discípulo Lucrecio continúa su pensamiento diciendo que “si siempre deseas lo que no tienes acabas por despreciar lo que tienes; entonces tu vida discurre sin plenitud ni encanto, y cuando llega la muerte te encuentra ansioso, sin que puedas despedirte de esta vida ni contento, ni agradecido.”

Por la abundancia de las mercaderías hemos perdido la facultad de maravillarnos. Funesto, es el destino de una obsolescencia programada para toda la humanidad. Voy a seguir, pero no aquí… “A partir de un determinado momento en la vida -decía Aristóteles- sólo queda una alternativa: o filosofar, o despedirse y apartarse de ella…”

Dos años y pico aquí; es hora de largarse.

Historias de Paco Sanz

Gracias, y adiós Paco Sanz 🙏

PÉRDIDAS DE TIEMPO

Recuerdo aquella anécdota con mi gran amigo Iván… Antonio “el Polla” cerraba la cafetería para nuestra desgracia, y estaba deshaciéndose de los restos de aquellas pobres botellas empezadas: que si de ron Negrita, Licor 43 o whisky Dyc, que si de menta, ginebra Larios, Ponche Caballero… Y se ve, que al ver lo triste de nuestras miradas, Antonio nos regaló toda una caja llena de aquéllas botellas semillenas… Así que al rato, muy contentos, regresamos a casa de Iván con nuestro cargamento y nos dispusimos a escuchar música y a platicar, a reírnos y cómo no, a bebérnoslas… Era viernes.

Todo iba muy bien con Supertramp sonando de fondo, cuando mi querido Iván se dio cuenta de que yo con mi botella de whisky Dyc ya llevaba una guasa considerable, mientras él no parecía notarse ningún efecto etílico con la menta aquélla: nada de nada… Mosqueado cogió su botella y mirándola de reojo -ya casi se la había embaulado- empezó a darle vueltas y vueltas, muy extrañado; y venga vueltas… El caso es que al poco explotó:
— “¡Me cago’n tó…! ¡Tonto, tonto, tooonto…! ¿Pues no que llevo casi una hora bebiéndome la jodida menta ésta y resulta que no lleva alcohol…? ¡Me cago’n la puta, qué pérdida de tiempo…!”

¡Qué risa…!

…..

Otra historia era la de mi amigo Ramón, que cuando le entraba la tos se encendía un Ducados… El cabrón, fumaba ese tabaco negro e infame que te mata igual que todos. Y se murió, pero no de enfisema pulmonar sino porque quiso; no le importaba morir me dijo un día… Pero también, en otra ocasión me confesó que no querría morirse solo.

Era uno de esos tipos que te gustaría tener cerca si había algún cataclismo o un apocalipsis zombie, una invasión alienígena, una riada, o alguna pandemia… Un guerrillero, alguien con soluciones: “Lo que hiciera falta…” Uno puede necesitar un día tanto un saco de dormir como una máquina de soldar, y otro día, necesitar un manguito para un Audi, perejil, o quizás un arco y flechas. Daba igual, si te hacía falta una llave Allen o una red para pillar pájaros; si necesitabas un vendaje, sedal para pescar, o a lo mejor una pistola… No había problema, y si lo había mi amigo Ramón era tu hombre… Casi nunca perdía el tiempo.

Las pocas veces que voy a verle, dejo siempre un Ducados y un mechero junto a su lápida.

…..

Tampoco le gustaba perder el tiempo al metro noventa del bueno de Jose Antonio Crespo... Cuando eres tan grande e inteligente y tienes tanto sentido del humor y tanto talento, pero eres tan tan bueno, no sé porqué algo siempre falla y Dios va y se lleva a los mejores, antes… No olvidaré la vez que, aún sabiéndote bien jodido, te pregunté “Cómo estás” y me respondiste con tu retranca de siempre y tu sonrisa de hermano, aquéllo de:

– “¡Que no me oiga quejarme…!”

No volví a verte más. 💕

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

EL PITO DEL SERENO

Tomar algo o a alguien por el pito del sereno:

1. loc. verb. coloq. Darle poca o ninguna importancia.

Hasta aquí hemos llegado los españoles, a la nada internacional, un cero a la izquierda… Debería darnos vergüenza de que nuestros enemigos nos vean peleando entre nosotros, hasta tal punto, que crean que no nos vamos a defender si nos atacan sino que, como imbéciles y cobardes, vamos a acusarnos otra vez unos a otros del ataque… Como otrora ya hicimos, si recordamos el infame 11 de Marzo del 2004.

En aquél tan triste episodio de nuestra historia, y después de que asesinaran a casi trescientos españoles, la izquierda de este país para ganar unas elecciones se puso a acusar a la derecha, como si los mismos españoles tuviésemos la culpa de que se nos asesinara… O unos etarras o unos musulmanes ambos cegados de odio, igual daba.

No contentos con eso Zapatitos hizo que huyéramos como conejos, abandonando a nuestros aliados en Irak; justo después de que nos atacaran.

Nos comportamos, como si después de despertarnos una mañana y darnos cuenta que han desvalijado nuestra casa y matado a nuestros hijos, en vez de ir sin piedad a por los asesinos, nos pusiéramos a echarnos la culpa estúpidamente, porque uno de nosotros se dejó la puerta abierta o la alarma de la casa sin conectar.

Todos a una y fuera ilegales, sean marroquíes o de donde sean. Nos están agrediendo, asaltando e insultando; pretenden robarnos riéndose en nuestra propia cara. No hemos aprendido nada de nuestra inmensa Historia. Nada.

Uno tiene que defender lo primero su propia casa. ¿No…?

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

………

TE INSULTAN

Historias de Paco Sanz

Ahora que el que insultaba manda, dice que lo de insultar no vale. Lo que no vale es hablar mal y no hacemos otra cosa. Los piropos se han convertido en una forma más de acosar. Dentro de poco nos dirán que tampoco vale motejar. Y ya puestos, pronto habrá que andarse con cuidado con los adjetivos, con las calificaciones. ¡Y hasta con la ironía…!

Por miedo al insulto, a que nos califiquen de fachas, no nos metemos con los abusos de los socialistas. Nos llamarán machistas si decimos que el abuso proviene de una mujer, traidores si nos metemos con que los que la cagan son nacionalistas, racistas si decimos que el delincuente es negro, homófobos si decimos que ése que lo ha hecho mal es homosexual, etc.

Mejor aprender a insultar; para motejar, piropear, o adjetivar, hay que hacerlo con gracia. Por ejemplo, una manera muy fina de insultar es alabar a alguien por las virtudes que no tiene. Hay que hacerlo bien para conseguir que crea que lo dices sinceramente. Luego, hay que aguantar los insultos con espíritu deportivo. Aunque eso de creer que el loro no sabe lo que dice cuando nos insulta, es no quererse ofenderse, porque el loro nos mira fijamente cuando nos insulta.

¿Qué haríamos sin la retórica epidíctica, sin la retórica del elogio y del insulto…? Aburrirnos más, sin duda. Hoy mismo se me ha olvidado una vez más una cosa, y me he encontrado diciéndome: “¡torpe, torpe, tooorpe..!” Como una vez me cantó mi nieta con una voz encantadora, cuando vio que de nuevo hacía algo muy mal.

La gracia, es la capacidad de insultar a otros sin que se ofendan; el frikismo es lo contrario. La peor manera de insultar es hacerlo con la verdad. La verdad puede ser tan inconveniente que a veces parece que no es verdad. Así que, del mismo modo que si non è vero è ben trovato, si no tiene gracia debe ser mentira.

Del mismo modo que hay más hombres que mujeres con poquísima inteligencia, también hay más con una inteligencia altísima. Pretendemos reducir el papel atribuido al machismo, como explicación exclusiva de por qué hay más hombres que mujeres en la comunidad científica e intelectual, del mismo modo, que por qué también hay más hombres en las prisiones.

Cuando los sentimientos y las actitudes son las referencias principales del argumentario, atacar cualquier posición se convierte automáticamente en un insulto, un ataque a lo que se considera “derechos…” Cada argumento se convierte en ad hominem. En un insulto.

Historias de Paco Sanz

UN VIEJO AMIGO

Historias de Paco Sanz

Hace poco volví a ver a un viejo amigo. Habíamos compartido muchas cosas, habíamos llegado a conocernos, a apreciarnos bien. Me soltó el “cómo estás” con el que solemos empezar a hablar los amigos. Le dije que bien, como de costumbre, rechazando los chistes de “bien ¿o te cuento…?” o el “pues anda que tú…”

Pero él ya me estaba preguntando, buscando en mis ojos: “¿pero bien, bien…?” Y dejándome sin palabras.

¡Qué cosa tan rara es la amistad…! El código fuente de la amistad es, la ignorancia tácita, sobre la razón última de su misma existencia. Lo primero que se me pasó por la cabeza al volverle a ver fue: ¿Cómo es que no hemos hecho nada por volver a vernos? Me consolé pensando, en que todo el arte en el trato con los seres humanos, está en mantener durante largos períodos de tiempo la misma agradable distancia media, sin alejamientos ni acercamientos, y sin variaciones de la cualidad. También el cosmos social de los conocidos, de los matrimonios, de las amistades reposa, igual que el cosmos astronómico, en ese equilibrio entre la fuerza centrífuga y la gravedad. La parte más agradable de la vida no es, sin duda, aquella que se basa en el cambio, sino aquella que se basa en la repetición.

Con toques de queda, estados de alarma, confinamientos perimetrales y domiciliarios, con restricciones de proximidad con los convivientes, y toda esa mala leche que los tiempos nos está imponiendo, el talento para la amistad es puesto a prueba. Como si hubiéramos estado enfermos, convalecemos. En general, somos criaturas que no aprendemos cosas que valgan mucho la pena, ni siquiera lo de disfrutar de la vida.

Extraños a convivencias prolongadas, nos aburrimos en general hasta de los mejores amigos después de estar con ellos media hora; sólo ansiamos verles cuando pensábamos en si hacerlo, y las mejores horas en que nos acompañan son aquellas en que sólo soñamos que estamos con ellos. No sé si esto indica poca amistad. Las cosas que más amamos, o creemos amar, sólo tienen su pleno valor real cuando son simplemente soñadas. Sobre todo ahora.

Al volverle a ver me doy cuenta de lo poco que se me ocurre ponerme a la defensiva con él. Cualquier intención de defensa con respecto a un amigo o a un paciente, aumenta nuestra vulnerabilidad, y disminuye nuestra capacidad de amistad, o de terapia. Yo debo tener un aspecto inquietante porque he visto demasiadas veces hasta qué punto las personas con las que trato se ponen a la defensiva conmigo. Hasta a mí me pasa conmigo; en cuanto me descuido un poco, me llamo de Usted.

De la amistades entre escritores que han pasado a la historia hay dos que no he olvidado; que de algún modo he tenido presentes, incluso antes de que se murieran mis mejores amigos. La primera es la amistad de Schiller con Goethe, un hecho feliz que forjó el convencimiento “de que ante lo eminente, no hay otra libertad que el amor”.

La otra es la de Montaigne, que analizaba así la fuente de su afecto hacia M. de La Boétie: “Sólo él gozaba del privilegio de mi verdadera imagen”. Únicamente él le comprendía de manera adecuada, le dejaba ser él mismo. Con su agudeza psicológica le hacía capaz de serlo, daba cancha a varios aspectos del carácter de Montaigne hasta entonces descuidados.

Y ello, sugiere que no sólo escogemos al amor y a nuestros amigos por su amabilidad y por su alegre compañía, sino quizás por algo más importante todavía: porque nos aceptan por lo que creemos ser.

Historias de Paco Sanz

UNA MACETA DE GERANIOS

Fíjate tú, eso del destino y sus cosas… El otro día supe del terrible infortunio que sufrió, un señor que murió, de repente en plena calle y en el acto, al caerle con precisión justo de lleno en la cabeza, una maceta de geranios mal colocada en la barandilla del balcón de un segundo piso cualquiera.

La vida es simple suerte y lo es casi por completo. O dicho de otra forma: durante la mayor parte del tiempo que estamos vivos, vivimos de pura suerte.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras

……

Va, y me dice…

Gracias Rincón 💕

“…hablabas de sensatez y de términos parecidos. Yo la pierdo, a menudo, o por pasota o por mi ictus. Jejeje… Mas tú no la pierdas, que no se te quede anclada, ni en camino único que no contemple desvíos, ni en atajos. La necesitamos tus leyentes…

💞 ¡Wow 😳 qué bonito…!

Si es queee, te tengo que querer Jose, y mucho.

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Pepes Gotera y Otilios

Hay cosas que no puedo entender, y claro, eso hace que me ponga a escribir para ver si ordenando palabras me aclaro. Tengo la simple concepción –budista– de que la sabiduría consiste en saber hacer en cada momento lo correcto; y en hacerlo sin aspavientos, solo lo correcto. Y que para distinguir ese saber hacer lo correcto, es imprescindible aprovechar la experiencia de las cosas que nos suceden, y sacar conclusiones de la reflexión sensata de las consecuencias de nuestros actos… Así de sencillo. No haría falta siquiera leer ni escribir un solo libro sino dejarnos fluir, como hacen el budismo, y los ríos… “Be water my friend, be water…” Sé razonable, humano natural y curioso, persona sensata.

Pues resulta, que 1.480.000 madrileños, ni más ni menos que el 41% del censo electoral ha vuelto a votar a la izquierda. Casi un millón y medio, de no sé cómo llamarles… No puedo entender cómo, con la que nos está cayendo con este desgobierno zurdo, todavía haya semejante porcentaje de la población que vote a favor de esta pandilla de Pepes Gotera y Otilios.

Gente sin mérito alguno, inculta y hasta gafe; inútiles, zombis fuertemente ideologizados y por ello incompetentes por completo, para gestionar nada a derechas… Una barahúnda de zurdos a los que cada cierto tiempo se les va la olla roja, y vuelven a asomarnos al precipicio de aquel odio viejo de las dos Españas. Pretenden empujarnos, de nuevo, diríase que si no a la guerra, sí a la vergüenza y al abandono inane y por desidia, de todo aquello que hemos sido, que todavía somos, y que podríamos ser.

¿Cómo, todavía hay tanto insensato, tanto ciego ideológico, tanto tuerto mental…? Con lo bien que podríamos estar todos a una, juntos.

…eeen fin.

Cosas de las ideologías: basura vieja y polución intelectual; metralla mental y política; especie de sucedáneo de la verdad, de lo correcto y de la moral… Y todo ello al servicio espurio de gente sin escrúpulos ninguno, en su búsqueda ansiosa del Poder.

¡Pues vaya una mierda eso del Poder…!

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

DÍA DE LA MADRE

De ocho meses estaba mi madre de mí. Éramos pobres y viajábamos –bueno, viajaba ella conmigo dentro– subidas junto a los enseres en la caja de aquél camión viejo, y entre los vaivenes interminables y el viento de la carretera. Emigrando, de lo extremo y duro del Badajoz de Calzadilla de los Barros, a la incertidumbre de lo alicantino de Bañeres de Mariola. Comenzaban los años sesenta del siglo pasado.

Pero claro, de todo aquello yo no me puedo acordar. Como lo de que me calentaban recién nacida en una cesta de mimbre junto a la hoguera de aquella primera casa, digamos que nuestra, pero de la que no tengo memoria alguna.

De la casa de la que sí me acuerdo, recuerdo, el subir por una calle… Tenía una humilde fachada blanca y pequeña, en la cuesta de La Magdalena, la número 29. Era un lujo mi casa… Entrabas a aquél recibidor con suelo de baldosas de ajedrez, donde se dejaban los abrigos, los paraguas, y las botas llenas de barro de polvo o de nieve; y donde mi padre resguardaba siempre también su motocicleta por las noches… Girabas a la izquierda, y los dormitorios eran contiguos: mis padres dormían justo al lado de nosotras cuatro, separados solo por un medio tabique sin puerta. Recuerdo con deleite aquel olor a dormitorio limpio de seis personas, y aquel calor de estar juntos… Precisamente ese calor de los seis, juntos, calentaba aquellas mañanas tan tan frías.

Y aún me acuerdo de aquella mañana, yo en medio del recibidor justo antes de salir pitando al colegio. “¡Nena ven, mira que abrigo tan bonico…!” Y claro, me lo encasquetó. Se lo habría regalado seguramente alguna vecina solidaria, y tres como yo de grandes, sí que cabían en aquella prenda sí… No era un abrigo, era, una especie de pelliza de aquellas de piel vuelta y borreguillo en el cuello, que pesaba un quintal, y que de tan grande me rozaba las espinillas cuando la llevaba puesta, y andaba… Y lo peor es que mi madre, para que al menos me asomaran las manos por las mangas, claro, me las arremangó, por lo que parecía que iba vestida con un sayón… Era enorme, terrible, horrible. ¡Qué iba a pensar la gente…! Parecía una mesa de camilla con dos patitas caminando calle abajo.

Toda la mañana pasé con aquello puesto; hacía mucho frío y yo era una niña obediente. Pero todo fue volver a mi casa, y… Decidí que más valía “muerta que sensilla…” Que había cosas que nunca más haría, si ésas cosas me hacían pasar por encima de mí misma.

Te quiero muchísimo mamá. 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Izquierdosis. Izquierditis. Izquierdemia.

Todo se ha estropeado, se ha inflamado, todo se ha infectado…

¿Cuánto tiempo llevamos ya luchando contra esta puta pandemia…?

¡Pues cuidado…! Porque ronda por ahí otra enfermedad también la mar de contagiosa, más incluso; y todavía más mortífera y difícil de curar. Más de cien años lleva por ahí la hijadeputa, campando e infectándonos a sus anchas.

Otra pandemia. Un mal rojo, que se te enroca implacable en las neuronas dejándote sin posibilidad ninguna de raciocinio ni reacción. Anula de tu organismo cualquier posibilidad de decisión honorable o sensata, y te empuja, tanto a la estupidez como a la bellaquería y hasta la infamia de forma tal, que dejas totalmente de pensar por ti mismo… O eso parece, según los datos que reflejan los encefalogramas planos.

Acaba ese virus completamente con la empatía porque hace de tí algo así como un zombi, un imbécil al servicio de otros. Un esclavo, que renuncia a pensar por sí mismo para -y por una paguita por aquí o una subvención por allá- entrar a formar parte de una especie de milicia justiciera… Algo, que te hace creer que eres importante, pero solo porque votas a quien votas y porque váis en manada.

Si votaras otra cosa te encontrarías solo, pensando tú solo, y serías otra cosa claro: un fascista, seguro que violento; un español tardofranquista o un homófobo heteropatriarcal; una escoria; alguien, sin derechos ninguno.

Yo, también les voté hace ya muuuchos años.

Si conocéis a quién semejante mal padezca, apiadaos eso sí, pero prestadle auxilio desde la distancia; hacedme caso… Mantened siempre un prudente alejamiento del espécimen; y no confiéis nunca en que estar junto a la peste no os terminará apestando irremisiblemente… Es como el sonsonete de una mala canción: como la oigas mucho y aunque no quieras, tarde o temprano terminarás aprendiéndotela.

Obrero, ninguno de ellos; resiliencia, tontás; cogobernanza, paparruchas; empoderamiento, filfa; nosotros y nosotras, farfolla; democracia progresista, ná de ná… La Historia ya ha demostrado y de sobra, que progresista es a progreso lo que carterista es a cartera. Y como siempre ha habido más tontos que listos, siempre ha sido solo nuestra la responsabilidad de a favor de quién estamos, y de qué cosas son las que elegimos.

Lo único bueno, que puede concluirse del hecho de contraer en algún momento esta terrible y zurda infección, es, que los pocos humanos que han logrado sobreponerse a ella nunca pero que nunca más vuelven a infectarse, ya que sorprendentemente adquieren un tipo de rara y persistente inmunidad contra la tontuna… Cosa ésta -no me lo negaréis- que dado cómo están los tiempos habría que ir estudiando con detalle por ver si nos sirve de algo. ¿No…?

…eeen fin.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…….

LA LECHE 💕

Historias de Paco Sanz

Hace unos años pasé unos días con mi sobrina que vive en Francia. Amamantaba a sus dos hijas. La mayor llevaba lo del destete con poco sentido deportivo. Nosotros dormíamos en el piso de arriba, y la niña se pasaba toda la noche medio llorando y pidiendo a voz en grito: “Teta, tetaa, tetaaaaa…” Cuando ya desesperado de no dormir intenté unirme a sus gritos, mi compañera de cama me sacudió un codazo, fuerte.

Tampoco le hizo gracia que le recordase la célebre conclusión de Las Uvas de la Ira, en la que una joven aterida y mal nutrida, que acababa encima de dar a luz a un bebé muerto, ofrece su pecho a un desconocido famélico… Así es como la novela indica, que los valores éticos de cuidado y ayuda al prójimo permanecen vivos, aún cuando el mundo muestre su peor cara.

La leche es que es la leche. Y es que hasta la naturaleza es machista. Si no le das al niño la teta al menos durante un año es que eres una mala madre, y además te saldrá tarado. Y lo de los hombres dando un biberón es antinatural. Así, que las diferencias laborales entre hombres y mujeres tienen una razón de ser de lo más natural… Mientras las mujeres tengan hijos, den el pecho a los hijos, y vean en ellos una parte esencial de su vida, los hijos seguirán siendo obstáculos deseados en la lucha profesional, y tentaciones para tomar decisiones contra la autonomía económica y la propia carrera.

Al reducir la lactancia empezamos a civilizarnos. En las sociedades de cazadores-recolectores la separación entre nacimientos era de cuatro a seis años; y estaba causada por el uso de la lactancia prolongada como contraceptivo, y porque no había otra cosa que dar al niño. Con la agricultura y ganadería, se podía poner en su boca leche de origen animal y papilla mucho antes… La diferencia de edad entre hermanos bajó entonces hasta los dos años o menos. Con esa diferencia de edad el hermano mayor es mucho menos autónomo, más celoso, y por consiguiente más violento. La misma madre, inaugura la violencia educativa para proteger al segundo.

Cuando todavía podíamos ver las estrellas -y no os cuento lo que me costó en su día encontrar el lugar y la ocasión para mostrar la Vía Láctea a mis nietos- los hombres veían leche hasta en en el cielo… A veces, cuando se me escapa un ¡Ay la leche! me da por levantar la mirada a mí también. Galaxia es simplemente otra forma de decir ‘Vía Láctea’. Vía Láctea era una expresión latina que significaba ‘camino de leche’. Galaxia es la versión griega. Viene del griego gala, gálaktos, que significa ‘leche’. Compara gálaktos con lactosa o lácteo, y te darás cuenta de que contienen la misma raíz. Convertimos nuestra galaxia en la “Vía Láctea”, preservando los restos de un antiguo cuento que contaba cómo a la diosa Hera, mientras estaba amamantando a su hijo Heracles, se le escaparon unas gotas de leche que se convirtieron en estrellas.

Siempre me he preguntado por qué a los hombres nos gustan tanto las tetas. Supongo que nos hacen sentirnos niños… Decía Santa Teresa que “el conocimiento propio jamás se ha de dejar,/ ni hay alma en este camino tan gigante que no haya menester/ muchas veces tornar a ser niño y mamar.”

Historias de Paco Sanz

LA “INFO” CANSA…

Historias de Paco Sanz

Lo “info” cansa. La infoxicación de la infodemia me tiene harto. La primera función de la información que siembran los media, y la razón última de la recolección que llevan a cabo en nosotros, es la de controlarnos. ¿Cómo se consigue una celda de Matrix en una celda de monje? Mediante la tecnología, claro. El papel de la disuasión nuclear durante la Guerra Fría, lo han retomado hoy las nano-bio-info-cogno tecnologías. Si Cogno puede saberlo, Nano puede construirlo, Bio puede mejorarlo, e Info controlarlo. La esperanza que sale del fondo de la caja de Pandora de la tecnología, es un verdadero monstruo.

Atreverse a no saber ¡Qué logro! Hoy estamos todos apestados por la infobasura que los expertos no se preocupan nunca en recoger. Los expertos, ésa gente que no necesita pensar porque “ya sabe”. Averiguan lo que queremos saber y nos lo ofrecen. Votamos por lo que queremos oír y nos lo dicen. Como dicen que ser demócrata es bueno, pensamos que no está mal que la verdad se decida por mayoría de votos… ¡Dios, qué olor a almacén!

A la barbarie del especialismo, hay que oponer hoy la audacia de los aficionados. Con ésto, la barbarie del amateurismo nos hará tontos dos veces. Opondremos fecundamente al no saber de qué va la cosa, el no saber que vaya de cosa alguna. Lo simple es falso y lo complejo inutilizable. Una de las mayores pasiones de los hombres es la pasión de no saber -reprimir o mistificar- lo obvio. Así, hay una especie de conspiración, entre personas que desean no saber y que quieren permanecer estúpidas, y entre expertos que les mentirán y harán profesión de idiotizarlos.

Los que me conocen saben que no quiero saber nada de sus secretos. Que si ellos no saben guardar un secreto yo tampoco. Así que mejor que no me los digan. En cuanto a los míos, si me dejan, no van a tener otro remedio que oírlos.

A veces lamentamos no saber ya lo que significa el temor religioso. ¡Si al menos pudiéramos hacer renacer en nosotros el estremecimiento ante lo desconocido, el pánico ante lo indescifrable! Para recuperarlo, lo mejor es estudiar la mecánica cuántica, la evertiana, o la de los universos paralelos en particular. Que el colapso de la función de onda, la decoherencia y la no localidad, sean con nosotros. Amén.

Cada década el número de conocimientos se multiplica, los individuos cada vez disponemos de mayor información. Sin embargo, si entendemos como ignorancia el no saber de las cosas que nos afectan, entonces cada vez somos más ignorantes. Mejor no saber tantas cosas, me repetían mis padres cuando se dieron cuenta de que me iba a quedar para siempre estudiando.

En los sucesos me porto virilmente, pero en su preparación con puerilidad. El horror de la caída me duele más que el golpe. Me gusta no saber exactamente lo que tengo para sentir menos mis pérdidas. Espero siempre lo peor, y procuro llevar lo peor con placidez y paciencia. Ante un peligro, no pienso en cómo escaparé sino en lo poco que me importa escapar; aunque si en él pereciese, ¿qué más daría?

La voluntad del no saber, entendida no como antítesis de la voluntad de saber, sino como su expresión más refinada… Vuelvo a la tierra cada vez que levanto los ojos, y te veo a ti, que “casi anónima sonríes/ y el sol dora tu cabello./ ¿Porqué, para ser feliz,/ hace falta no saberlo…?”

Historias de Paco Sanz

De bandos y banderas

Historias de José Muelas

Veo llenarse mi TL de banderas bicolores, tricolores y hasta crucíferas que conmemoran, cada una según la ideología del propietario de su muro, el aniversario de la proclamación de la II República Española. A mí, si me lo permiten, les diré que todo este detalle de las banderas me importa poco. Me explicaré. Nunca he […]

De bandos y banderas

Sencillamente genial…

¡¡ FUEGO AL CABARET…!!

Primero fueron los sabotajes al Zendal solo porque su construcción fue iniciativa del otro partido. ¡Vaaamos qué hijosdeperra…! ¡Ni más ni menos que jodiendo un hospital con la que nos está cayendo…!

“El perro del hortelano, ni come, ni deja comer…”

¡Cuánto perro…! Y el otro día, volvieron con un autoatentado en la sede de Cartagena, debidamente televisado y publicitado para calentar no sé qué elecciones, y así conseguir, que sus legiones de infralectuales reaccionen violentamente y le peguen como represalia fuego al cabaret… Ésta es la catadura moral, se ve que de la mayoría de la gente de izquierdas: miserables morales. Capaces de salirse con la suya incluso con acciones hasta de falsa bandera contra sus propios intereses; contra todo, contra todos.

¡Qué asco…!

Y claro, ahora contraatacan enviándose balas para fomentar votos… Como cuando la ETA o peor. De aquéllos polvos, éstos fangos.

……….

Esto me recuerda algo que escribí hace ya un tiempo

Zapatitos-Zapatero dixit: “NOS CONVIENE LA TENSIÓN…”
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“NOS CONVIENE LA TENSIÓN…”

Gracias por leerme. 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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¡Tan, tan rápido…!

Cuesta salir de las redes.

Resulta chocante el poder recibir, ahora, un paquete de China en más o menos veintiun días. El mismo tiempo que tardaba mi abuelo en ir en carro de Alicante a Oviedo. Un mes y medio duraba su viaje de ida y de vuelta; el pobre… Para los de mi generación, que hemos pasado de ir en carro, a navegar por las redes casi a la velocidad de la luz, es todo un reto vital y un ejercicio adaptativo, os lo aseguro.

Aunque creo, como dice mi Maestro Paco Sanz: “que hemos pasado de nadar en mares como peces; a naufragar en neveras como pescados…”

Cuesta salir de las redes.

¡Y todo, tan rápido…! que me recuerda algo que escribí una vez

Solo…

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https://historiasenunfolio.com/2020/05/30/solo/

Gracias por leerme 🙏

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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ENVEJECER. MORIRSE.

Historias de Paco Sanz

No sabemos vivir mucho más tiempo que el de ir envejeciendo. Es más: el que no acierte a morir joven casi seguro acabará siendo un viejo. Para evitarlo, vive deprisa y muere joven. Sería bueno tomar de los griegos su juicio sobre la vejez: detestaban el envejecimiento más que la muerte, y preferían morir cuando cuando sentían que empezaban a volverse tan razonables y tan viejos, como para haber perdido toda esperanza y toda paciencia.

Les he repetido a mis viejos pacientes, que si quieres envejecer sano envejece temprano. Ahora que el viejo soy yo no lo tengo tan claro. Sigue sin gustarme hacerme el joven a cierta edad, pero lo de adelantar el envejecimiento para vivir más me parece poco deportivo… Creo que es más importante luchar contra el envejecimiento que contra la muerte. Un maltrecho y caduco soldado de la guardia de César, interpeló a éste en la calle pidiéndole licencia para hacerse matar. Y César, viendo el aspecto decrépito del hombre díjole con algo de zumba: “Pero ¿piensas estar vivo?”

”Envejecer, morir, eran tan sólo las dimensiones del teatro./ Pero ha pasado el tiempo/ y la verdad desagradable asoma:/ Envejecer, morir/ es el único argumento de la obra” dijo Jaime Gil de Biedma.

Cuando le invitaban a seguir escribiendo más poesía -con una inolvidable mirada al personal en la que pese a la fatiga, el odio al tópico y una nerviosa insolencia, trataba sin embargo de mantener el decoro- comentó más allá del bien y del mal: “Es que, sabes, para mí es ya como si hiciera los deberes del colegio”. Poco después se suicidaría… Seguramente pensaba como un poeta de otros tiempos, que “… aquella libertad esclarecida,/ que en donde supo hallar honrada muerte,/ no quiso tener más larga vida./ Y pródiga de l’alma, nación fuerte,/ contaba por afrenta de los años/ envejecer en brazos de la suerte”.

Los científicos que persiguen extender los límites de la vida humana se preguntan ¿a cuál de las dos estrategias debemos destinar los recursos científicos y económicos en investigación: a frenar el envejecimiento o a luchar contra las enfermedades? En otras palabras ¿fallecemos la mayoría de nosotros porque envejecemos o porque enfermamos? Desde un punto de vista convencional nadie se muere de viejo.
La convención que designa las causas médicas de la muerte, es, que la causa es aquello sobre lo cual podemos influir si nos fijamos como objetivo luchar contra la enfermedad o la muerte. La CIE (Clasificación Internacional de las Enfermedades) decidió suprimir la vejez de la lista de causas de defunción en 1948.

Un servidor siempre se ha quedado a punto de cumplir veintitrés años. Antes de hacerlo todavía me esforzaba. Era ya oficial del ejército, licenciado en medicina, y podía patronear legalmente un barco muy lejos de la costa. Sin habérmelo propuesto me doy cuenta de que en cierto modo siempre me he quedado a punto de cumplir veintitrés. Así de simple he sido, sigo siendo. Cuanto más simple sea el organismo, más difícil será aplicarle las definiciones de envejecimiento y de muerte. En el caso de priones y virus incluso es difícil decidir si viven o no.

Hace tiempo que cuando llego a una puerta al mismo tiempo que una jovencita, ella pretende que pase yo primero, incluso me da las gracias cuando la dejo pasar. Debería cambiar de aspecto. El hombre que quiera saber cómo ha cambiado cuando empieza a envejecer, puede consultar en los ojos de una mujer joven a quien se acerque y en el tono en que ella le hable: así aprenderá lo que teme saber… Dura escuela.

Como Valéry, no he retenido lo mejor ni lo peor de las cosas: queda lo que ha podido quedar. Esta aritmética me ahorra el asombro de envejecer. Deberíamos estar agradecidos a la lentitud del proceso de envejecimiento, gracias a la cual podemos olvidar que estamos terminando nuestro paseo por este mundo. “En un día soleado, han salido a dar un paseo… luego los alcanzaremos nosotros”. Escribe el poeta Rickert en las “Canciones para los niños muertos” inmortalizadas luego por Mahler.

Historias de Paco Sanz

NO HABLES, NO LEAS, NO ESCRIBAS…

Historias de Paco Sanz

No hables, no leas, no escribas. “No hables, si puedes leer. No leas, si puedes escribir. No escribas, si puedes pensar” Hanna Arendt dejó escrito algo parecido. El problema es que sólo podemos pensar con las palabras que tenemos a mano, a consciencia. Y sin ponerse a hablar, leer o a escribir, cuesta encontrarlas. En general sólo se puede pensar, hablar o escribir, más, que con las palabras que les da por aparecer. Creo que sigo leyendo por eso.

Ya de niños jugamos con lo que tenemos a nuestra disposición. A lo largo de la revolución industrial los científicos, fueron los beneficiarios de la nueva tecnología mucho más que sus benefactores. Dedujeron sus teorías del comportamiento de los nuevos aparatos que iban teniendo a su disposición, más que inspirarlos. El trabajo de los científicos es realmente acompañar y explicar los hallazgos empíricos, de quienes juguetean con la tecnología y terminan por descubrir algo.

A veces creo que primero pensamos y luego hablamos. O que primero estuvo el cerebro y luego la mano. O que antes estuvo la inteligencia y luego la memoria; pero la verdad es que para cuando el primer escriba garabateó y pronunció las primeras letras, el cuerpo humano ya era capaz de actos de escritura y de lectura que pertenecían al futuro. Es decir, el cuerpo estaba en condiciones de almacenar, recordar y descifrar toda clase de sensaciones, incluidos los signos arbitrarios del lenguaje escrito que aún estaban por inventarse.

A base de estar leyendo tanto uno termina por escribir. A base de hablar tanto uno termina por no tener nada que decir. Parece que para poder escribir hay que empezar a callar. Eso de hablar sin nadie que te escuche, es más patético que escribir sin que nadie te lea; en cuanto a lo de pensar sin palabras, como buen escribidor, me cuesta un huevo. En el scriptorium debía realizarse la actividad en silencio: “Calla; el escriba no sufre junto a sí a nadie que hable. Nada tienes que hacer aquí, garrulo, hablador: vete fuera”.

A mi edad sigo leyendo más por costumbre que porque quiera aprender nada. O porque no tenga nadie a quién decir nada. Aunque creo que un motivo plausible para que los mayores sigamos leyendo, es la creencia de que no somos verdaderamente viejos hasta que no empezamos a sentir que ya no tenemos nada que aprender. De hecho, a los viejos, la disminución del volumen prefrontal que aparece junto a las dificultades de aprender y ejecutar nuevas tareas, y la larga duración de distracciones invalidantes, se debe más a la pérdida de sinapsis y reducción de espinas dendríticas, que a tener menos neuronas porque éstas ya se hayan muerto del todo.

Muchas veces me he preguntado porqué sigo leyendo. No he olvidado las palabras de Platón: “¡Esclavo, toma el libro y lee!”. Me doy cuenta de que puedo hacerlo de muchas maneras, a veces porque no tengo otra cosa que hacer, pero en general es porque lo prefiero a cualquier otra cosa. Nuestra actividad de lectura está dirigida por los objetivos que mediante ella pretendemos; no es lo mismo leer para ver si interesa seguir leyendo, que leer cuando buscamos una información muy determinada, o cuando necesitamos formarnos una idea global del contenido para transmitirlo a otra persona. No nos perturbará del mismo modo percibir lagunas en nuestra información en un caso, que en otro.

Dice Nietzsche que “sólo debemos leer libros que nos muerdan y nos arañen. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como con un mazazo en el cráneo ¿a qué molestarse en leerlo? ¿para que nos haga felices, como dices tú…? ¡Cielo santo, seríamos igualmente felices si no tuviéramos ningún libro! Los libros que nos hacen felices podríamos escribirlos nosotros mismos si no nos quedara otro remedio”. He llegado a pensar que, en general, escribo por eso. También dice que “Un libro debe ser el hacha que quiebre el mar helado dentro de nosotros mismos”. También lo hago por eso.

Historias de Paco Sanz

LA NOTA A MANO

Una carta o una nota, escrita a mano, desde siempre fue la forma más íntima y personal -maneras encriptadas en el trazo- de enseñar detalles tan sutiles de uno mismo, que no lo conseguirá así ninguna otra forma humana de comunicación. Nunca. La caligrafía y la grafología siendo emociones escritas a mano. Nada mejor que notar ese papel, y percibir anotadas, aquellas palabras de amor verdadero descritas con el pálpito indeleble de un breve gesto de tinta.

El arte de la caligrafía epistolar era como el acierto de un buen piropo: un regalo imposible de rechazar. Escribir bien era un guiño intelectual, atractivo; la exhibición de un lujo léxico. La buena letra constituía algo así como una forma de presentación personal, acaso elegante y por ello, una reverencia simbólica al buen gusto… Una muestra más, y exquisita, de verdadera estima y respeto por nuestro muy nuestro y estimado interlocutor: el lector.

Cosas así, son las que estamos perdiendo irremisiblemente los humanos debido a lo de usar tanto artefacto. Aunque, ahora que lo pienso… el tintero, el papel, y la pluma de ganso ahuecada y cortada en cuña también lo eran: simples artefactos… El caso es que aquí estamos, seguimos; leyendo.

No nos engañemos, a la caligrafía la hemos perdido casi irremisiblemente, pero nunca deberíamos perder de vista a la sintaxis: es un arma muy, mucho más poderosa. Por otro lado, la correcta ortografía en este siglo XXI tan guapo y tan listo, se nos debería exigir a todos tal y como se le exige el valor al soldado, es decir: siempre… No a las faltas de ortografía; no, gracias.

Las tres, ortografía, caligrafía y sintaxis, fueron verdaderos problemas cuando niño, época en la que casi no entendía nada y tampoco sabía expresar casi nada… Luego pasó el tiempo llegaron los números y claro, en mi caso fue todavía peor: más confusión. Los números siempre me han servido solo para contarme los dedos y poco más. Soy -debo de ser- algo torpe, o de letras o de artes. Soy creativo, eso sí… Eso de ser creativo se ve que es el refugio de los que, aunque nos lo creyésemos en su día, resulta que no somos tan tan listos como creíamos.

Si tuviera estudios serían de letras, o no; vete tú a saber… No sabría decirlo. Es cosa extraña éso del saber, eso de saber cosas, y lo de las cosas ésas del saber. Yo he de confesar que no me aclaro mucho. Menos mal que hoy en día tenemos los emoticonos ésos 😳 ¡Qué cosas…! Menudo invento.

…eeen fin.

Sabéis que os quiero 💞

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EL TACTO

Historias de Paco Sanz
No pude sentir, así que intenté tocar… Vemos más, oímos más; olemos y gustamos más o menos como siempre; pero tocamos menos. De una persona demente se dice a veces que ya no toca. El diccionario dice que tocar es ejercitar el sentido del tacto. El tacto se llama así porque toca (tangere) y tacta (pertractere). Dos son las clases de tacto: una procede del exterior, como cuando nos hieren; otra tiene su origen en el interior mismo del cuerpo, es lo propioceptivo, como un embarazo.

“Cuando el dulce Cazador/ me tiró y dejó herida,/ en los brazos del amor/ mi alma quedó rendida./ Y cobrando nueva vida/ de tal manera he trocado,/ que mi amado es para mí/ y yo soy para mi amado”. Santa Teresa escribía cosas como éstas… Sentirse tocado por Dios hace que lo sintamos dentro.
Ahora que cada vez tocamos menos entre nosotros, entramos en contacto cada vez más con máquinas. Apenas quedan restos de intercambio recíproco de información, sino que son las máquinas las que cada vez más interactúan entre ellas, sirviéndose de nuestras mentes y cuerpos humanos, como una suerte de inconsciente háptico, cuya mediación hacia el mundo de las e-cosas, vendría servida por las manos (o, más exactamente, por la punta de los dedos) de cada usuario terminal.

El término “háptico” viene del verbo griego háptomai, que significa “entrar en contacto con”, “tocar”, “agarrar…” La simultaneidad del afectar y ser afectado. Tocar es ser tocado. Sentir es sentirse.   
En las relaciones humanas también tiene el tacto un sentido metafórico. Es algo así como la prudencia para proceder en un asunto delicado. Por ejemplo: hace falta mucho tacto para decir que no, sin herir. Es una especie de más allá de la buena educación. Si entras en un baño y ves una mujer desnuda bañándose, y cierras la puerta diciendo ¡Uy perdón Señora! éso, es buena educación; si dices ¡Uy perdón Señor! éso, es tacto.

Las personas que tenemos la suerte de tratar con gente con mejor educación que la nuestra, tenemos que prodigar el tacto. Ellas me han enseñado que el ser bueno con aquél a quien no agradas, exige no sólo mucha bondad, sino también mucho tacto.

Creo que los animales pueden sentir, yo siento cuando les toco. Las máquinas no. Las máquinas solo saben de “cuanta” no de “qualia”. Las propiedades fenoménicas, sentimientos crudos tales como el olor de la menta o el tacto de la piel amada, son rasgos de la experiencia sensorial. También se les llama “qualia”. Todos los organismos sensibles experimentan algún tipo de “qualia”. En cuanto a las máquinas, no las poseen; ni siquiera los robots, ni los zombis si es que existen. Las cosas no sensibles sólo poseen y detectan propiedades físicas (o químicas, biológicas, o sociales…)Ahora que estamos más en contacto con máquinas que nunca, me doy cuenta de que en lo de tocar no ayudan gran cosa. Los potenciales de la tecnología con respecto al cuerpo humano, se desarrollan de acuerdo con los siguiente apartados: La visión teleobjetiva, el oído telefónico, el movimiento automático, el tacto telemanipulado, la inteligencia artificial, y la presencia virtual.
 
En amorosas situaciones, el tacto es vital; a ciertas personas las quisiera tocar, pero no puedo, son audiovisuales. Aún y así no paro de decirles cosas… Incluso, he llegado pensar que la palabra nace para el amor, y se hace necesaria cuando el tacto es insuficiente.

Historias de Paco Sanz

GENERACIÓN HAZMERREÍR

Los españoles, al contrario de los anglosajones, desde siempre hemos follado y luego matrimoniado como Dios mandaba, con todo lo que pillábamos por ahí por El Mundo. ¡Fuera racismo…!

¿Cómo no íbamos a ser ahora todo íberos y mestizas; cómo que no somos todos romanos, visigodas, o moras y cristianos…? Todos somos indios y mulatas, cholos, zambos y criollas. Siempre, desde siempre, hemos hecho los españoles el amor con todo aquél que se nos cruzaba. Y claro: una raza algo particular de seres híbridos sí somos los hispanos; sí… Mezcla rara y secular de tantas razas y colores, como de oportunidades haya habido de mezclarse a lo largo de nuestra Historia… Y si no te lo crees, mira cómo y cuánto somos de calientes los hispanos. No como otros…

“…Indios, negros o chinos, toda raza lo es solo de hombres y hermanos nuestros, y solo Dios puede juzgarnos. Por ello y como españoles, juramos para siempre nuestro empeño en hacer cada vez más grandes los Reinos de España y el de Dios”.

¡Con un par…! 💞

Deberíamos despertar ya… Una vez conquistamos el Mundo y hoy, como nos descuidemos, nos vamos a ir todos a la mierda y a convertirnos a ojos de ése mismo Mundo, en la generación hazmerreír de españoles que consintió que la derrota y el desastre del 98 sean considerados una menudencia histórica, en comparación con el oprobio que está suponiendo lo que nos está pasando justo ahora.

Al menos entonces nos derrotaron ni más ni menos que los Estados Unidos de América: primera potencia mundial de la época. Fue una gran derrota pero honrosa; desastrosa pero digna; una pérdida enorme sí, pero que no empañó aquél orgullo quijotesco y legendario, que nos hizo pertenecer al grupo de las Grandes Naciones que inventaron El Mundo… Eramos la cuarta, quinta o sexta potencia mundial, no estoy seguro… Fuimos Los Últimos de Filipinas, de éso sí estoy seguro.

Legión de politicastros renegados, cobardía general… “Negación suicida de lo español, ya, incluso, dentro de nuestro mismísimo suelo patrio. La guerra…”

Las células cancerígenas que también en el siglo XXI nos siguen pudriendo como españoles, y que seguro nos matarán si no hacemos algo al respecto, hace mucho tiempo que están perfectamente identificadas y señaladas: son células nacionalistas, envidias siniestras las llaman, células fascirojas diríase que hasta caníbales… Y sin duda ninguna, el desencadenante de la metástasis de tan nefastas células ha sido, la mierda ésta de autonomías y políticos sacamantecas que nos desgobiernan.

Afirmo, que sufrimos desde hace años, los peores políticos de nuestros más de quinientos de Historia. Los más nefastos. Gente amoral, vagos de bagaje y propósitos, desmayaos culturales carentes de valor político alguno. Ratas, pirañas políticas, que otra vez quieren imponernos la vieja y cansina leyenda negra de la ignorancia y del olvido, del odio y la negación de lo español, propagando infamias de todo aquello que constituya o constituyó motivo de nuestro orgullo. Gentuza, que sufre una especie como de fiebre roja: un mal de tontos pero consuelo de muchos, de ellos…

Me quieren hacer creer que ahora, los albaceteños, los de Alicante o los asturianos, los de Orense o los de Cuenca, no somos ya tan españoles como siempre lo fuimos… Que ya, somos otra cosa porque nos han, o nos hemos, convertido en éso que llaman ciudadanía: una especie de gente de otra comunidad. Gente como que forastera, con la que nos cruzamos por por la calle y con la que hablamos en español, eso sí, pero que no deberían importarnos más que nos importarían unos meros turistas chipriotas, birmanos o mozambiqueños, que en esa misma calle nos preguntaran algo en inglés…

No saben nada, no han viajado de verdad… No les han contado en verdad qué es lo hispano, no lo entienden; lo que es el sentir español, ni el orgullo que tal condición debería suponer.

…eeen fin. Os quiero, y lo sabéis. 💕

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Las Normas, el Lazarillo, y don Quijote.

la Picaresca y el Valor

Hasta el último maravedí del bolsillo nos quieren sacar… Envueltos, vigilados y pastoreados por este opresivo ambiente social, tan políticamente correcto y tan moña, tan lerdo y mariquita, hemos claudicado convirtiéndonos sólo en una especie de masa amorfa: justo en éso que muchos han dado en llamar ciudadanía… Han hecho de nosotros una panda de inanes anónimos, de cobardes.

— ¡Ciudadanía serás tú, gilipollas…!

— Yo, soy español.

La del Lazarillo de Tormes, pese a ser obra anónima es una de las más grandes de la Literatura Española y Universal. Por algo será… Aquél desconocido, al describir sin piedad ninguna la picaresca necesaria para soportar la dureza de la sociedad en la que sobrevivía, nos tiró la primera piedra a la cara de cómo somos realmente, y luego, muy anónimo él, escondió la mano. Lo cual es algo muy universal, muy humano y por ello muy español. Hoy ésto de pensar y sobrevivir siéndolo -español- se ha vuelto tan difícil, que, además de que quieren arrebatarnos los maravedís y hasta la picaresca para recuperarlos, tampoco se ve que se lleve ya éso de la caballerosidad y la valentía de nuestro Maestro Don Quijote: aquéllo, de mantenerse con la generosidad y la entereza de alguien un poco loco pero libre de miedos y tonterías.

Tampoco, se ve que se lleva ya aquéllo de lazarillear por ahí para buscarse la vida. Cosa un poco rara dado cómo están los tiempos y siendo un hecho, que estamos rodeados de tantos tontos ciegos y tantos cobardes, como desde siempre ha habido… Se ve, que ahora llevamos mejor lo de que nos den una paguica. Así, también, nos dejamos de tonterías.

¡Ay, si el Lazarillo de Tormes o Don Quijote, levantaran ahora la cabeza…!

Si hubiese cumplido siempre y a rajatabla todas, y cada una de las normas que a lo largo de la vida muchos han pretendido inculcarme o imponerme, creo que todavía seguiría siendo vírgen, es decir, sin follar e igual de tontolaba y de inocentón que lo era en mi adolescencia… Nunca habría leído aquellos libros ni me hubiese ido voluntario a aquella mili, ni habría ido nunca por tierra a casi trescientos kilómetros por hora… No sabría lo que son experiencias así. No sabría lo que es saltar al mar a ciegas desde las calas de Torrevieja; ni me habría emborrachado jamás; y fumar porros, decir palabrotas o no ir a misa, seguramente seguirían siendo pecados mortales.

Casi nunca me ha engañado el primer juanlanas con el que he tropezado cuando iba a una gran ciudad, pese, a que siempre he sido muy de pueblo y siempre se me ha notado mucho… Cuántas gracias le doy a Dios por librarme de no haber sido un abstemio de la vida; de no haber sido un desabrido miedoso que no se bebía todo lo que pillaba por ahí. La vida misma.

Creo, que un moderado impulso genético que de alguna forma nos empujase a saltarnos ciertas normas estúpidas, debería formar parte de todo ADN humano… Por ello, la persona que cumple siempre y sí o sí todas y cada una de las normas que se le dictan, creo que seguramente es poco astuta, está poco loca para ser un Quijote, y no sé si sería siquiera un buen Lazarillo.

…eeen fin. ¡Mejor que te quedes en casa…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

AMOR EN TIEMPOS DEL COVID 💕

Mira con atención esta foto.

“¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla,
más pura la luna brilla,
y se respira mejor…?”

No sé si por culpa de o gracias a mi Señora, llevo ya no sé cuántos días seguidos, saliendo casi a rastras a sudar y a andar con ella por las tardes, a eso de las cinco. ¡Qué cosas lo del amor, lo de los paseos y lo del confinamiento…!

Y todos estos días, todos, al pasar andando con ella de la mano y junto a la residencia de ancianos, mi Dueña y yo, hemos asistido conmovidos al espectáculo hermosísimo, de ver un día tras otro a esta pareja de abuelos pelando la pava como adolescentes, separados solo por la valla de un asilo, y diciéndose con fruición vete tú a saber qué y cuántas y cuántas cosas de amor.

¿Porque, qué se dicen dos personas que llevan toda la vida hablándose…? ¿Cuál, es el combustible ése tan misterioso, capaz de mantener encendida una llama durante tantos y tantos años…?

Se ve que todos los días puntual, él, llega cual Don Juan junto a la reja del corazón de su amada. Todos los días la espera, y aguarda a que ella salga para poder disfrutar, aunque solo sea un día más, contemplando el resplandor de su Doña Inés de siempre.

La mayoría de los días solo conversan tras la verja; pero ayer mi Amor y yo, asistimos a la bella estampa de verlos hablando incluso por el móvil; porque se ve que esa tarde Doña Inés solo pudo asomarse al balcón de sus aposentos, la pobre, y solamente, para poder gustar una vez más del placer de poder ver aunque fuere en la distancia a su Don Juan.

Mira con atención esta foto.

Todos los días. ¡Quéee bonito…! 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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RELOJES

Historias de Paco Sanz

A mis primeros relojes de pulsera les daba cuerda, luego vinieron los automáticos que se cargaban con el movimiento, luego los que iban con pilas, incluso los hay que se cargan con la luz. Ahora llevo un reloj inteligente que no sólo da la hora sino que vibra en mi muñeca y me cuenta cosas de mi corazón, incluso del grado de oxigenación de mi sangre. Además, hace que no tenga que sacar el móvil del bolsillo un montón de veces. Si me lo quito para dormir, creo que no me entero de si he soñado poco o mucho esa noche.

Los primeros relojes mecánicos -en el siglo XIII- eran de una sola aguja, sólo tenían la manecilla de las horas. La manecilla de los minutos se añade en el siglo XVI, y la de los segundos -es significativo- en el XVIII, en paralelo con el desarrollo del capitalismo industrial. Desde que aparece la medición exacta del tiempo, las horas y los segundos medidos con precisión, se convierten en algo que se puede comprar y vender. El tiempo se convierte así en algo que puede ser mercantilizado, algo impensable en la anterior sociedad feudal. Así durante el medievo uno de los motivos por los que se prohibió la usura, fue el considerar que cargar con interés equivalía a vender tiempo, y se suponía que éste sólo pertenecía a Dios.

Un actor cinematográfico no actúa ante un público sino ante un aparato. De Nürmi se decía que no corría contra los demás sino contra un aparato. Un servidor no mira ya el reloj sino el cardiógrafo… En la radiografía de tórax de mi madre lo que mejor se veía era el marcapasos, un aparato diciendo dónde anda otro. Cuando ruedo en bici cada vez miro menos el paisaje, vigilo menos el tráfico, cada vez dejo que mi cabeza sueñe menos, estoy cada vez más pendiente de los kilómetros, de los segundos, del mapa por dónde se desplaza el puntero enlazando con satélites, de los latidos de mi corazón, de la velocidad máxima y media, y su relación con ellos… Verdaderamente lo de salir a dar una vuelta en bici dispuesto a estar tan pendiente de los aparatos, y hasta incluso a metérmelos por el culo, podría hacerlo hasta sin salir de casa.

“El tiempo que ibas contando/ por años, meses y días;/ por horas y por minutos,/ era el tiempo que perdías./ El tiempo que no se pierde/ es cuenta de otro contar:/ es una cuenta que se hace cuento de nunca acabar”. Las horas de la locura son medidas por el reloj, pero a las de la sabiduría ningún reloj puede medirlas. “El tiempo que estás perdiendo/ lo pierdes porque estás vivo./ Vivir es perder el tiempo./ Los que no pierden el tiempo,/ y es porque ya lo han perdido/ para siempre, son los muertos”.

El tiempo perdido, que introduce distancia entre cosas contiguas, y el tiempo recobrado, que al contrario instaura una contigüidad de las cosas distantes, funcionan de manera complementaria, siendo el olvido o el recuerdo quienes realizan del milagro. Pues la diferencia entre el tiempo perdido y el recobrado, no se encuentra aún ahí.

Vivimos sustancialmente con el piloto automático conectado, y recibimos los estímulos del mundo exterior como una fantasía actualizable minuto a minuto. En muchos estratos sociales domina la tendencia a una especie de consumismo de la vida. Vivimos para comprar vida y gastarla inmediatamente a golpes, de modo que los objetivos a largo plazo se aceptan con íntima reticencia.

“Durante mucho tiempo me acosté temprano”. Así empieza En Busca del Tiempo Perdido. Unas palabras sencillas que ocultan un incomparable panorama imaginario. “Faltan fuerzas a la alta fantasía;/ mas ya mi voluntad y mi deseo/ giraban como ruedas que impulsaba,/ aquél que mueve el sol y las estrellas.”. Así termina la Divina Comedia.

Historias de Paco Sanz

UN RESPINGO…

Me gustaría gustarte siempre y que me amaras, de la misma forma que amas y te gusta el pan caliente o el pasear, los besos de los tuyos, los amaneceres, o los finales felices. Que disfrutaras conmigo siempre, como cuando comes jamón del bueno o como cuando vas a la feria y te montas muuuchas veces… Que tuvieras siempre la misma cara que pusiste cuando te regalé aquel ramo de fresillas frescas. Que siempre me desearas de la misma manera que deseas justo ése tipo de cosas… Porque cuando algo te gusta mucho y me quedo mirándote, parece, como si vibraras levemente pero de puro gusto.

Yo, sí te lo noto.

Como cuando te beso el cuello por detrás, o cuando te ponen delante un plato de buen jamón; imperceptiblemente, el deseo hace que tiembles un poquito; es solo un pequeño gesto, apenas una mueca, un leve respingo cariñoso, pero sí… Hasta se te escapa un pequeño suspiro; exalas, emites, apenas un gritito contenido, discreto, un gemido pequeño pero de puro gusto, de verdadero placer.

Si yo te gustara de esa misma forma, tendría alguna certeza y alguna oportunidad. Y si yo te gustara justo así, con tal intensidad, sabría que te gusto de esa misma manera animal y gruñona con la que sé, que te gustan las cosas cuando realmente te gustan mucho… Sabría, que me deseas de esa forma en la que te enrabietas cuando no te sale alguna cosa como te gustaría, pero aún sigues queriéndola a toda costa.

Ser, como fue aquél primer amor que tan de verdad sentiste cuando eras solo una cría… Ojalá me quisieras para siempre, con la sinceridad del amor que sintió aquella niña que fuiste, que eres, y que serás siempre.

Te quiero. Tontona 💕

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

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EL VOTO Y LA VIOLENCIA

Historias de Paco Sanz

¡A las urnas, ciudadanos, formad vuestras colas…! El “refrain” de la marsellesa dice: Aux armes, citoyens! Formez vos bataillons! Marchons, marchons! Qu’un sang impur… Abreuve nos sillons! ¡A las armas ciudadanos! ¡Formad vuestros batallones! ¡Caminemos, caminemos! ¡Que la sangre impura… Riegue los surcos que vamos dejando!

En días de elecciones recuerdo sin querer a los revolucionarios de antaño. ¿Qué ocurriría si la humanidad, sin aquellos que en todas las épocas producen su liberación con la violencia, cae más profundamente en la barbarie? ¿Y si la violencia fuese necesaria? ¿Y si asimilamos nuestra “armonía” con la renuncia a la ayuda al prójimo? Esta pregunta anula la tranquilidad.

El voto electrónico no ha llegado todavía, pero lo de las encuestas no cesa. Se puede aumentar la probabilidad de que el público acuda a las urnas, con sólo preguntar si tiene intención de votar. Cuando las encuestas no funcionan me siento como en casa. Y es que buena parte de los españoles se atiene a las encuestas como a la vieja conseja, según la cual “al que quiera saber, mentiras con él”. Y es que ya se sabe: ”mal de muchos… epidemia”. Antes se acababa la frase diciendo “…consuelo de tontos”.

Votar es el penúltimo refugio de la impotencia política, el último es dar nuestra opinión a un encuestador. El votante que emite un voto malo, se asemeja al criminal, que se aproxima sigilosamente al lugar del delito. Se encuentra en el aprieto siguiente: lo ha invitado a tomar una decisión libre un poder, que no piensa atenerse a las reglas del juego. Es el mismo poder que le exige un juramento, mientras ése poder mismo, vive de perjurar.

Si los votos son de todos, ¿cómo es que no votamos para que las cosas sean de todos? Iure natural sunt omnia omnibus. La ley natural es que todo sea de todos. Iure divino omni sunt communia. El derecho divino es que todo sea común. Habebant omnia communia. Que mantengamos todo en común. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar, desde el momento en el que el voto pertenece a cualquiera, hasta el de que la propiedad pertenezca a cualquiera?

Como cuando antes nos venían con chorradas religiosas en nombre del orden y la seguridad, ahora, van y nos vienen con las democráticas. Lo arbitrado en aras de la seguridad, gesta amenazas inauditas a la libertad. Más derechos inútiles de voto, menos derechos personales decisivos. ¿Qué derechos personales decisivos? Los que empiezan con la autonomía del placer propio, y acaban, en la autonomía para resolver la manera y el momento de la propia muerte.

Historias de Paco Sanz

EL VINO 🍇

El caso, es que me había dado por la tontería aquella de lo del vino hacía unos cuantos meses, y claro, me dió también por embotellar ése mismo vino, mi vino. El barril, me lo había regalado un antiguo bodeguero de Benejúzar y padre de un viejo amigo; más de cien años me aseguró que tenía la barrica aquella. Lo mejor, es que cuando me la enseñó para regalármela, me mostró solo un amasijo desarbolado de puro viejo de aros metálicos y maderas desvencijadas; un montón de escombros polvorientos y mohosos, grisáceos, oxidados.

— Este barril -me dijo señalando todo aquel montón de ruina- es para tí… Y me lo dijo tan en serio que yo, claro: “Cuando te regalen algo no hagas ascos, chitón, y da las gracias…”

Me estimaba mucho aquel hombre y yo a él también. Y pasaron cuatro meses, hasta que me llamó para que me llevara su regalo a casa. Un precioso barril de treinta y cinco litros, flamante, pulido y resplandeciente, barnizado; con olor a madera recién lijada y totalmente restaurado. Y lo que era mejor: repleto hasta arriba de zumo de monastrell de cosecha.

Lo que yo no sabía, era que para rehabilitar y curar las maderas de aquel barril, el bodeguero usó una mezcla del mejor coñac posible y el mismo zumo de monastrell durante los cuatro meses que duró la restauración. Y claro, no te digo nada de cómo estaba de curado aquel vino. Yo lo probé y juro que no lo vi mal, era mi vino. Algo fuertecillo estaba, éso sí, pero no creí yo que fuese cosa que supusiera problema alguno sino más bien al contrario… Unas veinte botellas saqué de aquel barril. Las sellé con un buen tapón de corcho, les puse una etiqueta adhesiva con el año de la cosecha, y me quedé tan pancho creyéndome que el vino era sólo eso, o algo así.

Recuerdo, que en una cena de empresa regalé a cada uno de mis compañeros una botella de aquel vino, de mi vino… Y lo bueno vino, pero al final, cuando ya a las tantas de la madrugada mi jefe, propuso que nos fuésemos a su chalet de Alicante para evitar que nos metieran presos conduciendo con la borrachera que acarreábamos. Habían caído un par o dos de mis botellas durante la cena.

Como mi jefe era un caballero, esperó a probar mi vino y a destapar su botella en la intimidad alcohólica de nuestra reunión ya en su casa. Le gustaba mucho el vino y serían las cuatro de la mañana. Con algo de ceremonia trajo el sacacorchos, destapó mi redoma, sirvió dos copas, y acercó la suya a la nariz para aspirar el primer hálito de mi caldo recién escanciado.

Recuerdo, que hizo un pequeño guiño, como si le hubiera caído algo al ojo; y luego me miró… Comenzó a girar la copa y la puso al trasluz para apreciar el color. Un buen rato. Finalmente, al llevársela a la boca y besar el caldo con una mueca, cerró los ojos unos tres o cuatro segundos, y luego me volvió a mirar, pero está vez tal y como se mira a un colegial.

Alma de cántaro. Anda y ven aquí me dijo -lo de tonto no me acuerdo- y me llevó a la habitación donde atesoraba una pequeña bodega. Se plantó ante sus tesoros, y al cabo de un rato, decidió sacrificar en mi honor una botella de Marqués de Riscal; un Rioja de reserva de no sé qué año, embotellado primorosamente y envuelto en una malla metálica dorada y rimbombante.

Volvimos a la reunión, y con la misma ceremonia anterior destapó ahora su botella y sirvió otras dos copas, las puso junto a las de mi vino, y me propuso beber primero el mío para comparar… Luego, me dijo aquello.

— Miravete, este vino es para guisar. Y claro, yo me callé.

¡Vaya borrachera tan bullanguera, didáctica y elegante que pillamos…! Mañana sería otro día, pero justo ahí, empecé de verdad a amar y a pretender entender, el mundo tan bonito del vino.

¡Qué cosas…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

……….

FRATERNIDAD…

Historias de Paco Sanz

Entre los nuestros, compañeros de partido, de pandilla, cualquier gesto escéptico, cualquier manifestación de duda en relación con la sabiduría de las prácticas comunitarias, conlleva un tufillo a la siniestra, corrupta y detestada “quinta columna”. A los ojos de la comunidad, los hermanos que no son lo suficientemente expresivos en sus sentimientos fraternales, que carecen de entusiasmo, demuestran indiferencia o se demoran en actuar, pasan a ser considerados el “enemigo público número uno”. Las batallas más sangrientas no se se inician ni se libran en las murallas externas, sino en el interior de la fortaleza comunitaria. La meta de la fraternidad, santifica el fratricidio como medio aceptado.

Pocos generales odian a sus contrincantes, pero se vuelven ulcerosos y sufren ataques de apoplejía por culpa de sus aliados. La Iglesia trata de convertir a los paganos pero quema a sus herejes. Parece ser una ley política que el odio, aumenta en proporción a la cantidad de convicciones e intereses compartidos con el odiado.

Nada fomenta tanto los sentimientos de extrañeza y hostilidad entre las personas como las diferencias menores. Me tienta abundar en esta idea, pues quizá de ese “narcisismo de las diferencias menores” podría proceder la hostilidad que, en todas las relaciones humanas, lucha contra los sentimientos fraternales y acaba por imponerse al mandamiento de amaros los unos a los otros.

El motto cristiano “todos los hombres son hermanos” puede entenderse también en el sentido, de que los que no acepten la fraternidad no son hombres. Es también bastante difícil que un verdadero revolucionario pueda matar a un hombre, si ha muerto es por que uno de ellos lo ha matado, es una bestia criminal, no un hombre. Del mismo modo que aquél gracioso aseguraba que su novia no llegaba nunca tarde a una cita, porque a partir del momento en que llegaba tarde ya no era su novia. O que no puedo temer a la muerte, porque en el momento en que estoy muerto ya no puedo temer nada. Ya no estaré allí.

En presencia de toda gran fraternización, es preciso preguntarse: pero el enemigo ¿dónde está? Tales inclusiones son al mismo tiempo exclusiones, exclusiones de un tercero, de un tercero al que se odia, pero del que no es posible prescindir.

Gorbachov les dijo a los estadounidenses y europeos cuando todavía se llevaban bien, que menuda jugada les estaba haciendo al dejarles sin enemigo. Acertaba.

La fraternidad es la más vieja forma de revuelta contra el padre, contra el poderoso. Sin ella, la revolución se cae como una mesa de tres patas al quitarle una. La fraternidad es la emoción que concilia la libertad con la igualdad. Ésa es la definición de fraternidad verdaderamente operativa. Los Estados Nacionales están cediendo su protagonismo a las asociaciones de ciudades y de empresas. Las diferencias de color, de raza, de religión, ceden su lugar a las de clase, de residencia.

La fraternidad se acaba, lo del hijo único es el destino para parar la demografía. La democracia participativa se ha ido al limbo de la historia, elegimos representantes por su atractivo, todos tienen programas muy parecidos, grupos muy poderosos apoyarán un candidato que tendrá exactamente las mismas cualidades y el mismo programa político que el candidato adversario. Fin de la ética. Se dice bien de una persona cuando se dice que es muy normal. Que hace lo que los medias dice que es bueno, lo que consigue atención, fama y dinero. Lo otro son excusas de perdedores.

Cuando criaba, mis hijos llamaban tíos a mis amigos. Los niños saben aún que todos los hombres son hermanos. En el himno a la alegría se habla de un tiempo en el que todos los hombres serán hermanos. Sin embargo no nos engañemos: Babilonios somos; no nos vuelva la tentación de levantar ninguna torre juntos ¡dejémonos ya de una vez por imposibles los unos a los otros, como buenos hermanos!

Historias de Paco Sanz

JUGUEMOS…

Historias de Paco Sanz

No hay pulsión a la repetición más allá del principio del placer. ¿Por qué volvemos a sacar el móvil y lo ponemos ante los ojos? ¿Por qué nos gusta tanto el fútbol? Porque nos gusta jugar. Somos más niños de lo que nos pensamos. No sólo con y contra otros, sino incluso con y contra contra nosotros mismos. A veces parece que desde los bichos hasta las máquinas, estuviéramos jugando todos.

Por ejemplo, hemos creado una máquina que juega tan bien al ajedrez que se aburre al enfrentarse con humanos. Tampoco le resulta interesante jugar con y contra programas diseñados por humanos. Ambos son débiles mentales. No puede aprender nada de ellos. En el fondo, la nueva máquina se siente intelectualmente sola, y únicamente mejora si juega contra ella misma.

Perdemos de vista la bondad de lo esencial, de lo que nos constituye, porque no podemos renunciar al placer de seguir jugando. La inteligencia es la preocupación eficaz por lo esencial. Pero, ¿para qué preocuparnos por lo esencial cuando gracias a los chips y las redes podemos interesarnos por todo? Por fin en el apartamento de la playa, ante el océano, podemos ponernos a jugar con el móvil.

Hace tiempo que hemos dejado de jugar a ganar. Conseguimos más placer, repetimos mejor, jugando por jugar. Un juego finito se juega para ganar, un juego infinito se juega por el placer de jugarlo. Las funciones son juegos finitos, los sistemas interactivos juegos infinitos. La computación interactiva resulta superior a la interacción simple. Trampa adelante. Jugar a partir de un momento dado a otro juego, y no darte cuenta de ello. Dejar que los demás sigan contando contigo como jugador.

Dios les dio a los gatitos el gusto por jugar, los ratones se encargaron de enseñarles el resto. Porque lo de jugar sirve incluso para aprender a vivir o para reproducirse. Las abejas al alimentarse de polen ayudan a las plantas a producir frutos. Pero las avispas “joden-juegan-aman” a las orquídeas sin comer nada de ellas ni producir frutos. Sólo se revuelcan, jugando, con el olor que las hembras que llegaron antes que ellas dejaron, sólo para jugar; y lo hacen para divertirse, no para alimentarse. Hay que amar como ama la avispa a la orquídea, más allá de la productividad. Si producen algo, es algo subjetivo, su goce; o algo útil en la medida en que es bello, la orquídea.

Hasta los jóvenes y no tan jóvenes científicos juegan. Casi como podría decirse que los antiguos físicos se dieron cuenta de pronto, que sabían muy pocas matemáticas para poder dominar la física, así puede decirse que los jóvenes se encuentran de pronto en la situación, en la que el entendimiento normal, sano, ya no alcanza. Todo se ha enredado tanto que, para dominarlo, haría falta un entendimiento excepcional. Pues ya no basta con poder jugar bien al juego, sino que siempre se plantea la pregunta: ¿hay que jugar a éste juego, o cuál es el juego correcto?

A los escribidores, si no nos gustara tanto jugar dejaríamos de hacerlo, porque a ver “¡Qué juego idiota sería ése de escribir cuando no hay nadie para leeros!”. “Cuando todo el mundo se ha largado, no hay nada más que hacer que jugar a juegos idiotas“. Lo esencial es volverse completamente inútil, diluirse en la corriente común, volver a ser pez y no jugar a los monstruos; el único provecho, me repito a mi mismo, que puedo sacar del acto de escribir, es ver desaparecer las cristaleras que me separan del mundo.

Es decir, jugamos a pensar más allá del acto de escribir, en el de dar a leer. Al igual que el actor no puede actuar a solas, en su dormitorio, porque sin público no actúa de verdad, sino que simplemente hace muecas de loco, tampoco el escritor puede escribir exclusivamente para la posteridad, porque necesita cierto eco, enseguida, de inmediato. Como aquel célebre escritor que tras decidir que solamente escribiría para la posteridad, se dio cuenta de que no tenía ganas de escribir. ¡Hacer como si no estuvieras solo en el mundo! ¡Qué gozada! A veces creo que saco el móvil del bolsillo sólo para comprobarlo.

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NO HACER NADA

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A los vagos lo del zazen nos va. Nadie lo practica con más convencimiento que nosotros. ¿Qué es lo más fácil de hacer? Nada. ¡Hagámoslo pues! Es la mejor definición que puedo proponer de lo del zazen, en todo caso la más corta: “¡No hacer nada, pero a fondo!” La primera regla es la inmovilidad estricta. ¿De pie? Demasiado incómodo. ¿Tumbados? Nos arriesgaríamos a dormirnos. Por lo tanto sentados. No hace falta encender artefacto alguno para que grandes sueños de acción me inmovilicen en un sillón.

A veces pienso que en nuestra sociedad líquida, si uno no puede disminuir la densidad del medio que le rodea, lo único que cabe es crecer. Repensar la escala. A pequeña escala la viscosidad es importante, el agua es como melaza. A mayor escala lo que cuenta es la inercia. Los físicos hablan del contraste entre un número de Reynolds alto o bajo. El caso es que en una criatura pequeña, un apéndice movible acabado en “setas” (pelos) se convierte en remo, en un órgano de propulsión. En una criatura mayor el mismo apéndice simplemente hace circular el agua mientras el animal se mantiene inmóvil y se convierte en un órgano para la filtración.

Pasar de defender el derecho a la pereza al de la inmovilidad. Extremar lo místico para acabar en la necesidad de Dios. Porque hay que permanecer inmóvil para unirse a lo que se desea, si a uno no se le acerca ni hay manera de acercarse. Uno ve a Dios así: no podemos acercarnos. La distancia es el alma de todo lo bello.

Para entrenarse en lo del zazen, en lo de estar sentado sin hacer nada, lo mejor es aprender a aburrirse como Dios manda. Hay que tomarse el aburrimiento con sentido deportivo. Entenderlo como un ejercicio de valor, de libertad. Aprender a dejar pasar las horas, de vez en cuando, sin sentirse mal frente al vacío. Éste no sería un aburrimiento en sentido etimológico (abhorrere, significa horrorizarse), sino un encuentro amistoso con uno mismo, o incluso compartido, durante el que se disfruta de la compañía de alguien sin hacer nada. Entre este aburrimiento tan grato y la acedia monacal hay, desde luego, un abismo.

Porque la segunda condición, para hacer del hacer nada una profesión, es no permitir que la tristeza entre en tu vida por esa puerta de atrás desde la que suele acometer, a los que no hacen nada en un mundo de ocupados compulsivos. Porque, a ver ¿Qué perseguimos cuando nos entregamos al acto, cuando hacemos alguna cosa? Sin duda aliviarnos de esa enfermedad, de ese incordio, que representa la conciencia. Algo, que para los ocupados es sólo una pequeña molestia que incordia de vez en cuando. En el trabajo el ser humano se olvida de sí mismo, lo cual, sin embargo, no produce en él una dulce ingenuidad, sino un estado próximo a la imbecilidad.

Más que ser felices, los seres humanos queremos estar ocupados. Todo el que nos procura ocupación es, por tanto, un bienhechor. ¡La huida del aburrimiento!. En Oriente la sabiduría se acomoda al aburrimiento, hazaña, que a los europeos les resulta tan difícil que sospechan que la sabiduría es imposible. Se acusaba antaño a Galba de vivir ociosamente, y él respondió que los hombres deben dar razones de sus actividades, no de su inactividad.

Esta tarde paseando cerca el muelle he visto mi “no hacer nada con mi vida” reflejado en los veleros amarrados. Esos bellos y grandes navíos, imperceptiblemente balanceados sobre aguas tranquilas, esos mástiles desocupados y nostálgicos, ¿no nos dicen en una lengua muda: cuándo partimos hacia la felicidad? Creo que como yo, se sienten perfectamente en el puerto. Sin tener hacer nada más que seguir flotando.

Todos los animales empezamos flotando. El embrión, es lo que distingue a animales y plantas de los otros tres reinos; la blástula, lo que distingue al animal de la planta. Un embrión vegetal es una masa sólida dentro del tejido materno; un embrión animal es una bola hueca de células que suele flotar en el agua. En fin, mientras estoy sentado permitiéndome no pensar en nada, noto en el ambiente de la tarde, que flota ese aroma de ausencia, que dice al alma luminosa: nunca, y al corazón: espera.

Historias de Paco Sanz

COSAS QUE HARÍAS SIN COBRAR

Volver a criar a tus propios hijos, ser capaz de dibujar cualquier cosa en blanco y negro y leer y follar constantemente, creo que serían lo más de lo más… Escuchar música de jazz y conducir o viajar, me llevan gratis siempre a otros sitios. Pero andar el camino de Santiago y escribir, cocinar y enamorarme a diario es justo lo que hay… ¡Y oye, muy a gusto…!

¡Ah, y el cine…! Ver cine; que no se me olvide el cine.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

PICARDÍAS…

Sólo queríamos aventura, lo juro; éramos tan jóvenes; tendríamos doce o trece años poco más o menos. Vivíamos todos cerca, vecinos casi de la misma manzana; y éramos también como familia; como primos segundos, miembros de la misma tribu: Mi Primo y el Grillo, el Pancho, el Gitano y yo.

Estábamos los cinco digamos que estudiando en mi casa aquella tarde, cuando los pollos del gallinero empezaron a chillar espantados, como locos. En aquella época eran frecuentes los gatos famélicos y asilvestrados, especializados, en dar caza a los animales domésticos que la gente criaba en sus casas. Y por éso, se ve que se nos ocurrió subir a la terraza para ver qué coño pasaba con los pollos y los gatos; también para descansar un rato de los libros; y seguro, que para ver qué tal se veía el mundo desde lo alto de los tejados.

Todo empezó como el juego de a ver quién la tiene más grande. ¿A ver, quién tiene los huevos de llegar más lejos andando por los tejados…? Me hice yo el chulico primero cuando, ya desde el tejado, me asomé al patio de mi vecino y le vi durmiendo la siesta a pierna suelta, con la boca abierta de par en par, y con sus más de ciento cuarenta kilos acostados bocarriba en el suelo y a la sombra de su morera… ¡Qué risa, qué animal, cómo roncaba…!

Luego le tocó al Pancho… Con la agilidad de un mico saltó el muro del linde, y echó a andar en cuclillas sobre los tejados hasta que lo perdimos de vista cuando pasó a la otra casa. Tardó un poco en volver; y lo hizo como traspuesto, excitado, extasiado… Casi con los ojos en blanco y cachondo como era él, sudando un poco y diría que como relamiéndose, nos contó que había visto a mi vecina, desnuda.

— Le he visto hasta las tetas… Dijo.

De verdad, que vino descompuesto y claro, aquello fue algo irresistible. A toda prisa fuimos a ver en tromba pero a hurtadillas cómo la moza se lavaba desnuda en el patio de su casa, con aquel derroche de carne, jabón y palangana… Toallas húmedas, bragas y sostenes usados esparcidos por ahí, ruido de agua, olor a limpio… Sensualidad pura.

En aquella época, si veías aunque solo fuera unas bragas colgadas secándose en una cuerda de tender ya te ponías ido; pues imagínate… Y claro, nos dio por estudiar muchísimo juntos durante aquel curso.

¡Qué cosas…!

A José Antonio Ruiz Puig, nuestro Pancho; el principal mecánico de mi millón y pico de kilómetros. Alguien, que tenía la virtud de hacerte sentir especial solo porque estabas a su lado… Los habrá iguales pero mejores no. Adiós, amigo.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

……

FALTA DE VOCABULARIO

Cuando sales de tu pueblo al mundo exterior, y ves que te falta vocabulario, puedes reaccionar o bien aprendiendo el idioma del mundo o también pensando que la gente habla raro, que no habla como debería… Vamos, que no habla como tú.

No hay nacionalismos buenos, sensatos o pacíficos, no los hay. Cualquiera que sea su credo y procedencia, todos son provincianos y castrantes en su fondo; incultos, radicales e intrínsecamente malvados por racistas y sectarios. No olvidéis lo que pasó en el País Vasco: mil quinientos muertos.

Hay mucho dinero y mucha indecencia invertida en el proceso; también mucho tonto y mucho odio inventado recientemente… Hay una supina ignorancia en el fondo del rebaño, y una legión de otras maldades políticas, maquiavélicas, y periodísticas.

Y sobre todo lo que hay son muchos hijosdeputa, y otros hijos que simplemente no lo somos… Y tú ¿qué eres? ¿O ya eligió tu madre por ti…?

¡VIVA ESPAÑA, Y TODOS LOS ESPAÑOLES…!

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

ESTABULADOS

¿Y LAS CAMAS COVID, Y LAS VACUNAS…?

😳😳

“Use siempre una mascarilla cerca de cualquier persona con la que no viva…”

¡Ohhh, qué bien…! Ahora, cuando no quiera vivir con alguien o siquiera tenerlo al lado, solo tengo que ponerme mi mascarilla ya se dará por aludido. A algo así jugábamos cuando niños.

¿Qué tal si probáramos a protegernos mediante unas gafas de buzo con respirador y unos guantes de soldadura? ¿Porqué no nos acostumbramos a usar un traje de neopreno entero, o mejor incluso uno de astronauta? Así podríamos salir a la calle con total normalidad ¿no…? Mikel Jackson tuvo mucho tiempo una burbuja de aislamiento para él solo y mira hasta dónde llegó, cómo llegó… Podríamos probar también hasta con una armadura para salir a la calle, para ver qué tal.

El otro día no sé dónde leí el dato, de que el número total de camas COVID de los hospitales solo se ha incrementado este año en un doce por ciento… Solo. Este año, en el que nos ha caído la del pulpo, resulta, que el sitio donde se forma el famoso cuello de botella sanitario -el número de camas COVID- parece que nos la suda y nadie habla de él. Y encima, a la única persona que se le ha ocurrido hacer un hospital casi quieren echarla a los leones.

De las vacunas no te digo nada. ¡Vaya país de idiotas…!

Y ahí estamos, encerrados y sin vacunar, cual ganado vacuno en diecisiete establos diferentes ¿Cómo es posible que el sentir general del personal, acepte con tal facilidad, que se nos recorten libertades tan flagrantemente y sin cuestionarnos nada…?

¿Y si nos infectamos…? ¡Huy, qué miedo, calla, no digas éso…!

El otro día caí angustiado en la cuenta, de que me iba a morir dentro de un mes… Pero al poco me di cuenta también, de que lo que no sabía, era ni cuál ni de qué año, y claro, me quedé más tranquilo.

…eeen fin.

Que no nos engañen, más.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

COMUNISMO Y CIRROSIS. TE MATAN

CIRROSIS:

“Enfermedad caracterizada por una lesión que se desarrolla en las vísceras, especialmente en el hígado, y consiste en la induración de los elementos conjuntivos y atrofia de los demás.”

No te digo ná.

El comunismo es como el alcohol barato… Primero, no es que te guste mucho ni lo entiendes pero te calienta; luego, no es que te embriague un poco sino que te emborracha como un perro; más tarde te deja ciego; y finalmente, te mata de cirrosis pero en vez de hepática, mental, moral.

Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

MENTIRAS EN SAN VALENTÍN

Por la mañana temprano le mandé un güasap furtivo, sin que mi Señora se enterase… Y me hizo esperar. San Valentín era hoy y quería, debía, tenía que verla antes. Tuvo a bien el responderme pasada bastante más de una hora, y lo hizo como con prisas, tajante aunque cariñosa. La conozco bien.

— Nene tengo mucho trabajo, pero ven esta tarde a las cinco. ¿Me dejas a mí, que decida yo, como hacemos siempre, vale…?
— Claro Nena. ¿Cuánto…?
— Sesenta pavos.

Ya a mediodía, paseábamos de la mano por el mercado cuando mi Señora vio un ramillete de fresillas frescas, recién cogidas y justo en ese punto de floración en el que tanto le gustan, cuando los tallos están bien tiesos y las flores casi cerradas; porque así, se abren y se lucen luego en casa… Y como no podía ser de otra manera, pagué yo; para regalárselo: es San Valentín. Y se lo entregué tierna y ceremoniosamente, haciéndole una especie de reverencia pícara, y plantándole después un besazo de tornillo en medio de la calle y de todo el mundo. Le ha gustado, y a mí también.

Pero eran ya casi las cinco… Y como para poder despistar a mi Señora y escabullirme al menos media hora necesitaba de una buena excusa, claro, le tuve que mentir… Le dije, que como era San Valentín y como otros años hacía mi hermana, me había pedido que la ayudase esta tarde en la floristería con lo de las entregas a domicilio de los ramos y tal… Y tardaría algo más de media hora.

Casi no había terminado de contarle la trola, cuando caí en la cuenta de que en cualquier momento, mi bonito plan se podría ir al garete ya que podría decirme, como casi siempre que yo cogía el coche, aquello de “me voy contigo y así no vas solo…” Y a ver qué coño hubiera tenido que contarle; me habría pillado.

Por ello, volví a mentirle matizando mi embuste inicial, y como un buen actor, sutilmente le dejé caer que me había dado la sensación al hablar con mi hermana, de que quería decirme también algo personal. Así, como mi Señora es siempre tan correcta, tan elegante y tan sensible, era seguro que ya no diría lo de venir conmigo, para respetar la discreción de nuestra conversación fraternal y privada. Ya tenía coartada, vía libre… Poco a poco fue llegando la hora. A menos cinco, cogí mi bolso de mano y le di un beso. Vengo ya Nena… Siempre se me escapa lo de Nena cuando me pongo cariñoso, pensé.

Una vez satisfecho mi secreto negocio, volví a casa, y en vez de abrir con mi llave y para engañarla, llamé al timbre de una forma que no tengo la costumbre; así, no sabría que era yo el que esperaba tras la puerta. ¿Quién es…? La abrió, y tras un par de segundos de silencio y sorpresa, rápidamente saqué el ramo que escondía a mis espaldas y que para ella, había encargado a mi hermana por la mañana temprano… Quería darle yo la sorpresa a mi Señora de entregarle el ramo personalmente, y sí, tuve que mentirle.

💕 Que no nos engañen.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

CURRÍCULUM

Toqué por primera vez un ordenador, en mi empresa allá por el año 95 creo recordar. Algo más tarde, un amigo y compañero del trabajo me dijo que él se había comprado uno “para leer el MARCA¡Coooño, qué caro sale leer el periódico en un ordenador, pensé…!

Yo me lo compré ya en el 2001 pero por pura curiosidad del artefacto, y para no quedarme atrás con aquello de las nuevas tecnologías... Y vale, confieso que sobre todo, lo compré para ripear los DVD’s originales del videoclub y hacerme copias piratas; privadas, pero sí, piratas. Siempre he adorado el cine, soy un coleccionista compulsivo, y tal y como está el mundo siento muchísima simpatía por los piratas… Pero también lo compré para rotular y pintar murales. Entonces lo hacíamos a mano, con escalas matemáticas, escaleras, papel y lápiz en la oreja, y pinceles y pinturas. También he adorado el dibujo desde bien pequeño.

Yo lo que entendí en principio, fue que un ordenador era en esencia algo así como un armario en el que se podían guardar solo dos cosas: una especie de herramientas, y lo que hacías con ellas.

Una máquina de escribir, y los textos que escribes. Un tocadiscos y tus discos. Un teléfono, y tu agenda y la lista de tus llamadas. Una cámara de fotos, un laboratorio profesional, y las fotografías que haces. Una mesa de dibujo técnico alucinante, y los diseños que con ella creas. Un lienzo y tus pinturas. Una cámara de cine y tus películas. Una brújula, una linterna o una calculadora, y hasta un telescopio o un mapa de carreteras terráqueo, global… Sólo había un problema: el de aprender a manejar todas esas herramientas.

Empecé con lo del diseño gráfico por lo de los rótulos; pero luego, cuando compré la cámara me dió también por lo de la fotografía digital, y he de reconocer que ambas cosas juntas fueron todo un descubrimiento… Más tarde, empecé hasta a editar vídeo y a diseñar en 3D. Y ahora, desde el 2016, me ha dado incluso por escribir y guardar lo que escribo.

Mi primer ordenador con 128MB de RAM, pesaría más de treinta kilos contando la torre con el disco duro, la cámara de fotos y la impresora; el escáner, el monitor, los altavoces y el micrófono; la disquetera externa… Mi teléfono móvil, ahora, con 8G de RAM pesa poco más de cien gramos.

¡Qué cosas…!

El ordenador siempre ha sido una extensión de mí mismo, un medio de expresión más, de comunicación. Una herramienta. Y no te digo nada, cuando lo de la explosión del rollo multimedia de internet y más tarde, éste de las redes sociales.

Yo, ya sabía dibujar, hacer fotos, rotulaba con exactitud cualquier superficie, y pintaba murales enormes. Ya sabía algo de cine, de su historia y de sus trucos; tenía -y tengo- mi colección de discos originales de jazz; y también leía con voracidad aunque no escribía.

…eeen fin, que creo estar más que suficientemente preparado para el desempeño del trabajo que Ustedes demandan.

Visiten mi blog 🙏

Historias

Y gracias por leerme 🙏😘

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

RUIDO DE IMPACTO

Atrapados en aquella trinchera, se movió, inclinándose y estirándose solo un poco para pasarme la cantimplora; y después de beber, estaba hablándole cuando el disparo le reventó la cabeza justo a solo dos o tres palmos de distancia de la mía.

Produjo el proyectil un ruido de impacto diría que como blando, sordo, como mocoso o líquido, al chocar con el hueso y la carne humana. Un sonido realmente inolvidable. Lo vi morirse mientras chorreaba sesos… Parte de su lado derecho estalló, y el resto de su cara permaneció como un segundo todavía viva, mirándome como sorprendido, mientras se moría en ese mismo instante conmigo al lado.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

EN LAS ÚLTIMAS

Historias de Paco Sanz

Estoy llegando a las últimas. Me doy cuenta de como me muero por cómo me estoy quedando sin compañía. Recuerdo al viejo judío saliendo del campo de concentración, cuando le preguntaron cómo se sentía, decía que le sorprendía seguir vivo pues todos los que quería se habían muerto. O del viejo poeta español que dejó escrito eso de: “No me duele de mi muerte, porque yo morirme tenía, más me duele por mis hijos, que pierden mi compañía”.

Cuando acabé con mis ritos de iniciación, cuando por fin no tuve que depender de mis superiores en la universidad, la mili o el trabajo, me di cuenta de que había generado una especie de alergia a las jerarquías. No he sido maestro de nadie, y en general mala compañía para todo el mundo. Cuando le digo a mis hermanas de lo insociable que soy levantan las cejas, pues estoy siempre entre parientes y amigos, por no decir de mi matrimonio que es de una duración escandalosa.

Esta pandemia nos está matando porque cada vez somos menos compañía, nos necesitamos menos unos a otros. Eso consigue que acabemos siendo extraños para nosotros mismos incluso sin salir de casa, que nos sintamos otros. Otro, imaginándolo todo para hacerme compañía. En la misma oscuridad que tu criatura, o en otra. Rápido, imagina.

Ahora mismo, escribiendo en la tablet, me doy cuenta de que busco compañía al otro lado del cristal. Hago como si hubiera otro mundo al otro lado del espejo, del cristal. ¡Cristal, espejo nunca! reclama el buen amante. Como aquel poeta que escribió una vez ”¡Besame!, dices, te beso, y mientras te beso pienso en lo fríos que serán tus labios en el espejo”. Hago por seguir escribiendo para no estar tan solo. En fin, que cierta actividad mental es complementaria de la compañía.

Bien pensado estoy en compañía de otro ser vivo, que también está al otro lado de un cristal: Un pez. Da vueltas en su pecera, veo sus ojos al otro lado de su pantalla. Está en cierto modo navegando como yo, dando vueltas, como yo. Es el primero de los vertebrados, yo soy uno de los últimos. Cada dos días le doy de comer, cada cuatro le cambio el agua. Yo leo casi siempre. A veces escribo, a veces salgo a la calle. A él, el otro pez se le murió. Mi Santa sigue a mi lado.

Nietzsche llamaba a su dolor su perro. Le hacía compañía, le era fiel. Estos días veo pasear a mucha gente con su perro por el descampado, algunos incluso los llevan atados. En el gusto por estar así acompañados se ha reconocido siempre el alma del eremita. San Roque, el patrón de los apestados, es representado en pinturas y esculturas con su perro a su lado. Como es imaginario, en fotos no.

Al haber envejecido un poco más deprisa que de costumbre por la falta de compañía, nos hemos vuelto un poco más religiosos, un poco más solitarios. Los mejores cristianos primero renunciaron a las mujeres, después al mundo, y finalmente a la compañía de otros hombres, eran los hombres del eremos, del desierto. El desierto crece ¡ay de aquel que en sí albergue desiertos! Pues a volar.

Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera es que se va a lo más alto; la segunda que no sufre compañía; la tercera que pone el pico al aire; la cuarta que no tiene determinado el color; la quinta que canta suavemente.

Historias de Paco Sanz.

EL PARTO

Como le interesaban tanto lo de las energías, lo del yoga, el karma, y eso de los chacras y el despertar del tercer ojo, le pregunté ¿que si entendiéramos la vida como una sucesión de ese tipo intercambios energéticos, cuál, diría ella que es el acto más energético que podríamos experimentar…?

Tardó un poco en responderme que hacer el amor; vamos, que follar. Que estar dentro de o tener dentro a alguien. Porque sin duda es un acto aquél, en el que se intercambian multitud de energías humanas y de fluidos esenciales para la vida, y tal.

Yo le dije, que seguramente lo más energético que hay en este mundo es hacer explotar una bomba atómica; o tal vez parir… Pero, porque no debe haber forma más energética de sentir dentro a alguien o sentirse dentro de alguien, que pariendo o naciendo. Ese empujar de una misma y desde dentro; desde tus propias entrañas, sin remedio y sin siquiera punto de apoyo. Esa condena a parir o a morir, a salir o a matar. Esa hemorragia de vida. Todo ese mal trago. Todo, solo por tener o ser un hijo. Energía pura: pura bomba atómica.

Recuerdo abrir la puerta del paritorio del hospital con verdadero terror, y ver de repente a aquella parturienta sudando encendida y congestionada, retorcida, gritando a no sé quién y mirando a no sé dónde, éso de: “¡Que salgas de aquí…! ¡Que te vayas…! ¡Que me dejes…!”

Estaba como fuera de sí. ¿Y yo qué sabía…? No sabía, ni dónde meterme en medio de tanto grito de las al menos cuatro o cinco hembras pariendo en aquella sala. Los dolores de verdad ya habían empezado. Rotas las aguas las contracciones aumentaban, la tensión me espantaba. Ya, de parto… El dolor en todas sus formas siempre me había aterrado, superado.