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El censor

Se ve, que los requisitos indispensables para acceder a este tipo de trabajos son seguramente los de ser un LGTBI del todo inclusivo y un poco friki de algo, disponer de un equipo con un mínimo de dieciséis gigas de RAM y Windows 10 actualizado, el CRM de empresa debidamente instalado y funcionando mediante conexión a internet por cable, y un procesador decente… Ocho horas como mínimo metido en un cuartucho puesto de auriculares; cercado por el panel verde oscuro de un biombo aislante tanto del sonido como de cualquier otra interacción humana; una luz gris claro que lo envuelve todo, fría, cenital; y todo el rato con los ojos pegados a la pantalla, pendiente sólo de las alertas del algoritmo ése de los cojones.

Te imagino un tío con gafas redondas de pasta marrón, algo obeso, pelirrojo y barbilampiño, guapico y con unos ojos azules bonitos sí, pero un poco como muy juntos detrás de esos mofletes tan llenos y esas lentes tan miopes… Diríase que te gusta poco la ducha, porque no hay día en que no lleves puestos uno de esos vaqueros caídos a medio culo que combinas siempre con tus camisetas oscuras… Supongo, que tampoco te gustan los tatuajes porque tú no llevas. Y seguro, que eres un tímido pollicorto y frustrado al que sin embargo en el fondo le gustaría mucho mandar en algo… Tu miserable trabajo maquinal consiste, sólo, en chivarte, al encontrar en nuestras pantallas palabras tan peligrosas como chupar, polla, rojo, o injusticia…

Yo necesito contar mi historia y tú vas y me la jodes, me la capas, la castras, sólo porque tal vez he usado las palabras picha, zurullo, maricón o nazi, y las has sacado de contexto… Vete a la mierda: eres tonto censor. Te usan, para impedir que se difundan contenidos que en el fondo a tí te la sudan, y pese ello, te comportas como un lacayo somierda, sometiéndote, plegándote, a la bajura moral de la misma censura que te paga.

Menuda basura de curro el tuyo; porque seguro, que eres perfectamente consciente de que la miseria de tu sueldo no paga el mucho daño que nos haces como sociedad, ya que nos jodes de verdad, y nos jodes a todos.

¡Caaabrón…!

¡Búscate un trabajo decente, anda…!

…eeen fin.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

…..

…plaga de ‘opinaores’

El viernes día 3 de diciembre de 2021 Twitter bloqueó la cuenta oficial del periodista Alvise Pérez, por incumplir no sé qué reglas al haber publicado los rostros y nombres de los jefes de prensa -qué ironía- de los partidos políticos que firmaron el infame acuerdo para instar al Congreso de los Diputados, ni más ni menos que a «tomar medidas» contra determinados medios de comunicación y sus periodistas.

Jefecillos de prensa censurando La Prensa.

amplía la foto

«Bloqueado por daros sus identidades. Tienen miedo»

Alvise Pérez.

Vamos a ver… ¿Políticos que señalan y censuran a unos periodistas que consideran incómodos, pero esos mismos periodistas señalados y censurados no pueden denunciar la infamia que se comete contra ellos…? ¡Qué cosa la censura…! Se tiran los pájaros a las escopetas. ¡Qué asco…!

Pero fíjate tú, que al mismo tiempo, nos invade esta plaga de opinaores ígnaros y comemierdas de la foto. Piara de palmeros apesebrados, meretrices ideológicas; montón de marionetas mercenarias que con buen sueldo poca faena y todavía menos vergüenza, campan a sus anchas por púlpitos y platós rojos, infectando la realidad diciendo y haciendo lo que les viene en gana.

Gentuza… Uno de ellos, dijo el otro día y sin rubor en uno de sus aquelarres públicos, que «ser fiel al comunismo nos asegura que siempre tendremos la razón…» ¡Joooder me dije, un intelectual…! ¿Qué te parece el razonamiento…? Filosofía pura.

¿No…?

Tal y como está de gañán y de moña el mundo, hay que tener en cuenta que ningún periodista o contador de historias que se precie, llegará nunca a nada, si viviendo este presente tan mañaco y cobardón no le censuran constantemente en las redes. Si no te censuran aunque escribas bien, malo: mal vas.

Dos, creo yo, son las principales obligaciones morales de todo periodista al ejercer: una es la de mantenerse siempre independiente y por ello crítico, rebelde y hasta beligerante si hiciese falta frente al poder establecido; y la otra, la de acumular prestigio personal a fuerza de usar siempre la palabra, la justicia, la verdad y la ley, como leitmotiv de los argumentos y la intención de sus noticias.

Hoy parece que vivimos aislados, dentro de una burbuja informativa y cada uno en la suya; como encerrados en cuevas; solitarios cual náufragos culturales varados en islas alejadas unas de otras… Lo único que podemos hacer intelectualmente y una vez que nos hayamos equivocado lo suficiente, es reconstruir nuestra cueva mental cambiando con paciencia los materiales de los que está hecha, modificando poco a poco nuestra atención sobre las cosas importantes.

Lo primero que has de hacer es desinstalar de tu móvil todas las aplicaciones de tus redes sociales. Sí, todas… ¡Veeenga, vaaale, déjate el güasap…! Pero sólo porque es la única aplicación con la que si de verdad quieres o necesitas algo de alguien, puedes dirigirte directamente a él sin demasiadas interferencias algorítmicas.

Lo segundo es elegir dos o tres buenos periódicos, alguna radio solvente, tres cuatro o cinco escritores y artistas que te gusten, y buscarlos en la web… Luego, fija sus enlaces en tu pantalla de inicio, y ya está.

Y lo tercero, es ser constante al leer y leer de todo para poder mirar a izquierda y derecha con verdadera curiosidad, y dejándote invadir de ideas ajenas, siempre y cuando sean éstas bondadosas, admirables, sensatas, bellas… Dejarse, unirse, amarse.

…eeen fin.

Que te censuren, aaanda y que les den.

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.

Carta a un periodista muy famoso.

Estimado Maestro, querría hacerle una pregunta casi personal, y que espero sea entendida adecuadamente… Es una pregunta algo pretenciosa, y para hacerla en realidad a todos los grandes del periodismo y del verbo en nuestro país; a vosotros los gurús radiofónicos, periodísticos, mediáticos o televisivos.

Y el planteamiento es el siguiente, y es también muy sencillo: dado cómo están de escasas las posibilidades de acceder al contacto y la opinión directa con nuestros nefastos políticos, y ya que solo se les puede pillar en muy raras comparecencias, apariciones, o declaraciones de prensa… ¿Cómo es posible que los primeros espadas del periodismo, desperdiciéis, ésas tan escasas oportunidades de encararos personalmente ante ellos para preguntarles sin piedad y sin subterfugios…?

¿Por qué se envían a subalternos, a dignos segundones o a heroicos becarios, a fregar esa fregaza de la que deberíais encargaros vosotros en persona…? No escaparían vivos, los políticos en esas sus fugaces apariciones, si fueran interpelados pública y personalmente por Usted, por FJ Losantos o por Pablo Escolar, por Carlos Herrera, Marhuenda, o por el bueno de Cintora. ¿Cuál es entonces el verdadero problema…?

Yo, no lo entiendo. ¿Cobráis poco…? ¿No os pagan la dieta de desplazamiento…? ¿Las comparecencias son cosas de novatos…? Repito, no lo entiendo.

Pareciera que los grandes gurús del periodismo sólo os preocupáseis del toro de la política, viéndolo desde la barrera cómoda de vuestros despachos y estudios de radio y televisión; parapetados detrás de vuestros mass media y vuestras redes dizque sociales.

¿Evitáis la confrontación directa…?

…eeen fin.

¡Qué escándalo, en este local se juega…!

A la espera de su respuesta. Quedo a su entera disposición.

Atentamente

Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.